Yogur casero de café

En casa hace tiempo que nos propusimos romper el hipsterómetro… o más bien lo rompimos sin proponérnoslo, así somos, jajajaja. El caso es que la madre de J. nos preguntó si queríamos una yogurtera que tenía sin utilizar porque tienen una más nueva que hace raciones individuales. Yo ese modelo lo conozco, creo que por mi casa anduvo rondando una aunque si os soy sincera, nunca la vi en uso.

La verdad es que no me esperaba para nada la reliquia que sacó de la despensa. Es tan pero tan vintage que por no tener, no tiene ni marca, simplemente un rótulo que dice “yogurtera”. Ahí queda eso. Tiene como cuarenta y pico años y funciona como el primer día, ¡chúpate esa, obsolescencia programada! En origen llevaba un recipiente que debía tener entre 0.8 y 1 litro de capacidad, pero se rompió en algún momento y J. y yo usamos un frasco reciclado de miel que debe ser de unos 750 ml. En realidad tenemos dos frascos, a veces vamos muy locos y no nos hemos acabado uno cuando ya tenemos el siguiente en marcha, jajajaja.

El caso es que llevamos unos años haciendo yogur natural casero, probando distintas marcas (de leche y yogur), a veces con yogur normal (el que mejor nos ha funcionado es el de vasitos de cristal, por cierto) y a veces con griego (que nos gusta mucho la textura que aporta). Normalmente usamos un yogur comprado para hacer un bote, y después aprovechamos los restos para hacer yogur de segunda e incluso tercera generación. Se nos suele pasar dejar un poco y nos lo comemos todo así que más allá de 4 del tirón no hemos llegado a hacer, pero se podría perfectamente. Eso sí, hemos detectado que la textura va cambiando con los sucesivos “usos”. Alguna vez hemos probado a añadir nata pero nos gusta más sólo con leche. ¿Y qué leche? Pues igual que el yogur, la mejor que podáis conseguir. De verdad, no hay color. Últimamente en nuestro súper han traído Cremosita, que es una marca gallega que en mi casa se ha consumido de toda la vida, y los yogures salen espectacularmente cremosos y con una densidad cercana a la perfección.

El caso es que después de mucho tiempo haciendo siempre yogur natural… pues nos entró el gusanillo… ¿se puede hacer yogur de sabores? Se puede, pero añadir frutas, por ejemplo, puede alterar la fermentación del yogur y producir problemas en su conservación, por eso se suelen cocinar las frutas en forma de compotas y mermeladas antes de añadirlas a la mezcla.

El caso es que nos hemos atrevido a hacer un par de experimentos y hoy os traigo el primero, yogur de café casero… ¿yogur de café? Jajajaja, suena raro, ¿verdad? Pues sí, es una cosa bastante… exótica, una mezcla muy curiosa que conserva lo refrescante y ácido del yogur y el sabor profundo del café. Raro, pero rico. Si os gusta el café y los experimentos culinarios, tenéis que probarlo.

Casi ni es una receta, se mezclan los ingredientes y se deja que el tiempo y la temperatura hagan el resto, así de fácil, exactamente igual que para hacer yogur natural.

Ingredientes (para 6 yogures o 750 ml):

  • 500 ml de leche entera
  • 125 ml de café
  • 1 yogur griego
  • opcional: 30 – 50 g de azúcar

Elaboración:

Preparar el café como hagamos habitualmente y dejar templar.

Mezclar el yogur con la leche y remover bien con unas varillas para que se disuelva (se puede hacer con batidora pero introduce mucho aire, haciendo espuma).

Añadir el azúcar y el café templado y remover.

Repartir la mezcla en los vasitos de la yogurtera (en mi caso, un bote único), tapar y dejar funcionar la máquina unas 8 horas, según instrucciones de vuestro aparato.

Pasado el tiempo de fermentación del yogur, terminar el proceso dejando que se enfríe completamente en la nevera.

¡Y listo! ¿No os dije que era facilísimo?

Notas:

¿Como os gusta el yogur? Si los preferís poco ácidos, a partir de 6 horas es posible que estén listos, si os gustan con mayor acidez se pueden dejar en la yogurtera hasta 12 horas. También se hacen más densos cuanto más tiempo de fermentación les dejamos. Todo es probar hasta encontrar el punto. Una vez se me olvidó y estuvo la friolera de 18 horas, estaba bueno, jajajaja.

¿Y ese rango de cantidad de azúcar? Pues son las dos cantidades que yo probé, personalmente me gusta más con poco azúcar, pero es que casi siempre tomo el yogur sin añadir edulcorantes.

¿Que no tenéis yogurtera? Pues he investigado un poco y al parecer se puede hacer en termomix o utilizar un termo para mantener la temperatura óptima de fermentación durante las horas necesarias, que al final es de lo que se trata. ¿Y cómo se hace? Pues hace falta un termómetro porque hay que conseguir ciertas temperaturas y un termo bueno, de esos que mantiene la temperatura bastantes horas, claro. Primero se calienta la leche hasta que alcance los 85 ºC, sin que llegue a hervir, y después se enfría hasta que está a 45 ºC. En ese momento se añaden el resto de ingredientes. Si el café está a 45 ºC también, y el yogur a temperatura ambiente, mejor que mejor, para que la temperatura se mantenga más o menos al mezclarlos. Se remueve bien todo, se mete la mezcla en el termo, se cierra bien y se deja fermentar. Yo no he probado nunca, pero por lo que cuentan, el tiempo necesario para hacer yogur de café en termo es más o menos el mismo que en yogurtera.

¿Os sale yogur muy líquido? Pues se puede arreglar filtrándolo una vez fermentado de forma que pierda suero. Para ello hace falta un colador fino y una gasa (como esta tela de quesero o esta otra), se coloca la gasa sobre el colador y se pone encima el yogur, dejándolo escurrir en la nevera. El tiempo necesario dependerá de lo espeso que queramos el yogur, a más tiempo, más densidad.

¿Y qué café usar? Pues yo he usado uno que tenía en casa y la verdad es que no pude comer mucho yogur porque, como os he comentado en alguna ocasión, mi organismo es muy sensible a la cafeína… hum… quizá la próxima vez pruebe con descafeinado. Lo bueno es que dependiendo de cómo hagáis el café, también cambiará el sabor del yogur, más flojito saldrá suave y más cargado aportará un sabor a café más fuerte. ¡A experimentar!

Fuente:

Pues resulta que me pongo a investigar sobre yogur de distintos sabores, llego a esta receta de yogur de café y ¡sorpresa! me comenta J. que ese blog es de la madre de un compañero suyo de trabajo, ¿el mundo es un pañuelo o qué? 😀

 

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Yogur helado con té matcha

Antes de que el verano nos abandone definitivamente (cosa que se está dando bastante prisa en hacer, por cierto) os traigo una receta de helado más. En esta ocasión le toca a un yogur helado saborizado con té matcha.

Yogur Helado Te Matcha (3)

Me suelen agradar los helados de té matcha, pero casi siempre son demasiado dulces y/o empalagosos para mi gusto. Usando yogur griego como base se consigue un helado cremoso, muy refrescante y nada empalagoso, que combina el sabor ligeramente ácido del yogur con el regusto amargo del té matcha.

Ingredientes (aprox. 9 raciones de helado):

  • 750 g de yogur griego (6 yogures)
  • 70 g de azúcar
  • 23 g de azúcar invertido (o 30 g más de azúcar)
  • 12 g de té matcha

Yogur Helado Te Matcha (1)

Preparación:

Mezclar en un cuenco el yogur con los azúcares.

Tamizar el té matcha por encima y remover para integrarlo todo bien sin que queden grumos.

Tapar el cuenco con film y dejar reposar en la nevera unas 4 horas para que asienten bien los sabores. Este paso es opcional pero muy recomendable.

Yogur Helado Te Matcha (2)

Para hacer el yogur helado sólo hay que seguir las instrucciones de la heladera. Dependerá del modelo, pero el proceso de batido/mantecado suele tardar entre 15 y 20 minutos, hasta que tiene textura consistente.

Pasar el helado a un recipiente con tapa y dejar un mínimo de 2 horas en el congelador antes de servir.

Sacar bolas con una cuchara mojada en agua caliente entre bola y bola, ¡y a disfrutar de vuestro matcha frozen yogurt… digoooooo… de vuestro yogur helado de té matcha, jajaja!

Yogur Helado Te Matcha (5)

Notas:

Si está demasiado duro porque ha pasado muchas horas en el congelador, hay que sacarlo unos 10-15 minutos antes de consumir y dejarlo a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo será más fácil.

La opción vegana de esta receta se consigue cambiando el yogur griego por yogur de soja o similar, aunque no lo he probado y no sé si la textura es semejante.

El azúcar invertido se utiliza en helados para que no cristalicen y sean más cremosos, no es imprescindible, se puede sustituir por la cantidad que os indico arriba.

A mí no me gusta el yogur edulcorado, pero con ese tipo sólo hará falta añadirle el té matcha para tener la base del yogur con sólo 2 ingredientes.

Y hablando de azúcar, la primera vez hice esta receta puse la misma cantidad de azúcar que indico en la lista de ingredientes para 500 g de yogur y 8 de té matcha. Estaba bueno, pero demasiado dulce para mi gusto, fue cuando lo hice la segunda vez y me equivoqué de cantidades, aumentando sólo las de yogur y matcha, cuando más me gustó. Si sois muy golosos puede que queráis subir hasta 105 y 35 g. A mí el yogur es que me gusta sin azúcar, jajajaja.

Como el resto de helados, también se puede hacer sin heladera:

Se mete la mezcla en el congelador en un recipiente con tapa. Cuando empieza a estar firme, pasadas unas dos horas, se remueve bien para romper los cristales que se hayan formado. Se vuelve a congelar y se repite el proceso cada media hora hasta que es difícil de remover. Dejar en el congelador como mínimo otra hora y pasado ese tiempo ya está listo para comer.

Yogur Helado Te Matcha (4)

 

Fuente:

Partí de esta receta, una de las más sencillas y que menos ingredientes usaba. Hay otras que añaden nata, pero yo quería un helado más ligero donde se notase el ácido del yogur y el toque amarguito del té matcha. Al final, eso sí, reduje la cantidad de azúcar.

Gelatina de yogur y té blanco con cerezas

La temporada de cerezas ya está aquí junto con el calor, que empieza pisando fuerte este año. El calor abrasador de esta ciudad en verano me trae por el camino de la amargura pero estoy contenta con la llegada de las cerezas, que son una de mis frutas favoritas.

Gelatina de yogur te cerezas (4)

A pesar de ser unas favorecidas en mi frutero, no suelo cocinar con ellas, entre otras cosas porque me las acabo asaltando la nevera antes de decidir en qué receta usarlas. En esta ocasión hice una excepción y conseguí salvar un par de puñados para elaborar unos vasitos a base de gelatina de yogur y té blanco, un postre ligero, fresquito y delicioso para mitigar los sofocos veraniegos. Nunca había hecho gelatina de té antes, y me ha gustado el resultado, espero que a vosotros también si os animáis a probar.

Ingredientes (para 4 vasitos):

  • 12-16 cerezas (unas 3 o 4 por ración)
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 o 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 yogures naturales
  • 1 sobre de gelatina en polvo (de 6 gramos) o 3 hojas de gelatina neutra.
  • 2 cucharadas de hebras de té blanco
  • agua

Gelatina de yogur te cerezas (1)

Elaboración:

Lavar, deshuesar y picar las cerezas.

Mezclar en un cuenco pequeño las cerezas con 1 o 2 cucharadas de azúcar moreno y el zumo de limón, remover bien y dejar reposar.

Gelatina de yogur te cerezas (2)

Hidratar la gelatina con agua fría y reservar (si es en polvo, en un cuenquito con 2 cucharadas de agua fría hasta que la absorba, y si son hojas se hidratan hasta que se ablanden).

Poner en un cuenco los dos yogures y removerlos un poco (podéis usar yogur natural azucarado o añadir azúcar al gusto, a mí me gusta sin edulcorar).

Separar dos o tres cucharadas de yogur y calentar en el microondas unos segundos, o en un cazo a fuego suave, sin que llegue a hervir.

Añadir dos tercios de la gelatina en polvo hidratada (o dos hojas de gelatina escurridas) al yogur caliente y mezclar hasta que se reparta homogéneamente. Agregar la mezcla al cuenco con el resto de yogur y remover bien.

Repartir el yogur en los cuatro vasitos y dejar que vaya cuajando en la nevera mientras seguimos con la preparación.

Calentar unos 200 ml de agua y, una vez caliente, infundir una cucharada generosa de té blanco durante 6 minutos.

Filtrar 150 ml del té resultante a un cuenco y añadir el resto de la gelatina hidratada (1 lámina si es en hojas). Disolverla removiendo bien con unas varillas y dejar enfriar.

Cuando la gelatina de yogur empiece a cuajar y tenga la superficie firme, escurrir las cerezas que teníamos reservadas y repartirlas a partes iguales por encima.

Añadir el jugo que habrán soltado las cerezas a la gelatina de té y remover para integrarlo.

Cuando la gelatina de té haya enfriado y empiece a solidificar, verter con cuidado sobre las cerezas.

Tapar los vasitos con film y refrigerar que cuaje, al menos 2 horas.

Gelatina de yogur te cerezas (6)

Y una vez listas… Preparados… listos… ¡cucharas!

Notas:

Yo he usado cerezas porque el té blanco que tenía a mano era aromatizado con cerezas (si os fijáis en la foto de los ingredientes, podéis ver que también lleva capullos de rosa, una preciosidad), pero podéis usar otras frutas a vuestra elección. Eso sí, recordad que en general las gelatinas no cuajan, o lo hacen peor, con piña, kiwi y otras frutas tropicales. Para usar estas frutas habría que cocinarlas previamente.

El orden de las capas no altera la ricochura del resultado, pero recordad esperar siempre a que la primera capa empiece a cuajar para añadir la segunda. Y la segunda deberá estar ya fría, para no estropear la anterior.

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Fuente:

Me inspiré en esta receta que encontré mientras buscaba gelatinas de yogur y frutas y se me encendió la lucecita.

Pudin de chía, té matcha y cacao

La receta de hoy es facilísima, y aunque de entrada las semillas de chía y el té matcha puedan parecer ingredientes demasiado exóticos, lo cierto es que cada vez se encuentran con más facilidad, especialmente la chía, que es uno de los últimos “alimentos milagro”.

Mi interés por estas semillas, más que por sus supuestas propiedades nutricionales maravillosas, es por la textura que aportan, ya que se recubren de una sustancia gelatinosa o mucílago cuando se hidratan.

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Como hay que dejar reposar la chía mientras se hidrata, es una receta perfecta para un desayuno. Podemos dejarla a remojo toda la noche, dejar también preparada la crema de cacao y “emplatar” por la mañana, sólo nos llevará unos minutos (¿como es un cuenco se diría “encuencar”? jajajaja).

Ingredientes (para 4 raciones):

Capa de pudin de chía y té matcha

  • 3 cucharadas de chía
  • 1 cucharada de té matcha
  • 200 ml de leche de almendras
  • 1 cucharada de miel o sirope de arroz

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Capa de crema de cacao

  • 80 ml de leche de almendras
  • 2 plátanos grandes
  • 2 cucharadas de cacao puro en polvo
  • 2 onzas de chocolate (opcional)

Capa de yogur

  • 1 1/2 yogur natural o de soja

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Preparación:

Empezaremos por el pudin:

Poner la leche de almendras en un cuenco, añadir la miel y remover hasta que se disuelva.

Agregar el té matcha y la chía, mezclando bien con unas varillas para que no queden grumos. Volver a remover la mezcla pasados 10-15 minutos (así no aseguramos de que no queden grumos rebeldes)

Dejar reposar en la nevara al menos una hora tapado con film transparente (yo lo dejé toda la noche).

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Crema de cacao:

Trocear los plátanos y batir junto con el cacao y la leche de almendras hasta obtener una crema espesa.

Opcional: Picar el chocolate y añadirlo a la crema removiendo para repartirlo bien (tan opcional que a mí se me olvidó hacerlo. #emoticonoconlagotacolgando).

Montaje de las raciones:

Dividir la crema de cacao en vasitos de cristal (con las cantidades de arriba salen 4 pequeños o 3 medianos).

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Repartir el yogur sobre la crema de cacao.

Remover el pudin de chía una última vez (sí, habéis adivinado, por si quedan grumitos, jajajaja) y distribuir entre los vasitos.

Opcional: rallar un poco de chocolate por encima como decoración (era mi plan B después de no añadirlo a la crema, pero… me volví a olvidar… #emoticonoconlagotacolgandootravez).

¡A por las cucharillas!

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Notas:

Utilizando plátano congelado (como en esta receta) se puede hacer un postre aún más interesante, añadiendo el factor temperatura a las distintas texturas de las capas.

En virtud de la propiedad conmutativa, el orden de las capas no altera la deliciosidad (¿o debería decir biruliciosidad?) del producto. #emoticonodelguiño

De la misma manera, ahora que ya sabéis cómo hacer las capas, también podéis variar las cantidades.

Ahora que ya hemos llegado al final, creo que puedo decirlo… ¿la capa de chía y matcha no os parecen un poco huevitos de rana? Jajajajaja, no, en serio que está buena, pero la verdad es que la textura es un poco como el caviar y con ese colorcillo… 😛

Fuente:

La receta está basada, con algunos cambios, en ésta otra a la que llegué desde pinterest.

Batido de arándanos, frambuesas y rooibos

¿Un batido con infusión de rooibos? Sí, habéis leído bien y, si os animáis a probarlo, descubriréis lo buenísimo que está ya sea como desayuno o como merienda.

En verano yo suelo tener en la nevera una botella de rooibos preparado para beberlo cuando me apetezca sin tener que esperar a que se enfríe, esto hace que preparar esta receta sea tan rápido como hacer un batido tradicional con leche o zumo.

Como el rooibos no tiene teína ni cafeína lo pueden tomar  los más pequeños de la casa, que seguro que se divierten presionando el botón de la licuadora y viendo como se trituran los ingredientes y va cambiando el color del batido que van a beberse.

¡Animaos a probar!

Batido Arandanos Frambuesas Rooibos 02

Ingredientes (3 batidos pequeños, 2 medianos o 1 extragrande):

– 1 taza de arándanos

– 1/2 taza de frambuesas

– 1/4 taza de almendras crudas peladas

– 1 taza de infusión de rooibos

– 1/2 taza de yogur griego o de soja

– el zumo de 1/2 limón

– 1 cucharada de miel (opcional)

Batido Arandanos Frambuesas Rooibos 01

Preparación:

Preparar la infusión de rooibos con antelación para que esté fría a la hora de utilizarla. Se puede hacer tanto en caliente como por maceración, poniendo unas 4 cucharaditas de rooibos por litro de agua en una jarra y dejándolo en la nevera 8 o 9 horas.

Lavar y escurrir las frutas si son frescas (se pueden usar perfectamente frutas congeladas).

Exprimir y filtrar el zumo de medio limón.

Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora o licuadora (ojo con taparla, no la vayamos a liar en la cocina, jajaja) y batir bien.

Servir en vasos fríos ¡y a disfrutar!

Batido Arandanos Frambuesas Rooibos 03

 Ideas:

Si tenéis una batidora o licuadora potente, o con opción de picar hielo, también podéis congelar el rooibos en la bandeja para hacer cubitos y así hacer un batido con textura de granizado mucho más refrescante para la hora de la merienda.

La cantidad de infusión que os indico es más adecuada para un desayuno que para un refresco entre horas, por eso si preferís un batido menos denso se puede añadir más a vuestro gusto.

Si os apetece un batido más ligero es una buena idea sustituir el yogur por la misma cantidad de leche, normal o vegetal, o directamente por rooibos.

Batido Arandanos Frambuesas Rooibos 04

Fuente:

Después de una intensa búsqueda a la caza de inspiración para este batido, acabé en este blog tan bonito cuya receta utilicé como base para desarrollar la mía. Por cierto, no sabía que había rooibos en polvo.