Almendras garrapiñadas con té matcha

No soy muy fan de los garrapiñados tradicionales porque para mi gusto llevan demasiada costra de caramelo y morder azúcar no es de mis cosas favoritas de la vida. Pero este garrapiñado es otra cosa, la clara de huevo le da mucho aire y la capa crujiente que envuelve las almendras es ligera y deliciosa. ¿Y qué decir del sabor que aporta el té matcha? Hacía tiempo que no cocinaba con él y lo echaba de menos, lo reconozco, jajaja.

Almendras garrapinadas matcha (6)

Os recomiendo muchísimo probar estas almendras garrapiñadas, aunque eso sí, os aviso de que son ADICTIVAS, que todo el que las ha probado no ha podido parar y yo tuve que guardarlas a buen recaudo para que alguien más que yo las pudiese catar. Así son.

Ingredientes:

  • 160 g de almendras crudas con piel
  • 1 clara de huevo
  • una pizca de sal
  • 50 g de azúcar
  • 1 + 1/2 cucharadita de té matcha
  • 1/4 de cucharadita (1 ml) de esencia de vainilla

Almendras garrapinadas matcha (1)

Elaboración:

Batir la clara con la sal hasta que se ponga espumosa (no hay que montarla, es importante parar incluso antes de que se ponga blanca). Reservar.

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Tamizar el té matcha sobre el azúcar y remover para que se mezclen bien (NO os saltéis el tamizado del té matcha, explicación larga en las notas).

Agregar al cuenco de la clara espumosa la esencia de vainilla, las almendras y la mezcla de azúcar y té matcha.

Almendras garrapinadas matcha (3)

Remover  bien con la espátula de forma que las almendras queden cubiertas.

Precalentar el horno a 150 ºC.

Cubrir la bandeja del horno con una hoja de papel sulfurizado. Volcar la mezcla y repartir bien con la espátula, esparciendo las almendras para que no queden amontonadas y se hagan homogéneamente.

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Hornear a la misma temperatura durante unos 35 a 40 minutos, con calor arriba y abajo, sin ventilador y en altura intermedia.

Remover cada 10 minutos, aproximadamente dando la vuelta a las almendras, para romper el caramelo que se irá formando y hacer que se vaya distribuya mejor por la envoltura.

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Retirar las almendras del horno antes de que se pongan oscuras y dejar que enfríen completamente antes de guardarlas en un recipiente hermético.

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Notas:

Ojo con el punto de la clara, no hay que montarla, ni siquiera blanquearla, sólo tiene que llegar a hacerse espuma, como en la foto que os puse. Es necesario que se mantenga en estado semilíquido para que se mezclen bien con el resto de ingredientes e impregnen bien las almendras.

Al tamizar el té y mezclarlo con el azúcar bien, evitaremos que se formen grumos, ya que no es soluble. De verdad, no os saltéis este paso. Al leer la receta original en inglés se me pasó por alto el detalle y, tras intentar infructuosamente disolver el té en las claras, tuve que empezar de nuevo. Eso sí, el desastre lo usé para un bizcocho inspirado en estas magdalenas, jajaja. En esta casa procuramos no tirar nada que sea comestible.

Yo puse una cucharadita y media de matcha y creo que el sabor quedó bastante ligero. Si sois muy fans, podéis subir hasta dos cucharaditas, la próxima vez yo pienso hacerlo.

Almendras garrapinadas matcha (8)

El tiempo de horneado, es orientativo, lo ideal es que, de paso que les dais vueltas cada 10 minutos, vayáis observando el color que tienen.

Hay que sacar las almendras antes de que se pongan oscuras porque, con el calor que acumulan, se seguirán haciendo durante unos minutos después de sacarlas del horno y pueden quemarse, lo que arruinaría completamente el sabor.

En el horneado el garrapiñado pierde completamente el color verde (al menos con el té matcha que yo uso, que no lleva colorantes), así que podéis tamizar un poquito de matcha por encima una vez frías si queréis darle unas chispillas de color. Yo las dejé tal cual.

Si no tenéis o no os gusta el té matcha, podéis eliminarlo de la ecuación sin más, o sustituirlo por alguna mezcla de especias que os resulte atractiva. Se me ocurre la típica mezcla que siempre funciona, canela, clavo, jengibre y pimienta de Jamaica. Pero ¿qué tal algo más exótico como curry? Madre mía, quiero probar eso, jajajaja. ¿Y mate soluble? Hummm, interesante, os informaré si hago más experimentos en esta línea.

Fuente:

La receta la encontré aquí buscando nuevas cosas que hacer con té matcha. Hice la mitad de la cantidad original pensando que quizá no me gustase y ¡qué error! Jajajaja

 

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Yogur helado con té matcha

Antes de que el verano nos abandone definitivamente (cosa que se está dando bastante prisa en hacer, por cierto) os traigo una receta de helado más. En esta ocasión le toca a un yogur helado saborizado con té matcha.

Yogur Helado Te Matcha (3)

Me suelen agradar los helados de té matcha, pero casi siempre son demasiado dulces y/o empalagosos para mi gusto. Usando yogur griego como base se consigue un helado cremoso, muy refrescante y nada empalagoso, que combina el sabor ligeramente ácido del yogur con el regusto amargo del té matcha.

Ingredientes (aprox. 9 raciones de helado):

  • 750 g de yogur griego (6 yogures)
  • 70 g de azúcar
  • 23 g de azúcar invertido (o 30 g más de azúcar)
  • 12 g de té matcha

Yogur Helado Te Matcha (1)

Preparación:

Mezclar en un cuenco el yogur con los azúcares.

Tamizar el té matcha por encima y remover para integrarlo todo bien sin que queden grumos.

Tapar el cuenco con film y dejar reposar en la nevera unas 4 horas para que asienten bien los sabores. Este paso es opcional pero muy recomendable.

Yogur Helado Te Matcha (2)

Para hacer el yogur helado sólo hay que seguir las instrucciones de la heladera. Dependerá del modelo, pero el proceso de batido/mantecado suele tardar entre 15 y 20 minutos, hasta que tiene textura consistente.

Pasar el helado a un recipiente con tapa y dejar un mínimo de 2 horas en el congelador antes de servir.

Sacar bolas con una cuchara mojada en agua caliente entre bola y bola, ¡y a disfrutar de vuestro matcha frozen yogurt… digoooooo… de vuestro yogur helado de té matcha, jajaja!

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Notas:

Si está demasiado duro porque ha pasado muchas horas en el congelador, hay que sacarlo unos 10-15 minutos antes de consumir y dejarlo a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo será más fácil.

La opción vegana de esta receta se consigue cambiando el yogur griego por yogur de soja o similar, aunque no lo he probado y no sé si la textura es semejante.

El azúcar invertido se utiliza en helados para que no cristalicen y sean más cremosos, no es imprescindible, se puede sustituir por la cantidad que os indico arriba.

A mí no me gusta el yogur edulcorado, pero con ese tipo sólo hará falta añadirle el té matcha para tener la base del yogur con sólo 2 ingredientes.

Y hablando de azúcar, la primera vez hice esta receta puse la misma cantidad de azúcar que indico en la lista de ingredientes para 500 g de yogur y 8 de té matcha. Estaba bueno, pero demasiado dulce para mi gusto, fue cuando lo hice la segunda vez y me equivoqué de cantidades, aumentando sólo las de yogur y matcha, cuando más me gustó. Si sois muy golosos puede que queráis subir hasta 105 y 35 g. A mí el yogur es que me gusta sin azúcar, jajajaja.

Como el resto de helados, también se puede hacer sin heladera:

Se mete la mezcla en el congelador en un recipiente con tapa. Cuando empieza a estar firme, pasadas unas dos horas, se remueve bien para romper los cristales que se hayan formado. Se vuelve a congelar y se repite el proceso cada media hora hasta que es difícil de remover. Dejar en el congelador como mínimo otra hora y pasado ese tiempo ya está listo para comer.

Yogur Helado Te Matcha (4)

 

Fuente:

Partí de esta receta, una de las más sencillas y que menos ingredientes usaba. Hay otras que añaden nata, pero yo quería un helado más ligero donde se notase el ácido del yogur y el toque amarguito del té matcha. Al final, eso sí, reduje la cantidad de azúcar.

Matchamisú

Pues sí, con este tiramisú de matcha rompo la racha de alternancia dulce/salado que estaba llevando. Intentaré enmendarme y hacer dos saladas seguidas para volver al redil. En cualquier caso, creedme, este tiramisú bien merece la pena saltarse el orden de las publicaciones.

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En el tiramisú clásico, que tengo pendiente hacer, el sabor dulce de la crema de mascarpone contrasta con el amargo del cacao puro y la intensidad del café. En esta versión, el amargor lo aporta el té matcha tanto espolvoreado por encima como en el baño de los bizcochos. El resultado es en cierta manera similar, pero mucho con un sabor más delicado y sutil. Si os gusta el tiramisú, tenéis que probarlo, J. incluso dice que le da varias vueltas al original.

Ingredientes (para 8 raciones):

  • 300 ml de agua caliente
  • 30-50 ml de ron (opcional)
  • 2 cucharadas de té matcha para cocinar
  • 3 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de azúcar
  • 250 g de mascarpone
  • 18-24 bizcochos de soletilla o savoiardi
  • Té matcha para espolvorear

Tiramisu de Matcha (1)

Elaboración:

Tamizar 2 cucharadas de té matcha en polvo en el agua caliente y remover con unas varillas hasta que se disuelva y no queden grumos.

Batir el mascarpone en un cuenco hasta que no tenga grumos y reservar.

Lavar bien los huevos. Separar claras de yemas y reservar las claras en un cuenco tapado con film en la nevera.

Mezclar las yemas con el azúcar en un cuenco amplio y batir con las varillas hasta que blanqueen y se pongan espumosas (lo que os digo siempre, mi admiración si lo hacéis a mano, yo uso las varillas de la batidora, jajaja).

Añadir en dos o tres tandas el mascarpone, batiendo bien hasta obtener una crema uniforme.

Añadir la mitad del ron, 15-25 ml, y remover hasta integrarlo bien.

Tapar el cuenco y guardar en el frigorífico.

Montar las claras a punto de nieve (para que queden más firmes un truco es añadir una pizca de sal antes de montarlas).

Tiramisu de Matcha (2)

Sacar la crema de mascarpone de la nevera e incorporar las claras en tandas, mezclando suavemente con una espátula haciendo movimientos envolventes, para evitar que se bajen.

Tiramisu de Matcha (3)

Tapar y guardar en la nevera.

En un plato hondo o recipiente profundo, mezclar el resto del ron con el té matcha ya frío.

Bañar los bizcochos en el té hasta que empiecen a ablandarse. Escurrir la humedad sobrante apretándolos ligeramente y hacer una capa base de bizcochos en el fondo del recipiente que vayamos a usar para montar el tiramisú.

Tiramisu de Matcha (5)

Cubrir los bizcochos con una capa de crema de mascarpone. Alternar capas de bizcochos y crema hasta tener la altura deseada recordando terminar siempre con crema de mascarpone.

Tiramisu de Matcha (7)

Cubrir con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos un par de horas.

Tamizar té matcha al gusto por encima cuando lo vayamos a servir.

Tiramisu de Matcha (10)

¡Y a saborear el matchamisú!

Notas:

El tiramisú lleva huevos crudos, y eso es algo que echa para atrás a alguna gente por miedo a intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, con una correcta manipulación de los huevos y teniendo especial cuidado de no dejarlo demasiado tiempo a temperatura ambiente no debería haber problema (por eso he insistido tantas veces en lo de guardar en la nevera entre preparaciones). Dos recomendaciones básicas son lavar bien los huevos justo antes de usarlos sumergiéndolos en agua con unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida (importante esto, a ver si por no intoxicarse por una cosa se hace por otra) y no cascarlos directamente en los recipientes donde los vamos a procesar. También se pueden yemas y claras pasteurizadas, calculando los gramos necesarios (un huevo pesa unos 65 g, de los cuales unos 22 son de yema y 43 de clara). Y ya si os sentís estupendos y tenéis termómetro de cocina, podéis pasteurizar los huevos como explican en este post.

Como veis en las fotos, yo en vez de utilizar un recipiente profundo, monté el tiramisú sobre una bandeja. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Por una parte queda muy bonito visualmente, pero por otra corremos el riesgo de que se escurra si la crema no es suficientemente firme. Para hacerlo más estable lo mejor es alternar la dirección de los bizcochos, en una capa colocarlos a lo largo y en la siguiente a lo ancho (cosa de la que yo me olvidé, como si no fuera arquitecta y no supiera que la estabilidad de un muro depende del correcto aparejado de los ladrillos, jajaja).

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También podéis montar el tiramisú en vasitos individuales, para ello lo más cómodo es partir los bizcochos en trozos.

Tiramisu de Matcha (4)

Por cierto, no sé si es muy ortodoxo, pero nosotros congelamos los vasitos tapados con film transparente y, teniendo previsión para que les de tiempo a descongelar, da buenos resultados.

Fuente:

Después de un experimento rozando lo desastroso en el que obtuve un HULKiramisú completamente VERDE (y cuando digo completamente, quiero decir COMPLETAMENTE), decidí dejarme de inventos poco fotogénicos y versionar el clásico de la forma más sencilla, cambiando café y cacao por té y té en polvo. Para eso usé la receta de tiramisú clásico de María Lunarillos que tenía guardada desde hace años para probarla.

Granola casera con té matcha

No sé vosotros, yo no puedo salir de casa sin desayunar algo. Si no hay prisas, esa primera comida del día me gusta que sea variada y tomármela sin prisas. Como tampoco me gusta madrugar en exceso, las opciones de desayuno durante la semana se resienten un poco, pero con algo de previsión y ganas, se pueden hacer maravillas. En el lado de la previsión sin demasiado esfuerzo estarían los mueslis y granolas caseros, que es lo que os traigo hoy.

Es cierto que hay multitud de cereales, mueslis y galletas en el mercado, pero si te pones a ver las tablas nutricionales, se te cae un poco el alma a los pies, ya que en general tienen muchísimo azúcar y pecan bastante de un alto contenido de grasas saturadas. No es que por hacerlos en casa vayan a ser más sanos (y no hay más que ver la lista de recetas del blog para darse cuenta de que estoy bastante lejos de ser una integrista antigochadas), pero sí que ayuda a ser consciente de las cantidades de azúcar y grasas que comes, y a reducirlas llegado el caso.

Otro punto a favor de hacerte tu propia granola en casa, es que puedes eliminar los ingredientes que menos te gusten (en serio, fabricantes de mueslis, NO hacen falta tantas uvas pasas, hay todo un mundo de frutas deshidratadas que probar), aumentar las de aquellos por los que te vuelvas loco, y probar nuevas mezclas que en los comerciales no hay.

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Esta granola es una receta sin lácteos y si sois veganos no hace falta más que utilizar sirope en lugar de miel para adaptarla.

Al leer los ingredientes os encontraréis con “pumpkin pie spice”. Si habéis visto series americanas, seguramente os suene la tarta de calabaza que suele aparecer en el imprescindible capítulo de Acción de Gracias, pues bien, esta mezcla de especias, además de para esa tarta, también se utiliza para aromatizar galletas, batidos y otras elaboraciones. Aunque en España no es habitual, es fácil de replicar, sólo hay que mezclar las especias que os indico más abajo en las proporciones adecuadas. Como se suele usar en pequeñas cantidades, es mejor hacer bastante y guardarla en un botecito.

Para darle un puntillo exótico he utilizado matcha especial para cocinar pero, aunque creo que por el sabor que aporta merece mucho la pena añadirlo, se puede eliminar sin mayor problema.

Ingredientes (para 700 g de granola):

    • 200 g de copos de avena
    • 100 g de almendras crudas
    • 75 g de cacahuetes crudos pelados
    • 75 g de nueces pecanas
    • 60 g de semillas de calabaza crudas peladas
    • 1 cucharada de semillas de chía
    • 25 g de copos de coco
    • 1/2 cucharadita de “pumpkin pie spice”
    • 100 ml de aceite de girasol
    • 125 ml de miel o sirope de arroz, arce…
    • 1 cucharadita de extracto de vainilla
    • 1/4 cucharadita de sal
    • opcional: 1 cucharada y media de té matcha (o un poco más)

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Mezcla de especias “pumpkin pie spice”:

  • 1 cucharada de canela molida
  • 2 cucharaditas de jengibre en polvo
  • 1/2 cucharadita de clavo molido
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada molida
  • 1/2 cucharadita de pimienta de Jamaica molida (yo no tenía, así que no lleva)

Elaboración:

Trocear un poco las almendras (yo las usé con piel pero pueden ser peladas), los cacahuetes y las nueces pecanas.

En un cuenco grande, mezclar bien la avena con los frutos secos, las semillas de calabaza y chía, los copos de coco y las especias.

Añadir el aceite de girasol, la miel y el extracto de vainilla y remover con una cuchara o espátula para integrarlo todo. La mezcla tiene que ser húmeda y mantener cierta consistencia. Si se desmiga porque está demasiado seca se puede añadir de cucharada en cucharada algo más de aceite de girasol y agua fría (pero sin pasarse).

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Espolvorear la sal y tamizar el té matcha sobre la mezcla. Revolver hasta que se reparta bien y se combine con el resto de ingredientes.

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Precalentar el horno a 150 ºC.

Cubrir con papel de hornear una bandeja del horno y extender la mezcla sobre ella lo más uniformemente posible, cuanto más grosor tenga la capa, más tardará en hacerse y corremos el riesgo de que parte no se quede crujiente y parte se queme. Por eso si vamos a hacer mucha cantidad, lo mejor es hacerlo en varias tandas (Las cantidades que os he propuesto vienen perfectas para una bandeja).

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Hornear a 150 ºC durante 15 minutos a media altura.

Retirar del horno, darle la vuelta con una espátula o espumadera, para que se haga por el otro lado, y hornear otros 15 minutos más, hasta que empiece a estar dorado.

Sacar del horno, desmenuzar y dejar templar sobre la bandeja.

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Una vez fría, envasar en un recipiente hermético (yo usé frascos de cristal, pero valen también de plástico o metálicos) para que se mantenga crujiente.

La granola se puede tomar como tentempié, como desayuno o merienda, sola, con leche o bebida vegetal, con yogur… Y, aunque no lo he probado, creo que también quedaría bien como decoración crujiente para una bola de helado.

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¡Ya me diréis si os gusta!

Notas:

¿No tenéis chía? No pasa nada, se puede cambiar por la misma cantidad de semillas de lino, o de sésamo. O prescindir de ella.

La avena que venden en mi súper es desmenuzada, pero creo que quedaría mejor con avena entera, la granola tendría más cuerpo.

En cuanto a la cantidad de matcha: con cucharada y media el sabor es tirando a suave, para un sabor más intenso habrá añadir al menos media cucharada extra, quizá más.

Opcional: todavía caliente, espolvorear un par de cucharaditas de té matcha para un plus de sabor.

También se puede añadir más matcha una vez vayamos a consumirlo, nunca es tarde para el matcha. ¡MATCHA PARA TODOS!

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Fuente:

La receta base la tomé de aquí, pero luego empecé a hacer cambios, principalmente en la cantidad de avena, ya que no quería hacer un tentempié sino algo más cercano a unos cereales de desayuno. Al tener más avena, hizo falta más cantidad de líquido para aglutinarlo todo… y así hasta acabar en la receta que he publicado.

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Pudin de chía, té matcha y cacao

La receta de hoy es facilísima, y aunque de entrada las semillas de chía y el té matcha puedan parecer ingredientes demasiado exóticos, lo cierto es que cada vez se encuentran con más facilidad, especialmente la chía, que es uno de los últimos “alimentos milagro”.

Mi interés por estas semillas, más que por sus supuestas propiedades nutricionales maravillosas, es por la textura que aportan, ya que se recubren de una sustancia gelatinosa o mucílago cuando se hidratan.

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Como hay que dejar reposar la chía mientras se hidrata, es una receta perfecta para un desayuno. Podemos dejarla a remojo toda la noche, dejar también preparada la crema de cacao y “emplatar” por la mañana, sólo nos llevará unos minutos (¿como es un cuenco se diría “encuencar”? jajajaja).

Ingredientes (para 4 raciones):

Capa de pudin de chía y té matcha

  • 3 cucharadas de chía
  • 1 cucharada de té matcha
  • 200 ml de leche de almendras
  • 1 cucharada de miel o sirope de arroz

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Capa de crema de cacao

  • 80 ml de leche de almendras
  • 2 plátanos grandes
  • 2 cucharadas de cacao puro en polvo
  • 2 onzas de chocolate (opcional)

Capa de yogur

  • 1 1/2 yogur natural o de soja

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Preparación:

Empezaremos por el pudin:

Poner la leche de almendras en un cuenco, añadir la miel y remover hasta que se disuelva.

Agregar el té matcha y la chía, mezclando bien con unas varillas para que no queden grumos. Volver a remover la mezcla pasados 10-15 minutos (así no aseguramos de que no queden grumos rebeldes)

Dejar reposar en la nevara al menos una hora tapado con film transparente (yo lo dejé toda la noche).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Crema de cacao:

Trocear los plátanos y batir junto con el cacao y la leche de almendras hasta obtener una crema espesa.

Opcional: Picar el chocolate y añadirlo a la crema removiendo para repartirlo bien (tan opcional que a mí se me olvidó hacerlo. #emoticonoconlagotacolgando).

Montaje de las raciones:

Dividir la crema de cacao en vasitos de cristal (con las cantidades de arriba salen 4 pequeños o 3 medianos).

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Repartir el yogur sobre la crema de cacao.

Remover el pudin de chía una última vez (sí, habéis adivinado, por si quedan grumitos, jajajaja) y distribuir entre los vasitos.

Opcional: rallar un poco de chocolate por encima como decoración (era mi plan B después de no añadirlo a la crema, pero… me volví a olvidar… #emoticonoconlagotacolgandootravez).

¡A por las cucharillas!

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Notas:

Utilizando plátano congelado (como en esta receta) se puede hacer un postre aún más interesante, añadiendo el factor temperatura a las distintas texturas de las capas.

En virtud de la propiedad conmutativa, el orden de las capas no altera la deliciosidad (¿o debería decir biruliciosidad?) del producto. #emoticonodelguiño

De la misma manera, ahora que ya sabéis cómo hacer las capas, también podéis variar las cantidades.

Ahora que ya hemos llegado al final, creo que puedo decirlo… ¿la capa de chía y matcha no os parecen un poco huevitos de rana? Jajajajaja, no, en serio que está buena, pero la verdad es que la textura es un poco como el caviar y con ese colorcillo… 😛

Fuente:

La receta está basada, con algunos cambios, en ésta otra a la que llegué desde pinterest.