Baba Ghanoush o Mutabal

Desde que a finales del verano pasado nos hicimos con una batidora, el universo de las cremas de picoteo se expandió hasta el infinito en esta casa. Son comidas muy sencillas y rápidas de preparar, y tienen muy buena relación sabor-esfuerzo. Qué digo muy buena… ¡buenísima!

El baba ghanoush es una crema a base de berenjena asada típica de la cocina árabe, mediterránea e israelí, que se suele comer como entrante. Cuando te pones a investigar, lees en todas partes que su nombre, de origen sirio-palestino, significa “coqueto y vicioso” y que la tradición popular dice que las mujeres que lo coman adquirirán esas características. Esto último no os lo puedo asegurar, pero lo que sí os digo es que es una crema suave y llena de sabor, que se come sola y cuando te quieres dar cuenta ya ha volado.

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Ingredientes (4 personas):

– 2 berenjenas medianas (unos 700 g)

– 2 cucharadas de tahini

– 1 o 2 dientes de ajo

– zumo de medio limón

– 1 cucharadita de comino molido

– aceite de oliva virgen extra

– sal y pimienta negra

Opcional:

– perejil, menta o cilantro fresco picado

– granada

 

Preparación:

Precalentar el horno a 180 ºC.

Lavar las berenjenas y cortarlas por la mitad a lo largo y hacer cortes profundos en la pulpa cortando en dos direcciones formando rombos, con cuidado de no romper la piel (estos cortes hacen que se cocine antes).

Untar una bandeja de horno con aceite de oliva y colocar las berenjenas con la pulpa hacia abajo.

Asar a 180 ºC, con calor arriba y abajo, durante 40-50 minutos. Cuando hayan pasado 30 minutos, dar la vuelta a las berenjenas y seguir horneando 15-20 minutos más, hasta que estén doradas y tiernas.

Dejar enfriar y cuando hayan templado, retirar la pulpa de la berenjena con la ayuda de una cuchara y reservar (no lo hagáis en caliente que os podéis quemar los dedos y luego no os los podréis chupar al probar la crema).

Exprimir y colar el zumo de limón.

Picar el ajo muy finito y mezclar con el zumo de limón, la berenjena, la tahini y el comino y batir hasta integrarlo todo.

Probar y salpimentar al gusto, batir unos segundos más y rectificar si es necesario.

Dejar reposar unas horas en el frigorífico (el sabor se intensifica con el reposo, pero no es imprescindible).

Servir en un cuenco, decorando con aceite, perejil, menta o cilantro fresco picado y granos de granada (yo sólo tenía aceite, por eso en las fotos la veis tirando a triste).

Lo más típico es acompañarla de pan de pita, aunque unos bastoncitos de verdura cruda (en la foto veis zanahoria y pepino, aunque creo que el pepino no es la verdura más adecuada para esta crema, los sabores no combinan demasiado bien), colines, pan tostado o regañás (en la foto) también sirven.

¡Y a comer!

Baba_Ganoush_02

Ideas:

La berenjena se puede asar en microondas, unos 15 minutos a máxima potencia, aunque yo no lo he hecho nunca y no puedo deciros si el resultado es aceptable.

Consejos:

Las cantidades de comino y ajo se pueden variar o incluso retirar si no os gusta, seguirá estando bueno aunque eso sí, perderá mucho de su encanto.

Curiosidades:

Esta vez he probado a hacer el tahini yo misma, según las indicaciones que Nachetz me hizo en los comentarios del hummus. Aunque la materia prima no era la mejor, compré sésamo tostado y el tahini que a mí más me gusta es el de sésamo crudo, y el aceite de oliva que usé era demasiado fuerte, tengo que decir que me gustó mucho el resultado y que es tan fácil de hacer que si encuentro buen sésamo crudo no creo que vuelva a comprar tahini preparado.

Fuente:

Después de haberme decantado por su muhammara para la versión que publiqué aquí hace poco, me decidí a probar también el baba ghanoush de “Las salsas de la vida“. Nos gustó mucho así que lo añadimos a nuestro recetario habitual con sólo un par de ajustes.

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Hummus

No sé cómo he podido vivir sin haber intentado hacer hummus hasta esta primavera. Es una receta facilísima, permite ponerse bastante creativo con las variaciones y, lo más importante de todo, te soluciona un aperitivo o cena en un momento si tienes los ingredientes en la despensa. Que sí, que la salsa tahini es un poco más exótica, pero el resto, al menos en mi caso, suele haberlo siempre en reserva.

Me he pasado desde entonces haciéndolo casi cada semana y ajustando la receta, aunque para ser sincera he tardado en ponerla por aquí porque nunca me daba tiempo a hacer fotos… nos lo comíamos antes.

Hummus

Ingredientes (4 personas):

– 400 g de garbanzos cocidos

– 1 cucharadita de comino molido

– 2 cucharadas de tahini

– 1 o 2 dientes de ajo

– zumo de 1 limón

– 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

– 3 cucharadas de agua (o de agua de cocción de los garbanzos)

– sal y pimienta

Decoración: pimentón de la Vera y un chorro de aceite de oliva virgen extra.

Preparación:

Si cocemos nosotros mismos los garbanzos:

Poner a remojo unas 12 horas 130-150 g de garbanzos secos (no lo tengo controlado, pero aparentemente, tras el remojo y la cocción, obtenemos alrededor de 400-450 g de garbanzos cocidos), hay que tener en cuenta que parte del agua la absorberán así que hay que cubrirlos bien.

Pasado ese tiempo, escurrir en un colador y lavar con agua fría.

Poner una olla con agua al fuego y añadir los garbanzos cuando empiece a hervir (que sobren 3 o 4 cm de agua por encima). Tardarán un par de horas en cocerse si es una olla tradicional y entre 30 y 45 minutos si es exprés, aunque esto varía mucho según diversos factores (más datos sobre la cocción de garbanzos aquí).

Una vez cocidos escurrirlos bien y reservar parte del agua para añadirla al hummus en la preparación.

Si usamos garbanzos en bote:

Escurrir bien los garbanzos en un colador y lavarlos con agua fría para eliminar el juguillo que llevan.

(Yo he usado siempre garbanzos en bote, mucho más cómodos, aunque quizá los otros sepan mejor)

Picar finito el ajo para que se mezcle bien con el resto de ingredientes.

Poner todos los ingredientes excepto los que usaremos para decorar el plato en el vaso de la batidora y batir hasta obtener una pasta homogénea.

También sirve machacarlo todo junto en un mortero, es un poquito más laborioso y la textura es un poco más rústica (yo lo he hecho así hasta que nos hicimos con la batidora y me gusta mucho la textura).

(Recomiendo poner el agua de cucharada en cucharada cuando ya hemos batido a medias, para poder controlar mejor la cantidad ya que puede necesitar más o menos según gustos e incluso según la elaboración. En mi caso haciéndolo a mano 3 cucharadas son suficientes, pero al hacerlo con batidora, para mi gusto, hacen falta unas 4 cucharadas)

Dejar reposar unas horas en el frigorífico (no es imprescindible, pero el sabor gana mucho si lo hacemos).

Servir en un plato o cuenco, rociar con un chorro de aceite de oliva y espolvorear un poco de pimentón de la Vera.

Acompañar de bastoncitos de verdura cruda, como zanahoria, pepino o apio (a mí el apio no me gusta, pero para gustos… jejeje), pan de pita, colines, regañás o tostaditas de pan (mis preferidas son las regañás que salen en la foto, que llevan semillas de sésamo, mmmmm).

¡Y a mojar!

Ideas:

En el blog de Manu Catman he visto una variante griega que tengo ganas de probar, añadiendo al final del batido 25 g de aceitunas de Kalamata sin hueso (una variedad griega oscura y alargada), decorando al final con unas cuantas aceitunas más.

También hay gente que le añade perejil o cilantro fresco picado, que puede ser buena idea también.

Fuente:

He ido cogiendo de aquí y de allí probando hasta encontrar la receta que más nos convenció en casa.