Empanadas de brócoli y requesón (Juego de blogueros 2.0)

Esta vez se me ha echado el tiempo encima y he estado a un tris de no participar en el juego, lo reconozco. El mes pasa muy rápido y dejar para la última semana la tarea puede hacer que en el último momento surjan dificultades e imprevistos. Se me ocurrían tantas posibilidades con este ingrediente que creo que en parte fue incapacidad para decidirme por ninguna. Al final las elegidas han sido estas fantásticas empanadas argentinas de brócoli y requesón.

Como siempre, al final del post podréis encontrar los demás blogs participantes, por si os pica la curiosidad.

¡Vamos allá!

Ingredientes (para 8 empanadillas):

Masa:

  • 250 g de harina de fuerza
  • 50 g de mantequilla
  • 100 ml de agua fría
  • 15 ml (1 cucharada) de zumo de limón
  • sal al gusto
  • Opcional: un huevo para pincelar

Empanadas de Brocoli y Requeson (1)

Relleno:

  • 200 g de brócoli
  • 1 o 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla grande
  • 125 g de requesón (o ricotta)
  • 50 g de queso curado
  • sal y pimienta al gusto

Empanadas de Brocoli y Requeson (3)

Elaboración:

En un cuenco amplio, formar un volcán con la harina, espolvorear la sal por encima y añadir la mantequilla cortada en trozos.

Desmigar la mantequilla con la harina a pellizcos hasta que tengamos una mezcla arenosa.

Añadir a poquitos y alternando, un poco de agua fría y un poco de zumo de limón, mezclando bien con un tenedor antes de agregar más.

Amasar bien hasta tener una masa elástica y sin grumos.

Empanadas de Brocoli y Requeson (2)

Dejar reposar en la nevera la menos una hora tapado con film transparente.

Mientras, cocinar al vapor el brócoli, en una olla pequeña con un dedo de agua. El brócoli tendrá que quedar tierno pero no deshacerse, un poco al dente. Escurrir y dejar enfriar.

Cortar la cebolla en juliana fina y pochar en una sartén con el aceite de oliva, hasta que esté transparente. Retirar del fuego y dejar atemperar.

En un cuenco grande, desmenuzar el requesón (sirve queso ricotta también), añadir el brócoli troceado fino y la cebolla pochada. Salpimentar al gusto

Rallar el queso curado y mezclar hasta integrar toda la mezcla.

Empanadas de Brocoli y Requeson (4)

Sacar la masa de la nevera, dividirla en 8 partes iguales y formar bolas con ellas.

Espolvorear un poco de harina en una superficie de trabajo, y estirar cada bola hasta tener un disco de unos 12 o 15 cm de diámetro.

Colocar una cucharada colmada del relleno (más o menos una octava parte del total) sobre medio disco de masa.

Empanadas de Brocoli y Requeson (5)

Pincelar los bordes del disco con un poco de agua, y doblar la masa restante sobre el relleno, apretando los bordes. Sellar bien haciendo un repulgue como se ve en este vídeo.

Repetir con el resto de bolas de masa y relleno hasta tener las 8 empanadas.

Colocar sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Empanadas de Brocoli y Requeson (6)

Opcionalmente, y para que queden más doradas, se pueden pincelar las empanadas con huevo batido.

Empanadas de Brocoli y Requeson (7)

Hornear a media altura, a 180 ºC durante 15-20 minutos con calor arriba y abajo.

Retirar del horno y dejar enfriar un poco antes de comerlas (el relleno puede quemar mucho). Frías están muy buenas también, pero la masa deja de estar crujiente.

Empanadas de Brócoli y Requesón (8)

Notas:

J. me enseñó una forma que es infalible para hacer brócoli al vapor, sin trocearlo, metiendo la cabeza entera con el tallo hacia abajo metido en 1 dedo de agua, de esa forma el calor sube por él y el vapor rodea todo el brócoli, que se cuece sin deshacerse.

También se puede cocinar en el microondas, pero la verdad yo no lo he hecho nunca.

En mi súper no había requesón normal ni ricotta, así que he usado requesón de cabra. Teníamos miedo de que tuviese un sabor muy fuerte, pero queda bien.

Nosotros optamos por rallar un queso duro mezcla de leche de vaca, cabra y oveja, pero si lo preferís, se puede sustituir por un queso rallado que funda bien.

En la receta original usan manteca bovina, quizá por eso ponen la cucharada de zumo de limón, para suavizar el sabor. No sabría deciros, yo por si acaso la dejé.

Las empanadillas que salen son tirando a grandes, quizá os apetezca hacerlas más pequeñas, para un picoteo más que como plato principal.

Empanadas de Brócoli y Requesón (11)

Fuente:

Para el relleno partí de esta receta, a la que cambié los tipos de quesos, principalmente. En el mismo blog encontré la receta de la masa base.

Lista de participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/

Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/

Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com

Fe: http://www.codigosecreto280.com/

Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/

Mónica: http://dulcedelimon.com

Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/

Inma: http://entre3fogones.com/

Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/

Sandra: https://justfoodlovers.com/

Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/

Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es

Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/

Jorge: https://mastercocinillas.com/

Silvia R.: https://misdeliciosastentaciones.wordpress.com/

Antxon: http://musloypechuga.com

Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/

Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/

Taty: https://planetaty.wordpress.com/

Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/

Kemberlyn: http://www.sonrisavegana.com

Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/

Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Linzertorte o Tarta(letas) de Linz

En abril del año pasado me compré estos moldes de tartaletas que por unas cosas y por otras estuvieron casi un año sin ser estrenados, imperdonable. Como penitencia, la receta que inaugurase la era tartaletera tenía que ser especial (qué duro es expiar pecados, ains).

Aunque a mí nunca me la haya hecho (guiño-guiño-codazo-codazo) la receta elegida fue la de Linzertorte, uno de los “greitesjits” de J., una tarta que, si no me falla la memoria, aprendió a hacer en Alemania porque “ningún hombre puede llegar a los 18 años sin saber hacer tartas” (todo mi apoyo a esta norma, a la que añado que ninguna persona debería llegar a los 18 sin saber resolverse el tema alimenticio con cierta soltura).

Tartaletas de Linz (7)

Aunque el origen de la tarta de Linz, también conocida como tarta Linzer o Linzertorte, es austrohúngaro (no podía perder la oportunidad de escribir esta palabra) es muy tradicional en Austria, Hungría, Alemania y Suiza.

Según wikipedia, el registro más antiguo de esta receta lo podemos encontrar en el Codex 35/31 de 1653 en el archivo de la Abadía de Admont.

Y después de tanta charla, vamos al lío. 😉

 

Ingredientes (para una tarta de 26 cm o 6 tartaletas de 10 cm):

Masa quebrada:

  • 200 g de harina
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1/2 cucharadita de vainilla en polvo
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 140 g de azúcar
  • 1 clara de huevo
  • 1/2 yema de huevo
  • 125 g de mantequilla fría en dados
  • 125 g de almendra molida (también puede ser avellana)

Tartaletas de Linz (1)

Relleno:

  • 100-150 g de mermelada de albaricoque

Tartaletas de Linz (2)

Decoración:

  • 1/2 yema de huevo

 

Preparación:

Tamizar en un cuenco la harina con la canela, la vainilla, la levadura química y el azúcar.

Volcar la mezcla en una superficie de trabajo limpia formando un volcán.

Reservar la mitad de la yema del huevo, y batir ligeramente la otra mitad y la clara (Como yo soy un poco obsesiva a veces, lo hice báscula mediante, pero se puede hacer a ojo).

Volcar  el huevo batido, la mantequilla cortada en dados y la almendra molida en el centro del volcán de harina.

Mezclar los ingredientes lo más rápido posible para que no se derrita la mantequilla (que es el truco para una masa quebrada perfecta). Esto se puede hacer:

  • Pellizcándolos entre los dedos hasta formar una masa desmigada (así lo hice yo).
  • Con un mezclador de masas manual (que añado desde ya a mi lista de “lo necesito muy mucho”).
  • Con un cuchillo largo haciendo cortes paralelos, juntando todo en un montón otra vez y repitiendo hasta tener toda la mezcla en forma de migas (así lo ha hecho siempre J. que se sorprendió de que consiguiera hacerlo a pellizcos).

Una vez que tenemos la masa desmigada, se junta toda formando una bola apretada, se envuelve en film transparente y se deja reposar en la nevera durante media hora.

Tartaletas de Linz (3)

Precalentar el horno a 180 ºC.

Dividir la masa en dos partes, una un poco más grande que la otra.

Engrasar los moldes con mantequilla.

Si vamos a utilizar un sólo molde de tarta, extender la parte grande de la masa apretando con los dedos hasta cubrir con una capa más o menos uniforme el fondo y las paredes.

Si vamos a utilizar moldes de tartaletas, dividir la masa en partes iguales y proceder de la misma manera (la obsesiva que vive en mí y que de vez en cuando se asoma, me hizo utilizar la báscula también para esto).

Cubrir la masa con mermelada. La cantidad variará según el tamaño de los moldes y lo golosos que seamos. Yo puse más o menos una cucharada colmada por tartaleta.

Tartaletas de Linz (4)

Con el resto de la masa quebrada formar tiras aplastadas de más o menos un dedo de ancho y cubrir las tartaletas formando un enrejado.

Tartaletas de Linz (5)

Pincelar la superficie de la masa con la media yema restante (así se consigue una superficie dorada y brillante).

Tartaletas de Linz (6)

Hornear durante 25 o 30 minutos a 180 ºC, hasta que la superficie esté dorada. Para un único molde grande es posible que haga falta más tiempo de cocción.

Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Tartaletas de Linz (8)

 

Notas:

La tarta de Linz es de esas recetas que están más buenas de un día para otro, os aconsejo envolver las tartaletas en papel de aluminio y servirlas al día siguiente.

Mis moldes tienen una especie de pie que hizo imposible desmoldar las tartaletas sin romperlas, así que nos las comimos sin sacarlas. Me anoto a mi lista interminable unos moldes de esos con fondo desmontable.

La receta tradicional se hace con mermelada de grosellas, aunque también es habitual emplear de albaricoque, ciruela o frambuesas. Estos son los sabores que yo creo que le quedan bien a este tipo de masa, pero sobra decir que podéis rellenar la tarta con la mermelada que más os guste.

También parece que más que almendras, lo típico son avellanas, pero se pueden usar nueces o una mezcla de frutos secos al gusto. Me encanta porque con tantas variaciones se puede hacer bastantes veces la receta sin repetir sabor, jajaja.

Es una tarta que se presta para jugar con el enrejado, y también es común colocar almendra fileteada en el borde después de pincelar con huevo, pero como yo iba pillada de tiempo, las florituras se quedaron para otra ocasión.

Tartaletas de Linz (9)

Perfecta para acompañar una taza de té… o para que una bola de helado de vainilla no se sienta sola a la hora del postre. 😉

 

Fuente:

Hace tiempo J. me pasó un par de recetas de tartas típicas alemanas traducidas entre las que estaba ésta, una suerte, porque su recetario repostero está (casi) todo en alemán.

Pastel mandi’o

El pastel mandi’o (iría acentuado en la “o” ya que en guaraní sólo se pone tilde cuando la palabra no se acentúa en la última vocal) es una especie de empanadilla, empanada en Paraguay, de carne, pero no una cualquiera, es la reina de las empanadillas de carne. ¿Y qué la hace especial? Yo creo que uno de los factores más importantes es la masa con la que está hecha, a base de mandioca cocida y harina de maíz.

Ahora es una de mis comidas paraguayas favoritas pero tardé en descubrirlo dos meses porque que no se cruzó en mi camino hasta que hicimos un viaje a Asunción. Nada más llegar J. me llevó a cenar a un sitio que le gusta mucho y al que tenéis que ir si visitáis la ciudad, Lido Bar. Me recomendó la sopa de pescado (que está de morirse de gusto) y yo, al ver un plato con nombre guaraní sugerí pedir también pastel mandi’o, ya que sonaba a que llevaba mandioca. Ese viaje fue la fiesta de la mandioca, la probamos en todas sus formas y me acabé de convertir en fan total de este ingrediente.

Pastel Mandi'o (10)

Cuando me propuse hacerlos y vi la receta me di cuenta de que no iba a seguirla al pie de la letra, en parte porque no tenía forma de moler la carne después de cocerla como indicaba en parte porque no me convencía el proceso, así que os traigo lo que se podría llamar “Pastel Mandi’o a lo Carabiruete“, la terminación -eté significa en tupí-guaraní “verdadero”, ¿y qué es más carabiruense que no hacer las recetas como manda la receta? 😉

Ingredientes (para 12 empanadillas):

Para la masa:

  • 1/2 kg de mandioca
  • 1/2 huevo
  • 50 g de mantequilla o manteca de cerdo
  • 1/2 taza de harina de maíz
  • 1 cucharada colmada de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal fina

Pastel Mandi'o (1)

Para el relleno:

  • 1/2 kg de carne picada de ternera
  • 1 cebolla grande
  • 2-3 dientes de ajo
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 hojas de laurel
  • 1/2 cucharada de comino molido
  • sal fina y pimienta negra molida al gusto
  • 2-3 huevos cocidos
  • 3 cucharadas de perejil fresco picado
  • 3 cucharadas de cebollita de verdeo (cebolleta) picada

Pastel Mandi'o (2)

Preparación:

Pelar y trocear la mandioca en pedazos de 12-15 cm de largo (yo la compré pelada y congelada).

Poner agua con sal a hervir y, cuando alcance el punto de ebullición, añadir la mandioca troceada (si usáis congelada se añade tal cual, sin descongelar).  Cocinar a fuerte hasta que se ablanden, pero sin que lleguen a deshacerse. La mandioca congelada, dependiendo del tamaño de los trozos, tarda de 10 a 15 minutos en estar lista (revisad el paquete para ver las indicaciones) y la fresca necesita el doble de tiempo, de 20 a 30 minutos.

Pastel Mandi'o (3)

Escurrir bien, desechar el agua de cocción (algunas variedades de mandioca tienen un contenido muy alto en compuestos de cianuro que pueden resultar tóxicos, pero no os preocupéis, se eliminan precisamente con la cocción) y dejar enfriar.

Pastel Mandi'o (4)

Retirar la mecha dura que tiene la raíz de mandioca en el centro, desmenuzar y moler en la picadora o machacar bien con un tenedor hasta que no queden tropezones (la textura que se queda es alucinante, la mandioca forma una masa elástica muy curiosa).

Poner la mandioca en un cuenco grande, añadir la mantequilla, el huevo, la harina de maíz y la de trigo y amasar bien con las manos hasta homogeneizar la masa.

Formar una bola y dejar reposar en la nevera, tapada con un paño limpio o film transparente, hasta que vayamos a usarla.

Pastel Mandi'o (5)

Cocer 3 huevos, quitar la cáscara y reservar.

Picar la cebolla y rehogar en una sartén grande con el aceite de oliva. Cuando la cebolla esté transparente, añadir el ajo, rehogar 2 o 3 minutos y añadir la carne picada. Dorar la carne a fuego medio removiendo hasta que ya no veamos trozos crudos.

Añadir las hojas de laurel, el comino y la sal, tapar la sartén y cocinar a fuego medio-suave hasta unos 10 minutos.

Picar la cebolleta (cebollita de verdeo en Paraguay) y el perejil, añadir a la sartén, remover y dejar cocinar tapado 2 o 3 minutos más (lo de dejar la sartén tapada es para que no se evapore el agua y tengamos un relleno jugoso, si queda muy seco se puede añadir un poco de agua).

Cuando la carne esté en su punto, apartar del fuego, retirar las hojas de laurel y salpimentar.

Picar los huevos y añadir al resto del relleno removiendo para repartirlo bien por toda la mezcla.

Pastel Mandi'o (6)

Sacar la masa de la nevera, dividirla en 12 partes y formar bolitas. Espolvorear con harina de maíz la encimera y estirar cada bolita con un rodillo hasta formar un disco (esta masa es más quebradiza que la de harina de trigo, así que tampoco se puede hacer demasiado fina). También se puede estirar toda y cortar círculos.

Pastel Mandi'o (7)

Colocar un par de cucharadas de relleno sobre una de las mitades del círculo, humedecer el borde de la masa con un poquito de agua usando un dedo o un pincelito, cerrar  y hacer el repulgue del borde doblando, presionando y humedeciendo si es necesario. Repetir hasta tener todos los pasteles formados.

Pastel Mandi'o (8)

Freír en abundante aceite bien caliente en tandas de dos (utilicé una sartén pequeña y juntos dos encajaban en el diámetro) hasta que se pongan doraditos y colocarlos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Pastel Mandi'o (9)

Se comen calentitos pero cuidado con quemaros la lengua por ansiosos.

¡Espero que os gusten!

Notas:

En la receta original se cuece la carne junto con una cebolla, el laurel, dos ajos, media pastilla de caldo de carne, sal, comino y pimienta, una vez cocido se aparta el caldito de la cocción, se pasa por la picadora todo y se reserva. En una sartén se dora cebolla y ajo, se añade la cebolleta y el caldo reservado, luego se pone la carne y se da un golpe de calor todo junto. A mí me parece un poco lioso y no me gusta mucho la idea de cocer la carne porque me parece que puede perder jugosidad.

La masa se puede hacer de un día para otro. Aunque no creo que pase nada por preparar las empanadillas un día y freírlas al siguiente, cabe la posibilidad de que la masa se humedezca con el relleno. Como no he probado no sé si es buena idea.

Confieso que estiré la masa a mano, se me pegaba a la botella que estaba usando como rodillo y me estaba frustrando, así que fui presionando a poquitos con los dedos hasta tener el círculo necesario.

Si la masa se rompe se pueden humedecer los bordes con agua y arreglarlo fácilmente.

Las cantidades de sal, pimienta y comino son orientativas y dependerán de vuestros gustos.

Por cierto, como me sobró relleno y mandioca cocida, improvisé una comida añadiendo mandioca cortada en trocitos a la sartén donde estaba calentando la carne, el resultado es una especie de guiso con mandioca en vez de patatas muy muy rico. Yo lo llamo “Pastel mandi’o deconstruido”, jajajaja.

El pastel mandi’o es bastante contundente (con dos acabas lleno), recomiendo acompañarlo con algo fresco y ligero tipo ensalada de tomate.

Pastel Mandi'o (11)

Fuente:

A medias inventada, a medias sacada del libro del que os hablaba en la receta anterior, Tembi’u Paraguai, y a medias de esta receta en el periódico ABCcolor.

Alfajores de maicena

Aunque es Argentina la que se lleva la fama de los alfajores rellenos de dulce de leche, lo cierto es que en Paraguay, igual que en otros países latinoamericanos, también son un postre muy tradicional que te puedes encontrar en cualquier confitería o supermercado.

Los primeros días aquí en la bandeja del desayuno del hotel siempre había una o dos tarrinas pequeñitas de dulce de leche a las que me hice verdaderamente adicta. Haciendo gala de una fuerza de voluntad sobrehumana conseguí aguantar los dos meses que llevamos con casa propia sin comprarlo, pero cuando el otro día me vi babeando ante una bandeja de alfajores en el supermercado decidí que era hora de probar a hacerlos yo misma. Y comprar dulce de leche, claro, pero para hacer la receta, no para comérmelo a cucharadas. De verdad.

Alfajores Maicena (12)
Me daba miedo que las galletas saliesen quebradizas pero quedaron en su punto, nada secas, muy esponjosas, con un sabor riquísimo y se deshacían en la boca. Estaban tan buenas que aunque había comprado un dulce de leche del montón, tras probarlas fui a comprar un bote de Havanna.

Alfajores Maicena (8)
Ingredientes (para 20 alfajores de 5 cm):

– 100 g de mantequilla

– 200 g de azúcar glas

– 2 huevos (usaremos 1 y medio)

– 2 yemas

– 1 cucharadita de ralladura de limón

– 1 cucharadita de esencia de vainilla

– 200 g de maicena (harina de fécula de maíz)

– 100 g de harina de trigo

– 1/2 cucharadita de levadura química

– 1/4 cucharadita de sal fina

Relleno:

– 200 g de dulce de leche

– 50 g de coco rallado

Alfajores Maicena (1)
Preparación:

Trocear la mantequilla y ablandarla poniéndola unos segundos en el microondas hasta que tenga textura pomada (si hace calor, con dejarla que se ponga a temperatura ambiente fuera del frigorífico un rato será suficiente, yo lo prefiero porque pasarse de tiempo en el microondas es bastante fácil si no lo tienes controlado).

En un cuenco grande mezclar bien el azúcar glas y la mantequilla con un tenedor hasta obtener una crema uniforme y sin grumos(si no tenéis azúcar glas podéis triturar azúcar normal con la batidora, lo importante es que no queden granos demasiado grandes ya que luego se notarán en la textura de la galleta).

Añadir a la crema la yema, el huevo y el medio huevo de uno en uno, integrándolo bien antes de añadir el siguiente (para el medio huevo yo batí ligeramente uno, medí cuantas cucharadas eran, en mi caso un poquito más de 3, y después añadí la mitad a la crema).

Por último agregar la ralladura de limón y la esencia de vainilla y mezclar bien con el tenedor o unas varillas.

Alfajores Maicena (2)
Mezclar la harina con la maicena, la sal y la levadura química en otro cuenco.

Tamizar la mezcla de harinas a pocos sobre la crema y mezclar con un tenedor o los dedos (yo tengo las manos muy calientes y por eso prefiero hacerlo con un tenedor), dejando que absorba la harina antes de agregar más, sin batir ni amasar. Iremos integrando toda la harina hasta obtener una masa blanda y homogénea que no se pegue demasiado a las manos.

Envolver la masa en film transparente y dejar reposar en la nevera una hora para que adquiera consistencia y sea más fácil de trabajar.

Enharinar abundantemente la superficie de trabajo para que no se pegue la masa al estirarla (como aquí hacía bastante calor y no tengo demasiadas herramientas, yo estiré la masa sobre una bolsa de plástico abierta enharinada).

Dividir la masa en 2 partes y estirar una porción con un rodillo enharinado hasta que tenga un grosor de aproximadamente medio centímetro (deberíais haberme visto utilizando montoncitos de tarjetas de cartulina a modo de guía y una botella como rodillo).

Cortar la masa con un cortapastas circular de 4 o 5 cm de diámetro (como veis en la foto, yo me fabriqué mi propio cortapastas a partir de una tira que corté de una botella de plástico).

Alfajores Maicena (3)
Precalentar el horno a 160 ºC.

Colocar los discos de masa sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear, intentando deformarlos lo menos posible y dejando un par de centímetros de separación entre ellos. Si no tenéis de este papel podéis engrasar la bandeja con mantequilla y enharinarla para evitar que se peguen, igual que se hace con los bizcochos.

Hornear durante 7 u 8 minutos a 160 ºC, a media altura, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Los alfajores son blanquitos y blandos, es importante que no se doren ya que quedarían demasiado secos y quebradizos, así que si veis que se empiezan a tostar por abajo, quitadlos aunque no hayan pasado los 7 minutos (en resumen, si es la primera vez que los hacéis echadles un ojo por si vuestro horno es más rápido que el mío, y recordad que en la segunda hornada quizá se hagan antes).

Sacar del horno, despegar con cuidado del papel y dejar enfriar sobre una rejilla. Si los habéis puesto directamente sobre la bandeja metálica, podéis dar un golpe en plano sobre la encimera para ayudar a soltarlos.

Alfajores Maicena (6)
Alfajores Maicena (7)
Dejar enfriar completamente.

Untar una galleta con una cucharada de dulce de leche (no seáis rácanos y utilizad uno bueno, la calidad se nota) con cuidado de no romperla, tapar con otra galleta y presionar ligeramente para que asome dulce de leche por los bordes. También se puede untar un poco de dulce de leche en los laterales con la ayuda de un cuchillo.

Hacer rodar sobre coco rallado hasta que no quede dulce de leche visible (en las fotos veréis que me quedé un poco escasa con el relleno de esos alfajores, en los siguientes fui más generosa).

Alfajores Maicena (9)
Repetir hasta que no queden galletas.

Están buenos a cualquier hora y se conservan perfectamente una semana si los guardáis en un recipiente hermético (nosotros hemos conseguido que nos duren una semana… venga, vale, eso significa que algún día nos comimos más de uno).

Por cierto, como pastas de té, sin relleno ni coco, las galletas están deliciosas, ligeras y esponjosas, se deshacen en la boca.

Alfajores Maicena (13)
¡Espero que os gusten!

Alfajores Maicena (14)
Ideas:

Tuve que resolver el problema de que aquí no tengo demasiadas herramientas de cocina y tampoco quiero comprar cosas que después no me voy a poder llevar, así que echando mano del ingenio y el reciclaje utilicé como rodillo con una botella de cristal perfectamente cilíndrica y me hice un cortagalletas con un trozo de botella de plástico y unas guías para la altura de las galletas con tarjetas de cartulina. Y lo mejor es que, aunque precario, funcionó de maravilla, a veces no hace falta comprar cosas.

Como hacía un montón de calor se me ocurrió rellenar la botella con agua y meterla en la nevera para que el frío ayudase a que la masa no se ablandase demasiado al estirarla. Esto tuvo sus pros, el efecto refrigerante se nota, y sus contras, se produce condensación que hay que secar constantemente, así que el tema de enharinarlo para que no se pegue se convierte en un problema, y además pesa bastante, así que hay que tener cuidado para que no machaque demasiado la masa. Como yo estiré la masa entre dos láminas de plástico, el tema de la condensación sólo provocó la molestia de secarlo de vez en cuando.

Si os entra la cocinitis aguda y queréis hacer vosotros mismos el dulce de leche, en Directo al Paladar os explican cómo. También se puede hacer a partir de leche condensada en olla normal o en olla express. Como yo no he probado ninguna no sabría deciros si sale igual o no.

Alfajores Maicena (11)
Fuente:

Aunque me gustó la pinta de esta receta, me faltaban algunos ingredientes que no quería comprar (me la guardo para otra ocasión), así que acabé haciendo la que encontré en Recetas de Rechupete.

Spanakopitas

¿Qué son las spanakopitas? Técnicamente spanakopita es un pastel salado griego de espinacas y queso feta, pero lo que os traigo hoy es una versión en piezas individuales, unas empanadillas, vamos. Sea como sea, la combinación de ingredientes es un acierto, están riquísimas.

El ingrediente más exótico de la receta es la pasta filo, una masa muy fina, tanto que parece papel vegetal. Digo que es más exótico que el queso feta, por ejemplo, porque mientras éste es un queso cada vez más utilizado, la masa no lo tienen en todos los supermercados. Yo suelo comprarla en los supermercados de El Corte Inglés, aunque quizá la haya también en otras grandes superficies.

Spanakopitas

Ingredientes: (para unas 15 unidades)

– 10 láminas de pasta filo

– 1 diente de ajo picado

– 400 g de espinacas frescas

– 300 g de queso feta

– 1 cucharadita de orégano seco

– una pizca de nuez moscada

– sal y pimienta negra (mejor si es recién molida)

– aceite de oliva virgen

Preparación:

Saltear el ajo y las espinacas con una cucharada de aceite de oliva en una sartén hasta que las espinacas estén blandas (unos 5 minutos). Apartar del fuego y dejar que enfríen un poco. Poner las espinacas en un escurridor y presionar ligeramente para que eliminen la mayor cantidad de líquido posible antes de trocearlas con un cuchillo.

En un cuenco mezclar las espinacas con el queso feta desmenuzado, el orégano y la nuez moscada. Sazonar con sal y pimienta.

Poner el horno a precalentar a 190 ºC.

Separar dos láminas de filo del paquete y dejar las otras en el envoltorio bien cerrado o tapar con un paño de cocina ligeramente humedecido (y limpio, claro). Esto es muy importante porque la masa filo se reseca y se vuelve muy quebradiza si se expone mucho tiempo al aire.

Extender una lámina en la encimera y pincelar con aceite de oliva (a mí me gustan los pinceles de repostería de silicona porque son más limpios y no van perdiendo cerdas con el uso). Tapar con la otra lámina de filo y pincelar.

Cortar longitudinalmente las hojas en 3 tiras largas.

Colocar en el extremo de cada tira una cucharada de relleno, y plegar formando un paquete triangular según el esquema de ahí abajo (pensad que hay un cuadrado en el extremo y divididlo en 2 triángulos, el relleno se pone en el triángulo interior, se tapa con el exterior y luego se va enrollando).

Plegado spanakopitas

Repetir el proceso con toda la pasta filo y el relleno y disponer los paquetes sobre la bandeja de horno, cubierta con papel de hornear, con la base sellada (el último triángulo de la tira) hacia abajo de forma que no se abran. Pincelar con aceite de oliva.

Hornear en el centro del horno a 190 ºC hasta que la pasta esté dorada (unos 20 minutos, aunque depende del horno). Dejar enfriar en una rejilla hasta que estén templados.

Spanakopitas

Consejos:

Una vez compré la masa filo congelada, y no quedé nada satisfecha con los resultados, al descongelarse las hojas se pegaron entre sí, y al intentar separarlas se resquebrajaron, os recomiendo la versión fresca.

El margen para manipular la masa filo hace aconsejable tener la superficie de trabajo despejada, y todas las cosas necesarias a mano, para poder trabajar con rapidez.

No sé qué deciros por si sobran, ya que si los tapáis con algo que no los deje respirar se ponen blandos y, aunque siguen sabiendo bien, pierden ese toque crujiente. Alguna vez los hemos dejado al aire y como tienen bastante humedad entre el relleno y el aceite, no se resecan demasiado y fríos están buenos. No he probado nunca a darles un calentón en el horno, así que no sé que ocurre en ese caso.

Ideas:

En algunas recetas he visto que le añaden piñones, nosotros hemos probado con almendra picada gruesa y no queda mal.

Se puede utilizar mantequilla derretida en lugar de aceite de oliva, pero tras probar ambos, me quedo con el aceite, no hay que andar calentándolo y el resultado es más ligero.

El queso feta se puede sustituir por ricotta o algún otro tipo de requesón, ya sea en su totalidad o sólo una parte.

Spanakopitas

Fuente:

La primera vez que vi la receta fue en el libro “500 tartas y empanadas” de la editorial Blume (que ya ha aparecido aquí en otra ocasión) pero confieso que no la he hecho tal cual nunca, después la he ido viendo en otros blogs (mención especial a la versión de El Comidista, que me apunto para hacer otro día) y en cada uno me he ido encontrando diferentes variantes.