Pilaf aromático con shiitake y té genmaicha

Supongo que os habréis dado cuenta ya de que me gusta mucho probar platos de otros países y culturas. Esta vez os traigo una receta de fusión, un plato de Oriente Próximo cocinado con ingredientes del Lejano Oriente. Hum, eso ha sonado un poco como un capítulo de Barrio Sésamo, ¿no? Jajajaja. El caso es que el pilaf es una forma de preparar el arroz atribuida a turcos o persas, mientras que el arroz jazmín es típico tailandés y las setas shiitake y el té genmaicha provienen de Japón.

El resultado es una receta muy aromática, donde se mezclan el sabor tostado del té, con el ahumado de las setas, el picante del jengibre y la sutil fragancia del arroz jazmín. Lo que podría ser un batiburrillo de sabores y aromas, acaba formando delicioso plato vegano que os recomiendo mucho probar.

Pilaf Shiitake Genmaicha (7)

Por cierto, llevo un tiempo logrando cumplir mi propósito de intercalar recetas dulces con propuestas saladas para no convertir el blog en una cueva de golosos y estoy muy contenta, a ver si dura la racha.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 2 cucharadas de té genmaicha japonés
  • 800 ml de agua
  • 35-40 g de setas shiitake deshidratadas
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1 diente de ajo
  • una rodaja gruesa de jengibre fresco
  • 1/2 taza de arroz jazmín
  • 1/2 taza de arroz jazmín rojo
  • sal y pimienta
  • opcional: rodajas de limón y aceite de guindilla

Pilaf Shiitake Genmaicha (2)

Elaboración:

Colocar el té genmaicha en un cuenco grande (que sea como de un litro, para que quepa holgadamente el té y poder remover las setas cuando las añadamos).

Poner el agua al fuego en un cazo, apartar cuando rompa el hervor, dejar enfriar un par de minutos (ya que se recomienda infundir esté té a 80 ºC) y verter sobre genmaicha. Dejar infundir 3 o 4 minutos y filtrar.

Volver a verter la infusión en el cuenco y añadir las setas deshidratadas removiendo para que se empapen. Dejar reposar al menos una hora para que se rehidraten.

Pilaf Shiitake Genmaicha (1)

Pelar y picar el ajo y el jengibre muy finitos.

Lavar el arroz una vez y escurrir bien el agua (he leído que no se recomienda lavar el arroz jazmín demasiado porque pierde aroma, pero no sé).

Pilaf Shiitake Genmaicha (3)

Extraer las setas del té, escurrirlas bien y reservarlas en un plato.

Separar 600 ml del “caldito” resultante. Reservar lo que sobre por si hace falta para acabar de cocer el arroz y completar con agua si no hay suficiente.

Calentar el aceite de sésamo a fuego medio en una olla o sartén profunda. Cuando esté caliente, saltear el ajo y el jengibre picados durante dos o tres minutos.

Pilaf Shiitake Genmaicha (4)

Añadir el arroz removiendo bien con una cuchara de madera para que se impregne del aceite y saltear otro par de minutos.

Añadir las setas, remover bien con la cuchara de madera.

Pilaf Shiitake Genmaicha (5)

Agregar el “caldito” que hemos reservado y dejar la olla a fuego medio hasta que empiece a borbotear. Colocar la tapa y cocinar a fuego suave unos 35 minutos, sin remover, hasta que el arroz blanco esté cocido y el rojo esté hecho pero aún un poco crujiente. Si se queda sin agua y aún no está listo, añadir el “caldito” que hayamos reservado, o agua si no había suficiente.

Pilaf Shiitake Genmaicha (6)

Retirar del fuego y salpimentar al gusto.

Servir caliente acompañado de rodajas de limón y, si queremos darle un toque picante, un poco de aceite de oliva con guindilla macerada.

Pilaf Shiitake Genmaicha (8)

Contadme qué os parece, en casa ha triunfado esta mezcla de sabores, texturas y aromas. 😀

Notas:

Tanto los arroces como el aceite de sésamo y las setas deshidratadas los compramos en un supermercado oriental que hay en nuestro barrio. El té genmaicha lo podéis comprar aquí. Son ingredientes un poco exóticos, pero que cada vez es más habitual encontrar en grandes superficies.

El tiempo de hidratación mínimo de las setas es alrededor de 1 hora, pero os recomiendo preparar el té por la mañana y dejarlas en él hasta la hora de preparar la comida.

Este té tiene un tiempo de infusión recomendado, pero como es para cocinar, no pasa nada si lo excedemos un poco (no demasiado, que puede amargar).

Si os da pena tirar las hebras de té después de usarlo (el té genmaicha está riquísimo, por cierto), debéis saber que se puede hacer una segunda infusión, aunque saldrá un poco más suave que la primera. 😉

El punto del pilaf es que el arroz esté al dente, en el caso de esta receta, al mezclar dos arroces con tiempos de cocción distintos, conseguiremos el toque crujiente con el integral mientras que el blanco estará perfectamente cocido. Si usáis sólo arroz blanco, lo suyo es que lo cocinéis un poquito menos de lo habitual.

Importantísimo no remover el arroz mientras se cocina. Insisto, NO REMOVER EL ARROZ. Se cuece a fuego suave para que no se agarre a la olla y listo. Dejad la cuchara quietecita.

Fuente:

Buscando formas diferentes de usar el genmaicha, llegué a esta receta que me encantó porque llevaba tiempo buscando una excusa para volver a cocinar con setas shiitake.

Batido verde, muy verde

Hoy os traigo una receta sana y repleta de vitaminas para empezar el día con un extra de energía, un batido verde, de esos que se han puesto tan de moda. En casa no somos muy de seguir modas, pero en Paraguay nos aficionamos muchísimo a los batidos de frutas y al volver nos compramos una batidora de vaso para seguir con la nueva tradición. Uno de nuestras rutinas más habituales de desayuno es que mientras uno se ducha, el otro prepara un batido con las frutas y verduras que hay. Si el batido está más bueno de lo habitual, lo apuntamos. No solemos seguir recetas, pero a mí me gusta investigar las que hay para coger ideas de combinaciones posibles.

batido-verde-2

Los batidos verdes se hacen con alguna verdura de hoja, ya sean espinacas, lechuga, coles como la famosa kale, apio, perejil… que se mezcla con frutas y algún líquido, generalmente agua o bebida vegetal, pero también té o alguna otra infusión. A partir de aquí, lo que hace falta es imaginación y ganas de experimentar.

En esta receta yo he usado té bancha, que tiene un sabor suave y sutil. Se podría pensar que un sabor tan delicado pasaría desapercibido entre las espinacas y la fruta, pero lo cierto es que se va haciendo notar en cada sorbo de una forma muy agradable.

Ingredientes (2 vasos grandes):

  • 250 ml de té verde
  • 1 naranja
  • zumo de medio limón
  • 2 puñados de espinacas
  • 1 plátano grande

batido-verde-1

Elaboración:

Preparar el té la noche anterior, mejor si es de buena calidad (puede parecer que no, pero aporta mucho sabor y agradeceréis que sea bueno), y reservar para usar frío por la mañana. Una bolsita es suficiente, si es a granel, 2 o 3 cucharaditas.

Pelar y trocear el plátano y la naranja (si usáis batidora de mano, que los trozos sean tirando a pequeños).

Lavar y escurrir las espinacas.

Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora o licuadora (la mía es una batidora de vaso enorme llamada cariñosamente Felipa, jajajaja) y batir hasta que no queden grumos y se ponga espumoso (ya veréis qué color taaaaan rebonito, ains).

Servir en dos vasos grandes (dependiendo del tamaño de las frutas sale entre 600 y 700 ml) y beber disfrutando de cada trago. 😉

Notas:

Las naranjas mejor que sean bien sabrosas, eso es más fácil cuando están en temporada.

También se puede hacer con mandarinas o clementinas, 2 o 3 dependiendo del tamaño. O directamente cambiar de fruta y ver qué sale.

Ojo con los tiempos de infusión del té verde, se hace en 2 o 3 minutos, mucho más rápido que otras variedades y después amarga.

El plátano aporta suficiente dulzor, pero siempre podéis añadir un poco de miel o sirope.

También se puede usar fruta congelada para hacerlo más cremoso y refrescante.

Fuente:

La combinación de los 3 ingredientes principales, plátano, naranja y espinacas, me la encontré procrastinando en Pinterest. Después resultó que era de un batido proteínico, así que me quedé con la base y probé mi propia variación.

Pudin de chía, fresas y chocolate (Juego de blogueros 2.0)

A puntito de dar la bienvenida a marzo, toca publicar la receta de este mes del juego de blogueros. Esta es mi cuarta participación y de momento han salido 4 frutas… ¿cruzamos los dedos para ver si marzo nos trae una hortaliza? Jajajajaja.

Al ver que estaban las fresas en la lista de opciones, supe que iban a ganar.  Yo no las voté porque a pesar de que la temporada de fresas empiece ahora para los agricultores onubenses gracias a los invernaderos, para mí es una fruta de plena primavera y nunca la compro antes de finales de abril. Pero la mayoría manda y he tenido que romper mis normas para participar en el juego este mes.

La verdad es que me apetecía hacer algo salado, pero no se me ocurrió nada que me apeteciese probar, y como el precio de las fresas en estas fechas no está como para ponerse a hacer experimentos, al final opté por una receta para desayuno que también vale para postre. Al final del post os dejo la lista de blogs participantes para que veáis qué se les ha ocurrido a ellos.

pudin-chia-fresas-chocolate-5

Creo que ya lo he dicho en más de una ocasión, pero soy una fan total del desayuno y me gusta mucho probar cosas nuevas que lo hagan menos repetitivo. Como por la semana es difícil tener tiempo para hacer cosas muy elaboradas, los pudins de chía (como este otro que publiqué hace un tiempo) son muy socorridos. Los dejas preparados por la noche y por la mañana están listos para tomar, un éxito.

Ingredientes (para 2 raciones de desayuno o 4 de postre):

Capa de pudin de chía y chocolate

  • 50 g de chocolate para postres
  • 250 ml de bebida de almendras
  • 3 cucharadas de chía

Capa de pudin de chía y fresas

  • 4 o 5 fresas maduras
  • 200 ml de bebida de almendras
  • 3 cucharadas de chía

Decoración

  • fresas
  • chocolate negro

pudin-chia-fresas-chocolate-1

Preparación:

– Capa de pudin de chía y chocolate

Poner la bebida de almendras a calentar en una olla pequeña a fuego suave.

Cuando esté templada, añadir el chocolate troceado y remover con una cuchara de madera hasta que se disuelva. No hay que dejar que se caliente demasiado.

Pasar a un cuenco, tapar y dejar enfriar a temperatura ambiente.

Agregar la chía, mezclando bien con unas varillas para que no queden grumos. Dejar reposar 10-15 minutos y volver a remover (así no aseguramos de deshacer los grumos que puedan quedar).

Tapar el cuenco con film transparente y dejar en la nevera toda la noche.

– Capa de pudin de chía y fresas

Mientras enfría la bebida chocolateada, lavar y picar las fresas, ponerlas con la bebida de almendras en el vaso de la batidora y procesar hasta que no queden trocitos. La mezcla tiene que estar uniforme y espumosa (siempre me alucina el color rosa tan intenso que adquieren estas preparaciones con fresas).

Pasar a un cuenco, añadir la chía y mezclar bien con las varillas. Dejar reposar y volver a remover pasados 10-15 minutos (a por los grumitos rebeldes).

Tapar el cuenco con film transparente y dejar en la nevera toda la noche.

– Montaje de los vasitos

Por la mañana, remover con una cuchara el contenido de cada cuenco y repartir primero el pudin de chocolate y después el de fresa en 2 cuencos (si son de cristal, mejor, que por los ojos también se come, jajajaja) o 4 vasitos, si preferimos raciones más pequeñas.

pudin-chia-fresas-chocolate-2

Rallar un poco de chocolate negro sobre cada cuenco o vasito.

Lavar y filetear una o dos fresas por ración y rematar con ellas la presentación (en las fotos sólo lleva media fresa porque son vasitos pequeños y las fresas eran tirando a grandes).

pudin-chia-fresas-chocolate-3

Coger una cuchara y… (bueno, creo que a partir de aquí ya no hace falta explicaros el procedimiento, jajajajaja).

Notas:

La bebida de almendras se puede sustituir por cualquier otra bebida vegetal que os guste.

Se pueden cambiar las fresas por otras frutas de temporada, para ir variando de sabores a lo largo del año. Por el bien de la bonitez mejor si tienen colores intensos como los arándanos, las frambuesas, las moras… Seguramente con melocotón también esté bueno. Tomo nota para el verano.

Escribiendo el post se ha ocurrido que en vez de filetear la fresa y ponerla por encima, se podría picar en trocitos y mezclarla con la capa de pudin de fresa antes de ponerla en el vasito para que tenga tropezones.

Si os da pereza lo de tener que derretir el chocolate, puede funcionar utilizar cacao puro, simplemente habría que encontrar la cantidad idónea. Quizá con 2 cucharadas sea suficiente.

Si utilizáis un chocolate con menos azúcar y queréis subir un poco el dulzor, basta con añadir miel o algún sirope a la bebida vegetal antes de mezclarla con el resto de ingredientes.

Después de comprobar la cantidad de azúcar presente tanto en la bebida de almendras (3 g por cada 100 ml) y en el chocolate (46,7 por cada 100 g, definitivamente tengo que buscar un chocolate para postres con menos azúcar) decidí no añadir más azúcar. Sólo con estos dos ingredientes cada ración grande lleva unos 30 g de azúcar sin contar el presente de forma natural en las fresas, 30 g de los 50 que recomienda la OMS como máximo en adultos. No temáis, no voy a volverme una radical antiazúcar, es un ejercicio que recomiendo para ser más consciente de las cantidades que lleva lo que comemos habitualmente y tratar de reducir su consumo.

pudin-chia-fresas-chocolate-4

Fuente:

Este pudin de fresa y chocolate es una variante que hice a partir de este otro de frambuesa y chocolate que encontré buscando ideas para la receta de este mes.

Participantes del juego:
logo-juego-de-blogueros-blog-400x272px
Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/
María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Carlota: https://articuina.wordpress.com
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru:https://birulicioso.wordpress.com/
Fe: https://codigosecreto280.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com
Rebeca: http://enganchadosalacocina.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Sandra: https://justfoodlovers.com/
Silvia K.: http://kuinetes.com/
Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es
Carolina: https://lasrecetasdecarol.com/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Jorge: https://mastercocinillas.com/
María: http://minscocina.blogspot.com.es/
Antxon: http://musloypechuga.com
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/
Pamela: http://recetaseconomicasycreativas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Kemberlyn: http://www.sonrisavegana.com
Melissa: https://soyrepostera.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

Granola casera con té matcha

No sé vosotros, yo no puedo salir de casa sin desayunar algo. Si no hay prisas, esa primera comida del día me gusta que sea variada y tomármela sin prisas. Como tampoco me gusta madrugar en exceso, las opciones de desayuno durante la semana se resienten un poco, pero con algo de previsión y ganas, se pueden hacer maravillas. En el lado de la previsión sin demasiado esfuerzo estarían los mueslis y granolas caseros, que es lo que os traigo hoy.

Es cierto que hay multitud de cereales, mueslis y galletas en el mercado, pero si te pones a ver las tablas nutricionales, se te cae un poco el alma a los pies, ya que en general tienen muchísimo azúcar y pecan bastante de un alto contenido de grasas saturadas. No es que por hacerlos en casa vayan a ser más sanos (y no hay más que ver la lista de recetas del blog para darse cuenta de que estoy bastante lejos de ser una integrista antigochadas), pero sí que ayuda a ser consciente de las cantidades de azúcar y grasas que comes, y a reducirlas llegado el caso.

Otro punto a favor de hacerte tu propia granola en casa, es que puedes eliminar los ingredientes que menos te gusten (en serio, fabricantes de mueslis, NO hacen falta tantas uvas pasas, hay todo un mundo de frutas deshidratadas que probar), aumentar las de aquellos por los que te vuelvas loco, y probar nuevas mezclas que en los comerciales no hay.

granola-de-frutos-secos-y-te-matcha-6

Esta granola es una receta sin lácteos y si sois veganos no hace falta más que utilizar sirope en lugar de miel para adaptarla.

Al leer los ingredientes os encontraréis con “pumpkin pie spice”. Si habéis visto series americanas, seguramente os suene la tarta de calabaza que suele aparecer en el imprescindible capítulo de Acción de Gracias, pues bien, esta mezcla de especias, además de para esa tarta, también se utiliza para aromatizar galletas, batidos y otras elaboraciones. Aunque en España no es habitual, es fácil de replicar, sólo hay que mezclar las especias que os indico más abajo en las proporciones adecuadas. Como se suele usar en pequeñas cantidades, es mejor hacer bastante y guardarla en un botecito.

Para darle un puntillo exótico he utilizado matcha especial para cocinar pero, aunque creo que por el sabor que aporta merece mucho la pena añadirlo, se puede eliminar sin mayor problema.

Ingredientes (para 700 g de granola):

    • 200 g de copos de avena
    • 100 g de almendras crudas
    • 75 g de cacahuetes crudos pelados
    • 75 g de nueces pecanas
    • 60 g de semillas de calabaza crudas peladas
    • 1 cucharada de semillas de chía
    • 25 g de copos de coco
    • 1/2 cucharadita de “pumpkin pie spice”
    • 100 ml de aceite de girasol
    • 125 ml de miel o sirope de arroz, arce…
    • 1 cucharadita de extracto de vainilla
    • 1/4 cucharadita de sal
    • opcional: 1 cucharada y media de té matcha (o un poco más)

granola-de-frutos-secos-y-te-matcha-1

Mezcla de especias “pumpkin pie spice”:

  • 1 cucharada de canela molida
  • 2 cucharaditas de jengibre en polvo
  • 1/2 cucharadita de clavo molido
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada molida
  • 1/2 cucharadita de pimienta de Jamaica molida (yo no tenía, así que no lleva)

Elaboración:

Trocear un poco las almendras (yo las usé con piel pero pueden ser peladas), los cacahuetes y las nueces pecanas.

En un cuenco grande, mezclar bien la avena con los frutos secos, las semillas de calabaza y chía, los copos de coco y las especias.

Añadir el aceite de girasol, la miel y el extracto de vainilla y remover con una cuchara o espátula para integrarlo todo. La mezcla tiene que ser húmeda y mantener cierta consistencia. Si se desmiga porque está demasiado seca se puede añadir de cucharada en cucharada algo más de aceite de girasol y agua fría (pero sin pasarse).

granola-de-frutos-secos-y-te-matcha-2

Espolvorear la sal y tamizar el té matcha sobre la mezcla. Revolver hasta que se reparta bien y se combine con el resto de ingredientes.

granola-de-frutos-secos-y-te-matcha-3

Precalentar el horno a 150 ºC.

Cubrir con papel de hornear una bandeja del horno y extender la mezcla sobre ella lo más uniformemente posible, cuanto más grosor tenga la capa, más tardará en hacerse y corremos el riesgo de que parte no se quede crujiente y parte se queme. Por eso si vamos a hacer mucha cantidad, lo mejor es hacerlo en varias tandas (Las cantidades que os he propuesto vienen perfectas para una bandeja).

granola-de-frutos-secos-y-te-matcha-4

Hornear a 150 ºC durante 15 minutos a media altura.

Retirar del horno, darle la vuelta con una espátula o espumadera, para que se haga por el otro lado, y hornear otros 15 minutos más, hasta que empiece a estar dorado.

Sacar del horno, desmenuzar y dejar templar sobre la bandeja.

granola-de-frutos-secos-y-te-matcha-5

Una vez fría, envasar en un recipiente hermético (yo usé frascos de cristal, pero valen también de plástico o metálicos) para que se mantenga crujiente.

La granola se puede tomar como tentempié, como desayuno o merienda, sola, con leche o bebida vegetal, con yogur… Y, aunque no lo he probado, creo que también quedaría bien como decoración crujiente para una bola de helado.

granola-de-frutos-secos-y-te-matcha-8

¡Ya me diréis si os gusta!

Notas:

¿No tenéis chía? No pasa nada, se puede cambiar por la misma cantidad de semillas de lino, o de sésamo. O prescindir de ella.

La avena que venden en mi súper es desmenuzada, pero creo que quedaría mejor con avena entera, la granola tendría más cuerpo.

En cuanto a la cantidad de matcha: con cucharada y media el sabor es tirando a suave, para un sabor más intenso habrá añadir al menos media cucharada extra, quizá más.

Opcional: todavía caliente, espolvorear un par de cucharaditas de té matcha para un plus de sabor.

También se puede añadir más matcha una vez vayamos a consumirlo, nunca es tarde para el matcha. ¡MATCHA PARA TODOS!

granola-de-frutos-secos-y-te-matcha-7

Fuente:

La receta base la tomé de aquí, pero luego empecé a hacer cambios, principalmente en la cantidad de avena, ya que no quería hacer un tentempié sino algo más cercano a unos cereales de desayuno. Al tener más avena, hizo falta más cantidad de líquido para aglutinarlo todo… y así hasta acabar en la receta que he publicado.

Guardar

Galletas saladas de cacahuete y cerveza

Hace tiempo que no publico ninguna receta salada y mi propósito de no convertir este blog en el baúl de los golosos se está resintiendo, así que aquí os traigo unas galletas saladas perfectas para un aperitivo y muy muy fáciles de hacer.

galletas-saladas-cacahuete-5

(La cerveza que sale en la foto me la envió mi amigaza Fani desde Alemania )

No sé cuándo empezó el idilio entre la cerveza y los cacahuetes salados, pero lo cierto es que es un combo que suena a cañas con los amigos y a bar de toda la vida.

Para esta receta he utilizado “maní” molido que me trajeron desde Paraguay, regalo de una buena amiga de allí (¡Gracias, Mara!). Me parece que aquí no es muy común encontrar cacahuete molido, pero en Paraguay lo hay en todos los supermercados. Junto con la miel negra de caña es uno de los dos ingredientes del dulce de maní o “ka’í ladrillo“, aunque lo más habitual es que sea maní entero. Una bomba calórica, amigos.

Ingredientes (para unos 350 g de galletitas):

  • 200 g de harina
  • 1/2 cucharadita de sal
  • pimienta negra molida al gusto
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de cerveza
  • 100 g de cacahuetes salados
  • un poco de aceite de oliva para pincelar

galletas-saladas-cacahuete-1

(Y las bandejitas vinieron en el mismo paquete que la cerveza )

Elaboración:

Triturar los cacahuetes en la picadora o a mano en un mortero (los míos venían ya molidos).

Tamizar la harina sobre la encimera, una tabla de trabajo o mesa limpia (excepto si, como la mía, es de cristal, limpiarla después es un suplicio).

Formar un volcán con la harina, espolvorear por encima la sal y la pimienta, verter en el hoyo el aceite y la cerveza.

Empezar mezclando con un tenedor y a continuación amasar enérgicamente con las manos. La masa tiene que ser elástica pero no pegajosa, si se pega a las manos, añadir un poco más de harina espolvoreada y amasar hasta que la absorba.

galletas-saladas-cacahuete-2

Poner la masa en un cuenco tapada con un paño limpio y dejarla reposar media hora en un lugar fresco.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Mientras tanto, forrar con papel de hornear o engrasar con un poco de aceite la bandeja del horno.

Estirar la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta conseguir una plancha fina, de unos dos o tres milímetros de grosor (yo lo hice en varias tandas, porque mi rodillo es una botella de vino y no hay mucho margen de maniobra, jajajaja).

Cortar en tiras de un par de centímetros de ancho y 5 o 6 de largo con un cuchillo afilado (las medidas son al gusto, pueden ser más pequeñas, más grandes, cuadradas, romboidales… lo que os apetezca).

Colocar las tiras de masa encima de la bandeja dejando un poco de espacio entre ellas y pincelar con un poco de aceite de oliva.

Opcional: espolvorear un poco de sal y pimienta negra recién molida por encima.

galletas-saladas-cacahuete-3

Hornear en altura media, con calor arriba y abajo a 180 ºC durante unos 12 minutos, hasta que las galletas tengan un aspecto tostado y crujiente (tiempos aproximados, como siempre os digo, puede hacer falta más si son galletas más gordas, o menos si son muy finas).

galletas-saladas-cacahuete-4

Sacar las galletas del horno, despegarlas enseguida de la bandeja y dejarlas enfriar sobre una tabla de madera o una rejilla.

(Con las cantidades que os indico a mí me salieron dos hornadas)

Estas galletas son perfectas como aperitivo con una cerveza fría, pero también sirven para tomar con cremas de picoteo como el hummus, la muhammara, el mutabal o el byessar.

galletas-saladas-cacahuete-6

 

Si sobran se conservan sin problema guardadas en recipientes herméticos para que se mantengan crujientes.

Notas:

Si usáis cacahuetes sin salar, hay que aumentar un poco la cantidad de sal.

En la masa yo puse aproximadamente 1/8 de cucharadita de pimienta negra molida, pero podéis añadir más.

Es mejor no tener la harina justa, porque es posible que haga falta más, no sólo para estirar la masa sino por si ésta queda demasiado pegajosa a la hora de amasar.

Otra cosa que puede ocurrir es que la masa esté demasiado seca, esto se soluciona añadiendo un poco más de cerveza o agua en el amasado, pero poquito a poco.

Otra cosa, la cerveza le aporta bastante sabor, si sois cerveceros os recomiendo utilizar una variedad tostada o de doble malta, ya veréis qué ricas quedan. Tengo pendiente probar con cerveza negra, ya os contaré.

Como véis por los ingredientes, estas galletas son veganas, aunque eso puede no ser así dependiendo de la cerveza utilizada, ya que en algunas utilizan cola de pescado en su elaboración. Como no soy vegana ni especialista en cervezas, no puedo deciros más al respecto.

galletas-saladas-cacahuete-9

Fuente:

Esta receta salió de un experimento sobre una que copié de la libreta de recetas de la madre de J. ¿Tú haciendo variaciones? os preguntaréis socarronamente… pues sí, ¿qué queréis? no lo puedo evitar, jajajaja. La receta original lleva los cacahuetes en mitades por encima en lugar de en la propia masa, por eso he tenido que modificar la cantidad de harina y líquidos. Me anoto hacerla tal cual la próxima vez. 😉