Buñuelos de calabacín y queso feta

Hace unos días compramos un manojo ENORME de cebollino, no lo había de un tamaño razonable, así que nos hemos pasado unos días poniéndolo en la vichyssoise para la que lo compramos, sobre las lentejas especiadas, en la ensalada… pero no se acababa el dichoso cebollino. Como empezaba a estropearse hubo que pasar a la acción buscando recetas en las que pudiésemos usarlo en grandes cantidades.

No sé si ya lo he dicho aquí alguna vez pero, por alguna razón cósmica que científicos de todo el mundo están tratando de descubrir, me cuesta horrores seguir al pie de la letra según qué recetas. Me pongo a leerlas y me digo “bueno, de esto no tengo, pero seguro que con esto otro funciona” o “si cambio esto por aquello va a estar más rico”. Mi pinche se parte de risa aunque sabe que él sufre el mismo problema.

El caso es que revisando un libro de cocina turca, en una receta a la que le tenía ganas desde que lo compré y no sé por qué misterioso motivo todavía no había cocinado, leí “nosécuantas cucharadas de cebolleta, sólo la parte verde” e inmediatamente le dije a mi pinche “esto lo podemos sustituir por cebollino, que es de la familia y también es verde”, a él le entró la risa, claro, pero yo lo vi claro, iba a hacer buñuelos turcos de calabacín y queso feta… ¡con cebollino!

Buñuelos Calabacín Queso Feta 05

Ingredientes: (para unas 12-14 unidades)

– 350 g de calabacín

– 100 g de queso feta

– 1 cebolla pequeña

– 6 cucharadas de cebollino fresco picado

– 6 cucharadas de eneldo fresco picado (2 si es seco)

– 3 cucharadas de perejil fresco picado (1 si es seco)

– 3 huevos medianos

– 120 g de harina de trigo

– sal y pimienta negra (mejor si es recién molida)

– aceite de oliva

Buñuelos Calabacín Queso Feta 01

Preparación:

Lavar el calabacín y rallarlo sin pelar con un rallador grueso (con uno fino para mi gusto queda con una textura demasiado papilla) y dejarlo media hora sobre un escurridor para que pierda el agua.

Lavar y picar el cebollino, el eneldo y el perejil y colocarlo en un cuenco grande.

Desmenuzar el queso feta, picar finamente la cebolla (si no os gusta la textura de la cebolla podéis rallarla) y añadirlos al cuenco.

Presionar el calabacín rallado para eliminar la mayor cantidad de líquido posible y mezclar con los ingredientes del cuenco.

Batir ligeramente los huevos, añadirlos al cuenco y remover para homogeneizar la mezcla.

Añadir poco a poco la harina mientras revolvemos con un tenedor (para evitar posibles grumos también podéis tamizarla en tandas) hasta integrarlo todo bien.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 02

(No me digáis que los dos primeros pasos no tienen pintaza por sí solos como ensalada. Tengo que probarlo con un chorrito de aceite y vinagre. ¡ÑAM!)

 

Poner a fuego medio-alto una sartén grande con un dedo de aceite de oliva. Cuando esté caliente, poner cucharadas de la mezcla a freír y darles la vuelta cuando estén dorados, unos 2 o 3 minutos por cada lado. Retirar de la sartén con una espumadera y colocarlos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. El número de buñuelos por tanda dependerá de lo grandes que los hagáis.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 03

Servir calientes acompañados de algo fresquito como un chorrito de zumo de limón, salsa de yogur, una ensalada de tomate o unas hojas de lechuga aliñadas.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 04

Ideas:

Podéis sustituir la cebolla por cebolleta y el cebollino por la parte verde de la cebolleta si está tierna.

También podéis añadir otras hierbas al gusto, por ejemplo menta o cilantro, yo no lo he probado, pero seguro que combina muy bien.

Si los vais a usar como picoteo, os recomiendo hacerlos más pequeños para que se puedan comer en uno o dos bocados, pero ojo, al ser menos cantidad se hacen más rápido.

Si sobran, guardadlos en un recipiente hermético con papel de cocina por abajo y por arriba. A la hora de comerlos dadles un calentón en el microondas o en una plancha o sartén sin añadir aceite.

Fríos también están buenos, así que son una buena opción para un picnic si alternáis capas de buñuelos con papel absorbente en el recipiente.

Fuente:

La receta base la saqué del libro “Cocina Turca” de editorial Parragón del que ya tengo otra receta del blog. Y digo “receta base” porque, como os dije al inicio, no pude evitar la tentación de hacer cambios para aprovechar ingredientes que tenía en la nevera.

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Spanakopitas

¿Qué son las spanakopitas? Técnicamente spanakopita es un pastel salado griego de espinacas y queso feta, pero lo que os traigo hoy es una versión en piezas individuales, unas empanadillas, vamos. Sea como sea, la combinación de ingredientes es un acierto, están riquísimas.

El ingrediente más exótico de la receta es la pasta filo, una masa muy fina, tanto que parece papel vegetal. Digo que es más exótico que el queso feta, por ejemplo, porque mientras éste es un queso cada vez más utilizado, la masa no lo tienen en todos los supermercados. Yo suelo comprarla en los supermercados de El Corte Inglés, aunque quizá la haya también en otras grandes superficies.

Spanakopitas

Ingredientes: (para unas 15 unidades)

– 10 láminas de pasta filo

– 1 diente de ajo picado

– 400 g de espinacas frescas

– 300 g de queso feta

– 1 cucharadita de orégano seco

– una pizca de nuez moscada

– sal y pimienta negra (mejor si es recién molida)

– aceite de oliva virgen

Preparación:

Saltear el ajo y las espinacas con una cucharada de aceite de oliva en una sartén hasta que las espinacas estén blandas (unos 5 minutos). Apartar del fuego y dejar que enfríen un poco. Poner las espinacas en un escurridor y presionar ligeramente para que eliminen la mayor cantidad de líquido posible antes de trocearlas con un cuchillo.

En un cuenco mezclar las espinacas con el queso feta desmenuzado, el orégano y la nuez moscada. Sazonar con sal y pimienta.

Poner el horno a precalentar a 190 ºC.

Separar dos láminas de filo del paquete y dejar las otras en el envoltorio bien cerrado o tapar con un paño de cocina ligeramente humedecido (y limpio, claro). Esto es muy importante porque la masa filo se reseca y se vuelve muy quebradiza si se expone mucho tiempo al aire.

Extender una lámina en la encimera y pincelar con aceite de oliva (a mí me gustan los pinceles de repostería de silicona porque son más limpios y no van perdiendo cerdas con el uso). Tapar con la otra lámina de filo y pincelar.

Cortar longitudinalmente las hojas en 3 tiras largas.

Colocar en el extremo de cada tira una cucharada de relleno, y plegar formando un paquete triangular según el esquema de ahí abajo (pensad que hay un cuadrado en el extremo y divididlo en 2 triángulos, el relleno se pone en el triángulo interior, se tapa con el exterior y luego se va enrollando).

Plegado spanakopitas

Repetir el proceso con toda la pasta filo y el relleno y disponer los paquetes sobre la bandeja de horno, cubierta con papel de hornear, con la base sellada (el último triángulo de la tira) hacia abajo de forma que no se abran. Pincelar con aceite de oliva.

Hornear en el centro del horno a 190 ºC hasta que la pasta esté dorada (unos 20 minutos, aunque depende del horno). Dejar enfriar en una rejilla hasta que estén templados.

Spanakopitas

Consejos:

Una vez compré la masa filo congelada, y no quedé nada satisfecha con los resultados, al descongelarse las hojas se pegaron entre sí, y al intentar separarlas se resquebrajaron, os recomiendo la versión fresca.

El margen para manipular la masa filo hace aconsejable tener la superficie de trabajo despejada, y todas las cosas necesarias a mano, para poder trabajar con rapidez.

No sé qué deciros por si sobran, ya que si los tapáis con algo que no los deje respirar se ponen blandos y, aunque siguen sabiendo bien, pierden ese toque crujiente. Alguna vez los hemos dejado al aire y como tienen bastante humedad entre el relleno y el aceite, no se resecan demasiado y fríos están buenos. No he probado nunca a darles un calentón en el horno, así que no sé que ocurre en ese caso.

Ideas:

En algunas recetas he visto que le añaden piñones, nosotros hemos probado con almendra picada gruesa y no queda mal.

Se puede utilizar mantequilla derretida en lugar de aceite de oliva, pero tras probar ambos, me quedo con el aceite, no hay que andar calentándolo y el resultado es más ligero.

El queso feta se puede sustituir por ricotta o algún otro tipo de requesón, ya sea en su totalidad o sólo una parte.

Spanakopitas

Fuente:

La primera vez que vi la receta fue en el libro “500 tartas y empanadas” de la editorial Blume (que ya ha aparecido aquí en otra ocasión) pero confieso que no la he hecho tal cual nunca, después la he ido viendo en otros blogs (mención especial a la versión de El Comidista, que me apunto para hacer otro día) y en cada uno me he ido encontrando diferentes variantes.

Mediaslunas con queso feta

¡Birulicioso! se estrenó hace más de un año con esta receta que tuvo tanto éxito entre mis compañeros de piso, que pasaron a llamarse oficialmente “Dianitos” (en honor a la cocinera).

Son muy fáciles de preparar, aunque la masa ha de hacerse con unas horas de antelación.

Mediaslunas con queso feta

Ingredientes (20 uds):

150 g de mantequilla
5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
275 g de harina
1 huevo
2 cucharadas de yogur
1 cucharada de levadura en polvo
sal
140 g de queso feta desmenuzado
1 puñado grande de perejil picado
1 yema de huevo batida

Preparación:

1 – Poner la mantequilla, el aceite de oliva, la harina, el huevo, el yogur, la levadura y la sal en un cuenco y mezclarlos bien, primero con una cuchara de madera y luego con la mano. Tapar el cuenco y dejarlo en el frigorífico al menos una hora, aunque es recomendable toda una noche.
2 – En un recipiente, mezclar el queso feta con el perejil picado. Sacar la masa del frigorífico y dividirla en trozos del tamaño de una ciruela. Con el pulgar, hacer un hueco y rellenarlo con una cucharadita de queso y perejil. Sellar la masa alrededor del relleno y darle forma de medialuna.
3 – Colocar en la bandeja del horno una lámina de papel de hornear, disponer las pastas en la bandeja y pintarlas con un poco de huevo batido. Cocerlas en el horno precalentado a 180º, hasta que hayan subido y estén doradas. Servir calientes.

Están buenas, no, buenísimas!!!

Variantes:

He probado a rellenarlos con queso azul, y la verdad es que están deliciosos, aunque son un poco más pesados.

Fuente:

Receta del libro “Cocina Turca” de editorial Parragón. Cada receta que hago de este libro está buenísima, y además es baratito.