Panecillos dulces alemanes: Quark-Öl-Teig Brötchen

La receta de hoy es un trabajo en equipo, yo me acordé de pedir la receta y redactarla, Jorge se encargó de cocinarla mientras yo hacía las Spanakopitas que os enseñaba hace unas semanas, servidora hizo las fotos y nos comimos los resultados en equipo.

Vale, seguro que os estáis preguntando qué demonios son “Quark-Öl-Teig Brötchen”, pues literalmente significa “Bollitos de masa de quark y aceite”, vamos, que lo de hoy es una receta alemana. El quark es un queso batido muy empleado en la cocina alemana, y ya lo he usado en alguna ocasión.

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Ingredientes (12 panecillos):

250 g de queso quark

6 cucharadas de aceite oliva

6 cucharadas de leche

100 g de azúcar

400 g de harina

2 cucharadas de mezcla de especias (todas las que quieras: canela, clavo, cardamomo, anís, jengibre…)

1 sobre de levadura química

Nueces, avellanas crudas, uvas pasas y/o arándanos secos

Mezcla de azúcar y canela para espolvorear (aprox. 2 cucharadas de azúcar y una cucharadita de canela)

Preparación:

Mezclar la harina, las especias y el sobre de levadura química en un cuenco grande.

Incorporar en otro cuenco el quark, el azúcar, el aceite y la leche, removiendo ligeramente.

Añadir la crema resultante al cuenco de la harina y amasar hasta que esté todo integrado.

Si la masa se pega a las manos añadir más harina poco a poco mientras se amasa (pero ojo con pasarse ya que los bollos quedarán secos).

Precalentar el horno a 180 ºC.

Dividir la masa en 12 bolitas más o menos iguales (ayuda enharinarse las manos).

Rellenar cada bolita empujando con el pulgar 4 pasas (en nuestro caso arándanos secos), una nuez entera picada o una avellana troceada. Sellar la masa alrededor del relleno y darle forma de bollito.

Decorar con una avellana entera (o media nuez, hemos comprobado que los arándanos se secan en exceso, pero podéis ponerlos también) y espolvorear con una mezcla de azúcar y canela antes de meter al horno (decorar los bollos es opcional pero os lo recomiendo).

Colocar en la bandeja del horno una lámina de papel de hornear, disponer los bollos separados entre sí (en la bandeja de un horno normal caben los 12 en 3 filas de 4 bollitos).

Hornear a 180º, a media altura y con calor arriba y abajo, hasta que se pongan dorados, unos 20-25 minutos.

Dejarlos enfriar sobre una rejilla.

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Consejos:

El queso quark no es demasiado común en España, pero generalmente lo hay en los supermercados Lidl y  El Corte Inglés, y alguna vez lo he visto en el Carrefour. En cualquier caso se puede sustituir, aunque no es lo mismo, por queso crema (tipo philadelphia) que podéis aligerar batiéndolo con un poco de leche.

Las tarrinas de quark vienen en formatos de 250 y 500 g, nosotros optamos por comprar la grande y hacer el doble de bollitos.

Fuente:

Es una receta que Maricarmen, la madre de Jorge, se trajo del jardín de infancia de la Escuela Libre Waldorf de Überlingen el año que trabajó de maestra en esa escuela.

Esta masa se usa como base para otras recetas y es la que se suele hacer con niños, porque no lleva huevo y es fácil de elaborar.

Bizcocho y magdalenas de calabaza con cobertura de limón

Que me encanta cocinar creo que no es ya un secreto para nadie, pero lo verdaderamente divertido de preparar una comida es hacerlo con o para alguien especial. Yo tengo suerte, tengo un pinche al que le gusta tanto como a mí experimentar y con el que me compenetro muy bien en la cocina, y siempre que hacemos algun plato nuevo nos divertimos muchísimo. El año pasado por estas fechas aprovechando que venía para pasar el puente y que la cosecha de calabazas había irrumpido con fuerza en mi cocina decidimos hacer algo rico para el desayuno.

Bizcocho de calabaza con cobertura de limón

Hicimos un bizcocho y media docena de magdalenas, ya que la receta original era de magdalenas, pero yo sólo tenía en aquel momento seis moldes de silicona para hacerlas.

Magdalenas de calabaz Bizcocho de calabaza

Ingredientes:

Para la masa:

– 400 g de calabaza

– 350 g de azúcar moreno (la receta decía 400 g pero nos pareció demasiado)

– 175 ml de aceite de oliva

– 1 cucharada de canela en polvo (parece mucha, pero le queda muy bien)

– 4 huevos

– 300 g de harina de trigo (sopesamos usar harina integral, pero al final usamos la normal)

– 1 sobre de levadura (yo siempre uso Royal)

– 1 pellizco de sal (echamos 3/4 de cucharadita)

– 1 buen puñado de nueces (lo reconozco, le eché más de un puñado… ñam!)

Para la cobertura:

– 1 tarrina de queso quark (también vale crème fraîche que es más fácil de encontrar).

– la ralladura de un limón

– el zumo de medio limón

– 3 cucharadas de azúcar glacé

Preparación:

Precalentar el horno a 180º y mientras vamos haciendo el resto.

Pelar la calabaza, cortarla en cubos y picarla bien en la picadora (la receta original usa la calabaza sin pelar, pero después de deliberar, decidimos pelarla).

Una vez bien picada, añadir los huevos ligeramente batidos, el azúcar moreno, la canela, la sal y el aceite de oliva y mezclar bien.

Picar las nueces y añadir (nosotros las picamos ni mucho ni poco, para que se encontrasen trocitos en el bizcocho).

Mezclar la harina con el sobre de levadura e ir añadiendo poco a poco al resto de ingredientes mezclando con unas varillas para deshacer los posibles grumos.

Verter la mezcla en un molde para bizcocho previamente engrasado (aquí tuvimos un dilema, ¿engrasar o engrasar y enharinar? al final decidimos pincelar el molde con un poco de aceite y no enharinarlo, y ,aunque se desmoldó bien, probablemente hiciese falta).

(Mi molde es metálico y circular, de unos 28 cm de diámetro y unos 5 de altura, aunque supongo que uno rectangular valdría, y la mejor opción quizá sea uno específico para bizcochos. También usamos 6 moldes de silicona para magdalenas, que no hace falta engrasar, ya que son antiadherentes)

Se lleva al horno a 180º a una altura media, no sabría decir el tiempo, ya que la receta al ser para magdalenas decía 20 minutos, pero nuestro bizcocho tardó 50 y las magdalenas estaban en unos 30.

(Lo que hicimos fue vigilar y utilizar un pincho metálico para saber si estaba cocido por dentro, las magdalenas a los 20′ todavía manchaban el pincho, pero a los 30′ salió completamente limpio, mientras que al pichar el bicocho vimos que el centro seguía crudo, pero a los 50′ estaba perfectamente, sin quemarse ni resecarse en los bordes).

Mientras se hornea preparamos la cobertura.

Mezclamos en un cuenco el quark, el azúcar glacé y el zumo de limón.

Rallamos la cáscara de un limón (si lo hacemos encima de la mezcla mejor, para no desperdiciar la esencia).

Hicimos esta receta por la noche, así que dejamos enfriar el bizcocho y las magdalenas y reservamos la cobertura para echársela al día siguiente en el desayuno.

Curiosidades:

Era la primera vez que hacíamos magdalenas, y la verdad es que con esta receta salen esponjosas y en su punto.

Aunque por un momento dudamos de que el molde fuese adecuado, ya que pensamos que al tardar más el centro en cocerse que los bordes, estos estarían secos, pero nada más lejos, estaba blandito y jugoso de dentro a afuera.

La receta de la cobertura nos la inventamos a partir de la receta original (que encontré aquí y que por lo visto es de Jamie Oliver), ya que no encontramos crema agria, y sólo con el mascarpone pensamos que iba a quedar demasiado compacta. Así que ¡no os cortéis en experimentar!

¡El contraste del bizcocho, con ese sabor a calabaza, nueces y canela, con la frescura de la cobertura de limón es una maravilla!

Fuente:

Blog Sofritos y refritos, cocina paso a paso.