Redondo en salsa de chocolate con café y grosellas

Hoy os traigo una receta un poco más elegante de lo habitual, un plato que podéis hacer para una celebración especial o un día que os apetezca saliros de los platos convencionales, redondo de ternera con verduritas en una salsa diferente, a base de chocolate, café y grosellas.

redondo-salsa-chocolate-cafe-grosellas-5

Desde noviembre no publico nada salado y ya perdí la cuenta de cuándo fue el último plato principal que apareció por Birulicioso, así que era hora de traer un poco de carne. En casa comemos de todo, pero es cierto que lo que más suele aparecer por nuestros platos son verduras, legumbres y cereales en distintos formatos. La carne y el pescado lo solemos reservar para preparaciones más elaboradas, pero esas recetas son más difíciles de fotografiar con buenos resultados (especialmente con mis limitaciones espaciales) y por eso no hay mucho de eso en el blog. Tendré que proponerme solucionarlo.

He dicho que es un plato elegante, pero eso no quiere decir que sea difícil de hacer ni que vayáis a echaros el día en la cocina. Lo cierto es que es una receta fácil de preparar y además hay pasos que se pueden hacer con antelación para que a la hora de la comida no tengáis más que dar la cocción final (esto es muy útil si tenéis invitados y no queréis dejarlos tirados mientras cocináis ni preocuparos de que la comida se haga antes de que lleguen).

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 4 filetes gruesos de solomillo, aguja o redondo de ternera (unos 600-700 g)
  • 2 o 3 chalotas
  • 45 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 o 2 zanahorias medianas
  • 60 g de puerro
  • media guindilla fresca (opcional, cantidad al gusto)
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 150 ml de caldo de pollo
  • 50 g de chocolate negro
  • 60 ml de café
  • 50 g de grosellas

redondo-salsa-chocolate-cafe-grosellas-1

Elaboración:

Cortar en juliana las zanahorias y las chalotas (se pueden sustituir por media cebolla morada).

Picar muy fina la media guindilla (ojo con tocarla directamente con los dedos, que después hay que lavárselos mil veces restregando como si no hubiera mañana y, aún así, te tocas un ojo y ves las estrellas).

redondo-salsa-chocolate-cafe-grosellas-2

Sellar la carne por ambas caras en una sartén caliente con un chorrito de aceite de oliva. Reservar.

redondo-salsa-chocolate-cafe-grosellas-3

Saltear las verduras en la misma sartén con el resto del aceite, a fuego medio.

Cuando veamos transparentar las chalotas y el puerro, espolvorear por encima el azúcar, remover bien y seguir cocinando hasta que empiece a caramelizar.

Añadir el caldo de pollo y cocinar a fuego medio-fuerte hasta que reduzca un poco.

(Se puede parar aquí y continuar con el resto de la receta después, lo que falta se hace bastante rápido si está todo preparado)

Agregar el café a la sartén junto con el chocolate troceado, removiendo hasta que se derrita (es útil tener un poco de caldo extra para añadirlo si queda muy espesa la salsa).

Añadir las grosellas y colocar los filetes sobre la salsa, cocinándolos unos tres minutos por cada cara.

redondo-salsa-chocolate-cafe-grosellas-4

Retirar del fuego y servir inmediatamente acompañando cada filete con un poco de salsa.

Como guarnición van bien unas patatas cocidas o un poco de puré de patata (si probáis con otra cosa y os gusta, soy toda oídos, u ojos, jajajaja).

redondo-salsa-chocolate-cafe-grosellas-6

¡Está de chuparse los dedos!

Notas:

La guindilla es opcional, pero ese toque picante le queda muy bien al sabor del chocolate.

Aunque no lleva mucho café, sí el suficiente para que no os recomiende darle este plato a niños. Se puede sustituir por café descafeinado o incluso caldo de pollo si preferís eliminar del todo el sabor del café.

Las grosellas fueron un poco experimento estético (me apetecía un poco de rojo que destacara), pero creo que fue un acierto también para el paladar. Al sabor dulce y amargo de la salsa le va muy bien esas chispas de ácido, rompen la monotonía de la salsa y la hacen un poco más fresca. Seguro que hay otras frutas que quedan igual de bien, será cuestión de probar.

grosellas

Fuente:

La idea me la dio esta receta, pero al final cambié tantas cosas, tanto ingredientes como cantidades, que cualquier parecido con la original casi es coincidencia.

Guardar

Crema de calabaza

Me había propuesto publicar cada dos semanas, una dulce y una salada, pero en enero mi ratio se fue un poco al garete, intentaré enmendarme.

Esta vez vengo con una crema de calabaza que mi madre cocina muchísimo y que siempre triunfa, no puede ser más fácil y agradecida, y además viene perfecta para calentarse la barriga en invierno.

CremaCalabaza 01

Ingredientes (para 4 raciones):

– 500 g de calabaza

– 1 puerro

– 2 o 3 zanahorias medianas

– 1 o 2 patatas medianas

– Aceite de oliva

– Agua o caldo de verduras

– Sal y pimienta

Opcional:

– Un chorro de nata, 1 o 2 quesitos o una cucharada colmada de queso crema.

– Nuez moscada rallada

CremaCalabaza 02

Preparación:

Lavar, pelar y picar en cubos la calabaza, las patatas y las zanahorias (cuanto más grandes más tardarán en cocinarse, tenedlo en cuenta).

Limpiar y trocear el puerro.

En la misma olla que usaremos para hacer la crema, rehogar en un chorro de aceite el puerro. Cuando empiece a ponerse transparente añadir la zanahoria, unos 2-3 minutos después la patata y por último la calabaza. Entre unas hortalizas y otras remover con una cuchara de madera para que se vayan mezclando los sabores.

Añadir el agua y cocinar a fuego medio-suave unos 30-40 minutos (dependerá de lo finas que hayamos picado las hortalizas).

Retirar del fuego y, si es el caso, añadir los quesitos, la nata o el queso crema (a mí me gusta tal cual, pero si queréis un extra de cremosidad, elegid la opción que más os guste).

Triturar con una batidora hasta obtener una crema homogénea, probar y añadir en este momento sal, pimienta y nuez moscada al gusto, remover bien (no es recomendable batir cosas muy calientes, no sólo porque no es bueno para el mecanismo de la batidora, sino porque podéis quemaros con las salpicaduras, ojo).

Servir bien caliente.

CremaCalabaza 03

Ideas:

A mí me gusta mucho ponerle un chorrito de aceite de oliva y un puñadito de picatostes al servirlo, pero me imagino que hay muchas más cosas que le pueden quedar bien, ¿qué le ponéis vosotros?.

Las cantidades son orientativas, en esto de las cremas se puede experimentar bastante.

CremaCalabaza 04

Fuente:

Ésta es una de las cremas estrella en mi casa, como mi madre siembra calabazas, solemos tener muchas y para lo que más las utilizamos es para hacer cremas.

Sopa de verduras y avena

La receta de hoy es una sopa que solemos hacer bastante, con más o menos variantes, y que a mí me gusta especialmente por la avena, que le da un punto espeso al caldo.

Sé que empieza a hacer calor, y las sopas ya no son platos que nos apetezcan demasiado, pero antes de que las altas temperaturas nos colonicen por completo, allá va.

Sopa de verduras y avena

Ingredientes (2 personas):

1 chorrito de aceite de oliva

1/2 puerro

2 zanahorias

1/2 calabacín

2 patatas medianas

50 g de jamón en taquitos (opcional)

50 g de chorizo en taquitos (opcional)

2-3 vasos de agua (dependerá de si os gusta más o menos espesa)

2-3 puñados de copos de avena

Sal y pimienta negra

Preparación:

Lavar y pelar las verduras (yo el calabacín suelo usarlo sin pelar, a no ser que la piel  sea dura).

Picar el puerro fino, cortar las zanahorias en cubos o rodajas (según preferencias, a mí me gusta que sean cubos pequeñitos, de unos 5mm), el calabacín en cubos un poco más grandes y las patatas más o menos del mismo tamaño que el calabacín (cuanto más grandes más tardarán en cocinarse, tenedlo en cuenta).

En la misma olla que usaremos para hacer la sopa, sofreír en un poco de aceite primero el puerro, cuando empiece a ponerse transparente añadir la zanahoria, unos 2-3 minutos después el calabacín y por último las patatas. Entre unas verduras y otras remover con una cuchara de madera para que se vayan mezclando los sabores.

Agregar el jamón y el chorizo y darle una vuelta entre las verduras.

Añadir el agua y cocinar a fuego medio unos 15-20 minutos.

Añadir los copos de avena y cocinar 5-10 minutos más, hasta que los copos se abran y se pongan blandos.

Sazonar con sal y pimienta negra recién molida al final de la cocción.

Servir bien caliente.

Ideas:

Si no tenéis copos de avena y no soléis usarlos, se puede hacer la sopa sin ella o sustituyéndola por la pasta para sopa que más os guste.

Lo mismo os digo con las cantidades y los tipos de verduras, estos son los que tenía yo, pero podéis cambiarlas por otras que os gusten más.

Si preferís las sopas sin tropezones, se puede pasar por la batidora antes de servir y obtener así un puré ligero.

Fuente:

Ésta es de cosecha propia, fruto de abrir la nevera, ver lo que había y lanzarse a improvisar.