Pollo marinado “a la Masatoshi”

Hasta que conocí esta receta, nunca se me había ocurrido cocer carne en té negro para darle sabor. Aunque de primeras parece un poco extraño, pensándolo bien tampoco es tan diferente de cocinarla en caldo de verduras. Utilizando un buen té puro los resultados son espectaculares.

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Este pollo marinado con verduras se come frío y por eso me parece una opción perfecta para una cena ligera, aunque también para un picnic (ahora que está a punto de volver la primavera y las temperaturas más agradables) o para llevar en un tupper al trabajo. Es muy fácil de hacer, no hace falta ser un cocinillas para cocer una pechuga y cortar unas verduras. Lo único que hay que tener en cuenta es que el marinado necesita unas horas para funcionar, así que hay que planearlo con un poco de tiempo.

Ingredientes (para 4 raciones):

  • media pechuga de pollo
  • 1 cucharada colmada de hojas de té negro
  • 1 cebolla mediana
  • 2 o 3  zanahorias
  • 60 ml de salsa de soja
  • 60 ml de mirin
  • 60 ml de vinagre de arroz
  • Opcional: mix de lechugas para acompañar

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Preparación:

Hervir 500 ml de agua, retirar del fuego e infundir durante 4 minutos las hebras té negro (también sirven 2 bolsitas de té negro, sin aromatizar).

Filtrar y poner al fuego en una olla pequeña.

Cocer en la infusión de té la pechuga,  ya sea entera o cortada en 2 trozos a lo largo, hasta que esté bien cocida (dependiendo del tamaño, serán de 15 a 20 minutos).

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Cortar la cebolla en pluma, pelar las zanahorias y cortarlas en bastoncitos finos.

Colocar el pollo cocido en un recipiente profundo (tipo bandeja pyrex), rodear los bastoncitos de zanahoria y la cebolla cortada.

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Mezclar la salsa de soja, el mirin y el vinagre de arroz en un cuenco.

Bañar con la salsa, si es necesario añadir más cantidad se hará siempre a partes iguales (no hace falta que lo cubra todo, ya que las hortalizas soltarán jugo, pero sí lo bastante).

Cubrir la bandeja con film transparente y dejar marinar en la nevera al menos 6 horas (una de las veces que lo preparé estuvo casi 24 horas y no pasó nada).

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Una vez pasado el tiempo de marinado, retirar la pechuga de pollo y cortarla en bastones de similar longitud a los de zanahoria.

Servir frío, poniendo un poco de pollo, un poco de cebolla y zanahoria, y un chorrito de la salsa de marinado. Se puede acompañar de un poco de lechuga aliñada con la misma salsa.

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Notas:

Aunque se puede usar té de bolsitas, os recomiendo probar con un té a granel de buena calidad, la diferencia se nota.

La salsa de soja es cada vez más habitual y fácil de encontrar, el vinagre de arroz y el mirin yo lo compro en supermercados orientales. He estado mirando y se puede sustituir el vinagre de arroz por vinagre de vino blanco suave  y un pelín de azúcar, y el mirin por jerez dulce. No he probado, así que no sabría deciros si el resultado es similar.

Yo lo he comido siempre con un variado de hojas de lechuga, pero a lo mejor está bueno con arroz blanco también. Si lo probáis contadme.

Fuente:

Esta receta es un clásico en el estudio donde trabaja J. La receta la dejó “en herencia” un becario japonés mucho antes de que J. empezase a trabajar allí, pero el plato se sigue cocinando y se le llama “pollo a la Masatoshi” en honor a él. En lugar de receta escrita, la tienen explicada con dibujitos, creo que gracias a otro excomponente del estudio, mirad qué bien se entiende.

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Brochetas de pollo caramelizado al rooibos

Sigo en el hemisferio sur, así que aquí estamos avanzando hacia el verano de igual manera que en el norte el invierno está cada vez más próximo. Por lo visto este año el veranillo de san Martín se ha hecho notar, al menos en España, y eso me ha recordado esta receta que tenía en borradores.

Estas brochetas las preparé justo antes del viaje, a finales de junio, pensando en las barbacoas veraniegas pero es un plato que se puede hacer todo el año. Son muy fáciles de preparar y se pueden adaptar tanto a un plato principal como a pinchos para un aperitivo, todo depende del tamaño de los palillos empleados y lo grandes que cortéis los pedazos de pollo.

Desde que colaboro con la tienda Cafetearte estoy profundizando mucho en la cocina con té, café y rooibos, pero esta es la primera vez utilizo directamente las hebras en lugar de una infusión. El método es el mismo que emplearíamos para marinar una carne con salsa que lleve cualquier hierba aromática seca y el resultado es también igual de agradable al paladar.

Animaos a probar y me contáis.

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Ingredientes (para 10-12 brochetas, 2 raciones):

– 2 cucharadas de miel

– 1/2 cucharada de zumo de limón

– 1 cucharadita de salsa de soja

– 1/2 cucharada de rooibos en hebras

– 1/8 cucharadita de cayena en polvo

– la piel rallada de 1 y 1/2 limón

– 250 g de pechuga o muslos de pollo deshuesados

– 1 lima (opcional)

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Preparación:

Trocear el pollo en cubos del tamaño de un bocado o un poco más grandes si lo vamos a hacer sobre brasas (los que veis en las fotos son un poco más pequeños, más apropiados para pinchos de aperitivo). Los muslos son más laboriosos de deshuesar y trocear, pero el esfuerzo la pena ya que las brochetas quedarán más jugosas.

Mezclar en un cuenco pequeño la miel con la salsa de soja, el rooibos, la cayena, el zumo y la piel rallada de limón.

Colocar en un cuenco o plato hondo el pollo y bañarlo con la salsa removiendo para que se impregnen todos los pedazos. Tapar con film y dejar marinar en la nevera durante al menos dos horas (cuanto más tiempo lo dejéis más intenso será el sabor).

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Si vamos a utilizar palillos de madera o bambú habrá que sumergirlos en agua al menos durante media hora antes de usarlos para evitar que se quemen al cocinar las brochetas, especialmente si vamos a hacerlas a la brasa.

Pinchar trozos de pollo en las brochetas hasta llenarlas dejando unos centímetros por ambos lados para que sean más fáciles de manipular (las que yo usé eran pequeñas, el plato que veis en las fotos tiene 21 cm de diámetro).

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Poner una sartén al fuego (también se pueden hacer en una plancha de cocina), cuando esté caliente cocinar las brochetas por cada lado volteándolas con unas pinzas (ojo con los pinchos, sobre todo si son metálicos, no os queméis), hasta que estén doradas y bien cocidas por dentro. Si ha quedado salsa de marinar, se pueden regar las brochetas con ella mientras se van cocinando. El proceso para la barbacoa es más o menos el mismo, teniendo especial cuidado al manipular las brochetas para evitar quemaduras.

Servir acompañado de algo fresco como una ensalada de tomate, hojas lechuga, canónigos, rúcula… y, para un extra de cítrico, unas rodajas de limón o lima.

¡Espero que os gusten!

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Consejos:

Recordad que la carne de ave no se debe comer cruda, así que cuanto más gruesos sean los pedazos, más tardarán en asarse.

Si lo preferís, se puede marinar el pollo después de pincharlo en las brochetas, yo probé ambos métodos y no hay diferencia apreciable.

Si sois fans del picante, podéis aumentar la cantidad de cayena pero teniendo en cuenta que demasiado picante ocultará el sabor del rooibos, que debería ser el predominante.

El rooibos no tiene cafeína, así que esta receta es apta para los más pequeños de la casa también, aunque quizá deberéis prescindir de la cayena.

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Fuente:

La idea la saqué de esta receta, pero modifiqué las cantidades de los ingredientes de la marinada.

Pollo en salsa de café y mostaza

En la receta de pannacotta de café os comentaba que, como no lo tomo, no suelo cocinar con café. Me encanta su olor y, aunque al no consumirlo no me acostumbro a su sabor como bebida, hay que reconocer que tiene un regusto muy interesante.

Me quedó el gusanillo de sacarle más partido como ingrediente, así que seguí investigando. Aunque hay muchos postres en los que poder utilizarlo, esta vez me decanté por una receta salada porque, aunque es más conocido su uso en recetas dulces, también se puede usar para darle un toque sorprendente a platos de carne, por ejemplo.

La receta que os propongo es muy fácil de hacer, en el resultado final influye más la calidad de los ingredientes que vuestra pericia como cocineros. Intentad usar un buen café (yo usé un Brasil Sul Minas) y una mostaza decente, evitad la típica que se le suele poner a las hamburguesas porque el sabor no tiene nada que ver, y os garantizo que os chuparéis los dedos.

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Ingredientes (para 2 personas):

– 300 g de pechuga de pollo

– 3 cucharadas de salsa de soja

– 3 cucharadas de mostaza de Dijon

– 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

– 200 ml de café fuerte

– 1 cucharada de azúcar

Guarnición: Patatas cocidas o en puré, arroz…

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Preparación:

Limpiar y trocear en pedazos del tamaño de un bocado la pechuga de pollo.

Mezclar el aceite, la salsa de soja y la mostaza en un cuenco mediano.

Añadir el pollo troceado, remover para que se impregne bien con la marinada y dejar marinar tapado con film transparente al menos dos horas (cuanto más tiempo esté, más sabor tendrá, eso sí, guardadlo en la nevera para evitar riesgos).

Preparar el café (expreso o en puchero, en cafetera de goteo no coge todo el sabor que nos interesa para la receta).

Café en puchero:

Hervir 250 ml de agua en una olla pequeña. Apartar del fuego cuando alcance el punto de ebullición y añadir 3-4 cucharadas de café molido, remover para que se empape bien, dejar reposar unos 10 minutos y filtrar con un filtro de papel o un colador de tela (si tenéis una cafetera de émbolo, es una buena opción).

Escurrir el pollo y reservar la marinada.

Saltear el pollo en una sartén a fuego medio-fuerte hasta que esté bien cocinado (no hace falta poner aceite, el que lleva de la marinada es suficiente). Reservar.

Mezclar la marinada con el azúcar y 200 ml del café preparado. Cocinar en la misma sartén hasta que reduzca.

Añadir el pollo y remover 2 o 3 de minutos para que se impregne bien de la salsa.

Salpimentar si es necesario.

Servir caliente junto con arroz, patatas cocidas o en puré (en resumen, algo que coja bien la salsita).

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¡Y a disfrutar de la explosión de sabores!

Ideas:

Mientras lo hacía por segunda vez, se me ocurrió que una buena variante sería sustituir el azúcar por la misma cantidad de miel, ya que su sabor combina muy bien tanto con la soja, como con la mostaza o el café. La próxima vez lo probaré.

Parece que no, pero tiene cafeína, y pega un buen subidón, así que si tenéis niños a la mesa, hacedlo sin café (que está muy rico también) o utilizad descafeinado.

 Fuente:

Haciendo una búsqueda de recetas saladas con café, llegué a ésta del blog Manzana y Canela, que acabé por usar cambiando el solomillo ibérico por unas humildes pechugas de pollo. Tengo pendiente prepararla tal como la hacen en ese blog, porque tiene muy buena pinta.

 

Pimientos rellenos de arroz con pollo y verduras

Estos pimientos rellenos no iban a acabar en el blog, y aunque una vez los probé supe que los publicaría, no tuve fuerza de voluntad para dejar de comer e ir a por la cámara así que utilicé el móvil, por eso las fotos son cutres comparadas con las que suelo hacer para ilustrar las recetas.

Hace unos meses, por medio de una amiga, descubrí Trnd, una comunidad de marketing participativo. Básicamente hacen selecciones de probadores de productos entre los miembros de la página que se postulan.
Creo que esta era la primera vez que participaba, y cual es mi sorpresa cuando recibo un mail indicándome que en un par de días tendría mi pack de prueba de Arroz Brillante Sabroz llamando a mi puerta.
El pack estaba formado por dos paquetes de 1kg y 6 de 1/2Kg, los primeros para mí, y los segundos para repartir entre voluntarios (han volado).

Yo no soy muy fan del arroz redondo, porque siempre, siempre, siempre, se me pasa, da igual cómo lo cocine, por eso prefiero el largo. Pero el Arroz Brillante que había probado hasta el momento no me había convencido para nada, así que me pareció una experiencia interesante probar esta nueva variedad.

Esta receta ha sido la primera que he hecho usándolo, y la verdad, no está mal, queda suelto, y eso que reconozco que ocupada con el resto de la receta le he hecho el mínimo caso.
Sobre si relegará al arroz largo que suelo usar, tengo mis dudas.

Al lío. La receta fue un poco improvisada, partiendo de esta que tenía marcada como interesante entre los blogs que sigo en Reader, pero con los ingredientes que había por casa.

Pimientos rellenos 0 Pimientos rellenos

Ingredientes (6 personas con hambre)

– 6 Pimientos (si son de colores, más alegría en la mesa)
– Arroz
– 1/2 pechuga de pollo
– 2 zanahorias
– 2 dientes de ajo
– 1 cebolla mediana
– 1/3 pimiento rojo
– 1/3 pimiento verde
– 1 calabacín pequeño
– 1 huevo grande
– Sal y pimienta
– Aceite de oliva

Preparación:

Cocer el arroz midiendo 2 y 1/2 medidas de agua por cada medida de arroz (espero que sepáis calcular mejor que yo, porque hice arroz para parar un tren, menos mal que está bueno con todo) llevar a ebullición el agua, y añadir el arroz con un poco de sal. En 18/20 minutos está listo (se puede tener hecho previamente).

En este punto tengo una crítica que hacerles a los de Brillante. En ningún sitio del paquete pone unas mínimas instrucciones de uso, a parte de que por ser un arroz de alta absorción, necesita más agua que el corriente. Yo puse esa proporción, y salió bien sin más, pero siempre se puede echar agua de más, y luego escurrirlo y lavarlo con agua fría. Según tengáis costumbre.

Lavar los pimientos y cortar la parte superior a modo de tapa. Limpiar de semillas y salpimentar el interior. Reservar.

Picar en daditos el ajo, la cebolla, las zanahorias y el pimiento, y pochar a fuego lento en una sartén con un chorro de aceite de oliva.

Picar en dados el calabacín (si es tierno se puede dejar la piel) y agregar a la sartén un poco después que el resto de ingredientes.

Picar la pechuga en dados y dorar en otra sartén con un poco de aceite.

Añadir a la sartén de los vegetales y remover (yo aquí le puse un poco de tomillo seco y pimienta recién molida).

Incorporar poco a poco el arroz, mezclar bien y rectificar de sal si es necesario.

Retirar del fuego y dejar enfriar.

Precalentar el horno a 190ºC.

Batir el huevo y cuando la mezcla esté casi fría, agregarlo y remover para que se integre bien.

Rellenar los pimientos, y disponerlos en una bandeja de horno sin tapar y hornear 20 minutos. Taparlos y hornear otros 20 (yo dejé las tapas también en la bandeja para que no estuviesen más crudas que el resto, si lo hacéis, cuidado con los dedos a la hora de taparlos).

Estaban buenísimos.

Ideas que se me ocurrieron una vez hecho:

En vez de tapar, cubrir con queso rallado, y gratinar. Tiene que estar buenísimo.

Consejos:

Hilda de Entre alacenas y fogones, apunta un par de consejos para que los pimientos queden más hechos, echadles un vistazo.

Sobre el Arroz Brillante Sabroz:

Pues sí, queda en su punto, una vez pasado por el horno coge el sabor del pimiento y del resto de ingredientes del relleno, y aún así, sigue sin pasarse. Incluso al día siguiente, estaba igual de bueno. Minipunto.

La foto de conjunto está hecha antes del paso por el horno, y se ven además de los 6 pimientos rellenos con esta receta, otro pimiento y dos mitades de una calabacita rellenos de arroz (es que hice muchíiiiisimo) con una salsa de pimientos, tomates y chorizo, salieron muy ricas también. La otra foto es el resultado final.

Fuente:

Como dije antes, la idea me la dio una receta de Hilda en Entre alacenas y fogones ¡No hay que tener miedo a investigar y adaptar recetas a lo que tengamos en el momento!