Pastel mandi’o

El pastel mandi’o (iría acentuado en la “o” ya que en guaraní sólo se pone tilde cuando la palabra no se acentúa en la última vocal) es una especie de empanadilla, empanada en Paraguay, de carne, pero no una cualquiera, es la reina de las empanadillas de carne. ¿Y qué la hace especial? Yo creo que uno de los factores más importantes es la masa con la que está hecha, a base de mandioca cocida y harina de maíz.

Ahora es una de mis comidas paraguayas favoritas pero tardé en descubrirlo dos meses porque que no se cruzó en mi camino hasta que hicimos un viaje a Asunción. Nada más llegar J. me llevó a cenar a un sitio que le gusta mucho y al que tenéis que ir si visitáis la ciudad, Lido Bar. Me recomendó la sopa de pescado (que está de morirse de gusto) y yo, al ver un plato con nombre guaraní sugerí pedir también pastel mandi’o, ya que sonaba a que llevaba mandioca. Ese viaje fue la fiesta de la mandioca, la probamos en todas sus formas y me acabé de convertir en fan total de este ingrediente.

Pastel Mandi'o (10)

Cuando me propuse hacerlos y vi la receta me di cuenta de que no iba a seguirla al pie de la letra, en parte porque no tenía forma de moler la carne después de cocerla como indicaba en parte porque no me convencía el proceso, así que os traigo lo que se podría llamar “Pastel Mandi’o a lo Carabiruete“, la terminación -eté significa en tupí-guaraní “verdadero”, ¿y qué es más carabiruense que no hacer las recetas como manda la receta? 😉

Ingredientes (para 12 empanadillas):

Para la masa:

  • 1/2 kg de mandioca
  • 1/2 huevo
  • 50 g de mantequilla o manteca de cerdo
  • 1/2 taza de harina de maíz
  • 1 cucharada colmada de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal fina

Pastel Mandi'o (1)

Para el relleno:

  • 1/2 kg de carne picada de ternera
  • 1 cebolla grande
  • 2-3 dientes de ajo
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 hojas de laurel
  • 1/2 cucharada de comino molido
  • sal fina y pimienta negra molida al gusto
  • 2-3 huevos cocidos
  • 3 cucharadas de perejil fresco picado
  • 3 cucharadas de cebollita de verdeo (cebolleta) picada

Pastel Mandi'o (2)

Preparación:

Pelar y trocear la mandioca en pedazos de 12-15 cm de largo (yo la compré pelada y congelada).

Poner agua con sal a hervir y, cuando alcance el punto de ebullición, añadir la mandioca troceada (si usáis congelada se añade tal cual, sin descongelar).  Cocinar a fuerte hasta que se ablanden, pero sin que lleguen a deshacerse. La mandioca congelada, dependiendo del tamaño de los trozos, tarda de 10 a 15 minutos en estar lista (revisad el paquete para ver las indicaciones) y la fresca necesita el doble de tiempo, de 20 a 30 minutos.

Pastel Mandi'o (3)

Escurrir bien, desechar el agua de cocción (algunas variedades de mandioca tienen un contenido muy alto en compuestos de cianuro que pueden resultar tóxicos, pero no os preocupéis, se eliminan precisamente con la cocción) y dejar enfriar.

Pastel Mandi'o (4)

Retirar la mecha dura que tiene la raíz de mandioca en el centro, desmenuzar y moler en la picadora o machacar bien con un tenedor hasta que no queden tropezones (la textura que se queda es alucinante, la mandioca forma una masa elástica muy curiosa).

Poner la mandioca en un cuenco grande, añadir la mantequilla, el huevo, la harina de maíz y la de trigo y amasar bien con las manos hasta homogeneizar la masa.

Formar una bola y dejar reposar en la nevera, tapada con un paño limpio o film transparente, hasta que vayamos a usarla.

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Cocer 3 huevos, quitar la cáscara y reservar.

Picar la cebolla y rehogar en una sartén grande con el aceite de oliva. Cuando la cebolla esté transparente, añadir el ajo, rehogar 2 o 3 minutos y añadir la carne picada. Dorar la carne a fuego medio removiendo hasta que ya no veamos trozos crudos.

Añadir las hojas de laurel, el comino y la sal, tapar la sartén y cocinar a fuego medio-suave hasta unos 10 minutos.

Picar la cebolleta (cebollita de verdeo en Paraguay) y el perejil, añadir a la sartén, remover y dejar cocinar tapado 2 o 3 minutos más (lo de dejar la sartén tapada es para que no se evapore el agua y tengamos un relleno jugoso, si queda muy seco se puede añadir un poco de agua).

Cuando la carne esté en su punto, apartar del fuego, retirar las hojas de laurel y salpimentar.

Picar los huevos y añadir al resto del relleno removiendo para repartirlo bien por toda la mezcla.

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Sacar la masa de la nevera, dividirla en 12 partes y formar bolitas. Espolvorear con harina de maíz la encimera y estirar cada bolita con un rodillo hasta formar un disco (esta masa es más quebradiza que la de harina de trigo, así que tampoco se puede hacer demasiado fina). También se puede estirar toda y cortar círculos.

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Colocar un par de cucharadas de relleno sobre una de las mitades del círculo, humedecer el borde de la masa con un poquito de agua usando un dedo o un pincelito, cerrar  y hacer el repulgue del borde doblando, presionando y humedeciendo si es necesario. Repetir hasta tener todos los pasteles formados.

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Freír en abundante aceite bien caliente en tandas de dos (utilicé una sartén pequeña y juntos dos encajaban en el diámetro) hasta que se pongan doraditos y colocarlos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

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Se comen calentitos pero cuidado con quemaros la lengua por ansiosos.

¡Espero que os gusten!

Notas:

En la receta original se cuece la carne junto con una cebolla, el laurel, dos ajos, media pastilla de caldo de carne, sal, comino y pimienta, una vez cocido se aparta el caldito de la cocción, se pasa por la picadora todo y se reserva. En una sartén se dora cebolla y ajo, se añade la cebolleta y el caldo reservado, luego se pone la carne y se da un golpe de calor todo junto. A mí me parece un poco lioso y no me gusta mucho la idea de cocer la carne porque me parece que puede perder jugosidad.

La masa se puede hacer de un día para otro. Aunque no creo que pase nada por preparar las empanadillas un día y freírlas al siguiente, cabe la posibilidad de que la masa se humedezca con el relleno. Como no he probado no sé si es buena idea.

Confieso que estiré la masa a mano, se me pegaba a la botella que estaba usando como rodillo y me estaba frustrando, así que fui presionando a poquitos con los dedos hasta tener el círculo necesario.

Si la masa se rompe se pueden humedecer los bordes con agua y arreglarlo fácilmente.

Las cantidades de sal, pimienta y comino son orientativas y dependerán de vuestros gustos.

Por cierto, como me sobró relleno y mandioca cocida, improvisé una comida añadiendo mandioca cortada en trocitos a la sartén donde estaba calentando la carne, el resultado es una especie de guiso con mandioca en vez de patatas muy muy rico. Yo lo llamo “Pastel mandi’o deconstruido”, jajajaja.

El pastel mandi’o es bastante contundente (con dos acabas lleno), recomiendo acompañarlo con algo fresco y ligero tipo ensalada de tomate.

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Fuente:

A medias inventada, a medias sacada del libro del que os hablaba en la receta anterior, Tembi’u Paraguai, y a medias de esta receta en el periódico ABCcolor.

Buñuelos de calabacín y queso feta

Hace unos días compramos un manojo ENORME de cebollino, no lo había de un tamaño razonable, así que nos hemos pasado unos días poniéndolo en la vichyssoise para la que lo compramos, sobre las lentejas especiadas, en la ensalada… pero no se acababa el dichoso cebollino. Como empezaba a estropearse hubo que pasar a la acción buscando recetas en las que pudiésemos usarlo en grandes cantidades.

No sé si ya lo he dicho aquí alguna vez pero, por alguna razón cósmica que científicos de todo el mundo están tratando de descubrir, me cuesta horrores seguir al pie de la letra según qué recetas. Me pongo a leerlas y me digo “bueno, de esto no tengo, pero seguro que con esto otro funciona” o “si cambio esto por aquello va a estar más rico”. Mi pinche se parte de risa aunque sabe que él sufre el mismo problema.

El caso es que revisando un libro de cocina turca, en una receta a la que le tenía ganas desde que lo compré y no sé por qué misterioso motivo todavía no había cocinado, leí “nosécuantas cucharadas de cebolleta, sólo la parte verde” e inmediatamente le dije a mi pinche “esto lo podemos sustituir por cebollino, que es de la familia y también es verde”, a él le entró la risa, claro, pero yo lo vi claro, iba a hacer buñuelos turcos de calabacín y queso feta… ¡con cebollino!

Buñuelos Calabacín Queso Feta 05

Ingredientes: (para unas 12-14 unidades)

– 350 g de calabacín

– 100 g de queso feta

– 1 cebolla pequeña

– 6 cucharadas de cebollino fresco picado

– 6 cucharadas de eneldo fresco picado (2 si es seco)

– 3 cucharadas de perejil fresco picado (1 si es seco)

– 3 huevos medianos

– 120 g de harina de trigo

– sal y pimienta negra (mejor si es recién molida)

– aceite de oliva

Buñuelos Calabacín Queso Feta 01

Preparación:

Lavar el calabacín y rallarlo sin pelar con un rallador grueso (con uno fino para mi gusto queda con una textura demasiado papilla) y dejarlo media hora sobre un escurridor para que pierda el agua.

Lavar y picar el cebollino, el eneldo y el perejil y colocarlo en un cuenco grande.

Desmenuzar el queso feta, picar finamente la cebolla (si no os gusta la textura de la cebolla podéis rallarla) y añadirlos al cuenco.

Presionar el calabacín rallado para eliminar la mayor cantidad de líquido posible y mezclar con los ingredientes del cuenco.

Batir ligeramente los huevos, añadirlos al cuenco y remover para homogeneizar la mezcla.

Añadir poco a poco la harina mientras revolvemos con un tenedor (para evitar posibles grumos también podéis tamizarla en tandas) hasta integrarlo todo bien.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 02

(No me digáis que los dos primeros pasos no tienen pintaza por sí solos como ensalada. Tengo que probarlo con un chorrito de aceite y vinagre. ¡ÑAM!)

 

Poner a fuego medio-alto una sartén grande con un dedo de aceite de oliva. Cuando esté caliente, poner cucharadas de la mezcla a freír y darles la vuelta cuando estén dorados, unos 2 o 3 minutos por cada lado. Retirar de la sartén con una espumadera y colocarlos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. El número de buñuelos por tanda dependerá de lo grandes que los hagáis.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 03

Servir calientes acompañados de algo fresquito como un chorrito de zumo de limón, salsa de yogur, una ensalada de tomate o unas hojas de lechuga aliñadas.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 04

Ideas:

Podéis sustituir la cebolla por cebolleta y el cebollino por la parte verde de la cebolleta si está tierna.

También podéis añadir otras hierbas al gusto, por ejemplo menta o cilantro, yo no lo he probado, pero seguro que combina muy bien.

Si los vais a usar como picoteo, os recomiendo hacerlos más pequeños para que se puedan comer en uno o dos bocados, pero ojo, al ser menos cantidad se hacen más rápido.

Si sobran, guardadlos en un recipiente hermético con papel de cocina por abajo y por arriba. A la hora de comerlos dadles un calentón en el microondas o en una plancha o sartén sin añadir aceite.

Fríos también están buenos, así que son una buena opción para un picnic si alternáis capas de buñuelos con papel absorbente en el recipiente.

Fuente:

La receta base la saqué del libro “Cocina Turca” de editorial Parragón del que ya tengo otra receta del blog. Y digo “receta base” porque, como os dije al inicio, no pude evitar la tentación de hacer cambios para aprovechar ingredientes que tenía en la nevera.

Mediaslunas con queso feta

¡Birulicioso! se estrenó hace más de un año con esta receta que tuvo tanto éxito entre mis compañeros de piso, que pasaron a llamarse oficialmente “Dianitos” (en honor a la cocinera).

Son muy fáciles de preparar, aunque la masa ha de hacerse con unas horas de antelación.

Mediaslunas con queso feta

Ingredientes (20 uds):

150 g de mantequilla
5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
275 g de harina
1 huevo
2 cucharadas de yogur
1 cucharada de levadura en polvo
sal
140 g de queso feta desmenuzado
1 puñado grande de perejil picado
1 yema de huevo batida

Preparación:

1 – Poner la mantequilla, el aceite de oliva, la harina, el huevo, el yogur, la levadura y la sal en un cuenco y mezclarlos bien, primero con una cuchara de madera y luego con la mano. Tapar el cuenco y dejarlo en el frigorífico al menos una hora, aunque es recomendable toda una noche.
2 – En un recipiente, mezclar el queso feta con el perejil picado. Sacar la masa del frigorífico y dividirla en trozos del tamaño de una ciruela. Con el pulgar, hacer un hueco y rellenarlo con una cucharadita de queso y perejil. Sellar la masa alrededor del relleno y darle forma de medialuna.
3 – Colocar en la bandeja del horno una lámina de papel de hornear, disponer las pastas en la bandeja y pintarlas con un poco de huevo batido. Cocerlas en el horno precalentado a 180º, hasta que hayan subido y estén doradas. Servir calientes.

Están buenas, no, buenísimas!!!

Variantes:

He probado a rellenarlos con queso azul, y la verdad es que están deliciosos, aunque son un poco más pesados.

Fuente:

Receta del libro “Cocina Turca” de editorial Parragón. Cada receta que hago de este libro está buenísima, y además es baratito.