Helado mantecado de té

Vuelvo a la carga con otra receta de helado, esta vez uno más tradicional a base de nata y yemas, es decir, el clásico mantecado. Para aromatizarlo se puede usar piel de limón y canela, pero yo he decidido darle un toque diferente con una mezcla de té que lleva unos cuantos ingredientes interesantes (canela, hierba de limón, almendra, naranja, aroma y pétalos de rosa) que aportan un aroma y un sabor magnífico a la cremosidad del helado.

Helado Mantecado De Te (8)

Entre el helado de mango y éste, sinceramente no sabría decidirme, aquel tiene un sabor más tropical y exótico y éste más clásico y untuoso… Nada, no puedo elegir uno, póngame una bola de cada. 😉

Ingredientes (para 6 raciones de helado):

  • 400 ml de nata para montar (35% m.g.)
  • 200 ml de leche entera
  • 3 yemas de huevo
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 4 cucharadas de azúcar invertido (o 5 más de azúcar)
  • 5 cucharadas de té blanco o negro, puro o aromatizado

 

Helado Mantecado De Te (1)

Elaboración:

Poner en una olla la nata con la leche y calentar sin dejar que llegue a hervir.

Una vez caliente, retirar del fuego, añadir las hebras de té, remover y dejar reposar de 30 a 45 minutos.

Helado Mantecado De Te (2)

Pasado este tiempo, filtrar y volver a poner al fuego la crema aromatizada.

Mientras se calienta, batir las yemas con el azúcar blanco y el invertido un cuenco mediano. Reservar.

Helado Mantecado De Te (3)

Una vez caliente el contenido de la olla, separar una taza y añadir poco a poco a las yemas, sin dejar de remover con unas varillas para integrarlo bien.

Helado Mantecado De Te (4)

Incorporar el contenido del cuenco a la olla y seguir cociendo a fuego suave hasta que la crema espese. Es importante no remover constantemente con una cuchara de madera  para evitar que se cuajen las yemas. La crema estará lista cuando cubre o napa, el dorso de la cuchara de madera, y al pasar el dedo se queda marcado el rastro.

Llenar de agua fría y cubitos de hielo un cuenco grande.

Verter la crema caliente en un cuenco mediano y colocar éste dentro sobre el hielo, con cuidado de que no entre agua. Remover con unas varillas para ayudar a enfriar la mezcla.

Helado Mantecado De Te (5)

Una vez fría la crema, cubrir el cuenco con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos dos horas.

Seguir las instrucciones de la heladera para mantecar la crema de té. Hay que mantecar hasta que adquiere una textura cremosa y consistente. Generalmente se tarda entre 15 y 20 minutos.

Helado Mantecado De Te (6)

Pasar el helado de té a un recipiente con tapa y dejar en el congelador unas 3 o 4 horas, para que acabe de coger cuerpo.

Sacar el recipiente del congelador y hacer bolas (también lo podéis comer directamente del cacharro, pero no seré yo la que os incite públicamente a abandonar los modales… jajajaja). Para que sea más fácil y rápido, mojar la cuchara en agua caliente entre bola y bola.

Helado Mantecado De Te (7)

Se puede acompañar de sirope de chocolate, un poco de caramelo líquido, crocanti de almendras… pero la verdad es que solo está buenísimo.

Helado Mantecado De Te (9)

Notas:

Si no sabéis lo que es napar o hacer “à la nappe” en Gastronomía y Cía lo explican muy bien.

Los que no tenéis heladera, sabed se puede hacer a mano:

  • Está la opción tradicional (que confieso no haber probado nunca por pereza): Después de las dos horas de reposo de la mezcla, se mete la crema en un recipiente con tapa y se lleva al congelador durante media hora. Se saca y se remueve bien para romper los cristales. Se repite el proceso cada media hora hasta que el helado endurece y ya no se puede remover. Suele llevar unas 3 horas.
  • Y está la opción rápida (que tampoco he probado pero es posible que pruebe cuando devuelva la heladera) que podéis encontrar en este interesante post del blog La cucharina mágica.

Si el helado está demasiado duro para sacar bolas, dejar el recipiente a temperatura ambiente unos 10 minutos.

Lo cierto es que a las dos horas después de mantecar, aunque no tiene la consistencia más adecuada para hacer bolas, sí tiene una textura similar a la de los helados “de grifo” y se puede disfrutar ya de él.

Helado Mantecado De Te (10)

Yo he usado un una mezcla de té blanco y verde aromatizado. Por el tipo de sabores creo que los tés más interesantes para el helado son los negros o blancos (puros para un sabor más intenso a té o aromatizados si queréis darle un toque especial al helado) pero creo que quizá incluso el verde sea adecuado, sería cuestión de probar.

Siempre podéis usar té puro y añadir especias a vuestro gusto, esta receta sirve perfectamente como base para experimentar. De hecho, eliminando el té, es más o menos la receta para hacer helado de mantecado. 😉

Fuente:

Le tenía el ojo echado a esta receta de helado de té chai desde hace tiempo, pero al final decidí cambiar la variedad de té, me queda pendiente hacer la versión chai, me encantan las especias que lleva.

 

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Helado de mango

Después de años deseando una heladera, este verano estoy cumpliendo mi sueño gracias a que los padres de Jorge nos han prestado la suya. Desde entonces hemos hecho unos cuantos experimentos, alguno de los cuales habrá que repetir para poder publicar las recetas (y no por ningún tipo de gula, que quede claro, ¿eh? Jajajaja). De momento, empezaremos con un helado de mango espectacular y muy muy fácil de hacer.

Parte del magnífico sabor de este helado se debe a que compré unos mangos buenísimos, sin fibras, muy dulces y con una textura aterciopelada que daban ganas de comérselo a bocados. Nada que ver con los que había probado hasta el momento.

Ingredientes (para 5 o 6 raciones):

  • 300 g de mango
  • 200 ml de nata para montar
  • zumo de un limón
  • 40 g de azúcar
  • 20 g de azúcar invertido (o 30 g más de azúcar normal)
  • 1/2 cucharadita de sal

Elaboración:

Pelar y picar el mango.

Exprimir el zumo de limón y mezclarlo con el resto de ingredientes en el vaso de la batidora.

Procesar hasta tener una crema homogénea y fina.

Tapar con film y dejar reposar al menos dos horas en la nevera.

Pasado el tiempo de reposo, seguir las instrucciones de la heladera para mantecar la crema. Generalmente tarda entre 15 y 20 minutos, hasta que tiene textura cremosa y consistente, pero las recetas que llevan gran cantidad de fruta se suelen hacer más rápido.

Pasar el helado a un recipiente con tapa y dejar en el congelador un mínimo de 2 horas, para que acabe de coger cuerpo.

Para hacer bolas de helado fácilmente, lo mejor es mojar la cuchara en agua caliente entre bola y bola.

Si el helado está muy duro para hacer bolas, dejar el recipiente con el helado a temperatura ambiente unos 10 minutos.

Acompañar de unas cuantas frambuesas y muchas ganas de disfrutar de un helado delicioso.

Notas:

También se puede hacer a mano, sin heladera, aunque yo no he probado nunca: Después del reposo, se mete la crema en el congelador en un recipiente con tapa. Pasada media hora se saca, se remueve bien para romper los cristales y se vuelve a meter en el congelador. Este proceso se repite más o menos cada media hora hasta que el helado está demasiado duro para removerlo. Suele llevar unas 3 horas, y después se deja congelar completamente. Aquí explican un método rápido también.

Yo he usado mango porque me apetecía mucho, pero creo que la receta puede funcionar bien con otras frutas de textura cremosa como el melocotón o la nectarina. También sería cuestión de probarlo con fresas, cerezas… y ver qué pasa.

En cuanto a acompañamientos de este helado de mango, he puesto frambuesas por añadir una nota ácida que contraste y también aporte una nota de color (si es bonito sabe mejor, ya sabéis), pero podéis tomarlo solo o con arándanos, grosellas o incluso virutas o sirope de chocolate. ¡Imaginación al poder!

Como podréis comprobar, las cantidades de azúcar y azúcar invertido, no se corresponden demasiado con las cosas que os comentaba en el post, en parte por un despiste y en parte porque ya sabéis, voy un poco por libre, jajajaja. El caso es que empecé con buenas intenciones, la receta original llevaba unos 65 g de azúcar, decidí quitarle el 30% y sustituirlo por azúcar invertido, eso era quitar unos 20 g de azúcar y poner sólo unos 45 g más 15 de invertido. Hasta ahí todo bien, pesé los ingredientes y son las cantidades que salen en la foto de arriba. Pero después, al pelar y pesar el mango, resultó que había 300 g en lugar de los 200 de la receta original, así que añadí un 50% más de todo (más o menos, redondeando un poco)… excepto del azúcar normal. Me acordé cuando ya estaba todo batido, así que lo dejé tal cual. Tras probar el helado, creo que está bien así, incluso le pondría un poco menos de azúcar, pero eso ya va según gustos. Si sois muy golosos, podéis poner 60 g de azúcar normal y 20 de invertido.

Fuente:

Tomé la idea y la receta base de este post de Directo al Paladar, aunque después la adapté a mi manera.

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Trufas de mandarina (Juego de blogueros 2.0)

¿Juego de qué? os preguntaréis los habituales del blog, pues “Juego de blogueros 2.0”, una especie de reto mensual entre un grupo de cocinillas con blog. ¿Y en qué consiste el reto? Pues a principio de mes se elige por votación un ingrediente principal para una receta y a final de mes todos los participantes publican su propuesta. A partir de ahora, cada último día de mes, si no se me tuercen las cosas, publicaré una receta para el juego. Esta es mi primera participación y el ingrediente estrella del mes de noviembre era la mandarina, una fruta que me encanta, por cierto. 🙂

La verdad es que estaba decidida a mantener las buenas intenciones de alternar dulce y salado en el blog y proponer un plato salado, incluso tenía dos elegidos para probar y decidir. Luego me puse enferma, empezó a llover y ninguna de las dos recetas me pareció de fácil elaboración y fotografiado en esas condiciones. Así que en el último momento, acabé recurriendo a las trufas, que además me vienen fenomenal para montar el calendario de adviento (una excusa como cualquier otra para poder comer una chuchería cada día de diciembre, jajajaja).

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Qué os puedo decir de estas trufas, que están buenísimas por encima de lo esperado. En un primer bocado saben como a naranja, quizá por la típica asociación chocolate-naranja, pero al final el sabor a mandarina se hace totalmente reconocible e intenso.

Los bombones y trufas son bastante fáciles de hacer y un regalo para quedar estupendamente de cara a las fiestas navideñas. Ahí os dejo la idea y las otras recetas de bombones que tengo en el blog. 😉

Al final del post os dejo la lista de participantes para que veáis lo que pueden dar de sí las mandarinas en la cocina.

Ingredientes (para muchísimas trufas):

  • 400 g de chocolate para postres
  • ralladura de la piel de 2 o 3 mandarinas
  • 50 g de zumo de mandarina
  • 50 g de nata para montar (35% MG)
  • 20 g de mantequilla sin sal
  • 10 g de miel
  • cacao puro en polvo

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Preparación:

Trocear el chocolate en pedazos pequeños en un cuenco.

Rallar la piel de 2 o 3 mandarinas sobre el chocolate troceado (yo usé tres porque quería que el sabor a mandarina fuera intenso), evitando rallar la parte blanca ya que daría sabor amargo a las trufas.

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Fundir el chocolate al baño maría, colocando el cuenco sobre un cazo y otro cuenco con agua caliente (lo ideal es que el agua cubra, pero por la parte exterior, toda la zona que toca el chocolate) y dejando que se derrita lentamente.

Exprimir el zumo de 2 de las mandarinas que hemos rallado, separar 50 ml y calentarlo un poco en el microondas.

Rociar el zumo caliente sobre el chocolate, esperar un minuto y remover con una espátula.

En un cazo pequeño, llevar a ebullición la nata con la mantequilla y la miel, removiendo para integrarlo todo bien.

Una vez hierva, verter enseguida sobre el chocolate, esperar un minuto e integrarlo con movimientos envolventes con la espátula. Continuar hasta que no queden trozos de chocolate sin fundir (si el agua del baño maría se enfría, volver a calentarla).

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Dejar que la mezcla enfríe y se solidifique, ya sea a temperatura ambiente o metiéndola en la nevera alrededor de una hora (es mejor no pasarse de tiempo porque se pone muy dura y es difícil de trabajar).

Cuando tenga una consistencia que haga trabajar con ella, formar bolitas del tamaño deseado (yo las hice tirando a pequeñas para que saliesen más) con las manos bien lavadas y ligeramente empolvadas con cacao (para que no se nos peguen con el calor).

Por último, rebozar las bolas en cacao puro en polvo (yo lo hago en un pocillo, poniendo un poco de cacao y 4 o 5 bolitas cada vez, y dándoles un meneo hasta que quedan bien recubiertas).

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Notas:

Mi idea era hacer trufas para el calendario de adviento, por eso las hice tirando a pequeñas. Con las cantidades que os digo me salieron 11 docenas + 4 trufas. Como lo oís, 136 trufas, que es suficiente para 5 calendarios de adviento y regalar algunas, jajajaja.

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En la receta original usan azúcar en lugar de miel, pero yo siempre hago los bombones con miel, por eso lo cambié.

Se puede fundir el chocolate después de añadir el zumo y la nata caliente calentándolo en tandas de unos pocos segundos en el microondas, removiendo y repitiendo hasta que no queden trozos sólidos. Hay riesgo de que se nos queme el chocolate, por eso yo estas operaciones siempre las hago al baño maría si es posible.

¿No tenéis mandarinas o no os gustan? No hay problema, se pueden hacer con naranja.

Si sois intolerantes a la lactosa, creo que se podría hacer una variante de los bombones de café que hice hace algún tiempo, sustituyendo el café por zumo y ralladura de mandarina, y quizá la mitad de la miel de esa receta. Esta sería también la opción más fácil de veganizar, cambiando la miel por azúcar u otro sirope de vuestra elección.

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(Aprovecho para enseñaros unas bandejitas de cerámica que estoy haciendo)

Fuente:

Cuando me decidí por las trufas de mandarina, estuve investigando recetas que fui descartando ya fuera porque no me convencía la elaboración, porque llevaban ingredientes complicados de conseguir o porque utilizaban moldes para bombones que no tengo.

Al final di con esta receta en Dulces Bocados, uno de los blogs que sigo desde hace tiempo. Me gustó porque se parece a las otras recetas de bombones que he probado y lleva ralladura y zumo fresco de mandarina en lugar de esencias o extractos. La receta está muy bien pero al final, como ya es marca de la casa, hice algunos cambios.

Participantes del juego:

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Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com
Rebeca: http://enganchadosalacocina.com/
Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Silvia R.: https://misdeliciosastentaciones.wordpress.com/
Antxon: http://musloypechuga.com
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/
Nela: http://recetasmanny.blogspot.com.es/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Kemberlyn: http://www.sonrisavegana.com/
Melissa: https://soyrepostera.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Gisela: https://tuhoradelamerienda.wordpress.com/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

Bombones rellenos de té matcha

Esta receta es la perdición total, la he hecho ya un par de veces y en cada una han acabado volando. Para mantener mi honor diré que más de la mitad los he regalado y que los agasajados han quedado muy sorprendidos y contentos con ellos.

Nunca había probado a hacer bombones porque me parecía que sería complicado que quedasen bien, pero nada más lejos de la realidad. La parte más laboriosa es la del baño de chocolate, pero ni siquiera es difícil. Como veis en la fotos, no tengo molde para bombones, pero me gusta mucho el aspecto rústico que se consigue de esta manera, y sospecho que además son mucho más fáciles de preparar sin molde.

Tras informarme un poco, me decidí por unos bombones rellenos de chocolate blanco y té matcha porque me gustó la idea de sorprender con el intenso color verde del té. La sorpresa fue que además de ser bonitos, el contraste entre el amargo del chocolate negro con el dulce de la ganache de chocolate blanco y té matcha los hace deliciosos. Un acierto tanto para los ojos como para el paladar.

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Ingredientes (4 o 5 docenas):

Para la ganache:

– 200 g de chocolate blanco para postres

– 5 g de té matcha

– 70 g de nata líquida para montar (35% m.g)

– 20 g de miel (opcional)

Para la cobertura:

– 100 g de chocolate para cobertura (mínimo 55% cacao)

– 2 o 3 onzas de chocolate blanco

– té matcha

Bombones Matcha 01

Preparación:

Trocear el chocolate blanco (podéis reservar 2 o 3 onzas para decorar al final) y fundirlo a baño maría, introduciendo el cuenco en un cazo con agua caliente (se puede fundir en microondas, a baja potencia, pero es bastante fácil pasarse y quemar el chocolate, no lo recomiendo).

Tamizar el té matcha, añadirlo al chocolate y remover con unas varillas pequeñas o una espátula de silicona hasta deshacer los posibles grumos e integrarlo bien (podéis tamizar directamente encima del chocolate fundido removiendo mientras lo hacéis).

Hervir la nata con la miel en un cazo pequeño, dejar enfriar la mezcla 3 o 4 minutos y agregarla al chocolate, mezclando bien hasta obtener una crema uniforme y sin grumos (aquí es donde la mezcla se pone verde intenso).

Tapar el cuenco con film y dejar reposar de un día para otro a temperatura ambiente, de esta forma se asentará el sabor del té. Si pasado este tiempo la ganache no ha ganado suficiente consistencia, meter en la nevera una o dos horas (si tenéis prisa o hace demasiado calor, podéis saltaros el reposo a temperatura ambiente y pasar directamente a la nevera).

Hacer bolitas del tamaño de avellanas con la ayuda de una cuchara y volver a meterlas en la nevera.

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Fundir el chocolate negro al baño maría (igual que hicimos con el blanco), bañar las bolitas y dejarlas enfriar sobre una bandeja forrada con papel de horno (si os quedan zonas sin cubrir, mojad un dedo en el chocolate y tapad las calvas del bombón, apenas se notará).

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Fundir las 2 o 3 onzas de chocolate que reservamos al inicio, añadir una pizca de té matcha y remover hasta integrar bien (id añadiendo el té matcha pizca a pizca mientras removéis, la cantidad va un poco a ojo, la idea es que se note el color verde pero sin pasarse).

Trazar líneas o puntos con el chocolate verde sobre los bombones con la ayuda del filo de una cucharilla o un palillo.

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Dejar enfriar  a temperatura ambiente, tapar con papel de aluminio evitando tocar los bombones y guardar en la nevera unas horas hasta que se endurezcan del todo antes de separarlos del papel de horno.

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Duran bastantes días si los conserváis en un recipiente hermético en la nevera, sobre todo si habéis añadido miel, ya actúa como conservante. En nuestra casa volaron, sucumbimos al delicioso contraste de sabores.

Ideas:

Se pueden decorar espolvoreando té matcha con un colador sobre los bombones cuando haya empezado a endurecerse el chocolate de la cobertura.

Para hacer trufas, en vez de cubrir las bolas con chocolate negro fundido, hacer una mezcla a partes iguales de té matcha y azúcar glas (2 cucharaditas de cada deberían ser suficientes) y rebozar en ella las bolas justo después de darles forma. No he probado, pero quizá estén buenas rebozadas con cacao puro.

Si os gusta más el aspecto de las trufas, pero no queréis renunciar al contraste que aporta el chocolate negro, podéis hacer unos trufombones de la siguiente manera:

Dejar reposar las bolas recién bañadas en chocolate unos minutos, cuando éste empiece a endurecer, rebozarlas en una mezcla a partes iguales de té matcha y azúcar glas y dejar enfriar del todo (si el chocolate aún está muy blando hará falta más rebozado).

Y también podéis utilizar chocolate blanco en vez de negro para el exterior, pero para mi gusto os quedarán demasiado dulces, yo prefiero el toque amargo que da el chocolate negro.

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Una buena idea es guardárlos en un recipiente hermético en el congelador para tener bombones helados.

Fuente:

De entre las recetas de bombones y trufas de té matcha que encontré, me decidí por ésta de Mireia Olive.

 

Pannacotta de café con sirope de chocolate

Aunque llevaba tiempo viendo recetas de pannacotta en los blogs culinarios que sigo nunca me animaba a hacerla. La ocasión perfecta se presentó hace unas semanas cuando llegó a mis manos un café aromatizado que no tenía muy claro como usar. Los que me conocéis sabéis que yo café tomo poco, más bien ninguno, más que nada porque mi organismo reacciona de una manera un poco loca a la ingesta de cafeína. Las pocas excepciones que hago a este ayuno cafeínico se reducen casi en exclusiva a postres, así que estaba claro que tenía que ser algo dulce, el resto vino rodado en cuanto hice una búsqueda rápida de recetas con café.

El café es un ingrediente fantástico para repostería, aporta un punto amargo e intenso que combina con un montón de ingredientes dulces, especialmente con el chocolate. El café que he usado casualmente está aromatizado con chocolate y naranja, lo que me hizo pensar en acompañar la receta con sirope de chocolate. Ya puestos en materia decidí hacer yo misma el sirope, y vaya exitazo, buenísimo tanto con la pannacotta como para endulzar yogur natural. No sé si recomendaros que hagáis poco o mucho, porque está tan bueno que es difícil racionarlo.

Pannacotta Cafe 1
Ingredientes:

Para la pannacotta:

– 3 hojas de gelatina neutra o 1 sobre de gelatina neutra en polvo
– 200 ml de nata 35% m.g.
– 60 g de azúcar glasé
– 30 g de café molido
– 100 ml de agua
– 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)

Para el sirope:

– 60 g de agua tibia
– 100 g de azúcar moreno
– 20 g de cacao puro en polvo
– Unas gotas de esencia de vainilla

Con estas cantidades saldrán dos raciones normales o cuatro pequeñas y unos 120 g de sirope.

Pannacotta Cafe 2
Preparación:

Empecemos por la pannacotta, ya que necesita unas cuantas horas para cuajar.

Poner el agua a hervir en un hervidor o cazo, retirar del fuego cuando hierva y añadir el café removiendo un poco para que se empape bien. Dejar reposar 10 minutos, filtrar y separar 60 ml del café obtenido.

Hidratar las hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos, escurrir y reservar; si es gelatina en polvo, disolverla en 2 cucharadas de agua fría y reservar (en general, lo que hay que hacer es seguir las instrucciones del paquete).

Mezclar la nata y el azúcar con unas varillas en otro cazo (no hace falta batir, sólo deshacer los grumos que pueda hacer el azúcar). Calentar a fuego lento mientras removemos. Cuando la mezcla empiece a estar caliente, añadir la esencia de vainilla, mezclar bien y dejar cocer a fuego lento hasta que hierva.

Cuando rompa a hervir, retirar el cazo del fuego e incorporar el café que reservamos previamente, mezclando bien. Dejar templar  unos minutos y agregar la gelatina removiendo bien con unas varillas para que se disuelva e integre con el resto de ingredientes.

Verter en los recipientes en los que la serviremos o en moldes del tipo que se usan para hacer flanes.

Una vez frías, meterlas en el frigorífico y reservar hasta que hayan cuajado, es recomendable que sean al menos 6 horas.

Ahora el sirope de chocolate:

Tamizar el cacao en un cuenco con la ayuda de un tamiz o un colador metálico.

Mezclar con unas varillas pequeñas el agua, el azúcar moreno y la esencia de vainilla en un cazo. Llevar a ebullición a fuego fuerte, removiendo para ayudar a que se disuelva bien el azúcar. Dejar hervir unos 5 minutos hasta obtener un jarabe ligeramente espeso (pero no mucho, para que el sirope no sea demasiado denso).

Esperar unos minutos a que entibie y verter un chorrito en el cuenco del cacao, mezclando con unas varillas pequeñas hasta integrarlo. Repetir hasta haber integrado todo el jarabe (no se puede hacer con el jarabe caliente porque se quemaría el cacao y acabaría sabiendo amargo).

Y con el sirope listo, sólo falta emplatar:

Si hemos usado moldes rígidos y vamos a servir las pannacottas desmoldadas: sumergir la base de cada molde unos segundos en agua caliente, aflojar la pannacotta pasando un cuchillo alrededor del borde, ponerlo boca abajo en el plato en el que vayamos a servir y golpear los lados del recipiente con suavidad.

Si los moldes son flexibles se puede sumergir también en agua caliente unos segundos y desmoldar con cuidado doblando los bordes si es necesario.

Servir acompañadas de un buen chorro de sirope de chocolate (yo lo prefiero caliente, por el contraste, pero va según gustos).

Pannacotta Cafe 3
Ideas:

Si no os apetece utilizar sirope de chocolate al café también le va bien algún tipo de mermelada, como la de naranja o arándanos, caramelo líquido o un poco de nata montada. Si es temporada, unos gajos de naranja pelada al vivo, unos pocos arándanos o un puñado de frambuesas le darán un toque ácido y fresco muy interesante. Las combinaciones posibles son bastantes, ¡creatividad culinaria al poder!

Fuente:

Para la pannacotta me basé en esta receta de Uno de dos, un blog que sigo hace tiempo, y para el sirope en ésta de La cocina de Víctor Ferrer.