Matchamisú

Pues sí, con este tiramisú de matcha rompo la racha de alternancia dulce/salado que estaba llevando. Intentaré enmendarme y hacer dos saladas seguidas para volver al redil. En cualquier caso, creedme, este tiramisú bien merece la pena saltarse el orden de las publicaciones.

Tiramisu de Matcha (12)

En el tiramisú clásico, que tengo pendiente hacer, el sabor dulce de la crema de mascarpone contrasta con el amargo del cacao puro y la intensidad del café. En esta versión, el amargor lo aporta el té matcha tanto espolvoreado por encima como en el baño de los bizcochos. El resultado es en cierta manera similar, pero mucho con un sabor más delicado y sutil. Si os gusta el tiramisú, tenéis que probarlo, J. incluso dice que le da varias vueltas al original.

Ingredientes (para 8 raciones):

  • 300 ml de agua caliente
  • 30-50 ml de ron (opcional)
  • 2 cucharadas de té matcha para cocinar
  • 3 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de azúcar
  • 250 g de mascarpone
  • 18-24 bizcochos de soletilla o savoiardi
  • Té matcha para espolvorear

Tiramisu de Matcha (1)

Elaboración:

Tamizar 2 cucharadas de té matcha en polvo en el agua caliente y remover con unas varillas hasta que se disuelva y no queden grumos.

Batir el mascarpone en un cuenco hasta que no tenga grumos y reservar.

Lavar bien los huevos. Separar claras de yemas y reservar las claras en un cuenco tapado con film en la nevera.

Mezclar las yemas con el azúcar en un cuenco amplio y batir con las varillas hasta que blanqueen y se pongan espumosas (lo que os digo siempre, mi admiración si lo hacéis a mano, yo uso las varillas de la batidora, jajaja).

Añadir en dos o tres tandas el mascarpone, batiendo bien hasta obtener una crema uniforme.

Añadir la mitad del ron, 15-25 ml, y remover hasta integrarlo bien.

Tapar el cuenco y guardar en el frigorífico.

Montar las claras a punto de nieve (para que queden más firmes un truco es añadir una pizca de sal antes de montarlas).

Tiramisu de Matcha (2)

Sacar la crema de mascarpone de la nevera e incorporar las claras en tandas, mezclando suavemente con una espátula haciendo movimientos envolventes, para evitar que se bajen.

Tiramisu de Matcha (3)

Tapar y guardar en la nevera.

En un plato hondo o recipiente profundo, mezclar el resto del ron con el té matcha ya frío.

Bañar los bizcochos en el té hasta que empiecen a ablandarse. Escurrir la humedad sobrante apretándolos ligeramente y hacer una capa base de bizcochos en el fondo del recipiente que vayamos a usar para montar el tiramisú.

Tiramisu de Matcha (5)

Cubrir los bizcochos con una capa de crema de mascarpone. Alternar capas de bizcochos y crema hasta tener la altura deseada recordando terminar siempre con crema de mascarpone.

Tiramisu de Matcha (7)

Cubrir con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos un par de horas.

Tamizar té matcha al gusto por encima cuando lo vayamos a servir.

Tiramisu de Matcha (10)

¡Y a saborear el matchamisú!

Notas:

El tiramisú lleva huevos crudos, y eso es algo que echa para atrás a alguna gente por miedo a intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, con una correcta manipulación de los huevos y teniendo especial cuidado de no dejarlo demasiado tiempo a temperatura ambiente no debería haber problema (por eso he insistido tantas veces en lo de guardar en la nevera entre preparaciones). Dos recomendaciones básicas son lavar bien los huevos justo antes de usarlos sumergiéndolos en agua con unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida (importante esto, a ver si por no intoxicarse por una cosa se hace por otra) y no cascarlos directamente en los recipientes donde los vamos a procesar. También se pueden yemas y claras pasteurizadas, calculando los gramos necesarios (un huevo pesa unos 65 g, de los cuales unos 22 son de yema y 43 de clara). Y ya si os sentís estupendos y tenéis termómetro de cocina, podéis pasteurizar los huevos como explican en este post.

Como veis en las fotos, yo en vez de utilizar un recipiente profundo, monté el tiramisú sobre una bandeja. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Por una parte queda muy bonito visualmente, pero por otra corremos el riesgo de que se escurra si la crema no es suficientemente firme. Para hacerlo más estable lo mejor es alternar la dirección de los bizcochos, en una capa colocarlos a lo largo y en la siguiente a lo ancho (cosa de la que yo me olvidé, como si no fuera arquitecta y no supiera que la estabilidad de un muro depende del correcto aparejado de los ladrillos, jajaja).

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También podéis montar el tiramisú en vasitos individuales, para ello lo más cómodo es partir los bizcochos en trozos.

Tiramisu de Matcha (4)

Por cierto, no sé si es muy ortodoxo, pero nosotros congelamos los vasitos tapados con film transparente y, teniendo previsión para que les de tiempo a descongelar, da buenos resultados.

Fuente:

Después de un experimento rozando lo desastroso en el que obtuve un HULKiramisú completamente VERDE (y cuando digo completamente, quiero decir COMPLETAMENTE), decidí dejarme de inventos poco fotogénicos y versionar el clásico de la forma más sencilla, cambiando café y cacao por té y té en polvo. Para eso usé la receta de tiramisú clásico de María Lunarillos que tenía guardada desde hace años para probarla.

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Tarta Guinness

El tiempo pasa más que volando, hace casi tres semanas que hice esta tarta, y todavía publico hoy la receta. Eso sí, podría ser peor, porque hace AÑOS que tengo pendiente esta tarta. Soy una fan incondicional de la cerveza negra Guinness, así que es normal que los ojos me hicieran chiribitas ante una tarta cuyos ingredientes característicos eran cacao puro y cerveza negra.

La textura y el sabor son impresionantes, el bizcocho denso, húmedo y con un ligero regusto amargo y tostado, contrasta a la perfección con la suavidad y dulzura de la cobertura.

TG

Ingredientes: (para unas 12 raciones)

– 250 ml de cerveza negra Guinness

– 225 g de mantequilla sin sal

– 250 g de harina de repostería

– 75 g de cacao en polvo (yo he usado cacao puro Valor)

– 2 + 1/2 cucharaditas de bicarbonato sódico

– 400 g de azúcar

– 140 g de nata líquida para montar

– 2 huevos

– 1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la cobertura:

– 250 g de queso mascarpone

– 100 g de azúcar glacé

– 250 g de nata líquida para montar (35% MG)

TG trozo

Preparación:

Poner a calentar sin que llegue a hervir, a fuego medio, la cerveza (se calentará antes si está a temperatura ambiente, obviamente). Una vez caliente, añadir la mantequilla (también a temperatura ambiente) cortada en dados y remover hasta que se derrita del todo. Retirar del fuego y reservar.

Mezclar en un cuenco la harina con el cacao, el bicarbonato y el azúcar (yo lo hago con unas varillas, así se evitan los grumos).

Batir en otro cuenco los huevos, la nata y la vainilla hasta obtener una mezcla homogénea. Una vez hecho esto, agregar la mezcla de cerveza y mantequilla poco a poco hasta integrarlo todo.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Añadir la mezcla seca poco a poco al cuenco de los líquidos hasta conseguir una masa uniforme y sin grumos (en este punto la masa te la comerías sin meterla al horno, de lo bien que sabe y huele).

Preparar el molde, engrasar con mantequilla y enharinar, verter la masa y hornearlo a 180 ºC durante unos 50 minutos (el mío tardó más) o hasta que al pincharlo con un palillo, éste salga limpio.

Sacar del horno y dejar enfriar en una rejilla.

Cobertura:

Mezclar el mascarpone con el azúcar glacé hasta obtener una crema suave. Montar la nata y añadirla a la crema, utilizando una espátula para mezclar, con movimientos envolventes.

Untar la crema en la tarta, dejando que caiga por los bordes, como si fuera espuma de la cerveza derramándose.

TG entera

Consejos:

Mi molde es desmontable, de 22 cm de diámetro y 2,2 litros de capacidad, y hubo un momento en que temí que la masa al subir desbordase. Creo que es mejor utilizar un molde un poco más grande.

Si usáis un cacao que lleve azúcar incorporado, lo suyo sería compensar restando azúcar porque si no saldrá más dulce de lo debido.

Preparé el bizcocho un día por la noche, y la cobertura al otro día por la mañana, como postre para la comida de cumpleaños de mi padre. De esta forma me aseguré de que se enfriase del todo, y sospecho que al bizcocho le sentó bien reposar, porque cada día estaba más bueno que el anterior.

Ideas:

Es una tarta bastante densa y que llena bastante, como las cantidades son fácilmente divisibles, se puede hacer la mitad de la receta si no sois muchos comensales.

Aunque la crema de cobertura está buenísima, creo que la próxima vez la haré con menos cantidad de nata montada (unos 100 g menos, creo), para que el mascarpone tenga un poco más de protagonismo.

Tendría que controlar los tiempos, pero otra idea interesante es hacerla en porciones individuales, a modo de cupcakes.

Fuente:

La encontré en un par de blogs que sigo habitualmente, Cocinándotelo y Cocinando con Catman, las recetas son similares y en lo que más se diferencian es en la cobertura, una con queso mascarpone y otra con queso de untar, os pongo las dos para que podáis decidir.