Gofres belgas

La receta que comparto con vosotros hoy se convirtió en un clásico instantáneo en los desayunos de fin de semana de esta casa desde la primera vez que la preparamos, gofres belgas. Sólo el nombre ya me hace la boca agua.

A la gente le extraña un poco que usemos TANTO la gofrera, pero es que los gofres están demasiado buenos y son demasiado fáciles de hacer, por eso hemos probado un montón de recetas. De largo (muy largo) esta es nuestra favorita y la que más hemos preparado.

Gofres belgas caseros

Al llevar levadura de panadería, la textura y el sabor de la masa son completamente distintos de los gofres que he probado hasta el momento, esponjosos pero más densos, más… tradicionales.

Aunque lo que marca verdaderamente la diferencia es el azúcar perlado, que le da ese toquecillo crujiente. Yo lo compro en El horno de Babette, porque casualmente una de sus panaderías está cerca de la casa de una amiga, pero he visto que en otras tiendas online también tienen. Alguna vez me he venido arriba y he pensado en hacerlo casero, porque la sequedad ambiental de Madrid facilitaría el proceso, pero nunca he pasado de planearlo, jajajaja.

azúcar perlado

Es el momento de confesar que la receta lleva fotografiada y esperando ver la luz dos añazos (shame on me). No la publiqué en aquel momento porque las fotos finales no me convencían y pensé en repetirlas en otra ocasión que los preparase. La realidad es que aunque sólo quería repetir las de los gofres ya hechos, cada vez (CADA VEZ) que los hemos preparado desde entonces, los hemos devorado sin mirar atrás y sin darme tiempo a pensar en fotos ni en fotas. Así que he pensado que ya me vale, y las voy a publicar tal cual.

Ingredientes (para 8 gofres grandes):

  • 125 g de harina de fuerza
  • 45 ml de leche entera tibia
  • 12 g de levadura fresca
  • 1 huevo pequeño
  • 1/2 cucharada de azúcar
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/4 cucharadita de sal fina
  • 65 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 40 – 75 g de azúcar perlado
Ingredientes para gofres belgas
(Yo suelo hacer media receta, como veis en la foto y salen 4 gofres grandes)

Elaboración:

Disolver la levadura de panadería en leche tibia, añadir la cucharada de azúcar y dejar reposar unos minutos.

Mezclar la harina con la sal, formar un volcán y verter dentro la mezcla de leche y levadura, los huevos y el extracto de vainilla.

Mezclar bien hasta obtener una masa uniforme, blanda y pegajosa. No hace falta amasar, sólo integrar los ingredientes.

Masa gofres belgas

Colocar la masa en un cuenco, tapar con un paño y dejar reposar hasta que doble su volumen, entre 30 y 45 minutos. (*)(**)

Masa levada gofres belgas

Una vez levada la masa, desgasificarla amasándola ligeramente.

Añadir la mantequilla troceada poco a poco, integrándola antes de añadir más.

Masa gofres belgas

Agregar por último el azúcar perlado (***), amasando un poco para repartirlo homogéneamente en la masa.

Masa gofres belgas con azúcar perlado
Masa gofres belgas

Untar la gofrera con aceite o mantequilla y precalentar.

Poner la masa en la plancha caliente de la gofrera y cerrar apretando para que se extienda.

Seguir las instrucciones del fabricante (y vuestra propia experiencia con el aparato) para hacer los gofres. El tiempo variará según los queráis más o menos dorados, pero calculad unos 5-7 minutos por gofre (****).

Dejar sobre una rejilla mientras se van haciendo el resto.

Gofres belgas caseros

¡Si tenéis gofrera, estáis tardando en sacarla para hacer esta receta!

Notas:

(*) El reposo de la masa es necesario porque la levadura de panadería necesita un tiempo para actuar. El levado debe hacerse tapado para que no tenga diferencias de temperatura ni le afecten las corrientes de aire. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente principalmente.

(**)Si no sois de los que se levantan con energías y pasáis de madrugar un poco más para hacer unos gofres, le puede hacer un levado lento de la masa dejándola tapada con film y un paño y toda la noche en la nevera. Por la mañana sólo habrá que desgasificarla y añadir la mantequilla y el azúcar perlado.

(***) En cuanto al azúcar perlado, yo suelo poner 40 gramos, aunque en alguna ocasión he puesto 30 o 50. Cuando los hice la primera vez y pesé los 75 g que sugería la receta, me pareció una barbaridad y nunca le he puesto tanto.
Al ser menos azucarados, van muy bien con cosas dulces (mermelada, nata, sirope, helado…) pero también con saladas (nosotros solemos hacerlos con panceta, champiñones, cebolla y tomate a la plancha).

(****) En mi gofrera (una Tristar wf-2118 que me regalaron hace un montón de años Etringita y JAnt) suelo usar la velocidad 4 de las 5 que tiene.
La cantidad de masa por tanda también depende del modelo, yo coloco como 2 cucharadas colmadas de masa en el centro (un poquito hacia atrás) y bajo la tapa apretando para que se reparta por todo, al cocerse la propia masa levanta la tapa. Con práctica se acaba sabiendo cuánta masa es la más adecuada y cuánto tarda en hacerse según os gusten más o menos dorados.
El número de gofres también variará, yo suelo sacar 4 o 5 gofres con los ingredientes que os pongo arriba.

Si sobran se pueden guardar en la nevera envueltos en film transparente o congelarlos para otro día. Si los congélais, una vez descongelados, dadles un calentón en una sartén o plancha.

Fuente:

Cuando copié a mi libreta esta receta, olvidé apuntar el blog del que la había sacado. Cambié algunas cantidades, pero me da un montón de rabia no poder agradecer apropiadamente a la persona que la trajo a mi vida.

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Mantequilla con rooibos y naranja

Vamos a empezar la temporada 2019 con una receta sencillita y resultona, mantequilla aromatizada con rooibos y piel de naranja, para darle un toque de distinción a las tostadas del desayuno.

mantequilla aromatizada rooibos (7)

Llevaba años queriendo intentar alguna receta de “mantequilla con cosas” y al final ha salido tan bien que ya estoy pensando en qué otras combinaciones de ingredientes quiero probar.

Ingredientes:

  • 100 g de mantequilla sin sal (puede ser margarina)
  • 2 cucharaditas de miel de azahar
  • 1 cucharadita de rooibos molido
  • ralladura de la piel de media naranja

mantequilla aromatizada rooibos (1)

Elaboración:
Cortar la mantequilla en trozos y dejarla a temperatura ambiente en un cuenco para que se ablande (no tiene que derretirse, por eso mejor evitar el microondas).

Moler el rooibos con un molinillo de café o de especias y tamizarlo ligeramente descartando las fibras más duras (*).

mantequilla aromatizada rooibos (2)

Cuando la mantequilla se haya ablandado, añadir la miel y mezclar bien con un tenedor.

Rallar la piel de naranja sobre la mantequilla y remover para integrarla.

Por último, espolvorear el rooibos y seguir removiendo con el tenedor hasta repartirlo homogéneamente.

mantequilla aromatizada rooibos (3)

Y ya está lista, sólo nos queda el “envasado”, que se me ocurren varias propuestas:

La primera, y más fácil, es colocar la mantequilla en un recipiente con tapa. También se puede tapar con film transparente.

Otra opción es poner la mantequilla en film transparente y formar un cilindro tipo chorizo, como en esta otra receta. Una vez se haya enfriado en la nevera se pondrá dura y mantendrá la forma.

Yo me puse en plan esteta y coloqué la mantequilla en un molde de silicona, la dejé endurecer en la nevera unas horas y después la envolví en papel de hornear. Es un poco rollo pero queda bonito. Creo que con moldes metálicos forrados con el papel antes de poner la mantequilla habría sido más fácil y rápido.

mantequilla aromatizada rooibos (4)

mantequilla aromatizada rooibos (5)

Notas:

(*) Si no sois muy tiquismiquis, se puede usar rooibos sin moler, pero tened en cuenta que las fibritas seguirán estando ahí. Si no tenéis molinillo, se puede moler más cantidad de la necesaria usando la batidora. Lo que sobre lo podéis usar para infusión igual que el rooibos normal.

Como la ralladura de naranja puede acortar el tiempo de conservación de la mantequilla, es mejor hacer poca cantidad, 50 o 100 g, para poder consumirla en pocos días.

mantequilla aromatizada rooibos (6)

Después de probar esta versión “dulce”, se me ocurrieron otras combinaciones posibles siguiendo con tés: rooibos o té rojo con frutos secos troceados seguro que funciona de maravilla, también puede estar bueno té matcha con ralladura de limón, o té negro molido con especias (por ejemplo las del típico té chai, jengibre, canela, cardamomo, clavo y pimienta). A ver si me animo algún día.

También me apetece intentar aromatizar la mantequilla con hierbas frescas u otros ingredientes “salados” ¿habéis probado alguna vez? ¿tenéis recetas?

Nosotros nos la comimos principalmente untada en tostadas, pero la mantequilla aromatizada se puede usar casi de la misma forma que la mantequilla normal, por ejemplo en recetas de galletas, o como cobertura “buttercream” para estas tartas que se han puesto tan de moda (y que dicho sea de paso, a mí me empalagan, jajaja).

mantequilla aromatizada rooibos (8)

Fuente:

Es una versión de esta receta a la que añadí el toque cítrico, que de verdad le sienta bien al rooibos. 🙂

Hamantaschen de mermelada

Si este año una receta me puso a prueba, esa fue la de los Hamantaschen. Madre mía, qué cúmulo de catastróficas desdichas cocineriles…

Hamantaschen (13)

La primera vez que preparé este dulce asquenazí, me salió una única galleta gigante que cubría toda (y cuando digo toda, quiero decir TODA) la bandeja del horno. Al revisar el proceso, me di cuenta de que había puesto la mitad de todos los ingredientes indicados… excepto la mantequilla. ¿Y qué pasa cuando pones el doble de la mantequilla necesaria? Pues que consigues una única galleta gigante. Nos la comimos, claro. Aquello era una bomba, una gochada… pero sabía bien, la mantequilla es lo que tiene.

La segunda vez presté atención, puse las cantidades correctas… y volví a conseguir una única galleta gigante, aunque eso sí, más definida. ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?

Esto ya era algo personal. Esas galletas no iban a poder conmigo. Era una cuestión de orgullo. Así que investigué, comparé recetas fijándome especialmente en las proporciones de harina y mantequilla, y finalmente encontré una receta que tenía toda la pinta de salir bien. Y tanto que salió bien. Perfectamente. Una galleta firme pero tierna, con la forma bien definida, crujiente por fuera y jugosa por dentro. LA PERFECCIÓN. Salieron tan bien que estoy deseando poder probar con otros rellenos.

Y lo más importante ¡RECUPERÉ MI ORGULLO! ¿Acaso iba a permitir que unas galletas rellenas me ganasen? ¡NO!

Hamantaschen (12)

Jajajaja. Sin más, procedo a contaros la receta buena para conseguir unas galletas rellenas espectaculares.

Ingredientes (para 20 galletas):

  • 150 g de mantequilla (también sirve margarina)
  • 110 g de azúcar
  • 1 huevo mediano
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (5 ml)
  • ralladura de la piel de un limón
  • 300-360 gramos de harina
  • 1 cucharadita de impulsor químico
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • azúcar glas (opcional)
  • mermelada

Hamantaschen (1)

Elaboración:

Cortar en dados la mantequilla y dejar que se ablande a temperatura ambiente en un cuenco amplio (se puede ablandar en el microondas, en tandas de 10-15 segundos a potencia baja, sin dejar que se llegue a licuar, la queremos con textura de pomada).

Añadir el azúcar y batir con las varillas hasta tener una crema suave (a mano o a máquina, según estéis de ganas).

Incorporar la leche, la esencia de vainilla, la ralladura de limón y el huevo y seguir batiendo hasta que se integren bien. (*)

Hamantaschen (3)

Mezclar la harina con la sal y el impulsor y tamizar en tandas sobre la crema de mantequilla. Hay que remover bien con un tenedor y no añadir más harina hasta que la masa haya absorbido la anterior.(**)

Hamantaschen (4)

Tapar con film y dejar reposar al menos 2 horas (si vais con prisa puede bastar una). Lo ideal es preparar la masa por la noche y dejar el resto del proceso para el día siguiente.

Hamantaschen (5)

Precalentar el horno a 190 ºC.

Dividir la masa en 3 o 4 bolas y estirar cada una con el rodillo hasta tener una plancha de unos 3 mm de espesor. Espolvorear con harina o azúcar glas para que la masa no se pegue a la superficie de trabajo o al rodillo. Cortar círculos de masa con un cortapastas o un vaso, de entre 6 y 8 cm de diámetro. Juntar los recortes y repetir el proceso hasta que no quede masa.

Hamantaschen (6)

Humedecer el borde de cada círculo con un dedo mojado en agua para facilitar la unión en las dobleces de la masa.

Colocar en el centro una cucharadita de mermelada y cerrar formando un triángulo. Se puede empezar pellizcando primero en un punto y después los otros dos a la vez (en la foto se ve lo que intento explicar).

Hamantaschen (7)

Cubrir una bandeja de horno con papel de hornear o una lámina de teflón. También funciona engrasar con mantequilla y espolvorear con un poquito de harina.

Colocar las galletas dejando un poco de margen entre ellas.

Hamantaschen (8)

Hornear a 190 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador, unos 10 – 14 minutos, hasta que empiecen a dorarse (en mi caso fueron 12 minutos, pero dependerá del horno).

Hamantaschen (10)

Retirar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla… ¡y a devorar galletas! No, es broma, es mejor que las comáis despacito para disfrutarlas en toda su ricochura. 😉

Notas:

A mí me salieron 20 hamantaschen con un cortador de 8 cm de diámetro, la cantidad variará si usáis cortadores más o menos grandes.

Hay distintas recetas para la masa, unas usan aceite, otras (como la que yo he usado) mantequilla, pero también se puede usar queso crema (eso tengo que probarlo).

El relleno tradicional parece ser que era de semillas de amapola, pero se hacen también con frutos secos, mermeladas, dulce de leche, crema de cacao, frutos rojos… e incluso queso y rellenos salados.

Hamantaschen (15)

(*) Es preferible que la leche y el huevo estén a temperatura ambiente al añadirlos a la crema de mantequilla, para que no la endurezcan la mantequilla y sea más fácil homogeneizar la mezcla.

(**) La cantidad de harina necesaria variará dependiendo de varios factores, entre ellos la temperatura ambiente y la calidad de la harina. Yo empecé con 300 g y al final añadí 20 g más hasta que la masa no se pegaba a las manos y se podía formar una bola.

Hamantaschen (14)

Fuente:

Después de un par de fiascos, al final la receta que funcionó (¡aleluya!) fue ésta.

Arepas de plátano macho (Juego de Blogueros 2.0)

Otra vez está aquí el último día del mes y toca receta del JdB2.0 con el plátano como ingrediente protagonista de junio. No os voy a engañar, cuando vi que había salido el plátano, la motivación brilló por su ausencia. No se me ocurría nada que me apeteciese hacer, y lo que sí me podría interesar o ya lo había hecho, o para hacerlo tenía que encender el horno, con las temperaturas que se nos han caído encima últimamente.

Estaba casi resignada a no participar este mes cuando al ver una receta en inglés, me llamó la atención que en lugar de “banana” usaban el término “plantain” y, al tirar del hilo, descubrí que plantain es lo que en España llamamos “plátano macho”. Y ahí se me encendió la bombillita del interés, porque nunca había cocinado con esa variedad. De las recetas que me produjeron curiosidad/gula, descarté las que involucraban un horno, por las razones arriba explicadas, y por cuestiones de tiempo, acabé decantándome por unas arepas de plátano macho maduro.

Arepas Platano Macho (9)

Las arepas son un plato típico de Colombia y Venezuela de origen precolombino que se elaboran con harina de maíz seco molido o harina de maíz precocida. Por lo visto hay variantes, como ésta, que llevan también otros ingredientes como plátano o mandioca. Tanto éstas como las arepas originales se pueden comer como acompañamiento de otros platos, o como base para un desayuno o picoteo.

Como la receta es muy sencilla y no me quiero extender más en la introducción que en la explicación, corto ya el rollo, jajajaja. ¡Ah! Para saber qué han hecho mis compañeros del reto, al final del post os dejo la lista de participantes, seguro que han preparado cosas deliciosas.

Ingredientes (para 6-8 arepas):

  • 1 plátano macho maduro
  • 50 g de harina de maíz precocida
  • 25 g de mantequilla
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • sal fina al gusto (yo puse 1/4 de cucharadita, un pellizco)
  • aceite vegetal o mantequilla para freír

Arepas Platano Macho (1)

Elaboración:

Lavar el plátano y cortarlo en rodajas de unos 2-3 cm de grosor, sin pelar.

Arepas Platano Macho (2)

Colocar el plátano en una olla, cubrir de agua y llevar a ebullición. Cocer durante 25-30 minutos (dependerá del grosor de las rodajas).

Apartar del fuego, escurrir y dejar enfriar el plátano cocido durante unos 5 minutos en un plato antes de retirar la piel.

Arepas Platano Macho (3)

Triturar el plátano cocido en un cuenco con un tenedor.

Arepas Platano Macho (4)

Agregar al cuenco la mantequilla ablandada y la harina de maíz junto con la sal, el azúcar y la leche. Integrar todo bien y dejar reposar la masa unos 5 minutos.

Arepas Platano Macho (5)

Formar bolas con la masa. Si está muy húmeda y pegajosa, se puede añadir un poquito más de harina de maíz.

Arepas Platano Macho (6)

Calentar una sartén antiadherente a fuego medio con una cucharadita de mantequilla o un poquito de aceite vegetal (yo usé de oliva).

Cocinar las arepas unos 3 minutos por cada lado (hasta que estén tostadas).

Arepas Platano Macho (8)

Servir calientes, con mantequilla, queso fresco… Son ideales para un desayuno diferente.

Notas:

La harina de maíz que se usa para arepas (que no es maicena, ojo) es harina precocida, es bastante fácil de encontrar, últimamente la marca PAN la tienen en casi todos los súpermercados, pero también hay otras. Yo usé la variedad amarilla, no sé si la blanca funciona igual de bien.

El plátano macho contiene mucha fécula, lo que hace que no se pueda comer crudo, ya que es muy astringente, gomoso y seco. Es difícil de pelar en crudo, por eso se suele cocinar con piel. Supongo que estas arepas se podrían hacer con plátano “normal”, el dulce, pero entonces no haría falta cocerlo.

Aunque en las fotos sólo sale con queso fresco desmenuzado, tengo que decir que las comimos también con lacón aliñado con aceite de oliva virgen y pimentón de la Vera y NO OS PUEDO RECOMENDAR MÁS FUERTE QUE LO PROBÉIS, qué ricochura. ❤

Fuente:

Me basé en esta receta, aunque como había comprado un sólo plátano dividí las cantidades… para acabar poniendo tanto la harina como la mantequilla un poco a sentimiento, jajaja.

Participantes:

María José: Pastelitos de plátano y chocolate
Elvira: Flan de plátano
Ana María: Bizcocho de chocolate y plátano con natas de coco
Carabiru: Arepas de plátano macho
Mónica: Brownie cheesecake de plátano y café
Inma: Montaditos de plátano macho con pesto de rúcula y jamón serrano
Ligia: Tarta banoffee
Laura: Plátano frito con miel
Noelia: Baklava de plátano y semillas
Natalia: Banh chuoi nuong / Pudim vietnamita de bananas y leche de coco
Eva: Mousse helada de plátano y chocolate
Thais: Batido de plátano y piña con leche de coco
Maryjose: Hojaldritos de plátano
Silvia A.: Crumble de plátano y cerezas

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Galletas integrales de avena tipo digestive

Si me conocéis un poco sabréis que el desayuno me encanta, soy de esas personas que se despiertan con hambre y no pueden ni pensar en salir al mundo con el estómago vacío. Como también me gusta intentar comer sano y equilibrado, trato de variar un poco, alternar dulce y salado, que haya fruta fresca y no abusar de alimentos procesados. Sin embargo, soy humana y de vez en cuando me gustan las galletas. Si descontamos los biscotti, hace un montón de meses que no publico ninguna receta de galletas en el blog. Tampoco he hecho muchas, las últimas fueron las de esta receta y ya estaban tardando en aparecer por aquí.

Galletas Integrales Avena Digestive (10)

Así que aquí os traigo unas galletas integrales de avena perfectas para el desayuno. A mí me recuerdan mucho a las digestive avena choco de Gullón, pero sin el choco, claro… hummmm ahora que lo pienso… ¡la próxima vez que las haga les pongo trocitos de chocolate! Jujujuju. Dios, estoy salivando sólo de pensarlo.

Preparar galletas tipo “digestive” integrales de avena

Ingredientes (para 15-20 galletas):

  • 120 g de harina de trigo integral
  • 90 g de avena en copos
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 90 g de mantequilla a temperatura ambiente (o margarina)
  • 65 g de azúcar moreno
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
  • 45 ml de leche (o bebida vegetal)

Galletas Integrales Avena Digestive (1)

Elaboración:

Dejar ablandar la mantequilla a temperatura ambiente en un cuenco amplio. También se puede hacer en microondas, a media potencia y en tandas de 10-15 segundos hasta que tenga textura pomada.

Agregar la esencia de vainilla, el azúcar, y batir hasta obtener una crema homogénea.

Triturar ligeramente los copos de avena en un procesador de alimentos, batidora o trituradora (no hay que hacer harina, para que aporten textura a las galletas tienen que quedar tirando a enteros).

En otro cuenco, mezclar la avena con la harina integral, la levadura química y la sal.

Galletas Integrales Avena Digestive (2)

Añadir los ingredientes secos a la crema de mantequilla y mezclar con un tenedor hasta obtener una masa arenosa y desmigada.

Galletas Integrales Avena Digestive (3)

Galletas Integrales Avena Digestive (4)

Verter la leche sobre la masa, remover un poco con el tenedor y compactarla formando una bola con las manos. Si la masa se desmorona es porque está demasiado seca y se puede añadir una cucharada más de leche, 15 ml.

Galletas Integrales Avena Digestive (5)

Dejar enfriar en la nevera tapada con film durante media hora.

Sacar la masa de la nevera y formar un disco aplastándola un poco con las manos.. Enharinar una superficie de trabajo y estirar la masa con un rodillo hasta obtener una plancha de 5 mm de grosor. Otra alternativa es colocar la masa entre dos láminas de film transparente para estirarla sin que se pegue al rodillo o a la mesa.

Galletas Integrales Avena Digestive (6)

Cortar la plancha con cortapastas y colocar las galletas sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.

Galletas Integrales Avena Digestive (7)

Precalentar el horno a 180 ºC y hornear las galletas a esa temperatura durante unos 12 minutos hasta que se empiecen a dorar por los bordes. Como siempre, el tiempo dependerá del horno, el grosor de las galletas…

Sacar del horno y dejar que las galletas se enfríen sobre una rejilla.

Galletas Integrales Avena Digestive (8)

Una vez frías, se conservan estupendamente en un recipiente hermético.

Tomar solas, con leche y cacao, café… como os apetezca. 😉

Notas:

Es una receta fácilmente veganizable y adaptable a una dieta para intolerantes a la lactosa. Simplemente hay que sustituir la mantequilla y la leche por margarina y una bebida vegetal al gusto, creo que incluso podría ser zumo de naranja.

Si usáis copos de avena “tradicionales”, que son los enteros, hará falta que los trituréis hasta que se desmenucen un poco, por el contrario, los copos de avena extra suaves o instantáneos se pueden añadir tal cual. Yo usé los instantáneos una de las veces que preparé las galletas y otra vez mitad y mitad, triturando un poco los enteros, y la verdad es que me gustaron más las que tenían trozos más grandes de avena.

Para que extender la masa no se convierta en una tarea de titanes, os recomiendo aplastar la bola hasta formar un disco  de un par de centímetros de espesor antes de meterla a reposar en la nevera. Yo lo hice una vez sí y otra no y os confirmo que es un consejo útil.

Como la masa es bastante quebradiza, lo mejor evitar cortapastas de formas complejas y usar una espátula para trasladarlas de la superficie de trabajo a la bandeja del horno.

Otra opción, si no tenéis cortapastas, es formar bolas con la masa y aplastarlas directamente sobre la lámina de papel en la bandeja del horno, quedarán más rústicas pero igual de ricas.

Como os decía al principio del post, creo que es una receta que se puede versionar añadiendo chocolate o ralladura de naranja. Es más que posible que haga alguna prueba.

Galletas Integrales Avena Digestive (11)

Fuente:

La receta la tenía guardada entre otras con la idea de probar varias y elegir la que más me gustase. Por los ingredientes me decidí por ésta del blog Galletas para Matilde y ya no probé más, fue amor a primer mordisco, jajaja.