Ensalada de puerro y espárragos al horno (Juego de Blogueros 2.0)

Esta receta de ensalada que os traigo creo que se va a convertir en un básico en esta casa. Ambos somos muy fans de las ensaladas y solemos hacernos unos cuencos gigantes que a veces nos saben a poco a pesar de su tamaño descomunal. Digo esto primero a sabiendas de que el blog no es un reflejo fiel de los hábitos culinarios de esta casa, puesto que sólo he publicado cuatro recetas de ensaladas (contando esta).

Que febrero tenga un par de días menos no es excusa para dejar la receta del JdB2.0 para el final, lo sé, pero ¿qué queréis? La vida manda y mi 2019 está siendo movidito. Aunque he publicado esta receta por lo fácil que era de preparar y fotografiar, la verdad es que una vez que la probé, supe que era la indicada. A veces creo que nos centramos demasiado en cosas complicadas y nos olvidamos de las recetas resultonas, rápidas y fáciles que te solucionan una comida con muy poco esfuerzo. Y esta ensalada de verduras asadas es justamente eso, una guarnición ideal para unos filetes, un poco de pescado a la plancha o incluso una tortilla.

Ensalada Puerro Esparragos Trigueros (9)

Cremosa por el puerro, crujiente por los espárragos y refrescante por el aliño, no puedo más que recomendárosla muy fuerte. En serio, animaos.

Si estáis buscando más recetas con puerros, os invito a visitar las propuestas de mis compañeros de reto, os dejo la lista al final de la publicación.

Ingredientes:

  • 1 puerro grande
  • 1 manojo de espárragos trigueros
  • 1 cucharada de piñones
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal

Ensalada Puerro Esparragos Trigueros (1)

Para el aliño:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • ralladura de piel de limón
  • 1 cucharadita de miel o sirope al gusto
  • 1 diente de ajo pequeño
  • sal y pimienta negra al gusto

Ensalada Puerro Esparragos Trigueros (4)

Elaboración:

Precalentar el horno a 220 ºC.

Limpiar y lavar bien el puerro para quitar la arena. Eliminar la capa exterior si está dura o deteriorada, la parte verde de las hojas y la raíz. (*)

Cortar el puerro en secciones de 1 cm aproximadamente.

Lavar y secar los espárragos. Cortar y descartar los extremos inferiores. Dejar los espárragos enteros o trocearlos al gusto.

Colocar los espárragos y el puerro en una bandeja de horno, puede ser directamente, sobre una hoja de papel de hornear o una de teflón reutilizable. Espolvorear un poco de sal, rociar con aceite de oliva virgen extra y remover para impregnarlo todo bien. Extender repartiéndoo todo bien de forma que no haya amontonamientos y todo se hornee por igual.

Ensalada Puerro Esparragos Trigueros (2)

Asar durante unos 5 o 6 minutos a 220 ºC. Retirar del horno, remover y volver a extender bien las verduras. En lo posible, intentar dar la vuelta para que se hagan por el otro lado. Hornear otros 6 o 7 minutos más hasta que se empiece a dorar.

Ensalada Puerro Esparragos Trigueros (6)

Dejar enfriar las verduras unos minutos y después colocarlas en un cuenco o bandeja de servir.

Tostar los piñones ligeramente en una sartén y espolvorear sobre las verduras.

Picar finito el ajo y mezclar junto con el resto de ingredientes del aliño en un cuenco. Batir para emulsionar y verter sobre la ensalada. Remover bien y dejar reposar al menos 10 minutos. (**)

Ensalada Puerro Esparragos Trigueros (5)

Se puede tomar tibia en el momento o conservar, bien tapada, en la nevera. Si optáis por la segunda opción es recomendable dejar que se atempere antes de consumirla.

Ensalada Puerro Esparragos Trigueros (8)

Notas:

(*) En casa guardamos la parte verde y dura de las hojas de puerro en el congelador para hacer caldo de restos de verduras. Voy guardando (limpios y lavados) los extremos de calabacín, peladuras de zanahoria, las hojas exteriores de repollo, cebolla, los extremos de los espárragos y otros descartes de verduras que no estén estropeados… Luego lo cuezo todo a fuego bajo hasta conseguir un caldo concentrado de verduras que uso en otras recetas.

(**) Soy fan total del zumo de limón en ensaladas, así que confieso que le puse más cantidad de la que indico en la receta. Valió la pena, la cremosidad del puerro asado en contraste con el sabor fresco y ácido del limón es un descubrimiento que me ha encantado.

Justo el día que preparé la receta, en mi supermercado decidieron tener los espárragos más pachuchos de todo el mes, qué injusticia. Acabé comprándolos porque se me echaba el tiempo encima, pero me dio mucha rabia, con lo que me gustan los espárragos.

Fuente:

La receta la encontré en este blog.

Participantes:

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Elvira: https://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
Inma: http://entre3fogones.com/
Silvia K.: http://kuinetes.com/
Eva: https://pekandoconeva13.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Hummus de coliflor (Juego de Blogueros 2.0)

¿A vosotos también se os ha pasado enero volando? Este mes en el reto el ingrediente estrella ha sido la coliflor y yo, que tenía grandes ideas para hacerla brillar, he acabado haciendo un humilde hummus en el ultimísimo momento, prueba irrefutable de que es una receta ideal para cuando no tenéis mucho tiempo para cocinar.

hummus coliflor (5)

A pesar de ponerme el último día posible (literalmente, el 30 por la mañana), aproveché para hacer dos recetas a la vez y las galletas saladas verdes que veis en las fotos serán la próxima receta que publicaré. Si os interesa, estad atentos. 😉

La coliflor es una hortaliza a la que le empecé a pillar el gusto en la universidad, porque de pequeña traía a mi madre por la calle de la amargura cada vez que la cocinaba. Y cómo son las cosas que ahora me la como hasta cruda, jajajaja.

hummus coliflor (1)

Este mes quería experimentar y probar formas nuevas de cocinar coliflor, pero no ha podido ser. Me quedo con las ideas que barajaba para probar y publicar en el futuro, porque algunas prometen bastante, y seguramente añadiré a la lista un buen puñado de las que han propuesto mis compañeros del reto. Tenéis la lista de participantes al final del post.

Ingredientes:

  • 500 g de coliflor
  • 4 cucharadas de tahini (60 ml)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (45 ml)
  • 2 cucharadas de zumo de limón (30 ml)
  • 5 g de sal (un poco menos de una cucharadita)
  • 1 o 2 dientes de ajo (al gusto)
  • Para decorar: pimentón de la Vera y aceite de oliva virgen extra

hummus coliflor (2)

Elaboración:

Cocinar al vapor la coliflor, ya sea en microondas o en una olla con un cestillo. Una vez esté tierna, dejar enfriar destapada.

hummus coliflor (3)

Colocar los ramilletes de coliflor en el vaso de la batidora junto con el tahini, el aceite de oliva, el zumo de limón, la sal y el ajo picado. Procesar hasta obtener una crema suave y homogénea.

Pasar la crema a un cuenco, tapar con film y dejar reposar al menos una hora en la nevera.

hummus coliflor (4)

Antes de servir, dibujar surcos en la superficie del hummus con una cuchara, espolvorear un poco de pimentón de la Vera y añadir un chorrito de aceite.

Acompañar de bastoncitos de verduras crudas, regañás, pan tostado…

hummus coliflor (7)

¡Y a comer!

Notas:

Este hummus también se puede hacer para aprovechar coliflor cocida que haya sobrado.

Ojo con el ajo, yo le puse un diente demasiado grande, que encima parece cultivado en el mismísimo infierno, y me ha salido un hummus rabioso. He tenido que rebajarlo añadiendo 350 g más de coliflor y los equivalentes del resto de ingredientes, y aún así está fuerte. Es la primera vez que me enfrento a unos ajos así de mortales.

Si no os gusta o no tenéis tahini, se puede sustituir por la misma cantidad de yogur natural. Seguramente cambie la textura además del sabor, pero seguro que está muy bueno igualmente.

Si os gustan este tipo de elaboraciones, en el archivo tengo unas cuantas: hummus tradicional, muhammara, byessar, baba ganush, crema de alubias pintas, hummus de lentejas a la naranja… Somos tan forofos de estas cremas de picoteo que seguro que la familia sigue aumentando, jajaja.

hummus coliflor (6)

Fuente:

Sacada de aquí, aunque menos mal que no le hice caso con la cantidad de ajo, jajajaja.

Participantes:

María José: Crema de coliflor
Elvira: Pizza de coliflor
Carabiru: Hummus de coliflor
Fe: Muffins o magdalenas de coliflor
Mónica: Dumplins de coliflor y calabaza en caldo
Mari Sol: Pizza con base de coliflor
Inma: Coliflor con gambas en mayonesa de anchoas
Raxel: Pan de coliflor, parmesano y albahaca
Silvia K.: Crema de coliflor
Eva: Hamburguesas de coliflor
Maribel: Pizza con masa de coliflor
Maryjose: Cestitas de coliflor y huevo
Sara: Ensalada de coliflor y verduras con toque agridulce

Cáscara de cítricos confitada

No tenía pensado publicar esta receta, pero como la hice para utilizar la cáscara confitada en otra elaboración que próximamente aparecerá por aquí, me decidí a hacer un par de fotos y colgarla también.

La cáscara confitada de naranja, limón e incluso pomelo, lima y mandarina, se utiliza no sólo como ingrediente en otras elaboraciones como el típico roscón de reyes, sino que también se puede consumir como golosina. Y ojo, no nos llevemos a engaño, por muy casera que sea, es una bomba de azúcar y no hay que abusar.

Cascara Confitada Citricos (2)

Impresionante el sabor, especialmente el de los trocitos de limón. ¡Os recomiendo probar!

Ingredientes:

  • Piel de naranja, limón, pomelo…
  • azúcar
  • agua

Elaboración:

Lavar y pelar los cítricos, en mi caso, naranjas y limones, dejando la parte blanca interior.

Cortar las cáscaras en bastoncitos como de medio centímetro de ancho y largo al gusto.

Poner agua a hervir. Que sea suficiente para cubrir toda la cáscara que tenemos.

Cuando llegue al punto de ebullición, añadir las cáscaras y hervir durante unos 3-5 minutos.

Retirar del fuego, escurrir bien y repetir 3 o 4 veces más.

A este proceso se le llama blanqueo y sirve para eliminar el amargor de las cáscaras.

Una vez blanqueadas y bien escurridas, pesar las cáscaras.

Elaborar un sirope con agua y azúcar, poniendo la misma medida de cada uno que la que tenemos de cáscaras (en mi caso, tenía 180 g de cáscaras, así que el sirope lo hice con 180 g de azúcar y 180 g de agua).

Poner el sirope en un cazo al fuego. Cuando hierva, añadir las cáscaras, remover y dejar cocer durante unos 5 minutos.

Apagar el fuego y dejar reposar media hora.

Volver a calentar hasta que hierva, bajar el fuego al mínimo, y cocer lentamente, removiendo de vez en cuando hasta que se pongan transparentes.

Escurrir sobre una rejilla y dejar secar un día.

Cascara Confitada Citricos (1)

En mi caso las dejé sobre papel de hornear, las hice por la noche y por la mañana les di la vuelta para que se secaran también por el otro lado.

Y ya están listas para usar… por ejemplo… cubiertas de chocolate negro, jajajajajaja.

Para eso sólo tenéis que fundir el chocolate al baño maría, sumergir los bastoncitos y dejar que se endurezca la cobertura sobre papel de hornear.

Cascara Confitada Citricos (3)

¿Qué os parece? ¿Estáis deseando hacerlo? 😉

Notas:

Usé la cáscara de un limón y una naranja y media. Antes de blanquear, pesaba como 120 gramos, que se convirtieron en 180 g de cáscaras blanqueadas, y unos 200 g de cáscaras confitadas al final. Por tener un poco idea de cantidades.

Hay gente que reboza los bastoncitos en azúcar después de confitarlos, pero a mí me parece un exceso y tampoco me gusta masticar granos de azúcar, así que… así los he dejado.

Se puede conservar bastante tiempo y, como os dije más arriba, usarla por ejemplo, para el roscón de Reyes, el panettone o cualquier otra elaboración que lleve frutas confitadas.

Fuente:

Me leí como 5 recetas y cada una decía una cosa. En unas se pesaban las cáscaras al inicio, en otras tras el blanqueo… Unas elaboraciones hacían un sirope a partes iguales, otras con más agua… El proceso de cocción también era distinto. Total, un jaleo. ¿Qué hice al final? Pues el mix que veis ahí arriba, con un poco de todo, a mi manera.

 

 

Hamantaschen de mermelada

Si este año una receta me puso a prueba, esa fue la de los Hamantaschen. Madre mía, qué cúmulo de catastróficas desdichas cocineriles…

Hamantaschen (13)

La primera vez que preparé este dulce asquenazí, me salió una única galleta gigante que cubría toda (y cuando digo toda, quiero decir TODA) la bandeja del horno. Al revisar el proceso, me di cuenta de que había puesto la mitad de todos los ingredientes indicados… excepto la mantequilla. ¿Y qué pasa cuando pones el doble de la mantequilla necesaria? Pues que consigues una única galleta gigante. Nos la comimos, claro. Aquello era una bomba, una gochada… pero sabía bien, la mantequilla es lo que tiene.

La segunda vez presté atención, puse las cantidades correctas… y volví a conseguir una única galleta gigante, aunque eso sí, más definida. ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?

Esto ya era algo personal. Esas galletas no iban a poder conmigo. Era una cuestión de orgullo. Así que investigué, comparé recetas fijándome especialmente en las proporciones de harina y mantequilla, y finalmente encontré una receta que tenía toda la pinta de salir bien. Y tanto que salió bien. Perfectamente. Una galleta firme pero tierna, con la forma bien definida, crujiente por fuera y jugosa por dentro. LA PERFECCIÓN. Salieron tan bien que estoy deseando poder probar con otros rellenos.

Y lo más importante ¡RECUPERÉ MI ORGULLO! ¿Acaso iba a permitir que unas galletas rellenas me ganasen? ¡NO!

Hamantaschen (12)

Jajajaja. Sin más, procedo a contaros la receta buena para conseguir unas galletas rellenas espectaculares.

Ingredientes (para 20 galletas):

  • 150 g de mantequilla (también sirve margarina)
  • 110 g de azúcar
  • 1 huevo mediano
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (5 ml)
  • ralladura de la piel de un limón
  • 300-360 gramos de harina
  • 1 cucharadita de impulsor químico
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • azúcar glas (opcional)
  • mermelada

Hamantaschen (1)

Elaboración:

Cortar en dados la mantequilla y dejar que se ablande a temperatura ambiente en un cuenco amplio (se puede ablandar en el microondas, en tandas de 10-15 segundos a potencia baja, sin dejar que se llegue a licuar, la queremos con textura de pomada).

Añadir el azúcar y batir con las varillas hasta tener una crema suave (a mano o a máquina, según estéis de ganas).

Incorporar la leche, la esencia de vainilla, la ralladura de limón y el huevo y seguir batiendo hasta que se integren bien. (*)

Hamantaschen (3)

Mezclar la harina con la sal y el impulsor y tamizar en tandas sobre la crema de mantequilla. Hay que remover bien con un tenedor y no añadir más harina hasta que la masa haya absorbido la anterior.(**)

Hamantaschen (4)

Tapar con film y dejar reposar al menos 2 horas (si vais con prisa puede bastar una). Lo ideal es preparar la masa por la noche y dejar el resto del proceso para el día siguiente.

Hamantaschen (5)

Precalentar el horno a 190 ºC.

Dividir la masa en 3 o 4 bolas y estirar cada una con el rodillo hasta tener una plancha de unos 3 mm de espesor. Espolvorear con harina o azúcar glas para que la masa no se pegue a la superficie de trabajo o al rodillo. Cortar círculos de masa con un cortapastas o un vaso, de entre 6 y 8 cm de diámetro. Juntar los recortes y repetir el proceso hasta que no quede masa.

Hamantaschen (6)

Humedecer el borde de cada círculo con un dedo mojado en agua para facilitar la unión en las dobleces de la masa.

Colocar en el centro una cucharadita de mermelada y cerrar formando un triángulo. Se puede empezar pellizcando primero en un punto y después los otros dos a la vez (en la foto se ve lo que intento explicar).

Hamantaschen (7)

Cubrir una bandeja de horno con papel de hornear o una lámina de teflón. También funciona engrasar con mantequilla y espolvorear con un poquito de harina.

Colocar las galletas dejando un poco de margen entre ellas.

Hamantaschen (8)

Hornear a 190 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador, unos 10 – 14 minutos, hasta que empiecen a dorarse (en mi caso fueron 12 minutos, pero dependerá del horno).

Hamantaschen (10)

Retirar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla… ¡y a devorar galletas! No, es broma, es mejor que las comáis despacito para disfrutarlas en toda su ricochura. 😉

Notas:

A mí me salieron 20 hamantaschen con un cortador de 8 cm de diámetro, la cantidad variará si usáis cortadores más o menos grandes.

Hay distintas recetas para la masa, unas usan aceite, otras (como la que yo he usado) mantequilla, pero también se puede usar queso crema (eso tengo que probarlo).

El relleno tradicional parece ser que era de semillas de amapola, pero se hacen también con frutos secos, mermeladas, dulce de leche, crema de cacao, frutos rojos… e incluso queso y rellenos salados.

Hamantaschen (15)

(*) Es preferible que la leche y el huevo estén a temperatura ambiente al añadirlos a la crema de mantequilla, para que no la endurezcan la mantequilla y sea más fácil homogeneizar la mezcla.

(**) La cantidad de harina necesaria variará dependiendo de varios factores, entre ellos la temperatura ambiente y la calidad de la harina. Yo empecé con 300 g y al final añadí 20 g más hasta que la masa no se pegaba a las manos y se podía formar una bola.

Hamantaschen (14)

Fuente:

Después de un par de fiascos, al final la receta que funcionó (¡aleluya!) fue ésta.

Panna cotta de limón y hierbabuena (Juego de blogueros 2.0)

Se nos acaba julio y llega la receta de JdB2.0, con su ingrediente votado democráticamente entre la comunidad de cocinillas, ¡el limón!

No os voy a engañar, a mí lo que me pedía el cuerpo y la pereza era hacer limonada y santas pascuas, jajajaja. Entre que no he querido usar el horno y que tampoco me apetecía estar atada a la cocina con algo muy elaborado, llegó el último fin de semana antes de la fecha límite y yo seguía sin tener ni idea de qué hacer.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (8)

Al final, en un arranque de decisión, me propuse echar un vistazo las ideas que tenía guardadas para ver si me ponía o tiraba la toalla definitivamente. Sorprendentemente, en el ultimísimo momento, una nueva incorporación ganó a la que tenía todas las papeletas de acabar siendo la receta elegida (que también he cocinado y está tan buena que seguramente caiga por aquí en breve). Fue inevitable, la combinación de limón y hierbabuena me recordó tanto a la soñada limonada, que tuve que decidirme por la receta que me ofrecía ese combo, panna cotta de limón y hierbabuena. Ñam, es que sólo escribirlo me hace salivar.

Sin más preámbulos (excepto comentaros que al final del post está la lista con el resto de participantes del mes), vamos a por la receta.

Ingredientes (para unos 8 moldes pequeños):

  • 500 ml de nata para montar (35% MG)
  • 200 ml de leche entera
  • 120 g de azúcar
  • 10 g de hojas de hierbabuena
  • 1 limón grande (ralladura y 60 ml de zumo)
  • 6 g de gelatina neutra (un sobre o 4 hojas)
  • aceite de girasol para engrasar los moldes

Panna Cotta Limon Hierbabuena (1)

Elaboración:

Lavar la hierbabuena y separar 10 g de hojas. Picar finitas y añadirlas al azúcar junto con la ralladura de limón.

Frotar el azúcar entre los dedos para ayudar a desmenuzar la hierbabuena. Así se ayuda a extraer los aceites esenciales de las hojas, que se impregnan en el azúcar, que se irá poniendo verdecito.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (2)

Hidratar la gelatina en el zumo de limón. Reservar.

Mezclar la nata, la leche y el azúcar aromatizado en un cazo y ponerlo a calentar a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Cuando hierva, apagar, apartar del fogón y dejar reposar un par de minutos.

Añadir la gelatina hidratada (si son láminas, agregar también el zumo de limón restante) a la mezcla caliente y remover para que se disuelva bien. Dejar entibiar.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (3)

Si vamos a querer desmoldar la panna cotta, engrasar ligeramente los moldes con una servilleta untada con aceite de girasol.

Filtrar la crema con un colador fino y rellenar los moldes.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (4)

Tapar cada molde con un film transparente que toque la superficie de la panna cotta (así evitaremos que se forme costra) y dejar cuajar en la nevera alrededor de 8 horas como mínimo.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (5)

Para desmoldar, pasar un cuchillo de filo estrecho por el borde del molde (por eso es mejor que no tenga recovecos) para despegar y dejar que entre aire. Voltear sobre un platito y dejar que se suelte (puede hacer falta sacudir un poco).

¡Y a disfrutar de una deliciosa y refrescante panna cotta de limón y hierbabuena!

Panna Cotta Limon Hierbabuena (11)

Notas:

Hice la mitad de las cantidades porque tenía poca hierbabuena y, aunque creo que sólo de limón estará riquísima, no quise renunciar a probar con el combo. En la receta original indican 24 gramos de hierbabuena, así que en media receta deberían ir unos 12. Yo tenía sólo 5, pero como eran ya hojas limpias de tallos, me imagino que está más cerca de lo que debe quedar al final, por eso os indico 10 g de hojas en la lista de ingredientes. A mí me parece que está bien así, la hierbabuena se nota pero no avasalla con su sabor, pero podéis aumentar la cantidad y ver qué pasa.

Como en mi súper venden las hierbas en cantidades industriales (cuando las tienen) la hierbabuena que usé estaba congelada de otra ocasión. Esa es la razón de que en la foto de los ingredientes se vea un poco mustia. Supongo que también se puede usar menta, ya me contaréis si la usáis.

Ah, como soy un poco fanática del sabor y aroma del limón, puse la ralladura de uno entero en lugar de medio, aunque como era mediano, pues tampoco es tan grave la cosa.

Si queréis exprimir al máximo el jugo de la hierbabuena, también se puede triturar en lugar de picar. Yo tenía tan poca cantidad de hojas que me pareció contraproducente (y también está la cosa de la pereza de lavar cacharros).

En la cocción las cantidades se reducen y al final el volumen es inferior. Por ejemplo, yo tenía unos 380 ml de líquidos y al final había poco más de 300, así que imagino que con la receta entera saldrán unos 650 ml de panna cotta. Siempre intento apuntar estas cosas, para saber a qué atenerme en el futuro y no quedarme corta o larga.

La textura está muy bien, suave pero firme, y muy cremosa. A mí me ha gustado tal cual, pero, si os gusta la panna cotta muy blanda, creo que se podría añadir un poco más de cantidad de líquidos. En la receta original mencionan que lo óptimo es 1 hoja de gelatina (o sea, 1 g) por cada 200 ml de líquido y sumando las cantidades vemos que nos faltarían 50 para completar los 800 ml.

Os recomiendo no usar moldes con formas complejas, porque es más probable que se enganchen al desmoldar. Aunque también podéis usar el truco de sumergir el molde en agua caliente (sin que entre agua en el interior, obviamente) durante unos segundos para favorecer que la gelatina se ablande y se despegue del molde. Lo mismo os vale para moldes grandes. 😉

También podéis optar por cápsulas de silicona, yo las usé en la receta de panna cotta de café y da buen resultado también.

A mí me ha conquistado totalmente el combo limón-hierbabuena con la cremosidad de la panna cotta, es untuoso pero refrescante. En cuanto a variantes, supongo que la lima también puede quedar bien y, ya metiéndonos a innovar, ¿qué tal os suena naranja y albahaca?

Panna Cotta Limon Hierbabuena (9)

Fuente:

La receta es una propuesta de Biscayenne en el blog El Comidista. Como os decía arriba, reduje la cantidad de hierbabuena y también un pelín de azúcar.

Participantes:

Elvira: Tocinillo de limón
Carabiru: Panna cotta de limón y hierbabuena
Mónica: Scones de limón y arándanos
Eva: Brownie de limón con glaseado
Berta: Pie de limón
Cristina: Scones de limón
Ligia: Trifle de limón y cerezas
Laura: Espaguetis con sepia y salsa de limón
Noelia: Helados de limón (en su piel)
Eva: Gominolas caseras de limón
Natalia: Pollo al limón estilo chino
Maryjose: Panna cotta de limón con coulis de hierbabuena
Sara: Mousse de limón y limoncello
Silvia A.: Gelatina de limón aromatizada

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