Empanadas de brócoli y requesón (Juego de blogueros 2.0)

Esta vez se me ha echado el tiempo encima y he estado a un tris de no participar en el juego, lo reconozco. El mes pasa muy rápido y dejar para la última semana la tarea puede hacer que en el último momento surjan dificultades e imprevistos. Se me ocurrían tantas posibilidades con este ingrediente que creo que en parte fue incapacidad para decidirme por ninguna. Al final las elegidas han sido estas fantásticas empanadas argentinas de brócoli y requesón.

Como siempre, al final del post podréis encontrar los demás blogs participantes, por si os pica la curiosidad.

¡Vamos allá!

Ingredientes (para 8 empanadillas):

Masa:

  • 250 g de harina de fuerza
  • 50 g de mantequilla
  • 100 ml de agua fría
  • 15 ml (1 cucharada) de zumo de limón
  • sal al gusto
  • Opcional: un huevo para pincelar

Empanadas de Brocoli y Requeson (1)

Relleno:

  • 200 g de brócoli
  • 1 o 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla grande
  • 125 g de requesón (o ricotta)
  • 50 g de queso curado
  • sal y pimienta al gusto

Empanadas de Brocoli y Requeson (3)

Elaboración:

En un cuenco amplio, formar un volcán con la harina, espolvorear la sal por encima y añadir la mantequilla cortada en trozos.

Desmigar la mantequilla con la harina a pellizcos hasta que tengamos una mezcla arenosa.

Añadir a poquitos y alternando, un poco de agua fría y un poco de zumo de limón, mezclando bien con un tenedor antes de agregar más.

Amasar bien hasta tener una masa elástica y sin grumos.

Empanadas de Brocoli y Requeson (2)

Dejar reposar en la nevera la menos una hora tapado con film transparente.

Mientras, cocinar al vapor el brócoli, en una olla pequeña con un dedo de agua. El brócoli tendrá que quedar tierno pero no deshacerse, un poco al dente. Escurrir y dejar enfriar.

Cortar la cebolla en juliana fina y pochar en una sartén con el aceite de oliva, hasta que esté transparente. Retirar del fuego y dejar atemperar.

En un cuenco grande, desmenuzar el requesón (sirve queso ricotta también), añadir el brócoli troceado fino y la cebolla pochada. Salpimentar al gusto

Rallar el queso curado y mezclar hasta integrar toda la mezcla.

Empanadas de Brocoli y Requeson (4)

Sacar la masa de la nevera, dividirla en 8 partes iguales y formar bolas con ellas.

Espolvorear un poco de harina en una superficie de trabajo, y estirar cada bola hasta tener un disco de unos 12 o 15 cm de diámetro.

Colocar una cucharada colmada del relleno (más o menos una octava parte del total) sobre medio disco de masa.

Empanadas de Brocoli y Requeson (5)

Pincelar los bordes del disco con un poco de agua, y doblar la masa restante sobre el relleno, apretando los bordes. Sellar bien haciendo un repulgue como se ve en este vídeo.

Repetir con el resto de bolas de masa y relleno hasta tener las 8 empanadas.

Colocar sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Empanadas de Brocoli y Requeson (6)

Opcionalmente, y para que queden más doradas, se pueden pincelar las empanadas con huevo batido.

Empanadas de Brocoli y Requeson (7)

Hornear a media altura, a 180 ºC durante 15-20 minutos con calor arriba y abajo.

Retirar del horno y dejar enfriar un poco antes de comerlas (el relleno puede quemar mucho). Frías están muy buenas también, pero la masa deja de estar crujiente.

Empanadas de Brócoli y Requesón (8)

Notas:

J. me enseñó una forma que es infalible para hacer brócoli al vapor, sin trocearlo, metiendo la cabeza entera con el tallo hacia abajo metido en 1 dedo de agua, de esa forma el calor sube por él y el vapor rodea todo el brócoli, que se cuece sin deshacerse.

También se puede cocinar en el microondas, pero la verdad yo no lo he hecho nunca.

En mi súper no había requesón normal ni ricotta, así que he usado requesón de cabra. Teníamos miedo de que tuviese un sabor muy fuerte, pero queda bien.

Nosotros optamos por rallar un queso duro mezcla de leche de vaca, cabra y oveja, pero si lo preferís, se puede sustituir por un queso rallado que funda bien.

En la receta original usan manteca bovina, quizá por eso ponen la cucharada de zumo de limón, para suavizar el sabor. No sabría deciros, yo por si acaso la dejé.

Las empanadillas que salen son tirando a grandes, quizá os apetezca hacerlas más pequeñas, para un picoteo más que como plato principal.

Empanadas de Brócoli y Requesón (11)

Fuente:

Para el relleno partí de esta receta, a la que cambié los tipos de quesos, principalmente. En el mismo blog encontré la receta de la masa base.

Lista de participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/

Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/

Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com

Fe: http://www.codigosecreto280.com/

Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/

Mónica: http://dulcedelimon.com

Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/

Inma: http://entre3fogones.com/

Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/

Sandra: https://justfoodlovers.com/

Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/

Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es

Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/

Jorge: https://mastercocinillas.com/

Silvia R.: https://misdeliciosastentaciones.wordpress.com/

Antxon: http://musloypechuga.com

Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/

Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/

Taty: https://planetaty.wordpress.com/

Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/

Kemberlyn: http://www.sonrisavegana.com

Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/

Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Batido verde, muy verde

Hoy os traigo una receta sana y repleta de vitaminas para empezar el día con un extra de energía, un batido verde, de esos que se han puesto tan de moda. En casa no somos muy de seguir modas, pero en Paraguay nos aficionamos muchísimo a los batidos de frutas y al volver nos compramos una batidora de vaso para seguir con la nueva tradición. Uno de nuestras rutinas más habituales de desayuno es que mientras uno se ducha, el otro prepara un batido con las frutas y verduras que hay. Si el batido está más bueno de lo habitual, lo apuntamos. No solemos seguir recetas, pero a mí me gusta investigar las que hay para coger ideas de combinaciones posibles.

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Los batidos verdes se hacen con alguna verdura de hoja, ya sean espinacas, lechuga, coles como la famosa kale, apio, perejil… que se mezcla con frutas y algún líquido, generalmente agua o bebida vegetal, pero también té o alguna otra infusión. A partir de aquí, lo que hace falta es imaginación y ganas de experimentar.

En esta receta yo he usado té bancha, que tiene un sabor suave y sutil. Se podría pensar que un sabor tan delicado pasaría desapercibido entre las espinacas y la fruta, pero lo cierto es que se va haciendo notar en cada sorbo de una forma muy agradable.

Ingredientes (2 vasos grandes):

  • 250 ml de té verde
  • 1 naranja
  • zumo de medio limón
  • 2 puñados de espinacas
  • 1 plátano grande

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Elaboración:

Preparar el té la noche anterior, mejor si es de buena calidad (puede parecer que no, pero aporta mucho sabor y agradeceréis que sea bueno), y reservar para usar frío por la mañana. Una bolsita es suficiente, si es a granel, 2 o 3 cucharaditas.

Pelar y trocear el plátano y la naranja (si usáis batidora de mano, que los trozos sean tirando a pequeños).

Lavar y escurrir las espinacas.

Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora o licuadora (la mía es una batidora de vaso enorme llamada cariñosamente Felipa, jajajaja) y batir hasta que no queden grumos y se ponga espumoso (ya veréis qué color taaaaan rebonito, ains).

Servir en dos vasos grandes (dependiendo del tamaño de las frutas sale entre 600 y 700 ml) y beber disfrutando de cada trago. 😉

Notas:

Las naranjas mejor que sean bien sabrosas, eso es más fácil cuando están en temporada.

También se puede hacer con mandarinas o clementinas, 2 o 3 dependiendo del tamaño. O directamente cambiar de fruta y ver qué sale.

Ojo con los tiempos de infusión del té verde, se hace en 2 o 3 minutos, mucho más rápido que otras variedades y después amarga.

El plátano aporta suficiente dulzor, pero siempre podéis añadir un poco de miel o sirope.

También se puede usar fruta congelada para hacerlo más cremoso y refrescante.

Fuente:

La combinación de los 3 ingredientes principales, plátano, naranja y espinacas, me la encontré procrastinando en Pinterest. Después resultó que era de un batido proteínico, así que me quedé con la base y probé mi propia variación.

Galletas de manzanilla y limón

Con el otoño llegan también las temperaturas más suaves y las ganas de volver a encender el horno. Que no es que en verano no tengamos ganas de comer bizcochos, galletas y demás ricochuras, es que a ver quién es el guapo que pone un electrodoméstico a 200 ºC en medio de una ola de calor.

Por eso la receta de hoy estaba en la despensa del blog esperando a tiempos mejores para salir, y esos tiempos han llegado. Gente, estas son las galletas de manzanilla y limón, galletas, esta es la gente biruliciosa.

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¿Galletas de manzanilla? Pues sí, yo también pensaba que la manzanilla sólo servía para dos cosas:

Cosa número 1: Recomponernos la tripa. En el mejor de los casos, acabando con una molestia estomacal producida por un empacho (levanten la mano los #forevervaca), en el peor, dándole la vuelta por completo al estómago y haciendo salir por donde entró a lo que sea que nos está matando.

Cosa número 2: Como tónico facial/ocular. Yo he usado alguna vez un algodón empapado en manzanilla para limpiar legañas y las bolsitas para reducir las ojeras. Trucos de la abuela.

Y hasta ahí, pero resulta que también se puede usar como ingrediente en la cocina en cosas que están riconudas, como estas galletas tipo shortbread que os he presentado.

Ingredientes (para 2 o 3 docenas):

  • 150 g de mantequilla o margarina a temperatura ambiente
  • 2 cucharadas de flores secas de manzanilla (o 2 bolsitas)
  • piel rallada de un limón
  • 75 g de azúcar glas
  • 225 g de harina de trigo
  • 1 cucharada de maicena

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Preparación:

Trocear la mantequilla o margarina en un cuenco mediano.

Espolvorear sobre la mantequilla las flores de manzanilla frotándolas con las manos para que se desmenucen un poco (también sirve manzanilla en bolsitas).

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Añadir la ralladura de limón (yo siempre lo rallo directamente en el cuenco) y tamizar por encima el azúcar glas.

Batir ligeramente con un tenedor hasta tener una mezcla cremosa (cuanto más calorcito haga, más blandita será).

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Mezclar la maicena y la harina y tamizar sobre la crema en tandas, integrando bien antes añadir más.

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Una vez hayamos incorporado toda la harina (ya no se nos pegará la masa a las manos), formar una bola apretada con la masa y envolver con film transparente.

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Refrigerar durante al menos media hora.

Pasado este tiempo, sacar del refrigerador y estirar la masa sobre una superficie enharinada, o entre dos láminas de film, hasta que la plancha resultante tenga unos 5 mm de espesor (¿os he contado alguna vez que como no tengo rodillo yo lo hago con una botella de vino? jajajaja).

Precalentar el horno a 160 ºC.

Cubrir una bandeja con papel de hornear, cortar la masa con cortagalletas (a cuchillo también vale) y colocar las galletas dejando un dedo de separación entre ellas.

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Formar una bola con los recortes y repetir el proceso hasta agotar la masa.

Espolvorear con azúcar glas por encima.

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Hornear a 160 ºC durante 12-14 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse pero aún estén blanquitas. Es mejor no pasarse de tiempo porque si se doran demasiado, al enfriar se secan y endurecen perdiendo toda la gracia.

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Enfriar completamente sobre una rejilla antes de guardarlas (para que no se ablanden con el vapor que sueltan).

¡Probadlas! Estoy segura de que os sorprenderá el sabor.

Notas:

En general, las galletas con especias, hierbas y demás ganan muchísimo en sabor con el reposo, así que probad a hacerlas con un día de antelación.

Como además se conservan perfectamente en un recipiente hermético durante unos cuantos días (jojojo, eso dicen, en esta casa siempre vuelan), podréis comprobar lo que os decía del sabor creciente.

Como mis cortagalletas son pequeñitos (y la mar de chulos, oigan), salen unas 3 docenas, pero pueden ser menos dependiendo de lo grandes que sean.

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Fuente:

Encontré la receta aquí, aunque después de una primera prueba decidí no poner vainilla en la siguiente para no quitarle protagonismo al delicado sabor de la manzanilla, creo que acerté.

 

Polos cremosos de lima limón al jengibre

¡Marchando una de helados para sobrellevar los calores veraniegos!

Polos Cremosos Lima Limón (4)

Hace unas semanas me regalaron un dinerito por mi cumpleaños que gasté en algo frívolo pero absolutamente necesario, UNOS MOLDES PARA POLOS. En concreto, estos de Lekué:

Polos Cremosos Lima Limón (6)

Los regalos en metálico hay que gastárselos en cosas que te hubieran gustado como regalo, esto es así (Podéis apuntar eso para mi epitafio).

Y como podréis deducir, llevamos inmersos en una investigación heladística muy sesuda desde entonces, iréis viendo los resultados del estudio por aquí.

Los primeros que han pasado las pruebas (y con impresionantes notas, por cierto) son estos polos cremosos de lima-limón al jengibre. Pero basta de palabras, vamos al lío.

Ingredientes (para 4 polos):

  • 200 ml de leche
  • 150 ml de leche condensada (media lata de las de 370 g)
  • una lima
  • un limón
  • jengibre fresco (opcional pero MUY aconsejable)

Polos Cremosos Lima Limón (1)

Preparación:

(Atentos, que esto va a ser tan rápido y fácil que antes de acabar de leer ya estaréis pensando si tenéis los ingredientes necesarios)

Mezclar en un cuenco grande la leche con la leche condensada batiendo bien.

Pelar y rallar un trozo de más o menos 1 cm de jengibre fresco (la cantidad dependerá de lo fuertecitos que os gusten los polos, seguro que están buenos sin él pero yo creo que les da bastante chispa).

Lavar y rallar la piel del limón y la lima (más o menos entera la lima y un poco más de medio limón, pero según gustos).

Exprimir medio limón y media lima hasta tener unos 50 ml de zumo en total.

Polos Cremosos Lima Limón (2)

Añadir el zumo junto con las ralladuras de jengibre y cítricos a las leches y batir para repartirlo todo bien en la mezcla (al añadir el zumo la crema se espesa).

Polos Cremosos Lima Limón (3)

Rellenar los moldes de polos con la crema dejando un poquito por arriba sin llenar.

Congelar hasta que se hayan endurecido por completo (el tiempo varía según los moldes empleados, pero suele ser un mínimo de 6 horas).

Desmoldar mojando el exterior del molde con un poco de agua tibia, o incluso del tiempo.

¡Y a chupetear! Ya me diréis si no son unos de los helados más ricos que habéis probado.

Polos Cremosos Lima Limón (5)

Notas:

Lo importante en esta receta es el cítrico que “corta” la leche, creo que cualquier variante con naranja, mandarina o pomelo estarán riquísimos también  (como los vasitos de vitamina C que ya tengo publicados).

Os daréis cuenta de que las cantidades suman unos 400 ml, yo hago esa cantidad por comodidad aunque mis moldes son de 90 ml. Eso quiere decir que me sobra un poco de crema, pero no pasa nada, la congelo en un molde de silicona de los de hacer magdalenas. Tenedlo en cuenta para adaptar las cantidades a la capacidad de vuestros moldes. 🙂

Si no tenéis moldes para polos, podéis utilizar vasitos de plástico a los que ponerle palitos de madera. Para mantenerlos rectos basta con tapar el vasito con papel film o de aluminio y clavar el palito a través.

Bonus track: deberíais haberme visto emulando a Arquímedes para descubrir la capacidad en ml de una lata de leche condensada de 370 g cerrada, jajajajaja. BTW, La Lechera, creo que no os costaba nada añadirlo como dato, ¿eh? Luego con el bote vacío confirmé mi cálculo inicial (aprox. 300 ml). JÁ.

Fuente:

La idea inicial y las proporciones las saqué de esta receta, aunque haciendo mis inevitables modificaciones sobre la marcha, ya me conocéis.

Brochetas de pollo caramelizado al rooibos

Sigo en el hemisferio sur, así que aquí estamos avanzando hacia el verano de igual manera que en el norte el invierno está cada vez más próximo. Por lo visto este año el veranillo de san Martín se ha hecho notar, al menos en España, y eso me ha recordado esta receta que tenía en borradores.

Estas brochetas las preparé justo antes del viaje, a finales de junio, pensando en las barbacoas veraniegas pero es un plato que se puede hacer todo el año. Son muy fáciles de preparar y se pueden adaptar tanto a un plato principal como a pinchos para un aperitivo, todo depende del tamaño de los palillos empleados y lo grandes que cortéis los pedazos de pollo.

Desde que colaboro con la tienda Cafetearte estoy profundizando mucho en la cocina con té, café y rooibos, pero esta es la primera vez utilizo directamente las hebras en lugar de una infusión. El método es el mismo que emplearíamos para marinar una carne con salsa que lleve cualquier hierba aromática seca y el resultado es también igual de agradable al paladar.

Animaos a probar y me contáis.

Brochetas Pollo Rooibos (5)
Ingredientes (para 10-12 brochetas, 2 raciones):

– 2 cucharadas de miel

– 1/2 cucharada de zumo de limón

– 1 cucharadita de salsa de soja

– 1/2 cucharada de rooibos en hebras

– 1/8 cucharadita de cayena en polvo

– la piel rallada de 1 y 1/2 limón

– 250 g de pechuga o muslos de pollo deshuesados

– 1 lima (opcional)

Brochetas Pollo Rooibos (1a) Brochetas Pollo Rooibos (1b)
Preparación:

Trocear el pollo en cubos del tamaño de un bocado o un poco más grandes si lo vamos a hacer sobre brasas (los que veis en las fotos son un poco más pequeños, más apropiados para pinchos de aperitivo). Los muslos son más laboriosos de deshuesar y trocear, pero el esfuerzo la pena ya que las brochetas quedarán más jugosas.

Mezclar en un cuenco pequeño la miel con la salsa de soja, el rooibos, la cayena, el zumo y la piel rallada de limón.

Colocar en un cuenco o plato hondo el pollo y bañarlo con la salsa removiendo para que se impregnen todos los pedazos. Tapar con film y dejar marinar en la nevera durante al menos dos horas (cuanto más tiempo lo dejéis más intenso será el sabor).

Brochetas Pollo Rooibos (2)
Si vamos a utilizar palillos de madera o bambú habrá que sumergirlos en agua al menos durante media hora antes de usarlos para evitar que se quemen al cocinar las brochetas, especialmente si vamos a hacerlas a la brasa.

Pinchar trozos de pollo en las brochetas hasta llenarlas dejando unos centímetros por ambos lados para que sean más fáciles de manipular (las que yo usé eran pequeñas, el plato que veis en las fotos tiene 21 cm de diámetro).

Brochetas Pollo Rooibos (3)
Poner una sartén al fuego (también se pueden hacer en una plancha de cocina), cuando esté caliente cocinar las brochetas por cada lado volteándolas con unas pinzas (ojo con los pinchos, sobre todo si son metálicos, no os queméis), hasta que estén doradas y bien cocidas por dentro. Si ha quedado salsa de marinar, se pueden regar las brochetas con ella mientras se van cocinando. El proceso para la barbacoa es más o menos el mismo, teniendo especial cuidado al manipular las brochetas para evitar quemaduras.

Servir acompañado de algo fresco como una ensalada de tomate, hojas lechuga, canónigos, rúcula… y, para un extra de cítrico, unas rodajas de limón o lima.

¡Espero que os gusten!

Brochetas Pollo Rooibos (4)
Consejos:

Recordad que la carne de ave no se debe comer cruda, así que cuanto más gruesos sean los pedazos, más tardarán en asarse.

Si lo preferís, se puede marinar el pollo después de pincharlo en las brochetas, yo probé ambos métodos y no hay diferencia apreciable.

Si sois fans del picante, podéis aumentar la cantidad de cayena pero teniendo en cuenta que demasiado picante ocultará el sabor del rooibos, que debería ser el predominante.

El rooibos no tiene cafeína, así que esta receta es apta para los más pequeños de la casa también, aunque quizá deberéis prescindir de la cayena.

Brochetas Pollo Rooibos (6)
Fuente:

La idea la saqué de esta receta, pero modifiqué las cantidades de los ingredientes de la marinada.