Polos cremosos de lima limón al jengibre

¡Marchando una de helados para sobrellevar los calores veraniegos!

Polos Cremosos Lima Limón (4)

Hace unas semanas me regalaron un dinerito por mi cumpleaños que gasté en algo frívolo pero absolutamente necesario, UNOS MOLDES PARA POLOS. En concreto, estos de Lekué:

Polos Cremosos Lima Limón (6)

Los regalos en metálico hay que gastárselos en cosas que te hubieran gustado como regalo, esto es así (Podéis apuntar eso para mi epitafio).

Y como podréis deducir, llevamos inmersos en una investigación heladística muy sesuda desde entonces, iréis viendo los resultados del estudio por aquí.

Los primeros que han pasado las pruebas (y con impresionantes notas, por cierto) son estos polos cremosos de lima-limón al jengibre. Pero basta de palabras, vamos al lío.

Ingredientes (para 4 polos):

  • 200 ml de leche
  • 150 ml de leche condensada (media lata de las de 370 g)
  • una lima
  • un limón
  • jengibre fresco (opcional pero MUY aconsejable)

Polos Cremosos Lima Limón (1)

Preparación:

(Atentos, que esto va a ser tan rápido y fácil que antes de acabar de leer ya estaréis pensando si tenéis los ingredientes necesarios)

Mezclar en un cuenco grande la leche con la leche condensada batiendo bien.

Pelar y rallar un trozo de más o menos 1 cm de jengibre fresco (la cantidad dependerá de lo fuertecitos que os gusten los polos, seguro que están buenos sin él pero yo creo que les da bastante chispa).

Lavar y rallar la piel del limón y la lima (más o menos entera la lima y un poco más de medio limón, pero según gustos).

Exprimir medio limón y media lima hasta tener unos 50 ml de zumo en total.

Polos Cremosos Lima Limón (2)

Añadir el zumo junto con las ralladuras de jengibre y cítricos a las leches y batir para repartirlo todo bien en la mezcla (al añadir el zumo la crema se espesa).

Polos Cremosos Lima Limón (3)

Rellenar los moldes de polos con la crema dejando un poquito por arriba sin llenar.

Congelar hasta que se hayan endurecido por completo (el tiempo varía según los moldes empleados, pero suele ser un mínimo de 6 horas).

Desmoldar mojando el exterior del molde con un poco de agua tibia, o incluso del tiempo.

¡Y a chupetear! Ya me diréis si no son unos de los helados más ricos que habéis probado.

Polos Cremosos Lima Limón (5)

Notas:

Lo importante en esta receta es el cítrico que “corta” la leche, creo que cualquier variante con naranja, mandarina o pomelo estarán riquísimos también  (como los vasitos de vitamina C que ya tengo publicados).

Os daréis cuenta de que las cantidades suman unos 400 ml, yo hago esa cantidad por comodidad aunque mis moldes son de 90 ml. Eso quiere decir que me sobra un poco de crema, pero no pasa nada, la congelo en un molde de silicona de los de hacer magdalenas. Tenedlo en cuenta para adaptar las cantidades a la capacidad de vuestros moldes. 🙂

Si no tenéis moldes para polos, podéis utilizar vasitos de plástico a los que ponerle palitos de madera. Para mantenerlos rectos basta con tapar el vasito con papel film o de aluminio y clavar el palito a través.

Bonus track: deberíais haberme visto emulando a Arquímedes para descubrir la capacidad en ml de una lata de leche condensada de 370 g cerrada, jajajajaja. BTW, La Lechera, creo que no os costaba nada añadirlo como dato, ¿eh? Luego con el bote vacío confirmé mi cálculo inicial (aprox. 300 ml). JÁ.

Fuente:

La idea inicial y las proporciones las saqué de esta receta, aunque haciendo mis inevitables modificaciones sobre la marcha, ya me conocéis.

Bizcocho japonés Castella o Kasutera

Hoy os traigo la receta del Castella o Kasutera, una receta japonesa del que es probablemente el mejor bizcocho que he preparado hasta el momento. Es un bizcocho tradicional en Japón pero realidad su origen estaría en el pão de Castela (pan de Castilla) que llevaron consigo los mercaderes portugueses a Japón en el siglo XVI. En los cinco siglos que han transcurrido desde entonces la receta ha ido cambiando para adaptarse al paladar y gustos de los japoneses, pero es curioso que se haya mantenido el origen en su denominación, Castella (カステラ, leído “kasutera”).

Bizcocho Kasutera (5)

El Kasutera no es difícil de hacer, pero sí que es un poco laborioso y si queréis resultados espectaculares de textura y esponjosidad hay que seguir unos cuantos trucos. A veces las instrucciones de las recetas nos pueden parecer optativas, pero en el caso de este bizcocho puedo aseguraros que esos detalles son cruciales, los mismos ingredientes trabajados de manera ligeramente distinta producen resultados que no tienen nada que ver. ¿Y cómo puedo asegurarlo con tanta rotundidad? Pues porque la primera vez que lo preparé lo hice siguiendo una receta mucho menos minuciosa y, aunque el resultado se dejaba comer, me dejó pensando que tampoco era para tanto el Kasutera. Convencida de que el truco tenía que estar en la elaboración, seguí investigando hasta dar con una receta que hacía muchísimo hincapié en ciertas instrucciones. Me vi el vídeo que acompañaba la receta apuntándome todos y cada uno de los pasos y la recompensa fue un bizcocho ligero, esponjoso y blandito como ninguno que hubiera salido de mi horno antes.

Ingredientes:

  • 3 huevos medianos
  • 60 g de azúcar
  • 20 g de miel
  • 60 g de harina de trigo para pan (aunque sirve harina de trigo normal)
  • 20 g de leche entera
  • aceite de girasol

Bizcocho Kasutera (1)

Preparación:

Lo suyo es hacer este bizcocho en un molde rectangular o cuadrado, para estas cantidades tirando a pequeño, de 20×12 cm o 15×15 cm de base y una altura de entre 5 y 7 cm. Mi molde es tipo plumcake, no es el ideal, pero sirve. Si las medidas de vuestro molde exceden en mucho las que os indico, es mejor ampliar las cantidades apropiadamente para evitar un bizcocho demasiado bajo (no es difícil, con añadir un huevo más y la parte proporcional de cada ingrediente está hecho).

En Japón la manera tradicional de hacer el Kasutera es utilizando un molde especial, un marco de madera sin fondo que se coloca sobre una bandeja metálica, así se queda tostado por abajo y arriba y menos por los bordes (he visto que hay por ahí tutoriales que explican cómo imitar este efecto forrando el exterior del molde con cartón envuelto en papel de aluminio, si probáis decidme qué tal).

Forrar el molde con papel de hornear y engrasar ligeramente con aceite de girasol (sin pasarse tampoco, que quede engrasado pero sin chorretes).

Lavar los huevos y separar las claras de las yemas (hay diferentes métodos, yo los casco con cuidado y utilizando las dos mitades de la cáscara voy dejando caer la clara en un cuenco manteniendo la yema dentro. Mi madre tiene este separador de yemas de tupperware que a mí me encanta). Hay que intentar que no se rompan las yemas.

Precalentar el horno a 160 ºC.

Atentos, que el siguiente paso es IMPORTANTE. Para entender algunos de los conceptos me vino muy bien este post de Javi Recetas donde se explica paso a paso cómo montar claras.

En un cuenco grande batir las claras con las varillas a velocidad baja hasta tenerlas en “puntas blandas”, se habrán convertido en una espuma blanca de burbujas pequeñas que al sacar las varillas forma puntas que se doblan (en la foto de Javi se ve perfectamente a qué me refiero con tantas palabras).
En este momento hay que subir a velocidad media e ir añadiendo poco a poco el azúcar sin dejar de batir hasta alcanzar el estado “puntas rígidas”, se formarán picos que no se doblan al sacar las varillas, la espuma estará suave y cremosa, pero aún no tan densa como si la montasemos a punto de nieve. Este es el punto que necesitamos (es importante no pasarse porque no queremos tener las claras a punto de nieve sino en este estado de cremosidad y suavidad celestial).
Hacia el final, bajar otra vez la velocidad de la batidora para que no se formen burbujas grandes, ya que podrían provocar que el bizcocho se viniese abajo en el horno (el Kasutera es un bizcocho esponjoso, pero de agujeritos pequeños).

Agregar las yemas de una en una, integrando cada una bien con las varillas (llegados a este punto es mejor hacerlo a mano, sin prisa y girando SIEMPRE en la misma dirección para que no se desinfle la crema) antes de añadir la siguiente.

Agregar la miel e integrar de la misma forma lenta y cuidadosa que con las yemas hasta que se mezcle uniformemente.

Tamizar la mitad de la harina sobre la crema y batir suavemente con las varillas hasta que la masa la absorba. Repetir con el resto de la harina.

(Insisto otra vez en la importancia de batir siempre en la misma dirección, no sé si girar la masa en sentido horario y luego antihorario va a ocasionar un apocalipsis bizcochil, pero después del primer fracaso no me sentí con el suficiente espíritu científico para oponerme a las instrucciones de la receta).

Añadir la leche repartiéndola por la superficie y remover con una espátula de silicona, haciendo movimientos envolventes del borde del cuenco hacia el centro. Cuando ya no quede rastro de leche a la vista, golpear el cuenco contra la encimera con firmeza, esto ayudará a que las burbujas grandes que pueda haber por la masa suban a la superficie y se rompan (si os da miedo romper la encimera o el cuenco, golpead sobre la tabla de cortar). Remover un poco más, dejar reposar 15 segundos y golpear el cuenco otra vez. Repetir una vez más.

Bizcocho Kasutera (2)

Verter la masa en el molde forrado muy lentamente y desde unos 30 cm de altura. A medida que la masa fluya y vaya cayendo en el molde, las burbujas que aún puedan quedar se irán rompiendo en la superficie.

Golpear el molde 3 o 4 veces sobre la encimera para hacer salir las burbujas que aún puedan quedar después de tanto meneo (esta es otra de las instrucciones en las que la receta hacía especial hincapié y es cierto que funciona, con cada golpe salen burbujas).

Hornear a 160 ºC en la balda inferior del horno unos 35 minutos, hasta que la corteza esté tostada (dependerá un poco del horno). El punto de este bizcocho es ligeramente húmedo si se seca demasiado pierde esponjosidad, por eso podemos pincharlo con un palillo pasados 30 minutos para comprobar si está hecho, tiene que salir no manchado pero sí un poco húmedo.

Retirar el molde del horno y dejarlo caer dos o tres veces desde unos 30 centímetros sobre la encimera, esto evitará que al enfriar se desinfle (hay que ver lo mucho que hay que maltratar a este pobre bizcochito).

Pasado un rato empezarán a aparecer arruguitas en la superficie, dar la vuelta al molde sobre una tabla, apoyar la cara superior del bizcocho medio minuto sobre ella y volver a ponerlo del derecho, esto ayudará a que las arrugas desaparezcan y la superficie se mantenga más lisa (como yo no tengo tabla de madera, sólo puedo deciros que lo de darle la vuelta funciona para quitar las arrugas aunque no es del todo eficiente, si probáis con la tabla, contadme).

Dejar enfriar dentro del molde sobre una rejilla.

Si no se va a servir en el momento, envolverlo en papel film cuando aún esté templado para evitar que se mantenga jugoso.

Bizcocho Kasutera (3)

Lo tradicional es retirar los bordes laterales y después cortarlo en porciones de unos 3 cm de espesor que sólo tendrán corteza por arriba y por abajo. Para no chafar el bizcocho al cortarlo, es mejor hacerlo con un cuchillo de cortar pan.

Bizcocho Kasutera (4)

Notas:

Aunque os parezca poca harina, creedme, no me he equivocado con la cantidad, realmente lleva tan poca.

La miel es mejor que sea líquida, porque si es de una variedad más sólida os será difícil integrarla en la masa.

No sé si os habrá quedado claro pero: girar siempre en la misma dirección y golpear golpear golpear. Jajajajaja.

Si lo vais a hacer, os recomiendo ver el vídeo, leer con atención la receta para ver si os surge alguna duda que se pueda resolver antes de meteros en el follón y tenerla a mano mientras cocináis.

Fuente:

La receta la encontré en este blog, muy bien explicada y con un vídeo que ayuda muchísimo a entender el proceso. Como veréis ponen las cantidades de yemas y claras en gramos, pero después de investigar vi que más o menos tres huevos medianos pesan eso, a razón de 30 g de clara y 20 g de yema cada uno de media, y decidí no complicarme tanto la vida.

Pudin de pan aromatizado con té negro, lima y pimienta rosa

Hoy os traigo una versión especial de pudin de pan engalanada para lo ocasión con té, pimienta rosa y lima.

Seguro que después de los festines navideños os ha sobrado un montón de comida. Alguna la habréis congelado y otra la estaréis comiendo reciclada, pero hay cosas como el pan que se acaban quedando relegadas y al final corren el peligro de acabar en la basura. Para solucionar eso están las recetas de aprovechamiento como el pudin de pan.

Cuando se me ocurrió darle una vuelta a la receta añadiendo té, en la despensa tenía un té negro aromatizado con aceite de lima, pimienta rosa y pétalos de cártamo y caléndula, pero también podéis usar un té negro normal y mantener el resto de la receta o cambiar la pimienta rosa y la lima por otros ingredientes que os gusten más, como limón, naranja, canela… Es cuestión de experimentar.

Pudin Pan Aromatizado (9)

Ingredientes:

  • 400 ml de leche
  • 4 huevos
  • 100 g de azúcar
  • 160 g de pan seco
  • 2 o 3 cucharadas de hebras de té negro
  • 1 lima
  • 8-10 granos de pimienta rosa
  • caramelo líquido

Pudin Pan Aromatizado (1)
Pudin Pan Aromatizado (2)

Preparación:

Hervir la mitad de la leche e infusionar durante 4 minutos el té, filtrar, completar hasta los 400 ml con leche fría.

Pudin Pan Aromatizado (3)

Trocear el pan seco en un cuenco grande y regar con la leche infusionada removiendo para que se empapen bien (cuanto más pequeños los trozos, antes se empaparán con la leche).

Pudin Pan Aromatizado (4)

Mientras el pan se ablanda, machacar en un mortero los granos de pimienta rosa lo más fino posible, batir ligeramente los huevos, rallar la piel de la lima y exprimir su zumo.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Agregar al cuenco del pan el azúcar, los huevos, la pimienta rosa y la ralladura y zumo de la lima.

Pudin Pan Aromatizado (6)

Triturar la mezcla con una batidora hasta obtener un puré fino (queda bastante líquido, tranquilos, no os habéis pasado).

Pudin Pan Aromatizado (7)

Caramelizar un molde alargado para bizcochos y llenar con la mezcla de pudin (yo por pura pereza suelo hacerlo con caramelo líquido).

Hornear a 180 ºC, con calor arriba y abajo, sin aire y a media altura, durante 45-50 minutos (como siempre, dependerá del tamaño del molde, del horno…).

Si veis que se empieza a dorar demasiado, a partir de los 30 minutos de horneado podéis taparlo con papel de aluminio y seguir hasta los 45 minutos. Para un acabado más fino, se puede tapar desde el principio y así la corteza no se tostará y quedará más jugosa y blanquita.

Cuando haya enfriado, desmoldar con la ayuda de una espátula de silicona y volcar en una bandeja o plato alargado, de forma que el caramelo se derrame por el pudin (es por eso que viene bien ser generoso al caramelizar el molde, jajajaja).

Pudin Pan Aromatizado (8)

Se puede comer a temperatura ambiente aunque yo lo prefiero frío porque el sabor de la lima y el té es más pronunciado.

Ideas:

Es perfecto para desayunar o merendar, a mí me gusta con leche fría aunque con té calentito también está bueno.

Pudin Pan Aromatizado (10)

Se puede hacer sin batidora, desmenuzando el pan con las manos bien limpias, la textura es un poco más rústica ya que quedan algunos trozos de pan sin acabar de deshacerse por en medio, pero está igual de bueno.

La proporción de ingredientes es de 100 ml de leche, 25 g de azúcar y 40 g de pan por cada huevo, pero podéis aumentar la cantidad de pan por cada huevo a 50 g, aunque quedará más denso.

Como os comentaba al principio, haciendo cambios en los aromatizantes según vuestros gustos os saldrá cada vez un pudin diferente.

Fuente:

La receta base es la que usé para el pudin de pan tradicional que publiqué hace unos meses.

Maipy He’ê – Polenta dulce

Pues aquí seguimos, el viaje se ha prolongado un mes, así que espero tener tiempo de hacer un par de recetas paraguayas más antes de volver a España.

En esta ocasión os enseñaré a hacer Maipy He’ê, que es polenta dulce en guaraní, un postre que saca partido de uno de los ingredientes más comunes por estos lares, la harina de maíz. Parece mentira la de cosas distintas que se pueden hacer con maíz.

Las veces que hemos ido a restaurantes no he visto en la carta de postres nada que se pudiese llamar paraguayo, quizá con la excepción de la mousse de mburucuyá. Tampoco es que la variedad sea mucha, suelen ofrecer dos o tres cosas, helado, ensalada de frutas, volcanes de chocolate, brownie o cheesecake. Por eso cuando me prestaron un libro de cocina paraguaya la sección de postres fue la primera que miré.

El libro, Tembi’u paraguai, se divide en dos partes, una de recetas paraguayas propiamente dichas y otra llamada Selección de recetas prácticas, que consiste en recetas internacionales adaptadas “a la paraguaya” y tan asimiladas que ya son de aquí. En la primera parte, de donde saqué esta polenta, predominan los dulces de frutas locales, de mandioca y de miel de caña, mientras que en la segunda parte, más amplia, encontramos mermeladas, bizcochos, cremas, helados…

Después de echarle un vistazo al libro, he llegado a la conclusión (no comprobada) de que si no hay postres paraguayos en las cartas de restaurantes debe ser porque son elaboraciones bastante simples y quizá no se consideran suficientemente sofisticados, aunque por lo que he podido comprobar, están muy buenos.

Polenta Dulce Compota Manzana (8)
Ingredientes (para 6 raciones):

  • 1/2 taza de harina de maíz
  • 3/4 taza de azúcar
  • 2 tazas de leche
  • 2 manzanas ácidas
  • opcional: canela en polvo

Polenta Dulce Compota Manzana (1)
Preparación:

Lavar, pelar y trocear las manzanas.

Polenta Dulce Compota Manzana (2)
Poner en una olla con dos o tres cucharadas de agua y cocer a fuego medio hasta que la manzana esté blanda y el agua se haya evaporado (a mí me gusta más que la manzana conserve la textura y tenga trocitos, pero si preferís una compota más fina sólo hay que dejar que se cocine hasta que se haga puré, añadiendo más agua si es necesario).

Repartir la compota en el fondo de cuencos individuales.

Polenta Dulce Compota Manzana (3)
Mezclar en otra olla la harina de maíz con el azúcar y la leche, removiendo bien con unas varillas hasta que se disuelva el azúcar.

Llevar a fuego medio sin parar de remover hasta que alcance el hervor, bajar el fuego y dejar que hierva al menos 5 minutos más removiendo con las varillas.

Polenta Dulce Compota Manzana (4)
Retirar del fuego y verter inmediatamente en los cuencos sobre la compota de manzana.

Polenta Dulce Compota Manzana (5)
Como toque final, espolvorear por encima con canela en polvo (se puede tamizar con un colador).

Polenta Dulce Compota Manzana (7)
Se puede comer caliente, a temperatura ambiente o fría (y no sabría deciros cuando está más buena porque está riquísima siempre).

Polenta Dulce Compota Manzana (9)
Notas:

Como la polenta es muy dulce creo que para la compota van mejor manzanas ácidas, como granny smith o tabardillas, aunque cualquier variedad que sea sabrosa valdrá. Creo que también se podrían usar otras frutas ácidas o dulces, si sois muy golosos (en el libro de donde la saqué sugieren compota de melocotón o ciruela).

La cantidad de azúcar se puede reducir, poniendo la misma proporción que de harina, o incluso un poco menos.

Es muy fácil medir los ingredientes de esta receta (por cada parte de harina de maíz, una o una y media de azúcar y cuatro de leche) y por eso es fácil de aumentar o reducir la cantidad que queremos hacer.

Al igual que el arroz con leche, es un postre bastante potente, así que mejor no pongáis raciones demasiado grandes (los míos, aunque parecen pequeñitos son de un cuarto de litro, jajaja), mejor quedarse con ganas de repetir. 😉

Si queréis darle un extra de presencia al postre, para una comida especial, os recomiendo usar cuencos de cristal, para que se vea el contraste de colores y texturas entre la polenta y la compota, sobre todo si usáis algo muy colorido como frutos rojos o melocotón.
Polenta Dulce Compota Manzana (6)

Si no tenéis cuencos, podéis utilizar una bandeja y que cada uno se sirva la cantidad que le apetezca comer, aunque en este caso, mejor poner la compota en un cuenco aparte.

Polenta Dulce Compota Manzana (10)
Fuente:

Saqué la receta del libro “Tembi’u Paraguai. Comida paraguaya” de Josefina Velilla de Aquino, indispensable para cualquiera que quiera aprender a hacer recetas paraguayas. Yo lo conocí cuando al llegar aquí empecé a investigar sobre cocina paraguaya, y flipé cuando J. lo trajo una noche diciendo que nos lo había prestado la casera.

Sopa paraguaya

La primera cosa que comí en Paraguay fueron empanadas (aquí las empanadillas se llaman así) compradas en la terminal de ómnibus de Asunción, llegamos por los pelos y comimos sentados en el autobús. Pero la primera comida relajada, sentada en una mesa y con cubiertos, fue en Encarnación, la ciudad donde llevamos viviendo más de tres meses. Tras bajarnos del autobús y dejar las maletas en el hotel nos fuimos a cenar a un restaurante cercano donde J. me sugirió la sopa paraguaya. A lo largo de este tiempo la he comido en un montón de ocasiones más, tanto casera como en restaurantes, porque es un plato muy popular. Esta misma popularidad hace que siempre sea distinta ya que cada cocinero parece tener su propia receta.
Casualmente también fue la primera receta paraguaya que me lancé a probar.

Sopa Paraguaya (8)
¿Pero no había dicho que era una receta de sopa? Pues sí, sopa paraguaya. ¿Y qué es esa cosa con pinta de bizcocho de ahí arriba? Pues es lo que os he dicho, sopa paraguaya, la única sopa sólida del mundo, jajajaja. Aunque parece ser una receta producto de la mezcla de las culturas guaraní y española,  dice la leyenda que la receta proviene de un error de la cocinera del presidente de Paraguay, Carlos Antonio López, mientras hacía una sopa de maíz que le encantaba a su empleador. Nerviosa por haberla estropeado la mujer acabó metiendo la mezcla de ingredientes al horno y el resultado sería este. Hay varias versiones de esta leyenda, pero a mí la que más me gusta es la que dice que ocurrió un día que el presidente tenía una importante visita de un embajador europeo al que le habían dicho que iba a tomar una sopa estupenda. Cuando lo que pusieron en la mesa fue esta especie de bizcocho salado extrañado preguntó dónde estaba la sopa, a lo que el presidente, negándose a quedar mal ante el embajador, respondió “¡Así es la sopa paraguaya!”.

Si venís a Paraguay no dudéis en probarla.

Ingredientes (para unas 8 raciones):

– 1 cebolla grande

– 100 ml de aceite de oliva, manteca de cerdo o mantequilla derretida

– 1 cucharadita de sal

– 450 g de harina de maíz (no maicena)

– 4 huevos medianos

– 150 ml de leche entera

– 250 g de queso Paraguay (un sustituto podría ser ricota o algún otro queso fresco)

Sopa Paraguaya (1)
Preparación:

Picar la cebolla en juliana y pochar en una sartén con el aceite, manteca o mantequilla y la sal. Una vez que esté transparente, retirar del fuego y dejar enfriar.

Sopa Paraguaya (2)
Precalentar el horno a 200 ºC.

Poner la cebolla pochada en un cuenco grande y añadir los huevos de uno en uno, integrando bien cada uno con las varillas antes de agregar el siguiente.

Añadir una cuarta parte de la harina espolvoreando sobre la mezcla anterior, una cuarta parte de la leche, remover bien con las varillas y seguir intercalando harina y leche hasta que se acaben. La masa tendrá textura cremosa, si está demasiado densa se puede añadir un poco más de leche y si está muy líquida un poco más de harina (la harina de maíz que compro aquí es a granel y poco procesada, así que es posible que si usáis una harina más fina las cantidades cambien un poco).

Sopa Paraguaya (3)
Desmenuzar el queso (también se puede cortar en tacos, pero a mí me gusta más que sean trozos irregulares) y agregarlo a la masa removiendo bien.

Sopa Paraguaya (4)
(Y ya está la masa de la sopa paraguaya lista, más fácil no puede ser)

Sopa Paraguaya (5)

Engrasar una bandeja de horno de cristal tipo pirex de más o menos 1.8 litros de capacidad (yo uso una de 16x26x4.5 cm) y verter en ella la mezcla. Es conveniente que no la llenéis hasta el borde ya que sube un poco, con 1 cm de margen debería ser suficiente.

Sopa Paraguaya (6)
Hornear de 35 a 45 minutos a media altura a 200 ºC (dependerá de la altura que tenga la mezcla en el molde, es mejor no pasarse para que no se reseque demasiado).

Sopa Paraguaya (7)
Sacar la bandeja del horno y dejar enfriar un poco antes de servir, pero no mucho, como más rica está es calentita del horno.

Se suele comer como acompañamiento de un plato principal tipo carne asada, como parte de una picada (una selección de cosas de picoteo, queso, aceitunas, mandioca frita, salchichas…) pero sola está muy buena.

Sopa Paraguaya (9)
Consejos:

Para que nos salga una sopa mucho más esponjosa se pueden separ las claras de las yemas, añadir las yemas al principio, como explico en la receta, batir las claras a punto de nieve y agregarlas al final, con el queso, removiendo con suavidad la mezcla.
También se puede sustituir la leche por nata (aquí la llaman crema de leche), montándola y añadiéndola al final junto con las claras.
Yo esto no lo hice porque no tenemos batidora, pero estoy segura de que es una idea fantástica que probaré en cuanto pueda.

Al enfriar se endurece un poco, pero se puede solucionar pasando el trozo que vayamos a comer por la sartén con unas gotas de aceite y dorándola un poco por debajo y los lados.

Fuente:

Tras el primer intento fallido por una receta deficiente, encontré el fantástico blog del que saqué la receta de chipa guasu, de su receta de sopa paraguaya salió la mía tras un par de pruebas modificando algunas cantidades para hacerla más a mi gusto.