Chocolate con café y especias

No quiero que se termine el invierno sin publicar esta receta de chocolate caliente aromatizado con especias y un extra de cafeína. ¿Os suena apetecible? Creedme, lo es, y eso que yo no soy muy fan del café. Lo preparé para el desayuno del día de Navidad (acompañado de estos biscotti de avellana y cacao) y ahí estaba, en borradores esperando que me decidiese a terminar de editar las fotos.

Chocolate Cafe Especias (3)

Una de las mejores cosas de la vida es un buen chocolate caliente. No os digo más que cuando vivía en Pontevedra y me tenía que hacer un análisis de sangre, en lugar de ir al Hospital Provincial, que me quedaba al lado, iba al Ambulatorio porque había allí al lado una Chocolatería Valor en la que me reponía del disgusto (me aterrorizan las agujas) con un buen chocolate con churros. Para disgusto el que me llevé cuando la cerraron. Ains.

En general la tradición en España lo empareja con churros o porras, especialmente en el desayuno del día de Año Nuevo, pero se puede comer con roscón, bizcocho o incluso galletas. ¿Y que me decís de coronarlo con una buena bola de helado de vainilla? Basta, que se me hace la boca agua.

Vamos a por la receta, echadle un ojo a las notas si tenéis niños en casa, sois veganos o intolerantes a la lactosa. 😉

Ingredientes (para 4 raciones generosas):

  • 200 g de chocolate a la taza en tableta
  • 1 anís estrellado
  • 2 bolitas de pimienta de Jamaica
  • 2 vainas de cardamomo
  • 1 ramita de canela
  • 800 ml de leche, bebida vegetal o agua.
  • 200 ml de café

Chocolate Cafe Especias (1)

Preparación:

Preparar el café de la manera habitual (o un poco más cargado si queréis que se note más el sabor).

Calentar la leche o el agua en una olla.

Añadir la ramita de canela, el anís estrellado, la pimienta de Jamaica y el cardamomo y llevar a ebullición a fuego lento.

Dejar hervir 2 o 3 minutos, removiendo con una cuchara de madera para evitar que se forme nata.

Dejar reposar un par de minutos apartado del fuego y colar para retirar las especias.

Añadir el chocolate troceado, volver a poner la olla a fuego suave y remover con una cuchara de madera para ayudar a que se vaya derritiendo.

Cuando vuelva a hervir, cocer un par de minutos más sin parar de darle vueltas con la cuchara para que no se pegue al fondo de la olla.

Apartar del fuego, añadir el café caliente y remover con la cuchara de madera para mezclar homogéneamente.

Servir caliente y con algo rico para mojar.

Chocolate Cafe Especias (2)

Notas:

Cuando hago chocolate a la taza, suelo usar tabletas, generalmente de Valor o de Simón Coll, que ya lleva canela, así que si no queréis pasaros con ese sabor, es mejor quitar la ramita de la mezcla de especias.

Si queréis potenciar el aroma y sabor de las especias os recomiendo hacer el paso de infundir la leche previamente y dejarla enfriar unas horas sin retirar las especias. Yo lo suelo hacer por la noche y así la tengo lista para un chocolate matutino. 🙂

Como el café se añade al final del todo, si tenéis niños, podéis separar su parte del chocolate caliente y después cafeinizarlo para los adultos de la familia, jajaja. También podéis usar café descafeinado, si no queréis renunciar al sabor pero no podéis/queréis tomar cafeína por la causa que sea.

El chocolate a la taza se puede preparar con agua, así que si sois veganos o intolerantes a la lactosa, tenéis dos opciones (o quizá más) una, sustituir la leche por agua o dos, hacer esta receta con la leche vegetal de vuestra elección. El procedimiento será el mismo.

¡A disfrutar de un chocolate rico y energizante!

Fuente:

Improvisación sacando ideas de aquí y de allá, sin orden ni concierto, sin cantidades preestablecidas ni ingredientes obligatorios. Es más, os animo a que probéis vuestras propias mezclas de especias y que me las contéis en comentarios. 😉

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Galletas integrales de avena tipo digestive

Si me conocéis un poco sabréis que el desayuno me encanta, soy de esas personas que se despiertan con hambre y no pueden ni pensar en salir al mundo con el estómago vacío. Como también me gusta intentar comer sano y equilibrado, trato de variar un poco, alternar dulce y salado, que haya fruta fresca y no abusar de alimentos procesados. Sin embargo, soy humana y de vez en cuando me gustan las galletas. Si descontamos los biscotti, hace un montón de meses que no publico ninguna receta de galletas en el blog. Tampoco he hecho muchas, las últimas fueron las de esta receta y ya estaban tardando en aparecer por aquí.

Galletas Integrales Avena Digestive (10)

Así que aquí os traigo unas galletas integrales de avena perfectas para el desayuno. A mí me recuerdan mucho a las digestive avena choco de Gullón, pero sin el choco, claro… hummmm ahora que lo pienso… ¡la próxima vez que las haga les pongo trocitos de chocolate! Jujujuju. Dios, estoy salivando sólo de pensarlo.

Preparar galletas tipo “digestive” integrales de avena

Ingredientes (para 15-20 galletas):

  • 120 g de harina de trigo integral
  • 90 g de avena en copos
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 90 g de mantequilla a temperatura ambiente (o margarina)
  • 65 g de azúcar moreno
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
  • 45 ml de leche (o bebida vegetal)

Galletas Integrales Avena Digestive (1)

Elaboración:

Dejar ablandar la mantequilla a temperatura ambiente en un cuenco amplio. También se puede hacer en microondas, a media potencia y en tandas de 10-15 segundos hasta que tenga textura pomada.

Agregar la esencia de vainilla, el azúcar, y batir hasta obtener una crema homogénea.

Triturar ligeramente los copos de avena en un procesador de alimentos, batidora o trituradora (no hay que hacer harina, para que aporten textura a las galletas tienen que quedar tirando a enteros).

En otro cuenco, mezclar la avena con la harina integral, la levadura química y la sal.

Galletas Integrales Avena Digestive (2)

Añadir los ingredientes secos a la crema de mantequilla y mezclar con un tenedor hasta obtener una masa arenosa y desmigada.

Galletas Integrales Avena Digestive (3)

Galletas Integrales Avena Digestive (4)

Verter la leche sobre la masa, remover un poco con el tenedor y compactarla formando una bola con las manos. Si la masa se desmorona es porque está demasiado seca y se puede añadir una cucharada más de leche, 15 ml.

Galletas Integrales Avena Digestive (5)

Dejar enfriar en la nevera tapada con film durante media hora.

Sacar la masa de la nevera y formar un disco aplastándola un poco con las manos.. Enharinar una superficie de trabajo y estirar la masa con un rodillo hasta obtener una plancha de 5 mm de grosor. Otra alternativa es colocar la masa entre dos láminas de film transparente para estirarla sin que se pegue al rodillo o a la mesa.

Galletas Integrales Avena Digestive (6)

Cortar la plancha con cortapastas y colocar las galletas sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.

Galletas Integrales Avena Digestive (7)

Precalentar el horno a 180 ºC y hornear las galletas a esa temperatura durante unos 12 minutos hasta que se empiecen a dorar por los bordes. Como siempre, el tiempo dependerá del horno, el grosor de las galletas…

Sacar del horno y dejar que las galletas se enfríen sobre una rejilla.

Galletas Integrales Avena Digestive (8)

Una vez frías, se conservan estupendamente en un recipiente hermético.

Tomar solas, con leche y cacao, café… como os apetezca. 😉

Notas:

Es una receta fácilmente veganizable y adaptable a una dieta para intolerantes a la lactosa. Simplemente hay que sustituir la mantequilla y la leche por margarina y una bebida vegetal al gusto, creo que incluso podría ser zumo de naranja.

Si usáis copos de avena “tradicionales”, que son los enteros, hará falta que los trituréis hasta que se desmenucen un poco, por el contrario, los copos de avena extra suaves o instantáneos se pueden añadir tal cual. Yo usé los instantáneos una de las veces que preparé las galletas y otra vez mitad y mitad, triturando un poco los enteros, y la verdad es que me gustaron más las que tenían trozos más grandes de avena.

Para que extender la masa no se convierta en una tarea de titanes, os recomiendo aplastar la bola hasta formar un disco  de un par de centímetros de espesor antes de meterla a reposar en la nevera. Yo lo hice una vez sí y otra no y os confirmo que es un consejo útil.

Como la masa es bastante quebradiza, lo mejor evitar cortapastas de formas complejas y usar una espátula para trasladarlas de la superficie de trabajo a la bandeja del horno.

Otra opción, si no tenéis cortapastas, es formar bolas con la masa y aplastarlas directamente sobre la lámina de papel en la bandeja del horno, quedarán más rústicas pero igual de ricas.

Como os decía al principio del post, creo que es una receta que se puede versionar añadiendo chocolate o ralladura de naranja. Es más que posible que haga alguna prueba.

Galletas Integrales Avena Digestive (11)

Fuente:

La receta la tenía guardada entre otras con la idea de probar varias y elegir la que más me gustase. Por los ingredientes me decidí por ésta del blog Galletas para Matilde y ya no probé más, fue amor a primer mordisco, jajaja.

Yogur casero de café

En casa hace tiempo que nos propusimos romper el hipsterómetro… o más bien lo rompimos sin proponérnoslo, así somos, jajajaja. El caso es que la madre de J. nos preguntó si queríamos una yogurtera que tenía sin utilizar porque tienen una más nueva que hace raciones individuales. Yo ese modelo lo conozco, creo que por mi casa anduvo rondando una aunque si os soy sincera, nunca la vi en uso.

La verdad es que no me esperaba para nada la reliquia que sacó de la despensa. Es tan pero tan vintage que por no tener, no tiene ni marca, simplemente un rótulo que dice “yogurtera”. Ahí queda eso. Tiene como cuarenta y pico años y funciona como el primer día, ¡chúpate esa, obsolescencia programada! En origen llevaba un recipiente que debía tener entre 0.8 y 1 litro de capacidad, pero se rompió en algún momento y J. y yo usamos un frasco reciclado de miel que debe ser de unos 750 ml. En realidad tenemos dos frascos, a veces vamos muy locos y no nos hemos acabado uno cuando ya tenemos el siguiente en marcha, jajajaja.

El caso es que llevamos unos años haciendo yogur natural casero, probando distintas marcas (de leche y yogur), a veces con yogur normal (el que mejor nos ha funcionado es el de vasitos de cristal, por cierto) y a veces con griego (que nos gusta mucho la textura que aporta). Normalmente usamos un yogur comprado para hacer un bote, y después aprovechamos los restos para hacer yogur de segunda e incluso tercera generación. Se nos suele pasar dejar un poco y nos lo comemos todo así que más allá de 4 del tirón no hemos llegado a hacer, pero se podría perfectamente. Eso sí, hemos detectado que la textura va cambiando con los sucesivos “usos”. Alguna vez hemos probado a añadir nata pero nos gusta más sólo con leche. ¿Y qué leche? Pues igual que el yogur, la mejor que podáis conseguir. De verdad, no hay color. Últimamente en nuestro súper han traído Cremosita, que es una marca gallega que en mi casa se ha consumido de toda la vida, y los yogures salen espectacularmente cremosos y con una densidad cercana a la perfección.

El caso es que después de mucho tiempo haciendo siempre yogur natural… pues nos entró el gusanillo… ¿se puede hacer yogur de sabores? Se puede, pero añadir frutas, por ejemplo, puede alterar la fermentación del yogur y producir problemas en su conservación, por eso se suelen cocinar las frutas en forma de compotas y mermeladas antes de añadirlas a la mezcla.

El caso es que nos hemos atrevido a hacer un par de experimentos y hoy os traigo el primero, yogur de café casero… ¿yogur de café? Jajajaja, suena raro, ¿verdad? Pues sí, es una cosa bastante… exótica, una mezcla muy curiosa que conserva lo refrescante y ácido del yogur y el sabor profundo del café. Raro, pero rico. Si os gusta el café y los experimentos culinarios, tenéis que probarlo.

Casi ni es una receta, se mezclan los ingredientes y se deja que el tiempo y la temperatura hagan el resto, así de fácil, exactamente igual que para hacer yogur natural.

Ingredientes (para 6 yogures o 750 ml):

  • 500 ml de leche entera
  • 125 ml de café
  • 1 yogur griego
  • opcional: 30 – 50 g de azúcar

Elaboración:

Preparar el café como hagamos habitualmente y dejar templar.

Mezclar el yogur con la leche y remover bien con unas varillas para que se disuelva (se puede hacer con batidora pero introduce mucho aire, haciendo espuma).

Añadir el azúcar y el café templado y remover.

Repartir la mezcla en los vasitos de la yogurtera (en mi caso, un bote único), tapar y dejar funcionar la máquina unas 8 horas, según instrucciones de vuestro aparato.

Pasado el tiempo de fermentación del yogur, terminar el proceso dejando que se enfríe completamente en la nevera.

¡Y listo! ¿No os dije que era facilísimo?

Notas:

¿Como os gusta el yogur? Si los preferís poco ácidos, a partir de 6 horas es posible que estén listos, si os gustan con mayor acidez se pueden dejar en la yogurtera hasta 12 horas. También se hacen más densos cuanto más tiempo de fermentación les dejamos. Todo es probar hasta encontrar el punto. Una vez se me olvidó y estuvo la friolera de 18 horas, estaba bueno, jajajaja.

¿Y ese rango de cantidad de azúcar? Pues son las dos cantidades que yo probé, personalmente me gusta más con poco azúcar, pero es que casi siempre tomo el yogur sin añadir edulcorantes.

¿Que no tenéis yogurtera? Pues he investigado un poco y al parecer se puede hacer en termomix o utilizar un termo para mantener la temperatura óptima de fermentación durante las horas necesarias, que al final es de lo que se trata. ¿Y cómo se hace? Pues hace falta un termómetro porque hay que conseguir ciertas temperaturas y un termo bueno, de esos que mantiene la temperatura bastantes horas, claro. Primero se calienta la leche hasta que alcance los 85 ºC, sin que llegue a hervir, y después se enfría hasta que está a 45 ºC. En ese momento se añaden el resto de ingredientes. Si el café está a 45 ºC también, y el yogur a temperatura ambiente, mejor que mejor, para que la temperatura se mantenga más o menos al mezclarlos. Se remueve bien todo, se mete la mezcla en el termo, se cierra bien y se deja fermentar. Yo no he probado nunca, pero por lo que cuentan, el tiempo necesario para hacer yogur de café en termo es más o menos el mismo que en yogurtera.

¿Os sale yogur muy líquido? Pues se puede arreglar filtrándolo una vez fermentado de forma que pierda suero. Para ello hace falta un colador fino y una gasa (como esta tela de quesero o esta otra), se coloca la gasa sobre el colador y se pone encima el yogur, dejándolo escurrir en la nevera. El tiempo necesario dependerá de lo espeso que queramos el yogur, a más tiempo, más densidad.

¿Y qué café usar? Pues yo he usado uno que tenía en casa y la verdad es que no pude comer mucho yogur porque, como os he comentado en alguna ocasión, mi organismo es muy sensible a la cafeína… hum… quizá la próxima vez pruebe con descafeinado. Lo bueno es que dependiendo de cómo hagáis el café, también cambiará el sabor del yogur, más flojito saldrá suave y más cargado aportará un sabor a café más fuerte. ¡A experimentar!

Fuente:

Pues resulta que me pongo a investigar sobre yogur de distintos sabores, llego a esta receta de yogur de café y ¡sorpresa! me comenta J. que ese blog es de la madre de un compañero suyo de trabajo, ¿el mundo es un pañuelo o qué? 😀

 

Gratén de patatas con bechamel y queso gouda

Si hay algo que echo de menos en verano, especialmente desde que vivo en Madrid, es la posibilidad de usar el horno sin morir achicharrados en el intento. Por suerte existe el helado para mitigar la ausencia de bizcochos, galletas y comidas gratinadas. Por eso el otoño es bienvenido. Bueno, por eso y porque me chifla el colorido de los árboles… la brisa fresca en la cara…

Al lío, que me pierdo en divagaciones. La receta que os traigo hoy, unas deliciosas patatas en bechamel gratinadas, lleva meses en borradores esperando su momento. Sé que en algunos lugares todavía es misión de riesgo hornear (para que luego haya quien niegue el cambio climático), pero ya falta poquito.

Graten Patatas Queso Gouda (8)

La única complicación que tiene este plato es hacer la bechamel, pero siguiendo las instrucciones que os doy, no debería haber problema. Si tenéis vuestra propia manera infalible de hacerla, adelante con ella. En casa el señor de las bechameles es J, que opina que soy muy lista por afirmar que sus platos estrella son los risottos y las bechameles (¿Qué culpa tengo yo de que se le den tan bien, eh? Ninguna, obviamente). En una de mis primeras lasañas tuve que pasar la batidora a la bechamel de tanto grumo que había. Por suerte he mejorado y tras unas cuantas bechameles más que decentes, puedo hacerla sin problemas (lo cual no quita que siga siendo cosa de J, que quede claro).

Ingredientes (para 4 raciones):

Para la bechamel:

  • 45 g de mantequilla sin sal
  • 30 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal (o al gusto)
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida (o al gusto)
  • 750 ml de leche

Para el gratinado:

  • 500 g de patatas
  • 1 cebolla mediana
  • 100 g de queso gouda

Graten Patatas Queso Gouda (1)

Graten Patatas Queso Gouda (2)

Preparación:

Cortar la cebolla en juliana. Pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Reservar.

Para la bechamel:

Calentar la leche en una olla. Reservar.

Tamizar la harina para evitar grumos en la bechamel.

Fundir la mantequilla en una sartén amplia (de más de un litro de capacidad) a fuego medio-suave. Una vez derretida, añadir la harina y cocinarla durante dos o tres minutos removiendo con una cuchara de madera hasta que empiece a coger color.

Mantener el fuego a medio-suave y añadir la leche caliente a poquitos con un cucharón. Remover con una cuchara de madera hasta que vaya ligando y la harina absorba toda la leche antes de añadir más. Deshacer bien los grumos que puedan aparecer.

Con la última cucharada de leche, salpimentar al gusto y remover para repartirlo bien. La bechamel ha de quedar densa pero líquida.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Verter un poco de bechamel en el fondo de una fuente apta para horno, preferiblemente de cristal o cerámica.

Colocar sobre el fondo una capa de rodajas de patata, sobre ella un poco de la cebolla y cubrir con bechamel.

Graten Patatas Queso Gouda (3)

Repetir hasta llenar la fuente, rematando con bechamel (yo apuré demasiado, lo suyo es que quede un poco de margen para que no rebose al borbotear).

Graten Patatas Queso Gouda (4)

Hornear a 180 ºC, a media altura y con calor arriba y abajo, durante unos 45 minutos. Para evitar que se queme la superficie, se puede cubrir con una hoja de papel de aluminio o una tapadera apta para horno.

Pasados los 45 minutos de horneado, rallar el queso gouda, espolvorear por encima de la fuente y volver a meter en el horno otros 20-30 minutos a la misma temperatura (esta última se puede hornear en modo gratinado, si vuestro horno lo tiene). Estará listo cuando el queso se derrita y empiece a dorarse.

Graten Patatas Queso Gouda (5)

Retirar del horno, dejar reposar unos minutos sin tapar y servir caliente.

Graten Patatas Queso Gouda (7)

Notas:

Esta receta se puede preparar con antelación y recalentar con excelentes resultados. Otra “ventaja”, además de comer rico sin tener que cocinar en ese momento, es que se habrá solidificado un poco y no se desparramará tanto al hacer las raciones.

Graten Patatas Queso Gouda (9)

He probado una variante infundiendo té milky oolong en la leche previamente. No os imagináis el sabor tan especial que aporta a este plato este simple detalle. Si os atrevéis, sólo hay que calentar la leche en una olla, bajar a fuego medio-suave cuando rompa a hervir, añadir el milky oolong y remover para que se empape bien. Sin dejar que vuelva a hervir, dejar infundir durante 3 o 4 minutos, hasta que se abran las hojas. Pasado ese tiempo, retirar del fuego la olla y dejar reposar un par de minutos antes de filtrar. Después la receta se continúa de la misma manera que os he contado.

Fuente:

La receta original lleva el té del que os hablaba ahí arriba, milky oolong, yo la he preparado con y sin y ambas están riquísimas.

Helado mantecado de té

Vuelvo a la carga con otra receta de helado, esta vez uno más tradicional a base de nata y yemas, es decir, el clásico mantecado. Para aromatizarlo se puede usar piel de limón y canela, pero yo he decidido darle un toque diferente con una mezcla de té que lleva unos cuantos ingredientes interesantes (canela, hierba de limón, almendra, naranja, aroma y pétalos de rosa) que aportan un aroma y un sabor magnífico a la cremosidad del helado.

Helado Mantecado De Te (8)

Entre el helado de mango y éste, sinceramente no sabría decidirme, aquel tiene un sabor más tropical y exótico y éste más clásico y untuoso… Nada, no puedo elegir uno, póngame una bola de cada. 😉

Ingredientes (para 6 raciones de helado):

  • 400 ml de nata para montar (35% m.g.)
  • 200 ml de leche entera
  • 3 yemas de huevo
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 4 cucharadas de azúcar invertido (o 5 más de azúcar)
  • 5 cucharadas de té blanco o negro, puro o aromatizado

 

Helado Mantecado De Te (1)

Elaboración:

Poner en una olla la nata con la leche y calentar sin dejar que llegue a hervir.

Una vez caliente, retirar del fuego, añadir las hebras de té, remover y dejar reposar de 30 a 45 minutos.

Helado Mantecado De Te (2)

Pasado este tiempo, filtrar y volver a poner al fuego la crema aromatizada.

Mientras se calienta, batir las yemas con el azúcar blanco y el invertido un cuenco mediano. Reservar.

Helado Mantecado De Te (3)

Una vez caliente el contenido de la olla, separar una taza y añadir poco a poco a las yemas, sin dejar de remover con unas varillas para integrarlo bien.

Helado Mantecado De Te (4)

Incorporar el contenido del cuenco a la olla y seguir cociendo a fuego suave hasta que la crema espese. Es importante no remover constantemente con una cuchara de madera  para evitar que se cuajen las yemas. La crema estará lista cuando cubre o napa, el dorso de la cuchara de madera, y al pasar el dedo se queda marcado el rastro.

Llenar de agua fría y cubitos de hielo un cuenco grande.

Verter la crema caliente en un cuenco mediano y colocar éste dentro sobre el hielo, con cuidado de que no entre agua. Remover con unas varillas para ayudar a enfriar la mezcla.

Helado Mantecado De Te (5)

Una vez fría la crema, cubrir el cuenco con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos dos horas.

Seguir las instrucciones de la heladera para mantecar la crema de té. Hay que mantecar hasta que adquiere una textura cremosa y consistente. Generalmente se tarda entre 15 y 20 minutos.

Helado Mantecado De Te (6)

Pasar el helado de té a un recipiente con tapa y dejar en el congelador unas 3 o 4 horas, para que acabe de coger cuerpo.

Sacar el recipiente del congelador y hacer bolas (también lo podéis comer directamente del cacharro, pero no seré yo la que os incite públicamente a abandonar los modales… jajajaja). Para que sea más fácil y rápido, mojar la cuchara en agua caliente entre bola y bola.

Helado Mantecado De Te (7)

Se puede acompañar de sirope de chocolate, un poco de caramelo líquido, crocanti de almendras… pero la verdad es que solo está buenísimo.

Helado Mantecado De Te (9)

Notas:

Si no sabéis lo que es napar o hacer “à la nappe” en Gastronomía y Cía lo explican muy bien.

Los que no tenéis heladera, sabed se puede hacer a mano:

  • Está la opción tradicional (que confieso no haber probado nunca por pereza): Después de las dos horas de reposo de la mezcla, se mete la crema en un recipiente con tapa y se lleva al congelador durante media hora. Se saca y se remueve bien para romper los cristales. Se repite el proceso cada media hora hasta que el helado endurece y ya no se puede remover. Suele llevar unas 3 horas.
  • Y está la opción rápida (que tampoco he probado pero es posible que pruebe cuando devuelva la heladera) que podéis encontrar en este interesante post del blog La cucharina mágica.

Si el helado está demasiado duro para sacar bolas, dejar el recipiente a temperatura ambiente unos 10 minutos.

Lo cierto es que a las dos horas después de mantecar, aunque no tiene la consistencia más adecuada para hacer bolas, sí tiene una textura similar a la de los helados “de grifo” y se puede disfrutar ya de él.

Helado Mantecado De Te (10)

Yo he usado un una mezcla de té blanco y verde aromatizado. Por el tipo de sabores creo que los tés más interesantes para el helado son los negros o blancos (puros para un sabor más intenso a té o aromatizados si queréis darle un toque especial al helado) pero creo que quizá incluso el verde sea adecuado, sería cuestión de probar.

Siempre podéis usar té puro y añadir especias a vuestro gusto, esta receta sirve perfectamente como base para experimentar. De hecho, eliminando el té, es más o menos la receta para hacer helado de mantecado. 😉

Fuente:

Le tenía el ojo echado a esta receta de helado de té chai desde hace tiempo, pero al final decidí cambiar la variedad de té, me queda pendiente hacer la versión chai, me encantan las especias que lleva.