Yogur casero de café

En casa hace tiempo que nos propusimos romper el hipsterómetro… o más bien lo rompimos sin proponérnoslo, así somos, jajajaja. El caso es que la madre de J. nos preguntó si queríamos una yogurtera que tenía sin utilizar porque tienen una más nueva que hace raciones individuales. Yo ese modelo lo conozco, creo que por mi casa anduvo rondando una aunque si os soy sincera, nunca la vi en uso.

La verdad es que no me esperaba para nada la reliquia que sacó de la despensa. Es tan pero tan vintage que por no tener, no tiene ni marca, simplemente un rótulo que dice “yogurtera”. Ahí queda eso. Tiene como cuarenta y pico años y funciona como el primer día, ¡chúpate esa, obsolescencia programada! En origen llevaba un recipiente que debía tener entre 0.8 y 1 litro de capacidad, pero se rompió en algún momento y J. y yo usamos un frasco reciclado de miel que debe ser de unos 750 ml. En realidad tenemos dos frascos, a veces vamos muy locos y no nos hemos acabado uno cuando ya tenemos el siguiente en marcha, jajajaja.

El caso es que llevamos unos años haciendo yogur natural casero, probando distintas marcas (de leche y yogur), a veces con yogur normal (el que mejor nos ha funcionado es el de vasitos de cristal, por cierto) y a veces con griego (que nos gusta mucho la textura que aporta). Normalmente usamos un yogur comprado para hacer un bote, y después aprovechamos los restos para hacer yogur de segunda e incluso tercera generación. Se nos suele pasar dejar un poco y nos lo comemos todo así que más allá de 4 del tirón no hemos llegado a hacer, pero se podría perfectamente. Eso sí, hemos detectado que la textura va cambiando con los sucesivos “usos”. Alguna vez hemos probado a añadir nata pero nos gusta más sólo con leche. ¿Y qué leche? Pues igual que el yogur, la mejor que podáis conseguir. De verdad, no hay color. Últimamente en nuestro súper han traído Cremosita, que es una marca gallega que en mi casa se ha consumido de toda la vida, y los yogures salen espectacularmente cremosos y con una densidad cercana a la perfección.

El caso es que después de mucho tiempo haciendo siempre yogur natural… pues nos entró el gusanillo… ¿se puede hacer yogur de sabores? Se puede, pero añadir frutas, por ejemplo, puede alterar la fermentación del yogur y producir problemas en su conservación, por eso se suelen cocinar las frutas en forma de compotas y mermeladas antes de añadirlas a la mezcla.

El caso es que nos hemos atrevido a hacer un par de experimentos y hoy os traigo el primero, yogur de café casero… ¿yogur de café? Jajajaja, suena raro, ¿verdad? Pues sí, es una cosa bastante… exótica, una mezcla muy curiosa que conserva lo refrescante y ácido del yogur y el sabor profundo del café. Raro, pero rico. Si os gusta el café y los experimentos culinarios, tenéis que probarlo.

Casi ni es una receta, se mezclan los ingredientes y se deja que el tiempo y la temperatura hagan el resto, así de fácil, exactamente igual que para hacer yogur natural.

Ingredientes (para 6 yogures o 750 ml):

  • 500 ml de leche entera
  • 125 ml de café
  • 1 yogur griego
  • opcional: 30 – 50 g de azúcar

Elaboración:

Preparar el café como hagamos habitualmente y dejar templar.

Mezclar el yogur con la leche y remover bien con unas varillas para que se disuelva (se puede hacer con batidora pero introduce mucho aire, haciendo espuma).

Añadir el azúcar y el café templado y remover.

Repartir la mezcla en los vasitos de la yogurtera (en mi caso, un bote único), tapar y dejar funcionar la máquina unas 8 horas, según instrucciones de vuestro aparato.

Pasado el tiempo de fermentación del yogur, terminar el proceso dejando que se enfríe completamente en la nevera.

¡Y listo! ¿No os dije que era facilísimo?

Notas:

¿Como os gusta el yogur? Si los preferís poco ácidos, a partir de 6 horas es posible que estén listos, si os gustan con mayor acidez se pueden dejar en la yogurtera hasta 12 horas. También se hacen más densos cuanto más tiempo de fermentación les dejamos. Todo es probar hasta encontrar el punto. Una vez se me olvidó y estuvo la friolera de 18 horas, estaba bueno, jajajaja.

¿Y ese rango de cantidad de azúcar? Pues son las dos cantidades que yo probé, personalmente me gusta más con poco azúcar, pero es que casi siempre tomo el yogur sin añadir edulcorantes.

¿Que no tenéis yogurtera? Pues he investigado un poco y al parecer se puede hacer en termomix o utilizar un termo para mantener la temperatura óptima de fermentación durante las horas necesarias, que al final es de lo que se trata. ¿Y cómo se hace? Pues hace falta un termómetro porque hay que conseguir ciertas temperaturas y un termo bueno, de esos que mantiene la temperatura bastantes horas, claro. Primero se calienta la leche hasta que alcance los 85 ºC, sin que llegue a hervir, y después se enfría hasta que está a 45 ºC. En ese momento se añaden el resto de ingredientes. Si el café está a 45 ºC también, y el yogur a temperatura ambiente, mejor que mejor, para que la temperatura se mantenga más o menos al mezclarlos. Se remueve bien todo, se mete la mezcla en el termo, se cierra bien y se deja fermentar. Yo no he probado nunca, pero por lo que cuentan, el tiempo necesario para hacer yogur de café en termo es más o menos el mismo que en yogurtera.

¿Os sale yogur muy líquido? Pues se puede arreglar filtrándolo una vez fermentado de forma que pierda suero. Para ello hace falta un colador fino y una gasa (como esta tela de quesero o esta otra), se coloca la gasa sobre el colador y se pone encima el yogur, dejándolo escurrir en la nevera. El tiempo necesario dependerá de lo espeso que queramos el yogur, a más tiempo, más densidad.

¿Y qué café usar? Pues yo he usado uno que tenía en casa y la verdad es que no pude comer mucho yogur porque, como os he comentado en alguna ocasión, mi organismo es muy sensible a la cafeína… hum… quizá la próxima vez pruebe con descafeinado. Lo bueno es que dependiendo de cómo hagáis el café, también cambiará el sabor del yogur, más flojito saldrá suave y más cargado aportará un sabor a café más fuerte. ¡A experimentar!

Fuente:

Pues resulta que me pongo a investigar sobre yogur de distintos sabores, llego a esta receta de yogur de café y ¡sorpresa! me comenta J. que ese blog es de la madre de un compañero suyo de trabajo, ¿el mundo es un pañuelo o qué? 😀

 

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Gratén de patatas con bechamel y queso gouda

Si hay algo que echo de menos en verano, especialmente desde que vivo en Madrid, es la posibilidad de usar el horno sin morir achicharrados en el intento. Por suerte existe el helado para mitigar la ausencia de bizcochos, galletas y comidas gratinadas. Por eso el otoño es bienvenido. Bueno, por eso y porque me chifla el colorido de los árboles… la brisa fresca en la cara…

Al lío, que me pierdo en divagaciones. La receta que os traigo hoy, unas deliciosas patatas en bechamel gratinadas, lleva meses en borradores esperando su momento. Sé que en algunos lugares todavía es misión de riesgo hornear (para que luego haya quien niegue el cambio climático), pero ya falta poquito.

Graten Patatas Queso Gouda (8)

La única complicación que tiene este plato es hacer la bechamel, pero siguiendo las instrucciones que os doy, no debería haber problema. Si tenéis vuestra propia manera infalible de hacerla, adelante con ella. En casa el señor de las bechameles es J, que opina que soy muy lista por afirmar que sus platos estrella son los risottos y las bechameles (¿Qué culpa tengo yo de que se le den tan bien, eh? Ninguna, obviamente). En una de mis primeras lasañas tuve que pasar la batidora a la bechamel de tanto grumo que había. Por suerte he mejorado y tras unas cuantas bechameles más que decentes, puedo hacerla sin problemas (lo cual no quita que siga siendo cosa de J, que quede claro).

Ingredientes (para 4 raciones):

Para la bechamel:

  • 45 g de mantequilla sin sal
  • 30 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal (o al gusto)
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida (o al gusto)
  • 750 ml de leche

Para el gratinado:

  • 500 g de patatas
  • 1 cebolla mediana
  • 100 g de queso gouda

Graten Patatas Queso Gouda (1)

Graten Patatas Queso Gouda (2)

Preparación:

Cortar la cebolla en juliana. Pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Reservar.

Para la bechamel:

Calentar la leche en una olla. Reservar.

Tamizar la harina para evitar grumos en la bechamel.

Fundir la mantequilla en una sartén amplia (de más de un litro de capacidad) a fuego medio-suave. Una vez derretida, añadir la harina y cocinarla durante dos o tres minutos removiendo con una cuchara de madera hasta que empiece a coger color.

Mantener el fuego a medio-suave y añadir la leche caliente a poquitos con un cucharón. Remover con una cuchara de madera hasta que vaya ligando y la harina absorba toda la leche antes de añadir más. Deshacer bien los grumos que puedan aparecer.

Con la última cucharada de leche, salpimentar al gusto y remover para repartirlo bien. La bechamel ha de quedar densa pero líquida.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Verter un poco de bechamel en el fondo de una fuente apta para horno, preferiblemente de cristal o cerámica.

Colocar sobre el fondo una capa de rodajas de patata, sobre ella un poco de la cebolla y cubrir con bechamel.

Graten Patatas Queso Gouda (3)

Repetir hasta llenar la fuente, rematando con bechamel (yo apuré demasiado, lo suyo es que quede un poco de margen para que no rebose al borbotear).

Graten Patatas Queso Gouda (4)

Hornear a 180 ºC, a media altura y con calor arriba y abajo, durante unos 45 minutos. Para evitar que se queme la superficie, se puede cubrir con una hoja de papel de aluminio o una tapadera apta para horno.

Pasados los 45 minutos de horneado, rallar el queso gouda, espolvorear por encima de la fuente y volver a meter en el horno otros 20-30 minutos a la misma temperatura (esta última se puede hornear en modo gratinado, si vuestro horno lo tiene). Estará listo cuando el queso se derrita y empiece a dorarse.

Graten Patatas Queso Gouda (5)

Retirar del horno, dejar reposar unos minutos sin tapar y servir caliente.

Graten Patatas Queso Gouda (7)

Notas:

Esta receta se puede preparar con antelación y recalentar con excelentes resultados. Otra “ventaja”, además de comer rico sin tener que cocinar en ese momento, es que se habrá solidificado un poco y no se desparramará tanto al hacer las raciones.

Graten Patatas Queso Gouda (9)

He probado una variante infundiendo té milky oolong en la leche previamente. No os imagináis el sabor tan especial que aporta a este plato este simple detalle. Si os atrevéis, sólo hay que calentar la leche en una olla, bajar a fuego medio-suave cuando rompa a hervir, añadir el milky oolong y remover para que se empape bien. Sin dejar que vuelva a hervir, dejar infundir durante 3 o 4 minutos, hasta que se abran las hojas. Pasado ese tiempo, retirar del fuego la olla y dejar reposar un par de minutos antes de filtrar. Después la receta se continúa de la misma manera que os he contado.

Fuente:

La receta original lleva el té del que os hablaba ahí arriba, milky oolong, yo la he preparado con y sin y ambas están riquísimas.

Helado mantecado de té

Vuelvo a la carga con otra receta de helado, esta vez uno más tradicional a base de nata y yemas, es decir, el clásico mantecado. Para aromatizarlo se puede usar piel de limón y canela, pero yo he decidido darle un toque diferente con una mezcla de té que lleva unos cuantos ingredientes interesantes (canela, hierba de limón, almendra, naranja, aroma y pétalos de rosa) que aportan un aroma y un sabor magnífico a la cremosidad del helado.

Helado Mantecado De Te (8)

Entre el helado de mango y éste, sinceramente no sabría decidirme, aquel tiene un sabor más tropical y exótico y éste más clásico y untuoso… Nada, no puedo elegir uno, póngame una bola de cada. 😉

Ingredientes (para 6 raciones de helado):

  • 400 ml de nata para montar (35% m.g.)
  • 200 ml de leche entera
  • 3 yemas de huevo
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 4 cucharadas de azúcar invertido (o 5 más de azúcar)
  • 5 cucharadas de té blanco o negro, puro o aromatizado

 

Helado Mantecado De Te (1)

Elaboración:

Poner en una olla la nata con la leche y calentar sin dejar que llegue a hervir.

Una vez caliente, retirar del fuego, añadir las hebras de té, remover y dejar reposar de 30 a 45 minutos.

Helado Mantecado De Te (2)

Pasado este tiempo, filtrar y volver a poner al fuego la crema aromatizada.

Mientras se calienta, batir las yemas con el azúcar blanco y el invertido un cuenco mediano. Reservar.

Helado Mantecado De Te (3)

Una vez caliente el contenido de la olla, separar una taza y añadir poco a poco a las yemas, sin dejar de remover con unas varillas para integrarlo bien.

Helado Mantecado De Te (4)

Incorporar el contenido del cuenco a la olla y seguir cociendo a fuego suave hasta que la crema espese. Es importante no remover constantemente con una cuchara de madera  para evitar que se cuajen las yemas. La crema estará lista cuando cubre o napa, el dorso de la cuchara de madera, y al pasar el dedo se queda marcado el rastro.

Llenar de agua fría y cubitos de hielo un cuenco grande.

Verter la crema caliente en un cuenco mediano y colocar éste dentro sobre el hielo, con cuidado de que no entre agua. Remover con unas varillas para ayudar a enfriar la mezcla.

Helado Mantecado De Te (5)

Una vez fría la crema, cubrir el cuenco con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos dos horas.

Seguir las instrucciones de la heladera para mantecar la crema de té. Hay que mantecar hasta que adquiere una textura cremosa y consistente. Generalmente se tarda entre 15 y 20 minutos.

Helado Mantecado De Te (6)

Pasar el helado de té a un recipiente con tapa y dejar en el congelador unas 3 o 4 horas, para que acabe de coger cuerpo.

Sacar el recipiente del congelador y hacer bolas (también lo podéis comer directamente del cacharro, pero no seré yo la que os incite públicamente a abandonar los modales… jajajaja). Para que sea más fácil y rápido, mojar la cuchara en agua caliente entre bola y bola.

Helado Mantecado De Te (7)

Se puede acompañar de sirope de chocolate, un poco de caramelo líquido, crocanti de almendras… pero la verdad es que solo está buenísimo.

Helado Mantecado De Te (9)

Notas:

Si no sabéis lo que es napar o hacer “à la nappe” en Gastronomía y Cía lo explican muy bien.

Los que no tenéis heladera, sabed se puede hacer a mano:

  • Está la opción tradicional (que confieso no haber probado nunca por pereza): Después de las dos horas de reposo de la mezcla, se mete la crema en un recipiente con tapa y se lleva al congelador durante media hora. Se saca y se remueve bien para romper los cristales. Se repite el proceso cada media hora hasta que el helado endurece y ya no se puede remover. Suele llevar unas 3 horas.
  • Y está la opción rápida (que tampoco he probado pero es posible que pruebe cuando devuelva la heladera) que podéis encontrar en este interesante post del blog La cucharina mágica.

Si el helado está demasiado duro para sacar bolas, dejar el recipiente a temperatura ambiente unos 10 minutos.

Lo cierto es que a las dos horas después de mantecar, aunque no tiene la consistencia más adecuada para hacer bolas, sí tiene una textura similar a la de los helados “de grifo” y se puede disfrutar ya de él.

Helado Mantecado De Te (10)

Yo he usado un una mezcla de té blanco y verde aromatizado. Por el tipo de sabores creo que los tés más interesantes para el helado son los negros o blancos (puros para un sabor más intenso a té o aromatizados si queréis darle un toque especial al helado) pero creo que quizá incluso el verde sea adecuado, sería cuestión de probar.

Siempre podéis usar té puro y añadir especias a vuestro gusto, esta receta sirve perfectamente como base para experimentar. De hecho, eliminando el té, es más o menos la receta para hacer helado de mantecado. 😉

Fuente:

Le tenía el ojo echado a esta receta de helado de té chai desde hace tiempo, pero al final decidí cambiar la variedad de té, me queda pendiente hacer la versión chai, me encantan las especias que lleva.

 

Polos de kiwi, limón y jengibre (Juego de Blogueros 2.0)

Vuelve a ser fin de mes y por tanto vuelve el Juego de Blogueros 2.0. Los habituales ya sabéis que es un reto mensual organizado por Mónica, autora de Dulce de Limón, en el que un grupo de cocinillas cocinamos cada mes con un ingrediente común que se decide por votación popular. Para los nuevos, eso es básicamente JdB2.0.

Este mes ha sido complicado, no sé vosotros, yo el kiwi lo suelo comer tal cual, si acaso con yogur o en batido. En casa de mis padres lo añaden a las ensaladas pero, aunque me gusta, no me apetecía que fueran por ahí los tiros. Al final opté por una idea recurrente que fui teniendo a lo largo del mes: helados. Creo que esta fijación se debió a la subida de temperaturas que hemos tenido las últimas semanas, aunque justo cuando me he decidido a preparar los polos, se ha puesto a llover y hacer frío. ¿Quién entiende a abril?

Polos Kiwi Limon Jengibre (8)

Está empezando a ser habitual en mí pensar la receta la última semana y prepararla a contrarreloj en el último momento. Espero que se corte la racha porque vaya maratones de fotografía express me estoy haciendo, jajaja.

Al final del post, como siempre, os dejo la lista del resto de participantes del JdB2.0 de abril. Seguro que han preparado cosas deliciosas. 😀

Ingredientes (para 4 polos):

  • 125 ml de leche
  • 100 ml de leche condensada
  • un limón mediano
  • jengibre fresco
  • 1 kiwi grande

Polos Kiwi Limon Jengibre (1)

Elaboración:

Pelar y picar en trocitos el kiwi. Triturar ligeramente con un tenedor, añadir una cucharada de zumo de limón, remover bien y reservar en un cuenco pequeño.

Polos Kiwi Limon Jengibre (2)

En un cuenco grande mezclar la leche con la leche condensada batiendo bien con unas varillas o un tenedor.

Pelar y rallar un trozo de más o menos 1 cm de jengibre fresco (podéis poner más o menos, según gustos).

Lavar y rallar la piel del limón (también al gusto, yo puse la ralladura del limón entero).

Polos Kiwi Limon Jengibre (3)

Agregar al cuenco de la leche 2 cucharadas de zumo de limón y  las ralladuras de jengibre y limón. Batir para repartirlo todo bien en la mezcla (al añadir el zumo la leche se espesa, como si se cortara, no hay problema, eso es lo que buscamos).

Rellenar los moldes de polos alternando cucharadas de kiwi y de crema para que queden como marmolados. Recordad dejar un poquito de espacio por arriba sin llenar.

Polos Kiwi Limon Jengibre (4)

Polos Kiwi Limon Jengibre (5)

Congelar hasta que se hayan endurecido por completo (el tiempo varía según los moldes empleados, pero suele ser un mínimo de 6 horas).

Desmoldar mojando el exterior del molde con un poco de agua tibia, o incluso del tiempo.

Polos Kiwi Limon Jengibre (6)

¡Y a disfrutar de un helado casero!

Notas:

Si os gusta más la combinación naranja/kiwi, podéis probar a hacer la variante, como la naranja también “corta” la leche, el efecto será el mismo. Yo os recomiendo que sean naranjas tirando a ácidas para que no sean demasiado empalagosos. ¡Contadme si lo hacéis!

No lo he probado, pero creo que se podrían mezclar todos los ingredientes del tirón y rellenar directamente, así saldrían más homogéneos.

Mis moldes son de 90 ml, creo que un pelín más pequeños que otros. Con las cantidades que os puse arriba, y teniendo en cuenta que el tamaño del kiwi influirá en el volumen final, me sobraron un par de cucharadas de crema (que me comí sin remordimientos, todo sea dicho). Os lo comento para que adaptéis las cantidades a la capacidad de vuestros moldes. 🙂

Los que no tenéis moldes para polos no tenéis que renunciar a probar estos heslados, podéis utilizar vasitos de plástico y ponerles palitos de madera (los venden en bastantes sitios, Tiger tiene, por ejemplo). Para mantenerlos rectos el truco es tapar el vasito con papel film o de aluminio y clavar el palito a través. 😉

Polos Kiwi Limon Jengibre (7)

Fuente:

He adaptado el mayor éxito heladístico que se ha dado en esta casa, añadiéndole el kiwi triturado, después de haber visto otras recetas por ahí que combinaban kiwi, limón y jengibre.

Lista de participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/
María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Carlota: https://articuina.wordpress.com
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Mónica: http://dulcedelimon.com
Inma: http://entre3fogones.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
María: http://minscocina.blogspot.com.es/
Antxon: http://musloypechuga.com
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Polos cremosos de lima limón al jengibre

¡Marchando una de helados para sobrellevar los calores veraniegos!

Polos Cremosos Lima Limón (4)

Hace unas semanas me regalaron un dinerito por mi cumpleaños que gasté en algo frívolo pero absolutamente necesario, UNOS MOLDES PARA POLOS. En concreto, estos de Lekué:

Polos Cremosos Lima Limón (6)

Los regalos en metálico hay que gastárselos en cosas que te hubieran gustado como regalo, esto es así (Podéis apuntar eso para mi epitafio).

Y como podréis deducir, llevamos inmersos en una investigación heladística muy sesuda desde entonces, iréis viendo los resultados del estudio por aquí.

Los primeros que han pasado las pruebas (y con impresionantes notas, por cierto) son estos polos cremosos de lima-limón al jengibre. Pero basta de palabras, vamos al lío.

Ingredientes (para 4 polos):

  • 200 ml de leche
  • 150 ml de leche condensada (media lata de las de 370 g)
  • una lima
  • un limón
  • jengibre fresco (opcional pero MUY aconsejable)

Polos Cremosos Lima Limón (1)

Preparación:

(Atentos, que esto va a ser tan rápido y fácil que antes de acabar de leer ya estaréis pensando si tenéis los ingredientes necesarios)

Mezclar en un cuenco grande la leche con la leche condensada batiendo bien.

Pelar y rallar un trozo de más o menos 1 cm de jengibre fresco (la cantidad dependerá de lo fuertecitos que os gusten los polos, seguro que están buenos sin él pero yo creo que les da bastante chispa).

Lavar y rallar la piel del limón y la lima (más o menos entera la lima y un poco más de medio limón, pero según gustos).

Exprimir medio limón y media lima hasta tener unos 50 ml de zumo en total.

Polos Cremosos Lima Limón (2)

Añadir el zumo junto con las ralladuras de jengibre y cítricos a las leches y batir para repartirlo todo bien en la mezcla (al añadir el zumo la crema se espesa).

Polos Cremosos Lima Limón (3)

Rellenar los moldes de polos con la crema dejando un poquito por arriba sin llenar.

Congelar hasta que se hayan endurecido por completo (el tiempo varía según los moldes empleados, pero suele ser un mínimo de 6 horas).

Desmoldar mojando el exterior del molde con un poco de agua tibia, o incluso del tiempo.

¡Y a chupetear! Ya me diréis si no son unos de los helados más ricos que habéis probado.

Polos Cremosos Lima Limón (5)

Notas:

Lo importante en esta receta es el cítrico que “corta” la leche, creo que cualquier variante con naranja, mandarina o pomelo estarán riquísimos también  (como los vasitos de vitamina C que ya tengo publicados).

Os daréis cuenta de que las cantidades suman unos 400 ml, yo hago esa cantidad por comodidad aunque mis moldes son de 90 ml. Eso quiere decir que me sobra un poco de crema, pero no pasa nada, la congelo en un molde de silicona de los de hacer magdalenas. Tenedlo en cuenta para adaptar las cantidades a la capacidad de vuestros moldes. 🙂

Si no tenéis moldes para polos, podéis utilizar vasitos de plástico a los que ponerle palitos de madera. Para mantenerlos rectos basta con tapar el vasito con papel film o de aluminio y clavar el palito a través.

Bonus track: deberíais haberme visto emulando a Arquímedes para descubrir la capacidad en ml de una lata de leche condensada de 370 g cerrada, jajajajaja. BTW, La Lechera, creo que no os costaba nada añadirlo como dato, ¿eh? Luego con el bote vacío confirmé mi cálculo inicial (aprox. 300 ml). JÁ.

Fuente:

La idea inicial y las proporciones las saqué de esta receta, aunque haciendo mis inevitables modificaciones sobre la marcha, ya me conocéis.