Hamantaschen de mermelada

Si este año una receta me puso a prueba, esa fue la de los Hamantaschen. Madre mía, qué cúmulo de catastróficas desdichas cocineriles…

Hamantaschen (13)

La primera vez que preparé este dulce asquenazí, me salió una única galleta gigante que cubría toda (y cuando digo toda, quiero decir TODA) la bandeja del horno. Al revisar el proceso, me di cuenta de que había puesto la mitad de todos los ingredientes indicados… excepto la mantequilla. ¿Y qué pasa cuando pones el doble de la mantequilla necesaria? Pues que consigues una única galleta gigante. Nos la comimos, claro. Aquello era una bomba, una gochada… pero sabía bien, la mantequilla es lo que tiene.

La segunda vez presté atención, puse las cantidades correctas… y volví a conseguir una única galleta gigante, aunque eso sí, más definida. ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?

Esto ya era algo personal. Esas galletas no iban a poder conmigo. Era una cuestión de orgullo. Así que investigué, comparé recetas fijándome especialmente en las proporciones de harina y mantequilla, y finalmente encontré una receta que tenía toda la pinta de salir bien. Y tanto que salió bien. Perfectamente. Una galleta firme pero tierna, con la forma bien definida, crujiente por fuera y jugosa por dentro. LA PERFECCIÓN. Salieron tan bien que estoy deseando poder probar con otros rellenos.

Y lo más importante ¡RECUPERÉ MI ORGULLO! ¿Acaso iba a permitir que unas galletas rellenas me ganasen? ¡NO!

Hamantaschen (12)

Jajajaja. Sin más, procedo a contaros la receta buena para conseguir unas galletas rellenas espectaculares.

Ingredientes (para 20 galletas):

  • 150 g de mantequilla (también sirve margarina)
  • 110 g de azúcar
  • 1 huevo mediano
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (5 ml)
  • ralladura de la piel de un limón
  • 300-360 gramos de harina
  • 1 cucharadita de impulsor químico
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • azúcar glas (opcional)
  • mermelada

Hamantaschen (1)

Elaboración:

Cortar en dados la mantequilla y dejar que se ablande a temperatura ambiente en un cuenco amplio (se puede ablandar en el microondas, en tandas de 10-15 segundos a potencia baja, sin dejar que se llegue a licuar, la queremos con textura de pomada).

Añadir el azúcar y batir con las varillas hasta tener una crema suave (a mano o a máquina, según estéis de ganas).

Incorporar la leche, la esencia de vainilla, la ralladura de limón y el huevo y seguir batiendo hasta que se integren bien. (*)

Hamantaschen (3)

Mezclar la harina con la sal y el impulsor y tamizar en tandas sobre la crema de mantequilla. Hay que remover bien con un tenedor y no añadir más harina hasta que la masa haya absorbido la anterior.(**)

Hamantaschen (4)

Tapar con film y dejar reposar al menos 2 horas (si vais con prisa puede bastar una). Lo ideal es preparar la masa por la noche y dejar el resto del proceso para el día siguiente.

Hamantaschen (5)

Precalentar el horno a 190 ºC.

Dividir la masa en 3 o 4 bolas y estirar cada una con el rodillo hasta tener una plancha de unos 3 mm de espesor. Espolvorear con harina o azúcar glas para que la masa no se pegue a la superficie de trabajo o al rodillo. Cortar círculos de masa con un cortapastas o un vaso, de entre 6 y 8 cm de diámetro. Juntar los recortes y repetir el proceso hasta que no quede masa.

Hamantaschen (6)

Humedecer el borde de cada círculo con un dedo mojado en agua para facilitar la unión en las dobleces de la masa.

Colocar en el centro una cucharadita de mermelada y cerrar formando un triángulo. Se puede empezar pellizcando primero en un punto y después los otros dos a la vez (en la foto se ve lo que intento explicar).

Hamantaschen (7)

Cubrir una bandeja de horno con papel de hornear o una lámina de teflón. También funciona engrasar con mantequilla y espolvorear con un poquito de harina.

Colocar las galletas dejando un poco de margen entre ellas.

Hamantaschen (8)

Hornear a 190 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador, unos 10 – 14 minutos, hasta que empiecen a dorarse (en mi caso fueron 12 minutos, pero dependerá del horno).

Hamantaschen (10)

Retirar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla… ¡y a devorar galletas! No, es broma, es mejor que las comáis despacito para disfrutarlas en toda su ricochura. 😉

Notas:

A mí me salieron 20 hamantaschen con un cortador de 8 cm de diámetro, la cantidad variará si usáis cortadores más o menos grandes.

Hay distintas recetas para la masa, unas usan aceite, otras (como la que yo he usado) mantequilla, pero también se puede usar queso crema (eso tengo que probarlo).

El relleno tradicional parece ser que era de semillas de amapola, pero se hacen también con frutos secos, mermeladas, dulce de leche, crema de cacao, frutos rojos… e incluso queso y rellenos salados.

Hamantaschen (15)

(*) Es preferible que la leche y el huevo estén a temperatura ambiente al añadirlos a la crema de mantequilla, para que no la endurezcan la mantequilla y sea más fácil homogeneizar la mezcla.

(**) La cantidad de harina necesaria variará dependiendo de varios factores, entre ellos la temperatura ambiente y la calidad de la harina. Yo empecé con 300 g y al final añadí 20 g más hasta que la masa no se pegaba a las manos y se podía formar una bola.

Hamantaschen (14)

Fuente:

Después de un par de fiascos, al final la receta que funcionó (¡aleluya!) fue ésta.

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Panna cotta de limón y hierbabuena (Juego de blogueros 2.0)

Se nos acaba julio y llega la receta de JdB2.0, con su ingrediente votado democráticamente entre la comunidad de cocinillas, ¡el limón!

No os voy a engañar, a mí lo que me pedía el cuerpo y la pereza era hacer limonada y santas pascuas, jajajaja. Entre que no he querido usar el horno y que tampoco me apetecía estar atada a la cocina con algo muy elaborado, llegó el último fin de semana antes de la fecha límite y yo seguía sin tener ni idea de qué hacer.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (8)

Al final, en un arranque de decisión, me propuse echar un vistazo las ideas que tenía guardadas para ver si me ponía o tiraba la toalla definitivamente. Sorprendentemente, en el ultimísimo momento, una nueva incorporación ganó a la que tenía todas las papeletas de acabar siendo la receta elegida (que también he cocinado y está tan buena que seguramente caiga por aquí en breve). Fue inevitable, la combinación de limón y hierbabuena me recordó tanto a la soñada limonada, que tuve que decidirme por la receta que me ofrecía ese combo, panna cotta de limón y hierbabuena. Ñam, es que sólo escribirlo me hace salivar.

Sin más preámbulos (excepto comentaros que al final del post está la lista con el resto de participantes del mes), vamos a por la receta.

Ingredientes (para unos 8 moldes pequeños):

  • 500 ml de nata para montar (35% MG)
  • 200 ml de leche entera
  • 120 g de azúcar
  • 10 g de hojas de hierbabuena
  • 1 limón grande (ralladura y 60 ml de zumo)
  • 6 g de gelatina neutra (un sobre o 4 hojas)
  • aceite de girasol para engrasar los moldes

Panna Cotta Limon Hierbabuena (1)

Elaboración:

Lavar la hierbabuena y separar 10 g de hojas. Picar finitas y añadirlas al azúcar junto con la ralladura de limón.

Frotar el azúcar entre los dedos para ayudar a desmenuzar la hierbabuena. Así se ayuda a extraer los aceites esenciales de las hojas, que se impregnan en el azúcar, que se irá poniendo verdecito.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (2)

Hidratar la gelatina en el zumo de limón. Reservar.

Mezclar la nata, la leche y el azúcar aromatizado en un cazo y ponerlo a calentar a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Cuando hierva, apagar, apartar del fogón y dejar reposar un par de minutos.

Añadir la gelatina hidratada (si son láminas, agregar también el zumo de limón restante) a la mezcla caliente y remover para que se disuelva bien. Dejar entibiar.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (3)

Si vamos a querer desmoldar la panna cotta, engrasar ligeramente los moldes con una servilleta untada con aceite de girasol.

Filtrar la crema con un colador fino y rellenar los moldes.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (4)

Tapar cada molde con un film transparente que toque la superficie de la panna cotta (así evitaremos que se forme costra) y dejar cuajar en la nevera alrededor de 8 horas como mínimo.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (5)

Para desmoldar, pasar un cuchillo de filo estrecho por el borde del molde (por eso es mejor que no tenga recovecos) para despegar y dejar que entre aire. Voltear sobre un platito y dejar que se suelte (puede hacer falta sacudir un poco).

¡Y a disfrutar de una deliciosa y refrescante panna cotta de limón y hierbabuena!

Panna Cotta Limon Hierbabuena (11)

Notas:

Hice la mitad de las cantidades porque tenía poca hierbabuena y, aunque creo que sólo de limón estará riquísima, no quise renunciar a probar con el combo. En la receta original indican 24 gramos de hierbabuena, así que en media receta deberían ir unos 12. Yo tenía sólo 5, pero como eran ya hojas limpias de tallos, me imagino que está más cerca de lo que debe quedar al final, por eso os indico 10 g de hojas en la lista de ingredientes. A mí me parece que está bien así, la hierbabuena se nota pero no avasalla con su sabor, pero podéis aumentar la cantidad y ver qué pasa.

Como en mi súper venden las hierbas en cantidades industriales (cuando las tienen) la hierbabuena que usé estaba congelada de otra ocasión. Esa es la razón de que en la foto de los ingredientes se vea un poco mustia. Supongo que también se puede usar menta, ya me contaréis si la usáis.

Ah, como soy un poco fanática del sabor y aroma del limón, puse la ralladura de uno entero en lugar de medio, aunque como era mediano, pues tampoco es tan grave la cosa.

Si queréis exprimir al máximo el jugo de la hierbabuena, también se puede triturar en lugar de picar. Yo tenía tan poca cantidad de hojas que me pareció contraproducente (y también está la cosa de la pereza de lavar cacharros).

En la cocción las cantidades se reducen y al final el volumen es inferior. Por ejemplo, yo tenía unos 380 ml de líquidos y al final había poco más de 300, así que imagino que con la receta entera saldrán unos 650 ml de panna cotta. Siempre intento apuntar estas cosas, para saber a qué atenerme en el futuro y no quedarme corta o larga.

La textura está muy bien, suave pero firme, y muy cremosa. A mí me ha gustado tal cual, pero, si os gusta la panna cotta muy blanda, creo que se podría añadir un poco más de cantidad de líquidos. En la receta original mencionan que lo óptimo es 1 hoja de gelatina (o sea, 1 g) por cada 200 ml de líquido y sumando las cantidades vemos que nos faltarían 50 para completar los 800 ml.

Os recomiendo no usar moldes con formas complejas, porque es más probable que se enganchen al desmoldar. Aunque también podéis usar el truco de sumergir el molde en agua caliente (sin que entre agua en el interior, obviamente) durante unos segundos para favorecer que la gelatina se ablande y se despegue del molde. Lo mismo os vale para moldes grandes. 😉

También podéis optar por cápsulas de silicona, yo las usé en la receta de panna cotta de café y da buen resultado también.

A mí me ha conquistado totalmente el combo limón-hierbabuena con la cremosidad de la panna cotta, es untuoso pero refrescante. En cuanto a variantes, supongo que la lima también puede quedar bien y, ya metiéndonos a innovar, ¿qué tal os suena naranja y albahaca?

Panna Cotta Limon Hierbabuena (9)

Fuente:

La receta es una propuesta de Biscayenne en el blog El Comidista. Como os decía arriba, reduje la cantidad de hierbabuena y también un pelín de azúcar.

Participantes:

Elvira: Tocinillo de limón
Carabiru: Panna cotta de limón y hierbabuena
Mónica: Scones de limón y arándanos
Eva: Brownie de limón con glaseado
Berta: Pie de limón
Cristina: Scones de limón
Ligia: Trifle de limón y cerezas
Laura: Espaguetis con sepia y salsa de limón
Noelia: Helados de limón (en su piel)
Eva: Gominolas caseras de limón
Natalia: Pollo al limón estilo chino
Maryjose: Panna cotta de limón con coulis de hierbabuena
Sara: Mousse de limón y limoncello
Silvia A.: Gelatina de limón aromatizada

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Helado de turrón blando

Hace unas semanas aparecieron un par de tabletas de turrón de Jijona que se habían quedado “traspapeladas” de las celebraciones navideñas y fue inevitable que acabasen convertidas en algo (más) rico (todavía). La idea inicial era hacer una elaboración distinta con cada tableta, pero tras preparar helado con la primera, tuve claro que quería esa receta en el blog… así que la segunda siguió el mismo camino. Puro afán divulgativo, para poder hacer las fotos, claro, no por gula ni nada de eso. Jajajaja.

Así que damos por inaugurada la temporada de helados 2018 en Birulicioso con este helado de turrón Jijona, el blando.
Helado turron Jijona (10)

Si no tenéis turrón en casa ahora, os recomiendo MUY FUERTE que os guardéis la receta y probéis este helado en cuanto vuelva a las estanterías del súper.

Ingredientes:

  • 250 ml de leche entera
  • 1 ramita de canela
  • la piel de 1 limón
  • 330 ml de nata
  • 2 yemas de huevos medianos
  • 75 g de azúcar
  • una pizca de sal (algo menos de media cucharadita)
  • 250 g de turrón Jijona

Helado turron Jijona (1)
Elaboración:

Lo primero es aromatizar la leche.

Poner una olla a fuego medio con la leche, hasta que casi alcance el punto de ebullición.

Mientras, lavar el limón y pelar fina la piel dejando lo mínimo posible de parte blanca (yo suelo usar un pelapatatas).

Cuando la leche esté a punto de hervir, retirar del fuego y agregar las peladuras de limón y la ramita de canela. Dejar infundir de 5 a 10 minutos.

Helado turron Jijona (2)

Filtrar, añadir la nata y calentar a fuego suave.

Mientras, separar las yemas de las claras.

Poner en un cuenco las yemas con el azúcar y batir con varillas hasta que blanqueen y se forme una crema.

Helado turron Jijona (3)

Separar media taza de la mezcla de leche y nata caliente y añadir poquito a poco al cuenco de la crema de yemas y azúcar. Se hará sin dejar de remover, para integrar y que se temple antes de agregrarlo a la olla.

Helado turron Jijona (4)

Trocear la tableta de turrón, reservar la mitad y añadir la otra mitad a la olla junto con la crema y un pellizco de sal fina.

Helado turron Jijona (5)

Remover concienzudamente hasta que el turrón se disuelva y la crema sea homogénea.

Cocer a fuego lento, sin que llegue a hervir en ningún momento (ya que podría cortarse) hasta que la crema espese. Es importante remover constantemente con una cuchara de madera  para evitar que se cuajen las yemas. La crema está lista cuando cubre o napa, el dorso de la cuchara de madera, y al pasar el dedo se queda marcado el rastro.

Helado turron Jijona (6)

Retirar del fuego hasta que se enfríe lo suficiente para meter la crema en la nevera (enfría más rápido si la cambiáis de recipiente).

Dejar en la nevera, cubierta con film transparente, al menos 12 horas.

Seguir las instrucciones de la heladera para mantecar la crema.

Cuando empiece a ponerse densa, añadir el resto del turrón troceado y seguir mantecando hasta que adquiera una textura cremosa y consistente. Suele tardar entre 15 y 20 minutos, dependiendo de la heladera.

Helado turron Jijona (7)

Traspasar el helado de turrón a un recipiente con tapa.

Helado turron Jijona (8)

Meter en el congelador durante al menos 3 o 4 horas más, para que adquiera la consistencia adecuada.

Y ya está listo para hacer bolas y relamerse de gusto.

Helado turron Jijona (11)

Notas:

Importante lo de separar un poco de la crema caliente para añadirla poco a poco a las yemas, así se va templando sin correr el peligro de que se cuajen.

Para saber qué es napar o hacer “à la nappe”, en Gastronomía y Cía lo explican muy bien.

Si tenéis prisa, se puede enfriar la crema como lo explico en la receta de helado mantecado de té.

Helado turron Jijona (12)

Si preferís un helado sin tropezones, añadid todo el turrón a la olla caliente para que se disuelva en la “natilla base”.

Cuando lleva mucho tiempo en el congelador puede hacer falta sacarlo de 10 a 15 minutos antes para que se ablande un poco y que sea más fácil hacer bolas. Como siempre, ayuda tener un vaso con agua caliente en el que sumergir la cuchara entre bola y bola.

Ah, también se pueden hacer dosis individuales rellenando tarrinas después de mantecar.

Y, por supuesto, se puede hacer a mano:

  • Opción tradicional (que confieso no haber probado nunca por pereza): Después de las doce horas en la nevera, se mete la “natilla” en un recipiente con tapa y se lleva al congelador durante media hora. Se saca y se remueve bien para romper los cristales. Se repite el proceso cada media hora hasta que el helado endurece y ya no se puede remover. Suele llevar unas 3 horas.
  • Opción rápida (que tampoco he probado) que podéis encontrar en este interesante post del blog La cucharina mágica.

Y si pasáis de todo, pero no os resignáis a vivir sin probar este helado… ¡rellenad poleras con la crema sin mantecar, y listo!

Fuente:

Seguí esta receta que tenía por ahí guardada, de Recetas de Rechupete. Cambié las cantidades porque ellos ponen una tableta de turrón de 300 g y las que yo tenía eran de 250 g.

Helado turron Jijona (9)

 

Arepas de plátano macho (Juego de Blogueros 2.0)

Otra vez está aquí el último día del mes y toca receta del JdB2.0 con el plátano como ingrediente protagonista de junio. No os voy a engañar, cuando vi que había salido el plátano, la motivación brilló por su ausencia. No se me ocurría nada que me apeteciese hacer, y lo que sí me podría interesar o ya lo había hecho, o para hacerlo tenía que encender el horno, con las temperaturas que se nos han caído encima últimamente.

Estaba casi resignada a no participar este mes cuando al ver una receta en inglés, me llamó la atención que en lugar de “banana” usaban el término “plantain” y, al tirar del hilo, descubrí que plantain es lo que en España llamamos “plátano macho”. Y ahí se me encendió la bombillita del interés, porque nunca había cocinado con esa variedad. De las recetas que me produjeron curiosidad/gula, descarté las que involucraban un horno, por las razones arriba explicadas, y por cuestiones de tiempo, acabé decantándome por unas arepas de plátano macho maduro.

Arepas Platano Macho (9)

Las arepas son un plato típico de Colombia y Venezuela de origen precolombino que se elaboran con harina de maíz seco molido o harina de maíz precocida. Por lo visto hay variantes, como ésta, que llevan también otros ingredientes como plátano o mandioca. Tanto éstas como las arepas originales se pueden comer como acompañamiento de otros platos, o como base para un desayuno o picoteo.

Como la receta es muy sencilla y no me quiero extender más en la introducción que en la explicación, corto ya el rollo, jajajaja. ¡Ah! Para saber qué han hecho mis compañeros del reto, al final del post os dejo la lista de participantes, seguro que han preparado cosas deliciosas.

Ingredientes (para 6-8 arepas):

  • 1 plátano macho maduro
  • 50 g de harina de maíz precocida
  • 25 g de mantequilla
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • sal fina al gusto (yo puse 1/4 de cucharadita, un pellizco)
  • aceite vegetal o mantequilla para freír

Arepas Platano Macho (1)

Elaboración:

Lavar el plátano y cortarlo en rodajas de unos 2-3 cm de grosor, sin pelar.

Arepas Platano Macho (2)

Colocar el plátano en una olla, cubrir de agua y llevar a ebullición. Cocer durante 25-30 minutos (dependerá del grosor de las rodajas).

Apartar del fuego, escurrir y dejar enfriar el plátano cocido durante unos 5 minutos en un plato antes de retirar la piel.

Arepas Platano Macho (3)

Triturar el plátano cocido en un cuenco con un tenedor.

Arepas Platano Macho (4)

Agregar al cuenco la mantequilla ablandada y la harina de maíz junto con la sal, el azúcar y la leche. Integrar todo bien y dejar reposar la masa unos 5 minutos.

Arepas Platano Macho (5)

Formar bolas con la masa. Si está muy húmeda y pegajosa, se puede añadir un poquito más de harina de maíz.

Arepas Platano Macho (6)

Calentar una sartén antiadherente a fuego medio con una cucharadita de mantequilla o un poquito de aceite vegetal (yo usé de oliva).

Cocinar las arepas unos 3 minutos por cada lado (hasta que estén tostadas).

Arepas Platano Macho (8)

Servir calientes, con mantequilla, queso fresco… Son ideales para un desayuno diferente.

Notas:

La harina de maíz que se usa para arepas (que no es maicena, ojo) es harina precocida, es bastante fácil de encontrar, últimamente la marca PAN la tienen en casi todos los súpermercados, pero también hay otras. Yo usé la variedad amarilla, no sé si la blanca funciona igual de bien.

El plátano macho contiene mucha fécula, lo que hace que no se pueda comer crudo, ya que es muy astringente, gomoso y seco. Es difícil de pelar en crudo, por eso se suele cocinar con piel. Supongo que estas arepas se podrían hacer con plátano “normal”, el dulce, pero entonces no haría falta cocerlo.

Aunque en las fotos sólo sale con queso fresco desmenuzado, tengo que decir que las comimos también con lacón aliñado con aceite de oliva virgen y pimentón de la Vera y NO OS PUEDO RECOMENDAR MÁS FUERTE QUE LO PROBÉIS, qué ricochura. ❤

Fuente:

Me basé en esta receta, aunque como había comprado un sólo plátano dividí las cantidades… para acabar poniendo tanto la harina como la mantequilla un poco a sentimiento, jajaja.

Participantes:

María José: Pastelitos de plátano y chocolate
Elvira: Flan de plátano
Ana María: Bizcocho de chocolate y plátano con natas de coco
Carabiru: Arepas de plátano macho
Mónica: Brownie cheesecake de plátano y café
Inma: Montaditos de plátano macho con pesto de rúcula y jamón serrano
Ligia: Tarta banoffee
Laura: Plátano frito con miel
Noelia: Baklava de plátano y semillas
Natalia: Banh chuoi nuong / Pudim vietnamita de bananas y leche de coco
Eva: Mousse helada de plátano y chocolate
Thais: Batido de plátano y piña con leche de coco
Maryjose: Hojaldritos de plátano
Silvia A.: Crumble de plátano y cerezas

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Chocolate con café y especias

No quiero que se termine el invierno sin publicar esta receta de chocolate caliente aromatizado con especias y un extra de cafeína. ¿Os suena apetecible? Creedme, lo es, y eso que yo no soy muy fan del café. Lo preparé para el desayuno del día de Navidad (acompañado de estos biscotti de avellana y cacao) y ahí estaba, en borradores esperando que me decidiese a terminar de editar las fotos.

Chocolate Cafe Especias (3)

Una de las mejores cosas de la vida es un buen chocolate caliente. No os digo más que cuando vivía en Pontevedra y me tenía que hacer un análisis de sangre, en lugar de ir al Hospital Provincial, que me quedaba al lado, iba al Ambulatorio porque había allí al lado una Chocolatería Valor en la que me reponía del disgusto (me aterrorizan las agujas) con un buen chocolate con churros. Para disgusto el que me llevé cuando la cerraron. Ains.

En general la tradición en España lo empareja con churros o porras, especialmente en el desayuno del día de Año Nuevo, pero se puede comer con roscón, bizcocho o incluso galletas. ¿Y que me decís de coronarlo con una buena bola de helado de vainilla? Basta, que se me hace la boca agua.

Vamos a por la receta, echadle un ojo a las notas si tenéis niños en casa, sois veganos o intolerantes a la lactosa. 😉

Ingredientes (para 4 raciones generosas):

  • 200 g de chocolate a la taza en tableta
  • 1 anís estrellado
  • 2 bolitas de pimienta de Jamaica
  • 2 vainas de cardamomo
  • 1 ramita de canela
  • 800 ml de leche, bebida vegetal o agua.
  • 200 ml de café

Chocolate Cafe Especias (1)

Preparación:

Preparar el café de la manera habitual (o un poco más cargado si queréis que se note más el sabor).

Calentar la leche o el agua en una olla.

Añadir la ramita de canela, el anís estrellado, la pimienta de Jamaica y el cardamomo y llevar a ebullición a fuego lento.

Dejar hervir 2 o 3 minutos, removiendo con una cuchara de madera para evitar que se forme nata.

Dejar reposar un par de minutos apartado del fuego y colar para retirar las especias.

Añadir el chocolate troceado, volver a poner la olla a fuego suave y remover con una cuchara de madera para ayudar a que se vaya derritiendo.

Cuando vuelva a hervir, cocer un par de minutos más sin parar de darle vueltas con la cuchara para que no se pegue al fondo de la olla.

Apartar del fuego, añadir el café caliente y remover con la cuchara de madera para mezclar homogéneamente.

Servir caliente y con algo rico para mojar.

Chocolate Cafe Especias (2)

Notas:

Cuando hago chocolate a la taza, suelo usar tabletas, generalmente de Valor o de Simón Coll, que ya lleva canela, así que si no queréis pasaros con ese sabor, es mejor quitar la ramita de la mezcla de especias.

Si queréis potenciar el aroma y sabor de las especias os recomiendo hacer el paso de infundir la leche previamente y dejarla enfriar unas horas sin retirar las especias. Yo lo suelo hacer por la noche y así la tengo lista para un chocolate matutino. 🙂

Como el café se añade al final del todo, si tenéis niños, podéis separar su parte del chocolate caliente y después cafeinizarlo para los adultos de la familia, jajaja. También podéis usar café descafeinado, si no queréis renunciar al sabor pero no podéis/queréis tomar cafeína por la causa que sea.

El chocolate a la taza se puede preparar con agua, así que si sois veganos o intolerantes a la lactosa, tenéis dos opciones (o quizá más) una, sustituir la leche por agua o dos, hacer esta receta con la leche vegetal de vuestra elección. El procedimiento será el mismo.

¡A disfrutar de un chocolate rico y energizante!

Fuente:

Improvisación sacando ideas de aquí y de allá, sin orden ni concierto, sin cantidades preestablecidas ni ingredientes obligatorios. Es más, os animo a que probéis vuestras propias mezclas de especias y que me las contéis en comentarios. 😉