Polos de kiwi, limón y jengibre (Juego de Blogueros 2.0)

Vuelve a ser fin de mes y por tanto vuelve el Juego de Blogueros 2.0. Los habituales ya sabéis que es un reto mensual organizado por Mónica, autora de Dulce de Limón, en el que un grupo de cocinillas cocinamos cada mes con un ingrediente común que se decide por votación popular. Para los nuevos, eso es básicamente JdB2.0.

Este mes ha sido complicado, no sé vosotros, yo el kiwi lo suelo comer tal cual, si acaso con yogur o en batido. En casa de mis padres lo añaden a las ensaladas pero, aunque me gusta, no me apetecía que fueran por ahí los tiros. Al final opté por una idea recurrente que fui teniendo a lo largo del mes: helados. Creo que esta fijación se debió a la subida de temperaturas que hemos tenido las últimas semanas, aunque justo cuando me he decidido a preparar los polos, se ha puesto a llover y hacer frío. ¿Quién entiende a abril?

Polos Kiwi Limon Jengibre (8)

Está empezando a ser habitual en mí pensar la receta la última semana y prepararla a contrarreloj en el último momento. Espero que se corte la racha porque vaya maratones de fotografía express me estoy haciendo, jajaja.

Al final del post, como siempre, os dejo la lista del resto de participantes del JdB2.0 de abril. Seguro que han preparado cosas deliciosas. 😀

Ingredientes (para 4 polos):

  • 125 ml de leche
  • 100 ml de leche condensada
  • un limón mediano
  • jengibre fresco
  • 1 kiwi grande

Polos Kiwi Limon Jengibre (1)

Elaboración:

Pelar y picar en trocitos el kiwi. Triturar ligeramente con un tenedor, añadir una cucharada de zumo de limón, remover bien y reservar en un cuenco pequeño.

Polos Kiwi Limon Jengibre (2)

En un cuenco grande mezclar la leche con la leche condensada batiendo bien con unas varillas o un tenedor.

Pelar y rallar un trozo de más o menos 1 cm de jengibre fresco (podéis poner más o menos, según gustos).

Lavar y rallar la piel del limón (también al gusto, yo puse la ralladura del limón entero).

Polos Kiwi Limon Jengibre (3)

Agregar al cuenco de la leche 2 cucharadas de zumo de limón y  las ralladuras de jengibre y limón. Batir para repartirlo todo bien en la mezcla (al añadir el zumo la leche se espesa, como si se cortara, no hay problema, eso es lo que buscamos).

Rellenar los moldes de polos alternando cucharadas de kiwi y de crema para que queden como marmolados. Recordad dejar un poquito de espacio por arriba sin llenar.

Polos Kiwi Limon Jengibre (4)

Polos Kiwi Limon Jengibre (5)

Congelar hasta que se hayan endurecido por completo (el tiempo varía según los moldes empleados, pero suele ser un mínimo de 6 horas).

Desmoldar mojando el exterior del molde con un poco de agua tibia, o incluso del tiempo.

Polos Kiwi Limon Jengibre (6)

¡Y a disfrutar de un helado casero!

Notas:

Si os gusta más la combinación naranja/kiwi, podéis probar a hacer la variante, como la naranja también “corta” la leche, el efecto será el mismo. Yo os recomiendo que sean naranjas tirando a ácidas para que no sean demasiado empalagosos. ¡Contadme si lo hacéis!

No lo he probado, pero creo que se podrían mezclar todos los ingredientes del tirón y rellenar directamente, así saldrían más homogéneos.

Mis moldes son de 90 ml, creo que un pelín más pequeños que otros. Con las cantidades que os puse arriba, y teniendo en cuenta que el tamaño del kiwi influirá en el volumen final, me sobraron un par de cucharadas de crema (que me comí sin remordimientos, todo sea dicho). Os lo comento para que adaptéis las cantidades a la capacidad de vuestros moldes. 🙂

Los que no tenéis moldes para polos no tenéis que renunciar a probar estos heslados, podéis utilizar vasitos de plástico y ponerles palitos de madera (los venden en bastantes sitios, Tiger tiene, por ejemplo). Para mantenerlos rectos el truco es tapar el vasito con papel film o de aluminio y clavar el palito a través. 😉

Polos Kiwi Limon Jengibre (7)

Fuente:

He adaptado el mayor éxito heladístico que se ha dado en esta casa, añadiéndole el kiwi triturado, después de haber visto otras recetas por ahí que combinaban kiwi, limón y jengibre.

Lista de participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/
María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Carlota: https://articuina.wordpress.com
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Mónica: http://dulcedelimon.com
Inma: http://entre3fogones.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
María: http://minscocina.blogspot.com.es/
Antxon: http://musloypechuga.com
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Polos cremosos de lima limón al jengibre

¡Marchando una de helados para sobrellevar los calores veraniegos!

Polos Cremosos Lima Limón (4)

Hace unas semanas me regalaron un dinerito por mi cumpleaños que gasté en algo frívolo pero absolutamente necesario, UNOS MOLDES PARA POLOS. En concreto, estos de Lekué:

Polos Cremosos Lima Limón (6)

Los regalos en metálico hay que gastárselos en cosas que te hubieran gustado como regalo, esto es así (Podéis apuntar eso para mi epitafio).

Y como podréis deducir, llevamos inmersos en una investigación heladística muy sesuda desde entonces, iréis viendo los resultados del estudio por aquí.

Los primeros que han pasado las pruebas (y con impresionantes notas, por cierto) son estos polos cremosos de lima-limón al jengibre. Pero basta de palabras, vamos al lío.

Ingredientes (para 4 polos):

  • 200 ml de leche
  • 150 ml de leche condensada (media lata de las de 370 g)
  • una lima
  • un limón
  • jengibre fresco (opcional pero MUY aconsejable)

Polos Cremosos Lima Limón (1)

Preparación:

(Atentos, que esto va a ser tan rápido y fácil que antes de acabar de leer ya estaréis pensando si tenéis los ingredientes necesarios)

Mezclar en un cuenco grande la leche con la leche condensada batiendo bien.

Pelar y rallar un trozo de más o menos 1 cm de jengibre fresco (la cantidad dependerá de lo fuertecitos que os gusten los polos, seguro que están buenos sin él pero yo creo que les da bastante chispa).

Lavar y rallar la piel del limón y la lima (más o menos entera la lima y un poco más de medio limón, pero según gustos).

Exprimir medio limón y media lima hasta tener unos 50 ml de zumo en total.

Polos Cremosos Lima Limón (2)

Añadir el zumo junto con las ralladuras de jengibre y cítricos a las leches y batir para repartirlo todo bien en la mezcla (al añadir el zumo la crema se espesa).

Polos Cremosos Lima Limón (3)

Rellenar los moldes de polos con la crema dejando un poquito por arriba sin llenar.

Congelar hasta que se hayan endurecido por completo (el tiempo varía según los moldes empleados, pero suele ser un mínimo de 6 horas).

Desmoldar mojando el exterior del molde con un poco de agua tibia, o incluso del tiempo.

¡Y a chupetear! Ya me diréis si no son unos de los helados más ricos que habéis probado.

Polos Cremosos Lima Limón (5)

Notas:

Lo importante en esta receta es el cítrico que “corta” la leche, creo que cualquier variante con naranja, mandarina o pomelo estarán riquísimos también  (como los vasitos de vitamina C que ya tengo publicados).

Os daréis cuenta de que las cantidades suman unos 400 ml, yo hago esa cantidad por comodidad aunque mis moldes son de 90 ml. Eso quiere decir que me sobra un poco de crema, pero no pasa nada, la congelo en un molde de silicona de los de hacer magdalenas. Tenedlo en cuenta para adaptar las cantidades a la capacidad de vuestros moldes. 🙂

Si no tenéis moldes para polos, podéis utilizar vasitos de plástico a los que ponerle palitos de madera. Para mantenerlos rectos basta con tapar el vasito con papel film o de aluminio y clavar el palito a través.

Bonus track: deberíais haberme visto emulando a Arquímedes para descubrir la capacidad en ml de una lata de leche condensada de 370 g cerrada, jajajajaja. BTW, La Lechera, creo que no os costaba nada añadirlo como dato, ¿eh? Luego con el bote vacío confirmé mi cálculo inicial (aprox. 300 ml). JÁ.

Fuente:

La idea inicial y las proporciones las saqué de esta receta, aunque haciendo mis inevitables modificaciones sobre la marcha, ya me conocéis.

Galletas de leche condensada y maizena

Cuando te sobra leche condensada de hacer otra receta y no quieres acabar con la aorta con una sección de cristales de azúcar que haría palidecer de envidia a cualquier geoda… buscas en tu rss hasta encontrar una receta que cumpla tanto los requisitos de cantidad (aunque si sobra y te la tienes que comer a cucharadas… no le vamos a hacer ascos) como de golosidad.

Estas galletas cumplieron sobradamente ambas premisas (incluso la de que sobrasen unas cucharas de leche condensada para lambiscar un poco), no las había hecho nunca y la verdad es que aunque al principio la textura no me convencía del todo, he de reconocer que al final me ganaron para su causa. Dulces, pero no en exceso, y bastante esponjosas, combinan a la perfección tanto con un té como con leche fría o caliente. Un acierto, vamos.

No ha sido mi caso, pero si tenéis un celíaco entre vuestros comensales podrán comérselas sin ningún problema.

Galletas Leche Condensada 00

Ingredientes (para unas 3 docenas de galletas):

– 65 g de mantequilla a temperatura ambiente

– 1 yema de huevo pequeño

– 100 g de leche condensada

– 1 cucharada de azúcar blanco

– 180 g de harina fina de maíz (maizena)

Galletas Leche Condensada 01

Preparación:

En un cuenco grande, batir la mantequilla con la yema de huevo (mejor si está a temperatura ambiente también).

Añadir la leche condensada y el azúcar y seguir batiendo hasta que tengamos una crema homogénea.

Tamizar la maizena y añadirla poco a poco a la crema anterior removiendo para integrarla bien (yo la tamizo de cucharada en cucharada directamente encima de la crema, mezclando todo bien antes de añadir la siguiente cucharada) hasta obtener una masa que no se pegue a las manos. Puede hacer falta algo más de maizena.

Dejar reposar en la nevera una hora.

Galletas Leche Condensada 2

Precalentar el horno a 160 ºC.

Estirar la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada con maizena o sobre un trozo de film transparente y dividir con cortagalletas (en mi caso unos con formas de medios de transporte muy chulos).

Galletas Leche Condensada 03

Colocar las galletas sobre la bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Hornear a media altura, con calor arriba y abajo, a 160 ºC durante 12-15 minutos (ojo que no se pasen, lo bonito de estas galletas es su color blanco).

Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Galletas Leche Condensada 05

Ideas:

En vez de usar cortagalletas, también se puede dividir la masa en bolas de unos 2 cm de diámetro y aplastarlas con un tenedor o con el pulgar. Yo lo hice con la masa de los recortes que sobraron de hacer las otras galletas.

Galletas Leche Condensada 04

Fuente:

Vi esta receta hace un montón de tiempo en Kanela y Limón, un blog que os recomiendo fervientemente (no sé por qué, pero en la entrada ya no se ven las fotos, es una pena porque es un blog con unas imágenes muy inspiradoras), y por fin me he animado a hacerlas aprovechando un resto de leche condensada que quedó tras repetir este pan de leche condensada, que está tan bueno como recordaba y que casualmente proviene del mismo blog.

Vasitos de vitamina C

Este es un postre para vencer la astenia primaveral. Para pegarle una paliza y dejarla pensando en que mejor habría sido no cruzarse en vuestro camino. Y para ello solamente necesitáis leche condensada y cítricos, los que más os gusten, mejor si al menos la mitad son ácidos o amargos, para contrarrestar el dulzor de la leche condensada.

Como he usado naranjas sanguinas, mis vasitos salieron rosas, y a primera vista puede parecer que son de fresa. Según mi experiencia el color, y también el sabor, varía mucho según los cítricos que uséis, así que a experimentar hasta que encontréis la mezcla que más os guste.

Vasitos de vitamina C

Ingredientes: (aprox. para 6 vasitos)

– 1 lata de 370 g de leche condensada

– 4 naranjas sanguinas

– 1 naranja de mesa

– 1 limón

– 1 lima

Preparación:

Vaciar la leche condensada en un cuenco. Exprimir las frutas, y utilizar la lata como medida para añadir a la leche condensada dos medidas de zumo. Con unas varillas, o una cuchara, mezclar hasta que esté todo integrado.

Rellenar vasitos de cristal (como veis yo reutilizo los de los yogures) o cuencos pequeños con la mezcla.

Llevar a la nevera un par de horas para que cuaje un poco.

¡Y a comer!

Vasitos de vitamina C

Curiosidades:

Se pueden usar todo tipo de cítricos: pomelos, limones, mandarinas, naranjas… mejor cuanto más ácidos para que el resultado no sea demasiado empalagoso.

La cantidad de fruta necesaria depende de lo grandes que sean las piezas, de la cantidad de zumo que tengan y, por supuesto, de si sólo utilizáis el zumo o si añadís también la pulpa o parte de ella, esto dependerá de si os gustan los grumitos en los yogures. A mí me gusta encontrarme con trocitos y por eso le pongo al menos una parte.

Es una receta perfecta para aprovechar la leche condensada que sobre de otros postres, ya que sólo con medir la cantidad no tendremos más que añadir el doble de zumo.

Es un postre facilísimo de hacer, y si exceptuamos el momento de cortar la fruta, es ideal para hacerla con niños; mi hermano y yo la hemos hecho infinidad de veces con mi madre aprovechando que teníamos naranjo, limonero y mandarino en la huerta.

Si no lo vais a consumir inmediatamente es buena idea tapar los vasitos con un cuadrado de papel de aluminio para que no coja sabores extraños.

Aguanta tres o cuatro días en la nevera, más o menos como la leche una vez abierta, y notaréis que cada día el sabor a cítricos es más intenso.

Fuente:

Me la enseñó a hacer mi madre, y siempre que la hago me recuerda a mi infancia, 🙂

Pan de leche condensada

Toda receta que lleva un “leche condensada” por delante me llama irresistiblemente la atención. Por suerte tengo la suficient fuerza de voluntad para evitar lanzarme a hacerlas todas, porque entonces acabaría como una pelota.

Caí en la tentación en esta porque nunca había hecho ninguna receta en la que hubiese un proceso de amasado y levado, y tenía muchas ganas de intentarlo.

Pan de leche condensada

Ingredientes:

(Primero de nada decir que yo usé la mitad de todo lo que se dice aquí, porque con estas cantidades sale muchísima masa, y al ser la primera vez que hacía un pan, no quería arriesgarme. Con la mitad da para llenar un molde tipo cake de 10x30x8 cm, aprox. 1.7 litros de capacidad, y todavía sobra)

– 1 lata de leche condensada pequeña (la de La Lechera es de 370 g)

– 1 lata (usando la de leche condensada como medida) de leche normal

– 1/2 lata de aceite de oliva suave o girasol (yo usé de oliva suave)

– 50 g de levadura fresca (en el eroski venden packs de dos cubitos de 25 g c/u)

– 3 huevos

– 1 cucharada de esencia de vainilla

– 1kg de harina (aproximadamente, mejor tener de más por si acaso la masa la necesita)

– una pizca de sal (esto de la pizca es complicado de medir, a mí me salió algo soso)
Preparación:

Verter la leche condensada en el vaso de la batidora (al no usar toda la lata, yo usé una jarra medidora, media lata son aprox. 150 ml).

Añadir la leche (otros 150 ml), el aceite (75 ml aprox.), la levadura fresca (en mi caso 25 g, sólo uno de los dos cubitos), la esencia de vainilla (para media receta media cucharada) y la sal (yo eché aprox. 1/4 de cucharadita y me quedé corta, creo que habría hecho falta mínimo el doble), y los huevos (he aquí un problema, media receta sería 1 huevo y medio, lo que hice fue batir ligeramente uno de los huevos, reservar la mitad para pincelar luego la masa, y agregar la otra mitad más otro huevo a la jarra).

Batir bien hasta conseguir una mezcla homogénea.

Volcar la mezcla en un cuenco grande.

Ir añadiendo poco a poco la harina removiendo con una cuchara de madera mientras sea posible, y cuando sea difícil de manejar, pasar a amasar con las manos.

La masa estará lista cuando tenga consistencia elástica pero no se pegue a los dedos (*).

Formar una bola, untar otro cuenco con una capa fina de aceite (del mismo tipo que hayamos usado en la masa), y colocar en él la masa.

Tapar el cuenco con film y dejar levar hasta que doble su volumen (**).

Una vez levada la masa, dividir en porciones según lo que tengamos previsto hacer con ella.

(En la receta original hacen una trenza, yo preferí hacer bollitos, algunos sin relleno, otros rellenos de Nutella y otros de mermelada).

Si se va a usar un molde, engrasar con una fina capa del mismo aceite que se utilizó en la masa (yo lo forré con papel de horno y pincelé este).

Si se va a rellenar, hacer un hoyo en la bola de masa, introducir una cucharadita de mermelada, Nutella u otra crema, y sellar.

Ir colocando los bollos en el molde hasta llenarlo (en mi caso la masa alcanzó para 14 bolas, pero en el molde sólo cupieron 12, así que con las otras dos hice una pequeña trenza, que coloqué sobre un trozo de papel de horno pincelado)

Dejar levar otra vez hasta que aumente de tamaño y mientras precalentar el horno a 180º C.

Una vez levado, pincelar con huevo batido (yo usé el que tenía reservado desde el principio).

Hornear a 180º C (el tiempo creo que depende de la forma que le hayamos dado a la masa, mi minitrenza en 20 minutos estaba, en la receta original dice que con 25 minutos basta, pero a mí, en este molde me hicieron falta 40 minutos hasta que estuvo hecho por dentro) (ojo con el horno, si se empieza a dorar demasiado pronto, tapar con una hoja de papel de aluminio para que no se queme).

Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla (si usamos molde, mejor dejarlo unos 5 minutos en el molde antes de desmoldar y dejar enfriar en la rejilla).

El resultado es un pan dulce muy rico, con textura de brioche.

Consejos:

Para evitar problemas con los huevos yo siempre los casco uno por uno en una taza para comprobar que están bien, y que no va ningún trozo de cáscara.

(*) No es conveniente tener la harina justa ya que con esa cantidad puede que todavía se pegue, y hay que ir añadiendo un poco más, y amasar, y repetir hasta que ya no está pegajosa. Yo tenía sólo medio kg y tuve que ir corriendo a la panadería a por más.

(**) Este punto es una aventura, para levar la masa necesita calorcito, así que es conveniente que no haya corrientes de aire. Además el tiempo que hace falta no se puede estimar con facilidad, dependerá de la temperatura, de la masa… Total, que yo tuve que poner el cuenco pegado a un radiador, ir dándole vueltas, y aún así tardó más de hora y media en doblar el volumen.

Esta vez hice 4 bollos sin relleno, 4 con nutella y 4 con mermelada de frutos del bosque, pero creo que la próxima  vez lo voy a hacer todo relleno, resulta mucho más jugoso y encontrarte con ese sabor distinto dentro es una maravilla.

Fuente:

Esta receta, y la idea de rellenar con nutella y mermelada la saqué de un blog que conocí el año pasado, Kanela y Limón, que tiene unas recetas para chuparse los dedos, acompañadas de fotos fantásticas tanto del proceso como de los resultados. Esto de lograr hacer fotos mientras cocinas es algo que me maravilla de muchos blogs, porque yo me confieso totalmente incapaz, quizá me falta experiencia.