Galletas integrales de avena tipo digestive

Si me conocéis un poco sabréis que el desayuno me encanta, soy de esas personas que se despiertan con hambre y no pueden ni pensar en salir al mundo con el estómago vacío. Como también me gusta intentar comer sano y equilibrado, trato de variar un poco, alternar dulce y salado, que haya fruta fresca y no abusar de alimentos procesados. Sin embargo, soy humana y de vez en cuando me gustan las galletas. Si descontamos los biscotti, hace un montón de meses que no publico ninguna receta de galletas en el blog. Tampoco he hecho muchas, las últimas fueron las de esta receta y ya estaban tardando en aparecer por aquí.

Galletas Integrales Avena Digestive (10)

Así que aquí os traigo unas galletas integrales de avena perfectas para el desayuno. A mí me recuerdan mucho a las digestive avena choco de Gullón, pero sin el choco, claro… hummmm ahora que lo pienso… ¡la próxima vez que las haga les pongo trocitos de chocolate! Jujujuju. Dios, estoy salivando sólo de pensarlo.

Preparar galletas tipo “digestive” integrales de avena

Ingredientes (para 15-20 galletas):

  • 120 g de harina de trigo integral
  • 90 g de avena en copos
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 90 g de mantequilla a temperatura ambiente (o margarina)
  • 65 g de azúcar moreno
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
  • 45 ml de leche (o bebida vegetal)

Galletas Integrales Avena Digestive (1)

Elaboración:

Dejar ablandar la mantequilla a temperatura ambiente en un cuenco amplio. También se puede hacer en microondas, a media potencia y en tandas de 10-15 segundos hasta que tenga textura pomada.

Agregar la esencia de vainilla, el azúcar, y batir hasta obtener una crema homogénea.

Triturar ligeramente los copos de avena en un procesador de alimentos, batidora o trituradora (no hay que hacer harina, para que aporten textura a las galletas tienen que quedar tirando a enteros).

En otro cuenco, mezclar la avena con la harina integral, la levadura química y la sal.

Galletas Integrales Avena Digestive (2)

Añadir los ingredientes secos a la crema de mantequilla y mezclar con un tenedor hasta obtener una masa arenosa y desmigada.

Galletas Integrales Avena Digestive (3)

Galletas Integrales Avena Digestive (4)

Verter la leche sobre la masa, remover un poco con el tenedor y compactarla formando una bola con las manos. Si la masa se desmorona es porque está demasiado seca y se puede añadir una cucharada más de leche, 15 ml.

Galletas Integrales Avena Digestive (5)

Dejar enfriar en la nevera tapada con film durante media hora.

Sacar la masa de la nevera y formar un disco aplastándola un poco con las manos.. Enharinar una superficie de trabajo y estirar la masa con un rodillo hasta obtener una plancha de 5 mm de grosor. Otra alternativa es colocar la masa entre dos láminas de film transparente para estirarla sin que se pegue al rodillo o a la mesa.

Galletas Integrales Avena Digestive (6)

Cortar la plancha con cortapastas y colocar las galletas sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.

Galletas Integrales Avena Digestive (7)

Precalentar el horno a 180 ºC y hornear las galletas a esa temperatura durante unos 12 minutos hasta que se empiecen a dorar por los bordes. Como siempre, el tiempo dependerá del horno, el grosor de las galletas…

Sacar del horno y dejar que las galletas se enfríen sobre una rejilla.

Galletas Integrales Avena Digestive (8)

Una vez frías, se conservan estupendamente en un recipiente hermético.

Tomar solas, con leche y cacao, café… como os apetezca. 😉

Notas:

Es una receta fácilmente veganizable y adaptable a una dieta para intolerantes a la lactosa. Simplemente hay que sustituir la mantequilla y la leche por margarina y una bebida vegetal al gusto, creo que incluso podría ser zumo de naranja.

Si usáis copos de avena “tradicionales”, que son los enteros, hará falta que los trituréis hasta que se desmenucen un poco, por el contrario, los copos de avena extra suaves o instantáneos se pueden añadir tal cual. Yo usé los instantáneos una de las veces que preparé las galletas y otra vez mitad y mitad, triturando un poco los enteros, y la verdad es que me gustaron más las que tenían trozos más grandes de avena.

Para que extender la masa no se convierta en una tarea de titanes, os recomiendo aplastar la bola hasta formar un disco  de un par de centímetros de espesor antes de meterla a reposar en la nevera. Yo lo hice una vez sí y otra no y os confirmo que es un consejo útil.

Como la masa es bastante quebradiza, lo mejor evitar cortapastas de formas complejas y usar una espátula para trasladarlas de la superficie de trabajo a la bandeja del horno.

Otra opción, si no tenéis cortapastas, es formar bolas con la masa y aplastarlas directamente sobre la lámina de papel en la bandeja del horno, quedarán más rústicas pero igual de ricas.

Como os decía al principio del post, creo que es una receta que se puede versionar añadiendo chocolate o ralladura de naranja. Es más que posible que haga alguna prueba.

Galletas Integrales Avena Digestive (11)

Fuente:

La receta la tenía guardada entre otras con la idea de probar varias y elegir la que más me gustase. Por los ingredientes me decidí por ésta del blog Galletas para Matilde y ya no probé más, fue amor a primer mordisco, jajaja.

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Biscotti de avellanas y cacao (Juego de Blogueros 2.0)

Uno de mis propósitos de año nuevo debería ser organizarme mejor, porque otra vez casi se me echa el tiempo encima con la receta del JdB2.0 y ya me veía haciendo alguna cosa rápida como los meses anteriores. Que no está mal, pero tampoco hay que abusar de la sencillez. De vez en cuando hay que complicarse un poco la vida, ¿verdad?

Al lío, este mes los participantes del juego votamos como ingrediente principal las avellanas. Nunca me había planteado cuando era la temporada de avellanas, la verdad, es un producto que aguanta muy bien el paso del tiempo y se puede encontrar todo el año. Las busqué en mis fruterías habituales pero al final acabé comprándolas ya peladas, aunque crudas, en la tienda de frutos secos y encurtidos del barrio.

Biscotti Avellana Cacao (8)

Tenía un par de recetas saladas en mente, pero finalmente me decidí por una elaboración a la que le tenía ganas desde hace tiempo, unos biscotti.

Como su nombre indica, los biscotti son dulces elaborados con doble cocción. Primero se cuece el pastel, se corta en rebanadas en caliente, y se continúa su cocción hasta obtener una especie de pastas secas y ligeras. Son tradicionales de la Toscana, donde se conocen como cantuccini o biscotti di Prato, y se suelen servir con vin santo, un vino dulce de la zona.  Son similares a los carquiñoles o carquinyolis catalanes, que probé este verano y también estoy deseando hacer.

Al final de la receta os dejo la lista de participantes de este mes para que veais qué jugo les han sacado a las avellanas. A mí siempre me sorprende la cantidad de cosas distintas que salen de un solo ingrediente. 🙂

Cómo preparar biscotti de avellanas y cacao

Ingredientes (para 12-15 biscotti):

  • 160 g de harina de trigo
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharada de cacao puro
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1 pizca de sal fina
  • 2 huevos
  • 75 g de avellanas crudas

Biscotti Avellana Cacao (1)

Elaboración:

Mezclar con un tenedor la harina, el azúcar, el cacao, la levadura química y la sal en un cuenco.

Batir un huevo y añadirlo a la mezcla de ingredientes secos, integrándolo bien con el tenedor.

Batir el otro y repetir. La masa resultante será pegajosa pero con cierta firmeza.

Agregar las avellanas al cuenco y mezclar bien para repartirlas por toda la masa.

Biscotti Avellana Cacao (2)

Precalentar el horno a 180 ºC.

Cubrir la bandeja del horno con papel sulfurizado y volcar la masa, formando más o menos un rectángulo.

Biscotti Avellana Cacao (3)

Hornear durante 20-30 minutos, hasta que veamos que empieza a dorarse (al llevar cacao se nota menos) y está firme al tacto.

Sacar del horno y dejar que se atempere unos 10 minutos.

Cortar en rebanadas de un centímetro y medio aproximadamente con un cuchillo de pan (y alegrarte de haber dejado que se enfríe un poco, para no quemarte los deditos).

Biscotti Avellana Cacao (4)

Biscotti Avellana Cacao (5)

Colocar las rebanadas en la bandeja del horno y hornear 10 minutos.

Darles la vuelta y hornear por la otra cara otros 8 o 10 minutos (dependiendo del horno y el grosor de las rebanadas puede ser más o menos tiempo).

Sacar del horno y dejar que los biscotti se enfríen sobre una rejilla.

Biscotti Avellana Cacao (6)

¡Y a comer!

Notas:

Los tiempos son orientativos, dependen mucho del horno, el mío tiene tendencia a la velocidad, así que en general las cosas tardan menos. Normalmente me pongo una alarma unos minutos antes de lo que dice la receta, pero esta vez se me pasó y se me churruscaron un poquito.

Las rodajas de los extremos, más pequeñas, habrá que sacarlas antes del horno, para que no se endurezcan ni se quemen.

El cacao es opcional, se puede omitir, añadiendo una cucharada rasa más de harina a la cantidad indicada, para compensar. Sin el cacao será más fácil ver cuándo están a punto.

Son “galletas” secas, por lo que es conveniente guardarlas en un recipiente hermético para que no absorban humedad y se reblandezcan.

Es la primera vez que preparo biscotti, pero me han dicho que es una receta perfecta para experimentar, añadiendo trocitos de chocolate a la masa, cambiando unos frutos secos por otros, decorando con hilitos de chocolate fundido… De hecho, esta receta es una variante de otra.

Biscotti Avellana Cacao (9)

Como dije al principio, los biscotti se pueden comer con vino dulce, pero también con café, té o chocolate a la taza. Este último fue el maridaje que elegimos en casa y, aunque estaba buenísimo, he de decir que quizá a los biscotti les va mejor una bebida menos densa que logre “empaparlos” un poco más.

Biscotti Avellana Cacao (11)
(Proximamente colgaré la receta del chocolate, ñam ñam ñam)

Fuente:

Llevaba años viendo a mi amiga Etringita publicar recetas de biscotti de todos los sabores y al final, me animé a versionar una de sus recetas, concretamente ésta, cambiando las almendras y el té matcha por avellanas y cacao. Me ha gustado tanto el resultado que estoy deseando hacer más experimentos. 😀

Participantes:

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com/
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
José Fernando: https://elemparrao.wordpress.com/
Mari Sol: http://elmenudemicocina.blogspot.com.es/
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Eva: https://pekandoconeva13.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Sara: https://unaitalianaenlacocina.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/

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Boniato al horno con romero y parmesano (Juego de blogueros 2.0)

Otra vez llega el último día del mes y con él la receta del juego de blogueros. Este noviembre el protagonista ha sido el boniato. Lo probé por primera vez hace más o menos tres años, volvíamos del centro y compramos uno asado en el kiosko de la plaza. Me pareció y me sigue pareciendo muy rico, con ese sabor entre la calabaza y la castaña, ligeramente especiado, y su textura untuosa. Aunque los veía en la frutería, hasta que salió elegido ingrediente del mes, no me había animado a comprar boniatos y cocinar con ellos. ¡Craso error! Es un ingrediente muy interesante que aporta sabor, textura y color a los platos. Y además es muy versátil, sirve tanto para preparaciones dulces como saladas.

Boniato al romero y parmesano (9)

 

Ingredientes:

  • 2 boniatos grandes
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de queso parmesano rallado
  • 1 cucharadita de romero seco picado
  • sal y pimienta

Boniato al romero y parmesano (1)

Elaboración:

Precalentar el horno a 180 ºC.

Lavar bien los boniatos, limpiar las zonas estropeadas de la piel y cortarlos en láminas finas.

Mezclar en un cuenco el aceite con el queso parmesano y el romero picado.

Boniato al romero y parmesano (2)

Agregar el boniato laminado al cuenco y remover hasta impregnar todas las rodajas con la mezcla de aceite, queso y romero.

Boniato al romero y parmesano (3)

Engrasar un molde para magdalenas con aceite de oliva.

Rellenar los huecos del molde con rodajas de boniato hasta que sobrepasen el borde (al hornearse reducen de volumen).

Boniato al romero y parmesano (5)

Espolvorear con sal.

Hornear a 180 ºC durante 45 minutos, hasta que los bordes y la parte superior estén dorados y crujientes y el interior esté tierno y cocido.

Boniato al romero y parmesano (6)

Sacar la bandeja del horno, dejar reposar 5 minutos y retirar el boniato con la ayuda de una cuchara.

Espolvorear con parmesano rallado, salpimentar y servir caliente.

Boniato al romero y parmesano (8)

Notas:

Se pueden pelar los boniatos, pero yo he preferido lavarlos bien y dejar la piel, que se pone crujientita en el horno. Me encanta. ❤

El parmesano es mejor rallarlo en el momento, siempre, nada que ver.

El romero puede ser fresco o seco. Cuando se pone fresco hace falta un poco más.

Es una guarnición perfecta para acompañar a otra preparación, pero por sí solas también pueden ser un plato único.

Fuente:

Buscando una forma de hacer boniatos al horno, me llamó la atención la presentación de esta receta.

Participantes:

 

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Financiers de grosellas

La receta de hoy es especial, no por el contenido en sí (que también), sino porque es la número 100 de este blog. ¡CIEN RECETAS YA!

¡Birulicioso! empezó sin muchas ambiciones, allá por mediados de octubre de 2011, en Tumblr como lugar donde tener accesibles las recetas que iba haciendo, un año después me mudé a este nuevo blog y aquí llevo 5 años ya. Sí, sé que muchos se hacen las 100 recetas en menos que canta un gallo, pero este blog nunca ha pretendido ser una obligación para mí, y publicar con demasiada frecuencia acabaría siéndolo. A mí me gusta tratar bien a las recetas que decido subir y divertirme en el proceso. Desde que empecé en wordpress me propuse darle importancia a las fotos bonitas y explicativas (cosa que da su trabajo lograr, aunque es muy satisfactorio), que el cuerpo de la receta resuelva las dudas que puedan ir surgiendo… e incluso contaros algunos fiascos que surgen por el camino. Espero seguir otras 100 más por aquí, y que vosotros me acompañéis. 😉

Al lío, la receta de celebración son unos financiers, unos pastelitos de almendra que probé a hacer el año pasado y que me gustaron tanto que acabé comprando un molde para hacerlos como debe ser… molde que he estrenado hace unos días en esta misma receta, todo sea dicho. Jajajaja.

Financiers Grosellas (9)

Por lo visto, el nombre original sería “visitandines” porque los hacían las monjitas de la Orden de la Visitación, con forma ovalada, pero los suizos acabarían por cambiar su forma para que parezcan lingotes y su nombre a “financiers“, puesto que según se cuenta, eran pastelitos para que los financieros no se ensuciasen las manos al comerlos. Eso dice wikipedia. Yo sólo sé que están buenísimos.

Son bizcochitos bastante jugosos y densos y el añadido de las grosellas aporta un contraste de sabor y textura fantástico, aunque podéis no ponérselas.

Ingredientes (para 12 financiers):

  • 85 g de almendra molida
  • 25 g de harina de trigo
  • 120 g de azúcar glas
  • 3 claras de huevo
  • piel rallada de un limón
  • 70 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 120 g de grosellas
  • un poco de harina y mantequilla extra para el molde

Financiers Grosellas (1)

Elaboración:

Ablandar la mantequilla dejándola a temperatura ambiente. Si no hace suficiente calor, o tenemos prisa, derretir ligeramente en el microondas, en tandas de 10-15 segundos a potencia media, removiendo para mezclarla hasta que esté con textura pomada. Dejar enfriar a temperatura ambiente.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Mezclar el azúcar glas con la harina de trigo y la almendra molida, deshaciendo los posibles grumos.

Financiers Grosellas (2)

Batir las claras de huevo hasta alcanzar el estado “puntas blandas”, sin llegar a tenerlas a punto de nieve (tienen que estar blanditas para poder mezclarlas).

Incorporar las claras a la mezcla de harina, azúcar y almendra, mezclando delicadamente con una espátula, realizando movimientos envolventes.

Financiers Grosellas (3)

Añadir la ralladura fina de limón y mezclar.

Agregar la mantequilla en pomada a la crema y mezclar hasta integrarla bien.

Por último, añadir las grosellas y remover con delicadeza para distribuirlas por la masa.

Financiers Grosellas (4)

Engrasar con mantequilla y enharinar los moldes a usar (si son de silicona, como el mío, no hace falta).

Distribuir la masa en los moldes (12 en mi caso, que son para financiers, aunque la primera vez que preparé esta receta, usé 4 de estos moldes de tartaletas de 10 cm de diámetro).

Financiers Grosellas (5)

Hornear a 180 ºC durante 12-15 minutos si son moldes para financiers, 15-20 si son tipo tartaleta. Estarán cuando se haya dorado la superficie.

Financiers Grosellas (6)

Dejar enfriar sobre una rejilla antes de desmoldarlos.

Opcional: Espolvorear azúcar glas por encima al servir.

Financiers Grosellas (10)

Notas:

En este post de Javi Recetas explican muy bien el tema de los estados de las claras al montarlas, y con fotos, lo que ayuda bastante.

Importante no volverse locos al remover la masa, para que no se baje todo el aire que hemos metido con las claras montadas. La delicadeza es indispensable.

Si no tenéis moldes de financiers o tartaletas, también se pueden usar moldes para magdalenas o cápsulas, eso sí, tened en cuenta los tiempos de horneado, que variarán según el tamaño.

Si no encontráis grosellas, pero queréis mantener la chispa que aportan a la receta, podéis usar arándanos, frambuesas… yo os recomiendo que sean cosas ácidas y de sabor “fresco”, para que hagan contraste con la masa, que es densa y dulce.

El sabor gana muchísimo con el reposo, cada día que pasaba estaban más buenos, aunque es verdad que no han durado mucho, jajajaja.

Para mantenerlos en perfecto estado, guardadlos en un recipiente hermético.

Financiers Grosellas (8)

Fuente:

Encontré la receta en este blog italiano, el año pasado mientras buscaba recetas en las que utilizar las grosellas sobrantes de hacer esta otra receta.

Gratén de patatas con bechamel y queso gouda

Si hay algo que echo de menos en verano, especialmente desde que vivo en Madrid, es la posibilidad de usar el horno sin morir achicharrados en el intento. Por suerte existe el helado para mitigar la ausencia de bizcochos, galletas y comidas gratinadas. Por eso el otoño es bienvenido. Bueno, por eso y porque me chifla el colorido de los árboles… la brisa fresca en la cara…

Al lío, que me pierdo en divagaciones. La receta que os traigo hoy, unas deliciosas patatas en bechamel gratinadas, lleva meses en borradores esperando su momento. Sé que en algunos lugares todavía es misión de riesgo hornear (para que luego haya quien niegue el cambio climático), pero ya falta poquito.

Graten Patatas Queso Gouda (8)

La única complicación que tiene este plato es hacer la bechamel, pero siguiendo las instrucciones que os doy, no debería haber problema. Si tenéis vuestra propia manera infalible de hacerla, adelante con ella. En casa el señor de las bechameles es J, que opina que soy muy lista por afirmar que sus platos estrella son los risottos y las bechameles (¿Qué culpa tengo yo de que se le den tan bien, eh? Ninguna, obviamente). En una de mis primeras lasañas tuve que pasar la batidora a la bechamel de tanto grumo que había. Por suerte he mejorado y tras unas cuantas bechameles más que decentes, puedo hacerla sin problemas (lo cual no quita que siga siendo cosa de J, que quede claro).

Ingredientes (para 4 raciones):

Para la bechamel:

  • 45 g de mantequilla sin sal
  • 30 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal (o al gusto)
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida (o al gusto)
  • 750 ml de leche

Para el gratinado:

  • 500 g de patatas
  • 1 cebolla mediana
  • 100 g de queso gouda

Graten Patatas Queso Gouda (1)

Graten Patatas Queso Gouda (2)

Preparación:

Cortar la cebolla en juliana. Pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Reservar.

Para la bechamel:

Calentar la leche en una olla. Reservar.

Tamizar la harina para evitar grumos en la bechamel.

Fundir la mantequilla en una sartén amplia (de más de un litro de capacidad) a fuego medio-suave. Una vez derretida, añadir la harina y cocinarla durante dos o tres minutos removiendo con una cuchara de madera hasta que empiece a coger color.

Mantener el fuego a medio-suave y añadir la leche caliente a poquitos con un cucharón. Remover con una cuchara de madera hasta que vaya ligando y la harina absorba toda la leche antes de añadir más. Deshacer bien los grumos que puedan aparecer.

Con la última cucharada de leche, salpimentar al gusto y remover para repartirlo bien. La bechamel ha de quedar densa pero líquida.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Verter un poco de bechamel en el fondo de una fuente apta para horno, preferiblemente de cristal o cerámica.

Colocar sobre el fondo una capa de rodajas de patata, sobre ella un poco de la cebolla y cubrir con bechamel.

Graten Patatas Queso Gouda (3)

Repetir hasta llenar la fuente, rematando con bechamel (yo apuré demasiado, lo suyo es que quede un poco de margen para que no rebose al borbotear).

Graten Patatas Queso Gouda (4)

Hornear a 180 ºC, a media altura y con calor arriba y abajo, durante unos 45 minutos. Para evitar que se queme la superficie, se puede cubrir con una hoja de papel de aluminio o una tapadera apta para horno.

Pasados los 45 minutos de horneado, rallar el queso gouda, espolvorear por encima de la fuente y volver a meter en el horno otros 20-30 minutos a la misma temperatura (esta última se puede hornear en modo gratinado, si vuestro horno lo tiene). Estará listo cuando el queso se derrita y empiece a dorarse.

Graten Patatas Queso Gouda (5)

Retirar del horno, dejar reposar unos minutos sin tapar y servir caliente.

Graten Patatas Queso Gouda (7)

Notas:

Esta receta se puede preparar con antelación y recalentar con excelentes resultados. Otra “ventaja”, además de comer rico sin tener que cocinar en ese momento, es que se habrá solidificado un poco y no se desparramará tanto al hacer las raciones.

Graten Patatas Queso Gouda (9)

He probado una variante infundiendo té milky oolong en la leche previamente. No os imagináis el sabor tan especial que aporta a este plato este simple detalle. Si os atrevéis, sólo hay que calentar la leche en una olla, bajar a fuego medio-suave cuando rompa a hervir, añadir el milky oolong y remover para que se empape bien. Sin dejar que vuelva a hervir, dejar infundir durante 3 o 4 minutos, hasta que se abran las hojas. Pasado ese tiempo, retirar del fuego la olla y dejar reposar un par de minutos antes de filtrar. Después la receta se continúa de la misma manera que os he contado.

Fuente:

La receta original lleva el té del que os hablaba ahí arriba, milky oolong, yo la he preparado con y sin y ambas están riquísimas.