Gachas de avena

Después de la Semana Santa y sus torrijas, su leche frita, sus buñuelos, sus pestiños… os traigo una propuesta de desayuno sano y nutritivo, gachas de avena, lo que los anglosajones llaman porridge.

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Las gachas son muy versátiles y fáciles de preparar, ya sea con leche, bebida vegetal o incluso agua. El endulzado es opcional y también hay distintas variantes: azúcar, panela, compota de frutas, dátiles, miel o siropes.

En esta casa somos… bueno, especialmente yo… muy fans de los desayunos y nos encanta experimentar y probar cosas nuevas. No sé a vosotros, a mí me aburre desayunar siempre lo mismo, así que las recetas que me ofrecen multitud de opciones tienen toda mi aprobación.

Ingredientes (para 1 cuenco):

Gachas base:

  • 3/4 de taza de leche o bebida vegetal (unos 180-200 ml)
  • 1/4 de taza de copos de avena (30 g)
  • 1 cucharadita de sirope o miel (opcional)
  • 2 cucharaditas de hebras de té (opcional)

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Sugerencia para completar el cuenco:

  • 3 orejones de albaricoque
  • 1/2 plátano
  • 10 almendras enteras, o una cucharada de almendras picadas
  • 1 cucharada de granos de granada

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Elaboración:

Calentar la leche a fuego fuerte (*), cuando esté a punto de hervir, bajar a fuego medio y añadir los copos de avena. Remover bien para que se empapen, tapar el cazo y dejar cocer, sin llegar a hervir, hasta que la avena esté cocinada. Dependiendo del tipo de avena que uséis y, sobre todo, de la consistencia que os guste, serán entre 10 y 15 minutos.

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Mientras se cocinan podéis cortar el resto de ingredientes, en pedazos más o menos grandes, según preferencias (**).

Colocar las gachas de avena en un cuenco amplio y añadir la fruta y frutos secos al gusto. También se puede añadir un poquito de sirope o miel si os parece que le falta dulce. Yo suelo añadir el edulcorante al final porque a veces, entre el azúcar de la bebida vegetal y el dulzor de las frutas, no es necesario ni conveniente añadir más.

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¡A desayunar y tener un buen día!

Notas:

Aunque la preparación es extra-fácil y rápida, si sois de los que apura el tiempo en la cama por las mañanas, u os levantáis con pocas ganas de cocinar a esas horas, podéis dejar la avena hidratándose en la leche toda la noche en la nevera (lo que en inglés se llama “overnight oats”, o avena de la noche a la mañana, jajaja) y pegarle un calentón al fuego o en el microondas, y listo. Si os gustan frías, ni eso hace falta, sólo remover un poco y añadir los ingredientes extra.

Y si vais de cabeza y necesitáis optimizar el esfuerzo, haced para varios desayunos y guardadla en un recipiente hermético en la nevera. La base preparada de las gachas de avena se puede conservar dos o tres días.

(*) El día que me puse a documentar la receta me apetecía darle una vuelta de tuerca más, así que aromaticé la leche con té (ya sabéis que me encanta experimentar con tés e infusiones). Si os apetece probar, sólo hay que calentar la leche, añadir el té y dejar infundir el tiempo indicado en el paquete, filtrar y continuar con la receta. Otra opción es hacerlo en frío, dejando el té en la leche toda la noche en la nevera.

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(**) Los ingredientes para completar la base son al gusto y ahí hay todo un mundo. En la receta he puesto lo que tenía en casa en ese momento que combinaba bien, pero podéis (y debéis) experimentar. Los cuencos de gachas admiten frutos secos, fruta fresca, chocolate, semillas, especias, granola, compotas e incluso yogur o queso fresco batido.

Mi recomendación es ir tirando de frutas de temporada, así nunca os parecerá que estáis desayunando lo mismo. Además las frutas de temporada suelen estar más dulces y así podéis prescindir de edulcorantes extra.

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Fuente:

En casa preparamos gachas desde hace bastante tiempo y, aunque en general las hacemos a sentimiento, las proporciones suelen ser las que pongo en la receta y a las que llegué más o menos a ojo.

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Magdalenas de pera y cardamomo (Juego de Blogueros 2.0)

Vuelve a ser fin de mes y toca publicar mi propuesta para el reto mensual con un producto de temporada. Esta vez la más votada fue la pera, aunque había otros ingredientes igual de interesantes.

No sé a vosotros, pero a mí enero se me ha pasado volando, cuando me quise dar cuenta había llegado el último fin de semana del mes y yo sin la receta preparada. Por suerte tenía en la despensa todo lo necesario para estas deliciosas magdalenas que, aunque las dejé como plan B para probar cosas nuevas, fueron la primera cosa que me vino a la cabeza cuando salió la pera como ingrediente mensual.

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Me ha pasado una cosa curiosa en esta ocasión, he ido comprando peras que acabaron devoradas antes de decidir qué receta probar. Y no ocurrió ni una ni dos, sino al menos en tres ocasiones. Eso sí, fueron bien disfrutadas, tanto solas como con yogur o en batidos mañaneros.

Al final del post os dejo los enlaces para que podáis ver qué han hecho el resto de participantes con las peras.

Ingredientes (30 minimagdalenas o 9 normales):

  • 2 huevos medianos
  • 100 g de azúcar
  • 60 g de aceite de girasol
  • 1 pera (2 si son pequeñas)
  • 4 vainas de cardamomo
  • 120 g de harina de trigo
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de sal fina

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Elaboración:

Cascar los huevos y separar las claras de las yemas.

En un cuenco, montar las claras a punto de nieve con unas varillas (si sois de esos que lo hacéis a mano, toda mi admiración para vosotros, yo uso las de la batidora). Estarán listas cuando tengan una consistencia firme y al inclinar el cuenco no se escurran. Reservar.

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Batir las yemas con el azúcar en un cuenco grande, también con las varillas, hasta que blanqueen y aumenten de volumen.

Añadir el aceite de girasol y seguir batiendo.

Pelar y picar la pera (para minimagdalenas es mejor trozos más pequeños, pero sin pasarse, lo suyo es notar el sabor y la textura de la pera).

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Abrir las vainas de cardamomo, retirar las semillitas y machacarlas en un mortero hasta que se desmenucen un poco.

Añadir la pera y el cardamomo a la crema y mezclar con una espátula para distribuirlos bien.

Mezclar la harina, la sal y la levadura química. Tamizar sobre la crema en tandas, integrando bien antes de añadir más, pero sin remover en exceso.

Agregar las claras montadas a la masa e integrar suavemente con la espátula, con movimientos envolventes, intentando que no se bajen en el proceso.

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Tapar el cuenco con film transparente y dejar reposar al menos una hora en la nevera.

Precalentar el horno a 210 ºC.

Colocar cápsulas de papel en el molde de las magdalenas (cápsulas dobles sobre una bandeja de horno si no tenemos molde)mientras la masa reposa.

Rellenar las cápsulas con masa hasta 3/4 partes de su capacidad.

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Hornear a 210 ºC durante 10 minutos (7 si son minimagdalenas), bajar la temperatura a 190 ºC y seguir horneando otros 5-10 minutos (para minimagdalenas unos 2 o 3), hasta que se doren.

Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla metálica.

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¡Y a disfrutar de unas esponjosas magdalenas!

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Notas:

La cantidad de cardamomo es orientativa, con 4 tienen bastante sabor; si preferís que sea más sutil, con 2 será suficiente; si queréis que sea más potente, poned más.

Si os gustan las magdalenas con costra crujiente, espolvoread un poco de azúcar por encima justo antes de meterlas al horno. Yo no les puse mucho, pero en la fila de arriba de la siguiente foto, llevan azúcar.

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El truco para las magdalenas con copete está en ese juego de temperaturas: tener la masa fría, empezar el horneado a mayor temperatura para que suban y después bajarla para que se hagan por dentro.

En esta ocasión a mí me han quedado chatas, creo que porque las cápsulas eran muy pequeñas para mi molde, así que se abrieron en lugar de contener la masa y dejar que subiese. Para evitarlo puse dos cápsulas por magdalena, pero aún así no funcionó del todo. Con esta receta y las cápsulas adecuadas siempre me han salido unas preciosas magdalenas con copete.

Fuente:

Esta receta es de uno de mis blogs culinarios favoritos del mundo, Fotomerienda de Etringita. De ella he aprendido un montón de cocina y, sobre todo, de fotografía culinaria, mis fotos sin sus sabios consejos no serían lo mismo. Últimamente su actividad bloguística está paralizada y yo espero como agua de mayo que vuelva a la carga con más y mejores recetas. Si no conocéis Fotomerienda, estáis tardando en ir a echar un vistazo. 😉

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Participantes del juego:
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Rosamary: https://alacartemenus.wordpress.com/
Carlota: https://articuina.wordpress.com
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com
Berta: https://dulceperonotanto.wordpress.com/
Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/
Rebeca: http://enganchadosalacocina.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Sandra: https://justfoodlovers.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Silvia K.: http://kuinetes.com/
Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Jorge: https://mastercocinillas.com/
Silvia R.: https://misdeliciosastentaciones.wordpress.com/
Antxon: http://musloypechuga.com
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

Polos de nectarina y rooibos

No me puedo resistir a publicar otra receta de polos (es que tengo que sacarle partido a los moldes, ya sabéis, jajajaja).

Esta vez, después de los de lima limón, unos un poco más típicos pero con una vuelta de tuerca. ¿Por qué más típicos? Pues porque los polos más tradicionales se componen de tres ingredientes básicos: azúcar, agua y fruta. Y he pensado… ya que va a ser agua… ¿por qué no aderezarla con algo como el rooibos? al fin y al cabo, las infusiones son básicamente agua saborizada. 😉

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Recuerdo que cuando era pequeña, mi tío hacía polos de “limonada” casera (lo entrecomillo porque mezclaba a sentimiento zumo de limón, agua y azúcar) en los pocillos de café de mi abuela. Si cierro los ojos todavía recuerdo el sabor agridulce que tenían… y lo mucho que le gustaba hacerme rabiar no dándome uno porque no era mayor (me lleva 10 años). Grrrrrrr

Años después, un verano mi hermano y yo convencimos a mi madre para que nos comprase un paquete de Tang que traía una polera. Nos inflamos a polos de Tang y, cuando se acabaron los sobres, hicimos bastantes experimentos con otros ingredientes, jejejeje.

Fin del momento remember, vamos al lío.

Ingredientes (para 4 polos de unos 90 ml):

  • 50-70 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de rooibos
  • 1 nectarina mediana
  • agua

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Preparación:

Poner un cazo al fuego con el azúcar y 100 ml de agua para elaborar un sirope simple, o almíbar (la cantidad de azúcar variará según la fruta empleada y lo dulces que os gusten los polos, yo usé 70 g y creo que me pasé un poco). Bajar a fuego suave cuando rompa a hervir y cocer, manteniendo el hervor, durante 4 o 5 minutos. Pasado este tiempo, apartar del fuego y dejar enfriar completamente.

Hervir 200 ml de agua, añadir dos cucharaditas de rooibos, remover y dejar reposar durante 5 minutos (el que yo usé es aromatizado, pero podéis usar rooibos normal). Pasado ese tiempo, filtrar y dejar enfriar.

 

Lavar y trocear la nectarina (yo no la pelo).

Picar en trozos más pequeños aproximadamente 1/3 de la nectarina y repartir en los moldes de los polos (si no os gustan los trozos de fruta en los helados, saltad este paso).

Poner el sirope con la infusión de rooibos y el resto de la fruta en el vaso de la batidora y batir hasta que no queden grumos.

Verter la mezcla en los moldes llenando hasta un poco menos del máximo. Remover la mezcla después de cada molde para volver a integrarlo todo antes de rellenar el siguiente.

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(Si no tenéis moldes, podéis hacer los polos en vasitos de plástico, tapándolos con film transparente o papel de aluminio a través del que clavar los palitos, así se mantienen centrados y rectos)

Congelar hasta que se endurezcan completamente (el tiempo necesario depende de los ingredientes, a más azúcar más lento, y el tipo de moldes, pero suelen ser entre 4 y 6 horas).

Polos Nectarina Rooibos (3)

Desmoldar mojando el exterior del molde o vasito con agua templada o del tiempo.

¡Espero que os gusten!

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Notas:

Esta vez usé nectarina, pero también se pueden hacer con fresas, melocotón o cualquier otra fruta, o combinaciones de varias, que tengáis en el frutero. Como siempre os digo ¡lo más divertido es experimentar!

Fuente:

Partí de una receta que mi amiga Etringita de Fototomerienda publicó en Cafetearte.

Batido de melocotón y té verde

Esta vez os propongo un batido más ligero y todavía más fácil de preparar que el último, perfecto para comenzar el día o para refrescarse en la merienda. Este batido combina los beneficios del té verde sencha con el importante aporte de vitaminas y minerales del melocotón, que además es una fruta de temporada.

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Yo he usado un té verde sencha aromatizado con flores y frutas que tiene un sabor y aroma riquísimos, pero podéis usar perfectamente té verde sin añadidos.

Para el batido elegí melocotones, pero podéis poner otras frutas de temporada de la familia como nectarinas, paraguayos o albaricoques, e incluso una mezcla de varias.

Ingredientes (2 batidos grandes):

– 2 melocotones grandes maduros

– 250 ml de té verde

– 1 cucharada de miel (opcional)

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Preparación:

Preparar el té con la suficiente antelación para que se haya enfriado a la hora de utilizarlo (el día antes, por ejemplo). Se puede hacer infusionando en agua caliente el tiempo que indique el paquete o en frío por maceración, que es la forma que yo prefiero en verano. En ambos casos hará falta más o menos una cucharada de té por cada 500 ml de agua. Como queremos 250 ml habrá que poner más agua contando con la que puedan absorber las hebras de té.

Lavar y trocear los melocotones sin pelarlos.

Poner el melocotón troceado, la miel y la mitad del té verde en el vaso de la batidora o licuadora y batir bien hasta obtener un puré fino, entonces añadir el resto del té y batir para homogeneizar.

Servir en vasos fríos, decorar con unas rodajitas de melocotón y, si hace mucho calor, añadir unos cubitos de hielo.

¡A espantar el calor trago a trago!

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Ideas:

Con el té que sobre podéis hacer cubitos de hielo para añadir al batido o a otros zumos. Como veis en las fotos, yo puse pétalos de las flores de la infusión en los cubitos, son comestibles, así que no hay problema al derretirse el hielo, pero pensad si os apetece encontraros cosas flotando en el batido.

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Si tenéis una batidora o licuadora en la que podáis picar hielo, podéis añadir sólo 100 o 125 ml de té líquido y el resto en cubitos a la hora de triturar, así tendréis una especie de granizado.

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Como veis, el color del batido cambia según el tipo de melocotones y también según su grado de maduración.

Fuente:

Cosecha propia, fruto de la experimentación con tés e infusiones para el blog de Café Té Arte.