Helado de té especiado y plátano

El verano pasado, con todo el follón de irnos a Paraguay, se me quedó esta receta en el tintero digital. Este calor que está haciendo pide cosas fresquitas, así que ¡allá vamos con este helado de té especiado y plátano!

Helado de té especiado y plátano (5)

 

Es el segundo helado con base platanística que publico, después del de chocolate y cerezas, y sigo siendo muy fan de lo sencillos que son de hacer y lo mucho que da el pego la textura del plátano congelado, y si está en su punto, ni siquiera hay que añadir nada para endulzarlo.

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 3 plátanos medianos maduros (aprox. 300 g pelados)
  • 4 o 5 dátiles
  • 1 cucharadita de canela
  • 1 pizca de clavo molido
  • 1 trocito de jengibre fresco (de 1 cm más o menos)
  • 150 ml de leche o leche vegetal
  • 2 cucharaditas de hebras de té negro

Opcional:

  • Caramelo líquido, sirope de chocolate, nueces picadas, galletas de canela desmenuzadas…

Helado de té especiado y plátano (1)

Preparación:

Pelar y trocear los plátanos (el tamaño variará según la potencia de la batidora/picadora que tengáis,  si es muy potente o permite picar hielo pueden ser trozos más grandes), colocarlos en un plato o cuenco, tapar con film y llevar al congelador al menos 4 horas (se puede dejar de un día para otro).

Calentar la leche e infusionar el té durante los minutos que indica el paquete (para té negro suelen ser unos 4 minutos, ojo con esto, porque si se pasa el tiempo puede amargar bastante), filtrar y reservar 125 ml.

Deshuesar y picar los dátiles (si veis que tienen la piel demasiado dura se puede retirar, pero no suele hacer falta).

Pelar y rallar el jengibre (si os gusta suave, poned menos de 1 cm de raíz, si os va la marcha, poned un poco más).

Poner la leche infusionada en el vaso de la batidora, añadir la canela, el clavo, el jengibre rallado y los dátiles, y batir hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea.

Helado de té especiado y plátano (2)

La crema se puede hacer con la leche fría, inmediatamente antes de preparar el helado, o con antelación, justo después de filtrar el té, mezclando los ingredientes en caliente y dejándolo enfriar en la nevera, de esta forma los sabores y aromas se intensificarán.

Sacar el plátano del congelador y dejar atemperar unos 10 minutos (así será más fácil de batir).

Poner el plátano y la crema especiada en el vaso de la batidora/picadora y batir hasta integrar todo en una crema espesa y sin grumos.

Repartir en cuencos, decorar con sirope de chocolate, caramelo líquido y/o trocitos de galletas desmenuzadas o de nueces y ¡a comer!

Helado de té especiado y plátano (4)

Notas:

El batido final será más o menos laborioso dependiendo de la potencia de la batidora que tengáis, si no es de las pensadas para picar cosas duras, tendréis que batir un poco, sacar lo que se ha quedado entre las cuchillas, remover con una cuchara y volver a batir… así hasta que ya no queden grumos.

Si una vez acabáis de batir el helado está más bien blando, se puede meter en el congelador 10 o 15 minutos para que vuelva a coger cuerpo.

Las especias se pueden variar a gusto, se me ocurre que se podrían usar las mismas que lleva el té yogui, por ejemplo.

Helado de té especiado y plátano (3)

Fuente:

Tomé la idea de esta receta del blog Lala Kitchen, añadiéndole un té negro especiado que tenía en la despensa.

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Delicias de Elche

La primera vez que probé este pincho fue en un bar en Alicante, y se llamaba (por motivos evidentes) de esta forma, y de esta forma me gusta llamarlo a mí.

Son muy fáciles de preparar, y siempre que las he cocinado, han sido un éxito total, incluso entre los escépticos iniciales (cuando los hay).

El contraste dulce/salado y las distintas texturas al principio puede resultar chocante, pero luego no puedes parar de comer.

Delicias de Elche

Ingredientes:

– Dátiles (que se vean jugositos)

– Lonchas finas de panceta (a mi me gusta que sea mitad y mitad grasa y carne, y si es ahumada le da un plus de sabor)

– Almendras peladas y crudas (yo suelo usar almendra marcona)

Preparación:

(Para empezar, decir que hay dos formas de hacerlas, fritas en aceite de oliva o al horno, yo las prefiero al horno por motivos que luego os diré).

Quitar el hueso a los dátiles cortando a lo largo en un lateral (como abriendo un bocadillo), así de paso nos fijamos en si alguno tiene bichillos (no es habitual).

Rellenar cada dátil con una almendra (o dos si el dátil es muy grande), y cerrar.

Quitar la corteza de la panceta (si es que tiene).

Envolver cada dátil con una tira de panceta, y cerrar pinchando con un palillo (en la foto no salen porque no teníamos palillos). El palillo es esencial si se hacen fritos para evitar que se abran.

EN HORNO:

Precalentar el horno a 250 ºC

Colocar los rollitos sobre la bandeja (se puede poner papel de hornear).

El tiempo depende bastante del horno, en general en 5 minutos están ya dorados y crujientes, pero es mejor estar atentos, para que la panceta no se quede cruda ni llegue a quemarse.

EN SARTÉN:

Freír en aceite caliente, en pequeñas cantidades para que no se enfríe (quedarían aceitosos).

En poco tiempo están fritos (si es necesario, darles la vuelta), hay que tener cuidado de que no se quemen.

Sacarlos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Servir calientes.

Curiosidades:

La primera vez que las hice fueron fritas, y fue un poco desastre. Salieron riquísimas, pero el aceite salta un montón, así que me quemé bastante, ensucié muchísimo, y las primeras se enfriaron antes de que las últimas estuviesen en su punto.

La siguiente probé a hacerlas en el horno, y aunque hay que estar atentos de que no se pasen, son más ligeras y limpias de hacer.

Fuente:

Después de probarlas en Alicante, decidí hacerlas en casa. Esta es una buena forma de ir sacando recetas, aunque evidentemente será más o menos fácil dependiendo de la complejidad de la receta y de nuestras habilidades como cocineros y catadores. Pero es un reto divertido.