Bombones de café moca

Vuelvo con otra receta de bombones, esta vez de café. Los he llamado “de café moca” porque el sabor del café, con el chocolate blanco del relleno y el negro de la cobertura me recuerda a algún tipo de café especial que no logro identificar del todo pero que quizá sea parecido al del café moca.

Tal como hice estos bombones, el amargo del chocolate negro de la cobertura contrasta con el dulce del relleno de forma que no se echa en falta más dulzor. Si necesitáis un extra de dulzor, simplemente añadid la cantidad de miel que os indico a la mezcla.

Con sólo 3 ingredientes (4 si ponéis miel) y un poco de maña, podéis quedar muy bien regalando una cajita de bombones caseros. En serio, no tienen ningún misterio, son aún más fáciles que los de matcha.

Bombones Cafe Moca 06

Ingredientes (4 docenas de bombones):

Para la ganache:

– 200 g de chocolate blanco para repostería

– 45 ml de café cargado

– 20 g de miel (opcional)

Para la cobertura:

– 100 g de chocolate negro de cobertura

– unas onzas de chocolate blanco (opcional)

Bombones Cafe Moca 01

Preparación:

Preparar un café cargado, ya sea expreso o en puchero (no recomiendo hacerlo con cafetera de goteo porque el sabor es menos intenso y lo suyo es que los bombones sepan a café).

Para hacer café en puchero: llevar a ebullición 100 ml de agua en un cazo pequeño. Retirar del fuego y añadir 1 cucharada colmada de café molido, remover un poco para empaparlo bien, dejar reposar 10 minutos y filtrar (la cantidad de café molido va un poco a gusto, y dependerá de lo intenso que queramos el sabor a café en los bombones).

Mientras reposa el café, trocear el chocolate blanco en un cuenco y fundirlo a baño maría, introduciendo el cuenco en un cazo con agua caliente (ojo que no entre agua en el chocolate) y dejando que se derrita lentamente (me encanta cómo las onzas mantienen la forma de manera que crees que no se han fundido y al tocarlas… ¡sorpresa!).

Separar 45 ml del café que hemos preparado y añadirlo en caliente al chocolate. Mezclar con una espátula de silicona, haciendo movimientos envolventes y evitando hacer burbujas, hasta que sea una crema uniforme y sin grumos. Si utilizamos miel, habrá que disolverla primero en el café caliente.

Para que el sabor del café se asiente es recomendable dejar enfriar la mezcla a temperatura ambiente de un día para otro. Si pasado este tiempo la ganache no ha adquirido la consistencia necesaria para formar trabajarla sin que se nos pegue a las manos, podemos meterla en la nevera una o dos horas (como ya hace calor, es difícil que a temperatura ambiente endurezca, así que podéis meterla directamente en la nevera).

Formar bolitas más o menos del tamaño de avellanas con la ganache y volver a meterlas en la nevera o el congelador mientras fundimos al baño maría el chocolate negro que usaremos como cobertura.

Bombones Cafe Moca 02

Bañar las bolas en el chocolate negro teniendo cuidado de que queden bien cubiertas y dejarlas enfriar sobre una bandeja forrada con papel de horno (si hemos tenido las bolas en el congelador, al bañarlas en chocolate se hará la cobertura más rápido).

Bombones Cafe Moca 03

Podemos darles un toque especial con una decoración extra:

Fundir 3 o 4 onzas de chocolate blanco de la misma forma que hemos hecho antes y hacer dibujos en los bombones con la ayuda de un palillo.

Bombones Cafe Moca 04

Bombones Cafe Moca 05

Conservar en la nevera en un recipiente hermético (sobre todo con estas temperaturas que está haciendo, no queréis encontraros con charquitos blanquinegros cuando la gula os pida unos bombones).

¡Y a disfrutar!

Bombones Cafe Moca 07

Ideas:

Si tenéis prisa, podéis obviar el paso de bañado de las bolas y hacer trufas de café rebozándolas en cacao puro directamente después de formarlas. Una cucharada de cacao debería ser suficiente para todas.

Bombones Cafe Moca 09

Yo guardé unos pocos en el congelador para que pudiese probarlos mi pinche, y la verdad os lo recomiendo para terminar una comida con un bocado fresquito.

No lo he probado, pero me imagino que disolver un par de cucharaditas de café soluble en 45 ml de agua funciona igual de bien. Si alguien se anima, que me cuente.

Fuente:

Partí de una receta de bombones de café que realicé para Cafetearte, haciendo pruebas con las proporciones café/chocolate hasta encontrar las adecuadas porque, como descubrí haciendo estos bombones, el chocolate blanco no funciona igual que el negro.

Bombones Cafe Moca 08

Bombones rellenos de té matcha

Esta receta es la perdición total, la he hecho ya un par de veces y en cada una han acabado volando. Para mantener mi honor diré que más de la mitad los he regalado y que los agasajados han quedado muy sorprendidos y contentos con ellos.

Nunca había probado a hacer bombones porque me parecía que sería complicado que quedasen bien, pero nada más lejos de la realidad. La parte más laboriosa es la del baño de chocolate, pero ni siquiera es difícil. Como veis en la fotos, no tengo molde para bombones, pero me gusta mucho el aspecto rústico que se consigue de esta manera, y sospecho que además son mucho más fáciles de preparar sin molde.

Tras informarme un poco, me decidí por unos bombones rellenos de chocolate blanco y té matcha porque me gustó la idea de sorprender con el intenso color verde del té. La sorpresa fue que además de ser bonitos, el contraste entre el amargo del chocolate negro con el dulce de la ganache de chocolate blanco y té matcha los hace deliciosos. Un acierto tanto para los ojos como para el paladar.

Bombones Matcha 07

Ingredientes (4 o 5 docenas):

Para la ganache:

– 200 g de chocolate blanco para postres

– 5 g de té matcha

– 70 g de nata líquida para montar (35% m.g)

– 20 g de miel (opcional)

Para la cobertura:

– 100 g de chocolate para cobertura (mínimo 55% cacao)

– 2 o 3 onzas de chocolate blanco

– té matcha

Bombones Matcha 01

Preparación:

Trocear el chocolate blanco (podéis reservar 2 o 3 onzas para decorar al final) y fundirlo a baño maría, introduciendo el cuenco en un cazo con agua caliente (se puede fundir en microondas, a baja potencia, pero es bastante fácil pasarse y quemar el chocolate, no lo recomiendo).

Tamizar el té matcha, añadirlo al chocolate y remover con unas varillas pequeñas o una espátula de silicona hasta deshacer los posibles grumos e integrarlo bien (podéis tamizar directamente encima del chocolate fundido removiendo mientras lo hacéis).

Hervir la nata con la miel en un cazo pequeño, dejar enfriar la mezcla 3 o 4 minutos y agregarla al chocolate, mezclando bien hasta obtener una crema uniforme y sin grumos (aquí es donde la mezcla se pone verde intenso).

Tapar el cuenco con film y dejar reposar de un día para otro a temperatura ambiente, de esta forma se asentará el sabor del té. Si pasado este tiempo la ganache no ha ganado suficiente consistencia, meter en la nevera una o dos horas (si tenéis prisa o hace demasiado calor, podéis saltaros el reposo a temperatura ambiente y pasar directamente a la nevera).

Hacer bolitas del tamaño de avellanas con la ayuda de una cuchara y volver a meterlas en la nevera.

Bombones Matcha 02

Fundir el chocolate negro al baño maría (igual que hicimos con el blanco), bañar las bolitas y dejarlas enfriar sobre una bandeja forrada con papel de horno (si os quedan zonas sin cubrir, mojad un dedo en el chocolate y tapad las calvas del bombón, apenas se notará).

Bombones Matcha 03

Fundir las 2 o 3 onzas de chocolate que reservamos al inicio, añadir una pizca de té matcha y remover hasta integrar bien (id añadiendo el té matcha pizca a pizca mientras removéis, la cantidad va un poco a ojo, la idea es que se note el color verde pero sin pasarse).

Trazar líneas o puntos con el chocolate verde sobre los bombones con la ayuda del filo de una cucharilla o un palillo.

Bombones Matcha 04

Dejar enfriar  a temperatura ambiente, tapar con papel de aluminio evitando tocar los bombones y guardar en la nevera unas horas hasta que se endurezcan del todo antes de separarlos del papel de horno.

Bombones Matcha 05

Duran bastantes días si los conserváis en un recipiente hermético en la nevera, sobre todo si habéis añadido miel, ya actúa como conservante. En nuestra casa volaron, sucumbimos al delicioso contraste de sabores.

Ideas:

Se pueden decorar espolvoreando té matcha con un colador sobre los bombones cuando haya empezado a endurecerse el chocolate de la cobertura.

Para hacer trufas, en vez de cubrir las bolas con chocolate negro fundido, hacer una mezcla a partes iguales de té matcha y azúcar glas (2 cucharaditas de cada deberían ser suficientes) y rebozar en ella las bolas justo después de darles forma. No he probado, pero quizá estén buenas rebozadas con cacao puro.

Si os gusta más el aspecto de las trufas, pero no queréis renunciar al contraste que aporta el chocolate negro, podéis hacer unos trufombones de la siguiente manera:

Dejar reposar las bolas recién bañadas en chocolate unos minutos, cuando éste empiece a endurecer, rebozarlas en una mezcla a partes iguales de té matcha y azúcar glas y dejar enfriar del todo (si el chocolate aún está muy blando hará falta más rebozado).

Y también podéis utilizar chocolate blanco en vez de negro para el exterior, pero para mi gusto os quedarán demasiado dulces, yo prefiero el toque amargo que da el chocolate negro.

Bombones Matcha 09

Una buena idea es guardárlos en un recipiente hermético en el congelador para tener bombones helados.

Fuente:

De entre las recetas de bombones y trufas de té matcha que encontré, me decidí por ésta de Mireia Olive.

 

Bizcocho y magdalenas de calabaza con cobertura de limón

Que me encanta cocinar creo que no es ya un secreto para nadie, pero lo verdaderamente divertido de preparar una comida es hacerlo con o para alguien especial. Yo tengo suerte, tengo un pinche al que le gusta tanto como a mí experimentar y con el que me compenetro muy bien en la cocina, y siempre que hacemos algun plato nuevo nos divertimos muchísimo. El año pasado por estas fechas aprovechando que venía para pasar el puente y que la cosecha de calabazas había irrumpido con fuerza en mi cocina decidimos hacer algo rico para el desayuno.

Bizcocho de calabaza con cobertura de limón

Hicimos un bizcocho y media docena de magdalenas, ya que la receta original era de magdalenas, pero yo sólo tenía en aquel momento seis moldes de silicona para hacerlas.

Magdalenas de calabaz Bizcocho de calabaza

Ingredientes:

Para la masa:

– 400 g de calabaza

– 350 g de azúcar moreno (la receta decía 400 g pero nos pareció demasiado)

– 175 ml de aceite de oliva

– 1 cucharada de canela en polvo (parece mucha, pero le queda muy bien)

– 4 huevos

– 300 g de harina de trigo (sopesamos usar harina integral, pero al final usamos la normal)

– 1 sobre de levadura (yo siempre uso Royal)

– 1 pellizco de sal (echamos 3/4 de cucharadita)

– 1 buen puñado de nueces (lo reconozco, le eché más de un puñado… ñam!)

Para la cobertura:

– 1 tarrina de queso quark (también vale crème fraîche que es más fácil de encontrar).

– la ralladura de un limón

– el zumo de medio limón

– 3 cucharadas de azúcar glacé

Preparación:

Precalentar el horno a 180º y mientras vamos haciendo el resto.

Pelar la calabaza, cortarla en cubos y picarla bien en la picadora (la receta original usa la calabaza sin pelar, pero después de deliberar, decidimos pelarla).

Una vez bien picada, añadir los huevos ligeramente batidos, el azúcar moreno, la canela, la sal y el aceite de oliva y mezclar bien.

Picar las nueces y añadir (nosotros las picamos ni mucho ni poco, para que se encontrasen trocitos en el bizcocho).

Mezclar la harina con el sobre de levadura e ir añadiendo poco a poco al resto de ingredientes mezclando con unas varillas para deshacer los posibles grumos.

Verter la mezcla en un molde para bizcocho previamente engrasado (aquí tuvimos un dilema, ¿engrasar o engrasar y enharinar? al final decidimos pincelar el molde con un poco de aceite y no enharinarlo, y ,aunque se desmoldó bien, probablemente hiciese falta).

(Mi molde es metálico y circular, de unos 28 cm de diámetro y unos 5 de altura, aunque supongo que uno rectangular valdría, y la mejor opción quizá sea uno específico para bizcochos. También usamos 6 moldes de silicona para magdalenas, que no hace falta engrasar, ya que son antiadherentes)

Se lleva al horno a 180º a una altura media, no sabría decir el tiempo, ya que la receta al ser para magdalenas decía 20 minutos, pero nuestro bizcocho tardó 50 y las magdalenas estaban en unos 30.

(Lo que hicimos fue vigilar y utilizar un pincho metálico para saber si estaba cocido por dentro, las magdalenas a los 20′ todavía manchaban el pincho, pero a los 30′ salió completamente limpio, mientras que al pichar el bicocho vimos que el centro seguía crudo, pero a los 50′ estaba perfectamente, sin quemarse ni resecarse en los bordes).

Mientras se hornea preparamos la cobertura.

Mezclamos en un cuenco el quark, el azúcar glacé y el zumo de limón.

Rallamos la cáscara de un limón (si lo hacemos encima de la mezcla mejor, para no desperdiciar la esencia).

Hicimos esta receta por la noche, así que dejamos enfriar el bizcocho y las magdalenas y reservamos la cobertura para echársela al día siguiente en el desayuno.

Curiosidades:

Era la primera vez que hacíamos magdalenas, y la verdad es que con esta receta salen esponjosas y en su punto.

Aunque por un momento dudamos de que el molde fuese adecuado, ya que pensamos que al tardar más el centro en cocerse que los bordes, estos estarían secos, pero nada más lejos, estaba blandito y jugoso de dentro a afuera.

La receta de la cobertura nos la inventamos a partir de la receta original (que encontré aquí y que por lo visto es de Jamie Oliver), ya que no encontramos crema agria, y sólo con el mascarpone pensamos que iba a quedar demasiado compacta. Así que ¡no os cortéis en experimentar!

¡El contraste del bizcocho, con ese sabor a calabaza, nueces y canela, con la frescura de la cobertura de limón es una maravilla!

Fuente:

Blog Sofritos y refritos, cocina paso a paso.