Crema de calabaza

Me había propuesto publicar cada dos semanas, una dulce y una salada, pero en enero mi ratio se fue un poco al garete, intentaré enmendarme.

Esta vez vengo con una crema de calabaza que mi madre cocina muchísimo y que siempre triunfa, no puede ser más fácil y agradecida, y además viene perfecta para calentarse la barriga en invierno.

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Ingredientes (para 4 raciones):

– 500 g de calabaza

– 1 puerro

– 2 o 3 zanahorias medianas

– 1 o 2 patatas medianas

– Aceite de oliva

– Agua o caldo de verduras

– Sal y pimienta

Opcional:

– Un chorro de nata, 1 o 2 quesitos o una cucharada colmada de queso crema.

– Nuez moscada rallada

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Preparación:

Lavar, pelar y picar en cubos la calabaza, las patatas y las zanahorias (cuanto más grandes más tardarán en cocinarse, tenedlo en cuenta).

Limpiar y trocear el puerro.

En la misma olla que usaremos para hacer la crema, rehogar en un chorro de aceite el puerro. Cuando empiece a ponerse transparente añadir la zanahoria, unos 2-3 minutos después la patata y por último la calabaza. Entre unas hortalizas y otras remover con una cuchara de madera para que se vayan mezclando los sabores.

Añadir el agua y cocinar a fuego medio-suave unos 30-40 minutos (dependerá de lo finas que hayamos picado las hortalizas).

Retirar del fuego y, si es el caso, añadir los quesitos, la nata o el queso crema (a mí me gusta tal cual, pero si queréis un extra de cremosidad, elegid la opción que más os guste).

Triturar con una batidora hasta obtener una crema homogénea, probar y añadir en este momento sal, pimienta y nuez moscada al gusto, remover bien (no es recomendable batir cosas muy calientes, no sólo porque no es bueno para el mecanismo de la batidora, sino porque podéis quemaros con las salpicaduras, ojo).

Servir bien caliente.

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Ideas:

A mí me gusta mucho ponerle un chorrito de aceite de oliva y un puñadito de picatostes al servirlo, pero me imagino que hay muchas más cosas que le pueden quedar bien, ¿qué le ponéis vosotros?.

Las cantidades son orientativas, en esto de las cremas se puede experimentar bastante.

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Fuente:

Ésta es una de las cremas estrella en mi casa, como mi madre siembra calabazas, solemos tener muchas y para lo que más las utilizamos es para hacer cremas.

Muffins de calabaza

En la receta original los llaman “Brown butter pumpkin muffins”, pero eso de “mantequilla marrón” no suena nada bien al traducirlo, así que investigando parece que el nombre correcto a falta de una expresión en español adecuada es Beurre noisette (¡Viva la wikipedia!).

Estos muffins saben y huelen de una forma que no os podéis imaginar, yo nunca había probado nada igual.

Muffins de calabaza 1 Muffins de calabaza 2

Llené demasiado las cápsulas y hubo un problema de desmoronamiento en el Streusel que espero corregir en las siguientes, pero por lo demás, perfectas, crujientes por arriba, jugosas por abajo. Una delicia.

Ingredientes:

Streusel

– 1/2 taza de almendras crudas sin sal (la original lleva anacardos crudos, pero no encontré)
– 1/2 taza de harina
– 3/4 taza de azúcar moreno
– 1/4 taza de avena (yo no tenía, y como no equilibré el resto de ingredientes, creo que por eso se desmoronaron)
– 70 g de mantequilla sin sal derretida

Muffins

– 75 g de mantequilla sin sal
– 1 + 1/4 tazas de azúcar (el 1/4 yo lo puse de azúcar moreno)
– 1 + 1/4 cucharadita de extracto de vainilla (en la receta usaban vainilla pura)
– 425 g de puré de calabaza
– 2 huevos
– 1 + 1/2 tazas de harina
– 1 cucharadita de levadura Royal
– 1/2 cucharadita de bicarbonato
– 1 cucharadita de jengibre en polvo (yo no tenía, así que no pude ponerle)
– 1 + 1/2 cucharadita de canela en polvo
– 1/2 cucharadita de sal
– nuez moscada fresca

Preparación:

Streusel:

Poner en la picadora las almendras, la harina, el azúcar y la avena, y mezclar hasta que se combinen. Agregar la mantequilla y mezclar hasta obtener una masa de textura migosa. Reservar en el frigorífico.

(Aquí posiblemente también metí la pata porque como compré almendras picadas mezclé los ingredientes a mano en lugar de en la picadora)

Muffins:

Hay que tener ya hecho y frío el puré de calabaza (yo lo hago hirviendo la calabaza pelada y troceada con un dedo de agua y 3 clavos unos 10 minutos, luego escurro el agua bien, retiro los clavos y trituro la calabaza. En esta entrada de Directo al Paladar podéis ver cómo hacerlo usando el horno).

Poner la mantequilla en una cacerola pequeña a fuego medio y calentar hasta que se derrita y empiece a crepitar. Se irá poniendo dorada mientras los sólidos lácteos se separan y se van al fondo, tostados. Unos 5-7 minutos. Retirar del fuego a una superficie fría antes de que se queme (esto es el Beurre Noisette que os decía antes, huele que alimenta y tiene este aspecto).

En un cuenco batir el azúcar, la vainilla, el puré y los huevos hasta obtener una crema suave. Agregar la mantequilla tibia evitando los posos oscuros (o se filtra o se va echando cuidadosamente), e integrar bien.

En otro cuenco tamizar la harina con la levadura, el bicarbonato y las especias. Agregar poco a poco en el otro cuenco. Mezclar con una cuchara de madera realizando movimientos envolventes hasta que no queden grumos, sin remover demasiado.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Preparar las cápsulas, o engrasar bien los moldes de la bandeja metálica si no se usan cápsulas de papel (yo todavía no lo he usado directamente, tengo que probarlo).

Rellenar 3/4 de las cápsulas con la masa de muffins, y repartir en cada una 2 o 3 cucharadas del streusel, apretando un poco si es necesario, y por último rallar nuez moscada fresca encima de cada uno.

Hornear 25-30 minutos.

Sacar del horno, y tras unos 5 minutos retirar los muffins de la bandeja y dejar enfriar en una rejilla.

Curiosidades:

Creo que las bandejas de muffins americanas tienen los moldes un poco más grandes que la mía, porque con esas cantidades me salieron 15 muffins, y eso habiéndome pasado un poco con la cantidad en cada uno.

O puede que simplemente la “taza” que uso como medida sea un poco más del estándar, aunque los bizcochos que hago con ella siempre salen bien. En cuanto tenga una balanza de cocina lo compruebo.

En cualquier caso, si tenéis balanza, es útil una tabla conversora como esta.

Fuente:

La receta la encontré en The Duo Dishes gracias al recopilatorio pre-Halloween que me enviarion de Gojee, una página de recetas con fotos a toda pantalla, donde puedes filtrar las recetas de su base de datos en base a ingredientes que tienes, eliminando lo que no te gusta… Lo único malo que tiene es que está en inglés, pero para eso tenemos la ayuda inestimable de los traductores online.

Bizcocho y magdalenas de calabaza con cobertura de limón

Que me encanta cocinar creo que no es ya un secreto para nadie, pero lo verdaderamente divertido de preparar una comida es hacerlo con o para alguien especial. Yo tengo suerte, tengo un pinche al que le gusta tanto como a mí experimentar y con el que me compenetro muy bien en la cocina, y siempre que hacemos algun plato nuevo nos divertimos muchísimo. El año pasado por estas fechas aprovechando que venía para pasar el puente y que la cosecha de calabazas había irrumpido con fuerza en mi cocina decidimos hacer algo rico para el desayuno.

Bizcocho de calabaza con cobertura de limón

Hicimos un bizcocho y media docena de magdalenas, ya que la receta original era de magdalenas, pero yo sólo tenía en aquel momento seis moldes de silicona para hacerlas.

Magdalenas de calabaz Bizcocho de calabaza

Ingredientes:

Para la masa:

– 400 g de calabaza

– 350 g de azúcar moreno (la receta decía 400 g pero nos pareció demasiado)

– 175 ml de aceite de oliva

– 1 cucharada de canela en polvo (parece mucha, pero le queda muy bien)

– 4 huevos

– 300 g de harina de trigo (sopesamos usar harina integral, pero al final usamos la normal)

– 1 sobre de levadura (yo siempre uso Royal)

– 1 pellizco de sal (echamos 3/4 de cucharadita)

– 1 buen puñado de nueces (lo reconozco, le eché más de un puñado… ñam!)

Para la cobertura:

– 1 tarrina de queso quark (también vale crème fraîche que es más fácil de encontrar).

– la ralladura de un limón

– el zumo de medio limón

– 3 cucharadas de azúcar glacé

Preparación:

Precalentar el horno a 180º y mientras vamos haciendo el resto.

Pelar la calabaza, cortarla en cubos y picarla bien en la picadora (la receta original usa la calabaza sin pelar, pero después de deliberar, decidimos pelarla).

Una vez bien picada, añadir los huevos ligeramente batidos, el azúcar moreno, la canela, la sal y el aceite de oliva y mezclar bien.

Picar las nueces y añadir (nosotros las picamos ni mucho ni poco, para que se encontrasen trocitos en el bizcocho).

Mezclar la harina con el sobre de levadura e ir añadiendo poco a poco al resto de ingredientes mezclando con unas varillas para deshacer los posibles grumos.

Verter la mezcla en un molde para bizcocho previamente engrasado (aquí tuvimos un dilema, ¿engrasar o engrasar y enharinar? al final decidimos pincelar el molde con un poco de aceite y no enharinarlo, y ,aunque se desmoldó bien, probablemente hiciese falta).

(Mi molde es metálico y circular, de unos 28 cm de diámetro y unos 5 de altura, aunque supongo que uno rectangular valdría, y la mejor opción quizá sea uno específico para bizcochos. También usamos 6 moldes de silicona para magdalenas, que no hace falta engrasar, ya que son antiadherentes)

Se lleva al horno a 180º a una altura media, no sabría decir el tiempo, ya que la receta al ser para magdalenas decía 20 minutos, pero nuestro bizcocho tardó 50 y las magdalenas estaban en unos 30.

(Lo que hicimos fue vigilar y utilizar un pincho metálico para saber si estaba cocido por dentro, las magdalenas a los 20′ todavía manchaban el pincho, pero a los 30′ salió completamente limpio, mientras que al pichar el bicocho vimos que el centro seguía crudo, pero a los 50′ estaba perfectamente, sin quemarse ni resecarse en los bordes).

Mientras se hornea preparamos la cobertura.

Mezclamos en un cuenco el quark, el azúcar glacé y el zumo de limón.

Rallamos la cáscara de un limón (si lo hacemos encima de la mezcla mejor, para no desperdiciar la esencia).

Hicimos esta receta por la noche, así que dejamos enfriar el bizcocho y las magdalenas y reservamos la cobertura para echársela al día siguiente en el desayuno.

Curiosidades:

Era la primera vez que hacíamos magdalenas, y la verdad es que con esta receta salen esponjosas y en su punto.

Aunque por un momento dudamos de que el molde fuese adecuado, ya que pensamos que al tardar más el centro en cocerse que los bordes, estos estarían secos, pero nada más lejos, estaba blandito y jugoso de dentro a afuera.

La receta de la cobertura nos la inventamos a partir de la receta original (que encontré aquí y que por lo visto es de Jamie Oliver), ya que no encontramos crema agria, y sólo con el mascarpone pensamos que iba a quedar demasiado compacta. Así que ¡no os cortéis en experimentar!

¡El contraste del bizcocho, con ese sabor a calabaza, nueces y canela, con la frescura de la cobertura de limón es una maravilla!

Fuente:

Blog Sofritos y refritos, cocina paso a paso.

Tarta de queso y calabaza con jaspeado de chocolate

Ya lo decía un par de entradas atrás, la calabaza va a estar bastante presente en este blog, pero no porque yo tenga una fijación especial con ella, sino porque en mi familia les ha dado por plantarlas, y la cosecha es tan abundante y deliciosa, que acabar calabacizando el blog es inevitable.

Esta tarta me llamó la atención por el aspecto que tenía en la foto del libro donde la encontré, y el sabor está totalmente a la altura de las expectativas.

Tarta de queso y calabaza con jaspeado de chocolate

Ingredientes  (molde de Ø = 23 cm):

Para la base (pasta de migas de chocolate):

– 120 g de galletas de chocolate molidas (yo usé las Fontaneda sin azúcares cacao que tienen copos de avena, y la verdad le dan un toque fantástico).

– 75 g de mantequilla derretida

– una cucharada de azúcar o miel (yo usé miel)

– una cucharada de harina

Para el relleno:

– 450 g de queso crema

– 2 cucharadas de azúcar blanquilla

– 250 g d puré de calabaza (yo usé calabaza cacahuete pelada y sin pepitas, cocida en agua con un poquito de sal, escurrida y pasada por la batidora)

– 3 huevos grandes ligeramente batidos

– 3 cucharaditas de harina

– 1 cucharadita de canela en polvo

– 1/2 cucharadita de jengibre molido

– una pizca de clavo molido (el que inventó los agujeros de los botes de especias en polvo no entendía el concepto “pizca”, ojo, es fácil pasarse)

– una pizca de nuez moscada molida

– 1/4 de cucharadita de sal

– 100 g de chips de chocolate (yo usé chocolate puro Valor en tableta)

Preparación:

Precalentar el horno a 175º, y mientras éste hace su trabajo, nosotros haremos la base de la tarta.

Mezclar bien los ingredientes de la base en un cuenco, de forma que quede una masa con textura migosa pero húmeda.

Extender la masa en un molde circular de 23 cm (yo lo hice en uno rectangular) presionando con los dedos desde el centro hacia afuera. Tiene que quedar uniformemente repartida tanto por el fondo como en las paredes del molde.

Hornear durante 10 minutos. Sacar el molde del horno y dejar que enfríe sobre una rejilla (¡¡ya veréis que aroma delicioso!!).

Para el relleno:

Ablandar el queso crema (yo no lo hice, pero por lo visto es meterlo 15 segundos por cada 200 g de queso a máxima potencia en el microondas).

Batir el queso en un cuenco con una batidora eléctrica hasta que esté esponjoso (recordad que las batidoras tienden a salpicar por todas partes, así que mejor un cuenco de paredes altas).

Añadir el azúcar, el puré de calabaza, los huevos ligeramente batidos, la harina, las especias y la sal, remover y volver a batir hasta que todo esté integrado (no os preocupéis si la mezcla no tiene el color naranja esperado, luego lo recupera en la cocción).

(Mientras hacemos esto, podemos poner a hervir agua para el siguiente paso)

Derretir los chips de chocolate (o el chocolate desmenuzado) al baño maría, colocando dentro del cazo de agua hirviendo otro cazo más pequeño, o un cuenco, con el chocolate (cuidando que no entre agua), y removiendo hasta que esté líquido. Una vez que el chocolate esté derretido, retirar del fuego.

Añadir al chocolate 250 ml (más o menos un vaso) de la mezcla de calabaza y remover hasta que quede bien mezclado (con el chocolate puro de Valor, la mezcla queda del color del chocolate con leche).

Verter el resto de la mezcla de calabaza en la base previamente horneada y enfriada.

Agregar la mezcla de chocolate, cucharada a cucharada, repartiéndola por toda la superficie (no importa si bastante se va al fondo, es parte de la gracia de la tarta).

Pasar la hoja de un cuchillo haciendo remolinos sobre la mezcla de chocolate para formar el jaspeado (en la ocasión en la que hice la foto, me gustó tanto el dibujo que quedó que al final no pasé el cuchillo).

Hornear a 175º durante 45 minutos, o hasta que el relleno esté firme en los bordes pero algo blando en el centro (en 45 minutos mi tarta estaba hecha, aunque por comprobar, pinché un tenedor en el borde que salió casi limpio, y otro en el centro que salió un poquito menos limpio).

Sacar del horno, dejar enfriar en una rejilla, y luego llevar al frigorífico.

Consejos:

Para que los cortes queden limpios y se aprecie el dibujo del relleno, podemos limpiar la hoja del cuchillo con un papel de cocina húmedo antes de cada corte.

A esta tarta le pasa algo curioso, cuanto más tiempo pasa, más intenso es el sabor de las especias, por eso os recomiendo hacerla al menos con 24 horas de antelación.

Si distribuimos el chocolate en círculos concéntricos, y pasamos el filo del cuchillo formando radios, nos quedará una decoración en forma de tela de araña muy apropiada para fiestas de Halloween, o haciendo espirales podemos lograr un diseño un poco más preciosista, como en esta foto antes de ir al horno.

Fuente:

Receta sacada del libro: “500 tartas y empanadas” de la editorial Blume, un librito pequeño y manejable, repleto de recetas (con variantes) apetecibles.

Flan de calabaza

Gracias a recetas como ésta, donde la calabaza es el ingrediente principal, me he ganado la fama entre mis amigos de ser una loca de las calabazas. Si todas las recetas que pruebo siguen estando así de buenas, no podré hacer nada para quitarme el sambenito.

La textura de este flan se acerca más a la de las natillas que al flan, pero ¿quién soy yo para cambiarle el nombre?

Flanes de calabaza

Ingredientes (4 personas o una muy golosa):

1/2 vaso de azúcar (aprox.) + azúcar para caramelo (según moldes)
1/2 kg de calabaza
1/2 litro de leche
1/2 ramita de canela o 1/2 cucharadita de canela en polvo
2 cucharadas soperas de maizena
1/2 vaso de agua, para disolver la maizena

(Son casi todo medias cosas, jeje)

Preparación:

Trocear la calabaza y hervir con agua y una pizca de sal. Cuando esté blanda se escurre y se pasa por el pasapurés, o se tritura con la batidora.

Se hierve la leche 5-10 minutos con la canela. (Si se usa canela en polvo, no hace falta hervirla mucho, así que se puede obviar este paso)

Disolver la maizena en agua fría, y añadir la mezcla a la leche, junto con la calabaza triturada y el azúcar.

Hervir la mezcla hasta que espese, sin dejar de remover.

Con el azúcar restante se hace caramelo y se unta el molde.

Verter toda la preparación en el molde y dejar enfriar 2h en la nevera (antes de meterla se recomienda dejarla enfriar un poco a temperatura ambiente).

Consejos:

Mucho ojo con el caramelo caliente si decidís hacerlo, las quemaduras pueden ser graves.

Fuente:

Esta receta me la pasó tal cual mi chico, que la había conseguido vía L’Horta Cel i Sol, y todo el que la ha probado, ha quedado encantado con su sabor y textura.