Chocolate con café y especias

No quiero que se termine el invierno sin publicar esta receta de chocolate caliente aromatizado con especias y un extra de cafeína. ¿Os suena apetecible? Creedme, lo es, y eso que yo no soy muy fan del café. Lo preparé para el desayuno del día de Navidad (acompañado de estos biscotti de avellana y cacao) y ahí estaba, en borradores esperando que me decidiese a terminar de editar las fotos.

Chocolate Cafe Especias (3)

Una de las mejores cosas de la vida es un buen chocolate caliente. No os digo más que cuando vivía en Pontevedra y me tenía que hacer un análisis de sangre, en lugar de ir al Hospital Provincial, que me quedaba al lado, iba al Ambulatorio porque había allí al lado una Chocolatería Valor en la que me reponía del disgusto (me aterrorizan las agujas) con un buen chocolate con churros. Para disgusto el que me llevé cuando la cerraron. Ains.

En general la tradición en España lo empareja con churros o porras, especialmente en el desayuno del día de Año Nuevo, pero se puede comer con roscón, bizcocho o incluso galletas. ¿Y que me decís de coronarlo con una buena bola de helado de vainilla? Basta, que se me hace la boca agua.

Vamos a por la receta, echadle un ojo a las notas si tenéis niños en casa, sois veganos o intolerantes a la lactosa. 😉

Ingredientes (para 4 raciones generosas):

  • 200 g de chocolate a la taza en tableta
  • 1 anís estrellado
  • 2 bolitas de pimienta de Jamaica
  • 2 vainas de cardamomo
  • 1 ramita de canela
  • 800 ml de leche, bebida vegetal o agua.
  • 200 ml de café

Chocolate Cafe Especias (1)

Preparación:

Preparar el café de la manera habitual (o un poco más cargado si queréis que se note más el sabor).

Calentar la leche o el agua en una olla.

Añadir la ramita de canela, el anís estrellado, la pimienta de Jamaica y el cardamomo y llevar a ebullición a fuego lento.

Dejar hervir 2 o 3 minutos, removiendo con una cuchara de madera para evitar que se forme nata.

Dejar reposar un par de minutos apartado del fuego y colar para retirar las especias.

Añadir el chocolate troceado, volver a poner la olla a fuego suave y remover con una cuchara de madera para ayudar a que se vaya derritiendo.

Cuando vuelva a hervir, cocer un par de minutos más sin parar de darle vueltas con la cuchara para que no se pegue al fondo de la olla.

Apartar del fuego, añadir el café caliente y remover con la cuchara de madera para mezclar homogéneamente.

Servir caliente y con algo rico para mojar.

Chocolate Cafe Especias (2)

Notas:

Cuando hago chocolate a la taza, suelo usar tabletas, generalmente de Valor o de Simón Coll, que ya lleva canela, así que si no queréis pasaros con ese sabor, es mejor quitar la ramita de la mezcla de especias.

Si queréis potenciar el aroma y sabor de las especias os recomiendo hacer el paso de infundir la leche previamente y dejarla enfriar unas horas sin retirar las especias. Yo lo suelo hacer por la noche y así la tengo lista para un chocolate matutino. 🙂

Como el café se añade al final del todo, si tenéis niños, podéis separar su parte del chocolate caliente y después cafeinizarlo para los adultos de la familia, jajaja. También podéis usar café descafeinado, si no queréis renunciar al sabor pero no podéis/queréis tomar cafeína por la causa que sea.

El chocolate a la taza se puede preparar con agua, así que si sois veganos o intolerantes a la lactosa, tenéis dos opciones (o quizá más) una, sustituir la leche por agua o dos, hacer esta receta con la leche vegetal de vuestra elección. El procedimiento será el mismo.

¡A disfrutar de un chocolate rico y energizante!

Fuente:

Improvisación sacando ideas de aquí y de allá, sin orden ni concierto, sin cantidades preestablecidas ni ingredientes obligatorios. Es más, os animo a que probéis vuestras propias mezclas de especias y que me las contéis en comentarios. 😉

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Yogur casero de café

En casa hace tiempo que nos propusimos romper el hipsterómetro… o más bien lo rompimos sin proponérnoslo, así somos, jajajaja. El caso es que la madre de J. nos preguntó si queríamos una yogurtera que tenía sin utilizar porque tienen una más nueva que hace raciones individuales. Yo ese modelo lo conozco, creo que por mi casa anduvo rondando una aunque si os soy sincera, nunca la vi en uso.

La verdad es que no me esperaba para nada la reliquia que sacó de la despensa. Es tan pero tan vintage que por no tener, no tiene ni marca, simplemente un rótulo que dice “yogurtera”. Ahí queda eso. Tiene como cuarenta y pico años y funciona como el primer día, ¡chúpate esa, obsolescencia programada! En origen llevaba un recipiente que debía tener entre 0.8 y 1 litro de capacidad, pero se rompió en algún momento y J. y yo usamos un frasco reciclado de miel que debe ser de unos 750 ml. En realidad tenemos dos frascos, a veces vamos muy locos y no nos hemos acabado uno cuando ya tenemos el siguiente en marcha, jajajaja.

El caso es que llevamos unos años haciendo yogur natural casero, probando distintas marcas (de leche y yogur), a veces con yogur normal (el que mejor nos ha funcionado es el de vasitos de cristal, por cierto) y a veces con griego (que nos gusta mucho la textura que aporta). Normalmente usamos un yogur comprado para hacer un bote, y después aprovechamos los restos para hacer yogur de segunda e incluso tercera generación. Se nos suele pasar dejar un poco y nos lo comemos todo así que más allá de 4 del tirón no hemos llegado a hacer, pero se podría perfectamente. Eso sí, hemos detectado que la textura va cambiando con los sucesivos “usos”. Alguna vez hemos probado a añadir nata pero nos gusta más sólo con leche. ¿Y qué leche? Pues igual que el yogur, la mejor que podáis conseguir. De verdad, no hay color. Últimamente en nuestro súper han traído Cremosita, que es una marca gallega que en mi casa se ha consumido de toda la vida, y los yogures salen espectacularmente cremosos y con una densidad cercana a la perfección.

El caso es que después de mucho tiempo haciendo siempre yogur natural… pues nos entró el gusanillo… ¿se puede hacer yogur de sabores? Se puede, pero añadir frutas, por ejemplo, puede alterar la fermentación del yogur y producir problemas en su conservación, por eso se suelen cocinar las frutas en forma de compotas y mermeladas antes de añadirlas a la mezcla.

El caso es que nos hemos atrevido a hacer un par de experimentos y hoy os traigo el primero, yogur de café casero… ¿yogur de café? Jajajaja, suena raro, ¿verdad? Pues sí, es una cosa bastante… exótica, una mezcla muy curiosa que conserva lo refrescante y ácido del yogur y el sabor profundo del café. Raro, pero rico. Si os gusta el café y los experimentos culinarios, tenéis que probarlo.

Casi ni es una receta, se mezclan los ingredientes y se deja que el tiempo y la temperatura hagan el resto, así de fácil, exactamente igual que para hacer yogur natural.

Ingredientes (para 6 yogures o 750 ml):

  • 500 ml de leche entera
  • 125 ml de café
  • 1 yogur griego
  • opcional: 30 – 50 g de azúcar

Elaboración:

Preparar el café como hagamos habitualmente y dejar templar.

Mezclar el yogur con la leche y remover bien con unas varillas para que se disuelva (se puede hacer con batidora pero introduce mucho aire, haciendo espuma).

Añadir el azúcar y el café templado y remover.

Repartir la mezcla en los vasitos de la yogurtera (en mi caso, un bote único), tapar y dejar funcionar la máquina unas 8 horas, según instrucciones de vuestro aparato.

Pasado el tiempo de fermentación del yogur, terminar el proceso dejando que se enfríe completamente en la nevera.

¡Y listo! ¿No os dije que era facilísimo?

Notas:

¿Como os gusta el yogur? Si los preferís poco ácidos, a partir de 6 horas es posible que estén listos, si os gustan con mayor acidez se pueden dejar en la yogurtera hasta 12 horas. También se hacen más densos cuanto más tiempo de fermentación les dejamos. Todo es probar hasta encontrar el punto. Una vez se me olvidó y estuvo la friolera de 18 horas, estaba bueno, jajajaja.

¿Y ese rango de cantidad de azúcar? Pues son las dos cantidades que yo probé, personalmente me gusta más con poco azúcar, pero es que casi siempre tomo el yogur sin añadir edulcorantes.

¿Que no tenéis yogurtera? Pues he investigado un poco y al parecer se puede hacer en termomix o utilizar un termo para mantener la temperatura óptima de fermentación durante las horas necesarias, que al final es de lo que se trata. ¿Y cómo se hace? Pues hace falta un termómetro porque hay que conseguir ciertas temperaturas y un termo bueno, de esos que mantiene la temperatura bastantes horas, claro. Primero se calienta la leche hasta que alcance los 85 ºC, sin que llegue a hervir, y después se enfría hasta que está a 45 ºC. En ese momento se añaden el resto de ingredientes. Si el café está a 45 ºC también, y el yogur a temperatura ambiente, mejor que mejor, para que la temperatura se mantenga más o menos al mezclarlos. Se remueve bien todo, se mete la mezcla en el termo, se cierra bien y se deja fermentar. Yo no he probado nunca, pero por lo que cuentan, el tiempo necesario para hacer yogur de café en termo es más o menos el mismo que en yogurtera.

¿Os sale yogur muy líquido? Pues se puede arreglar filtrándolo una vez fermentado de forma que pierda suero. Para ello hace falta un colador fino y una gasa (como esta tela de quesero o esta otra), se coloca la gasa sobre el colador y se pone encima el yogur, dejándolo escurrir en la nevera. El tiempo necesario dependerá de lo espeso que queramos el yogur, a más tiempo, más densidad.

¿Y qué café usar? Pues yo he usado uno que tenía en casa y la verdad es que no pude comer mucho yogur porque, como os he comentado en alguna ocasión, mi organismo es muy sensible a la cafeína… hum… quizá la próxima vez pruebe con descafeinado. Lo bueno es que dependiendo de cómo hagáis el café, también cambiará el sabor del yogur, más flojito saldrá suave y más cargado aportará un sabor a café más fuerte. ¡A experimentar!

Fuente:

Pues resulta que me pongo a investigar sobre yogur de distintos sabores, llego a esta receta de yogur de café y ¡sorpresa! me comenta J. que ese blog es de la madre de un compañero suyo de trabajo, ¿el mundo es un pañuelo o qué? 😀

 

Ponche de café y huevo

Venga, hoy una receta rápida y fácil para las mañanas post fiestas navideñas, ponche de café y huevo con un chorrito de licor. Las resacas se pasan más fácil con un poquito de lo que las ha ocasionado, ya sabéis. Jajajaja.

Ponche Cafe Huevo (2)

No tiene complicación ninguna y podéis usar tanto café recién hecho como el sobrante del día anterior. Yo no soy muy de cafés pero una taza de este ponche bien calentito entra solo, así de claro.

Vamos al lío, que de lío tiene muy poco, ya veréis.

Ingredientes (para 2 tazas):

  • 300-400 ml de café
  • 60 ml de leche condensada
  • 2 yemas de huevo
  • un chorro de ron, brandy, coñac… (al gusto)

Ponche Cafe Huevo (1)

Elaboración:

Poner el café caliente con la leche condensada, las yemas de huevo y ron negro al gusto en el vaso de la batidora. Batir a velocidad baja hasta que la mezcla se ponga espumosa.

 

Servir el ponche de café en vasos, tazas o copas (según lo glamurosos que os sintáis), y beber bien calentito.

Ponche Cafe Huevo (3)

¡Y chimpún! Os dije que no tenía complicación ninguna. 😉

Notas:

Como lleva huevo crudo, a alguna gente le dan un poco de reparo este tipo de ponches, aunque con una correcta manipulación no debería haber problema. Siempre se pueden usar yemas pasteurizadas (yo de momento sólo he visto claras, pero estaré pendiente). Teniendo un termómetro de cocina está la posibilidad de pasteurizar los huevos antes de usarlos, como explican en este post, o mantener la mezcla durante unos 4 minutos a una temperatura entre 60 y 64 ºC. En mi caso los lavé bien con agua y unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida.

Yo puse caña paraguaya, pero he visto recetas donde usan ron, otras brandy y algunas incluso licor café. Con unos 15 o 20 ml (alrededor de una cucharada) de licor, sale suave pero con bastante sabor, si os gusta un poquito más fuerte, ya sabéis.

¿Que preferís hacerlo sin alcohol pero os gusta la chispa de sabor que da el licor? Podéis sustituirlo por unas gotitas de esencia de ron, brandy… Nunca lo he usado y no sé ni la cantidad adecuada ni qué tal es el resultado, la verdad.

Para darle un sabor y aspecto más navideño, os sugiero espolvorear un poco de canela y nuez moscada por encima.

¿Y qué hacemos con las claras sobrantes? Una sola palabra: FINANCIERS. Ay, qué ricos. Venga, va, otra opción son estas galletas de azúcar.

Fuente:

Hice este ponche ya hace un año y se fue quedando traspapelado esperando el momento de publicarse hasta ahora. Sé que copié la idea de usar leche condensada, en lugar de azúcar y leche, de alguna parte pero ahora no recuerdo de donde. Y eso que suelo apuntar las referencias…

Redondo en salsa de chocolate con café y grosellas

Hoy os traigo una receta un poco más elegante de lo habitual, un plato que podéis hacer para una celebración especial o un día que os apetezca saliros de los platos convencionales, redondo de ternera con verduritas en una salsa diferente, a base de chocolate, café y grosellas.

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Desde noviembre no publico nada salado y ya perdí la cuenta de cuándo fue el último plato principal que apareció por Birulicioso, así que era hora de traer un poco de carne. En casa comemos de todo, pero es cierto que lo que más suele aparecer por nuestros platos son verduras, legumbres y cereales en distintos formatos. La carne y el pescado lo solemos reservar para preparaciones más elaboradas, pero esas recetas son más difíciles de fotografiar con buenos resultados (especialmente con mis limitaciones espaciales) y por eso no hay mucho de eso en el blog. Tendré que proponerme solucionarlo.

He dicho que es un plato elegante, pero eso no quiere decir que sea difícil de hacer ni que vayáis a echaros el día en la cocina. Lo cierto es que es una receta fácil de preparar y además hay pasos que se pueden hacer con antelación para que a la hora de la comida no tengáis más que dar la cocción final (esto es muy útil si tenéis invitados y no queréis dejarlos tirados mientras cocináis ni preocuparos de que la comida se haga antes de que lleguen).

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 4 filetes gruesos de solomillo, aguja o redondo de ternera (unos 600-700 g)
  • 2 o 3 chalotas
  • 45 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 o 2 zanahorias medianas
  • 60 g de puerro
  • media guindilla fresca (opcional, cantidad al gusto)
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 150 ml de caldo de pollo
  • 50 g de chocolate negro
  • 60 ml de café
  • 50 g de grosellas

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Elaboración:

Cortar en juliana las zanahorias y las chalotas (se pueden sustituir por media cebolla morada).

Picar muy fina la media guindilla (ojo con tocarla directamente con los dedos, que después hay que lavárselos mil veces restregando como si no hubiera mañana y, aún así, te tocas un ojo y ves las estrellas).

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Sellar la carne por ambas caras en una sartén caliente con un chorrito de aceite de oliva. Reservar.

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Saltear las verduras en la misma sartén con el resto del aceite, a fuego medio.

Cuando veamos transparentar las chalotas y el puerro, espolvorear por encima el azúcar, remover bien y seguir cocinando hasta que empiece a caramelizar.

Añadir el caldo de pollo y cocinar a fuego medio-fuerte hasta que reduzca un poco.

(Se puede parar aquí y continuar con el resto de la receta después, lo que falta se hace bastante rápido si está todo preparado)

Agregar el café a la sartén junto con el chocolate troceado, removiendo hasta que se derrita (es útil tener un poco de caldo extra para añadirlo si queda muy espesa la salsa).

Añadir las grosellas y colocar los filetes sobre la salsa, cocinándolos unos tres minutos por cada cara.

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Retirar del fuego y servir inmediatamente acompañando cada filete con un poco de salsa.

Como guarnición van bien unas patatas cocidas o un poco de puré de patata (si probáis con otra cosa y os gusta, soy toda oídos, u ojos, jajajaja).

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¡Está de chuparse los dedos!

Notas:

La guindilla es opcional, pero ese toque picante le queda muy bien al sabor del chocolate.

Aunque no lleva mucho café, sí el suficiente para que no os recomiende darle este plato a niños. Se puede sustituir por café descafeinado o incluso caldo de pollo si preferís eliminar del todo el sabor del café.

Las grosellas fueron un poco experimento estético (me apetecía un poco de rojo que destacara), pero creo que fue un acierto también para el paladar. Al sabor dulce y amargo de la salsa le va muy bien esas chispas de ácido, rompen la monotonía de la salsa y la hacen un poco más fresca. Seguro que hay otras frutas que quedan igual de bien, será cuestión de probar.

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Fuente:

La idea me la dio esta receta, pero al final cambié tantas cosas, tanto ingredientes como cantidades, que cualquier parecido con la original casi es coincidencia.

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Bombones de café

Para ir abriendo boca mientras preparo alguna receta paraguaya más, os traigo una que tenía en borradores a la espera de tiempos menos calurosos, unos bombones de café que se suman a los de té matcha y café moca que ya había publicado.

Una vez que descubres lo fácil que es, hacer bombones es adictivo y te encuentras pensando en variantes nada más acabar de hacer los últimos. Si en los anteriores jugamos con el contraste entre un sabor suave en la ganache y uno fuerte en la cobertura, en esta ocasión os propongo invertir términos y combinar una ganache de sabor fuerte y amargo de chocolate negro y café con una cobertura más dulce de chocolate blanco.

Bombones Cafe (6)

Para mí el contraste dulce-amargo es perfecto tal cual, pero si sois más de dulce podéis añadir miel a la ganache, que además ayudará a que se conserven más tiempo.

Ingredientes (para 4 docenas de bombones):

Para la ganache:

– 200 g de chocolate negro para repostería (mínimo 55% cacao)

– 70 ml de café cargado

– 20 g de miel (opcional)

Para la cobertura:

– 100 g de chocolate blanco para repostería

– unas onzas de chocolate negro (opcional)

Bombones Cafe (1)

Preparación:

Preparar el café expreso o en puchero, con cafetera de goteo el sabor es menos intenso, pero puede servir.

Para hacer café en puchero llevar a ebullición 150 ml de agua. Cuando rompa a hervir, retirar del fuego y añadir 1-2 (dependiendo de lo intenso que queramos el sabor a café) cucharadas de café molido, remover con una cuchara para que se empape bien el café, dejar reposar 10 minutos y filtrar (yo lo hago con un paño de algodón puesto sobre un colador).

Mientras el café reposa, trocear y fundir a baño maría el chocolate, introduciendo el cuenco con el chocolate en un cazo con agua caliente (se puede derretir en microondas pero a mí no me gusta, es demasiado fácil quemarlo).

Bombones Cafe (2)

Añadir 70 ml del café filtrado al chocolate. Mezclar suavemente con una espátula de silicona, evitando hacer burbujas, hasta deshacer los grumos y obtener una crema uniforme (en este punto podemos meter un dedo muy pero que muy limpio para probar la ricochura, pero es opcional).

Si vamos a añadir la miel, lo mejor es disolverla primero en el café caliente, así se repartirá mejor.

Envolver el cuenco con film transparente y dejar enfriar a temperatura ambiente de un día para otro, así se asentará el sabor del café. Si pasado este tiempo la ganache no tiene suficiente consistencia para formar bolitas sin que se nos pegue todo a las manos podemos meterla en la nevera una o dos horas (si hace calor o tenemos prisa, se puede meter directamente en la nevera desde el principio).

Con la ayuda de una cucharilla y moldeando con las manos hacer bolitas del tamaño de avellanas con la ganache y volver a meter en la nevera mientras fundimos al baño maría el chocolate blanco que usaremos como cobertura (cuanto más frías estén más rápido se endurecerá la cobertura, yo las dejo en la nevera al menos una hora y luego sigo).

Bañar las bolas en el chocolate blanco teniendo cuidado de que queden bien cubiertas y dejar enfriar sobre una bandeja forrada con papel de horno, si quedan agujeritos se pueden tapar con un palillo mojado en chocolate blanco (aprovechando que tengo los dedos manchados de bañar las bolitas yo lo hago con un dedo).

Bombones Cafe (3)

Para darles un toque especial se pueden decorar con un poco, para ello hay que fundir 3 o 4 onzas de chocolate negro de la misma forma que hemos hecho antes y hacer dibujos en los bombones con un palillo o el filo de una cucharilla.

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Una vez que estén frías, despegar con cuidado del papel de hornear y guardar en un recipiente hermético. Como no llevan nata se pueden conservar en la nevera o en el congelador bastantes días sin problemas.

Bombones Cafe (5)

¡Espero que os gusten!

Ideas:

Si preferís un sabor más intenso, se pueden bañar en chocolate negro y decorarlo con gotas de chocolate blanco.

Para las trufas de café sólo hace falta eliminar la cobertura de chocolate blanco y rebozar las bolitas en cacao puro directamente después de formarlas. Dos cucharadas colmadas de cacao deberían ser suficiente para todas.

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No lo he probado, pero creo que se podrían disolver tres de cucharaditas de café soluble, que los hay descafeinados por si no podéis tomar cafeína, en 70 ml de agua caliente.

Bombones Cafe (7)

Fuente:

Partí de esta receta, aunque eliminé la mantequilla y convertí las trufas en bombones bañándolas en chocolate blanco.