Muffins de cacao y té pakistaní

Estos muffins son producto de estar leyendo una receta y, al ver que añadían agua, pensar ¿y por qué no sustituirla por té negro? En ese momento tenía un par de variedades aromatizadas de té negro y una de té rojo (la que usé para el arroz con leche). Descarté el rojo, porque no me convencía la idea de mezclarlo con cacao, y opté por utilizar té pakistaní, ya que la mezcla de especias (cardamomo, canela, clavo, vainilla y naranja) es muy habitual en repostería.

No les hice mucho caso mientras estaban en el horno, pero sé que pasaron por una fase en la que estaban perfectamente redonditos e inflados, sin embargo después se empezaron a rajar, y quedaron tan bonitos como los veis en las fotos (a mí es que me gustan más así, menos perfectos). Hasta me dio un poco de rabia que quedasen tan bien porque, como sólo estaba probando, no tenía pensado subir aún la receta, no tenía tiempo para hacer las fotos y estaba segura de que la siguiente no iban a quedar tan bonitos.

Al final logré reservar los 5 que veis en las fotos un par de días hasta tener tiempo de fotografiarlos. Lo bueno es que cuando los volví a hacer, para tener imágenes de los ingredientes y el proceso, volvieron a quedar igual de bien.

Muffins Cacao Té Pakistaní 001

Ingredientes (8-9 muffins medianos):

– 220 ml de agua

– 4 cucharaditas de té pakistaní

– 85 g de mantequilla o margarina

– 85 g de azúcar blanco

– 1 cucharada de sirope de arroz o miel

– 1 cucharadita de esencia de vainilla

– 1 cucharadita de bicarbonato sódico

– 3 cucharadas de leche o bebida vegetal

– 220 g de harina

– 2 cucharadas de cacao en polvo

Muffins Cacao Té Pakistaní Ingredientes

Preparación:

Preparar el té. Llevar a ebullición 120 ml de agua, infusionar el té durante 4 minutos, filtrar y reservar (tened cuidado con respetar los tiempos de infusión, porque puede amargar).

En un cazo, calentar a fuego lento, y sin dejar de remover, los 100 ml restantes del agua con el azúcar, la mantequilla ablandada y el sirope. Una vez se haya disuelto el azúcar, subir el fuego y llevar a ebullición.

Cuando empiece a hervir, bajar el fuego y seguir cocinando a fuego lento 5 minutos más. Retirar del fuego, añadir 100 ml del té que preparamos previamente y dejar enfriar.

Tamizar la harina y el cacao en un cuenco grande.

Una vez esté fría la crema ligera de mantequilla, disolver el bicarbonato en un cuenco pequeño con la leche y la esencia de vainilla, y añadir la mezcla al cazo.

Incorporar la mezcla húmeda al cuenco de los ingredientes secos y remover con unas varillas o una espátula de silicona hasta obtener una pasta uniforme sin grumos (sin batir).

Muffins Cacao Té Pakistaní 03

Precalentar el horno a 190-200 ºC y preparar las cápsulas de papel (cápsulas dobles si no tenemos molde metálico para magdalenas, aunque saldrán más abiertos y chatos) para hornear los muffins mientras la masa reposa.

Repartir la masa rellenando las cápsulas hasta 3/4 partes de su capacidad y hornear unos 15-20 minutos a media altura a 190-200 ºC (hasta que suban, si no estáis seguros, están listos si al pincharlos con un palillo, sale limpio) .

Sacarlos del horno y dejarlos enfriar sobre una rejilla metálica.

Muffins Cacao Té Pakistaní 004

Consejos:

El sabor que aportan el té y las especias se intensifica con el paso del tiempo, reservadlas al menos un día y ya me contaréis qué tal.

Se conservan bien unos cuantos días en un recipiente hermético, incluso podéis meterlo en la nevera.

Ideas:

Si no tenéis té pakistaní, podéis utilizar té negro y añadir 2 o 3 vainas de cardamomo, un par de clavos de olor, unas astillas de canela y piel de naranja a la hora de hacer la infusión.

También podría funcionar añadir 1/2 cucharadita de canela en polvo, otra 1/2 de cardamomo molido y 1/4 de cucharadita de clavo molido a los ingredientes secos y ralladura de naranja a los húmedos.

También podéis usar cualquier otro té negro aromatizado que os guste y que pueda combinar bien con el cacao, y si no os gusta el té, basta con cambiarlo por agua.

Mi amiga Etringita de Fotomerienda cuando los hizo sustituyó la leche por la misma cantidad de zumo (no recuerdo si de piña o naranja) y funcionó bien, ya que ambos son elementos ácidos que activan el bicarbonato.

Fuente:

Variante de una receta del libro “El arte de cocinar Magdalenas” de editorial Parragon, que ya había usado previamente en ésta y esta otra recetas.

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Pannacotta de café con sirope de chocolate

Aunque llevaba tiempo viendo recetas de pannacotta en los blogs culinarios que sigo nunca me animaba a hacerla. La ocasión perfecta se presentó hace unas semanas cuando llegó a mis manos un café aromatizado que no tenía muy claro como usar. Los que me conocéis sabéis que yo café tomo poco, más bien ninguno, más que nada porque mi organismo reacciona de una manera un poco loca a la ingesta de cafeína. Las pocas excepciones que hago a este ayuno cafeínico se reducen casi en exclusiva a postres, así que estaba claro que tenía que ser algo dulce, el resto vino rodado en cuanto hice una búsqueda rápida de recetas con café.

El café es un ingrediente fantástico para repostería, aporta un punto amargo e intenso que combina con un montón de ingredientes dulces, especialmente con el chocolate. El café que he usado casualmente está aromatizado con chocolate y naranja, lo que me hizo pensar en acompañar la receta con sirope de chocolate. Ya puestos en materia decidí hacer yo misma el sirope, y vaya exitazo, buenísimo tanto con la pannacotta como para endulzar yogur natural. No sé si recomendaros que hagáis poco o mucho, porque está tan bueno que es difícil racionarlo.

Pannacotta Cafe 1
Ingredientes:

Para la pannacotta:

– 3 hojas de gelatina neutra o 1 sobre de gelatina neutra en polvo
– 200 ml de nata 35% m.g.
– 60 g de azúcar glasé
– 30 g de café molido
– 100 ml de agua
– 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)

Para el sirope:

– 60 g de agua tibia
– 100 g de azúcar moreno
– 20 g de cacao puro en polvo
– Unas gotas de esencia de vainilla

Con estas cantidades saldrán dos raciones normales o cuatro pequeñas y unos 120 g de sirope.

Pannacotta Cafe 2
Preparación:

Empecemos por la pannacotta, ya que necesita unas cuantas horas para cuajar.

Poner el agua a hervir en un hervidor o cazo, retirar del fuego cuando hierva y añadir el café removiendo un poco para que se empape bien. Dejar reposar 10 minutos, filtrar y separar 60 ml del café obtenido.

Hidratar las hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos, escurrir y reservar; si es gelatina en polvo, disolverla en 2 cucharadas de agua fría y reservar (en general, lo que hay que hacer es seguir las instrucciones del paquete).

Mezclar la nata y el azúcar con unas varillas en otro cazo (no hace falta batir, sólo deshacer los grumos que pueda hacer el azúcar). Calentar a fuego lento mientras removemos. Cuando la mezcla empiece a estar caliente, añadir la esencia de vainilla, mezclar bien y dejar cocer a fuego lento hasta que hierva.

Cuando rompa a hervir, retirar el cazo del fuego e incorporar el café que reservamos previamente, mezclando bien. Dejar templar  unos minutos y agregar la gelatina removiendo bien con unas varillas para que se disuelva e integre con el resto de ingredientes.

Verter en los recipientes en los que la serviremos o en moldes del tipo que se usan para hacer flanes.

Una vez frías, meterlas en el frigorífico y reservar hasta que hayan cuajado, es recomendable que sean al menos 6 horas.

Ahora el sirope de chocolate:

Tamizar el cacao en un cuenco con la ayuda de un tamiz o un colador metálico.

Mezclar con unas varillas pequeñas el agua, el azúcar moreno y la esencia de vainilla en un cazo. Llevar a ebullición a fuego fuerte, removiendo para ayudar a que se disuelva bien el azúcar. Dejar hervir unos 5 minutos hasta obtener un jarabe ligeramente espeso (pero no mucho, para que el sirope no sea demasiado denso).

Esperar unos minutos a que entibie y verter un chorrito en el cuenco del cacao, mezclando con unas varillas pequeñas hasta integrarlo. Repetir hasta haber integrado todo el jarabe (no se puede hacer con el jarabe caliente porque se quemaría el cacao y acabaría sabiendo amargo).

Y con el sirope listo, sólo falta emplatar:

Si hemos usado moldes rígidos y vamos a servir las pannacottas desmoldadas: sumergir la base de cada molde unos segundos en agua caliente, aflojar la pannacotta pasando un cuchillo alrededor del borde, ponerlo boca abajo en el plato en el que vayamos a servir y golpear los lados del recipiente con suavidad.

Si los moldes son flexibles se puede sumergir también en agua caliente unos segundos y desmoldar con cuidado doblando los bordes si es necesario.

Servir acompañadas de un buen chorro de sirope de chocolate (yo lo prefiero caliente, por el contraste, pero va según gustos).

Pannacotta Cafe 3
Ideas:

Si no os apetece utilizar sirope de chocolate al café también le va bien algún tipo de mermelada, como la de naranja o arándanos, caramelo líquido o un poco de nata montada. Si es temporada, unos gajos de naranja pelada al vivo, unos pocos arándanos o un puñado de frambuesas le darán un toque ácido y fresco muy interesante. Las combinaciones posibles son bastantes, ¡creatividad culinaria al poder!

Fuente:

Para la pannacotta me basé en esta receta de Uno de dos, un blog que sigo hace tiempo, y para el sirope en ésta de La cocina de Víctor Ferrer.

Galletas cebra

Desde Navidad no había vuelto a hacer galletas, en parte porque con la mudanza me he vuelto a quedar sin rodillo (¡hola de nuevo, botella multiusos!) y en parte porque no tengo una encimera demasiado amplia. La semana pasada me entraron ganas de experimentar un poco y cuando me quise dar cuenta estaba dándole vueltas a la idea de hacer unas galletas de dos sabores y pensando en la mejor forma de llevarlas a cabo. Valió la pena encender el horno con estas temperaturas que hay en Madrid, porque quedaron riquísimas y, ¿está mal que yo lo diga?, muy bonitas.

Galletas cebra

Ingredientes: (para 24 galletas)

– 150 g de mantequilla

– 100 g de azúcar

– 1 huevo mediano

– 1 cucharadita de esencia de vainilla

– 225 g de harina (puede hacer falta más, en mi caso fueron unos 50 g más)

-30 g de cacao en polvo (yo he usado cacao puro Valor)

Preparación:

En un bol, cortar en dados la mantequilla y ablandarla unos segundos en el microondas si es necesario (unos 10 segundos, que no se derrita).

Batir con unas varillas e ir añadiendo poco a poco el azúcar.

Agregar el huevo y la esencia de vainilla y batir hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea.

Dividir en dos partes la mezcla (si no habéis tarado el cuenco en el que hacéis la mezcla: un huevo mediano pesa alrededor de 58 g, así que el total de la mezcla serán unos 310 g y la mitad unos 155 g).

Dividir la harina en dos partes, 125 g y 100 g. Tamizar las dos partes por separado añadiendo el cacao al montón de 100g.

Agregar poco a poco la harina al bol de la crema de mantequilla mientras la integramos con una espátula, hasta que veamos que se puede trabajar con las manos, y lo mismo con la mezcla de harina y cacao.

Si la masa se pega a las manos añadir más harina poco a poco mientras se amasa (ojo con pasarse).

Tapar la masa con film transparente y dejarla reposar en la nevera durante al menos 1 hora.

Dividir cada una de las masas en dos bolas. Colocar la bola masa entre dos láminas de film transparente, y estirar con un rodillo hasta obtener una plancha de unos 5mm de grosor. Repetir con la masa de chocolate.

(En este punto con el calor la masa se había ablandado muchísimo, así que metí las cuatro planchas envueltas en film en el congelador 10 minutos)

Precalentar el horno a 180º C (yo lo hice más o menos en este punto, justo al meter las planchas en el congelador, pero dependerá de lo rápido que sea vuestro horno).

Montar las capas intercalando una blanca y otra de chocolate, estirar ligeramente con el rodillo entre capa y capa, cortar por la mitad a lo ancho con un cuchillo bien afilado y poner una mitad encima de la otra (de esta forma tenemos 8 capas, entre 7 y 8 cm de alto en mi caso).

(Volví a meterlas en el congelador 10 minutos)

Igualar el bloque cortando los sobrantes de los laterales (no es necesario pero al hacerlo las galletas quedan con los bordes regulares) y dividir el bloque en dos a lo largo (el mío tenía unos 7 u 8 cm de frente, así que al cortarlo me quedaron unas galletas casi cuadradas) y después cortar en láminas de unos 5mm de espesor.

Galletas cebra - Elaboración

(Me explico mucho mejor en dibujos, ¿verdad?)

Colocar las galletas en una bandeja de horno sobre papel de hornear separándolas entre ellas un par de dedos (deberían caber unas 12 por hornada).

Hornear a 180º C unos 12-15 minutos, hasta que empiecen a dorarse las galletas (si se pasan al enfriarse se endurecerán, así que vigilad que la parte blanca no se oscurezca).

Dejar enfriar sobre una rejilla.

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Ideas:

Con los sobrantes se pueden hacer galletas jaspeadas juntándolos en una bola, estirando con el rodillo y cortando con un cortapastas (si veis que se ha ablandado demasiado, volved a meter la masa en la nevera o congelador tapada con film) o haciendo bolitas del tamaño de una nuez y aplastándolas un poco al ponerlas sobre la placa del horno cubierta con papel de hornear.

Si no queréis andar con problemas de dividir la mezcla de mantequilla, podéis hacer el doble de galletas (que nunca sobran) y utilizar para la masa normal: 150 g de mantequilla, 100 g de azúcar, 1 huevo mediano, 1 cucharadita de esencia de vainilla y 250 g de harina; y para la masa de chocolate: las mismas cantidades de todo excepto de harina, que serían unos 200 g, y 60 g de cacao.

Fuente:

La receta base es la misma que utilicé para estas otras galletas cambiando parte de la harina por cacao.

Tarta Guinness

El tiempo pasa más que volando, hace casi tres semanas que hice esta tarta, y todavía publico hoy la receta. Eso sí, podría ser peor, porque hace AÑOS que tengo pendiente esta tarta. Soy una fan incondicional de la cerveza negra Guinness, así que es normal que los ojos me hicieran chiribitas ante una tarta cuyos ingredientes característicos eran cacao puro y cerveza negra.

La textura y el sabor son impresionantes, el bizcocho denso, húmedo y con un ligero regusto amargo y tostado, contrasta a la perfección con la suavidad y dulzura de la cobertura.

TG

Ingredientes: (para unas 12 raciones)

– 250 ml de cerveza negra Guinness

– 225 g de mantequilla sin sal

– 250 g de harina de repostería

– 75 g de cacao en polvo (yo he usado cacao puro Valor)

– 2 + 1/2 cucharaditas de bicarbonato sódico

– 400 g de azúcar

– 140 g de nata líquida para montar

– 2 huevos

– 1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la cobertura:

– 250 g de queso mascarpone

– 100 g de azúcar glacé

– 250 g de nata líquida para montar (35% MG)

TG trozo

Preparación:

Poner a calentar sin que llegue a hervir, a fuego medio, la cerveza (se calentará antes si está a temperatura ambiente, obviamente). Una vez caliente, añadir la mantequilla (también a temperatura ambiente) cortada en dados y remover hasta que se derrita del todo. Retirar del fuego y reservar.

Mezclar en un cuenco la harina con el cacao, el bicarbonato y el azúcar (yo lo hago con unas varillas, así se evitan los grumos).

Batir en otro cuenco los huevos, la nata y la vainilla hasta obtener una mezcla homogénea. Una vez hecho esto, agregar la mezcla de cerveza y mantequilla poco a poco hasta integrarlo todo.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Añadir la mezcla seca poco a poco al cuenco de los líquidos hasta conseguir una masa uniforme y sin grumos (en este punto la masa te la comerías sin meterla al horno, de lo bien que sabe y huele).

Preparar el molde, engrasar con mantequilla y enharinar, verter la masa y hornearlo a 180 ºC durante unos 50 minutos (el mío tardó más) o hasta que al pincharlo con un palillo, éste salga limpio.

Sacar del horno y dejar enfriar en una rejilla.

Cobertura:

Mezclar el mascarpone con el azúcar glacé hasta obtener una crema suave. Montar la nata y añadirla a la crema, utilizando una espátula para mezclar, con movimientos envolventes.

Untar la crema en la tarta, dejando que caiga por los bordes, como si fuera espuma de la cerveza derramándose.

TG entera

Consejos:

Mi molde es desmontable, de 22 cm de diámetro y 2,2 litros de capacidad, y hubo un momento en que temí que la masa al subir desbordase. Creo que es mejor utilizar un molde un poco más grande.

Si usáis un cacao que lleve azúcar incorporado, lo suyo sería compensar restando azúcar porque si no saldrá más dulce de lo debido.

Preparé el bizcocho un día por la noche, y la cobertura al otro día por la mañana, como postre para la comida de cumpleaños de mi padre. De esta forma me aseguré de que se enfriase del todo, y sospecho que al bizcocho le sentó bien reposar, porque cada día estaba más bueno que el anterior.

Ideas:

Es una tarta bastante densa y que llena bastante, como las cantidades son fácilmente divisibles, se puede hacer la mitad de la receta si no sois muchos comensales.

Aunque la crema de cobertura está buenísima, creo que la próxima vez la haré con menos cantidad de nata montada (unos 100 g menos, creo), para que el mascarpone tenga un poco más de protagonismo.

Tendría que controlar los tiempos, pero otra idea interesante es hacerla en porciones individuales, a modo de cupcakes.

Fuente:

La encontré en un par de blogs que sigo habitualmente, Cocinándotelo y Cocinando con Catman, las recetas son similares y en lo que más se diferencian es en la cobertura, una con queso mascarpone y otra con queso de untar, os pongo las dos para que podáis decidir.

Magdalenas de Nesquik

Sé que los seguidores del blog en FB están esperando la receta que prometí de tarta de chocolate y frambuesas, pero resulta que la masa quebrada de la base no la hice yo, y necesito que mi colaborador me pase la receta.

Así que de momento, y para calmar vuestras ansias chocolateras, aquí va un sucedáneo, unas esponjosas y sorprendentemente ricas magdalenas de Nesquik. Y digo sorprendentemente ricas no porque me esperase que no salieran buenas, sino porque aunque no son las mejores magdalenas de chocolate que he probado, sí están por encima de la media, sobre todo teniendo en cuenta que no llevan ni chocolate ni cacao de calidad.

Magdalenas de Nesquik cápsulas

Ingredientes: (para 12 magdalenas)

– 3 huevos

– 1 yogur natural (pero podéis usar de fresa o vainilla)

– 1 medida de azúcar (usando el vasito del yogur)

– 1 medida de aceite de girasol

– 2 medidas de harina

– 2 medidas de Nesquik (supongo que podría ser Colacao u otro cacao en polvo, contadme si probáis)

– 1 sobre de levadura

Magdalenas de Nesquik

Preparación:

Precalentar el horno a 200ºC.

Batir en un cuenco los huevos hasta que estén espumosos, añadir el azúcar y seguir batiendo hasta que blanqueen.

Agregar el yogur y mezclar.

Añadir poco a poco el aceite sin dejar de remover con las varillas y batir hasta que esté bien integrado en la masa.

Incorporar el Nesquik mientras removemos, hasta tener una especie de crema de chocolate.

Mezclar la harina con la levadura e incorporar a la masa, removiendo constantemente para evitar los grumos.

Llenar 3/4 de las cápsulas con la masa y hornear 25-30 minutos a 200 ºC (para saber si están, podéis pinchar un palillo, si sale limpio, están listas).

Sacar del horno, y tras unos 5 minutos retirar las magdalenas de la bandeja y dejar enfriar en una rejilla.

Ideas:

Se me ha ocurrido mientras escribía, quizá un chorro de un licor que combine bien con el chocolate, como el de naranja, puede quedar muy bien, aunque yo no le eché.

De la misma forma, podéis darles un poco más de gracia añadiendo pepitas de chocolate, frutos secos…

Curiosidades:

Es la primera vez que uso cápsulas de papel encerado decoradas, y la verdad es que me han convencido, aunque son un poco más caras, el papel es mucho más grueso y resistente, y por si eso fuera poco, además son bonitas. Las compré en Los utensilios del Chef, en Madrid, tienda que por cierto os recomiendo muchísimo, el dueño es muy amable, y aunque a primera vista parece un local minúsculo, lo cierto es que tienen en el almacén todo lo que hay a la venta en la web.

Fuente:

Hace poco alguno de los blogs que sigo publicó una receta de bizcocho de Nesquik con muy buena pinta, pero para la que me haría falta una báscula para no tener que improvisar las cantidades, decidí buscar en google, y así encontré esta receta en el blog de Eva Panadera.