Trufas de mandarina (Juego de blogueros 2.0)

¿Juego de qué? os preguntaréis los habituales del blog, pues “Juego de blogueros 2.0”, una especie de reto mensual entre un grupo de cocinillas con blog. ¿Y en qué consiste el reto? Pues a principio de mes se elige por votación un ingrediente principal para una receta y a final de mes todos los participantes publican su propuesta. A partir de ahora, cada último día de mes, si no se me tuercen las cosas, publicaré una receta para el juego. Esta es mi primera participación y el ingrediente estrella del mes de noviembre era la mandarina, una fruta que me encanta, por cierto. 🙂

La verdad es que estaba decidida a mantener las buenas intenciones de alternar dulce y salado en el blog y proponer un plato salado, incluso tenía dos elegidos para probar y decidir. Luego me puse enferma, empezó a llover y ninguna de las dos recetas me pareció de fácil elaboración y fotografiado en esas condiciones. Así que en el último momento, acabé recurriendo a las trufas, que además me vienen fenomenal para montar el calendario de adviento (una excusa como cualquier otra para poder comer una chuchería cada día de diciembre, jajajaja).

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Qué os puedo decir de estas trufas, que están buenísimas por encima de lo esperado. En un primer bocado saben como a naranja, quizá por la típica asociación chocolate-naranja, pero al final el sabor a mandarina se hace totalmente reconocible e intenso.

Los bombones y trufas son bastante fáciles de hacer y un regalo para quedar estupendamente de cara a las fiestas navideñas. Ahí os dejo la idea y las otras recetas de bombones que tengo en el blog. 😉

Al final del post os dejo la lista de participantes para que veáis lo que pueden dar de sí las mandarinas en la cocina.

Ingredientes (para muchísimas trufas):

  • 400 g de chocolate para postres
  • ralladura de la piel de 2 o 3 mandarinas
  • 50 g de zumo de mandarina
  • 50 g de nata para montar (35% MG)
  • 20 g de mantequilla sin sal
  • 10 g de miel
  • cacao puro en polvo

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Preparación:

Trocear el chocolate en pedazos pequeños en un cuenco.

Rallar la piel de 2 o 3 mandarinas sobre el chocolate troceado (yo usé tres porque quería que el sabor a mandarina fuera intenso), evitando rallar la parte blanca ya que daría sabor amargo a las trufas.

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Fundir el chocolate al baño maría, colocando el cuenco sobre un cazo y otro cuenco con agua caliente (lo ideal es que el agua cubra, pero por la parte exterior, toda la zona que toca el chocolate) y dejando que se derrita lentamente.

Exprimir el zumo de 2 de las mandarinas que hemos rallado, separar 50 ml y calentarlo un poco en el microondas.

Rociar el zumo caliente sobre el chocolate, esperar un minuto y remover con una espátula.

En un cazo pequeño, llevar a ebullición la nata con la mantequilla y la miel, removiendo para integrarlo todo bien.

Una vez hierva, verter enseguida sobre el chocolate, esperar un minuto e integrarlo con movimientos envolventes con la espátula. Continuar hasta que no queden trozos de chocolate sin fundir (si el agua del baño maría se enfría, volver a calentarla).

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Dejar que la mezcla enfríe y se solidifique, ya sea a temperatura ambiente o metiéndola en la nevera alrededor de una hora (es mejor no pasarse de tiempo porque se pone muy dura y es difícil de trabajar).

Cuando tenga una consistencia que haga trabajar con ella, formar bolitas del tamaño deseado (yo las hice tirando a pequeñas para que saliesen más) con las manos bien lavadas y ligeramente empolvadas con cacao (para que no se nos peguen con el calor).

Por último, rebozar las bolas en cacao puro en polvo (yo lo hago en un pocillo, poniendo un poco de cacao y 4 o 5 bolitas cada vez, y dándoles un meneo hasta que quedan bien recubiertas).

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Notas:

Mi idea era hacer trufas para el calendario de adviento, por eso las hice tirando a pequeñas. Con las cantidades que os digo me salieron 11 docenas + 4 trufas. Como lo oís, 136 trufas, que es suficiente para 5 calendarios de adviento y regalar algunas, jajajaja.

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En la receta original usan azúcar en lugar de miel, pero yo siempre hago los bombones con miel, por eso lo cambié.

Se puede fundir el chocolate después de añadir el zumo y la nata caliente calentándolo en tandas de unos pocos segundos en el microondas, removiendo y repitiendo hasta que no queden trozos sólidos. Hay riesgo de que se nos queme el chocolate, por eso yo estas operaciones siempre las hago al baño maría si es posible.

¿No tenéis mandarinas o no os gustan? No hay problema, se pueden hacer con naranja.

Si sois intolerantes a la lactosa, creo que se podría hacer una variante de los bombones de café que hice hace algún tiempo, sustituyendo el café por zumo y ralladura de mandarina, y quizá la mitad de la miel de esa receta. Esta sería también la opción más fácil de veganizar, cambiando la miel por azúcar u otro sirope de vuestra elección.

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(Aprovecho para enseñaros unas bandejitas de cerámica que estoy haciendo)

Fuente:

Cuando me decidí por las trufas de mandarina, estuve investigando recetas que fui descartando ya fuera porque no me convencía la elaboración, porque llevaban ingredientes complicados de conseguir o porque utilizaban moldes para bombones que no tengo.

Al final di con esta receta en Dulces Bocados, uno de los blogs que sigo desde hace tiempo. Me gustó porque se parece a las otras recetas de bombones que he probado y lleva ralladura y zumo fresco de mandarina en lugar de esencias o extractos. La receta está muy bien pero al final, como ya es marca de la casa, hice algunos cambios.

Participantes del juego:

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Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com
Rebeca: http://enganchadosalacocina.com/
Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Silvia R.: https://misdeliciosastentaciones.wordpress.com/
Antxon: http://musloypechuga.com
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/
Nela: http://recetasmanny.blogspot.com.es/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Kemberlyn: http://www.sonrisavegana.com/
Melissa: https://soyrepostera.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Gisela: https://tuhoradelamerienda.wordpress.com/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Pudin de chía, té matcha y cacao

La receta de hoy es facilísima, y aunque de entrada las semillas de chía y el té matcha puedan parecer ingredientes demasiado exóticos, lo cierto es que cada vez se encuentran con más facilidad, especialmente la chía, que es uno de los últimos “alimentos milagro”.

Mi interés por estas semillas, más que por sus supuestas propiedades nutricionales maravillosas, es por la textura que aportan, ya que se recubren de una sustancia gelatinosa o mucílago cuando se hidratan.

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Como hay que dejar reposar la chía mientras se hidrata, es una receta perfecta para un desayuno. Podemos dejarla a remojo toda la noche, dejar también preparada la crema de cacao y “emplatar” por la mañana, sólo nos llevará unos minutos (¿como es un cuenco se diría “encuencar”? jajajaja).

Ingredientes (para 4 raciones):

Capa de pudin de chía y té matcha

  • 3 cucharadas de chía
  • 1 cucharada de té matcha
  • 200 ml de leche de almendras
  • 1 cucharada de miel o sirope de arroz

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Capa de crema de cacao

  • 80 ml de leche de almendras
  • 2 plátanos grandes
  • 2 cucharadas de cacao puro en polvo
  • 2 onzas de chocolate (opcional)

Capa de yogur

  • 1 1/2 yogur natural o de soja

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Preparación:

Empezaremos por el pudin:

Poner la leche de almendras en un cuenco, añadir la miel y remover hasta que se disuelva.

Agregar el té matcha y la chía, mezclando bien con unas varillas para que no queden grumos. Volver a remover la mezcla pasados 10-15 minutos (así no aseguramos de que no queden grumos rebeldes)

Dejar reposar en la nevara al menos una hora tapado con film transparente (yo lo dejé toda la noche).

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Crema de cacao:

Trocear los plátanos y batir junto con el cacao y la leche de almendras hasta obtener una crema espesa.

Opcional: Picar el chocolate y añadirlo a la crema removiendo para repartirlo bien (tan opcional que a mí se me olvidó hacerlo. #emoticonoconlagotacolgando).

Montaje de las raciones:

Dividir la crema de cacao en vasitos de cristal (con las cantidades de arriba salen 4 pequeños o 3 medianos).

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Repartir el yogur sobre la crema de cacao.

Remover el pudin de chía una última vez (sí, habéis adivinado, por si quedan grumitos, jajajaja) y distribuir entre los vasitos.

Opcional: rallar un poco de chocolate por encima como decoración (era mi plan B después de no añadirlo a la crema, pero… me volví a olvidar… #emoticonoconlagotacolgandootravez).

¡A por las cucharillas!

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Notas:

Utilizando plátano congelado (como en esta receta) se puede hacer un postre aún más interesante, añadiendo el factor temperatura a las distintas texturas de las capas.

En virtud de la propiedad conmutativa, el orden de las capas no altera la deliciosidad (¿o debería decir biruliciosidad?) del producto. #emoticonodelguiño

De la misma manera, ahora que ya sabéis cómo hacer las capas, también podéis variar las cantidades.

Ahora que ya hemos llegado al final, creo que puedo decirlo… ¿la capa de chía y matcha no os parecen un poco huevitos de rana? Jajajajaja, no, en serio que está buena, pero la verdad es que la textura es un poco como el caviar y con ese colorcillo… 😛

Fuente:

La receta está basada, con algunos cambios, en ésta otra a la que llegué desde pinterest.

“Helado” fácil de plátano, chocolate y cerezas

Es verano (al menos en el hemisferio norte, yo me he mudado temporalmente al sur, así que es invierno, jajaja), hace calor (a juzgar por mis grupos de wasap España ha encontrado el acceso directo al Infierno y ahora no sabe cómo cerrar la puerta) y lo que apetecen son helados, sorbetes y todo tipo de cosas refrescantes.

En un lugar destacado de mi wishlist está una heladera, a ser posible que venga con una KitchenAid adosada. Sí, lo sé, las hay más baratas, pero es mi lista y pongo en ella lo que quiero, y es taaaaaaaaaaan bonita, con sus ganchos, sus cuencos, su accesorio heladera… También os digo que justo debajo en la lista está “una casa con una cocina donde quepa esa máquina y todos sus accesorios”, jajajaja.

El caso es que mientras no tenga heladera, las opciones para hacer helados caseros dan mucho trabajo, por eso este falso helado me ha parecido tan fantástico. Y digo falso porque técnicamente no es un helado al no llevar ni leche, ni nata ni cosa parecida, cosa que lo hace perfecto para intolerantes a la lactosa. Aquí el responsable de la textura “heladesca” es el plátano. O la magia. Hummm, creo que me decanto por la magia. El caso es que además de textura, el plátano hace innecesario añadir azúcares, aunque si sois golosos podéis ponerle un poco, y con la cantidad de cacao que os indico no se nota especialmente el sabor a plátano.

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Ingredientes (para dos raciones generosas):

– 2 plátanos medianos maduros (unos 200 g pelados)

– 2 o 3 cucharadas de cacao puro en polvo

– 12 cerezas

– 2 o 3 onzas de chocolate negro

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Preparación:

Pelar y trocear los plátanos (el tamaño de los trozos dependerá de la potencia de vuestra batidora/picadora, si tenéis una muy potente podéis hacerlos más grandes).

Ponerlos en un cuenco o plato, taparlos con film y llevar al congelador un mínimo de 4 horas (esto dependerá del tamaño de los trozos y de cómo los pongáis a congelar, estirados en un plato se congelan antes que amontonados en un cuenco), se puede dejar de un día para otro.

Lavar y despepitar las cerezas, reservar dos y picar el resto en trozos no muy pequeños.

Picar el chocolate.

Sacar el plátano del congelador y dejar atemperar unos 10 minutos. Separar un poco los trozos, poner en el vaso de la batidora y batir. A mitad del triturado, añadir el cacao en polvo, remover un poco con una cuchara y seguir batiendo hasta que no queden trozos y el cacao esté integrado.

(Este paso puede ser más o menos laborioso dependiendo de la potencia de vuestra batidora, si tenéis un maquinote de esos que hasta pica hielo, tendréis el helado listo en un periquete; en cambio si tenéis una batidora más corrientilla, tendréis que armaros de paciencia y echarle una mano para que haga el trabajo, batir un poco, remover con una cuchara y sacar lo triturado de entre las cuchillas, volver a batir…)

Añadir las cerezas picadas y el chocolate troceado, remover con una cuchara para mezclar bien con el helado y repartirlo en dos cuencos.

Decorar con las cerezas reservadas y ¡a comer!

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(Si el proceso de batido os ha llevado mucho es posible que se haya derretido demasiado, podéis meter los cuencos en el congelador 15 minutos, de esta forma volverá a coger cuerpo)

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Ideas:

Se puede añadir una cucharada de leche por cada plátano para ayudar a batir mejor.

La cantidad de cacao va un poco según queráis más o menos sabor a chocolate.

Cambiando las cerezas por otras frutas que combinen bien con el chocolate como melocotones, fresas, mango… tendréis otros sabores, vuestros gustos y la disponibilidad en la frutería son los límites.

Si no os gusta el chocolate, se puede sustituir el cacao por cerezas congeladas y batidas a la vez que el plátano, o por cualquier otra fruta de vuestra elección.

En definitiva, el plátano es la base, pero a partir de ahí podéis hacer múltiples variantes, añadiendo frutas diferentes, con o sin tropezones, con trozos de galletas, cacahuetes, siropes… No os pongáis límites y experimentad.

Las fotos las hice antes de volver a meterlos en el congelador mientras comíamos, después la textura era más de helado y de regalo los trozos de cereza se habían congelado un poquito, así que estaban crujientes y fresquitos.

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Fuente:

La idea la tomé prestada del blog de Lucía, Cortapicos y sacalenguas, como véis ella hizo una versión distinta.

Muffins de cacao y té pakistaní

Estos muffins son producto de estar leyendo una receta y, al ver que añadían agua, pensar ¿y por qué no sustituirla por té negro? En ese momento tenía un par de variedades aromatizadas de té negro y una de té rojo (la que usé para el arroz con leche). Descarté el rojo, porque no me convencía la idea de mezclarlo con cacao, y opté por utilizar té pakistaní, ya que la mezcla de especias (cardamomo, canela, clavo, vainilla y naranja) es muy habitual en repostería.

No les hice mucho caso mientras estaban en el horno, pero sé que pasaron por una fase en la que estaban perfectamente redonditos e inflados, sin embargo después se empezaron a rajar, y quedaron tan bonitos como los veis en las fotos (a mí es que me gustan más así, menos perfectos). Hasta me dio un poco de rabia que quedasen tan bien porque, como sólo estaba probando, no tenía pensado subir aún la receta, no tenía tiempo para hacer las fotos y estaba segura de que la siguiente no iban a quedar tan bonitos.

Al final logré reservar los 5 que veis en las fotos un par de días hasta tener tiempo de fotografiarlos. Lo bueno es que cuando los volví a hacer, para tener imágenes de los ingredientes y el proceso, volvieron a quedar igual de bien.

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Ingredientes (8-9 muffins medianos):

– 220 ml de agua

– 4 cucharaditas de té pakistaní

– 85 g de mantequilla o margarina

– 85 g de azúcar blanco

– 1 cucharada de sirope de arroz o miel

– 1 cucharadita de esencia de vainilla

– 1 cucharadita de bicarbonato sódico

– 3 cucharadas de leche o bebida vegetal

– 220 g de harina

– 2 cucharadas de cacao en polvo

Muffins Cacao Té Pakistaní Ingredientes

Preparación:

Preparar el té. Llevar a ebullición 120 ml de agua, infusionar el té durante 4 minutos, filtrar y reservar (tened cuidado con respetar los tiempos de infusión, porque puede amargar).

En un cazo, calentar a fuego lento, y sin dejar de remover, los 100 ml restantes del agua con el azúcar, la mantequilla ablandada y el sirope. Una vez se haya disuelto el azúcar, subir el fuego y llevar a ebullición.

Cuando empiece a hervir, bajar el fuego y seguir cocinando a fuego lento 5 minutos más. Retirar del fuego, añadir 100 ml del té que preparamos previamente y dejar enfriar.

Tamizar la harina y el cacao en un cuenco grande.

Una vez esté fría la crema ligera de mantequilla, disolver el bicarbonato en un cuenco pequeño con la leche y la esencia de vainilla, y añadir la mezcla al cazo.

Incorporar la mezcla húmeda al cuenco de los ingredientes secos y remover con unas varillas o una espátula de silicona hasta obtener una pasta uniforme sin grumos (sin batir).

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Precalentar el horno a 190-200 ºC y preparar las cápsulas de papel (cápsulas dobles si no tenemos molde metálico para magdalenas, aunque saldrán más abiertos y chatos) para hornear los muffins mientras la masa reposa.

Repartir la masa rellenando las cápsulas hasta 3/4 partes de su capacidad y hornear unos 15-20 minutos a media altura a 190-200 ºC (hasta que suban, si no estáis seguros, están listos si al pincharlos con un palillo, sale limpio) .

Sacarlos del horno y dejarlos enfriar sobre una rejilla metálica.

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Consejos:

El sabor que aportan el té y las especias se intensifica con el paso del tiempo, reservadlas al menos un día y ya me contaréis qué tal.

Se conservan bien unos cuantos días en un recipiente hermético, incluso podéis meterlo en la nevera.

Ideas:

Si no tenéis té pakistaní, podéis utilizar té negro y añadir 2 o 3 vainas de cardamomo, un par de clavos de olor, unas astillas de canela y piel de naranja a la hora de hacer la infusión.

También podría funcionar añadir 1/2 cucharadita de canela en polvo, otra 1/2 de cardamomo molido y 1/4 de cucharadita de clavo molido a los ingredientes secos y ralladura de naranja a los húmedos.

También podéis usar cualquier otro té negro aromatizado que os guste y que pueda combinar bien con el cacao, y si no os gusta el té, basta con cambiarlo por agua.

Mi amiga Etringita de Fotomerienda cuando los hizo sustituyó la leche por la misma cantidad de zumo (no recuerdo si de piña o naranja) y funcionó bien, ya que ambos son elementos ácidos que activan el bicarbonato.

Fuente:

Variante de una receta del libro “El arte de cocinar Magdalenas” de editorial Parragon, que ya había usado previamente en ésta y esta otra recetas.

Pannacotta de café con sirope de chocolate

Aunque llevaba tiempo viendo recetas de pannacotta en los blogs culinarios que sigo nunca me animaba a hacerla. La ocasión perfecta se presentó hace unas semanas cuando llegó a mis manos un café aromatizado que no tenía muy claro como usar. Los que me conocéis sabéis que yo café tomo poco, más bien ninguno, más que nada porque mi organismo reacciona de una manera un poco loca a la ingesta de cafeína. Las pocas excepciones que hago a este ayuno cafeínico se reducen casi en exclusiva a postres, así que estaba claro que tenía que ser algo dulce, el resto vino rodado en cuanto hice una búsqueda rápida de recetas con café.

El café es un ingrediente fantástico para repostería, aporta un punto amargo e intenso que combina con un montón de ingredientes dulces, especialmente con el chocolate. El café que he usado casualmente está aromatizado con chocolate y naranja, lo que me hizo pensar en acompañar la receta con sirope de chocolate. Ya puestos en materia decidí hacer yo misma el sirope, y vaya exitazo, buenísimo tanto con la pannacotta como para endulzar yogur natural. No sé si recomendaros que hagáis poco o mucho, porque está tan bueno que es difícil racionarlo.

Pannacotta Cafe 1
Ingredientes:

Para la pannacotta:

– 3 hojas de gelatina neutra o 1 sobre de gelatina neutra en polvo
– 200 ml de nata 35% m.g.
– 60 g de azúcar glasé
– 30 g de café molido
– 100 ml de agua
– 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)

Para el sirope:

– 60 g de agua tibia
– 100 g de azúcar moreno
– 20 g de cacao puro en polvo
– Unas gotas de esencia de vainilla

Con estas cantidades saldrán dos raciones normales o cuatro pequeñas y unos 120 g de sirope.

Pannacotta Cafe 2
Preparación:

Empecemos por la pannacotta, ya que necesita unas cuantas horas para cuajar.

Poner el agua a hervir en un hervidor o cazo, retirar del fuego cuando hierva y añadir el café removiendo un poco para que se empape bien. Dejar reposar 10 minutos, filtrar y separar 60 ml del café obtenido.

Hidratar las hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos, escurrir y reservar; si es gelatina en polvo, disolverla en 2 cucharadas de agua fría y reservar (en general, lo que hay que hacer es seguir las instrucciones del paquete).

Mezclar la nata y el azúcar con unas varillas en otro cazo (no hace falta batir, sólo deshacer los grumos que pueda hacer el azúcar). Calentar a fuego lento mientras removemos. Cuando la mezcla empiece a estar caliente, añadir la esencia de vainilla, mezclar bien y dejar cocer a fuego lento hasta que hierva.

Cuando rompa a hervir, retirar el cazo del fuego e incorporar el café que reservamos previamente, mezclando bien. Dejar templar  unos minutos y agregar la gelatina removiendo bien con unas varillas para que se disuelva e integre con el resto de ingredientes.

Verter en los recipientes en los que la serviremos o en moldes del tipo que se usan para hacer flanes.

Una vez frías, meterlas en el frigorífico y reservar hasta que hayan cuajado, es recomendable que sean al menos 6 horas.

Ahora el sirope de chocolate:

Tamizar el cacao en un cuenco con la ayuda de un tamiz o un colador metálico.

Mezclar con unas varillas pequeñas el agua, el azúcar moreno y la esencia de vainilla en un cazo. Llevar a ebullición a fuego fuerte, removiendo para ayudar a que se disuelva bien el azúcar. Dejar hervir unos 5 minutos hasta obtener un jarabe ligeramente espeso (pero no mucho, para que el sirope no sea demasiado denso).

Esperar unos minutos a que entibie y verter un chorrito en el cuenco del cacao, mezclando con unas varillas pequeñas hasta integrarlo. Repetir hasta haber integrado todo el jarabe (no se puede hacer con el jarabe caliente porque se quemaría el cacao y acabaría sabiendo amargo).

Y con el sirope listo, sólo falta emplatar:

Si hemos usado moldes rígidos y vamos a servir las pannacottas desmoldadas: sumergir la base de cada molde unos segundos en agua caliente, aflojar la pannacotta pasando un cuchillo alrededor del borde, ponerlo boca abajo en el plato en el que vayamos a servir y golpear los lados del recipiente con suavidad.

Si los moldes son flexibles se puede sumergir también en agua caliente unos segundos y desmoldar con cuidado doblando los bordes si es necesario.

Servir acompañadas de un buen chorro de sirope de chocolate (yo lo prefiero caliente, por el contraste, pero va según gustos).

Pannacotta Cafe 3
Ideas:

Si no os apetece utilizar sirope de chocolate al café también le va bien algún tipo de mermelada, como la de naranja o arándanos, caramelo líquido o un poco de nata montada. Si es temporada, unos gajos de naranja pelada al vivo, unos pocos arándanos o un puñado de frambuesas le darán un toque ácido y fresco muy interesante. Las combinaciones posibles son bastantes, ¡creatividad culinaria al poder!

Fuente:

Para la pannacotta me basé en esta receta de Uno de dos, un blog que sigo hace tiempo, y para el sirope en ésta de La cocina de Víctor Ferrer.