Helado de turrón blando

Hace unas semanas aparecieron un par de tabletas de turrón de Jijona que se habían quedado “traspapeladas” de las celebraciones navideñas y fue inevitable que acabasen convertidas en algo (más) rico (todavía). La idea inicial era hacer una elaboración distinta con cada tableta, pero tras preparar helado con la primera, tuve claro que quería esa receta en el blog… así que la segunda siguió el mismo camino. Puro afán divulgativo, para poder hacer las fotos, claro, no por gula ni nada de eso. Jajajaja.

Así que damos por inaugurada la temporada de helados 2018 en Birulicioso con este helado de turrón Jijona, el blando.
Helado turron Jijona (10)

Si no tenéis turrón en casa ahora, os recomiendo MUY FUERTE que os guardéis la receta y probéis este helado en cuanto vuelva a las estanterías del súper.

Ingredientes:

  • 250 ml de leche entera
  • 1 ramita de canela
  • la piel de 1 limón
  • 330 ml de nata
  • 2 yemas de huevos medianos
  • 75 g de azúcar
  • una pizca de sal (algo menos de media cucharadita)
  • 250 g de turrón Jijona

Helado turron Jijona (1)
Elaboración:

Lo primero es aromatizar la leche.

Poner una olla a fuego medio con la leche, hasta que casi alcance el punto de ebullición.

Mientras, lavar el limón y pelar fina la piel dejando lo mínimo posible de parte blanca (yo suelo usar un pelapatatas).

Cuando la leche esté a punto de hervir, retirar del fuego y agregar las peladuras de limón y la ramita de canela. Dejar infundir de 5 a 10 minutos.

Helado turron Jijona (2)

Filtrar, añadir la nata y calentar a fuego suave.

Mientras, separar las yemas de las claras.

Poner en un cuenco las yemas con el azúcar y batir con varillas hasta que blanqueen y se forme una crema.

Helado turron Jijona (3)

Separar media taza de la mezcla de leche y nata caliente y añadir poquito a poco al cuenco de la crema de yemas y azúcar. Se hará sin dejar de remover, para integrar y que se temple antes de agregrarlo a la olla.

Helado turron Jijona (4)

Trocear la tableta de turrón, reservar la mitad y añadir la otra mitad a la olla junto con la crema y un pellizco de sal fina.

Helado turron Jijona (5)

Remover concienzudamente hasta que el turrón se disuelva y la crema sea homogénea.

Cocer a fuego lento, sin que llegue a hervir en ningún momento (ya que podría cortarse) hasta que la crema espese. Es importante remover constantemente con una cuchara de madera  para evitar que se cuajen las yemas. La crema está lista cuando cubre o napa, el dorso de la cuchara de madera, y al pasar el dedo se queda marcado el rastro.

Helado turron Jijona (6)

Retirar del fuego hasta que se enfríe lo suficiente para meter la crema en la nevera (enfría más rápido si la cambiáis de recipiente).

Dejar en la nevera, cubierta con film transparente, al menos 12 horas.

Seguir las instrucciones de la heladera para mantecar la crema.

Cuando empiece a ponerse densa, añadir el resto del turrón troceado y seguir mantecando hasta que adquiera una textura cremosa y consistente. Suele tardar entre 15 y 20 minutos, dependiendo de la heladera.

Helado turron Jijona (7)

Traspasar el helado de turrón a un recipiente con tapa.

Helado turron Jijona (8)

Meter en el congelador durante al menos 3 o 4 horas más, para que adquiera la consistencia adecuada.

Y ya está listo para hacer bolas y relamerse de gusto.

Helado turron Jijona (11)

Notas:

Importante lo de separar un poco de la crema caliente para añadirla poco a poco a las yemas, así se va templando sin correr el peligro de que se cuajen.

Para saber qué es napar o hacer “à la nappe”, en Gastronomía y Cía lo explican muy bien.

Si tenéis prisa, se puede enfriar la crema como lo explico en la receta de helado mantecado de té.

Helado turron Jijona (12)

Si preferís un helado sin tropezones, añadid todo el turrón a la olla caliente para que se disuelva en la “natilla base”.

Cuando lleva mucho tiempo en el congelador puede hacer falta sacarlo de 10 a 15 minutos antes para que se ablande un poco y que sea más fácil hacer bolas. Como siempre, ayuda tener un vaso con agua caliente en el que sumergir la cuchara entre bola y bola.

Ah, también se pueden hacer dosis individuales rellenando tarrinas después de mantecar.

Y, por supuesto, se puede hacer a mano:

  • Opción tradicional (que confieso no haber probado nunca por pereza): Después de las doce horas en la nevera, se mete la “natilla” en un recipiente con tapa y se lleva al congelador durante media hora. Se saca y se remueve bien para romper los cristales. Se repite el proceso cada media hora hasta que el helado endurece y ya no se puede remover. Suele llevar unas 3 horas.
  • Opción rápida (que tampoco he probado) que podéis encontrar en este interesante post del blog La cucharina mágica.

Y si pasáis de todo, pero no os resignáis a vivir sin probar este helado… ¡rellenad poleras con la crema sin mantecar, y listo!

Fuente:

Seguí esta receta que tenía por ahí guardada, de Recetas de Rechupete. Cambié las cantidades porque ellos ponen una tableta de turrón de 300 g y las que yo tenía eran de 250 g.

Helado turron Jijona (9)

 

Anuncios

Arepas de plátano macho (Juego de Blogueros 2.0)

Otra vez está aquí el último día del mes y toca receta del JdB2.0 con el plátano como ingrediente protagonista de junio. No os voy a engañar, cuando vi que había salido el plátano, la motivación brilló por su ausencia. No se me ocurría nada que me apeteciese hacer, y lo que sí me podría interesar o ya lo había hecho, o para hacerlo tenía que encender el horno, con las temperaturas que se nos han caído encima últimamente.

Estaba casi resignada a no participar este mes cuando al ver una receta en inglés, me llamó la atención que en lugar de “banana” usaban el término “plantain” y, al tirar del hilo, descubrí que plantain es lo que en España llamamos “plátano macho”. Y ahí se me encendió la bombillita del interés, porque nunca había cocinado con esa variedad. De las recetas que me produjeron curiosidad/gula, descarté las que involucraban un horno, por las razones arriba explicadas, y por cuestiones de tiempo, acabé decantándome por unas arepas de plátano macho maduro.

Arepas Platano Macho (9)

Las arepas son un plato típico de Colombia y Venezuela de origen precolombino que se elaboran con harina de maíz seco molido o harina de maíz precocida. Por lo visto hay variantes, como ésta, que llevan también otros ingredientes como plátano o mandioca. Tanto éstas como las arepas originales se pueden comer como acompañamiento de otros platos, o como base para un desayuno o picoteo.

Como la receta es muy sencilla y no me quiero extender más en la introducción que en la explicación, corto ya el rollo, jajajaja. ¡Ah! Para saber qué han hecho mis compañeros del reto, al final del post os dejo la lista de participantes, seguro que han preparado cosas deliciosas.

Ingredientes (para 6-8 arepas):

  • 1 plátano macho maduro
  • 50 g de harina de maíz precocida
  • 25 g de mantequilla
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • sal fina al gusto (yo puse 1/4 de cucharadita, un pellizco)
  • aceite vegetal o mantequilla para freír

Arepas Platano Macho (1)

Elaboración:

Lavar el plátano y cortarlo en rodajas de unos 2-3 cm de grosor, sin pelar.

Arepas Platano Macho (2)

Colocar el plátano en una olla, cubrir de agua y llevar a ebullición. Cocer durante 25-30 minutos (dependerá del grosor de las rodajas).

Apartar del fuego, escurrir y dejar enfriar el plátano cocido durante unos 5 minutos en un plato antes de retirar la piel.

Arepas Platano Macho (3)

Triturar el plátano cocido en un cuenco con un tenedor.

Arepas Platano Macho (4)

Agregar al cuenco la mantequilla ablandada y la harina de maíz junto con la sal, el azúcar y la leche. Integrar todo bien y dejar reposar la masa unos 5 minutos.

Arepas Platano Macho (5)

Formar bolas con la masa. Si está muy húmeda y pegajosa, se puede añadir un poquito más de harina de maíz.

Arepas Platano Macho (6)

Calentar una sartén antiadherente a fuego medio con una cucharadita de mantequilla o un poquito de aceite vegetal (yo usé de oliva).

Cocinar las arepas unos 3 minutos por cada lado (hasta que estén tostadas).

Arepas Platano Macho (8)

Servir calientes, con mantequilla, queso fresco… Son ideales para un desayuno diferente.

Notas:

La harina de maíz que se usa para arepas (que no es maicena, ojo) es harina precocida, es bastante fácil de encontrar, últimamente la marca PAN la tienen en casi todos los súpermercados, pero también hay otras. Yo usé la variedad amarilla, no sé si la blanca funciona igual de bien.

El plátano macho contiene mucha fécula, lo que hace que no se pueda comer crudo, ya que es muy astringente, gomoso y seco. Es difícil de pelar en crudo, por eso se suele cocinar con piel. Supongo que estas arepas se podrían hacer con plátano “normal”, el dulce, pero entonces no haría falta cocerlo.

Aunque en las fotos sólo sale con queso fresco desmenuzado, tengo que decir que las comimos también con lacón aliñado con aceite de oliva virgen y pimentón de la Vera y NO OS PUEDO RECOMENDAR MÁS FUERTE QUE LO PROBÉIS, qué ricochura. ❤

Fuente:

Me basé en esta receta, aunque como había comprado un sólo plátano dividí las cantidades… para acabar poniendo tanto la harina como la mantequilla un poco a sentimiento, jajaja.

Participantes:

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Elvira: https://www.asisecomeengranada.com/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Mónica: http://dulcedelimon.com
Inma: http://entre3fogones.com/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Laura: https://nekokitchenglutenfree.wordpress.com/
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/
Eva: https://pekandoconeva13.com/
Thais: http://www.recetariosano.com/es/recetas
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

logo-juego-de-blogueros-blog-400x272px

Almendras garrapiñadas con té matcha

No soy muy fan de los garrapiñados tradicionales porque para mi gusto llevan demasiada costra de caramelo y morder azúcar no es de mis cosas favoritas de la vida. Pero este garrapiñado es otra cosa, la clara de huevo le da mucho aire y la capa crujiente que envuelve las almendras es ligera y deliciosa. ¿Y qué decir del sabor que aporta el té matcha? Hacía tiempo que no cocinaba con él y lo echaba de menos, lo reconozco, jajaja.

Almendras garrapinadas matcha (6)

Os recomiendo muchísimo probar estas almendras garrapiñadas, aunque eso sí, os aviso de que son ADICTIVAS, que todo el que las ha probado no ha podido parar y yo tuve que guardarlas a buen recaudo para que alguien más que yo las pudiese catar. Así son.

Ingredientes:

  • 160 g de almendras crudas con piel
  • 1 clara de huevo
  • una pizca de sal
  • 50 g de azúcar
  • 1 + 1/2 cucharadita de té matcha
  • 1/4 de cucharadita (1 ml) de esencia de vainilla

Almendras garrapinadas matcha (1)

Elaboración:

Batir la clara con la sal hasta que se ponga espumosa (no hay que montarla, es importante parar incluso antes de que se ponga blanca). Reservar.

Almendras garrapinadas matcha (2)

Tamizar el té matcha sobre el azúcar y remover para que se mezclen bien (NO os saltéis el tamizado del té matcha, explicación larga en las notas).

Agregar al cuenco de la clara espumosa la esencia de vainilla, las almendras y la mezcla de azúcar y té matcha.

Almendras garrapinadas matcha (3)

Remover  bien con la espátula de forma que las almendras queden cubiertas.

Precalentar el horno a 150 ºC.

Cubrir la bandeja del horno con una hoja de papel sulfurizado. Volcar la mezcla y repartir bien con la espátula, esparciendo las almendras para que no queden amontonadas y se hagan homogéneamente.

Almendras garrapinadas matcha (4)

Hornear a la misma temperatura durante unos 35 a 40 minutos, con calor arriba y abajo, sin ventilador y en altura intermedia.

Remover cada 10 minutos, aproximadamente dando la vuelta a las almendras, para romper el caramelo que se irá formando y hacer que se vaya distribuya mejor por la envoltura.

Almendras garrapinadas matcha (5)

Retirar las almendras del horno antes de que se pongan oscuras y dejar que enfríen completamente antes de guardarlas en un recipiente hermético.

Almendras garrapinadas matcha (7)

Notas:

Ojo con el punto de la clara, no hay que montarla, ni siquiera blanquearla, sólo tiene que llegar a hacerse espuma, como en la foto que os puse. Es necesario que se mantenga en estado semilíquido para que se mezclen bien con el resto de ingredientes e impregnen bien las almendras.

Al tamizar el té y mezclarlo con el azúcar bien, evitaremos que se formen grumos, ya que no es soluble. De verdad, no os saltéis este paso. Al leer la receta original en inglés se me pasó por alto el detalle y, tras intentar infructuosamente disolver el té en las claras, tuve que empezar de nuevo. Eso sí, el desastre lo usé para un bizcocho inspirado en estas magdalenas, jajaja. En esta casa procuramos no tirar nada que sea comestible.

Yo puse una cucharadita y media de matcha y creo que el sabor quedó bastante ligero. Si sois muy fans, podéis subir hasta dos cucharaditas, la próxima vez yo pienso hacerlo.

Almendras garrapinadas matcha (8)

El tiempo de horneado, es orientativo, lo ideal es que, de paso que les dais vueltas cada 10 minutos, vayáis observando el color que tienen.

Hay que sacar las almendras antes de que se pongan oscuras porque, con el calor que acumulan, se seguirán haciendo durante unos minutos después de sacarlas del horno y pueden quemarse, lo que arruinaría completamente el sabor.

En el horneado el garrapiñado pierde completamente el color verde (al menos con el té matcha que yo uso, que no lleva colorantes), así que podéis tamizar un poquito de matcha por encima una vez frías si queréis darle unas chispillas de color. Yo las dejé tal cual.

Si no tenéis o no os gusta el té matcha, podéis eliminarlo de la ecuación sin más, o sustituirlo por alguna mezcla de especias que os resulte atractiva. Se me ocurre la típica mezcla que siempre funciona, canela, clavo, jengibre y pimienta de Jamaica. Pero ¿qué tal algo más exótico como curry? Madre mía, quiero probar eso, jajajaja. ¿Y mate soluble? Hummm, interesante, os informaré si hago más experimentos en esta línea.

Fuente:

La receta la encontré aquí buscando nuevas cosas que hacer con té matcha. Hice la mitad de la cantidad original pensando que quizá no me gustase y ¡qué error! Jajajaja

 

Gofres de remolacha y naranja

Me habréis visto decirlo muchas veces, la comida sabe mucho mejor si es bonita, y estos gofres están deliciosos, jajajaja.

Gofres Remolacha Naranja (7)

Lo confieso, miro con suspicacia toda receta cuyo resultado tiene un color intenso y muy vivo si en los ingredientes no incluye un colorante alimentario. La mayor parte de las veces es imposible conseguir esa potencia de color sin ayuda (un ejemplo muy claro son las elaboraciones con té matcha, en las que el verde se suele matizar mucho si se hornea) y me fastidia mucho que te lleves el chasco porque no lo indican (que pasaría de ponérselo porque no me gusta tirar de colorantes artificiales, pero bueno). A lo que iba, cuando empecé a cocinar estos gofres, tenía las antorchas preparadas por si no salían del correspondiente rosa chillón. Tuve que devolverlas al almacén porque, al abrir la gofrera por primera vez, allí estaba un perfecto gofre con un color rosa rabioso. Si hubiera un sello “Barbie approved” estos gofres lo tendrían.

La remolacha cocida no es santo de mi devoción, pero la verdad es que en estos gofres y cruda en batidos me está gustando. A ver si pruebo asada y traigo alguna receta más.

Ingredientes (para 6 gofres):

  • 200 g de harina de trigo
  • 60 g de mantequilla (sirve margarina)
  • 40 g de azúcar
  • 2 huevos medianos
  • 1/2 cucharada de levadura química (8 gramos)
  • 1 remolacha mediana
  • zumo de naranja
  • ralladura de piel de naranja

Gofres Remolacha Naranja (1)

Elaboración:

Lavar bien la remolacha, pelarla y cortarla en trozos (ojo, que las posibilidades de que vuestra cocina acabe como un escenario de Dexter son bastante altas).

Gofres Remolacha Naranja (2)

Exprimir dos naranjas. Añadir el zumo a la remolacha troceada, ponerlo en el vaso de la picadora y batir. Habrá que ir bajando de paredes del vaso con una espátula hasta que veamos que no quedan trozos de remolacha.

Gofres Remolacha Naranja (3)

Si el puré conseguido no alcanza los 300 ml, completar con más zumo de naranja.

Derretir la mantequilla al baño maría, o en tandas de 10 segundos a media potencia en el microondas.

Batir ligeramente los huevos.

Tamizar la harina con la levadura química, agregar el azúcar y remover un poco para que se mezcle todo bien.

Añadir los huevos, el puré de remolacha y naranja, la ralladura, la mantequilla derretida, y remover con unas varillas o un tenedor hasta tener una masa fina y homogénea.

Gofres Remolacha Naranja (4)

Opcional (pero muy recomendable): Para que los gofres sean más esponjosos, tapar el cuenco y dejar reposar durante una media hora.

Precalentar la gofrera y seguir las instrucciones del fabricante para hacer los gofres (ver notas).

Gofres Remolacha Naranja (5)

Dejar enfriar sobre una rejilla mientras hacemos los siguientes, especialmente si no se van a comer inmediatamente. Así no se humedecen y mantienen la corteza crujiente.

¡Buen provecho!

Notas:

Si sobra puré de remolacha y naranja, con un poco más de zumo tenéis un batido la mar de bueno (eso sí, recordad los efectos de la remolacha a la hora de ir al aseo, os ahorraréis un susto… jajajaja).

Gofres Remolacha Naranja (6)

Mi gofrera (una Tristar wf-2118 que me regalaron dos amigos moloncísimos) tiene 5 velocidades y yo normalmente la uso en la 4. A mí me gustan más crujientes que blanditos, por eso en las fotos se ven doraditos.

La cantidad de masa por tanda va según el modelo, en la mía coloco 2 cucharadas colmadas de masa en el centro (un poquito hacia atrás) y bajo la tapa apretando para que se reparta por todo, al cocerse la propia masa levanta la tapa.Con práctica se acaba sabiendo cuánta masa es la más adecuada y cuánto tarda en hacerse. 😉

Depende del modelo de gofrera pero, con los ingredientes de la lista, en mi aparato salen 6 gofres grandecitos. A mí me gusta que se haga el dibujo completo, pero también se puede poner menos masa y hacer gofres más pequeños.

Como otros gofres, se pueden comer solos, con nata, sirope de chocolate, helado… un poco de miel… vamos, con lo que os pida el cuerpo.

Si sobran se pueden en la nevera envueltos en film transparente. Otra opción es congelarlos para otro día, en ese caso, una vez descongelados, recomiendo darles un calentón en una sartén o plancha (comprobado que funciona bien).

Gofres Remolacha Naranja (8)

(Una manada de unicornios apareció y se comió todos los gofres… ¿cuela?)

Fuente:

Saqué la receta de aquí. Como yo tenía remolachas y no zumo, probé el método que explico en la receta y salió muy bien. Tengo la sensación de que con zumo la masa sería demasiado líquida para mi gusto. Por el color y textura de los gofres de las fotos, ella los “tuesta” un poco menos que yo, que los prefiero más crujientes.

Yogur casero de café

En casa hace tiempo que nos propusimos romper el hipsterómetro… o más bien lo rompimos sin proponérnoslo, así somos, jajajaja. El caso es que la madre de J. nos preguntó si queríamos una yogurtera que tenía sin utilizar porque tienen una más nueva que hace raciones individuales. Yo ese modelo lo conozco, creo que por mi casa anduvo rondando una aunque si os soy sincera, nunca la vi en uso.

La verdad es que no me esperaba para nada la reliquia que sacó de la despensa. Es tan pero tan vintage que por no tener, no tiene ni marca, simplemente un rótulo que dice “yogurtera”. Ahí queda eso. Tiene como cuarenta y pico años y funciona como el primer día, ¡chúpate esa, obsolescencia programada! En origen llevaba un recipiente que debía tener entre 0.8 y 1 litro de capacidad, pero se rompió en algún momento y J. y yo usamos un frasco reciclado de miel que debe ser de unos 750 ml. En realidad tenemos dos frascos, a veces vamos muy locos y no nos hemos acabado uno cuando ya tenemos el siguiente en marcha, jajajaja.

El caso es que llevamos unos años haciendo yogur natural casero, probando distintas marcas (de leche y yogur), a veces con yogur normal (el que mejor nos ha funcionado es el de vasitos de cristal, por cierto) y a veces con griego (que nos gusta mucho la textura que aporta). Normalmente usamos un yogur comprado para hacer un bote, y después aprovechamos los restos para hacer yogur de segunda e incluso tercera generación. Se nos suele pasar dejar un poco y nos lo comemos todo así que más allá de 4 del tirón no hemos llegado a hacer, pero se podría perfectamente. Eso sí, hemos detectado que la textura va cambiando con los sucesivos “usos”. Alguna vez hemos probado a añadir nata pero nos gusta más sólo con leche. ¿Y qué leche? Pues igual que el yogur, la mejor que podáis conseguir. De verdad, no hay color. Últimamente en nuestro súper han traído Cremosita, que es una marca gallega que en mi casa se ha consumido de toda la vida, y los yogures salen espectacularmente cremosos y con una densidad cercana a la perfección.

El caso es que después de mucho tiempo haciendo siempre yogur natural… pues nos entró el gusanillo… ¿se puede hacer yogur de sabores? Se puede, pero añadir frutas, por ejemplo, puede alterar la fermentación del yogur y producir problemas en su conservación, por eso se suelen cocinar las frutas en forma de compotas y mermeladas antes de añadirlas a la mezcla.

El caso es que nos hemos atrevido a hacer un par de experimentos y hoy os traigo el primero, yogur de café casero… ¿yogur de café? Jajajaja, suena raro, ¿verdad? Pues sí, es una cosa bastante… exótica, una mezcla muy curiosa que conserva lo refrescante y ácido del yogur y el sabor profundo del café. Raro, pero rico. Si os gusta el café y los experimentos culinarios, tenéis que probarlo.

Casi ni es una receta, se mezclan los ingredientes y se deja que el tiempo y la temperatura hagan el resto, así de fácil, exactamente igual que para hacer yogur natural.

Ingredientes (para 6 yogures o 750 ml):

  • 500 ml de leche entera
  • 125 ml de café
  • 1 yogur griego
  • opcional: 30 – 50 g de azúcar

Elaboración:

Preparar el café como hagamos habitualmente y dejar templar.

Mezclar el yogur con la leche y remover bien con unas varillas para que se disuelva (se puede hacer con batidora pero introduce mucho aire, haciendo espuma).

Añadir el azúcar y el café templado y remover.

Repartir la mezcla en los vasitos de la yogurtera (en mi caso, un bote único), tapar y dejar funcionar la máquina unas 8 horas, según instrucciones de vuestro aparato.

Pasado el tiempo de fermentación del yogur, terminar el proceso dejando que se enfríe completamente en la nevera.

¡Y listo! ¿No os dije que era facilísimo?

Notas:

¿Como os gusta el yogur? Si los preferís poco ácidos, a partir de 6 horas es posible que estén listos, si os gustan con mayor acidez se pueden dejar en la yogurtera hasta 12 horas. También se hacen más densos cuanto más tiempo de fermentación les dejamos. Todo es probar hasta encontrar el punto. Una vez se me olvidó y estuvo la friolera de 18 horas, estaba bueno, jajajaja.

¿Y ese rango de cantidad de azúcar? Pues son las dos cantidades que yo probé, personalmente me gusta más con poco azúcar, pero es que casi siempre tomo el yogur sin añadir edulcorantes.

¿Que no tenéis yogurtera? Pues he investigado un poco y al parecer se puede hacer en termomix o utilizar un termo para mantener la temperatura óptima de fermentación durante las horas necesarias, que al final es de lo que se trata. ¿Y cómo se hace? Pues hace falta un termómetro porque hay que conseguir ciertas temperaturas y un termo bueno, de esos que mantiene la temperatura bastantes horas, claro. Primero se calienta la leche hasta que alcance los 85 ºC, sin que llegue a hervir, y después se enfría hasta que está a 45 ºC. En ese momento se añaden el resto de ingredientes. Si el café está a 45 ºC también, y el yogur a temperatura ambiente, mejor que mejor, para que la temperatura se mantenga más o menos al mezclarlos. Se remueve bien todo, se mete la mezcla en el termo, se cierra bien y se deja fermentar. Yo no he probado nunca, pero por lo que cuentan, el tiempo necesario para hacer yogur de café en termo es más o menos el mismo que en yogurtera.

¿Os sale yogur muy líquido? Pues se puede arreglar filtrándolo una vez fermentado de forma que pierda suero. Para ello hace falta un colador fino y una gasa (como esta tela de quesero o esta otra), se coloca la gasa sobre el colador y se pone encima el yogur, dejándolo escurrir en la nevera. El tiempo necesario dependerá de lo espeso que queramos el yogur, a más tiempo, más densidad.

¿Y qué café usar? Pues yo he usado uno que tenía en casa y la verdad es que no pude comer mucho yogur porque, como os he comentado en alguna ocasión, mi organismo es muy sensible a la cafeína… hum… quizá la próxima vez pruebe con descafeinado. Lo bueno es que dependiendo de cómo hagáis el café, también cambiará el sabor del yogur, más flojito saldrá suave y más cargado aportará un sabor a café más fuerte. ¡A experimentar!

Fuente:

Pues resulta que me pongo a investigar sobre yogur de distintos sabores, llego a esta receta de yogur de café y ¡sorpresa! me comenta J. que ese blog es de la madre de un compañero suyo de trabajo, ¿el mundo es un pañuelo o qué? 😀