Azúcar invertido

Seguro que más de una vez en alguna receta os habéis encontrado este ingrediente, especialmente en helados, bollería e incluso masas fermentadas.

Azucar Invertido (2)

El azúcar invertido se obtiene por hidrolización de la sacarosa (azúcar) en sus dos subunidades, fructosa y glucosa. En wikipedia tenéis una explicación más amplia, aquí me limitaré a decir que el método de obtención lo haremos a partir de un ácido, añadido a alta temperatura, que se neutralizará con una base que baja el PH cuando se templa. Así escrito parece muy complejo, pero no tiene dificultad.

Si os estáis preguntando dónde conseguís el ácido y la base para este experimento de química básica, no os alarméis, resulta que es más común de lo que pensáis. La base no es más que bicarbonato sódico, y como ácido sirve ácido cítrico, o tartárico y málico.

Aunque  lo más común en repostería son los sobres de impulsor químico tipo Royal, en los que todos los ingredientes van juntos, también hay otros que van en sobres pareados, generalmente con uno coloreado, el que lleva el bicarbonato sódico. Se los conoce como gaseosillas, gasificantes, litines, sodas…  En muchísimas recetas he visto los de Hacendado, pero también hay marcas mucho más “vintage”, como El Vesubio, El Tigre… Yo no los conocía, pero resulta que fueron muy comunes en las casas de nuestros padres y abuelos, ya que sirven para hacer soda casera, ya sea como refresco o como digestivo.

En webosfritos os cuentan un poco más. Como os digo, yo no los había usado nunca y llegaron a mi despensa de la mano de la madre de J. que vio el paquete en el supermercado y lo compró para recordar viejos tiempos.

Ingredientes (para unos 370 ml):

  • 350 g de azúcar
  • 150 g de agua
  • 1 gaseosilla (dúo de gasificantes, litines, sodas…)

Azucar Invertido (1)

Elaboración:

Mezclar el azúcar con el sobre de ácido (el blanco) y añadir el agua, removiendo para disolverlo.

Llevar a ebullición a fuego medio, y retirar del fogón cuando rompa a hervir.

Dejar templar (según wikipedia cuando baje de 80 ºC ya se puede, pero yo lo dejé hasta que estuvo tibio), añadir el sobre de bicarbonato sódico (el coloreado) y remover para integrarlo bien en el jarabe.

Azucar Invertido (3)

En este punto, debería empezar a burbujear, y bastante, por la reacción del bicarbonato con el ácido. No pasa nada, es lo normal, la efervescencia se irá reduciendo y las burbujas desaparecerán, dejando un jarabe espeso y con un tono ligeramente dorado.

Guardar en un frasco de cristal limpio. Se puede conservar tanto a temperatura ambiente como en la nevera.

Notas:

En algún sitio he leído que el agua del grifo no sirve, pero es la que yo utilicé y funcionó sin problema.

El azúcar invertido tiene unas cuantas propiedades que lo diferencian del común:
– Por una parte, es un líquido ligeramente espeso.
– Impide la formación de cristales de agua por debajo de 0 ºC, por lo que viene bien en la elaboración de helados (ya sabéis por dónde van a ir los tiros en próximas recetas, jejejeje) ya que quedará una textura más fina y suave, sin ponerse duro.
– Retiene la humedad, por lo que los bizcochos, bollos y panes se mantienen tiernos y jugosos más tiempo (ojo, que en sitios con tan poca humedad ambiental como Madrid, esto es algo a tener en cuenta).
– Hace que las preparaciones horneadas adquieran más color y brillo.
– Favorece la fermentación de las masas, ya que las levaduras se alimentan con más facilidad de glucosa y fructosa que de sacarosa. Subirán más y en menos tiempo, haciendo que sean también más esponjosas.
– Endulza un 30% más que el azúcar común (ojo a esto, no se puede sustituir directamente el azúcar por la misma cantidad de azúcar invertido).

Según el tipo de preparación, hay unas proporciones adecuadas de sustitución, nunca se elimina del todo el azúcar normal:
– Para masas de fermentación, o sea, con levadura: del 50-70%
– Para bizcochos, magdalenas, bollos, etc: del 10-20%
– Para helados: varía, hay quien dice que un 25% y quien usa hasta un 80%.

Dado que el poder endulzante del azúcar invertido es un 30% mayor, esto quiere decir que 100 g de azúcar invertido endulzan tanto como 130 g de azúcar normal. Para hacer las sustituciones hay que echar mano de un poco de matemática básica, pero nada complicado:

100 g de azúcar invertido —————– 130 g de azúcar normal
X g de azúcar invertido ——————- 100 g de azúcar normal
X= (100×100)/130 = 77 g de azúcar invertido

Pero esto sería para sustituir todo el azúcar normal por invertido, y nosotros tenemos unas proporciones indicadas. Bien, imaginemos que vamos a hacer un helado que lleva 140 g de azúcar y vamos a sustituir un 25% por invertido, lo primero es saber qué cantidad de azúcar normal vamos a retirar:
140 g ——————– 100%
X g ———————- 25%
X=(25×140)/100= 35 g

Pero como si ponemos directamente 35 g de azúcar invertido, saldrá demasiado dulce, habrá que calcular la cantidad necesaria:
100 g de azúcar invertido —————– 130 g de azúcar normal
X g de azúcar invertido ——————- 35 g de azúcar normal
X= (35×100)/130 = 27 g de azúcar invertido

Habrá que poner, entonces, 105 g de azúcar normal y 27 g de invertido.

Probablemente estéis pensando que vaya rollo, qué dificultad… os voy a dejar las reglas de tres preparadas para cualquier porcentaje y cantidad:

Primero, hay que saber la cantidad de azúcar normal a retirar, depende del porcentaje:
X= (Porcentaje a sustituir x Cantidad de azúcar normal de la receta)/100

Una vez tenemos esa cantidad a retirar, podemos saber su equivalencia en azúcar invertido:
X= (Cantidad de azúcar normal a retirar x 100)/130

(O multiplicar esa cantidad de azúcar a retirar por 0.77, que es el resultado de 100/130)

Escrito parece más lioso de lo que es en realidad, de verdad.

Fuente:

Buscando otra cosa que ya no recuerdo qué era acabé llegando, de enlace en enlace, a la receta de azúcar invertido del blog Cocinablog Gemma, como tenía todos los ingredientes necesarios y me pareció fácil, me puse a ello a la mañana siguiente. Próximamente veréis alguna receta donde lo voy a usar.

Matchamisú

Pues sí, con este tiramisú de matcha rompo la racha de alternancia dulce/salado que estaba llevando. Intentaré enmendarme y hacer dos saladas seguidas para volver al redil. En cualquier caso, creedme, este tiramisú bien merece la pena saltarse el orden de las publicaciones.

Tiramisu de Matcha (12)

En el tiramisú clásico, que tengo pendiente hacer, el sabor dulce de la crema de mascarpone contrasta con el amargo del cacao puro y la intensidad del café. En esta versión, el amargor lo aporta el té matcha tanto espolvoreado por encima como en el baño de los bizcochos. El resultado es en cierta manera similar, pero mucho con un sabor más delicado y sutil. Si os gusta el tiramisú, tenéis que probarlo, J. incluso dice que le da varias vueltas al original.

Ingredientes (para 8 raciones):

  • 300 ml de agua caliente
  • 30-50 ml de ron (opcional)
  • 2 cucharadas de té matcha para cocinar
  • 3 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de azúcar
  • 250 g de mascarpone
  • 18-24 bizcochos de soletilla o savoiardi
  • Té matcha para espolvorear

Tiramisu de Matcha (1)

Elaboración:

Tamizar 2 cucharadas de té matcha en polvo en el agua caliente y remover con unas varillas hasta que se disuelva y no queden grumos.

Batir el mascarpone en un cuenco hasta que no tenga grumos y reservar.

Lavar bien los huevos. Separar claras de yemas y reservar las claras en un cuenco tapado con film en la nevera.

Mezclar las yemas con el azúcar en un cuenco amplio y batir con las varillas hasta que blanqueen y se pongan espumosas (lo que os digo siempre, mi admiración si lo hacéis a mano, yo uso las varillas de la batidora, jajaja).

Añadir en dos o tres tandas el mascarpone, batiendo bien hasta obtener una crema uniforme.

Añadir la mitad del ron, 15-25 ml, y remover hasta integrarlo bien.

Tapar el cuenco y guardar en el frigorífico.

Montar las claras a punto de nieve (para que queden más firmes un truco es añadir una pizca de sal antes de montarlas).

Tiramisu de Matcha (2)

Sacar la crema de mascarpone de la nevera e incorporar las claras en tandas, mezclando suavemente con una espátula haciendo movimientos envolventes, para evitar que se bajen.

Tiramisu de Matcha (3)

Tapar y guardar en la nevera.

En un plato hondo o recipiente profundo, mezclar el resto del ron con el té matcha ya frío.

Bañar los bizcochos en el té hasta que empiecen a ablandarse. Escurrir la humedad sobrante apretándolos ligeramente y hacer una capa base de bizcochos en el fondo del recipiente que vayamos a usar para montar el tiramisú.

Tiramisu de Matcha (5)

Cubrir los bizcochos con una capa de crema de mascarpone. Alternar capas de bizcochos y crema hasta tener la altura deseada recordando terminar siempre con crema de mascarpone.

Tiramisu de Matcha (7)

Cubrir con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos un par de horas.

Tamizar té matcha al gusto por encima cuando lo vayamos a servir.

Tiramisu de Matcha (10)

¡Y a saborear el matchamisú!

Notas:

El tiramisú lleva huevos crudos, y eso es algo que echa para atrás a alguna gente por miedo a intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, con una correcta manipulación de los huevos y teniendo especial cuidado de no dejarlo demasiado tiempo a temperatura ambiente no debería haber problema (por eso he insistido tantas veces en lo de guardar en la nevera entre preparaciones). Dos recomendaciones básicas son lavar bien los huevos justo antes de usarlos sumergiéndolos en agua con unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida (importante esto, a ver si por no intoxicarse por una cosa se hace por otra) y no cascarlos directamente en los recipientes donde los vamos a procesar. También se pueden yemas y claras pasteurizadas, calculando los gramos necesarios (un huevo pesa unos 65 g, de los cuales unos 22 son de yema y 43 de clara). Y ya si os sentís estupendos y tenéis termómetro de cocina, podéis pasteurizar los huevos como explican en este post.

Como veis en las fotos, yo en vez de utilizar un recipiente profundo, monté el tiramisú sobre una bandeja. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Por una parte queda muy bonito visualmente, pero por otra corremos el riesgo de que se escurra si la crema no es suficientemente firme. Para hacerlo más estable lo mejor es alternar la dirección de los bizcochos, en una capa colocarlos a lo largo y en la siguiente a lo ancho (cosa de la que yo me olvidé, como si no fuera arquitecta y no supiera que la estabilidad de un muro depende del correcto aparejado de los ladrillos, jajaja).

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También podéis montar el tiramisú en vasitos individuales, para ello lo más cómodo es partir los bizcochos en trozos.

Tiramisu de Matcha (4)

Por cierto, no sé si es muy ortodoxo, pero nosotros congelamos los vasitos tapados con film transparente y, teniendo previsión para que les de tiempo a descongelar, da buenos resultados.

Fuente:

Después de un experimento rozando lo desastroso en el que obtuve un HULKiramisú completamente VERDE (y cuando digo completamente, quiero decir COMPLETAMENTE), decidí dejarme de inventos poco fotogénicos y versionar el clásico de la forma más sencilla, cambiando café y cacao por té y té en polvo. Para eso usé la receta de tiramisú clásico de María Lunarillos que tenía guardada desde hace años para probarla.

Galletas de azúcar con naranja y arándanos

En el blog tengo bastantes recetas de galletas, pero últimamente sólo estaba preparando galletas de tipo “shortbread”, como éstas con manzanilla o estas otras con té rojo. Para que no os aburráis y probéis cosas nuevas (os pongo como excusa pero hablo de mí, jajajaja) esta vez he experimentado con unas “galletas de azúcar”.

Galletas Azucar y Arandanos (8)

Estas galletas son muy fáciles de hacer y como os digo en las “notas”, admiten variantes. A mí me ha gustado mucho el sabor que les dan los arándanos y la naranja pero quiero probar con otros ingredientes. Eso sí, son bastante dulces, puede que no os entusiasmen si sois de poco azúcar.

Ingredientes (para 18-20 galletas):

  • 25 g de mantequilla o margarina
  • 1 clara de huevo
  • 70 g de azúcar
  • 1 cucharada colmada de arándanos secos
  • 1 cucharada de zumo de naranja
  • piel rallada de media naranja
  • 120 g de harina de trigo
  • 1 cucharada de maicena
  • 3/4 cucharadita de levadura química
  • un par de cucharadas de azúcar extra

Galletas Azucar y Arandanos (1)

Elaboración:

Trocear la mantequilla o margarina y dejarla reposar a temperatura ambiente una media hora (se puede ablandar en el microondas hasta que tenga textura de pomada, para eso se calienta a media potencia en tandas de unos 15 segundos hasta que veamos que tiene el punto adecuado).

Picar los arándanos secos ligeramente, para que haya trozos en cada galleta (en mi caso he utilizado una mezcla para infusión que además de arándanos y manzana seca lleva especias y hierbas, como muérdago y pétalos de cártamo).

Precalentar el horno a 175 ºC.

Batir la mantequilla con la clara de huevo, los arándanos picados, el zumo y la ralladura de naranja.

Agregar el azúcar y batir con las varillas un par de minutos más.

Galletas Azucar y Arandanos (2)

Mezclar la harina, la maicena y la levadura química en un cuenco mediano y agregar al cuenco de los húmedos, removiendo con una espátula hasta tener una masa pegajosa y homogénea.

Galletas Azucar y Arandanos (3)

Cubrir la bandeja del horno con una hoja de papel de hornear o lámina de teflón.

Formar bolitas con la masa (en la receta original hacían menos galletas y más grandes, pero con tanto azúcar, yo preferí hacer 20 más pequeñas). Para evitar que la masa se pegue a las manos un truco que funciona es untarlas con aceite de girasol antes de empezar.

Rebozar las bolas de una en una en azúcar (yo lo hice en un cuenco medidor, pero podéis hacerlo en un plato).

Galletas Azucar y Arandanos (4)

Colocar las bolitas ordenadas sobre la bandeja y apretar con una espátula (o con los dedos como hice yo, para que quedaran con esas dos crestas) hasta que tengan unos 5 milímetros de espesor.

Galletas Azucar y Arandanos (5)

Galletas Azucar y Arandanos (6)

Apenas crecen, así que no es necesario dejar mucho espacio entre ellas.

Hornear a 175 ºC y a media altura durante unos 10 minutos. Son galletas que si se pasan de horneado se ponen duras, así que es preferible que no se doren y se mantengan un poco blanditas.

Dejar enfriar las galletas al sacarlas del horno sobre la misma bandeja unos 10 minutos antes de despegarlas con una espátula y dejarlas enfriar completamente sobre una rejilla.

Galletas Azucar y Arandanos (7)

Están muy buenas con leche, ahí os dejo la sugerencia. 😉

Notas:

Como os dije, yo utilicé una mezcla de frutas, hierbas y especias para hacer las galletas, no saben exactamente igual que si sólo llevasen arándanos, pero a mí me encantan así. De hecho, podéis variar las frutas secas y usar la receta como base para lanzaros a experimentar con distintos sabores.

A la hora de rebozar, yo usé poco azúcar en parte porque me da un poco de dentera morderlo y en parte porque no me gustan las galletas demasiado azucaradas. Si sois más golosos, rebozadlas a conciencia.

Es una masa que no se mueve mucho al hornear, así que si tenéis algún sello para galletas, podéis usarlo con éstas, se quedará marcado. 🙂

Si las preferís más tiernas, bastará con aplastarlas menos y dejarlas más gorditas.

En un recipiente hermético, aguantan bien unos cuantos días.

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Fuente:

La receta es una variante de esta otra que encontré en Pinterest (me encanta bucear en esa red social, lo reconozco, jajaja). Como veis, las galletas originales son de limón, a ver si me animo a probarlas así algún día. También tiene sugerencias para hacerlas veganas, por si os interesa. 🙂

Magdalenas de pera y cardamomo (Juego de Blogueros 2.0)

Vuelve a ser fin de mes y toca publicar mi propuesta para el reto mensual con un producto de temporada. Esta vez la más votada fue la pera, aunque había otros ingredientes igual de interesantes.

No sé a vosotros, pero a mí enero se me ha pasado volando, cuando me quise dar cuenta había llegado el último fin de semana del mes y yo sin la receta preparada. Por suerte tenía en la despensa todo lo necesario para estas deliciosas magdalenas que, aunque las dejé como plan B para probar cosas nuevas, fueron la primera cosa que me vino a la cabeza cuando salió la pera como ingrediente mensual.

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Me ha pasado una cosa curiosa en esta ocasión, he ido comprando peras que acabaron devoradas antes de decidir qué receta probar. Y no ocurrió ni una ni dos, sino al menos en tres ocasiones. Eso sí, fueron bien disfrutadas, tanto solas como con yogur o en batidos mañaneros.

Al final del post os dejo los enlaces para que podáis ver qué han hecho el resto de participantes con las peras.

Ingredientes (30 minimagdalenas o 9 normales):

  • 2 huevos medianos
  • 100 g de azúcar
  • 60 g de aceite de girasol
  • 1 pera (2 si son pequeñas)
  • 4 vainas de cardamomo
  • 120 g de harina de trigo
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de sal fina

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Elaboración:

Cascar los huevos y separar las claras de las yemas.

En un cuenco, montar las claras a punto de nieve con unas varillas (si sois de esos que lo hacéis a mano, toda mi admiración para vosotros, yo uso las de la batidora). Estarán listas cuando tengan una consistencia firme y al inclinar el cuenco no se escurran. Reservar.

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Batir las yemas con el azúcar en un cuenco grande, también con las varillas, hasta que blanqueen y aumenten de volumen.

Añadir el aceite de girasol y seguir batiendo.

Pelar y picar la pera (para minimagdalenas es mejor trozos más pequeños, pero sin pasarse, lo suyo es notar el sabor y la textura de la pera).

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Abrir las vainas de cardamomo, retirar las semillitas y machacarlas en un mortero hasta que se desmenucen un poco.

Añadir la pera y el cardamomo a la crema y mezclar con una espátula para distribuirlos bien.

Mezclar la harina, la sal y la levadura química. Tamizar sobre la crema en tandas, integrando bien antes de añadir más, pero sin remover en exceso.

Agregar las claras montadas a la masa e integrar suavemente con la espátula, con movimientos envolventes, intentando que no se bajen en el proceso.

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Tapar el cuenco con film transparente y dejar reposar al menos una hora en la nevera.

Precalentar el horno a 210 ºC.

Colocar cápsulas de papel en el molde de las magdalenas (cápsulas dobles sobre una bandeja de horno si no tenemos molde)mientras la masa reposa.

Rellenar las cápsulas con masa hasta 3/4 partes de su capacidad.

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Hornear a 210 ºC durante 10 minutos (7 si son minimagdalenas), bajar la temperatura a 190 ºC y seguir horneando otros 5-10 minutos (para minimagdalenas unos 2 o 3), hasta que se doren.

Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla metálica.

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¡Y a disfrutar de unas esponjosas magdalenas!

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Notas:

La cantidad de cardamomo es orientativa, con 4 tienen bastante sabor; si preferís que sea más sutil, con 2 será suficiente; si queréis que sea más potente, poned más.

Si os gustan las magdalenas con costra crujiente, espolvoread un poco de azúcar por encima justo antes de meterlas al horno. Yo no les puse mucho, pero en la fila de arriba de la siguiente foto, llevan azúcar.

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El truco para las magdalenas con copete está en ese juego de temperaturas: tener la masa fría, empezar el horneado a mayor temperatura para que suban y después bajarla para que se hagan por dentro.

En esta ocasión a mí me han quedado chatas, creo que porque las cápsulas eran muy pequeñas para mi molde, así que se abrieron en lugar de contener la masa y dejar que subiese. Para evitarlo puse dos cápsulas por magdalena, pero aún así no funcionó del todo. Con esta receta y las cápsulas adecuadas siempre me han salido unas preciosas magdalenas con copete.

Fuente:

Esta receta es de uno de mis blogs culinarios favoritos del mundo, Fotomerienda de Etringita. De ella he aprendido un montón de cocina y, sobre todo, de fotografía culinaria, mis fotos sin sus sabios consejos no serían lo mismo. Últimamente su actividad bloguística está paralizada y yo espero como agua de mayo que vuelva a la carga con más y mejores recetas. Si no conocéis Fotomerienda, estáis tardando en ir a echar un vistazo. 😉

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Participantes del juego:
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Rosamary: https://alacartemenus.wordpress.com/
Carlota: https://articuina.wordpress.com
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com
Berta: https://dulceperonotanto.wordpress.com/
Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/
Rebeca: http://enganchadosalacocina.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Sandra: https://justfoodlovers.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Silvia K.: http://kuinetes.com/
Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Jorge: https://mastercocinillas.com/
Silvia R.: https://misdeliciosastentaciones.wordpress.com/
Antxon: http://musloypechuga.com
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

Galletas “shortbread” de té rojo

Pues vamos allá con la primera receta del año, empecemos con algo facilito y resultón para endulzar la cuesta de enero, unas galletas de té rojo. Como buenos seguidores de Birulicioso, ya conocéis las galletas de manzanilla y limón y por eso seguramente os sorprenda menos este ingrediente “exótico”. O quizá no y estéis alucinando, si es así, creedme, están tan buenas que os preguntaréis por qué no las habíais probado nunca.

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También estaba deseando enseñaros mi nuevo cortagalletas, lo diseñé yo misma con las mismas manitos que teclearon este post y la ayuda de mi amodiado autocad, y un amigo con impresora 3D lo trajo a este plano de existencia física. A él le gusta llamarla “tresdegalletator plus”, y no voy a ser yo quien le lleve la contraria (sobre todo porque estoy diseñando otros cortagalletas nuevos y quiero que me los imprima, jajajaja).

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Como veis, por un lado es redonda y por el otro con forma estrellada, para tener menos cacharritos, jejejeje. El borde es un poco grueso, pero corta bastante bien, creo que en el siguiente modelo intentaré hacer un filo un poco más fino.

Sin más preámbulos, vamos con la receta.

Ingredientes (400 g de galletas):

  • 150 g de mantequilla o margarina
  • 2 cucharadas de hebras de té rojo Pu-erh
  • 75 g de azúcar glas
  • 225 g de harina de trigo
  • 1 cucharada de maicena
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)

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Preparación:

Trocear la mantequilla, margarina para opción vegana/sin lactosa, en un cuenco mediano y dejarla a temperatura ambiente durante una media hora. También se puede ablandar en microondas, calentando en tandas de 15 segundos a media potencia hasta que adquiera una textura parecida a la pomada.

Desmenuzar con un mortero o en la batidora las hebras de té rojo  y espolvorearlas sobre la mantequilla. Si preferís no encontraros trozos de hojas de té, después de molerlo se puede tamizar con un colador de malla un poco gruesa, así el resultado es más fino (quizá el té en bolsitas sea más “blando”, hace mucho que no tomo y no estoy segura).

Añadir el extracto de vainilla (yo no puse porque mi té rojo era aromatizado con vainilla) y batir ligeramente con un tenedor para integrarlo todo bien.

Agregar el azúcar glas y seguir batiendo hasta tener una mezcla cremosa e uniforme.

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En otro cuenco, mezclar la harina con la maicena y tamizar sobre la crema en tandas, integrando bien antes de añadir más harina.

Cuando toda la harina esté incorporada en la masa y ésta ya no se nos pegue a las manos, formar una bola apretada, envolverla en film transparente y dejarla reposar en la nevera durante media hora por lo menos.

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Precalentar el horno a 160 ºC.

Enharinar una superficie de trabajo y estirar la masa con un rodillo hasta tener una plancha de unos 5 mm de espesor (también se puede hacer entre dos láminas de film).

Cortar las galletas con un cuchillo afilado o un cortapastas (la masa es bastante firme y de una consistencia tirando a sedosa, así que mantiene muy bien la forma).

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Formar una bola con los recortes sobrantes y repetir los pasos anteriores hasta que no quede masa.

Cubrir con una lámina de papel de hornear en la bandeja del horno y colocar las galletas separándolas entre sí uno o dos centímetros (no se inflan mucho ni se desparraman, pero es mejor prevenir).

Espolvorear ligeramente las galletas con azúcar glas.

Llevar al horno a 160 ºC durante 12-14 minutos, hasta que empiecen a dorarse por los bordes (se vuelven quebradizas al enfriar si se sobretuestan, así que es mucho mejor que queden tirando a blanquitas).

Dejar enfriar sobre una rejilla antres de guardarlas.

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Ya veréis qué sorpresa el sabor. 😀

Notas:

Os recomiendo prepararlas con antelación, porque el sabor de estas galletas se intensifica con el paso del tiempo.

Se conservan perfectamente más de una semana si las guardáis en un recipiente hermético.

Yo las hice con té rojo de vainilla, pero seguro que con alguna otra variedad de té rojo o negro también están deliciosas (si alguien se atreve con té verde que me cuente qué tal).

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Fuente:

Las anteriores “shortbread” que hice, de manzanilla y limón, salieron tan buenas que esta receta tiene la misma base. ¿Por qué cambiar lo que funciona? 😉

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