Pilaf aromático con shiitake y té genmaicha

Supongo que os habréis dado cuenta ya de que me gusta mucho probar platos de otros países y culturas. Esta vez os traigo una receta de fusión, un plato de Oriente Próximo cocinado con ingredientes del Lejano Oriente. Hum, eso ha sonado un poco como un capítulo de Barrio Sésamo, ¿no? Jajajaja. El caso es que el pilaf es una forma de preparar el arroz atribuida a turcos o persas, mientras que el arroz jazmín es típico tailandés y las setas shiitake y el té genmaicha provienen de Japón.

El resultado es una receta muy aromática, donde se mezclan el sabor tostado del té, con el ahumado de las setas, el picante del jengibre y la sutil fragancia del arroz jazmín. Lo que podría ser un batiburrillo de sabores y aromas, acaba formando delicioso plato vegano que os recomiendo mucho probar.

Pilaf Shiitake Genmaicha (7)

Por cierto, llevo un tiempo logrando cumplir mi propósito de intercalar recetas dulces con propuestas saladas para no convertir el blog en una cueva de golosos y estoy muy contenta, a ver si dura la racha.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 2 cucharadas de té genmaicha japonés
  • 800 ml de agua
  • 35-40 g de setas shiitake deshidratadas
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1 diente de ajo
  • una rodaja gruesa de jengibre fresco
  • 1/2 taza de arroz jazmín
  • 1/2 taza de arroz jazmín rojo
  • sal y pimienta
  • opcional: rodajas de limón y aceite de guindilla

Pilaf Shiitake Genmaicha (2)

Elaboración:

Colocar el té genmaicha en un cuenco grande (que sea como de un litro, para que quepa holgadamente el té y poder remover las setas cuando las añadamos).

Poner el agua al fuego en un cazo, apartar cuando rompa el hervor, dejar enfriar un par de minutos (ya que se recomienda infundir esté té a 80 ºC) y verter sobre genmaicha. Dejar infundir 3 o 4 minutos y filtrar.

Volver a verter la infusión en el cuenco y añadir las setas deshidratadas removiendo para que se empapen. Dejar reposar al menos una hora para que se rehidraten.

Pilaf Shiitake Genmaicha (1)

Pelar y picar el ajo y el jengibre muy finitos.

Lavar el arroz una vez y escurrir bien el agua (he leído que no se recomienda lavar el arroz jazmín demasiado porque pierde aroma, pero no sé).

Pilaf Shiitake Genmaicha (3)

Extraer las setas del té, escurrirlas bien y reservarlas en un plato.

Separar 600 ml del “caldito” resultante. Reservar lo que sobre por si hace falta para acabar de cocer el arroz y completar con agua si no hay suficiente.

Calentar el aceite de sésamo a fuego medio en una olla o sartén profunda. Cuando esté caliente, saltear el ajo y el jengibre picados durante dos o tres minutos.

Pilaf Shiitake Genmaicha (4)

Añadir el arroz removiendo bien con una cuchara de madera para que se impregne del aceite y saltear otro par de minutos.

Añadir las setas, remover bien con la cuchara de madera.

Pilaf Shiitake Genmaicha (5)

Agregar el “caldito” que hemos reservado y dejar la olla a fuego medio hasta que empiece a borbotear. Colocar la tapa y cocinar a fuego suave unos 35 minutos, sin remover, hasta que el arroz blanco esté cocido y el rojo esté hecho pero aún un poco crujiente. Si se queda sin agua y aún no está listo, añadir el “caldito” que hayamos reservado, o agua si no había suficiente.

Pilaf Shiitake Genmaicha (6)

Retirar del fuego y salpimentar al gusto.

Servir caliente acompañado de rodajas de limón y, si queremos darle un toque picante, un poco de aceite de oliva con guindilla macerada.

Pilaf Shiitake Genmaicha (8)

Contadme qué os parece, en casa ha triunfado esta mezcla de sabores, texturas y aromas. 😀

Notas:

Tanto los arroces como el aceite de sésamo y las setas deshidratadas los compramos en un supermercado oriental que hay en nuestro barrio. El té genmaicha lo podéis comprar aquí. Son ingredientes un poco exóticos, pero que cada vez es más habitual encontrar en grandes superficies.

El tiempo de hidratación mínimo de las setas es alrededor de 1 hora, pero os recomiendo preparar el té por la mañana y dejarlas en él hasta la hora de preparar la comida.

Este té tiene un tiempo de infusión recomendado, pero como es para cocinar, no pasa nada si lo excedemos un poco (no demasiado, que puede amargar).

Si os da pena tirar las hebras de té después de usarlo (el té genmaicha está riquísimo, por cierto), debéis saber que se puede hacer una segunda infusión, aunque saldrá un poco más suave que la primera. 😉

El punto del pilaf es que el arroz esté al dente, en el caso de esta receta, al mezclar dos arroces con tiempos de cocción distintos, conseguiremos el toque crujiente con el integral mientras que el blanco estará perfectamente cocido. Si usáis sólo arroz blanco, lo suyo es que lo cocinéis un poquito menos de lo habitual.

Importantísimo no remover el arroz mientras se cocina. Insisto, NO REMOVER EL ARROZ. Se cuece a fuego suave para que no se agarre a la olla y listo. Dejad la cuchara quietecita.

Fuente:

Buscando formas diferentes de usar el genmaicha, llegué a esta receta que me encantó porque llevaba tiempo buscando una excusa para volver a cocinar con setas shiitake.

Senbei, galletas japonesas de arroz y furikake de shiso

Hace unos meses, a raíz de probar un té japonés, se me ocurrió preparar alguna receta japonesa para acompañarlo. Indagando un poco encontré unas galletas de arroz que no me parecieron muy difíciles de preparar, aunque el texto no tenía pies ni cabeza, con expresiones sin sentido y a todas luces traducido sin correcciones en google translator.
Como me apetecía hacerlas, probé a hacer una búsqueda en inglés y me encontré con dos coincidencias, una de ellas para el texto y otra para las fotos que lo ilustraban, que por cierto eran de senbei pero de otra receta completamente distinta. Una chapuza.
Mosqueada, le eché un vistazo al resto del blog y puedo asegurar que no sólo es malo de solemnidad, sino que efectivamente se nutre de plagiar a otros blogs tanto textos como fotos, a las que en un alarde de desfachatez incluso les pone marcas de agua. Hace falta tener poca vergüenza.

Al lío, el caso es que al final con la receta adecuada me puse a hacerlos y… la primera vez me salieron francamente mal, incomibles, tanto es así que acabaron en la basura, para que os hagáis una idea de lo asquerosos que eran. Como no me quise dar por vencida, volví a hacer una búsqueda y encontré otra receta mejor explicada y al repasarla  caí en que especificaba que tenían que ser muy muy muy finas, cosa que en la anterior receta no explicaban y yo no había hecho, por eso me habían quedado como fichas de póker. Así que las repetí siguiendo paso por paso la nueva receta. Y esta vez sí salieron bien, finitos y crujientes.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (9)
Para darle un poco de contexto os diré que los senbei son aperitivos crujientes, generalmente salados, que se suelen servir con té verde a las visitas como muestra de cortesía. En la receta que seguí utilizan un condimento japonés llamado furikake para darles sabor, en su caso de atún. Tras una visita al supermercado oriental que hay en mi barrio y que es el paraíso de la cocina asiática, de entre las variedades que hay de furikake elegí el de hojas de shiso rojo, una planta cuyas hojas tienen usos tanto medicinales como culinarios, llamado yukari. Para seros sincera, creo que no acerté del todo, aunque salieron buenas y el color que aporta el shisho es muy bonito, me parece que el toque de atún les habría dado un sabor más rico y versátil a la hora de combinarlo con otras comidas.

Ingredientes (24-32 galletas):

– 3/4 de taza de harina de arroz glutinoso

– 1/3 de taza de arroz blanco cocido

– 1/4 de cucharadita de sal fina

– 2 cucharadas de aceite de girasol (30 ml)

– 4 cucharadas de agua del tiempo (60 ml)

– 1 cucharada de furikake, condimento japonés.

Opcional:

– 1 cucharada de salsa de soja

– 1 cucharada de mirin, también podéis usar miel.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (1)
Preparación:

En un cuenco pequeño mezclar la salsa de soja con el mirin o la miel. Calentar en microondas durante 25 segundos y reservar.

Cocer arroz en agua con un poco de sal y, una vez cocido, separar 1/3 de taza (yo aproveché un sobrante de haber hecho otro plato, ya que preparar tan poco arroz no me compensaba).

Mezclar la harina de arroz glutinoso, con el aceite, la sal y el arroz cocido en un procesador de alimentos, o en el accesorio picador de la batidora (yo usé la batidora de brazo así a palo seco y fue bastante más laborioso de lo que me esperaba por la textura que aporta la harina de arroz glutinoso).

Agregar el agua el tiempo de cucharada en cucharada mientras seguís batiendo hasta que se haya formado una masa densa homogénea (y taaaaan densa).

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (2a)
Pasar la masa a un cuenco mediano, añadir el furikake y amasar hasta repartirlo bien (la masa tiene una textura compacta, elástica y aceitosa que no tiene nada que ver con el tipo de masas que yo conocía hasta el momento, esto es cosa de la harina de arroz glutinoso).

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (2)
Senbei Galletas de Arroz con Furikake (2b)
Dividir la bola de masa en 4 partes iguales, y cada una en 6 u 8 piezas con las que formaremos bolas, en total unas 24-32 bolitas del mismo tamaño (yo hice 24 y me salieron unas galletas de unos 6-7 cm de diámetro, tenedlo en cuenta si preferís galletas más pequeñas).

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (3)
Poner una lámina de papel de hornear o de teflón (tengo ganas de hacerme con una, son muy cómodas) en la bandeja del horno.

Cortar dos cuadrados de 10×10 cm de papel de hornear o abrir una bolsa de plástico de las de congelar alimentos cortando los laterales y dejando el fondo sin cortar.

Poner una bola de masa entre las dos láminas y estirar con el rodillo hasta que quede un disco de unos 6 o 7 cm de diámetro y entre 1 y 2 milímetros de espesor (ojo, que esta es la parte importantísima de la receta y donde se puede metar la pata hasta el fondo, en serio, hay que hacerlas muy muy finas, porque si no se quedan compactas y al enfriarse os podéis partir un diente intentando comerlas si es que el aspecto horrible que tienen os abre el apetito).

Quitar una de las láminas de papel y colocar el disco de masa sobre la bandeja ayudándonos con la otra lámina para evitar que se rompa, despegándola al final (el proceso es un poco como el de poner una calcomanía).

Repetir con todas las bolas colocándolas con una separación de 1 cm entre ellas (no suben ni se expanden, pero es mejor que haya hueco entre ellas para darles luego la vuelta). En una bandeja normal de horno debería caber holgadamente una docena de discos.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (5)
Precalentar el horno a 180 ºC.

Hornear a 190ºC a media altura, con calor arriba y abajo, durante 6 minutos, hasta que se sequen los bordes (no las perdáis de vista, que 6 minutos pasan volando).

Dar la vuelta con una espátula de metal, y hornear por la otra cara otros 6 minutos o hasta que empiecen a dorarse (lo de darles la vuelta puede ser complejo porque es posible que se hayan pegado, ojo con quemaros los dedos, y más ojo todavía con los tiempos, se pasan de horneado rapidísimo).

Sacar del horno y dejar enfriar un par de minutos.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (6)
Pincelar los discos por la cara superior con la mezcla de salsa de soja y miel/mirin y volver a meter en el horno, ya apagado y aprovechando el calor residual, durante 2 o 3 minutos hasta que se seque y oscurezca un poco (esta parte a mí no me acabó de convencer del todo, seguramente con mirin esté más bueno, pero yo no lo compré y me gustaron más sin pincelar).

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (7)
Retirar del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

¡Espero que os gusten!

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (10)
Ideas:

Si los hacéis de un furikake de atún o algas, los podéis comer con hummus, byessar o alguna otra crema de picoteo que os guste.

Para que quedasen perfectamente redondas, yo utilicé a modo de “cortagalletas” una tacita de plástico que casualmente tenía la medida adecuada y corté las galletas justo antes de colocarlas en la bandeja.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (4)
Si sobran guardadlas en un recipiente hermético que no tenga mucho aire para que se mantengan crujientes, os pueden durar hasta una semana, sobre todo si no las habéis pincelado con soja y miel/mirin.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (8)
Fuente:

La receta la saqué de este blog que se dedica a las recetas orientales, aunque no exclusivamente.

Arroz con leche aromatizado con té rojo

El arroz con leche es uno de mis postres tradicionales favoritos y también el de mi padre, aunque sospecho que a mi madre no le hace mucha gracia porque apenas lo ha hecho un par de veces desde que puedo recordar.

A pesar de ello, mis primeros arroces con leche fueron los que hice para ajustar esta receta, hace un par de meses. Mi amiga, y compañera de piso durante casi toda la carrera, E. hace un arroz con leche de morirse de gusto, quizá por eso no lo había intentado antes. Bueno, vale, quizá es que soy un poco perezosa y un arroz con leche bien hecho, aunque es fácil, lleva su tiempo.

El caso es que se me ocurrió aromatizarlo con té rojo Pu-erh, y el resultado es un arroz ligeramente rosado, que sabe en general como el arroz con leche de toda la vida, pero con un regusto a té rojo que se intensifica en cada bocado.

Arroz con Leche Té Rojo (1)

Ingredientes:

– 2 l de leche entera
– 200 g de azúcar
– la piel de un limón
– 2 ramitas de canela
– 125 g de arroz redondo
– 4 cucharaditas de té rojo Pu-erh

Con estas cantidades salen unos 10 vasitos o 6 raciones más abundantes.

Arroz con Leche Té Rojo (3)

Preparación:

Pelar el limón evitando la parte blanca (yo uso un pelaverduras, pero ojo, si queda muy fina se puede desmenuzar durante la cocción).

Separar 150 ml de leche y poner el resto en una olla junto con el azúcar, las ramitas de canela y la piel de limón. Llevar a ebullición a fuego lento.

Lavar y escurrir bien el arroz (hay gente que no lo lava pero yo prefiero darle un agua antes de cocinarlo).

Añadir el arroz a la olla cuando la leche esté a punto de hervir y dejar cocer a fuego lento hasta que esté hecho, unos 35-40 minutos, removiendo de vez en cuando.

Subir el fuego cuando el arroz esté cocido y cocinar durante unos 40 minutos más removiendo constantemente con una cuchara de madera para evitar que se pegue.

Mientras, hervir la leche que habíamos reservado previamente e infusionar el té rojo durante 3 minutos (si lo dejamos más tiempo podría amargar), filtrar y reservar.

Cuando hayan pasado 40 minutos, retirar las ramitas de canela y la piel de limón, añadir la infusión de té rojo y seguir removiendo unos 10 minutos más.

Retirar del fuego y repartir en cuencos o vasitos, para hacer raciones individuales, o en una fuente honda si preferimos que cada uno se sirva lo que le apetezca. Dejar enfriar antes de meterlo en la nevera.

Se puede espolvorear con canela en polvo antes de servirlo (aunque en este caso creo que la canela podría enmascarar el sabor del té rojo).

Arroz con Leche Té Rojo (2)

Ideas:

Yo he usado té rojo Pu-erh aromatizado con canela y limón, pero un buen té rojo puro sirve igual puesto que el aroma y sabor de la canela y el limón se lo añadimos en la propia receta. Eso sí, es importantísimo no pasarse con el tiempo de infusión porque puede darle un regusto amargo al arroz con leche, comprobado.

El sabor a té es más pronunciado con el paso del tiempo y para mi gusto está más bueno si lo dejáis reposar y asentar los sabores al menos un día.

Si queréis probar si os gusta antes de hacerlo, podéis añadir un par de cucharadas de té rojo bien cargado, infusionado en leche, a un vasito de arroz con leche normal y remover bien. No es exactamente igual, pero el sabor se aproxima.

Fuente:

Partí de esta receta del blog Uno de dos que fui ajustando porque al principio me salió demasiado denso.

Pimientos rellenos de arroz con pollo y verduras

Estos pimientos rellenos no iban a acabar en el blog, y aunque una vez los probé supe que los publicaría, no tuve fuerza de voluntad para dejar de comer e ir a por la cámara así que utilicé el móvil, por eso las fotos son cutres comparadas con las que suelo hacer para ilustrar las recetas.

Hace unos meses, por medio de una amiga, descubrí Trnd, una comunidad de marketing participativo. Básicamente hacen selecciones de probadores de productos entre los miembros de la página que se postulan.
Creo que esta era la primera vez que participaba, y cual es mi sorpresa cuando recibo un mail indicándome que en un par de días tendría mi pack de prueba de Arroz Brillante Sabroz llamando a mi puerta.
El pack estaba formado por dos paquetes de 1kg y 6 de 1/2Kg, los primeros para mí, y los segundos para repartir entre voluntarios (han volado).

Yo no soy muy fan del arroz redondo, porque siempre, siempre, siempre, se me pasa, da igual cómo lo cocine, por eso prefiero el largo. Pero el Arroz Brillante que había probado hasta el momento no me había convencido para nada, así que me pareció una experiencia interesante probar esta nueva variedad.

Esta receta ha sido la primera que he hecho usándolo, y la verdad, no está mal, queda suelto, y eso que reconozco que ocupada con el resto de la receta le he hecho el mínimo caso.
Sobre si relegará al arroz largo que suelo usar, tengo mis dudas.

Al lío. La receta fue un poco improvisada, partiendo de esta que tenía marcada como interesante entre los blogs que sigo en Reader, pero con los ingredientes que había por casa.

Pimientos rellenos 0 Pimientos rellenos

Ingredientes (6 personas con hambre)

– 6 Pimientos (si son de colores, más alegría en la mesa)
– Arroz
– 1/2 pechuga de pollo
– 2 zanahorias
– 2 dientes de ajo
– 1 cebolla mediana
– 1/3 pimiento rojo
– 1/3 pimiento verde
– 1 calabacín pequeño
– 1 huevo grande
– Sal y pimienta
– Aceite de oliva

Preparación:

Cocer el arroz midiendo 2 y 1/2 medidas de agua por cada medida de arroz (espero que sepáis calcular mejor que yo, porque hice arroz para parar un tren, menos mal que está bueno con todo) llevar a ebullición el agua, y añadir el arroz con un poco de sal. En 18/20 minutos está listo (se puede tener hecho previamente).

En este punto tengo una crítica que hacerles a los de Brillante. En ningún sitio del paquete pone unas mínimas instrucciones de uso, a parte de que por ser un arroz de alta absorción, necesita más agua que el corriente. Yo puse esa proporción, y salió bien sin más, pero siempre se puede echar agua de más, y luego escurrirlo y lavarlo con agua fría. Según tengáis costumbre.

Lavar los pimientos y cortar la parte superior a modo de tapa. Limpiar de semillas y salpimentar el interior. Reservar.

Picar en daditos el ajo, la cebolla, las zanahorias y el pimiento, y pochar a fuego lento en una sartén con un chorro de aceite de oliva.

Picar en dados el calabacín (si es tierno se puede dejar la piel) y agregar a la sartén un poco después que el resto de ingredientes.

Picar la pechuga en dados y dorar en otra sartén con un poco de aceite.

Añadir a la sartén de los vegetales y remover (yo aquí le puse un poco de tomillo seco y pimienta recién molida).

Incorporar poco a poco el arroz, mezclar bien y rectificar de sal si es necesario.

Retirar del fuego y dejar enfriar.

Precalentar el horno a 190ºC.

Batir el huevo y cuando la mezcla esté casi fría, agregarlo y remover para que se integre bien.

Rellenar los pimientos, y disponerlos en una bandeja de horno sin tapar y hornear 20 minutos. Taparlos y hornear otros 20 (yo dejé las tapas también en la bandeja para que no estuviesen más crudas que el resto, si lo hacéis, cuidado con los dedos a la hora de taparlos).

Estaban buenísimos.

Ideas que se me ocurrieron una vez hecho:

En vez de tapar, cubrir con queso rallado, y gratinar. Tiene que estar buenísimo.

Consejos:

Hilda de Entre alacenas y fogones, apunta un par de consejos para que los pimientos queden más hechos, echadles un vistazo.

Sobre el Arroz Brillante Sabroz:

Pues sí, queda en su punto, una vez pasado por el horno coge el sabor del pimiento y del resto de ingredientes del relleno, y aún así, sigue sin pasarse. Incluso al día siguiente, estaba igual de bueno. Minipunto.

La foto de conjunto está hecha antes del paso por el horno, y se ven además de los 6 pimientos rellenos con esta receta, otro pimiento y dos mitades de una calabacita rellenos de arroz (es que hice muchíiiiisimo) con una salsa de pimientos, tomates y chorizo, salieron muy ricas también. La otra foto es el resultado final.

Fuente:

Como dije antes, la idea me la dio una receta de Hilda en Entre alacenas y fogones ¡No hay que tener miedo a investigar y adaptar recetas a lo que tengamos en el momento!