Ensalada birmana con aliño de té verde fermentado

En verano no apetece demasiado encender los fogones, por eso las ensaladas y otras preparaciones frías se hacen las reinas de los menús cotidianos. Hay gente que cree que las ensaladas son aburridas, pero eso es porque no se paran a pensar en la multitud de posibilidades que hay más allá de la típica ensalada de lechuga, tomate y cebolla.

La propuesta que os traigo para ampliar vuestro recetario es una ensalada de inspiración oriental, con toques crujientes y un exótico aliño a base de té verde que hay que dejar fermentar unos días en la nevera antes de usarlo. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (9)

(El cuenco tan rebonito lo hice yo misma, 🙂 🙂 🙂 )

En Birmania, en el sureste asiático, son muy habituales las ensaladas de hojas de té fermentadas acompañadas de una selección de cosas crujientes como semillas, cacahuetes y legumbres tostadas. Yo no he ido a Birmania y tampoco he comido en ningún restaurante birmano, así que no sé cuánto se parece esta receta que os traigo a las originales. Lo que sí os prometo es un sabor muy exótico y diferente al que se le va cogiendo el punto después de la sorpresa inicial. Eso sí, si no os gusta experimentar demasiado en la cocina y sois más de sabores conocidos, no sé si será para vosotros, no digáis que no os he avisado.

Ingredientes:

Aliño de hojas de té verde fermentado (para un bote de unos 300 ml):

  • 1/2 taza de té verde de hoja entera (sencha, bancha…)
  • 3 dientes de ajo
  • 2 chalotas o media cebolla mediana
  • 2 cucharadas de jengibre fresco rallado
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de aceite de sésamo
  • 1 o 2 cucharadas de salsa de pescado (nos gustó más con 1)
  • 1 cucharadita de sal

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (1)

Ensalada:

  • Lechuga (tipo francesa, iceberg, romana…)
  • Semillas de girasol, calabaza, sésamo…
  • Cacahuetes tostados, pistachos…
  • Dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Rodajas de limón
  • 1 o 2 cucharadas de aliño de té verde fermentado por ración

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (5)

Elaboración:

Aliño de té verde fermentado:

Poner las hojas de té verde en un cuenco mediano, verter agua hirviendo por encima y dejar reposar 10 minutos.

Filtrar y enjuagar las hojas de té con agua fría, descartando las que no se hayan abierto al infundir y las ramitas que pueda haber. Volver a colocar las hojas en el cuenco, añadir agua fría hasta cubrirlas y dejar reposar al menos una hora. Pasado el reposo, filtrar y escurrir eliminando toda el agua posible.

Rallar el jengibre y picar fino los ajos y las chalotas.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (2)

Colocar las hojas de té escurridas junto con el resto de ingredientes del aliño en el vaso de la batidora y triturar hasta obtener una pasta más o menos homogénea y similar al pesto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (4)

Guardar en la nevera en un frasco de cristal esterilizado. Dejar reposar como mínimo un día, aunque los sabores se hacen más pronunciados si lo dejamos fermentar al menos tres días.

Ensalada:

Pelar y laminar uno o dos dientes de ajo por comensal y freír en un poco de aceite de oliva hasta que empiecen a dorarse (ojo, que si se queman sabrán a rayos). Retirar enseguida de la sartén con una espumadera y dejarlos escurrir sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (6)

Lavar y cortar la lechuga y ponerla como base, agregar semillas, ajo frito, cacahuetes y pistachos al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (8)

Por último, agregar el aliño de té verde fermentado al gusto (mejor empezar por poco e ir añadiendo según lo probamos).

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (10)

Exprimir por encima un poco de zumo de limón y remover para mezclar bien.

Servir acompañado de rodajas de limón para acabar de aliñarlo al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (12)

Notas:

He leído que hay buenos sustitutos veganos de la salsa de pescado para hacer esta receta vegana, sin renunciar al tipo de sabores que aporta. También se puede cambiar, por lo que he visto, por salsa de soja, aunque el sabor será distinto, contadme si lo probáis.

Como nos vamos a comer las hojas de té verde, es importante que sean de hoja entera, de la mejor calidad posible y, obviamente, sin aromatizar para que no se altere el sabor. Los de mejor sabor suelen ser los japoneses, bancha, sencha… son suaves y con menor contenido en teína, cosa a tener en cuenta.

Si os da pena no aprovechar el té resultante se puede hacer una primera infusión durante 2 minutos (o lo que indique el té que uséis), filtrar y volver a añadir agua hirviendo dejándola reposar unos 8 minutos. Esa primera infusión la podéis usar para beber o para preparar algún batido, como éste o este otro, u otra receta, por ejemplo una variante de este pilaf.

Es poca cantidad, sale más o menos un bote estándar de los de mermelada, así que podemos esterilizar el bote en microondas, como explican aquí o por el método tradicional.

Yo suelo comprar los frutos secos crudos y los tuesto o frío en el momento, el sabor no tiene nada que ver. En este caso doré los cacahuetes en la misma sartén donde freí los ajos. Los pistachos los añadí cuando los cacahuetes ya casi estaban para darles un calentón.

El mezclillo de semillas lo compré en Mercadona para ponerlo en ensaladas, lleva pipas de girasol y calabaza y semillas de sésamo, lino marrón y amapola. Normalmente las compro por separado (pipas de girasol y calabaza, más que nada) pero en este paquete llevan una buena proporción de cada, me encanta. 🙂

Para emplatar, se puede hacer en un cuenco grande o colocar los ingredientes por separado en cuenquitos y que cada uno se sirva al gusto.

Fuente:

Es una versión de esta receta que encontré… no me acuerdo qué buscaba cuando la encontré, pero me alegro. Jajajaja. La primera vez no nos acabó de convencer del todo, así que la segunda vez que preparé el aliño aumenté la cantidad de té verde y chalota y reduje la de salsa de pescado. Me encantaría encontrar esa legumbre que usan, toor dal, seguiré buscando.

Salmorejo cordobés (Juego de Blogueros 2.0)

Estamos a final de mes una vez más, y toca publicar mi participación e el Juego de Blogueros 2.0, ese reto mensual donde todos los participantes, comandados por Mónica, elegimos y usamos un mismo ingrediente de temporada para nuestras recetas.

En esta ocasión el afortunado ha sido el tomate, un ingrediente muy versátil que, curiosamente, me ha costado un montón. Se me ocurrieron un montón de ideas, pero la mayor parte incluían un horno encendido en mi casa madrileña sin aire acondicionado, así que fueron descartadas con todo el dolor de mi corazón.

Al final me he decidido por una receta muy básica y probablemente muy tópica, pero a la que le tenía ganas desde la primera vez que tuve el placer de degustar, el salmorejo. Esta crema fría de tomate es un plato vegano si eliminamos los acompañamientos tradicionales, virutas de jamón y huevo cocido.

Salmorejo Cordobes (6)

Tengo una amiga cordobesa que prepara un salmorejo riquísimo (creo recordar haberlo catado), pero ésta es una de esas recetas tradicionales que la gente que lleva toda la vida haciendo prepara a sentimiento, con esa sabiduría heredada de todas las manos familiares que lo han cocinado antes que tú. Por ello, me busqué las castañas, en este caso los tomates, y lo preparé sin ayuda experta. Está mal que yo lo diga, pero creo que me quedó muy bien para ser mi primera incursión en el mundo salmorejil. 😀

Como siempre, la lista de participantes al final del post.

Ingredientes (para algo más de 1 litro):

  • 1 kg de tomates pera bien maduros
  • 170 – 200 g de pan de miga densa y blanca
  • 100 g de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de sal fina
  • guarnición: jamón serrano, huevo cocido…

Salmorejo Cordobes (1)

Elaboración:

Lavar los tomates y retirar la parte dura del pedúnculo (no acabo de encontrar cómo se llama al zona donde el pedúnculo se une con el tomate, según wikipedia, lo que sigue por dentro del fruto es la columna placentar, pero no queda muy bonito en una receta).

Pelar y trocear los tomates (mejor en un cuenco, para aprovechar todo el juguito que soltarán).

Salmorejo Cordobes (2)

Poner en el vaso de la batidora y triturar hasta que no queden grumos.

Pasar por un colador para quitar las semillas (y trozos de piel si como yo habéis olvidado pelar los tomates).

Trocear el pan y dejar que se empape bien en el tomate triturado durante unos minutos.

Picar el ajo y poner en el vaso de la batidora junto con la sal, el tomate triturado y el pan.

Batir hasta que se forme una crema espesa y uniforme.

Añadir el aceite y seguir batiendo a velocidad alta hasta que la crema cambie de color rojo clarito al anaranjado típico del salmorejo.

Guardar en la nevera un par de horas para que se enfríe bien antes de servirlo.

Como guarnición, lo más habitual es coronar el salmorejo con un chorrito de aceite de oliva, virutas de jamón curado y huevo cocido picadito.

Salmorejo Cordobes (4)

Notas:

El pan que se usa en Córdoba para el salmorejo es típico de la región, pan de telera, que estoy deseando probar, jejeje, y creo que se añade también la corteza. Yo he usado pan normal que se me había quedado duro (como una piedra, vamos) y como es un pan “de batalla” como dice mi abuela, le quité la corteza para que el salmorejo quedase más fino. Tengo ganas de probar a hacerlo con mejor pan porque seguro que la diferencia es notable.

La cantidad de pan va un poco al gusto, dependiendo de la consistencia que queráis que tenga el salmorejo. Yo puse 170 g y quedó ideal para comer con cuchara. Para usarlo sobre tostas, como he visto en algunos sitios, seguramente vaya mejor poner 200 g o incluso un poquito más.

No hagáis como yo y pelad los tomates antes de batirlos, quita mucho trabajo a la hora de colar el puré de tomate (especialmente si estáis muertos de hambre). Lo ideal, para aprovechar lo máximo los tomates, es hacerles un corte en forma de cruz en la punta y escaldarlos en agua hirviendo, para que la piel se separe con facilidad.

Para que el salmorejo quede espumoso y bien emulsionado, por lo visto lo ideal es añadir el aceite poco a poco sin dejar de batir, como al hacer mayonesa. Momento confesión: cuando lo hice era tarde, tenía hambre ya y pocas ganas de leer, así que añadí todos los ingredientes del tirón al vaso de la batidora, con el aceite en último lugar, es decir, por arriba. Como usé mi batidora de vaso Felipa (se trata de este modelo) empezó a mezclar por abajo. Yo preocupada porque el color no tenía nada que ver con el del salmorejo cuando, de pronto, el aceite empezó a integrarse y fue toda una sorpresa (y un alivio) ver como el color naranja iba subiendo. 🙂

Las virutas de jamón se pueden convertir en crujiente de jamón calentándolas unos segundos en el microondas.

Salmorejo Cordobes (3)

Fuente:

Las cantidades las saqué de esta receta del blog Los Tragaldabas, pero como habéis leído en las notas… tras ver los ingredientes pasé un poco de todo, jajajaja. En cualquier caso, si tenéis termomix, ahí os explican cómo hacerlo usando la maquinita.

Participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/
María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com/
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/
Mónica: http://dulcedelimon.com/
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/
José Fernando: https://elemparrao.wordpress.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Jorge: https://mastercocinillas.com/
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Gisela: https://tuhoradelamerienda.wordpress.com/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Pilaf aromático con shiitake y té genmaicha

Supongo que os habréis dado cuenta ya de que me gusta mucho probar platos de otros países y culturas. Esta vez os traigo una receta de fusión, un plato de Oriente Próximo cocinado con ingredientes del Lejano Oriente. Hum, eso ha sonado un poco como un capítulo de Barrio Sésamo, ¿no? Jajajaja. El caso es que el pilaf es una forma de preparar el arroz atribuida a turcos o persas, mientras que el arroz jazmín es típico tailandés y las setas shiitake y el té genmaicha provienen de Japón.

El resultado es una receta muy aromática, donde se mezclan el sabor tostado del té, con el ahumado de las setas, el picante del jengibre y la sutil fragancia del arroz jazmín. Lo que podría ser un batiburrillo de sabores y aromas, acaba formando delicioso plato vegano que os recomiendo mucho probar.

Pilaf Shiitake Genmaicha (7)

Por cierto, llevo un tiempo logrando cumplir mi propósito de intercalar recetas dulces con propuestas saladas para no convertir el blog en una cueva de golosos y estoy muy contenta, a ver si dura la racha.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 2 cucharadas de té genmaicha japonés
  • 800 ml de agua
  • 35-40 g de setas shiitake deshidratadas
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1 diente de ajo
  • una rodaja gruesa de jengibre fresco
  • 1/2 taza de arroz jazmín
  • 1/2 taza de arroz jazmín rojo
  • sal y pimienta
  • opcional: rodajas de limón y aceite de guindilla

Pilaf Shiitake Genmaicha (2)

Elaboración:

Colocar el té genmaicha en un cuenco grande (que sea como de un litro, para que quepa holgadamente el té y poder remover las setas cuando las añadamos).

Poner el agua al fuego en un cazo, apartar cuando rompa el hervor, dejar enfriar un par de minutos (ya que se recomienda infundir esté té a 80 ºC) y verter sobre genmaicha. Dejar infundir 3 o 4 minutos y filtrar.

Volver a verter la infusión en el cuenco y añadir las setas deshidratadas removiendo para que se empapen. Dejar reposar al menos una hora para que se rehidraten.

Pilaf Shiitake Genmaicha (1)

Pelar y picar el ajo y el jengibre muy finitos.

Lavar el arroz una vez y escurrir bien el agua (he leído que no se recomienda lavar el arroz jazmín demasiado porque pierde aroma, pero no sé).

Pilaf Shiitake Genmaicha (3)

Extraer las setas del té, escurrirlas bien y reservarlas en un plato.

Separar 600 ml del “caldito” resultante. Reservar lo que sobre por si hace falta para acabar de cocer el arroz y completar con agua si no hay suficiente.

Calentar el aceite de sésamo a fuego medio en una olla o sartén profunda. Cuando esté caliente, saltear el ajo y el jengibre picados durante dos o tres minutos.

Pilaf Shiitake Genmaicha (4)

Añadir el arroz removiendo bien con una cuchara de madera para que se impregne del aceite y saltear otro par de minutos.

Añadir las setas, remover bien con la cuchara de madera.

Pilaf Shiitake Genmaicha (5)

Agregar el “caldito” que hemos reservado y dejar la olla a fuego medio hasta que empiece a borbotear. Colocar la tapa y cocinar a fuego suave unos 35 minutos, sin remover, hasta que el arroz blanco esté cocido y el rojo esté hecho pero aún un poco crujiente. Si se queda sin agua y aún no está listo, añadir el “caldito” que hayamos reservado, o agua si no había suficiente.

Pilaf Shiitake Genmaicha (6)

Retirar del fuego y salpimentar al gusto.

Servir caliente acompañado de rodajas de limón y, si queremos darle un toque picante, un poco de aceite de oliva con guindilla macerada.

Pilaf Shiitake Genmaicha (8)

Contadme qué os parece, en casa ha triunfado esta mezcla de sabores, texturas y aromas. 😀

Notas:

Tanto los arroces como el aceite de sésamo y las setas deshidratadas los compramos en un supermercado oriental que hay en nuestro barrio. El té genmaicha lo podéis comprar aquí. Son ingredientes un poco exóticos, pero que cada vez es más habitual encontrar en grandes superficies.

El tiempo de hidratación mínimo de las setas es alrededor de 1 hora, pero os recomiendo preparar el té por la mañana y dejarlas en él hasta la hora de preparar la comida.

Este té tiene un tiempo de infusión recomendado, pero como es para cocinar, no pasa nada si lo excedemos un poco (no demasiado, que puede amargar).

Si os da pena tirar las hebras de té después de usarlo (el té genmaicha está riquísimo, por cierto), debéis saber que se puede hacer una segunda infusión, aunque saldrá un poco más suave que la primera. 😉

El punto del pilaf es que el arroz esté al dente, en el caso de esta receta, al mezclar dos arroces con tiempos de cocción distintos, conseguiremos el toque crujiente con el integral mientras que el blanco estará perfectamente cocido. Si usáis sólo arroz blanco, lo suyo es que lo cocinéis un poquito menos de lo habitual.

Importantísimo no remover el arroz mientras se cocina. Insisto, NO REMOVER EL ARROZ. Se cuece a fuego suave para que no se agarre a la olla y listo. Dejad la cuchara quietecita.

Fuente:

Buscando formas diferentes de usar el genmaicha, llegué a esta receta que me encantó porque llevaba tiempo buscando una excusa para volver a cocinar con setas shiitake.

Crema de alubias pintas para picoteo

Hoy os traigo una nueva crema de picoteo para añadir a la pequeña familia formada por el hummus, la muhammara, el baba ganoush y el byessar. Aunque he probado unas cuantas recetas más que me han gustado, no he podido fotografiarlas para el blog, pero tranquilos, irán cayendo.

Crema de alubias pintas para picoteo (1)

A mí, por los ingredientes, me recuerda a platos de la cocina mexicana o ecuatoriana más que al hummus y demás cremas de tradición mediterránea.

Creo que lo ideal sería hacer esta receta con alubias negras, pero no las había cocidas, así que usé rojas, que le han dado un color bastante pintoresco, jejejeje.

Ingredientes (4 personas):

  • 1/2 cebolla morada pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 1 o 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 400 g de alubias pintas/rojas cocidas (también valen negras)
  • 1 y 1/2 cucharadas de vinagre balsámico
  • 2 cucharadas de zumo de lima
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 2 cucharadas de cilantro fresco
  • 1 o 2 cucharadas de agua (opcional)
  • sal y pimienta
  • Decoración opcional: un par de cucharadas de cebolla morada picada, cilantro fresco picado, un chorro de aceite de oliva virgen extra…

Preparación:

Escurrir bien las habas en un colador y lavarlas con agua fría para eliminar el líquido que llevan.

(Por comodidad las suelo usar de bote, pero se pueden usar las que hayan sobrado de otra receta o cocerlas específicamente)

Pelar y picar el ajo y la cebolla.

Poner en el vaso de la batidora todos los ingredientes y batir hasta obtener una pasta homogénea.

Salpimentar al gusto y batir para homogenizar.

Dejar reposar unas horas en el frigorífico tapada con film (no es imprescindible, pero gana en sabor).

Servir en un plato o cuenco y acompañar de nachos y bastoncitos de verdura cruda, pan de pita, colines, regañás o pan tostado (lo que os apetezca, vamos, aunque con nachos está especialmente buena).

¡Y a mojar hasta dejar el plato limpio!

Crema de alubias pintas para picoteo (2)

Ideas:

Se podría machacar todo junto en un mortero. Este proceso, aunque es un poco más laborioso, le deja una textura más rústica y con trocitos de cebolla que a mí me gusta mucho.

Si os queda demasiado densa, se puede aligerar con un poco de agua, en mi caso, con una cucharada y media fue suficiente. Recomiendo añadir poco a poco el agua, batiendo entre medias, para poder controlar mejor la cantidad hasta tener la densidad que más os guste.

La cantidad de ajo y comino, como siempre, es orientativa y podéis modificarla a vuestro gusto.

Fuente:

La descubrí, a través de Pinterest, en este blog.

Pastel mandi’o

El pastel mandi’o (iría acentuado en la “o” ya que en guaraní sólo se pone tilde cuando la palabra no se acentúa en la última vocal) es una especie de empanadilla, empanada en Paraguay, de carne, pero no una cualquiera, es la reina de las empanadillas de carne. ¿Y qué la hace especial? Yo creo que uno de los factores más importantes es la masa con la que está hecha, a base de mandioca cocida y harina de maíz.

Ahora es una de mis comidas paraguayas favoritas pero tardé en descubrirlo dos meses porque que no se cruzó en mi camino hasta que hicimos un viaje a Asunción. Nada más llegar J. me llevó a cenar a un sitio que le gusta mucho y al que tenéis que ir si visitáis la ciudad, Lido Bar. Me recomendó la sopa de pescado (que está de morirse de gusto) y yo, al ver un plato con nombre guaraní sugerí pedir también pastel mandi’o, ya que sonaba a que llevaba mandioca. Ese viaje fue la fiesta de la mandioca, la probamos en todas sus formas y me acabé de convertir en fan total de este ingrediente.

Pastel Mandi'o (10)

Cuando me propuse hacerlos y vi la receta me di cuenta de que no iba a seguirla al pie de la letra, en parte porque no tenía forma de moler la carne después de cocerla como indicaba en parte porque no me convencía el proceso, así que os traigo lo que se podría llamar “Pastel Mandi’o a lo Carabiruete“, la terminación -eté significa en tupí-guaraní “verdadero”, ¿y qué es más carabiruense que no hacer las recetas como manda la receta? 😉

Ingredientes (para 12 empanadillas):

Para la masa:

  • 1/2 kg de mandioca
  • 1/2 huevo
  • 50 g de mantequilla o manteca de cerdo
  • 1/2 taza de harina de maíz
  • 1 cucharada colmada de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal fina

Pastel Mandi'o (1)

Para el relleno:

  • 1/2 kg de carne picada de ternera
  • 1 cebolla grande
  • 2-3 dientes de ajo
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 hojas de laurel
  • 1/2 cucharada de comino molido
  • sal fina y pimienta negra molida al gusto
  • 2-3 huevos cocidos
  • 3 cucharadas de perejil fresco picado
  • 3 cucharadas de cebollita de verdeo (cebolleta) picada

Pastel Mandi'o (2)

Preparación:

Pelar y trocear la mandioca en pedazos de 12-15 cm de largo (yo la compré pelada y congelada).

Poner agua con sal a hervir y, cuando alcance el punto de ebullición, añadir la mandioca troceada (si usáis congelada se añade tal cual, sin descongelar).  Cocinar a fuerte hasta que se ablanden, pero sin que lleguen a deshacerse. La mandioca congelada, dependiendo del tamaño de los trozos, tarda de 10 a 15 minutos en estar lista (revisad el paquete para ver las indicaciones) y la fresca necesita el doble de tiempo, de 20 a 30 minutos.

Pastel Mandi'o (3)

Escurrir bien, desechar el agua de cocción (algunas variedades de mandioca tienen un contenido muy alto en compuestos de cianuro que pueden resultar tóxicos, pero no os preocupéis, se eliminan precisamente con la cocción) y dejar enfriar.

Pastel Mandi'o (4)

Retirar la mecha dura que tiene la raíz de mandioca en el centro, desmenuzar y moler en la picadora o machacar bien con un tenedor hasta que no queden tropezones (la textura que se queda es alucinante, la mandioca forma una masa elástica muy curiosa).

Poner la mandioca en un cuenco grande, añadir la mantequilla, el huevo, la harina de maíz y la de trigo y amasar bien con las manos hasta homogeneizar la masa.

Formar una bola y dejar reposar en la nevera, tapada con un paño limpio o film transparente, hasta que vayamos a usarla.

Pastel Mandi'o (5)

Cocer 3 huevos, quitar la cáscara y reservar.

Picar la cebolla y rehogar en una sartén grande con el aceite de oliva. Cuando la cebolla esté transparente, añadir el ajo, rehogar 2 o 3 minutos y añadir la carne picada. Dorar la carne a fuego medio removiendo hasta que ya no veamos trozos crudos.

Añadir las hojas de laurel, el comino y la sal, tapar la sartén y cocinar a fuego medio-suave hasta unos 10 minutos.

Picar la cebolleta (cebollita de verdeo en Paraguay) y el perejil, añadir a la sartén, remover y dejar cocinar tapado 2 o 3 minutos más (lo de dejar la sartén tapada es para que no se evapore el agua y tengamos un relleno jugoso, si queda muy seco se puede añadir un poco de agua).

Cuando la carne esté en su punto, apartar del fuego, retirar las hojas de laurel y salpimentar.

Picar los huevos y añadir al resto del relleno removiendo para repartirlo bien por toda la mezcla.

Pastel Mandi'o (6)

Sacar la masa de la nevera, dividirla en 12 partes y formar bolitas. Espolvorear con harina de maíz la encimera y estirar cada bolita con un rodillo hasta formar un disco (esta masa es más quebradiza que la de harina de trigo, así que tampoco se puede hacer demasiado fina). También se puede estirar toda y cortar círculos.

Pastel Mandi'o (7)

Colocar un par de cucharadas de relleno sobre una de las mitades del círculo, humedecer el borde de la masa con un poquito de agua usando un dedo o un pincelito, cerrar  y hacer el repulgue del borde doblando, presionando y humedeciendo si es necesario. Repetir hasta tener todos los pasteles formados.

Pastel Mandi'o (8)

Freír en abundante aceite bien caliente en tandas de dos (utilicé una sartén pequeña y juntos dos encajaban en el diámetro) hasta que se pongan doraditos y colocarlos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Pastel Mandi'o (9)

Se comen calentitos pero cuidado con quemaros la lengua por ansiosos.

¡Espero que os gusten!

Notas:

En la receta original se cuece la carne junto con una cebolla, el laurel, dos ajos, media pastilla de caldo de carne, sal, comino y pimienta, una vez cocido se aparta el caldito de la cocción, se pasa por la picadora todo y se reserva. En una sartén se dora cebolla y ajo, se añade la cebolleta y el caldo reservado, luego se pone la carne y se da un golpe de calor todo junto. A mí me parece un poco lioso y no me gusta mucho la idea de cocer la carne porque me parece que puede perder jugosidad.

La masa se puede hacer de un día para otro. Aunque no creo que pase nada por preparar las empanadillas un día y freírlas al siguiente, cabe la posibilidad de que la masa se humedezca con el relleno. Como no he probado no sé si es buena idea.

Confieso que estiré la masa a mano, se me pegaba a la botella que estaba usando como rodillo y me estaba frustrando, así que fui presionando a poquitos con los dedos hasta tener el círculo necesario.

Si la masa se rompe se pueden humedecer los bordes con agua y arreglarlo fácilmente.

Las cantidades de sal, pimienta y comino son orientativas y dependerán de vuestros gustos.

Por cierto, como me sobró relleno y mandioca cocida, improvisé una comida añadiendo mandioca cortada en trocitos a la sartén donde estaba calentando la carne, el resultado es una especie de guiso con mandioca en vez de patatas muy muy rico. Yo lo llamo “Pastel mandi’o deconstruido”, jajajaja.

El pastel mandi’o es bastante contundente (con dos acabas lleno), recomiendo acompañarlo con algo fresco y ligero tipo ensalada de tomate.

Pastel Mandi'o (11)

Fuente:

A medias inventada, a medias sacada del libro del que os hablaba en la receta anterior, Tembi’u Paraguai, y a medias de esta receta en el periódico ABCcolor.