Hummus de lentejas a la naranja

Os traigo un hummus de lentejas a la naranja que os vais a chupar los dedos de lo rico que está. Parece mentira, pero la última crema de picoteo que publiqué en el blog fue hace más de dos años. Esa última era de alubias y se sumaba a las recetas de hummus, muhammara, baba ganoush y byessar, que ya estaban en la colección. Ya veremos cuál es la siguiente. 😉

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En casa nos encantan las cremas de picoteo, ya sea para cenar o para llevar a fiestas, picnics… Se hacen fácil y rápido, se transportan bien y ¡siempre triunfan!

La verdad es que, aunque vamos probando recetas nuevas de vez en cuando, casi siempre caen los clásicos (nuestros favoritos son el hummus y la muhammara), así que fue una feliz sorpresa encontrar una que tenía ricochura suficiente para ascender al “top 3”.

Y sin más… ¡os recomiendo mucho esta receta!

Ingredientes:

  • 400 g de lentejas cocidas
  • 1 o 2 cucharadas de tahini
  • 4 cucharadas de zumo de naranja (60 ml)
  • ralladura de piel de naranja (opcional)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen (45 ml)
  • 1 cucharadita colmada de comino molido
  • 1 diente de ajo
  • sal y pimienta
  • opcional: sésamo tostado y aceite de oliva virgen para decorar

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Elaboración:

Escurrir bien las lentejas en un colador y lavarlas con agua fría para eliminar el líquido (hace poco descubrí que se llama líquido de gobierno y me flipa).

Pelar y picar el ajo, mejor finito.

Poner en el vaso de la batidora las lentejas con el tahini, el aceite, el comino el ajo, el zumo y la ralladura de naranja. Batir hasta obtener una pasta homogénea.

Salpimentar al gusto y batir un par de minutos más para homogeneizar.

Dejar reposar el hummus unas horas en el frigorífico tapado con film.

Servir en un plato o cuenco, espolvoreando media cucharada de sésamo tostado y un chorrito de aceite de oliva virgen.

Acompañar de regañás y bastoncitos de verdura cruda, pan de pita, colines o pan tostado.

Hummus de lentejas y naranja 05

¡Y a comer hasta que en el cuenco no quede ni la muestra!

Notas:

Por comodidad uso lentejas de bote, pero se pueden cocer específicamente para la receta. Como nunca lo he hecho, no puedo daros consejos, al margen de lo típico de ponerlas unas horas en remojo para que se cuezan antes, o hacerlo en olla a presión.

Si os va la textura rústica, se puede hacer machacando a mano en un mortero. Os recomiendo triturar primero el ajo con un poco de aceite, para aseguraros de que no quedan trozos grandes.

La segunda vez que hice este hummus me vine arriba y rallé la piel de media naranja y la agregé al vaso de la batidora. En casa nos encantó ese extra de “naranjitud”, pero supongo que es para gustos. Contadme si lo probáis y si os gusta.

Por cierto, sí, en pleno agosto no es temporada de naranjas… pero no he podido resistirme, todos somos humanos.

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Ajo y comino, al gusto. Por ejemplo, a mí me gusta que sepa a comino, así que suelo ser generosa con la cantidad.

Se puede comer inmediatamente después de hacerlo, pero el reposo hace que los sabores se intensifiquen, así que os recomiendo al menos un par de horas de frigorífico.

Yo prefiero comprar sésamo crudo y tostarlo en el momento en una sartén, me parece que sabe mejor y así controlo el grado de tostado que quiero en cada elaboración.

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Fuente:

Buscando recetas con lentejas, llegué a ésta que me llamó la atención por lo de la naranja.

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Judías verdes con tomate (Juego de Blogueros 2.0)

Abril se me ha pasado volandísimo, madre mía, sin darme cuenta ya es día 30 y toca receta para el Juego de Blogueros. ¿Y cuál es el ingrediente estrella de este mes? Pues las judías verdes. Una de mis verduras menos favoritas de la vida, pero un reto es un reto, y hay que apechugar, jajajaja.

Para no pasar mucho trabajo cocinando algo que podría no gustarme, me decidí por una preparación sencilla y rápida, unas judías con tomate que podéis hacer un poco más contundentes añadiendo carne a la ecuación.

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Al final reconozco que mi propuesta me ha gustado mucho y me alegro de haber vencido mis reticencias iniciales a participar. Otra cosa buena de este juego, que hasta algo que no te gusta te puede sorprender gratamente.

Si queréis saber lo que pueden dar de sí las judías verdes, al final de la receta encontraréis las propuestas del resto de jugadores, que seguro que son magníficas, como siempre.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 300 g de judías verdes
  • 200 g de tomatitos cherry
  • 150 g de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 250 g de carne magra de ternera (opcional)
  • aceite de oliva, sal y pimienta

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Elaboración:

Cortar la carne en trozos de bocado.

Lavar las judías, cortar los rabitos y trocearlas en pedazos de unos 5 cm.

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Lavar los tomatitos cherry y cortarlos por la mitad.

Cortar la cebolla en juliana y el ajo en trocitos.

Cocinar las judías al vapor hasta que estén al dente, para ello, colocar agua en el fondo de una olla con tapa y las judías en un cestillo para cocinar al vapor. El tiempo necesario dependerá del tipo de judías y lo tiernas que sean. Reservar.

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Poner una sartén al fuego con un chorreón de aceite. Cuando el aceite esté bien caliente, añadir la carne y marcar (por cierto, curiosidad al respecto del marcado que acabo de descubrir). Reservar.

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En la misma sartén (en mi caso lo hice en otra), sofreír a fuego medio-suave el ajo y la cebolla hasta que ésta se ponga transparente.

Añadir entonces los tomatitos troceados y rehogar durante unos minutos, hasta que empiecen a deshacerse un poco.

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Agregar entonces las judías y 3 o 4 cucharadas del agua de cocción.

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Remover y cocinar hasta que las judías estén tiernas.

Por último, añadir la carne a la sartén, remover para integrar todo y dejar a fuego medio-suave un par de minutos hasta que la carne esté en su punto.

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Salpimentar y servir caliente.

Notas:

Los tiempos dependen mucho del tipo de judías, la primera vez que hice la receta, eran pequeñas y planas, muy tiernas, y se hicieron bastante rápido. La segunda, la que veis en las fotos, eran redondas, más grandes y duras y por ello tardaron más en estar en su punto.

Yo usé tomatitos cherry porque me pareció que iba a quedar muy resultón en las fotos, pero también se puede usar otro tipo de tomate troceado. Si os gusta que haya trozos firmes de tomate, añadidlos a la sartén, dadles un par de vueltas y añadid en seguida las judías.

La carne es opcional, es un plato que está muy rico sin ella pero en esta ocasión decidimos añadirla. Eso sí, creo que me equivoqué en el corte esta segunda vez, la primera troceé unos filetes que tenía en la nevera y salió mucho más tierna y jugosa.

Os recomiendo mucho no tirar el agua de cocer las judías y añadir una poca a la sartén para que se forme un poco de salsita. Riquísimo.

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Fuente:

Cuando salieron las judías, dada mi reticencia a cocinarlas y comerlas, me vi un poco perdida y le pregunté a mi cocinera de cabecera, Etringita, si tenía alguna receta que fuera fácil y rica. Me sugirió prepararlas con ajo y tomate asegurándome que el resultado era delicioso. Cuando me puse a ello, en la nevera también tenía cebolla y carne y, no sé muy bien cómo, acabaron metidas en la sartén, jajajaja.

Participantes:

María José: Hervido de judías verdes
Elvira: Habichuelas verdes en tempura
Carabiru: Judías verdes con tomate
Mónica: Bocadillo de judías verdes con manzana y bacon
José Fernando: Trono de judías verdes con alioli de ajo negro
Inma: Ensaladilla de Gambas con Judías Verdes y Patata
Ana N.: Gofres de judías verdes y gambas
Ligia: Bizcocho de Judías Verdes y Patata
Eva: Judías verdes con virutas de jamón y pechuga de pavo
Maribel: Ensaladilla de judías verdes
Natalia: Arroz atollado colombiano
Maryjose: Habichuelas verdes con jamón
Silvia A.: Raya con verdes de primavera (judías, tirabeques y guisantes)

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Ensalada birmana con aliño de té verde fermentado

En verano no apetece demasiado encender los fogones, por eso las ensaladas y otras preparaciones frías se hacen las reinas de los menús cotidianos. Hay gente que cree que las ensaladas son aburridas, pero eso es porque no se paran a pensar en la multitud de posibilidades que hay más allá de la típica ensalada de lechuga, tomate y cebolla.

La propuesta que os traigo para ampliar vuestro recetario es una ensalada de inspiración oriental, con toques crujientes y un exótico aliño a base de té verde que hay que dejar fermentar unos días en la nevera antes de usarlo. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

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(El cuenco tan rebonito lo hice yo misma, 🙂 🙂 🙂 )

En Birmania, en el sureste asiático, son muy habituales las ensaladas de hojas de té fermentadas acompañadas de una selección de cosas crujientes como semillas, cacahuetes y legumbres tostadas. Yo no he ido a Birmania y tampoco he comido en ningún restaurante birmano, así que no sé cuánto se parece esta receta que os traigo a las originales. Lo que sí os prometo es un sabor muy exótico y diferente al que se le va cogiendo el punto después de la sorpresa inicial. Eso sí, si no os gusta experimentar demasiado en la cocina y sois más de sabores conocidos, no sé si será para vosotros, no digáis que no os he avisado.

Ingredientes:

Aliño de hojas de té verde fermentado (para un bote de unos 300 ml):

  • 1/2 taza de té verde de hoja entera (sencha, bancha…)
  • 3 dientes de ajo
  • 2 chalotas o media cebolla mediana
  • 2 cucharadas de jengibre fresco rallado
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de aceite de sésamo
  • 1 o 2 cucharadas de salsa de pescado (nos gustó más con 1)
  • 1 cucharadita de sal

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (1)

Ensalada:

  • Lechuga (tipo francesa, iceberg, romana…)
  • Semillas de girasol, calabaza, sésamo…
  • Cacahuetes tostados, pistachos…
  • Dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Rodajas de limón
  • 1 o 2 cucharadas de aliño de té verde fermentado por ración

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (5)

Elaboración:

Aliño de té verde fermentado:

Poner las hojas de té verde en un cuenco mediano, verter agua hirviendo por encima y dejar reposar 10 minutos.

Filtrar y enjuagar las hojas de té con agua fría, descartando las que no se hayan abierto al infundir y las ramitas que pueda haber. Volver a colocar las hojas en el cuenco, añadir agua fría hasta cubrirlas y dejar reposar al menos una hora. Pasado el reposo, filtrar y escurrir eliminando toda el agua posible.

Rallar el jengibre y picar fino los ajos y las chalotas.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (2)

Colocar las hojas de té escurridas junto con el resto de ingredientes del aliño en el vaso de la batidora y triturar hasta obtener una pasta más o menos homogénea y similar al pesto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (4)

Guardar en la nevera en un frasco de cristal esterilizado. Dejar reposar como mínimo un día, aunque los sabores se hacen más pronunciados si lo dejamos fermentar al menos tres días.

Ensalada:

Pelar y laminar uno o dos dientes de ajo por comensal y freír en un poco de aceite de oliva hasta que empiecen a dorarse (ojo, que si se queman sabrán a rayos). Retirar enseguida de la sartén con una espumadera y dejarlos escurrir sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (6)

Lavar y cortar la lechuga y ponerla como base, agregar semillas, ajo frito, cacahuetes y pistachos al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (8)

Por último, agregar el aliño de té verde fermentado al gusto (mejor empezar por poco e ir añadiendo según lo probamos).

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Exprimir por encima un poco de zumo de limón y remover para mezclar bien.

Servir acompañado de rodajas de limón para acabar de aliñarlo al gusto.

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Notas:

He leído que hay buenos sustitutos veganos de la salsa de pescado para hacer esta receta vegana, sin renunciar al tipo de sabores que aporta. También se puede cambiar, por lo que he visto, por salsa de soja, aunque el sabor será distinto, contadme si lo probáis.

Como nos vamos a comer las hojas de té verde, es importante que sean de hoja entera, de la mejor calidad posible y, obviamente, sin aromatizar para que no se altere el sabor. Los de mejor sabor suelen ser los japoneses, bancha, sencha… son suaves y con menor contenido en teína, cosa a tener en cuenta.

Si os da pena no aprovechar el té resultante se puede hacer una primera infusión durante 2 minutos (o lo que indique el té que uséis), filtrar y volver a añadir agua hirviendo dejándola reposar unos 8 minutos. Esa primera infusión la podéis usar para beber o para preparar algún batido, como éste o este otro, u otra receta, por ejemplo una variante de este pilaf.

Es poca cantidad, sale más o menos un bote estándar de los de mermelada, así que podemos esterilizar el bote en microondas, como explican aquí o por el método tradicional.

Yo suelo comprar los frutos secos crudos y los tuesto o frío en el momento, el sabor no tiene nada que ver. En este caso doré los cacahuetes en la misma sartén donde freí los ajos. Los pistachos los añadí cuando los cacahuetes ya casi estaban para darles un calentón.

El mezclillo de semillas lo compré en Mercadona para ponerlo en ensaladas, lleva pipas de girasol y calabaza y semillas de sésamo, lino marrón y amapola. Normalmente las compro por separado (pipas de girasol y calabaza, más que nada) pero en este paquete llevan una buena proporción de cada, me encanta. 🙂

Para emplatar, se puede hacer en un cuenco grande o colocar los ingredientes por separado en cuenquitos y que cada uno se sirva al gusto.

Fuente:

Es una versión de esta receta que encontré… no me acuerdo qué buscaba cuando la encontré, pero me alegro. Jajajaja. La primera vez no nos acabó de convencer del todo, así que la segunda vez que preparé el aliño aumenté la cantidad de té verde y chalota y reduje la de salsa de pescado. Me encantaría encontrar esa legumbre que usan, toor dal, seguiré buscando.

Salmorejo cordobés (Juego de Blogueros 2.0)

Estamos a final de mes una vez más, y toca publicar mi participación e el Juego de Blogueros 2.0, ese reto mensual donde todos los participantes, comandados por Mónica, elegimos y usamos un mismo ingrediente de temporada para nuestras recetas.

En esta ocasión el afortunado ha sido el tomate, un ingrediente muy versátil que, curiosamente, me ha costado un montón. Se me ocurrieron un montón de ideas, pero la mayor parte incluían un horno encendido en mi casa madrileña sin aire acondicionado, así que fueron descartadas con todo el dolor de mi corazón.

Al final me he decidido por una receta muy básica y probablemente muy tópica, pero a la que le tenía ganas desde la primera vez que tuve el placer de degustar, el salmorejo. Esta crema fría de tomate es un plato vegano si eliminamos los acompañamientos tradicionales, virutas de jamón y huevo cocido.

Salmorejo Cordobes (6)

Tengo una amiga cordobesa que prepara un salmorejo riquísimo (creo recordar haberlo catado), pero ésta es una de esas recetas tradicionales que la gente que lleva toda la vida haciendo prepara a sentimiento, con esa sabiduría heredada de todas las manos familiares que lo han cocinado antes que tú. Por ello, me busqué las castañas, en este caso los tomates, y lo preparé sin ayuda experta. Está mal que yo lo diga, pero creo que me quedó muy bien para ser mi primera incursión en el mundo salmorejil. 😀

Como siempre, la lista de participantes al final del post.

Ingredientes (para algo más de 1 litro):

  • 1 kg de tomates pera bien maduros
  • 170 – 200 g de pan de miga densa y blanca
  • 100 g de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de sal fina
  • guarnición: jamón serrano, huevo cocido…

Salmorejo Cordobes (1)

Elaboración:

Lavar los tomates y retirar la parte dura del pedúnculo (no acabo de encontrar cómo se llama al zona donde el pedúnculo se une con el tomate, según wikipedia, lo que sigue por dentro del fruto es la columna placentar, pero no queda muy bonito en una receta).

Pelar y trocear los tomates (mejor en un cuenco, para aprovechar todo el juguito que soltarán).

Salmorejo Cordobes (2)

Poner en el vaso de la batidora y triturar hasta que no queden grumos.

Pasar por un colador para quitar las semillas (y trozos de piel si como yo habéis olvidado pelar los tomates).

Trocear el pan y dejar que se empape bien en el tomate triturado durante unos minutos.

Picar el ajo y poner en el vaso de la batidora junto con la sal, el tomate triturado y el pan.

Batir hasta que se forme una crema espesa y uniforme.

Añadir el aceite y seguir batiendo a velocidad alta hasta que la crema cambie de color rojo clarito al anaranjado típico del salmorejo.

Guardar en la nevera un par de horas para que se enfríe bien antes de servirlo.

Como guarnición, lo más habitual es coronar el salmorejo con un chorrito de aceite de oliva, virutas de jamón curado y huevo cocido picadito.

Salmorejo Cordobes (4)

Notas:

El pan que se usa en Córdoba para el salmorejo es típico de la región, pan de telera, que estoy deseando probar, jejeje, y creo que se añade también la corteza. Yo he usado pan normal que se me había quedado duro (como una piedra, vamos) y como es un pan “de batalla” como dice mi abuela, le quité la corteza para que el salmorejo quedase más fino. Tengo ganas de probar a hacerlo con mejor pan porque seguro que la diferencia es notable.

La cantidad de pan va un poco al gusto, dependiendo de la consistencia que queráis que tenga el salmorejo. Yo puse 170 g y quedó ideal para comer con cuchara. Para usarlo sobre tostas, como he visto en algunos sitios, seguramente vaya mejor poner 200 g o incluso un poquito más.

No hagáis como yo y pelad los tomates antes de batirlos, quita mucho trabajo a la hora de colar el puré de tomate (especialmente si estáis muertos de hambre). Lo ideal, para aprovechar lo máximo los tomates, es hacerles un corte en forma de cruz en la punta y escaldarlos en agua hirviendo, para que la piel se separe con facilidad.

Para que el salmorejo quede espumoso y bien emulsionado, por lo visto lo ideal es añadir el aceite poco a poco sin dejar de batir, como al hacer mayonesa. Momento confesión: cuando lo hice era tarde, tenía hambre ya y pocas ganas de leer, así que añadí todos los ingredientes del tirón al vaso de la batidora, con el aceite en último lugar, es decir, por arriba. Como usé mi batidora de vaso Felipa (se trata de este modelo) empezó a mezclar por abajo. Yo preocupada porque el color no tenía nada que ver con el del salmorejo cuando, de pronto, el aceite empezó a integrarse y fue toda una sorpresa (y un alivio) ver como el color naranja iba subiendo. 🙂

Las virutas de jamón se pueden convertir en crujiente de jamón calentándolas unos segundos en el microondas.

Salmorejo Cordobes (3)

Fuente:

Las cantidades las saqué de esta receta del blog Los Tragaldabas, pero como habéis leído en las notas… tras ver los ingredientes pasé un poco de todo, jajajaja. En cualquier caso, si tenéis termomix, ahí os explican cómo hacerlo usando la maquinita.

Participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/
María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com/
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/
Mónica: http://dulcedelimon.com/
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/
José Fernando: https://elemparrao.wordpress.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Jorge: https://mastercocinillas.com/
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Gisela: https://tuhoradelamerienda.wordpress.com/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Pilaf aromático con shiitake y té genmaicha

Supongo que os habréis dado cuenta ya de que me gusta mucho probar platos de otros países y culturas. Esta vez os traigo una receta de fusión, un plato de Oriente Próximo cocinado con ingredientes del Lejano Oriente. Hum, eso ha sonado un poco como un capítulo de Barrio Sésamo, ¿no? Jajajaja. El caso es que el pilaf es una forma de preparar el arroz atribuida a turcos o persas, mientras que el arroz jazmín es típico tailandés y las setas shiitake y el té genmaicha provienen de Japón.

El resultado es una receta muy aromática, donde se mezclan el sabor tostado del té, con el ahumado de las setas, el picante del jengibre y la sutil fragancia del arroz jazmín. Lo que podría ser un batiburrillo de sabores y aromas, acaba formando delicioso plato vegano que os recomiendo mucho probar.

Pilaf Shiitake Genmaicha (7)

Por cierto, llevo un tiempo logrando cumplir mi propósito de intercalar recetas dulces con propuestas saladas para no convertir el blog en una cueva de golosos y estoy muy contenta, a ver si dura la racha.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 2 cucharadas de té genmaicha japonés
  • 800 ml de agua
  • 35-40 g de setas shiitake deshidratadas
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1 diente de ajo
  • una rodaja gruesa de jengibre fresco
  • 1/2 taza de arroz jazmín
  • 1/2 taza de arroz jazmín rojo
  • sal y pimienta
  • opcional: rodajas de limón y aceite de guindilla

Pilaf Shiitake Genmaicha (2)

Elaboración:

Colocar el té genmaicha en un cuenco grande (que sea como de un litro, para que quepa holgadamente el té y poder remover las setas cuando las añadamos).

Poner el agua al fuego en un cazo, apartar cuando rompa el hervor, dejar enfriar un par de minutos (ya que se recomienda infundir esté té a 80 ºC) y verter sobre genmaicha. Dejar infundir 3 o 4 minutos y filtrar.

Volver a verter la infusión en el cuenco y añadir las setas deshidratadas removiendo para que se empapen. Dejar reposar al menos una hora para que se rehidraten.

Pilaf Shiitake Genmaicha (1)

Pelar y picar el ajo y el jengibre muy finitos.

Lavar el arroz una vez y escurrir bien el agua (he leído que no se recomienda lavar el arroz jazmín demasiado porque pierde aroma, pero no sé).

Pilaf Shiitake Genmaicha (3)

Extraer las setas del té, escurrirlas bien y reservarlas en un plato.

Separar 600 ml del “caldito” resultante. Reservar lo que sobre por si hace falta para acabar de cocer el arroz y completar con agua si no hay suficiente.

Calentar el aceite de sésamo a fuego medio en una olla o sartén profunda. Cuando esté caliente, saltear el ajo y el jengibre picados durante dos o tres minutos.

Pilaf Shiitake Genmaicha (4)

Añadir el arroz removiendo bien con una cuchara de madera para que se impregne del aceite y saltear otro par de minutos.

Añadir las setas, remover bien con la cuchara de madera.

Pilaf Shiitake Genmaicha (5)

Agregar el “caldito” que hemos reservado y dejar la olla a fuego medio hasta que empiece a borbotear. Colocar la tapa y cocinar a fuego suave unos 35 minutos, sin remover, hasta que el arroz blanco esté cocido y el rojo esté hecho pero aún un poco crujiente. Si se queda sin agua y aún no está listo, añadir el “caldito” que hayamos reservado, o agua si no había suficiente.

Pilaf Shiitake Genmaicha (6)

Retirar del fuego y salpimentar al gusto.

Servir caliente acompañado de rodajas de limón y, si queremos darle un toque picante, un poco de aceite de oliva con guindilla macerada.

Pilaf Shiitake Genmaicha (8)

Contadme qué os parece, en casa ha triunfado esta mezcla de sabores, texturas y aromas. 😀

Notas:

Tanto los arroces como el aceite de sésamo y las setas deshidratadas los compramos en un supermercado oriental que hay en nuestro barrio. El té genmaicha lo podéis comprar aquí. Son ingredientes un poco exóticos, pero que cada vez es más habitual encontrar en grandes superficies.

El tiempo de hidratación mínimo de las setas es alrededor de 1 hora, pero os recomiendo preparar el té por la mañana y dejarlas en él hasta la hora de preparar la comida.

Este té tiene un tiempo de infusión recomendado, pero como es para cocinar, no pasa nada si lo excedemos un poco (no demasiado, que puede amargar).

Si os da pena tirar las hebras de té después de usarlo (el té genmaicha está riquísimo, por cierto), debéis saber que se puede hacer una segunda infusión, aunque saldrá un poco más suave que la primera. 😉

El punto del pilaf es que el arroz esté al dente, en el caso de esta receta, al mezclar dos arroces con tiempos de cocción distintos, conseguiremos el toque crujiente con el integral mientras que el blanco estará perfectamente cocido. Si usáis sólo arroz blanco, lo suyo es que lo cocinéis un poquito menos de lo habitual.

Importantísimo no remover el arroz mientras se cocina. Insisto, NO REMOVER EL ARROZ. Se cuece a fuego suave para que no se agarre a la olla y listo. Dejad la cuchara quietecita.

Fuente:

Buscando formas diferentes de usar el genmaicha, llegué a esta receta que me encantó porque llevaba tiempo buscando una excusa para volver a cocinar con setas shiitake.