Cáscara de cítricos confitada

No tenía pensado publicar esta receta, pero como la hice para utilizar la cáscara confitada en otra elaboración que próximamente aparecerá por aquí, me decidí a hacer un par de fotos y colgarla también.

La cáscara confitada de naranja, limón e incluso pomelo, lima y mandarina, se utiliza no sólo como ingrediente en otras elaboraciones como el típico roscón de reyes, sino que también se puede consumir como golosina. Y ojo, no nos llevemos a engaño, por muy casera que sea, es una bomba de azúcar y no hay que abusar.

Cascara Confitada Citricos (2)

Impresionante el sabor, especialmente el de los trocitos de limón. ¡Os recomiendo probar!

Ingredientes:

  • Piel de naranja, limón, pomelo…
  • azúcar
  • agua

Elaboración:

Lavar y pelar los cítricos, en mi caso, naranjas y limones, dejando la parte blanca interior.

Cortar las cáscaras en bastoncitos como de medio centímetro de ancho y largo al gusto.

Poner agua a hervir. Que sea suficiente para cubrir toda la cáscara que tenemos.

Cuando llegue al punto de ebullición, añadir las cáscaras y hervir durante unos 3-5 minutos.

Retirar del fuego, escurrir bien y repetir 3 o 4 veces más.

A este proceso se le llama blanqueo y sirve para eliminar el amargor de las cáscaras.

Una vez blanqueadas y bien escurridas, pesar las cáscaras.

Elaborar un sirope con agua y azúcar, poniendo la misma medida de cada uno que la que tenemos de cáscaras (en mi caso, tenía 180 g de cáscaras, así que el sirope lo hice con 180 g de azúcar y 180 g de agua).

Poner el sirope en un cazo al fuego. Cuando hierva, añadir las cáscaras, remover y dejar cocer durante unos 5 minutos.

Apagar el fuego y dejar reposar media hora.

Volver a calentar hasta que hierva, bajar el fuego al mínimo, y cocer lentamente, removiendo de vez en cuando hasta que se pongan transparentes.

Escurrir sobre una rejilla y dejar secar un día.

Cascara Confitada Citricos (1)

En mi caso las dejé sobre papel de hornear, las hice por la noche y por la mañana les di la vuelta para que se secaran también por el otro lado.

Y ya están listas para usar… por ejemplo… cubiertas de chocolate negro, jajajajajaja.

Para eso sólo tenéis que fundir el chocolate al baño maría, sumergir los bastoncitos y dejar que se endurezca la cobertura sobre papel de hornear.

Cascara Confitada Citricos (3)

¿Qué os parece? ¿Estáis deseando hacerlo? 😉

Notas:

Usé la cáscara de un limón y una naranja y media. Antes de blanquear, pesaba como 120 gramos, que se convirtieron en 180 g de cáscaras blanqueadas, y unos 200 g de cáscaras confitadas al final. Por tener un poco idea de cantidades.

Hay gente que reboza los bastoncitos en azúcar después de confitarlos, pero a mí me parece un exceso y tampoco me gusta masticar granos de azúcar, así que… así los he dejado.

Se puede conservar bastante tiempo y, como os dije más arriba, usarla por ejemplo, para el roscón de Reyes, el panettone o cualquier otra elaboración que lleve frutas confitadas.

Fuente:

Me leí como 5 recetas y cada una decía una cosa. En unas se pesaban las cáscaras al inicio, en otras tras el blanqueo… Unas elaboraciones hacían un sirope a partes iguales, otras con más agua… El proceso de cocción también era distinto. Total, un jaleo. ¿Qué hice al final? Pues el mix que veis ahí arriba, con un poco de todo, a mi manera.

 

 

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Salteado de achicoria y cebolleta

Sí, habéis leído bien, en el título pone “achicoria” ¿la habéis probado alguna vez? Yo hasta hace un par de semanas, lo único que sabía de la achicoria era que hay un sustituto del café hecho a partir de su raíz. No tenía ni idea de que era una verdura de hoja, o al menos no era consciente de conocerla. La achicoria es de la misma familia que la escarola, la endivia y el radicchio italiano y comparte con ellas el regusto amargo. Si os gustan esas otras verduras, os gustará la achicoria y os recomiendo comprarla si la veis en la frutería.

El caso es que estoy en un grupo de consumo y cada dos semanas un agricultor ecológico de La Vera nos pasa una lista con los productos de temporada que está cosechando para que hagamos el pedido. Yo intento aprovechar para pedir cosas que no haya cocinado nunca. Hace cosa de un mes me llamó poderosamente la atención el “manojo de achicoria” y no pude evitar añadirlo a mi cesta. Así, a lo loco, ya buscaría luego recetas, jajajaja.

El manojo era gigantesco y la verdad es que nos pasamos una semana haciendo el festival de la achicoria, que si sopa, que si un cocido de alubias, patata y achicoria… Es muy versátil y le da un punto muy interesante a las preparaciones, un poco como los grelos.

Salteado Achicoria Cebolleta (2)

Esta receta no fue planeada, la preparé para comer y cuando vi el plato pensé ¿por qué no hago un par de fotos y para el blog? Sin probarla ni nada, si resultaba un fracaso, con borrar las fotos, solucionado. Como estáis leyendo este post, entenderéis que fue un éxito rotundo. A veces se me olvida que las recetas fáciles también merecen ser publicadas, porque no todo el mundo tiene ganas de complicarse la vida y necesita ideas rápidas.

Ingredientes:

  • Hojas de achicoria
  • 1 cebolleta pequeña por comensal
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal y pimienta

Salteado Achicoria Cebolleta (3)

Elaboración:

Seleccionar hojas de achicoria mezclando brotes más tiernos con hojas más oscuras (saben distinto y le da un punto interesante al plato).

Lavar bien la achicoria y retirar, si fuera el caso, los trozos secos o estropeados.

Cortar en trozos como de 12 cm de largo.

Cocinar al vapor unos minutos hasta que las hojas empiecen a cambiar de color. Reservar.

Pelar y cortar la cebolleta en aros finos (también vale en pluma).

Poner una sartén al fuego con un chorreón de aceite de oliva virgen, cuando esté caliente, saltear los aros de cebolla a fuego medio-alto hasta que se pongan transparentes y empiecen a dorarse.

Añadir entonces la achicoria y saltear a fuego fuerte un par de minutos mientras removemos con una espátula de madera para que se mezcle con la cebolleta.

Salpimentar al gusto y servir caliente acompañado de unos huevos a la plancha, por ejemplo.

Salteado Achicoria Cebolleta (1)

¡Y a disfrutar de un placer sencillo!

Notas:

No tengo ni idea de la cantidad de achicoria necesaria, puse en el cestillo la cantidad que me pareció suficiente por persona, teniendo en cuenta que reduce un poco su volumen al cocerse.

Se puede sustituir la cebolleta por cebolla o chalotas.

Lo de cortar las hojas de achicoria es para que sean más manejables en el plato, pero podéis cocerla entera.

Para cocer al vapor, yo uso un cestillo metálico metido en una olla con un dedo de agua. También se puede escaldar la verdura directamente en agua hirviendo, pero a mí me gusta más el resultado al vapor. Para los más intrépidos, se puede saltear la verdura cruda directamente, cuando son espinacas, yo lo hago así, pero con la achicoria me dio un poco de miedo que se quedase cruda.

¿Os va el picante? Se puede añadir unas rodajitas de guindilla al salteado.

Fuente:

Después de hacer el pedido, guardé un par de recetas en pinterest, entre ellas una de Martha Stewart cuyo título,”Sauteed Escarole with Fried Shallots”, me pareció prometedor. La verdad es que no llegué a leerla, y a la hora de ponerme a cocinar, tenía demasiada hambre como para buscarla e improvisé locamente. Salió bien, jajajaja.

Risotto de castañas y níscalos (Juego de Blogueros 2.0)

Después de dos meses de ausencia en el JdB2.0, vuelvo a la carga con una receta que sabe y huele a otoño a más no poder. Pero claro, con el ingrediente del mes, eso iba a pasar sí o sí cualquiera que fuera la receta elegida, es lo que tienen las castañas, ¿verdad?

Risotto Castañas Niscalos (07)

Confieso que estuve encantada con el resultado de la votación, en la que se produjo un empate entre castañas y alcachofas. Ambos son ingredientes que me encantan y con los que no había cocinado previamente. Aunque barajé el combo, finalmente elegí las castañas porque tenía ganas de experimentar con ellas desde hace tiempo. Son un ingrediente muy versátil y van perfectas tanto en preparaciones dulces como en saladas, como seguramente podréis comprobar en las recetas que hayan preparado mis compañeros del reto (cuyos enlaces os dejo al final de la entrada).

¿Y por qué risotto? Pues porque un porcentaje altísimo de las respuestas de J. a mis “Este mes ha salido *ingrediente x* en Juego de Blogueros, ¿qué podría hacer?” son “Risotto de *ingredientex*”, así que era inevitable que alguna vez cayese. Lo cierto es que como él es el experto en este plato, ésta ha sido la primera vez que lo he cocinado yo como chef y no como pinche. Si veis algún fallo, soy toda ojos a vuestras sugerencias.

Pues allá vamos con el risotto de castañas y níscalos, ¿estáis preparados?

Ingredientes (para 2 personas):

  • 12 – 16 castañas
  • aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolleta de unos 60 g
  • 1 diente de ajo
  • 120 g de níscalos
  • 180 g de arroz
  • 75 g de vino blanco
  • 1 ramita de salvia fresca
  • 1 ramita de romero fresco
  • caldo de verduras (unos 700 ml)
  • 50 g de parmesano
  • sal y pimienta

Risotto Castañas Niscalos (01)

Elaboración:

Escaldar y pelar las castañas. (*)

Limpiar los níscalos (**) y trocearlos (yo los que eran pequeños los dejé enteros porque me parece que quedan rebonitos, jajajaja).

Lavar y cinco o seis hojas de salvia y picarlas finitas junto con las de una ramita de romero (de media a una cucharada de cada, según querráis el sabor más o menos intenso).

Cortar la cebolleta y el ajo en brunoise.

Poner a calentar el caldo de verduras mientras vamos haciendo la receta.

Poner una cacerola al fuego con un chorro de aceite de oliva virgen extra (unas 2 cucharadas) y pochar a fuego lento la cebolleta y el ajo con un poco de sal.

Cuando la cebolleta esté transparente, añadir las castañas (enteras o troceadas) y rehogarlas durante un par de minutos.

Risotto Castañas Niscalos (02)

Añadir los níscalos y saltearlos unos 5 minutos, removiendo para marearlo todo un poco.

Risotto Castañas Niscalos (03)

Salpimentar y añadir el arroz. Rehogar removiendo con una cuchara de madera hasta que el arroz empiece a cambiar de color (que acabo de descubrir que esto se llama nacarar).

Risotto Castañas Niscalos (04)

Regar con el vino blanco, espolvorear la salvia y el romero picados. Subir el fuego a medio-alto y cocinar hasta que se evapore el vino.

Entonces bajar a fuego medio otra vez y empezar a incorporar el caldo (y aquí está el secreto del risotto) de cucharón en cucharón, esperando a que el arroz absorba el líquido antes de añadir el siguiente. Removemos de vez en cuando con una cuchara de madera.

La cantidad de caldo necesaria variará según el tipo de arroz, principalmente, también de la marca… Yo preferí tener caldo de más para no llevarme sorpresas (puse a calentar unos 900 ml y me sobró un poco menos de un vaso).

Cuando vayamos a añadir el último cucharón de caldo, agregar también la mitad del queso parmesano rallado y remover para repartirlo bien.

Retirar la cacerola del fuego antes de que se consuma el último caldo que hemos añadido y servir (el arroz seguirá absorbiendo líquido y así estará perfecto cuando esté servido).

Risotto Castañas Niscalos (05)

Al servirlo, se puede decorar con unas lascas de parmesano y unas hojitas de salvia y acompañar del resto del queso rallado, para añadir al gusto.

Risotto Castañas Niscalos (06)

¡Y a disfrutar de los sabores del otoño!

Notas:

(*) Si tenéis un truco infalible para escaldar castañas y lograr pelarlas fácilmente, estoy totalmente interesada en que me lo contéis, jajajaja. Nosotros pasamos bastante trabajito y muchas acabaron rotas. He visto aquí un par de trucos que usaré la próxima vez.

(**) Limpiar setas también tiene su miga, aquí os dejo un post que lo explica bastante bien, creo. Nosotros lo hicimos con servilletas de papel, secas y húmedas, y un cepillo de dientes blando estrenado para la ocasión, a falta de cepillo limpia setas, jajaja.

El tipo de arroz es una cosa a tener muy en cuenta a la hora de hacer el arroz, es mejor que sea uno redondo porque tiene más almidón, que es lo que ayuda a hacer cremoso a este plato. Por lo visto las variedades más utilizadas son el carnaroli y el arborio.

¡OJO! El arroz para risotto NO se enjuaga, ya que se elimina parte del almidón.

El caldo tiene que estar siempre caliente al añadirlo al arroz, por eso es conveniente tenerlo a fuego bajo para que se mantenga a la temperatura adecuada.

¿Y cómo sabemos cuando está hecho? Pues cuando está al dente, que esto es un plato italiano, jajajajaja.

En vez de cebolleta, se puede usar cebolla blanca, y he visto alguna receta que usa chalotas.

También podéis experimentar con las hierbas. Esta era mi primera vez usando salvia y la verdad es que me ha gustado mucho su sabor, muy… no sé, ¿bosque? como si fuera una mezcla de hierbas, algo de laurel, algo de romero, algo de… Muy rica.

Y lo mismo con las setas, ¿sois más de champiñones? ¿lo que tenéis son boletus? ¿setas shiitake? A la cazuela.

¿Preferís usar castañas cocidas? Pues el momento de añadirlas es al final, cuando llevéis la mitad del caldo agregado al arroz, para que no se deshagan.

Y hablando de esto, probablemente parte de nuestro problema para pelar las castañas es que no las escaldamos suficiente tiempo. Digo esto porque al final, aunque estaban cocinadas, quizá estaban un pelín duras. La próxima vez las escaldaremos un rato más para que se queden más tiernas.

Fuente:

Con algunas variaciones, la receta que usé fue ésta. Querría haber experimentado un poco más, pero no he tenido tanto tiempo este mes como esperaba.

Participantes:

María José: Alcachofas con almejas
Elvira: Arroz cremoso con alcachofas
Carabiru: Risotto de castañas y níscalos
Fe: Alcachofas confitadas rellenas de castañas y pistachos
Mónica: Confit de pato con puré de castañas y chips de alcachofas
Eva: Bizcocho de castañas cubierto de chocolate
Inma: Alcachofas marinadas en aceite de oliva
Eva: Crema de galeras con castañas y alcachofas
Maribel: Crema dulce de castañas
Maryjose: Crema de castañas y chips de alcachofa
Arantxa: Corazones de alcachofa con mousse de oca
Sara: Pollo deshuesado relleno de castañas y salsa de granadas

Hamantaschen de mermelada

Si este año una receta me puso a prueba, esa fue la de los Hamantaschen. Madre mía, qué cúmulo de catastróficas desdichas cocineriles…

Hamantaschen (13)

La primera vez que preparé este dulce asquenazí, me salió una única galleta gigante que cubría toda (y cuando digo toda, quiero decir TODA) la bandeja del horno. Al revisar el proceso, me di cuenta de que había puesto la mitad de todos los ingredientes indicados… excepto la mantequilla. ¿Y qué pasa cuando pones el doble de la mantequilla necesaria? Pues que consigues una única galleta gigante. Nos la comimos, claro. Aquello era una bomba, una gochada… pero sabía bien, la mantequilla es lo que tiene.

La segunda vez presté atención, puse las cantidades correctas… y volví a conseguir una única galleta gigante, aunque eso sí, más definida. ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?

Esto ya era algo personal. Esas galletas no iban a poder conmigo. Era una cuestión de orgullo. Así que investigué, comparé recetas fijándome especialmente en las proporciones de harina y mantequilla, y finalmente encontré una receta que tenía toda la pinta de salir bien. Y tanto que salió bien. Perfectamente. Una galleta firme pero tierna, con la forma bien definida, crujiente por fuera y jugosa por dentro. LA PERFECCIÓN. Salieron tan bien que estoy deseando poder probar con otros rellenos.

Y lo más importante ¡RECUPERÉ MI ORGULLO! ¿Acaso iba a permitir que unas galletas rellenas me ganasen? ¡NO!

Hamantaschen (12)

Jajajaja. Sin más, procedo a contaros la receta buena para conseguir unas galletas rellenas espectaculares.

Ingredientes (para 20 galletas):

  • 150 g de mantequilla (también sirve margarina)
  • 110 g de azúcar
  • 1 huevo mediano
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (5 ml)
  • ralladura de la piel de un limón
  • 300-360 gramos de harina
  • 1 cucharadita de impulsor químico
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • azúcar glas (opcional)
  • mermelada

Hamantaschen (1)

Elaboración:

Cortar en dados la mantequilla y dejar que se ablande a temperatura ambiente en un cuenco amplio (se puede ablandar en el microondas, en tandas de 10-15 segundos a potencia baja, sin dejar que se llegue a licuar, la queremos con textura de pomada).

Añadir el azúcar y batir con las varillas hasta tener una crema suave (a mano o a máquina, según estéis de ganas).

Incorporar la leche, la esencia de vainilla, la ralladura de limón y el huevo y seguir batiendo hasta que se integren bien. (*)

Hamantaschen (3)

Mezclar la harina con la sal y el impulsor y tamizar en tandas sobre la crema de mantequilla. Hay que remover bien con un tenedor y no añadir más harina hasta que la masa haya absorbido la anterior.(**)

Hamantaschen (4)

Tapar con film y dejar reposar al menos 2 horas (si vais con prisa puede bastar una). Lo ideal es preparar la masa por la noche y dejar el resto del proceso para el día siguiente.

Hamantaschen (5)

Precalentar el horno a 190 ºC.

Dividir la masa en 3 o 4 bolas y estirar cada una con el rodillo hasta tener una plancha de unos 3 mm de espesor. Espolvorear con harina o azúcar glas para que la masa no se pegue a la superficie de trabajo o al rodillo. Cortar círculos de masa con un cortapastas o un vaso, de entre 6 y 8 cm de diámetro. Juntar los recortes y repetir el proceso hasta que no quede masa.

Hamantaschen (6)

Humedecer el borde de cada círculo con un dedo mojado en agua para facilitar la unión en las dobleces de la masa.

Colocar en el centro una cucharadita de mermelada y cerrar formando un triángulo. Se puede empezar pellizcando primero en un punto y después los otros dos a la vez (en la foto se ve lo que intento explicar).

Hamantaschen (7)

Cubrir una bandeja de horno con papel de hornear o una lámina de teflón. También funciona engrasar con mantequilla y espolvorear con un poquito de harina.

Colocar las galletas dejando un poco de margen entre ellas.

Hamantaschen (8)

Hornear a 190 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador, unos 10 – 14 minutos, hasta que empiecen a dorarse (en mi caso fueron 12 minutos, pero dependerá del horno).

Hamantaschen (10)

Retirar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla… ¡y a devorar galletas! No, es broma, es mejor que las comáis despacito para disfrutarlas en toda su ricochura. 😉

Notas:

A mí me salieron 20 hamantaschen con un cortador de 8 cm de diámetro, la cantidad variará si usáis cortadores más o menos grandes.

Hay distintas recetas para la masa, unas usan aceite, otras (como la que yo he usado) mantequilla, pero también se puede usar queso crema (eso tengo que probarlo).

El relleno tradicional parece ser que era de semillas de amapola, pero se hacen también con frutos secos, mermeladas, dulce de leche, crema de cacao, frutos rojos… e incluso queso y rellenos salados.

Hamantaschen (15)

(*) Es preferible que la leche y el huevo estén a temperatura ambiente al añadirlos a la crema de mantequilla, para que no la endurezcan la mantequilla y sea más fácil homogeneizar la mezcla.

(**) La cantidad de harina necesaria variará dependiendo de varios factores, entre ellos la temperatura ambiente y la calidad de la harina. Yo empecé con 300 g y al final añadí 20 g más hasta que la masa no se pegaba a las manos y se podía formar una bola.

Hamantaschen (14)

Fuente:

Después de un par de fiascos, al final la receta que funcionó (¡aleluya!) fue ésta.

Polos de sandía, fresa y lima

Antes de que se acabe la temporada de sandía y con ella el verano, no puedo dejar de publicar esta receta hipermegafacilísima de polos de sandía, fresa y lima.

Polos Sandia Fresa Lima (6)

Tengo una confesión que hacer, ésta receta era la que iba a publicar en el reto del JdB2.0 si el encurtido que publiqué finalmente resultaba un fiasco (cosa que afortunadamente no pasó). Así que, en contra de lo que sería de esperar, ésta es la verdadera receta de aprovechamiento, porque la sandía la compré con la intención de usar la cáscara, jajajaja.

Este verano entre unas cosas y otras no he parado, así que, he hecho muchos menos polos y helados que en años anteriores (aunque los que he hecho han sido canela fina, jajajaja).

A veces, entre tantas recetas complicadas, nos olvidamos de lo sencillo que es hacer unos simples (y no por ello menos deliciosos) polos con las estupendas frutas de temporada que nos regala el verano. Y tanto es así, que ésta es la primera receta de estas características que publico, a pesar de tener una buena colección de polos y helados en el blog. La sandía es una fruta perfecta para este tipo de helados, porque tiene un contenido altísimo de agua, que sirve para diluir otras frutas más carnosas, y al batirla queda una textura que a mí me recuerda un poco al granizado.

¡Vamos a por la receta! Voy a tardar más en escribirla de lo que se tarda en hacerla, jajajaja.

Ingredientes (para 8 polos):

  • 2 tazas de sandía cortada en cubos
  • 1 taza de fresas troceadas
  • 1 lima (ralladura y zumo)

Polos Sandia Fresa Lima (1)

Elaboración:

Pelar y trocear la sandía, retirando las semillas que pudiera tener.

Lavar las fresas, retirar los pedúnculos y trocear.

Rallar la piel de la lima por encima de la fruta.

Exprimir el zumo.

Polos Sandia Fresa Lima (2)

Poner la fruta y el zumo en el vaso de la batidora y triturar hasta que no queden trozos.

Rellenar los moldes y meter en el congelador hasta que se hayan endurecido por completo, al menos 4 horas.

Polos Sandia Fresa Lima (3)

Para desmoldar, dejar bajo un chorro de del tiempo o tibia.

¡Y a disfrutar de un polo sanísimo y deliciosérrimo!

Polos Sandia Fresa Lima (7)

Notas:

Las cantidades son orientativas, podéis variarlas al gusto.

La lima se puede sustituir por limón, aunque el sabor será distinto.

Si no queréis que queden semillitas de fresas o incluso alguna de sandía, se puede colar el puré después de batirlo.

Si las frutas están bien maduras y en su punto, no hace falta añadir ni pizca de azúcar.

Como yo sólo tengo 4 moldes de polos y la cantidad que hice fue mucho mayor, rellené una bandeja para cubitos de hielo. Los cubitos se pueden tomar como tentempié helado o usarlos para enfriar y dar sabor a limonada, agua con gas… O incluso añadirlos a batidos. Es más, os recomiendo simplemente hacer un batido con estos ingredientes, ya veréis qué rico.

Polos Sandia Fresa Lima (5)

Se pueden usar vasitos de plástico y palitos de madera como molde. Para que los palitos queden rectos hay que cubrir los vasitos con film transparente o papel de aluminio y clavar los palitos en el centro.

Fuente:

Vi unos polos en pinterest que llevaban estos tres ingredientes, pero ni siquiera vi la receta, la hice a sentimiento.