Gofres de remolacha y naranja

Me habréis visto decirlo muchas veces, la comida sabe mucho mejor si es bonita, y estos gofres están deliciosos, jajajaja.

Gofres Remolacha Naranja (7)

Lo confieso, miro con suspicacia toda receta cuyo resultado tiene un color intenso y muy vivo si en los ingredientes no incluye un colorante alimentario. La mayor parte de las veces es imposible conseguir esa potencia de color sin ayuda (un ejemplo muy claro son las elaboraciones con té matcha, en las que el verde se suele matizar mucho si se hornea) y me fastidia mucho que te lleves el chasco porque no lo indican (que pasaría de ponérselo porque no me gusta tirar de colorantes artificiales, pero bueno). A lo que iba, cuando empecé a cocinar estos gofres, tenía las antorchas preparadas por si no salían del correspondiente rosa chillón. Tuve que devolverlas al almacén porque, al abrir la gofrera por primera vez, allí estaba un perfecto gofre con un color rosa rabioso. Si hubiera un sello “Barbie approved” estos gofres lo tendrían.

La remolacha cocida no es santo de mi devoción, pero la verdad es que en estos gofres y cruda en batidos me está gustando. A ver si pruebo asada y traigo alguna receta más.

Ingredientes (para 6 gofres):

  • 200 g de harina de trigo
  • 60 g de mantequilla (sirve margarina)
  • 40 g de azúcar
  • 2 huevos medianos
  • 1/2 cucharada de levadura química (8 gramos)
  • 1 remolacha mediana
  • zumo de naranja
  • ralladura de piel de naranja

Gofres Remolacha Naranja (1)

Elaboración:

Lavar bien la remolacha, pelarla y cortarla en trozos (ojo, que las posibilidades de que vuestra cocina acabe como un escenario de Dexter son bastante altas).

Gofres Remolacha Naranja (2)

Exprimir dos naranjas. Añadir el zumo a la remolacha troceada, ponerlo en el vaso de la picadora y batir. Habrá que ir bajando de paredes del vaso con una espátula hasta que veamos que no quedan trozos de remolacha.

Gofres Remolacha Naranja (3)

Si el puré conseguido no alcanza los 300 ml, completar con más zumo de naranja.

Derretir la mantequilla al baño maría, o en tandas de 10 segundos a media potencia en el microondas.

Batir ligeramente los huevos.

Tamizar la harina con la levadura química, agregar el azúcar y remover un poco para que se mezcle todo bien.

Añadir los huevos, el puré de remolacha y naranja, la ralladura, la mantequilla derretida, y remover con unas varillas o un tenedor hasta tener una masa fina y homogénea.

Gofres Remolacha Naranja (4)

Opcional (pero muy recomendable): Para que los gofres sean más esponjosos, tapar el cuenco y dejar reposar durante una media hora.

Precalentar la gofrera y seguir las instrucciones del fabricante para hacer los gofres (ver notas).

Gofres Remolacha Naranja (5)

Dejar enfriar sobre una rejilla mientras hacemos los siguientes, especialmente si no se van a comer inmediatamente. Así no se humedecen y mantienen la corteza crujiente.

¡Buen provecho!

Notas:

Si sobra puré de remolacha y naranja, con un poco más de zumo tenéis un batido la mar de bueno (eso sí, recordad los efectos de la remolacha a la hora de ir al aseo, os ahorraréis un susto… jajajaja).

Gofres Remolacha Naranja (6)

Mi gofrera (una Tristar wf-2118 que me regalaron dos amigos moloncísimos) tiene 5 velocidades y yo normalmente la uso en la 4. A mí me gustan más crujientes que blanditos, por eso en las fotos se ven doraditos.

La cantidad de masa por tanda va según el modelo, en la mía coloco 2 cucharadas colmadas de masa en el centro (un poquito hacia atrás) y bajo la tapa apretando para que se reparta por todo, al cocerse la propia masa levanta la tapa.Con práctica se acaba sabiendo cuánta masa es la más adecuada y cuánto tarda en hacerse. 😉

Depende del modelo de gofrera pero, con los ingredientes de la lista, en mi aparato salen 6 gofres grandecitos. A mí me gusta que se haga el dibujo completo, pero también se puede poner menos masa y hacer gofres más pequeños.

Como otros gofres, se pueden comer solos, con nata, sirope de chocolate, helado… un poco de miel… vamos, con lo que os pida el cuerpo.

Si sobran se pueden en la nevera envueltos en film transparente. Otra opción es congelarlos para otro día, en ese caso, una vez descongelados, recomiendo darles un calentón en una sartén o plancha (comprobado que funciona bien).

Gofres Remolacha Naranja (8)

(Una manada de unicornios apareció y se comió todos los gofres… ¿cuela?)

Fuente:

Saqué la receta de aquí. Como yo tenía remolachas y no zumo, probé el método que explico en la receta y salió muy bien. Tengo la sensación de que con zumo la masa sería demasiado líquida para mi gusto. Por el color y textura de los gofres de las fotos, ella los “tuesta” un poco menos que yo, que los prefiero más crujientes.

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Sopa de habas, espinacas y huevo (Juego de Blogueros 2.0)

Una vez más estamos a último día del mes y toca… ¡la receta del juego de blogueros! Este mes, de las propuestas de productos de temporada que nos presentó Mónica, salieron vencedoras (sí, en plural) las habas y las espinacas. Fue inevitable, cuando me tocó votar, casi al límite del plazo, las espinacas estaban a un punto de las habas… y no hay cosa que más me guste que los combos, hacen los retos más interesantes ¿no os parece?

El caso es que nunca había comido habas con espinacas, pero intuía que iban a hacer buena pareja, y vaya si la hicieron. Es verdad que me costó encontrar las habas, se ve que a la hora que suelo ir a la frutería la gente ya ha arramblado con ellas y hasta hace poco más de una semana no logré encontrarlas. Total, que compré las habas, espinacas y una cebolla, que es como un pantalón negro, un fondo de armario básico. Ya en casa y con el tiempo apremiando, hice una búsqueda rápida y me decidí por una receta en la que los dos ingredientes del mes eran prácticamente todo lo necesario.

Como no sería yo si no hiciese modificaciones en las recetas desde antes de empezar a hacerlas, añadí a la ecuación la cebolla (os dije que era un fondo de armario estupendo) y el medio pimiento italiano que quedaba en la nevera. Me puse a cocinar, bastante escéptica con el resultado, todo sea dicho, y… ¡qué sorpresa la sopa tan rica que salió! Desde la primera cucharada tuve claro que ya tenía mi propuesta para el reto.

Sopa Habas Espinacas Huevo (4)

O sea, que mi propuesta de este mes es una sopa calentita y sanota, que hay que cuidarse, jajajaja. Estoy deseando ver qué han hecho el resto de participantes, es lo mejor de este juego. Os dejo la lista de sus blogs al final por si a vosotros también os pica la curiosidad.

¡Ah! Y si os encantan las espinacas, tengo un par de recetas aquí, y una crema de picoteo de habas, byessar, estupenda (aunque el día que hice las fotos la crema era de alubias, jajaja).

Cómo preparar una sopa con habas, espinacas y huevo

Ingredientes (2-4 raciones):

  • 50 g de cebolla
  • 50 g de pimiento italiano
  • aceite de oliva
  • 1 litro de caldo de pollo o verduras (o 1 pastilla + 1 litro de agua)
  • 150 g de habas frescas peladas (650 con vaina, más o menos).
  • 100 g de espinacas
  • 2 huevos
  • sal y pimienta al gusto
  • opcional: cebollino fresco picado

Sopa Habas Espinacas Huevo (2)

Elaboración:

Desgranar las habas, lavarlas un poco y reservar.

Picar la cebolla y el pimiento (siempre que voy a poner esto, busco cómo se llama el corte, y nunca lo tengo claro, ¿macedonia? ¿mirepoix?).

Sopa Habas Espinacas Huevo (3)

En una olla, poner un par de cucharadas de aceite de oliva y poner al fuego. Pochar la verdura picada hasta que la cebolla se ponga transparente.

Añadir el caldo de pollo (o la pastilla de concentrado y el agua, como ha sido mi caso) y llevar a ebullición.

Cuando hierva, añadir las habas y dejar cocer unos 5 minutos.

Mientras, lavar las espinacas. Se pueden usar las hojas enteras o cortarlas en trozos, al gusto (yo las puse enteras).

Pasados 5 minutos, añadir las espinacas a la sopa y seguir cociendo hasta que estén tiernas (en mi caso las dejé 10 minutos).

Batir ligeramente los huevos. Remover la sopa y agregar los huevos lentamente mientras seguimos dando vueltas con la cuchara, de forma que el huevo se cocine en el propio calor del caldo y se formen una especie de “madejas”.

Salpimentar y servir caliente.

Sopa Habas Espinacas Huevo (5)

Salpicar un poco de cebollino fresco picado por encima para un extra de sabor. 😉

Notas:

Como veis en los ingredientes, digo que salen de 2 a 4 raciones, todo depende de si es un plato único, un primero normal, o una sopa de entrante.

Siempre que compramos habas, me da una pena enorme la cantidad de vainas que se desperdician. Por curiosidad el otro día busqué, y hay recetas para aprovecharlas cuando no son pequeñas (para muestra un botón, o varios, jajaja). Todavía no he probado, pero la tempura me llama mucho.

Si queremos aprovechar las vainas, o facilitar su pelado, es útil usar un pelaverduras para retirar los laterales, donde están las hebras más duras.

Sopa Habas Espinacas Huevo (1)

El objetivo de este reto es usar productos de temporada, pero si no tenéis habas frescas, podéis usar congeladas, y las espinacas igual, aunque las hay frescas todo el año.

Para hacer de esta sopa una receta vegana, basta con usar caldo de verduras y no añadir el huevo.

El cebollino que tenía se me acabó en la primera prueba de esta sopa, y en las fotos no sale, pero os recomiendo mucho añadirlo, le da un sabor muy bueno. ¿Y por qué no compré más? Pues en parte por pereza, en mi supermercado habitual lo venden en unos manojos descomunales que tienes que picar y congelar para que no se acabe estropeando y como no tenía mucho tiempo para ponerme con eso después de hacer las fotos, decidí no comprarlo esta vez.

Sopa Habas Espinacas Huevo (6)

Buscando el origen de la receta, me parece que esta es una versión de una receta oriental ¿china? que lleva edamame en lugar de habas, salsa de soja y una pizca de aceite de sésamo. Tengo que probar.

Fuente:

En mi intento por usar los dos ingredientes del mes, acabé buceando en pinterest y encontrando un pin/receta que no enlaza a ninguna fuente. Como me da mucha rabia que la gente no acredite bien las imágenes/contenidos que usa, no voy a poner enlace. Eso sí, creo que es posible que esté sacada de este libro, que citan en esta receta que se parece bastante.  En cualquier caso, tampoco seguí la receta del pin al pie de la letra, añadiendo, ya de primeras, el sofrito de cebolla y pimiento a la ecuación. 😉

Participantes:

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/
Mónica: http://dulcedelimon.com
Berta: https://dulceperonotanto.wordpress.com/
Mari Sol: http://elmenudemicocina.blogspot.com.es/
Elvira: https://plus.google.com/+ElviraPorcel
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Jorge: https://mastercocinillas.com/
Eva: https://pekandoconeva13.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Susanna: http://trumpi.blogspot.com.es/
Arantxa: https://unabrujaenlacocinablog.wordpress.com/
Sara: https://unaitalianaenlacocina.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Boniato al horno con romero y parmesano (Juego de blogueros 2.0)

Otra vez llega el último día del mes y con él la receta del juego de blogueros. Este noviembre el protagonista ha sido el boniato. Lo probé por primera vez hace más o menos tres años, volvíamos del centro y compramos uno asado en el kiosko de la plaza. Me pareció y me sigue pareciendo muy rico, con ese sabor entre la calabaza y la castaña, ligeramente especiado, y su textura untuosa. Aunque los veía en la frutería, hasta que salió elegido ingrediente del mes, no me había animado a comprar boniatos y cocinar con ellos. ¡Craso error! Es un ingrediente muy interesante que aporta sabor, textura y color a los platos. Y además es muy versátil, sirve tanto para preparaciones dulces como saladas.

Boniato al romero y parmesano (9)

 

Ingredientes:

  • 2 boniatos grandes
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de queso parmesano rallado
  • 1 cucharadita de romero seco picado
  • sal y pimienta

Boniato al romero y parmesano (1)

Elaboración:

Precalentar el horno a 180 ºC.

Lavar bien los boniatos, limpiar las zonas estropeadas de la piel y cortarlos en láminas finas.

Mezclar en un cuenco el aceite con el queso parmesano y el romero picado.

Boniato al romero y parmesano (2)

Agregar el boniato laminado al cuenco y remover hasta impregnar todas las rodajas con la mezcla de aceite, queso y romero.

Boniato al romero y parmesano (3)

Engrasar un molde para magdalenas con aceite de oliva.

Rellenar los huecos del molde con rodajas de boniato hasta que sobrepasen el borde (al hornearse reducen de volumen).

Boniato al romero y parmesano (5)

Espolvorear con sal.

Hornear a 180 ºC durante 45 minutos, hasta que los bordes y la parte superior estén dorados y crujientes y el interior esté tierno y cocido.

Boniato al romero y parmesano (6)

Sacar la bandeja del horno, dejar reposar 5 minutos y retirar el boniato con la ayuda de una cuchara.

Espolvorear con parmesano rallado, salpimentar y servir caliente.

Boniato al romero y parmesano (8)

Notas:

Se pueden pelar los boniatos, pero yo he preferido lavarlos bien y dejar la piel, que se pone crujientita en el horno. Me encanta. ❤

El parmesano es mejor rallarlo en el momento, siempre, nada que ver.

El romero puede ser fresco o seco. Cuando se pone fresco hace falta un poco más.

Es una guarnición perfecta para acompañar a otra preparación, pero por sí solas también pueden ser un plato único.

Fuente:

Buscando una forma de hacer boniatos al horno, me llamó la atención la presentación de esta receta.

Participantes:

 

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Gratén de patatas con bechamel y queso gouda

Si hay algo que echo de menos en verano, especialmente desde que vivo en Madrid, es la posibilidad de usar el horno sin morir achicharrados en el intento. Por suerte existe el helado para mitigar la ausencia de bizcochos, galletas y comidas gratinadas. Por eso el otoño es bienvenido. Bueno, por eso y porque me chifla el colorido de los árboles… la brisa fresca en la cara…

Al lío, que me pierdo en divagaciones. La receta que os traigo hoy, unas deliciosas patatas en bechamel gratinadas, lleva meses en borradores esperando su momento. Sé que en algunos lugares todavía es misión de riesgo hornear (para que luego haya quien niegue el cambio climático), pero ya falta poquito.

Graten Patatas Queso Gouda (8)

La única complicación que tiene este plato es hacer la bechamel, pero siguiendo las instrucciones que os doy, no debería haber problema. Si tenéis vuestra propia manera infalible de hacerla, adelante con ella. En casa el señor de las bechameles es J, que opina que soy muy lista por afirmar que sus platos estrella son los risottos y las bechameles (¿Qué culpa tengo yo de que se le den tan bien, eh? Ninguna, obviamente). En una de mis primeras lasañas tuve que pasar la batidora a la bechamel de tanto grumo que había. Por suerte he mejorado y tras unas cuantas bechameles más que decentes, puedo hacerla sin problemas (lo cual no quita que siga siendo cosa de J, que quede claro).

Ingredientes (para 4 raciones):

Para la bechamel:

  • 45 g de mantequilla sin sal
  • 30 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal (o al gusto)
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida (o al gusto)
  • 750 ml de leche

Para el gratinado:

  • 500 g de patatas
  • 1 cebolla mediana
  • 100 g de queso gouda

Graten Patatas Queso Gouda (1)

Graten Patatas Queso Gouda (2)

Preparación:

Cortar la cebolla en juliana. Pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Reservar.

Para la bechamel:

Calentar la leche en una olla. Reservar.

Tamizar la harina para evitar grumos en la bechamel.

Fundir la mantequilla en una sartén amplia (de más de un litro de capacidad) a fuego medio-suave. Una vez derretida, añadir la harina y cocinarla durante dos o tres minutos removiendo con una cuchara de madera hasta que empiece a coger color.

Mantener el fuego a medio-suave y añadir la leche caliente a poquitos con un cucharón. Remover con una cuchara de madera hasta que vaya ligando y la harina absorba toda la leche antes de añadir más. Deshacer bien los grumos que puedan aparecer.

Con la última cucharada de leche, salpimentar al gusto y remover para repartirlo bien. La bechamel ha de quedar densa pero líquida.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Verter un poco de bechamel en el fondo de una fuente apta para horno, preferiblemente de cristal o cerámica.

Colocar sobre el fondo una capa de rodajas de patata, sobre ella un poco de la cebolla y cubrir con bechamel.

Graten Patatas Queso Gouda (3)

Repetir hasta llenar la fuente, rematando con bechamel (yo apuré demasiado, lo suyo es que quede un poco de margen para que no rebose al borbotear).

Graten Patatas Queso Gouda (4)

Hornear a 180 ºC, a media altura y con calor arriba y abajo, durante unos 45 minutos. Para evitar que se queme la superficie, se puede cubrir con una hoja de papel de aluminio o una tapadera apta para horno.

Pasados los 45 minutos de horneado, rallar el queso gouda, espolvorear por encima de la fuente y volver a meter en el horno otros 20-30 minutos a la misma temperatura (esta última se puede hornear en modo gratinado, si vuestro horno lo tiene). Estará listo cuando el queso se derrita y empiece a dorarse.

Graten Patatas Queso Gouda (5)

Retirar del horno, dejar reposar unos minutos sin tapar y servir caliente.

Graten Patatas Queso Gouda (7)

Notas:

Esta receta se puede preparar con antelación y recalentar con excelentes resultados. Otra “ventaja”, además de comer rico sin tener que cocinar en ese momento, es que se habrá solidificado un poco y no se desparramará tanto al hacer las raciones.

Graten Patatas Queso Gouda (9)

He probado una variante infundiendo té milky oolong en la leche previamente. No os imagináis el sabor tan especial que aporta a este plato este simple detalle. Si os atrevéis, sólo hay que calentar la leche en una olla, bajar a fuego medio-suave cuando rompa a hervir, añadir el milky oolong y remover para que se empape bien. Sin dejar que vuelva a hervir, dejar infundir durante 3 o 4 minutos, hasta que se abran las hojas. Pasado ese tiempo, retirar del fuego la olla y dejar reposar un par de minutos antes de filtrar. Después la receta se continúa de la misma manera que os he contado.

Fuente:

La receta original lleva el té del que os hablaba ahí arriba, milky oolong, yo la he preparado con y sin y ambas están riquísimas.

Ensalada birmana con aliño de té verde fermentado

En verano no apetece demasiado encender los fogones, por eso las ensaladas y otras preparaciones frías se hacen las reinas de los menús cotidianos. Hay gente que cree que las ensaladas son aburridas, pero eso es porque no se paran a pensar en la multitud de posibilidades que hay más allá de la típica ensalada de lechuga, tomate y cebolla.

La propuesta que os traigo para ampliar vuestro recetario es una ensalada de inspiración oriental, con toques crujientes y un exótico aliño a base de té verde que hay que dejar fermentar unos días en la nevera antes de usarlo. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (9)

(El cuenco tan rebonito lo hice yo misma, 🙂 🙂 🙂 )

En Birmania, en el sureste asiático, son muy habituales las ensaladas de hojas de té fermentadas acompañadas de una selección de cosas crujientes como semillas, cacahuetes y legumbres tostadas. Yo no he ido a Birmania y tampoco he comido en ningún restaurante birmano, así que no sé cuánto se parece esta receta que os traigo a las originales. Lo que sí os prometo es un sabor muy exótico y diferente al que se le va cogiendo el punto después de la sorpresa inicial. Eso sí, si no os gusta experimentar demasiado en la cocina y sois más de sabores conocidos, no sé si será para vosotros, no digáis que no os he avisado.

Ingredientes:

Aliño de hojas de té verde fermentado (para un bote de unos 300 ml):

  • 1/2 taza de té verde de hoja entera (sencha, bancha…)
  • 3 dientes de ajo
  • 2 chalotas o media cebolla mediana
  • 2 cucharadas de jengibre fresco rallado
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de aceite de sésamo
  • 1 o 2 cucharadas de salsa de pescado (nos gustó más con 1)
  • 1 cucharadita de sal

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (1)

Ensalada:

  • Lechuga (tipo francesa, iceberg, romana…)
  • Semillas de girasol, calabaza, sésamo…
  • Cacahuetes tostados, pistachos…
  • Dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Rodajas de limón
  • 1 o 2 cucharadas de aliño de té verde fermentado por ración

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (5)

Elaboración:

Aliño de té verde fermentado:

Poner las hojas de té verde en un cuenco mediano, verter agua hirviendo por encima y dejar reposar 10 minutos.

Filtrar y enjuagar las hojas de té con agua fría, descartando las que no se hayan abierto al infundir y las ramitas que pueda haber. Volver a colocar las hojas en el cuenco, añadir agua fría hasta cubrirlas y dejar reposar al menos una hora. Pasado el reposo, filtrar y escurrir eliminando toda el agua posible.

Rallar el jengibre y picar fino los ajos y las chalotas.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (2)

Colocar las hojas de té escurridas junto con el resto de ingredientes del aliño en el vaso de la batidora y triturar hasta obtener una pasta más o menos homogénea y similar al pesto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (4)

Guardar en la nevera en un frasco de cristal esterilizado. Dejar reposar como mínimo un día, aunque los sabores se hacen más pronunciados si lo dejamos fermentar al menos tres días.

Ensalada:

Pelar y laminar uno o dos dientes de ajo por comensal y freír en un poco de aceite de oliva hasta que empiecen a dorarse (ojo, que si se queman sabrán a rayos). Retirar enseguida de la sartén con una espumadera y dejarlos escurrir sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (6)

Lavar y cortar la lechuga y ponerla como base, agregar semillas, ajo frito, cacahuetes y pistachos al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (8)

Por último, agregar el aliño de té verde fermentado al gusto (mejor empezar por poco e ir añadiendo según lo probamos).

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (10)

Exprimir por encima un poco de zumo de limón y remover para mezclar bien.

Servir acompañado de rodajas de limón para acabar de aliñarlo al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (12)

Notas:

He leído que hay buenos sustitutos veganos de la salsa de pescado para hacer esta receta vegana, sin renunciar al tipo de sabores que aporta. También se puede cambiar, por lo que he visto, por salsa de soja, aunque el sabor será distinto, contadme si lo probáis.

Como nos vamos a comer las hojas de té verde, es importante que sean de hoja entera, de la mejor calidad posible y, obviamente, sin aromatizar para que no se altere el sabor. Los de mejor sabor suelen ser los japoneses, bancha, sencha… son suaves y con menor contenido en teína, cosa a tener en cuenta.

Si os da pena no aprovechar el té resultante se puede hacer una primera infusión durante 2 minutos (o lo que indique el té que uséis), filtrar y volver a añadir agua hirviendo dejándola reposar unos 8 minutos. Esa primera infusión la podéis usar para beber o para preparar algún batido, como éste o este otro, u otra receta, por ejemplo una variante de este pilaf.

Es poca cantidad, sale más o menos un bote estándar de los de mermelada, así que podemos esterilizar el bote en microondas, como explican aquí o por el método tradicional.

Yo suelo comprar los frutos secos crudos y los tuesto o frío en el momento, el sabor no tiene nada que ver. En este caso doré los cacahuetes en la misma sartén donde freí los ajos. Los pistachos los añadí cuando los cacahuetes ya casi estaban para darles un calentón.

El mezclillo de semillas lo compré en Mercadona para ponerlo en ensaladas, lleva pipas de girasol y calabaza y semillas de sésamo, lino marrón y amapola. Normalmente las compro por separado (pipas de girasol y calabaza, más que nada) pero en este paquete llevan una buena proporción de cada, me encanta. 🙂

Para emplatar, se puede hacer en un cuenco grande o colocar los ingredientes por separado en cuenquitos y que cada uno se sirva al gusto.

Fuente:

Es una versión de esta receta que encontré… no me acuerdo qué buscaba cuando la encontré, pero me alegro. Jajajaja. La primera vez no nos acabó de convencer del todo, así que la segunda vez que preparé el aliño aumenté la cantidad de té verde y chalota y reduje la de salsa de pescado. Me encantaría encontrar esa legumbre que usan, toor dal, seguiré buscando.