Judías verdes con tomate (Juego de Blogueros 2.0)

Abril se me ha pasado volandísimo, madre mía, sin darme cuenta ya es día 30 y toca receta para el Juego de Blogueros. ¿Y cuál es el ingrediente estrella de este mes? Pues las judías verdes. Una de mis verduras menos favoritas de la vida, pero un reto es un reto, y hay que apechugar, jajajaja.

Para no pasar mucho trabajo cocinando algo que podría no gustarme, me decidí por una preparación sencilla y rápida, unas judías con tomate que podéis hacer un poco más contundentes añadiendo carne a la ecuación.

Judias Verdes Tomate Ternera (10)

Al final reconozco que mi propuesta me ha gustado mucho y me alegro de haber vencido mis reticencias iniciales a participar. Otra cosa buena de este juego, que hasta algo que no te gusta te puede sorprender gratamente.

Si queréis saber lo que pueden dar de sí las judías verdes, al final de la receta encontraréis las propuestas del resto de jugadores, que seguro que son magníficas, como siempre.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 300 g de judías verdes
  • 200 g de tomatitos cherry
  • 150 g de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 250 g de carne magra de ternera (opcional)
  • aceite de oliva, sal y pimienta

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Elaboración:

Cortar la carne en trozos de bocado.

Lavar las judías, cortar los rabitos y trocearlas en pedazos de unos 5 cm.

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Lavar los tomatitos cherry y cortarlos por la mitad.

Cortar la cebolla en juliana y el ajo en trocitos.

Cocinar las judías al vapor hasta que estén al dente, para ello, colocar agua en el fondo de una olla con tapa y las judías en un cestillo para cocinar al vapor. El tiempo necesario dependerá del tipo de judías y lo tiernas que sean. Reservar.

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Poner una sartén al fuego con un chorreón de aceite. Cuando el aceite esté bien caliente, añadir la carne y marcar (por cierto, curiosidad al respecto del marcado que acabo de descubrir). Reservar.

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En la misma sartén (en mi caso lo hice en otra), sofreír a fuego medio-suave el ajo y la cebolla hasta que ésta se ponga transparente.

Añadir entonces los tomatitos troceados y rehogar durante unos minutos, hasta que empiecen a deshacerse un poco.

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Agregar entonces las judías y 3 o 4 cucharadas del agua de cocción.

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Remover y cocinar hasta que las judías estén tiernas.

Por último, añadir la carne a la sartén, remover para integrar todo y dejar a fuego medio-suave un par de minutos hasta que la carne esté en su punto.

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Salpimentar y servir caliente.

Notas:

Los tiempos dependen mucho del tipo de judías, la primera vez que hice la receta, eran pequeñas y planas, muy tiernas, y se hicieron bastante rápido. La segunda, la que veis en las fotos, eran redondas, más grandes y duras y por ello tardaron más en estar en su punto.

Yo usé tomatitos cherry porque me pareció que iba a quedar muy resultón en las fotos, pero también se puede usar otro tipo de tomate troceado. Si os gusta que haya trozos firmes de tomate, añadidlos a la sartén, dadles un par de vueltas y añadid en seguida las judías.

La carne es opcional, es un plato que está muy rico sin ella pero en esta ocasión decidimos añadirla. Eso sí, creo que me equivoqué en el corte esta segunda vez, la primera troceé unos filetes que tenía en la nevera y salió mucho más tierna y jugosa.

Os recomiendo mucho no tirar el agua de cocer las judías y añadir una poca a la sartén para que se forme un poco de salsita. Riquísimo.

Judias Verdes Tomate Ternera (8)

Fuente:

Cuando salieron las judías, dada mi reticencia a cocinarlas y comerlas, me vi un poco perdida y le pregunté a mi cocinera de cabecera, Etringita, si tenía alguna receta que fuera fácil y rica. Me sugirió prepararlas con ajo y tomate asegurándome que el resultado era delicioso. Cuando me puse a ello, en la nevera también tenía cebolla y carne y, no sé muy bien cómo, acabaron metidas en la sartén, jajajaja.

Participantes:

María José: Hervido de judías verdes
Elvira: Habichuelas verdes en tempura
Carabiru: Judías verdes con tomate
Mónica: Bocadillo de judías verdes con manzana y bacon
José Fernando: Trono de judías verdes con alioli de ajo negro
Inma: Ensaladilla de Gambas con Judías Verdes y Patata
Ana N.: Gofres de judías verdes y gambas
Ligia: Bizcocho de Judías Verdes y Patata
Eva: Judías verdes con virutas de jamón y pechuga de pavo
Maribel: Ensaladilla de judías verdes
Natalia: Arroz atollado colombiano
Maryjose: Habichuelas verdes con jamón
Silvia A.: Raya con verdes de primavera (judías, tirabeques y guisantes)

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Ensalada de quinoa y manzana (Juego de Blogueros 2.0)

Febrero se acaba un poquito antes, y por tanto, receta del juego también llega con antelación. Esto hace que a cierta bloguera,a la cual no quiero señalar, se le haya echado más el tiempo encima que de costumbre. Ejem.

El ingrediente elegido en esta ocasión ha sido la manzana, una de esas cosas que casi siempre podrás encontrar en mi nevera si la abres en cualquier momento del año. Como fruta de temporada yo la tengo asociada más al otoño, de hecho, un lugar destacado de mis recuerdos de niña de pueblo lo ocupan las compotas que mi madre hacía en las tardes de otoño, a fuego lento en la cocina de leña. Unas manzanas verdes, crujientes y con unas manchas translúcidas en el interior, como de aceite, síntoma inequívoco de que estaban en su punto. Como esos árboles crecían sin recibir ningún tipo de tratamiento había que limpiarlas, quitarles los trozos pochos y los gusanos que se ponían las botas. Compotas y manzanas asadas… Si cierro los ojos casi puedo oler aquella mezcla de madera de pino y eucalipto, el jugo de las manzanas en la olla, el aroma a caramelo de las que se asaban en el horno … Mmmmmmm

Bueno, después de este momento “remember” que me ha hecho la boca agua, volvamos a centrarnos. Como la manzana la uso mucho en postres (aunque en el blog aparentemente sólo tengo esta polenta dulce con compota y estos muffins de manzana y canela) esta vez quería publicar alguna receta “salada”. Me ha costado decidirme porque he encontrado algunos platos calientes que me han llamado mucho la atención, pero cuando encontré esta ensalada, abrí la despensa y ví que sólo me faltaba el cheddar y perejil y me dije ¡a por ello!

Ensalada de Quinoa Manzana Cheddar y Nueces (6)

Como siempre, al final del post os dejo la lista de participantes, seguro que está llena de propuestas deliciosas.

Cómo hacer ensalada de quinoa, manzana, queso cheddar y nueces

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 90 g de quinoa cruda (1/2 taza)
  • 50 g de nueces peladas (1/2 taza)
  • 60 g de queso cheddar en taquitos (1/2 taza)
  • 1/2 manzana grande
  • 1 cucharada generosa de perejil fresco picado
  • sal y pimienta (opcional)

Vinagreta:

  • 3 cucharadas de vinagre de sidra (45 ml)
  • 1 cucharada de miel (15 ml)
  • 1 cucharadita de mostaza antigua (5 ml)

Ensalada de Quinoa Manzana Cheddar y Nueces (1)

Elaboración:

Lavar bien la quinoa para eliminar la saponina y cocer según las instrucciones del paquete (ver notas).

Poner la quinoa cocida en un cuenco, tapar y dejar enfriar.

Preparar la vinagreta mezclando bien el vinagre con la miel y la mostaza en un cuenco pequeño. Reservar.

Cortar el queso cheddar en taquitos como de 1 cm.

Lavar la manzana y cortar en taquitos del mismo tamaño que el queso.

Trocear las nueces y picar finito el perejil.

Ensalada de Quinoa Manzana Cheddar y Nueces (2)

En un cuenco amplio, mezclar la quinoa con el queso, la manzana, las nueces y el perejil, remover para repartir bien todos los ingredientes y aliñar con la vinagreta.

Ensalada de Quinoa Manzana Cheddar y Nueces (3)

Si no se va a comer inmediatamente, tapar y dejar reposar en la nevera.

¡Y esto es todo!

Ensalada de Quinoa Manzana Cheddar y Nueces (4)

Notas:

Yo he usado quinoa tricolor, porque la vi en una tienda de productos a granel y me pareció tan bonita que tuve que comprarla. El paquetito llevaba ya unos meses esperando una receta interesante con la que aparecer por aquí. ¿Habéis probado la quinoa? Nosotros de vez en cuando la comemos con verduras o en ensalada.

Como la compré a granel, no tenía instrucciones de cocción, pero recordaba que era como el arroz, más o menos. Si sois novatos con la quinoa, os recomiendo este post de Javirecetas.

Básicamente, se pone al fuego un cazo con la quinoa y el doble de cantidad de agua (en mi caso, media taza de quina, una taza de agua) y se lleva a ebullición. Cuando rompe a hervir se tapa, se baja el fuego al mínimo y se cocina unos 15-20 minutos. Luego se retira del fuego y se deja reposar en la olla unos 5 minutos. Los tiempos dependen mucho del tipo de olla y la cocina que tengáis, lo suyo es que la quinoa quede al dente, ligeramente crujiente, y suelta, sin líquido sobrante.

La vinagreta que os propongo le queda muy bien a la ensalada, pero si lo preferís, podéis poner sólo vinagre de sidra o hacer otro aliño a vuestro gusto. Si tenéis alguno que os guste especialmente y queréis compartirlo conmigo, ya sabéis. 😉

La manzana que yo usé es Pink Lady, pero una ácida como la Granny Smith es una alternativa magnífica. Solemos ponerla sin pelar en las ensaladas, pero como siempre, al gusto.

Eliminando el queso y sustituyendo la miel por sirope de ágave, arroz o similar, tenéis una receta vegana muy rica. Aunque personalmente creo que habría que buscar algún ingrediente que aportase el toque agrio y potente del cheddar, ¿alguna sugerencia?

Las ensaladas de quinoa son una opción magnífica para tupper, y ésta no iba a ser menos. Si la hacéis por la noche, tenéis un plato delicioso para el almuerzo que aguanta en perfectas condiciones.

Ensalada de Quinoa Manzana Cheddar y Nueces (5)

Fuente:

Buceando por pinterest (puedo dejarlo cuando quiera, ¿eh?) a la caza y captura de algo que no fuesen bizcochos, tartas y muffins de manzana, me encontré esta propuesta que me llamó la atención de inmediato. Desde luego se va de cabeza a mis recetas de ensaladas de cabecera. 🙂

Participantes:

Carlota: https://articuina.wordpress.com/
María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com/
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Eva: https://pekandoconeva13.com/
Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Gisela: https://tuhoradelamerienda.wordpress.com/
Arantxa: https://unabrujaenlacocinablog.wordpress.com/
Sara: https://unaitalianaenlacocina.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Boniato al horno con romero y parmesano (Juego de blogueros 2.0)

Otra vez llega el último día del mes y con él la receta del juego de blogueros. Este noviembre el protagonista ha sido el boniato. Lo probé por primera vez hace más o menos tres años, volvíamos del centro y compramos uno asado en el kiosko de la plaza. Me pareció y me sigue pareciendo muy rico, con ese sabor entre la calabaza y la castaña, ligeramente especiado, y su textura untuosa. Aunque los veía en la frutería, hasta que salió elegido ingrediente del mes, no me había animado a comprar boniatos y cocinar con ellos. ¡Craso error! Es un ingrediente muy interesante que aporta sabor, textura y color a los platos. Y además es muy versátil, sirve tanto para preparaciones dulces como saladas.

Boniato al romero y parmesano (9)

 

Ingredientes:

  • 2 boniatos grandes
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de queso parmesano rallado
  • 1 cucharadita de romero seco picado
  • sal y pimienta

Boniato al romero y parmesano (1)

Elaboración:

Precalentar el horno a 180 ºC.

Lavar bien los boniatos, limpiar las zonas estropeadas de la piel y cortarlos en láminas finas.

Mezclar en un cuenco el aceite con el queso parmesano y el romero picado.

Boniato al romero y parmesano (2)

Agregar el boniato laminado al cuenco y remover hasta impregnar todas las rodajas con la mezcla de aceite, queso y romero.

Boniato al romero y parmesano (3)

Engrasar un molde para magdalenas con aceite de oliva.

Rellenar los huecos del molde con rodajas de boniato hasta que sobrepasen el borde (al hornearse reducen de volumen).

Boniato al romero y parmesano (5)

Espolvorear con sal.

Hornear a 180 ºC durante 45 minutos, hasta que los bordes y la parte superior estén dorados y crujientes y el interior esté tierno y cocido.

Boniato al romero y parmesano (6)

Sacar la bandeja del horno, dejar reposar 5 minutos y retirar el boniato con la ayuda de una cuchara.

Espolvorear con parmesano rallado, salpimentar y servir caliente.

Boniato al romero y parmesano (8)

Notas:

Se pueden pelar los boniatos, pero yo he preferido lavarlos bien y dejar la piel, que se pone crujientita en el horno. Me encanta. ❤

El parmesano es mejor rallarlo en el momento, siempre, nada que ver.

El romero puede ser fresco o seco. Cuando se pone fresco hace falta un poco más.

Es una guarnición perfecta para acompañar a otra preparación, pero por sí solas también pueden ser un plato único.

Fuente:

Buscando una forma de hacer boniatos al horno, me llamó la atención la presentación de esta receta.

Participantes:

 

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Gratén de patatas con bechamel y queso gouda

Si hay algo que echo de menos en verano, especialmente desde que vivo en Madrid, es la posibilidad de usar el horno sin morir achicharrados en el intento. Por suerte existe el helado para mitigar la ausencia de bizcochos, galletas y comidas gratinadas. Por eso el otoño es bienvenido. Bueno, por eso y porque me chifla el colorido de los árboles… la brisa fresca en la cara…

Al lío, que me pierdo en divagaciones. La receta que os traigo hoy, unas deliciosas patatas en bechamel gratinadas, lleva meses en borradores esperando su momento. Sé que en algunos lugares todavía es misión de riesgo hornear (para que luego haya quien niegue el cambio climático), pero ya falta poquito.

Graten Patatas Queso Gouda (8)

La única complicación que tiene este plato es hacer la bechamel, pero siguiendo las instrucciones que os doy, no debería haber problema. Si tenéis vuestra propia manera infalible de hacerla, adelante con ella. En casa el señor de las bechameles es J, que opina que soy muy lista por afirmar que sus platos estrella son los risottos y las bechameles (¿Qué culpa tengo yo de que se le den tan bien, eh? Ninguna, obviamente). En una de mis primeras lasañas tuve que pasar la batidora a la bechamel de tanto grumo que había. Por suerte he mejorado y tras unas cuantas bechameles más que decentes, puedo hacerla sin problemas (lo cual no quita que siga siendo cosa de J, que quede claro).

Ingredientes (para 4 raciones):

Para la bechamel:

  • 45 g de mantequilla sin sal
  • 30 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal (o al gusto)
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida (o al gusto)
  • 750 ml de leche

Para el gratinado:

  • 500 g de patatas
  • 1 cebolla mediana
  • 100 g de queso gouda

Graten Patatas Queso Gouda (1)

Graten Patatas Queso Gouda (2)

Preparación:

Cortar la cebolla en juliana. Pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Reservar.

Para la bechamel:

Calentar la leche en una olla. Reservar.

Tamizar la harina para evitar grumos en la bechamel.

Fundir la mantequilla en una sartén amplia (de más de un litro de capacidad) a fuego medio-suave. Una vez derretida, añadir la harina y cocinarla durante dos o tres minutos removiendo con una cuchara de madera hasta que empiece a coger color.

Mantener el fuego a medio-suave y añadir la leche caliente a poquitos con un cucharón. Remover con una cuchara de madera hasta que vaya ligando y la harina absorba toda la leche antes de añadir más. Deshacer bien los grumos que puedan aparecer.

Con la última cucharada de leche, salpimentar al gusto y remover para repartirlo bien. La bechamel ha de quedar densa pero líquida.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Verter un poco de bechamel en el fondo de una fuente apta para horno, preferiblemente de cristal o cerámica.

Colocar sobre el fondo una capa de rodajas de patata, sobre ella un poco de la cebolla y cubrir con bechamel.

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Repetir hasta llenar la fuente, rematando con bechamel (yo apuré demasiado, lo suyo es que quede un poco de margen para que no rebose al borbotear).

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Hornear a 180 ºC, a media altura y con calor arriba y abajo, durante unos 45 minutos. Para evitar que se queme la superficie, se puede cubrir con una hoja de papel de aluminio o una tapadera apta para horno.

Pasados los 45 minutos de horneado, rallar el queso gouda, espolvorear por encima de la fuente y volver a meter en el horno otros 20-30 minutos a la misma temperatura (esta última se puede hornear en modo gratinado, si vuestro horno lo tiene). Estará listo cuando el queso se derrita y empiece a dorarse.

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Retirar del horno, dejar reposar unos minutos sin tapar y servir caliente.

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Notas:

Esta receta se puede preparar con antelación y recalentar con excelentes resultados. Otra “ventaja”, además de comer rico sin tener que cocinar en ese momento, es que se habrá solidificado un poco y no se desparramará tanto al hacer las raciones.

Graten Patatas Queso Gouda (9)

He probado una variante infundiendo té milky oolong en la leche previamente. No os imagináis el sabor tan especial que aporta a este plato este simple detalle. Si os atrevéis, sólo hay que calentar la leche en una olla, bajar a fuego medio-suave cuando rompa a hervir, añadir el milky oolong y remover para que se empape bien. Sin dejar que vuelva a hervir, dejar infundir durante 3 o 4 minutos, hasta que se abran las hojas. Pasado ese tiempo, retirar del fuego la olla y dejar reposar un par de minutos antes de filtrar. Después la receta se continúa de la misma manera que os he contado.

Fuente:

La receta original lleva el té del que os hablaba ahí arriba, milky oolong, yo la he preparado con y sin y ambas están riquísimas.

Ensalada birmana con aliño de té verde fermentado

En verano no apetece demasiado encender los fogones, por eso las ensaladas y otras preparaciones frías se hacen las reinas de los menús cotidianos. Hay gente que cree que las ensaladas son aburridas, pero eso es porque no se paran a pensar en la multitud de posibilidades que hay más allá de la típica ensalada de lechuga, tomate y cebolla.

La propuesta que os traigo para ampliar vuestro recetario es una ensalada de inspiración oriental, con toques crujientes y un exótico aliño a base de té verde que hay que dejar fermentar unos días en la nevera antes de usarlo. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (9)

(El cuenco tan rebonito lo hice yo misma, 🙂 🙂 🙂 )

En Birmania, en el sureste asiático, son muy habituales las ensaladas de hojas de té fermentadas acompañadas de una selección de cosas crujientes como semillas, cacahuetes y legumbres tostadas. Yo no he ido a Birmania y tampoco he comido en ningún restaurante birmano, así que no sé cuánto se parece esta receta que os traigo a las originales. Lo que sí os prometo es un sabor muy exótico y diferente al que se le va cogiendo el punto después de la sorpresa inicial. Eso sí, si no os gusta experimentar demasiado en la cocina y sois más de sabores conocidos, no sé si será para vosotros, no digáis que no os he avisado.

Ingredientes:

Aliño de hojas de té verde fermentado (para un bote de unos 300 ml):

  • 1/2 taza de té verde de hoja entera (sencha, bancha…)
  • 3 dientes de ajo
  • 2 chalotas o media cebolla mediana
  • 2 cucharadas de jengibre fresco rallado
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de aceite de sésamo
  • 1 o 2 cucharadas de salsa de pescado (nos gustó más con 1)
  • 1 cucharadita de sal

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (1)

Ensalada:

  • Lechuga (tipo francesa, iceberg, romana…)
  • Semillas de girasol, calabaza, sésamo…
  • Cacahuetes tostados, pistachos…
  • Dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Rodajas de limón
  • 1 o 2 cucharadas de aliño de té verde fermentado por ración

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (5)

Elaboración:

Aliño de té verde fermentado:

Poner las hojas de té verde en un cuenco mediano, verter agua hirviendo por encima y dejar reposar 10 minutos.

Filtrar y enjuagar las hojas de té con agua fría, descartando las que no se hayan abierto al infundir y las ramitas que pueda haber. Volver a colocar las hojas en el cuenco, añadir agua fría hasta cubrirlas y dejar reposar al menos una hora. Pasado el reposo, filtrar y escurrir eliminando toda el agua posible.

Rallar el jengibre y picar fino los ajos y las chalotas.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (2)

Colocar las hojas de té escurridas junto con el resto de ingredientes del aliño en el vaso de la batidora y triturar hasta obtener una pasta más o menos homogénea y similar al pesto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (4)

Guardar en la nevera en un frasco de cristal esterilizado. Dejar reposar como mínimo un día, aunque los sabores se hacen más pronunciados si lo dejamos fermentar al menos tres días.

Ensalada:

Pelar y laminar uno o dos dientes de ajo por comensal y freír en un poco de aceite de oliva hasta que empiecen a dorarse (ojo, que si se queman sabrán a rayos). Retirar enseguida de la sartén con una espumadera y dejarlos escurrir sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (6)

Lavar y cortar la lechuga y ponerla como base, agregar semillas, ajo frito, cacahuetes y pistachos al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (8)

Por último, agregar el aliño de té verde fermentado al gusto (mejor empezar por poco e ir añadiendo según lo probamos).

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (10)

Exprimir por encima un poco de zumo de limón y remover para mezclar bien.

Servir acompañado de rodajas de limón para acabar de aliñarlo al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (12)

Notas:

He leído que hay buenos sustitutos veganos de la salsa de pescado para hacer esta receta vegana, sin renunciar al tipo de sabores que aporta. También se puede cambiar, por lo que he visto, por salsa de soja, aunque el sabor será distinto, contadme si lo probáis.

Como nos vamos a comer las hojas de té verde, es importante que sean de hoja entera, de la mejor calidad posible y, obviamente, sin aromatizar para que no se altere el sabor. Los de mejor sabor suelen ser los japoneses, bancha, sencha… son suaves y con menor contenido en teína, cosa a tener en cuenta.

Si os da pena no aprovechar el té resultante se puede hacer una primera infusión durante 2 minutos (o lo que indique el té que uséis), filtrar y volver a añadir agua hirviendo dejándola reposar unos 8 minutos. Esa primera infusión la podéis usar para beber o para preparar algún batido, como éste o este otro, u otra receta, por ejemplo una variante de este pilaf.

Es poca cantidad, sale más o menos un bote estándar de los de mermelada, así que podemos esterilizar el bote en microondas, como explican aquí o por el método tradicional.

Yo suelo comprar los frutos secos crudos y los tuesto o frío en el momento, el sabor no tiene nada que ver. En este caso doré los cacahuetes en la misma sartén donde freí los ajos. Los pistachos los añadí cuando los cacahuetes ya casi estaban para darles un calentón.

El mezclillo de semillas lo compré en Mercadona para ponerlo en ensaladas, lleva pipas de girasol y calabaza y semillas de sésamo, lino marrón y amapola. Normalmente las compro por separado (pipas de girasol y calabaza, más que nada) pero en este paquete llevan una buena proporción de cada, me encanta. 🙂

Para emplatar, se puede hacer en un cuenco grande o colocar los ingredientes por separado en cuenquitos y que cada uno se sirva al gusto.

Fuente:

Es una versión de esta receta que encontré… no me acuerdo qué buscaba cuando la encontré, pero me alegro. Jajajaja. La primera vez no nos acabó de convencer del todo, así que la segunda vez que preparé el aliño aumenté la cantidad de té verde y chalota y reduje la de salsa de pescado. Me encantaría encontrar esa legumbre que usan, toor dal, seguiré buscando.