Brochetas de pollo caramelizado al rooibos

Sigo en el hemisferio sur, así que aquí estamos avanzando hacia el verano de igual manera que en el norte el invierno está cada vez más próximo. Por lo visto este año el veranillo de san Martín se ha hecho notar, al menos en España, y eso me ha recordado esta receta que tenía en borradores.

Estas brochetas las preparé justo antes del viaje, a finales de junio, pensando en las barbacoas veraniegas pero es un plato que se puede hacer todo el año. Son muy fáciles de preparar y se pueden adaptar tanto a un plato principal como a pinchos para un aperitivo, todo depende del tamaño de los palillos empleados y lo grandes que cortéis los pedazos de pollo.

Desde que colaboro con la tienda Cafetearte estoy profundizando mucho en la cocina con té, café y rooibos, pero esta es la primera vez utilizo directamente las hebras en lugar de una infusión. El método es el mismo que emplearíamos para marinar una carne con salsa que lleve cualquier hierba aromática seca y el resultado es también igual de agradable al paladar.

Animaos a probar y me contáis.

Brochetas Pollo Rooibos (5)
Ingredientes (para 10-12 brochetas, 2 raciones):

– 2 cucharadas de miel

– 1/2 cucharada de zumo de limón

– 1 cucharadita de salsa de soja

– 1/2 cucharada de rooibos en hebras

– 1/8 cucharadita de cayena en polvo

– la piel rallada de 1 y 1/2 limón

– 250 g de pechuga o muslos de pollo deshuesados

– 1 lima (opcional)

Brochetas Pollo Rooibos (1a) Brochetas Pollo Rooibos (1b)
Preparación:

Trocear el pollo en cubos del tamaño de un bocado o un poco más grandes si lo vamos a hacer sobre brasas (los que veis en las fotos son un poco más pequeños, más apropiados para pinchos de aperitivo). Los muslos son más laboriosos de deshuesar y trocear, pero el esfuerzo la pena ya que las brochetas quedarán más jugosas.

Mezclar en un cuenco pequeño la miel con la salsa de soja, el rooibos, la cayena, el zumo y la piel rallada de limón.

Colocar en un cuenco o plato hondo el pollo y bañarlo con la salsa removiendo para que se impregnen todos los pedazos. Tapar con film y dejar marinar en la nevera durante al menos dos horas (cuanto más tiempo lo dejéis más intenso será el sabor).

Brochetas Pollo Rooibos (2)
Si vamos a utilizar palillos de madera o bambú habrá que sumergirlos en agua al menos durante media hora antes de usarlos para evitar que se quemen al cocinar las brochetas, especialmente si vamos a hacerlas a la brasa.

Pinchar trozos de pollo en las brochetas hasta llenarlas dejando unos centímetros por ambos lados para que sean más fáciles de manipular (las que yo usé eran pequeñas, el plato que veis en las fotos tiene 21 cm de diámetro).

Brochetas Pollo Rooibos (3)
Poner una sartén al fuego (también se pueden hacer en una plancha de cocina), cuando esté caliente cocinar las brochetas por cada lado volteándolas con unas pinzas (ojo con los pinchos, sobre todo si son metálicos, no os queméis), hasta que estén doradas y bien cocidas por dentro. Si ha quedado salsa de marinar, se pueden regar las brochetas con ella mientras se van cocinando. El proceso para la barbacoa es más o menos el mismo, teniendo especial cuidado al manipular las brochetas para evitar quemaduras.

Servir acompañado de algo fresco como una ensalada de tomate, hojas lechuga, canónigos, rúcula… y, para un extra de cítrico, unas rodajas de limón o lima.

¡Espero que os gusten!

Brochetas Pollo Rooibos (4)
Consejos:

Recordad que la carne de ave no se debe comer cruda, así que cuanto más gruesos sean los pedazos, más tardarán en asarse.

Si lo preferís, se puede marinar el pollo después de pincharlo en las brochetas, yo probé ambos métodos y no hay diferencia apreciable.

Si sois fans del picante, podéis aumentar la cantidad de cayena pero teniendo en cuenta que demasiado picante ocultará el sabor del rooibos, que debería ser el predominante.

El rooibos no tiene cafeína, así que esta receta es apta para los más pequeños de la casa también, aunque quizá deberéis prescindir de la cayena.

Brochetas Pollo Rooibos (6)
Fuente:

La idea la saqué de esta receta, pero modifiqué las cantidades de los ingredientes de la marinada.

Delicias de Elche

La primera vez que probé este pincho fue en un bar en Alicante, y se llamaba (por motivos evidentes) de esta forma, y de esta forma me gusta llamarlo a mí.

Son muy fáciles de preparar, y siempre que las he cocinado, han sido un éxito total, incluso entre los escépticos iniciales (cuando los hay).

El contraste dulce/salado y las distintas texturas al principio puede resultar chocante, pero luego no puedes parar de comer.

Delicias de Elche

Ingredientes:

– Dátiles (que se vean jugositos)

– Lonchas finas de panceta (a mi me gusta que sea mitad y mitad grasa y carne, y si es ahumada le da un plus de sabor)

– Almendras peladas y crudas (yo suelo usar almendra marcona)

Preparación:

(Para empezar, decir que hay dos formas de hacerlas, fritas en aceite de oliva o al horno, yo las prefiero al horno por motivos que luego os diré).

Quitar el hueso a los dátiles cortando a lo largo en un lateral (como abriendo un bocadillo), así de paso nos fijamos en si alguno tiene bichillos (no es habitual).

Rellenar cada dátil con una almendra (o dos si el dátil es muy grande), y cerrar.

Quitar la corteza de la panceta (si es que tiene).

Envolver cada dátil con una tira de panceta, y cerrar pinchando con un palillo (en la foto no salen porque no teníamos palillos). El palillo es esencial si se hacen fritos para evitar que se abran.

EN HORNO:

Precalentar el horno a 250 ºC

Colocar los rollitos sobre la bandeja (se puede poner papel de hornear).

El tiempo depende bastante del horno, en general en 5 minutos están ya dorados y crujientes, pero es mejor estar atentos, para que la panceta no se quede cruda ni llegue a quemarse.

EN SARTÉN:

Freír en aceite caliente, en pequeñas cantidades para que no se enfríe (quedarían aceitosos).

En poco tiempo están fritos (si es necesario, darles la vuelta), hay que tener cuidado de que no se quemen.

Sacarlos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Servir calientes.

Curiosidades:

La primera vez que las hice fueron fritas, y fue un poco desastre. Salieron riquísimas, pero el aceite salta un montón, así que me quemé bastante, ensucié muchísimo, y las primeras se enfriaron antes de que las últimas estuviesen en su punto.

La siguiente probé a hacerlas en el horno, y aunque hay que estar atentos de que no se pasen, son más ligeras y limpias de hacer.

Fuente:

Después de probarlas en Alicante, decidí hacerlas en casa. Esta es una buena forma de ir sacando recetas, aunque evidentemente será más o menos fácil dependiendo de la complejidad de la receta y de nuestras habilidades como cocineros y catadores. Pero es un reto divertido.