Pan de espinacas y semillas de calabaza (Juego de Blogueros 2.0)

Después de unos meses sin lograr participar, vuelvo al Juego de Blogueros con esta receta de pan de espinacas y semillas de calabaza con harina integral de trigo y centeno.

Este mes hubo empate entre las espinacas y la calabaza como ingrediente estrella para las propuestas del reto. Soy bastante fan de ambos ingredientes y tengo recetas publicadas tanto con espinacas como con calabaza (aunque veo que últimamente anda un poco ausente del blog, hay que ponerle remedio a eso).

Me planteé hacer un combo, pero al final me pilló el día 28 y yo casi sin tiempo, sin los dos ingredientes principales y, sobre todo, sin idea de qué hacer, así que cuando la receta de un pan VERDE apareció ante mis ojos… decidí añadirle pipas de calabaza y, en un giro inesperado e incluso un poco fraudulento, hacer un combo. Jajajajaja.

Después de esta parrafada, sólo deciros que el pan es verde como se ve en las fotos, es muy jugoso y estáis tardando en probarlo.

Al final del post os dejo la lista de participantes de este mes, para que veáis el mucho juego que se puede sacar a un mismo ingrediente. En este caso, a un par de ingredientes. 😉

Ingredientes:

  • 300 g de espinacas frescas
  • 200 ml de leche entera tibia
  • 25 g de levadura fresca de panadería
  • 100 – 150 gramos de harina de fuerza
  • 400 g de harina integral (en mi caso, trigo y centeno)
  • 3 – 5 g de sal fina
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 g de semillas de calabaza
  • opcional: 15 g de semillas variadas y un poco de leche

Elaboración:

Separar un par de cucharadas de leche tibia y disolver en ella la levadura fresca de panadería.

Mientras la levadura va activándose, triturar las espinacas con la leche restante hasta obtener un puré fino.

Mezclar 100 g de harina de fuerza con la harina integral y la sal y formar un volcán dentro de un cuenco amplio.

Volcar en el hueco el puré de espinacas, el aceite y la levadura disuelta.

Mezclar bien para integrar todos los ingredientes.

Añadir las semillas de calabaza y seguir removiendo unos 5-7 minutos. La masa irá pasando de pastosa a elástica. Lo ideal es hacer esto con las varillas de amasado de la batidora, pero la nuestra es heredada y en algún momento se extraviaron, así que yo lo hago con un tenedor y un poco de brazo. 😉

Espolvorear harina de fuerza en una superficie de trabajo y volcar la masa.

Amasar durante otros 5-7 minutos, añadiendo más harina de fuerza si es necesario, hasta obtener una bola de masa suave y elástica (yo añadí unos 30 g de harina más en este proceso).

Colocar la bola de masa en un cuenco amplio, tapar con un paño limpio y dejar levar hasta que doble su volumen, unos 45-60 minutos.

Pasado este tiempo, untar con un poco de aceite de oliva el interior de un molde rectangular.

Desgasificar ligeramente la masa, formar un tubo de la longitud del molde, meterlo dentro y dejar levar por segunda vez, tapado con un paño limpio, durante unos 15-20 minutos.

Precalentar el horno a 250 ºC.

Untar la superficie con un poco de leche, espolvorear la mezcla de semillas y practicar un corte a lo largo de más o menos 1 cm de profundidad (yo me olvidé de este último detalle, jajajja).

Bajar la temperatura del horno a 200 ºC, calor arriba y abajo.

Introducir el molde en la altura más baja que permita el horno y pulverizar un poco de agua en la base y las paredes para crear vapor.

Hornear 25 minutos a esa temperatura, abrir, pulverizar un poco de agua más y continuar otros 10-15 minutos de horneado.

El pan está listo cuando la corteza está dorada y al golpear la superficie con los nudillos suena a hueco.

Retirar del horno, esperar 10 minutos y desmoldar, dejando enfriar el pan sobre una rejilla.

Una vez frío, ya se puede cortar sin problemas.

¡Espero que os animéis a hacer pan verde!

Notas:

En lugar de semillas de calabaza, se pueden usar nueces, semillas de girasol o alguna mezcla que os guste.

Para hacer pan vegano, simplemente hay que sustituir la leche por bebida vegetal o incluso agua.

Los 400 g de harina integral se pueden usar íntegros de la misma harina, o experimentar con distintas proporciones de varias. En mi caso usé 200 g de harina de trigo integral molida a la piedra y otros 200 g de harina de centeno integral.

Yo suelo mezclar los ingredientes en un cuenco antes de amasar por comodidad, así la masa se pega menos a la tabla y es más controlable, pero se puede hacer directamente en la superficie de trabajo. En este caso, las varillas de amasado no sirven a no ser que queráis montar la fiesta de la masa verde que invade vuestras cocinas.

Si tenéis panificadora, en la sección “fuente” tenéis la receta que usé como base y que explica todo el proceso para hacerlo con esa máquina celestial que necesito en mi vida. Creo que también se puede hacer pan en thermomix, pero ni idea de cómo.

Me imagino que en lugar de hacerlo tipo “pan de molde”, se podría cocer en forma de hogaza o barra, sería cuestión de probar y manejar los tiempos.

En lugar de pulverizar agua, en algunos otros panes he probado a poner un recipiente con agua apoyado en la base del horno o si cabe, en la misma rejilla. Que sea apto para horno, eso sí. 😉

Está buenísimo solo, con aceite de oliva, con mantequilla, con queso brie y confitura de pimientos asados, con salchichón ibérico… Riquísimo siempre.

Si queréis, se puede congelar. En ese caso, os recomiendo cortarlo en rebanadas, así podéis descongelarlo más rápido, por ejemplo, directamente en la tostadora. Tostado está delicioso también.

Fuente:

Cuando encontré esta receta, no me pude resistir a probarla a pesar de no tener panificadora (echadle un vistazo si tenéis ese aparato maravilloso). Dispuesta a todo, en un arranque de arrojo y valentía, improvisé una elaboración manual a partir de lo que recordaba de las instrucciones de un paquete de harina para pan que compré hace poco en Lidl, tomando prestados detalles del horneado de esta otra receta. El resultado, MAGNÍFICO.

Participantes:

Elvira: Calabaza con cebolla
Carabiru: Pan de espinacas y semillas de calabaza
Fe: Crema de calabaza y leche de coco
Mónica: Tosta de pesto de calabaza con espinacas
Maribel: Crepes de espinacas, setas y ricota
Natalia: Msemen de espinacas, hojas de col y parmesano
Maryjose: Creps de espinacas y langostinos
Sara: Bizcocho esponjoso de calabaza y almendras

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Panecillos tiernos

Al principio del verano, cuando publiqué la receta de hamburguesas con puerro y chutney de higos os prometí que la de los panecillos que usé no tardaría… bueno, ya sabéis que los tiempos, y más en vacaciones, son relativos. Pero más vale tarde que nunca, aquí tenéis las instrucciones para hacer unos panecillos tan tiernos que se os saltarán las lágrimas.

Panecillos Tiernos (6)

Son muy rápidos de hacer, lo único que hay que tener en cuenta es el tiempo de levado. A mí me gusta mucho pasarme los 5 minutos que tardan en hornearse mirando cómo se inflan. La primera vez, al ver cómo crecía la masa en el horno, pensé que se iban a quedar huecos, pero no, el interior es una miga muy esponjosa y blandita. En casa les llamamos “pan de nubes”, con eso os lo digo todo. 😉

Ingredientes (para 12 panecillos) :

  • 450 – 470 g de harina de fuerza
  • 30 g de aceite de oliva virgen extra
  • 20 g de levadura fresca de panadería
  • 40 g de miel o azúcar (para receta vegana)
  • 250 g de agua templada
  • sal al gusto (yo suelo poner unos 10 g)

Panecillos Tiernos (1)

Elaboración:

Separar la mitad del agua templada y añadir la levadura fresca desmenuzada y la miel o el azúcar, remover y dejar reposar unos minutos.

Sobre una superficie de trabajo (o en un cuenco amplio si no tenéis encimera donde amasar) formar un volcán con la harina y espolvorear la sal por encima.

Añadir el aceite y el agua, tanto la reservada como la mezclada con levadura y miel/azúcar.

Amasar hasta tener una bola que no se pegue a las manos. Es posible que haga falta un poco más de harina, pero es mejor no pasarse para que los bollos no queden secos.

Poner la bola de masa en un cuenco, tapar con un paño y dejar levar hasta que doble su volumen (depende de la temperatura, si no no es muy alta, suelen ser unos 45 minutos).

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Dividir la masa en 12 bolas de tamaño similar (o 16 si queremos bollos más pequeños).

Estirar cada bola con un rodillo, o con la palma de la mano, hasta formar discos de alrededor de 1 cm de espesor y colocarlas sobre la bandeja del horno cubierta con una lámina de teflón, papel de hornear o ligeramente enharinada.

Precalentar el horno a 250 ºC.

Una vez esté el horno a la temperatura correcta, hornear los panecillos unos 5 minutos hasta que empiecen a dorarse (ojo que se hacen rapidísimo).

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Sacar del horno y envolver los panecillos en un paño de cocina limpio y ligeramente humedecido para que mantengan la frescura y esponjosidad.

Están buenísimos recién hechos, con relleno dulce o salado (sin nada también te los comes a bocados, jajaja).

Notas:

He probado esta receta con harina de fuerza y también con harina de espelta (que es la que usan en la receta original). Ambas están riquísimas. Tengo pendiente usar otras harinas, por ejemplo harina integral, habrá que adaptar la cantidad de agua para conseguir el mismo resultado, claro.

Siempre he usado miel al hacer la receta, me gusta mucho el aroma que aporta a la masa, pero en la original usan azúcar, eso hace que además sea una receta vegana.

Normalmente yo hago menos cantidad, dos tercios, que da para 8 bollos (300 g de harina, 20 de aceite, 14 de levadura, 26 de miel, 160 de agua y 7 de sal). Empecé a hacerlo así porque la primera vez sólo tenía 300 g de harina de espelta, pero luego vi que cabe más holgada en una sola hornada y además, como somos dos, 8 bollos vienen genial para una cena, un desayuno y quedan un par para la comida.

Esta última vez he probado a congelarlos y el resultado es buenísimo. Quizá a partir de ahora haga más veces la receta completa para congelar unos cuantos.

Panecillos Tiernos (7)

Fuente:

Tenía esta receta guardada por ahí desde que la publicaron en Pimienta Rosa hace más de cuatro años.

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Rosquitas, palitos y coquitos de mantequilla

Hoy os traigo otra receta paraguaya (¿qué queréis?, creo que definitivamente me hice medio paraguaya), otra vez recurro al mundo de los panificados del que ya os comentaba cosas en la receta de galletas paraguayas de anís.

En los supermercados paraguayos se venden un montón de cosas a granel, desde detergente a pienso para perros, pasando por pastas, arroces, galletas e incluso harinas. A mí me parece una cosa buena, pero que allí por lo visto tiene el inconveniente de que muchos de esos productos son de calidad inferior a los envasados, una lástima.

Entre los productos panificados a granel, están los coquitos, que por lo visto se compran mucho como tentempié. He de confesar que estando allí, no los compré nunca, los que había en mi súper me tenían una pinta un poco seca y nunca me sedujeron lo suficiente para probarlos.

Rosquitas Coquitos Palitos de Manteca (10)

Al volver, como parte de la morriña del emigrante (os digo de verdad eso de que me volví medio paraguaya), cuando vi la receta de los coquitos me entró un antojo brutal, así que los hice… y ¡ay amigos! ¡¡qué buenos que están!!

Con la misma receta se pueden preparar varios formatos que os explico más abajo.

Ingredientes (para 500 g de panificados, más o menos):

  • 12 g de levadura fresca de panadero (o 4 g de levadura seca, no confundir con levadura química)
  • 10 g de azúcar
  • 150-200 ml de agua tibia
  • 400 g de harina de fuerza (también sirve harina de trigo normal)
  • 10 g de sal
  • 12 g de anís en grano
  • 125 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente

Rosquitas Coquitos Palitos de Manteca (1)

Preparación:

Disolver en un par de cucharadas de agua tibia (ojo, si está demasiado caliente podéis matar la levadura) el azúcar y la levadura y removiendo ligeramente. Dejar reposar hasta que empiece a burbujear.

Mientras, formar un volcán con la harina en la encimera (en las fotos veréis que yo uso un cuenco grande, porque mi piso es pequeño y ahí todavía no tenía la tabla de IKEA que uso ahora como superficie de amasado) y añadir la sal en la parte exterior del montículo para evitar que toque la levadura directamente cuando la añadamos (he leído que la sal puede afectar al proceso de levado, pero no lo sé a ciencia cierta).

Frotar los granos de anís entre las manos (como quitándonos el frío en invierno) dejándolos caer sobre la harina a modo de lluvia.

Cuando la levadura empiece a formar espuma, volcar en el hueco de la harina y empezar a amasar añadiendo agua tibia poco a poco (pongo un rango de agua necesaria porque la cantidad varía dependiendo de la temperatura ambiente y la calidad de la harina, yo suelo tener 200 ml preparados pero no siempre los necesita).

Rosquitas Coquitos Palitos de Manteca (2)

Amasar hasta tener una masa uniforme, pero tirando a seca.

Añadir la mantequilla troceada y seguir amasando hasta integrarla totalmente.

Rosquitas Coquitos Palitos de Manteca (3)

La masa resultante es bastante húmeda, pero si queda demasiado pegajosa se puede corregir agregando un poco más de harina y amasando de nuevo para que la absorba.

Formar una bola, tapar con un paño limpio y dejar reposar en un cuenco de 20 a 25 minutos en un sitio cálido y sin corrientes de aire.

Rosquitas Coquitos Palitos de Manteca (4)

Pasado este primer levado, estirar la masa sobre una superficie enharinada con la ayuda de un rodillo hasta tener una plancha de entre medio y un centímetro de espesor.

A partir de aquí, las instrucciones para los distintos formatos.

  • Para las rosquitas:

Cortar tiras de masa de un dedo de ancho y dividirlas en palitos de 8 a 10 centímetros de largo.

Retorcer los palitos y unir los extremos apretando con los dedos.

(No hay que preocuparse si no salen iguales, ¡la imperfección es bella!)

  • Para los coquitos:

Cortar las tiras en cuadraditos de algo más de un dedo de lado.

También se pueden hacer bolitas un poquito más grandes que una avellana.

  • Para los palitos:

Cortar tiras de masa de un dedo de ancho y dividirlas en palitos de 8 a 10 centímetros de largo.

(Yo los hice retorcidos como las rosquitas, pero se pueden dejar tal cual, sin retorcer)

Rosquitas Coquitos Palitos de Manteca (5)

Distribuir las formas de masa sobre una bandeja de horno engrasada, también se puede colocar  hoja de papel de hornear o una lámina de teflón, dejando una separación de uno o dos centímetros entre ellas.

Tapar la bandeja con un paño limpio y dejar levar hasta que dupliquen su tamaño en un sitio cálido y sin corrientes de aire.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Hornear a 180º hasta que empiecen a dorarse, serán unos 12 o 15 minutos (recordad que los tiempos varían según el horno y el grosor que hayáis dado a las formas). Es probable que la segunda hornada se haga antes.

Rosquitas Coquitos Palitos de Manteca (6)

Dejar enfriar sobre una rejilla.

Notas:

Se puede sustituir la mantequilla por margarina, quizá se pueda utilizar aceite de oliva, pero como no lo he probado, no os puedo asegurar que de buenos resultados.

Los tamaños pueden variar, podéis hacer piezas más grandes pero recordad que tendréis que modificar los tiempos de horneado.

Recién hechas son una locura de jugosidad y sabor, pero también se pueden conservar sin problemas en una caja metálica o un recipiente hermético unos días.

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Son ideales para desayunar (con café con leche hacen una combinación bestial) pero os diré que son una tentación para matar el hambre a cualquier hora del día, especialmente los coquitos, que tienen un tamaño de bocado muy cómodo.

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Fuente:

La receta la saqué de aquí, un blog de cocina paraguaya que ya he usado como referente en otras recetas.

 

Galleta paraguaya de anís (panecillos)

Cuando llevábamos unas semanas en Paraguay, descubrimos que allí llaman galletas a los bollos de pan y lo que aquí conocemos como galletas lo denominan galletitas. Otro dato curioso en torno al pan es que cuando compras empanadas (empanadillas) te suelen preguntar si quieres “pancito”, ¿sólo yo pienso que empanadilla con pan es redundancia alimentaria? 😉

Casi todo el pan que vi allí a la venta venía en formato bollo individual o divisible con una especie de precortes, aunque en la panadería que había en nuestro barrio también tenían hogazas más grandes. En el supermercado al que íbamos en Encarnación solían tener tres tipos de pan, cuatro cuando el fin de semana traían uno muy denso y tan rico que seguro que es mantequilla pura. Allí conocimos las “galletas de anís“, unos bollos ligeramente prismáticos de corteza parecida al del pan candeal y miga ligera con granitos de anís, que es un ingrediente común en chipas y panificados allí.

Un día, buscando recetas paraguayas, me encontré con esta receta y me picó el gusanillo “panarra”. Por los comentarios nostálgicos de la gente sobre las galletas de su infancia, me parece que las que venden en el supermercado han sufrido una evolución bastante radical y en realidad las originales se parecerían más a estas que os traigo.

Ingredientes (para 12 panecillos):

  • 25 g de levadura fresca de panadero (o 8 g de levadura seca)
  • 20 g de azúcar
  • 200-250 ml de agua tibia
  • 500 g de harina de fuerza (también sirve harina de trigo normal)
  • 10 g de sal
  • 75 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 1/2 cucharada de anís en grano (o un poco más)

Galleta Paraguaya Anís (1)

Preparación:

Disolver en un cuenco pequeño el azúcar y la levadura en dos cucharadas de agua tibia removiendo ligeramente. Dejar reposar hasta que empiece a burbujear y se forme un poco de espuma (si la temperatura ambiente es baja, yo a veces pongo el cuenco en una especie de baño maría, sobre otro con agua un poco más caliente que la que añado a la levadura, para acelerar un poco el proceso).

Galleta Paraguaya Anis (2)

Formar un volcán con la harina sobre una superficie de trabajo (si no tenéis espacio, yo lo he hecho muchas veces en un cuenco grande y también sirve, aunque es más engorroso), añadir la sal en la parte exterior del montículo para evitar que toque la levadura directamente cuando la añadamos (la sal por lo visto interfiere en la activación de la levadura).

Frotar los granos de anís entre las manos sobre el cuenco, con un movimiento tipo tramar algo o quitarse el frío, desperdigándolos sobre la harina (esto ayuda a desmenuzarlos un poco y hace que salga el aroma, ya veréis qué olorcito en las manos después).

Añadir la mantequilla a temperatura ambiente, troceada.

Galleta Paraguaya Anís (3)

Cuando en el cuenco la levadura haya empezado a espumar, agregar la mitad del agua tibia y la levadura al centro del volcán y empezar a amasar. Conforme vayamos amasando, añadir poco a poco el resto del agua, la cantidad necesaria variará dependiendo de la temperatura ambiente y el tipo de harina.

La masa tiene que quedar uniforme, elástica y húmeda sin que se nos pegue a las manos. Si nos pasamos de agua y se queda muy pegajosa, se puede añadir más harina poco a poco.

Galleta Paraguaya Anís (4)

Tapar con un paño limpio y dejar reposar en un cuenco unos 15 minutos minutos en un sitio cálido y sin corrientes de aire.

Pasado este tiempo, dividir la masa en 4 partes y formar cilindros de unos 20 cm de largo sobre una superficie enharinada.

Con un cuchillo afilado, cortar cada cilindro en 3 porciones de unos 4 dedos de ancho.

Galleta Paraguaya Anís (5)

Engrasar una bandeja de horno o cubrirla con una hoja de papel de hornear o de teflón (me he comprado una y me encanta lo cómoda que es) y colocar las porciones de masa presionando un poco con las manos para dejar el corte de la porción hacia un lado. Para evitar que se peguen al levar y esponjarse, dejar un par de dedos de espacio entre ellas (en mi bandeja caben los doce bollos sin problemas).

Galleta Paraguaya Anis (6)

Tapar con un paño limpio y dejar levar hasta que dupliquen su tamaño en un sitio cálido y sin corrientes de aire.

Precalentar el horno a 200 ºC.

Hornear a 200º durante unos 10 o 12 minutos hasta que empiecen a dorarse. El tiempo variará según el horno y el tamaño de los bollos.

Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Galleta Paraguaya Anis (7)

Notas:

Se puede sustituir la mantequilla por margarina o aceite de oliva. La primera vez que las hice no tenía mantequilla y usé aceite, no salen exactamente igual, pero están deliciosas también. Lo cierto es que tampoco tenía azúcar y utilicé miel… y aún así fue todo un éxito, no hay que parar de experimentar, jajajaja.

El primer levado se puede saltar si tenéis prisa, pero las veces que lo he hecho, los panecillos han salido más esponjosos.

El tamaño de las galletas puede variar, podéis hacerlas más pequeñas estirando más los cilindros de masa, o incluso un único pan más grande, eso sí, tendréis que modificar los tiempos de horneado.

Galleta Paraguaya Anis (9)

Las galletas paraguayas están buenísimas recién hechas, son crujientes por fuera y tiernas por dentro, y son perfectas para comer con queso o fiambre, con mantequilla y mermelada, o directamente solas. Es decir, tanto valen para desayunar, como para merendar, como para una cena de “companaje”.

Galleta Paraguaya Anis (10)

Se pueden conservar sin problemas en una caja metálica, una bolsa o un recipiente hermético un par de días, lo mismo que cualquier otro pan, aunque pierden un poco de ternura.

Fuente:

La receta la saqué de aquí, aunque el proceso de elaboración lo he ido puliendo desde que empecé a hacerlas estando en Paraguay hasta ahora.

Pan de miel y especias

Esta vez toca algo dulce, un pan especiado de miel perfecto como desayuno o merienda.

La combinación de miel y especias está presente en dulces típicos de toda Europa, especialmente en elaboraciones propias de las estaciones frías, y para mi gusto es un acierto total tanto en sabor como en aroma.

Pan Miel Especias (3)

Ingredientes: (para un molde de 25 cm de diámetro)

– 500 g de harina de repostería

– 2 cucharaditas de bicarbonato sódico

– 1/2 cucharadita de sal

– 2 cucharaditas de canela molida

– 1 cucharadita de jengibre en polvo

– 1/2 cucharadita de semillas de anís o anís molido

– 1/2 cucharadita de clavo molido

– 1/4 cucharadita de nuez moscada molida

– un poco de pimienta negra recién molida (opcional)

-250 g de miel milflores

– 300 ml de leche (sirve leche vegetal)

– 50 g de azúcar

– 1 cucharada de aceite suave de oliva

– ralladura de una naranja

Pan Miel Especias (1)

Preparación:

Mezclar con unas varillas la harina con el bicarbonato sódico, la sal y las especias en un cuenco grande.

Disolver el azúcar en la leche, formar un hoyo en el centro de la harina y verter en él la leche junto con la miel y el aceite. Mezclar un poco con las varillas, añadir la ralladura de naranja e integrar bien hasta eliminar los grumos y conseguir una masa homogénea.

Dejar reposar la masa como mínimo 15 minutos.

Mientras la masa reposa, precalentar el horno a 180 ºC y preparar el molde pincelándolo ligeramente con aceite de girasol y enharinándolo para facilitar el desmoldado. Otra opción es forrarlo con papel de hornear.

Pan Miel Especias (2)

Verter la masa en el molde repartiéndola bien e igualando la superficie con la ayuda de una espátula de silicona (es bastante densa).

Colocar en el horno a 180º con calor arriba y abajo, en la bandeja del medio, y hornear durante unos 30 minutos, hasta que se haya dorado la superficie. Comprobar que se ha hecho bien por dentro, al pinchar con un palillo éste tiene que salir limpio. Si está dorado pero crudo por dentro, lo tapamos con papel de aluminio y lo dejamos un rato más (con cuidado de no pasarnos, ya que puede quedar seco).

Sacar del horno y dejar reposar en el molde unos 5 o 6 minutos, luego desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla metálica.

Pan Miel Especias

Consejos:

Es un pan bastante denso, por lo que viene bien un cuchillo de sierra para cortarlo.

Las especias y sus cantidades, como siempre, podéis cambiarlas añadiendo o quitando según vuestras preferencias.

Yo le puse anís en semillas y nos gustó encontrarnos de vez en cuando con un sabor más intenso a anís, si preferís un sabor más uniforme, mejor en polvo.

Solo está muy rico, pero para mi gusto gana mucho en matices mojado en té negro o en leche, sobre todo fría.

Fuente:

Lo hice a partir de esta receta de Directo al paladar, donde por cierto le ponen un glaseado que seguro que está buenísimo.