Galletas “shortbread” de té rojo

Pues vamos allá con la primera receta del año, empecemos con algo facilito y resultón para endulzar la cuesta de enero, unas galletas de té rojo. Como buenos seguidores de Birulicioso, ya conocéis las galletas de manzanilla y limón y por eso seguramente os sorprenda menos este ingrediente “exótico”. O quizá no y estéis alucinando, si es así, creedme, están tan buenas que os preguntaréis por qué no las habíais probado nunca.

galletas-shortbread-de-te-rojo-5

También estaba deseando enseñaros mi nuevo cortagalletas, lo diseñé yo misma con las mismas manitos que teclearon este post y la ayuda de mi amodiado autocad, y un amigo con impresora 3D lo trajo a este plano de existencia física. A él le gusta llamarla “tresdegalletator plus”, y no voy a ser yo quien le lleve la contraria (sobre todo porque estoy diseñando otros cortagalletas nuevos y quiero que me los imprima, jajajaja).

galletas-shortbread-de-te-rojo-6

Como veis, por un lado es redonda y por el otro con forma estrellada, para tener menos cacharritos, jejejeje. El borde es un poco grueso, pero corta bastante bien, creo que en el siguiente modelo intentaré hacer un filo un poco más fino.

Sin más preámbulos, vamos con la receta.

Ingredientes (400 g de galletas):

  • 150 g de mantequilla o margarina
  • 2 cucharadas de hebras de té rojo Pu-erh
  • 75 g de azúcar glas
  • 225 g de harina de trigo
  • 1 cucharada de maicena
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)

galletas-shortbread-de-te-rojo-1

Preparación:

Trocear la mantequilla, margarina para opción vegana/sin lactosa, en un cuenco mediano y dejarla a temperatura ambiente durante una media hora. También se puede ablandar en microondas, calentando en tandas de 15 segundos a media potencia hasta que adquiera una textura parecida a la pomada.

Desmenuzar con un mortero o en la batidora las hebras de té rojo  y espolvorearlas sobre la mantequilla. Si preferís no encontraros trozos de hojas de té, después de molerlo se puede tamizar con un colador de malla un poco gruesa, así el resultado es más fino (quizá el té en bolsitas sea más “blando”, hace mucho que no tomo y no estoy segura).

Añadir el extracto de vainilla (yo no puse porque mi té rojo era aromatizado con vainilla) y batir ligeramente con un tenedor para integrarlo todo bien.

Agregar el azúcar glas y seguir batiendo hasta tener una mezcla cremosa e uniforme.

galletas-shortbread-de-te-rojo-2

En otro cuenco, mezclar la harina con la maicena y tamizar sobre la crema en tandas, integrando bien antes de añadir más harina.

Cuando toda la harina esté incorporada en la masa y ésta ya no se nos pegue a las manos, formar una bola apretada, envolverla en film transparente y dejarla reposar en la nevera durante media hora por lo menos.

galletas-shortbread-de-te-rojo-3

Precalentar el horno a 160 ºC.

Enharinar una superficie de trabajo y estirar la masa con un rodillo hasta tener una plancha de unos 5 mm de espesor (también se puede hacer entre dos láminas de film).

Cortar las galletas con un cuchillo afilado o un cortapastas (la masa es bastante firme y de una consistencia tirando a sedosa, así que mantiene muy bien la forma).

galletas-shortbread-de-te-rojo-4

Formar una bola con los recortes sobrantes y repetir los pasos anteriores hasta que no quede masa.

Cubrir con una lámina de papel de hornear en la bandeja del horno y colocar las galletas separándolas entre sí uno o dos centímetros (no se inflan mucho ni se desparraman, pero es mejor prevenir).

Espolvorear ligeramente las galletas con azúcar glas.

Llevar al horno a 160 ºC durante 12-14 minutos, hasta que empiecen a dorarse por los bordes (se vuelven quebradizas al enfriar si se sobretuestan, así que es mucho mejor que queden tirando a blanquitas).

Dejar enfriar sobre una rejilla antres de guardarlas.

galletas-shortbread-de-te-rojo-7

Ya veréis qué sorpresa el sabor. 😀

Notas:

Os recomiendo prepararlas con antelación, porque el sabor de estas galletas se intensifica con el paso del tiempo.

Se conservan perfectamente más de una semana si las guardáis en un recipiente hermético.

Yo las hice con té rojo de vainilla, pero seguro que con alguna otra variedad de té rojo o negro también están deliciosas (si alguien se atreve con té verde que me cuente qué tal).

galletas-shortbread-de-te-rojo-8

Fuente:

Las anteriores “shortbread” que hice, de manzanilla y limón, salieron tan buenas que esta receta tiene la misma base. ¿Por qué cambiar lo que funciona? 😉

Guardar

Galletas saladas de cacahuete y cerveza

Hace tiempo que no publico ninguna receta salada y mi propósito de no convertir este blog en el baúl de los golosos se está resintiendo, así que aquí os traigo unas galletas saladas perfectas para un aperitivo y muy muy fáciles de hacer.

galletas-saladas-cacahuete-5

(La cerveza que sale en la foto me la envió mi amigaza Fani desde Alemania )

No sé cuándo empezó el idilio entre la cerveza y los cacahuetes salados, pero lo cierto es que es un combo que suena a cañas con los amigos y a bar de toda la vida.

Para esta receta he utilizado “maní” molido que me trajeron desde Paraguay, regalo de una buena amiga de allí (¡Gracias, Mara!). Me parece que aquí no es muy común encontrar cacahuete molido, pero en Paraguay lo hay en todos los supermercados. Junto con la miel negra de caña es uno de los dos ingredientes del dulce de maní o “ka’í ladrillo“, aunque lo más habitual es que sea maní entero. Una bomba calórica, amigos.

Ingredientes (para unos 350 g de galletitas):

  • 200 g de harina
  • 1/2 cucharadita de sal
  • pimienta negra molida al gusto
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de cerveza
  • 100 g de cacahuetes salados
  • un poco de aceite de oliva para pincelar

galletas-saladas-cacahuete-1

(Y las bandejitas vinieron en el mismo paquete que la cerveza )

Elaboración:

Triturar los cacahuetes en la picadora o a mano en un mortero (los míos venían ya molidos).

Tamizar la harina sobre la encimera, una tabla de trabajo o mesa limpia (excepto si, como la mía, es de cristal, limpiarla después es un suplicio).

Formar un volcán con la harina, espolvorear por encima la sal y la pimienta, verter en el hoyo el aceite y la cerveza.

Empezar mezclando con un tenedor y a continuación amasar enérgicamente con las manos. La masa tiene que ser elástica pero no pegajosa, si se pega a las manos, añadir un poco más de harina espolvoreada y amasar hasta que la absorba.

galletas-saladas-cacahuete-2

Poner la masa en un cuenco tapada con un paño limpio y dejarla reposar media hora en un lugar fresco.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Mientras tanto, forrar con papel de hornear o engrasar con un poco de aceite la bandeja del horno.

Estirar la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada hasta conseguir una plancha fina, de unos dos o tres milímetros de grosor (yo lo hice en varias tandas, porque mi rodillo es una botella de vino y no hay mucho margen de maniobra, jajajaja).

Cortar en tiras de un par de centímetros de ancho y 5 o 6 de largo con un cuchillo afilado (las medidas son al gusto, pueden ser más pequeñas, más grandes, cuadradas, romboidales… lo que os apetezca).

Colocar las tiras de masa encima de la bandeja dejando un poco de espacio entre ellas y pincelar con un poco de aceite de oliva.

Opcional: espolvorear un poco de sal y pimienta negra recién molida por encima.

galletas-saladas-cacahuete-3

Hornear en altura media, con calor arriba y abajo a 180 ºC durante unos 12 minutos, hasta que las galletas tengan un aspecto tostado y crujiente (tiempos aproximados, como siempre os digo, puede hacer falta más si son galletas más gordas, o menos si son muy finas).

galletas-saladas-cacahuete-4

Sacar las galletas del horno, despegarlas enseguida de la bandeja y dejarlas enfriar sobre una tabla de madera o una rejilla.

(Con las cantidades que os indico a mí me salieron dos hornadas)

Estas galletas son perfectas como aperitivo con una cerveza fría, pero también sirven para tomar con cremas de picoteo como el hummus, la muhammara, el mutabal o el byessar.

galletas-saladas-cacahuete-6

 

Si sobran se conservan sin problema guardadas en recipientes herméticos para que se mantengan crujientes.

Notas:

Si usáis cacahuetes sin salar, hay que aumentar un poco la cantidad de sal.

En la masa yo puse aproximadamente 1/8 de cucharadita de pimienta negra molida, pero podéis añadir más.

Es mejor no tener la harina justa, porque es posible que haga falta más, no sólo para estirar la masa sino por si ésta queda demasiado pegajosa a la hora de amasar.

Otra cosa que puede ocurrir es que la masa esté demasiado seca, esto se soluciona añadiendo un poco más de cerveza o agua en el amasado, pero poquito a poco.

Otra cosa, la cerveza le aporta bastante sabor, si sois cerveceros os recomiendo utilizar una variedad tostada o de doble malta, ya veréis qué ricas quedan. Tengo pendiente probar con cerveza negra, ya os contaré.

Como véis por los ingredientes, estas galletas son veganas, aunque eso puede no ser así dependiendo de la cerveza utilizada, ya que en algunas utilizan cola de pescado en su elaboración. Como no soy vegana ni especialista en cervezas, no puedo deciros más al respecto.

galletas-saladas-cacahuete-9

Fuente:

Esta receta salió de un experimento sobre una que copié de la libreta de recetas de la madre de J. ¿Tú haciendo variaciones? os preguntaréis socarronamente… pues sí, ¿qué queréis? no lo puedo evitar, jajajaja. La receta original lleva los cacahuetes en mitades por encima en lugar de en la propia masa, por eso he tenido que modificar la cantidad de harina y líquidos. Me anoto hacerla tal cual la próxima vez. 😉

Galletas de manzanilla y limón

Con el otoño llegan también las temperaturas más suaves y las ganas de volver a encender el horno. Que no es que en verano no tengamos ganas de comer bizcochos, galletas y demás ricochuras, es que a ver quién es el guapo que pone un electrodoméstico a 200 ºC en medio de una ola de calor.

Por eso la receta de hoy estaba en la despensa del blog esperando a tiempos mejores para salir, y esos tiempos han llegado. Gente, estas son las galletas de manzanilla y limón, galletas, esta es la gente biruliciosa.

galletas-manzanilla-limon-8

¿Galletas de manzanilla? Pues sí, yo también pensaba que la manzanilla sólo servía para dos cosas:

Cosa número 1: Recomponernos la tripa. En el mejor de los casos, acabando con una molestia estomacal producida por un empacho (levanten la mano los #forevervaca), en el peor, dándole la vuelta por completo al estómago y haciendo salir por donde entró a lo que sea que nos está matando.

Cosa número 2: Como tónico facial/ocular. Yo he usado alguna vez un algodón empapado en manzanilla para limpiar legañas y las bolsitas para reducir las ojeras. Trucos de la abuela.

Y hasta ahí, pero resulta que también se puede usar como ingrediente en la cocina en cosas que están riconudas, como estas galletas tipo shortbread que os he presentado.

Ingredientes (para 2 o 3 docenas):

  • 150 g de mantequilla o margarina a temperatura ambiente
  • 2 cucharadas de flores secas de manzanilla (o 2 bolsitas)
  • piel rallada de un limón
  • 75 g de azúcar glas
  • 225 g de harina de trigo
  • 1 cucharada de maicena

galletas-manzanilla-limon-1

Preparación:

Trocear la mantequilla o margarina en un cuenco mediano.

Espolvorear sobre la mantequilla las flores de manzanilla frotándolas con las manos para que se desmenucen un poco (también sirve manzanilla en bolsitas).

galletas-manzanilla-limon-2

Añadir la ralladura de limón (yo siempre lo rallo directamente en el cuenco) y tamizar por encima el azúcar glas.

Batir ligeramente con un tenedor hasta tener una mezcla cremosa (cuanto más calorcito haga, más blandita será).

galletas-manzanilla-limon-3

Mezclar la maicena y la harina y tamizar sobre la crema en tandas, integrando bien antes añadir más.

galletas-manzanilla-limon-3a

Una vez hayamos incorporado toda la harina (ya no se nos pegará la masa a las manos), formar una bola apretada con la masa y envolver con film transparente.

galletas-manzanilla-limon-4

Refrigerar durante al menos media hora.

Pasado este tiempo, sacar del refrigerador y estirar la masa sobre una superficie enharinada, o entre dos láminas de film, hasta que la plancha resultante tenga unos 5 mm de espesor (¿os he contado alguna vez que como no tengo rodillo yo lo hago con una botella de vino? jajajaja).

Precalentar el horno a 160 ºC.

Cubrir una bandeja con papel de hornear, cortar la masa con cortagalletas (a cuchillo también vale) y colocar las galletas dejando un dedo de separación entre ellas.

galletas-manzanilla-limon-5

Formar una bola con los recortes y repetir el proceso hasta agotar la masa.

Espolvorear con azúcar glas por encima.

galletas-manzanilla-limon-6

Hornear a 160 ºC durante 12-14 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse pero aún estén blanquitas. Es mejor no pasarse de tiempo porque si se doran demasiado, al enfriar se secan y endurecen perdiendo toda la gracia.

galletas-manzanilla-limon-7

Enfriar completamente sobre una rejilla antes de guardarlas (para que no se ablanden con el vapor que sueltan).

¡Probadlas! Estoy segura de que os sorprenderá el sabor.

Notas:

En general, las galletas con especias, hierbas y demás ganan muchísimo en sabor con el reposo, así que probad a hacerlas con un día de antelación.

Como además se conservan perfectamente en un recipiente hermético durante unos cuantos días (jojojo, eso dicen, en esta casa siempre vuelan), podréis comprobar lo que os decía del sabor creciente.

Como mis cortagalletas son pequeñitos (y la mar de chulos, oigan), salen unas 3 docenas, pero pueden ser menos dependiendo de lo grandes que sean.

galletas-manzanilla-limon-9

Fuente:

Encontré la receta aquí, aunque después de una primera prueba decidí no poner vainilla en la siguiente para no quitarle protagonismo al delicado sabor de la manzanilla, creo que acerté.

 

Barritas de avena, frutos secos y chocolate

Septiembre siempre me ha parecido más inicio de ciclo que enero, seguramente por aquello de empezar un curso nuevo, nuevos libros, retos… ¡hasta los coleccionables vuelven con fuerza renovada tras las vacaciones!

La receta que os traigo hoy quizá no cure la depresión postvacacional, pero al menos os endulzará un poco la vuelta a la rutina y os cargará las pilas a cada bocado, es lo que se espera de las barritas energéticas ¿no?

barritas-de-avena-frutos-secos-y-chocolate-9

Pues eso, ¡marchando una barrita de avena, frutos secos y chocolate negro! A mí me gustan especialmente como tentempié con un vaso de leche fría, pero si añadís al pack algo de fruta tenéis un desayuno perfecto para empezar el día con el depósito de energía al máximo.

Ingredientes (para 16 barritas):

  • 200 g de copos de avena
  • 25 g de coco rallado
  • 120 g de aceite de girasol
  • 40 g de azúcar moreno
  • 75 ml de sirope de arroz o miel
  • 80 g de nueces
  • 40 g de avellanas
  • 40 g de almendras peladas crudas
  • 80 g de chocolate negro

barritas-de-avena-frutos-secos-y-chocolate-1

Elaboración:

Mezclar la avena con el coco rallado en un cuenco.

Picar en trozos grandes los frutos secos y añadir el chocolate troceado más bien grueso (también sirven perlas de chocolate).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Untar con aceite de girasol un molde rectangular (el mío es de 22×28 cm, que me pareció perfecto para estas cantidades, si lo vais a hacer directamente en la bandeja de horno quizá tengáis que duplicar la receta). Forrar con papel de hornear si el molde o bandeja no es antiadherente.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Mezclar en una olla el azúcar moreno con el aceite y la miel. Calentar a fuego suave removiendo con unas varillas hasta que el azúcar se disuelva.

Apartar del fuego e incorporar la avena con coco removiendo bien hasta tener una mezcla homogénea.

Agregar los frutos secos y el chocolate y remover hasta distribuirlos uniformemente por toda la masa.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Volcar la mezcla en el molde o bandeja y alisar la superficie compactando la masa con una cuchara o espátula.

barritas-de-avena-frutos-secos-y-chocolate-6

Hornear a 180 ºC a media altura hasta que esté dorado, de 20 a 25 minutos (el tiempo dependerá del grosor de la masa).

Sacar del horno y marcar las divisiones entre barritas con la parte roma de la hoja de un cuchillo, sin llegar a cortar (las mías son de unos 3×11 cm, en mi molde salieron 16 barritas, 8 a lo largo y 2 a lo ancho).

barritas-de-avena-frutos-secos-y-chocolate-7

Dejar enfriar, desmoldar sobre una tabla de corte o encimera y cortar las barritas presionando un cuchillo en las marcas.

Guardar en un recipiente hermético y consumir cuando veamos que los niveles de energía decaen.

barritas-de-avena-frutos-secos-y-chocolate-8

Notas:

Utilizando sirope de arroz y un chocolate que no contenga leche, es una receta apta para veganos.

Añadiendo el chocolate a la mezcla antes de volcarla en el molde, éste se derrite un poco. Si preferís que haya trozos grandes en las barritas hay que incorporar el chocolate una vez volcada la mezcla en la bandeja, repartiéndolo por toda la superficie justo antes de empezar a compactar la masa.

Cuanto más tiempo de horneado, más crujientes son las barritas, pero cuidado ya que se pueden quemar. De hecho, si miráis las fotos, las mías se pasaron un poco en los bordes.

Al cortar las barritas, quedan algunas migas que podéis utilizar a modo de muesli para poner en el yogur o.. atentos… como decoración crujiente para helados (recomendadísimo con helado de vainilla).

Como detalle decorativo extra, que además evita un poco el pringue del aceite al manipular las barritas, se pueden envolver en papel de hornear sujeto con un poco de hilo de esparto.

barritas-de-avena-frutos-secos-y-chocolate-10

Fuente:

La receta es fruto del popurri entre varias que vi que no me convencían del todo. Al final, bastante a sentimiento, acabé reduciendo la cantidad de azúcar, empleando aceite de girasol en vez de la mantequilla que indicaban en casi todas y alterando las proporciones de los frutos secos.

Alfajores de maicena

Aunque es Argentina la que se lleva la fama de los alfajores rellenos de dulce de leche, lo cierto es que en Paraguay, igual que en otros países latinoamericanos, también son un postre muy tradicional que te puedes encontrar en cualquier confitería o supermercado.

Los primeros días aquí en la bandeja del desayuno del hotel siempre había una o dos tarrinas pequeñitas de dulce de leche a las que me hice verdaderamente adicta. Haciendo gala de una fuerza de voluntad sobrehumana conseguí aguantar los dos meses que llevamos con casa propia sin comprarlo, pero cuando el otro día me vi babeando ante una bandeja de alfajores en el supermercado decidí que era hora de probar a hacerlos yo misma. Y comprar dulce de leche, claro, pero para hacer la receta, no para comérmelo a cucharadas. De verdad.

Alfajores Maicena (12)
Me daba miedo que las galletas saliesen quebradizas pero quedaron en su punto, nada secas, muy esponjosas, con un sabor riquísimo y se deshacían en la boca. Estaban tan buenas que aunque había comprado un dulce de leche del montón, tras probarlas fui a comprar un bote de Havanna.

Alfajores Maicena (8)
Ingredientes (para 20 alfajores de 5 cm):

– 100 g de mantequilla

– 200 g de azúcar glas

– 2 huevos (usaremos 1 y medio)

– 2 yemas

– 1 cucharadita de ralladura de limón

– 1 cucharadita de esencia de vainilla

– 200 g de maicena (harina de fécula de maíz)

– 100 g de harina de trigo

– 1/2 cucharadita de levadura química

– 1/4 cucharadita de sal fina

Relleno:

– 200 g de dulce de leche

– 50 g de coco rallado

Alfajores Maicena (1)
Preparación:

Trocear la mantequilla y ablandarla poniéndola unos segundos en el microondas hasta que tenga textura pomada (si hace calor, con dejarla que se ponga a temperatura ambiente fuera del frigorífico un rato será suficiente, yo lo prefiero porque pasarse de tiempo en el microondas es bastante fácil si no lo tienes controlado).

En un cuenco grande mezclar bien el azúcar glas y la mantequilla con un tenedor hasta obtener una crema uniforme y sin grumos(si no tenéis azúcar glas podéis triturar azúcar normal con la batidora, lo importante es que no queden granos demasiado grandes ya que luego se notarán en la textura de la galleta).

Añadir a la crema la yema, el huevo y el medio huevo de uno en uno, integrándolo bien antes de añadir el siguiente (para el medio huevo yo batí ligeramente uno, medí cuantas cucharadas eran, en mi caso un poquito más de 3, y después añadí la mitad a la crema).

Por último agregar la ralladura de limón y la esencia de vainilla y mezclar bien con el tenedor o unas varillas.

Alfajores Maicena (2)
Mezclar la harina con la maicena, la sal y la levadura química en otro cuenco.

Tamizar la mezcla de harinas a pocos sobre la crema y mezclar con un tenedor o los dedos (yo tengo las manos muy calientes y por eso prefiero hacerlo con un tenedor), dejando que absorba la harina antes de agregar más, sin batir ni amasar. Iremos integrando toda la harina hasta obtener una masa blanda y homogénea que no se pegue demasiado a las manos.

Envolver la masa en film transparente y dejar reposar en la nevera una hora para que adquiera consistencia y sea más fácil de trabajar.

Enharinar abundantemente la superficie de trabajo para que no se pegue la masa al estirarla (como aquí hacía bastante calor y no tengo demasiadas herramientas, yo estiré la masa sobre una bolsa de plástico abierta enharinada).

Dividir la masa en 2 partes y estirar una porción con un rodillo enharinado hasta que tenga un grosor de aproximadamente medio centímetro (deberíais haberme visto utilizando montoncitos de tarjetas de cartulina a modo de guía y una botella como rodillo).

Cortar la masa con un cortapastas circular de 4 o 5 cm de diámetro (como veis en la foto, yo me fabriqué mi propio cortapastas a partir de una tira que corté de una botella de plástico).

Alfajores Maicena (3)
Precalentar el horno a 160 ºC.

Colocar los discos de masa sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear, intentando deformarlos lo menos posible y dejando un par de centímetros de separación entre ellos. Si no tenéis de este papel podéis engrasar la bandeja con mantequilla y enharinarla para evitar que se peguen, igual que se hace con los bizcochos.

Hornear durante 7 u 8 minutos a 160 ºC, a media altura, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Los alfajores son blanquitos y blandos, es importante que no se doren ya que quedarían demasiado secos y quebradizos, así que si veis que se empiezan a tostar por abajo, quitadlos aunque no hayan pasado los 7 minutos (en resumen, si es la primera vez que los hacéis echadles un ojo por si vuestro horno es más rápido que el mío, y recordad que en la segunda hornada quizá se hagan antes).

Sacar del horno, despegar con cuidado del papel y dejar enfriar sobre una rejilla. Si los habéis puesto directamente sobre la bandeja metálica, podéis dar un golpe en plano sobre la encimera para ayudar a soltarlos.

Alfajores Maicena (6)
Alfajores Maicena (7)
Dejar enfriar completamente.

Untar una galleta con una cucharada de dulce de leche (no seáis rácanos y utilizad uno bueno, la calidad se nota) con cuidado de no romperla, tapar con otra galleta y presionar ligeramente para que asome dulce de leche por los bordes. También se puede untar un poco de dulce de leche en los laterales con la ayuda de un cuchillo.

Hacer rodar sobre coco rallado hasta que no quede dulce de leche visible (en las fotos veréis que me quedé un poco escasa con el relleno de esos alfajores, en los siguientes fui más generosa).

Alfajores Maicena (9)
Repetir hasta que no queden galletas.

Están buenos a cualquier hora y se conservan perfectamente una semana si los guardáis en un recipiente hermético (nosotros hemos conseguido que nos duren una semana… venga, vale, eso significa que algún día nos comimos más de uno).

Por cierto, como pastas de té, sin relleno ni coco, las galletas están deliciosas, ligeras y esponjosas, se deshacen en la boca.

Alfajores Maicena (13)
¡Espero que os gusten!

Alfajores Maicena (14)
Ideas:

Tuve que resolver el problema de que aquí no tengo demasiadas herramientas de cocina y tampoco quiero comprar cosas que después no me voy a poder llevar, así que echando mano del ingenio y el reciclaje utilicé como rodillo con una botella de cristal perfectamente cilíndrica y me hice un cortagalletas con un trozo de botella de plástico y unas guías para la altura de las galletas con tarjetas de cartulina. Y lo mejor es que, aunque precario, funcionó de maravilla, a veces no hace falta comprar cosas.

Como hacía un montón de calor se me ocurrió rellenar la botella con agua y meterla en la nevera para que el frío ayudase a que la masa no se ablandase demasiado al estirarla. Esto tuvo sus pros, el efecto refrigerante se nota, y sus contras, se produce condensación que hay que secar constantemente, así que el tema de enharinarlo para que no se pegue se convierte en un problema, y además pesa bastante, así que hay que tener cuidado para que no machaque demasiado la masa. Como yo estiré la masa entre dos láminas de plástico, el tema de la condensación sólo provocó la molestia de secarlo de vez en cuando.

Si os entra la cocinitis aguda y queréis hacer vosotros mismos el dulce de leche, en Directo al Paladar os explican cómo. También se puede hacer a partir de leche condensada en olla normal o en olla express. Como yo no he probado ninguna no sabría deciros si sale igual o no.

Alfajores Maicena (11)
Fuente:

Aunque me gustó la pinta de esta receta, me faltaban algunos ingredientes que no quería comprar (me la guardo para otra ocasión), así que acabé haciendo la que encontré en Recetas de Rechupete.