Biscotti de avellanas y cacao (Juego de Blogueros 2.0)

Uno de mis propósitos de año nuevo debería ser organizarme mejor, porque otra vez casi se me echa el tiempo encima con la receta del JdB2.0 y ya me veía haciendo alguna cosa rápida como los meses anteriores. Que no está mal, pero tampoco hay que abusar de la sencillez. De vez en cuando hay que complicarse un poco la vida, ¿verdad?

Al lío, este mes los participantes del juego votamos como ingrediente principal las avellanas. Nunca me había planteado cuando era la temporada de avellanas, la verdad, es un producto que aguanta muy bien el paso del tiempo y se puede encontrar todo el año. Las busqué en mis fruterías habituales pero al final acabé comprándolas ya peladas, aunque crudas, en la tienda de frutos secos y encurtidos del barrio.

Biscotti Avellana Cacao (8)

Tenía un par de recetas saladas en mente, pero finalmente me decidí por una elaboración a la que le tenía ganas desde hace tiempo, unos biscotti.

Como su nombre indica, los biscotti son dulces elaborados con doble cocción. Primero se cuece el pastel, se corta en rebanadas en caliente, y se continúa su cocción hasta obtener una especie de pastas secas y ligeras. Son tradicionales de la Toscana, donde se conocen como cantuccini o biscotti di Prato, y se suelen servir con vin santo, un vino dulce de la zona.  Son similares a los carquiñoles o carquinyolis catalanes, que probé este verano y también estoy deseando hacer.

Al final de la receta os dejo la lista de participantes de este mes para que veais qué jugo les han sacado a las avellanas. A mí siempre me sorprende la cantidad de cosas distintas que salen de un solo ingrediente. 🙂

Cómo preparar biscotti de avellanas y cacao

Ingredientes (para 12-15 biscotti):

  • 160 g de harina de trigo
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharada de cacao puro
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1 pizca de sal fina
  • 2 huevos
  • 75 g de avellanas crudas

Biscotti Avellana Cacao (1)

Elaboración:

Mezclar con un tenedor la harina, el azúcar, el cacao, la levadura química y la sal en un cuenco.

Batir un huevo y añadirlo a la mezcla de ingredientes secos, integrándolo bien con el tenedor.

Batir el otro y repetir. La masa resultante será pegajosa pero con cierta firmeza.

Agregar las avellanas al cuenco y mezclar bien para repartirlas por toda la masa.

Biscotti Avellana Cacao (2)

Precalentar el horno a 180 ºC.

Cubrir la bandeja del horno con papel sulfurizado y volcar la masa, formando más o menos un rectángulo.

Biscotti Avellana Cacao (3)

Hornear durante 20-30 minutos, hasta que veamos que empieza a dorarse (al llevar cacao se nota menos) y está firme al tacto.

Sacar del horno y dejar que se atempere unos 10 minutos.

Cortar en rebanadas de un centímetro y medio aproximadamente con un cuchillo de pan (y alegrarte de haber dejado que se enfríe un poco, para no quemarte los deditos).

Biscotti Avellana Cacao (4)

Biscotti Avellana Cacao (5)

Colocar las rebanadas en la bandeja del horno y hornear 10 minutos.

Darles la vuelta y hornear por la otra cara otros 8 o 10 minutos (dependiendo del horno y el grosor de las rebanadas puede ser más o menos tiempo).

Sacar del horno y dejar que los biscotti se enfríen sobre una rejilla.

Biscotti Avellana Cacao (6)

¡Y a comer!

Notas:

Los tiempos son orientativos, dependen mucho del horno, el mío tiene tendencia a la velocidad, así que en general las cosas tardan menos. Normalmente me pongo una alarma unos minutos antes de lo que dice la receta, pero esta vez se me pasó y se me churruscaron un poquito.

Las rodajas de los extremos, más pequeñas, habrá que sacarlas antes del horno, para que no se endurezcan ni se quemen.

El cacao es opcional, se puede omitir, añadiendo una cucharada rasa más de harina a la cantidad indicada, para compensar. Sin el cacao será más fácil ver cuándo están a punto.

Son “galletas” secas, por lo que es conveniente guardarlas en un recipiente hermético para que no absorban humedad y se reblandezcan.

Es la primera vez que preparo biscotti, pero me han dicho que es una receta perfecta para experimentar, añadiendo trocitos de chocolate a la masa, cambiando unos frutos secos por otros, decorando con hilitos de chocolate fundido… De hecho, esta receta es una variante de otra.

Biscotti Avellana Cacao (9)

Como dije al principio, los biscotti se pueden comer con vino dulce, pero también con café, té o chocolate a la taza. Este último fue el maridaje que elegimos en casa y, aunque estaba buenísimo, he de decir que quizá a los biscotti les va mejor una bebida menos densa que logre “empaparlos” un poco más.

Biscotti Avellana Cacao (11)
(Proximamente colgaré la receta del chocolate, ñam ñam ñam)

Fuente:

Llevaba años viendo a mi amiga Etringita publicar recetas de biscotti de todos los sabores y al final, me animé a versionar una de sus recetas, concretamente ésta, cambiando las almendras y el té matcha por avellanas y cacao. Me ha gustado tanto el resultado que estoy deseando hacer más experimentos. 😀

Participantes:

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com/
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
José Fernando: https://elemparrao.wordpress.com/
Mari Sol: http://elmenudemicocina.blogspot.com.es/
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Eva: https://pekandoconeva13.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Sara: https://unaitalianaenlacocina.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/

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Ensalada birmana con aliño de té verde fermentado

En verano no apetece demasiado encender los fogones, por eso las ensaladas y otras preparaciones frías se hacen las reinas de los menús cotidianos. Hay gente que cree que las ensaladas son aburridas, pero eso es porque no se paran a pensar en la multitud de posibilidades que hay más allá de la típica ensalada de lechuga, tomate y cebolla.

La propuesta que os traigo para ampliar vuestro recetario es una ensalada de inspiración oriental, con toques crujientes y un exótico aliño a base de té verde que hay que dejar fermentar unos días en la nevera antes de usarlo. ¿Cómo se os queda el cuerpo?

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (9)

(El cuenco tan rebonito lo hice yo misma, 🙂 🙂 🙂 )

En Birmania, en el sureste asiático, son muy habituales las ensaladas de hojas de té fermentadas acompañadas de una selección de cosas crujientes como semillas, cacahuetes y legumbres tostadas. Yo no he ido a Birmania y tampoco he comido en ningún restaurante birmano, así que no sé cuánto se parece esta receta que os traigo a las originales. Lo que sí os prometo es un sabor muy exótico y diferente al que se le va cogiendo el punto después de la sorpresa inicial. Eso sí, si no os gusta experimentar demasiado en la cocina y sois más de sabores conocidos, no sé si será para vosotros, no digáis que no os he avisado.

Ingredientes:

Aliño de hojas de té verde fermentado (para un bote de unos 300 ml):

  • 1/2 taza de té verde de hoja entera (sencha, bancha…)
  • 3 dientes de ajo
  • 2 chalotas o media cebolla mediana
  • 2 cucharadas de jengibre fresco rallado
  • 3 cucharadas de zumo de limón
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de aceite de sésamo
  • 1 o 2 cucharadas de salsa de pescado (nos gustó más con 1)
  • 1 cucharadita de sal

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (1)

Ensalada:

  • Lechuga (tipo francesa, iceberg, romana…)
  • Semillas de girasol, calabaza, sésamo…
  • Cacahuetes tostados, pistachos…
  • Dientes de ajo
  • Aceite de oliva
  • Rodajas de limón
  • 1 o 2 cucharadas de aliño de té verde fermentado por ración

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (5)

Elaboración:

Aliño de té verde fermentado:

Poner las hojas de té verde en un cuenco mediano, verter agua hirviendo por encima y dejar reposar 10 minutos.

Filtrar y enjuagar las hojas de té con agua fría, descartando las que no se hayan abierto al infundir y las ramitas que pueda haber. Volver a colocar las hojas en el cuenco, añadir agua fría hasta cubrirlas y dejar reposar al menos una hora. Pasado el reposo, filtrar y escurrir eliminando toda el agua posible.

Rallar el jengibre y picar fino los ajos y las chalotas.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (2)

Colocar las hojas de té escurridas junto con el resto de ingredientes del aliño en el vaso de la batidora y triturar hasta obtener una pasta más o menos homogénea y similar al pesto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (4)

Guardar en la nevera en un frasco de cristal esterilizado. Dejar reposar como mínimo un día, aunque los sabores se hacen más pronunciados si lo dejamos fermentar al menos tres días.

Ensalada:

Pelar y laminar uno o dos dientes de ajo por comensal y freír en un poco de aceite de oliva hasta que empiecen a dorarse (ojo, que si se queman sabrán a rayos). Retirar enseguida de la sartén con una espumadera y dejarlos escurrir sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (6)

Lavar y cortar la lechuga y ponerla como base, agregar semillas, ajo frito, cacahuetes y pistachos al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (8)

Por último, agregar el aliño de té verde fermentado al gusto (mejor empezar por poco e ir añadiendo según lo probamos).

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (10)

Exprimir por encima un poco de zumo de limón y remover para mezclar bien.

Servir acompañado de rodajas de limón para acabar de aliñarlo al gusto.

Ensalada Birmana Aliño Te Fermentado (12)

Notas:

He leído que hay buenos sustitutos veganos de la salsa de pescado para hacer esta receta vegana, sin renunciar al tipo de sabores que aporta. También se puede cambiar, por lo que he visto, por salsa de soja, aunque el sabor será distinto, contadme si lo probáis.

Como nos vamos a comer las hojas de té verde, es importante que sean de hoja entera, de la mejor calidad posible y, obviamente, sin aromatizar para que no se altere el sabor. Los de mejor sabor suelen ser los japoneses, bancha, sencha… son suaves y con menor contenido en teína, cosa a tener en cuenta.

Si os da pena no aprovechar el té resultante se puede hacer una primera infusión durante 2 minutos (o lo que indique el té que uséis), filtrar y volver a añadir agua hirviendo dejándola reposar unos 8 minutos. Esa primera infusión la podéis usar para beber o para preparar algún batido, como éste o este otro, u otra receta, por ejemplo una variante de este pilaf.

Es poca cantidad, sale más o menos un bote estándar de los de mermelada, así que podemos esterilizar el bote en microondas, como explican aquí o por el método tradicional.

Yo suelo comprar los frutos secos crudos y los tuesto o frío en el momento, el sabor no tiene nada que ver. En este caso doré los cacahuetes en la misma sartén donde freí los ajos. Los pistachos los añadí cuando los cacahuetes ya casi estaban para darles un calentón.

El mezclillo de semillas lo compré en Mercadona para ponerlo en ensaladas, lleva pipas de girasol y calabaza y semillas de sésamo, lino marrón y amapola. Normalmente las compro por separado (pipas de girasol y calabaza, más que nada) pero en este paquete llevan una buena proporción de cada, me encanta. 🙂

Para emplatar, se puede hacer en un cuenco grande o colocar los ingredientes por separado en cuenquitos y que cada uno se sirva al gusto.

Fuente:

Es una versión de esta receta que encontré… no me acuerdo qué buscaba cuando la encontré, pero me alegro. Jajajaja. La primera vez no nos acabó de convencer del todo, así que la segunda vez que preparé el aliño aumenté la cantidad de té verde y chalota y reduje la de salsa de pescado. Me encantaría encontrar esa legumbre que usan, toor dal, seguiré buscando.

Matchamisú

Pues sí, con este tiramisú de matcha rompo la racha de alternancia dulce/salado que estaba llevando. Intentaré enmendarme y hacer dos saladas seguidas para volver al redil. En cualquier caso, creedme, este tiramisú bien merece la pena saltarse el orden de las publicaciones.

Tiramisu de Matcha (12)

En el tiramisú clásico, que tengo pendiente hacer, el sabor dulce de la crema de mascarpone contrasta con el amargo del cacao puro y la intensidad del café. En esta versión, el amargor lo aporta el té matcha tanto espolvoreado por encima como en el baño de los bizcochos. El resultado es en cierta manera similar, pero mucho con un sabor más delicado y sutil. Si os gusta el tiramisú, tenéis que probarlo, J. incluso dice que le da varias vueltas al original.

Ingredientes (para 8 raciones):

  • 300 ml de agua caliente
  • 30-50 ml de ron (opcional)
  • 2 cucharadas de té matcha para cocinar
  • 3 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de azúcar
  • 250 g de mascarpone
  • 18-24 bizcochos de soletilla o savoiardi
  • Té matcha para espolvorear

Tiramisu de Matcha (1)

Elaboración:

Tamizar 2 cucharadas de té matcha en polvo en el agua caliente y remover con unas varillas hasta que se disuelva y no queden grumos.

Batir el mascarpone en un cuenco hasta que no tenga grumos y reservar.

Lavar bien los huevos. Separar claras de yemas y reservar las claras en un cuenco tapado con film en la nevera.

Mezclar las yemas con el azúcar en un cuenco amplio y batir con las varillas hasta que blanqueen y se pongan espumosas (lo que os digo siempre, mi admiración si lo hacéis a mano, yo uso las varillas de la batidora, jajaja).

Añadir en dos o tres tandas el mascarpone, batiendo bien hasta obtener una crema uniforme.

Añadir la mitad del ron, 15-25 ml, y remover hasta integrarlo bien.

Tapar el cuenco y guardar en el frigorífico.

Montar las claras a punto de nieve (para que queden más firmes un truco es añadir una pizca de sal antes de montarlas).

Tiramisu de Matcha (2)

Sacar la crema de mascarpone de la nevera e incorporar las claras en tandas, mezclando suavemente con una espátula haciendo movimientos envolventes, para evitar que se bajen.

Tiramisu de Matcha (3)

Tapar y guardar en la nevera.

En un plato hondo o recipiente profundo, mezclar el resto del ron con el té matcha ya frío.

Bañar los bizcochos en el té hasta que empiecen a ablandarse. Escurrir la humedad sobrante apretándolos ligeramente y hacer una capa base de bizcochos en el fondo del recipiente que vayamos a usar para montar el tiramisú.

Tiramisu de Matcha (5)

Cubrir los bizcochos con una capa de crema de mascarpone. Alternar capas de bizcochos y crema hasta tener la altura deseada recordando terminar siempre con crema de mascarpone.

Tiramisu de Matcha (7)

Cubrir con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos un par de horas.

Tamizar té matcha al gusto por encima cuando lo vayamos a servir.

Tiramisu de Matcha (10)

¡Y a saborear el matchamisú!

Notas:

El tiramisú lleva huevos crudos, y eso es algo que echa para atrás a alguna gente por miedo a intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, con una correcta manipulación de los huevos y teniendo especial cuidado de no dejarlo demasiado tiempo a temperatura ambiente no debería haber problema (por eso he insistido tantas veces en lo de guardar en la nevera entre preparaciones). Dos recomendaciones básicas son lavar bien los huevos justo antes de usarlos sumergiéndolos en agua con unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida (importante esto, a ver si por no intoxicarse por una cosa se hace por otra) y no cascarlos directamente en los recipientes donde los vamos a procesar. También se pueden yemas y claras pasteurizadas, calculando los gramos necesarios (un huevo pesa unos 65 g, de los cuales unos 22 son de yema y 43 de clara). Y ya si os sentís estupendos y tenéis termómetro de cocina, podéis pasteurizar los huevos como explican en este post.

Como veis en las fotos, yo en vez de utilizar un recipiente profundo, monté el tiramisú sobre una bandeja. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Por una parte queda muy bonito visualmente, pero por otra corremos el riesgo de que se escurra si la crema no es suficientemente firme. Para hacerlo más estable lo mejor es alternar la dirección de los bizcochos, en una capa colocarlos a lo largo y en la siguiente a lo ancho (cosa de la que yo me olvidé, como si no fuera arquitecta y no supiera que la estabilidad de un muro depende del correcto aparejado de los ladrillos, jajaja).

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También podéis montar el tiramisú en vasitos individuales, para ello lo más cómodo es partir los bizcochos en trozos.

Tiramisu de Matcha (4)

Por cierto, no sé si es muy ortodoxo, pero nosotros congelamos los vasitos tapados con film transparente y, teniendo previsión para que les de tiempo a descongelar, da buenos resultados.

Fuente:

Después de un experimento rozando lo desastroso en el que obtuve un HULKiramisú completamente VERDE (y cuando digo completamente, quiero decir COMPLETAMENTE), decidí dejarme de inventos poco fotogénicos y versionar el clásico de la forma más sencilla, cambiando café y cacao por té y té en polvo. Para eso usé la receta de tiramisú clásico de María Lunarillos que tenía guardada desde hace años para probarla.

Pilaf aromático con shiitake y té genmaicha

Supongo que os habréis dado cuenta ya de que me gusta mucho probar platos de otros países y culturas. Esta vez os traigo una receta de fusión, un plato de Oriente Próximo cocinado con ingredientes del Lejano Oriente. Hum, eso ha sonado un poco como un capítulo de Barrio Sésamo, ¿no? Jajajaja. El caso es que el pilaf es una forma de preparar el arroz atribuida a turcos o persas, mientras que el arroz jazmín es típico tailandés y las setas shiitake y el té genmaicha provienen de Japón.

El resultado es una receta muy aromática, donde se mezclan el sabor tostado del té, con el ahumado de las setas, el picante del jengibre y la sutil fragancia del arroz jazmín. Lo que podría ser un batiburrillo de sabores y aromas, acaba formando delicioso plato vegano que os recomiendo mucho probar.

Pilaf Shiitake Genmaicha (7)

Por cierto, llevo un tiempo logrando cumplir mi propósito de intercalar recetas dulces con propuestas saladas para no convertir el blog en una cueva de golosos y estoy muy contenta, a ver si dura la racha.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 2 cucharadas de té genmaicha japonés
  • 800 ml de agua
  • 35-40 g de setas shiitake deshidratadas
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1 diente de ajo
  • una rodaja gruesa de jengibre fresco
  • 1/2 taza de arroz jazmín
  • 1/2 taza de arroz jazmín rojo
  • sal y pimienta
  • opcional: rodajas de limón y aceite de guindilla

Pilaf Shiitake Genmaicha (2)

Elaboración:

Colocar el té genmaicha en un cuenco grande (que sea como de un litro, para que quepa holgadamente el té y poder remover las setas cuando las añadamos).

Poner el agua al fuego en un cazo, apartar cuando rompa el hervor, dejar enfriar un par de minutos (ya que se recomienda infundir esté té a 80 ºC) y verter sobre genmaicha. Dejar infundir 3 o 4 minutos y filtrar.

Volver a verter la infusión en el cuenco y añadir las setas deshidratadas removiendo para que se empapen. Dejar reposar al menos una hora para que se rehidraten.

Pilaf Shiitake Genmaicha (1)

Pelar y picar el ajo y el jengibre muy finitos.

Lavar el arroz una vez y escurrir bien el agua (he leído que no se recomienda lavar el arroz jazmín demasiado porque pierde aroma, pero no sé).

Pilaf Shiitake Genmaicha (3)

Extraer las setas del té, escurrirlas bien y reservarlas en un plato.

Separar 600 ml del “caldito” resultante. Reservar lo que sobre por si hace falta para acabar de cocer el arroz y completar con agua si no hay suficiente.

Calentar el aceite de sésamo a fuego medio en una olla o sartén profunda. Cuando esté caliente, saltear el ajo y el jengibre picados durante dos o tres minutos.

Pilaf Shiitake Genmaicha (4)

Añadir el arroz removiendo bien con una cuchara de madera para que se impregne del aceite y saltear otro par de minutos.

Añadir las setas, remover bien con la cuchara de madera.

Pilaf Shiitake Genmaicha (5)

Agregar el “caldito” que hemos reservado y dejar la olla a fuego medio hasta que empiece a borbotear. Colocar la tapa y cocinar a fuego suave unos 35 minutos, sin remover, hasta que el arroz blanco esté cocido y el rojo esté hecho pero aún un poco crujiente. Si se queda sin agua y aún no está listo, añadir el “caldito” que hayamos reservado, o agua si no había suficiente.

Pilaf Shiitake Genmaicha (6)

Retirar del fuego y salpimentar al gusto.

Servir caliente acompañado de rodajas de limón y, si queremos darle un toque picante, un poco de aceite de oliva con guindilla macerada.

Pilaf Shiitake Genmaicha (8)

Contadme qué os parece, en casa ha triunfado esta mezcla de sabores, texturas y aromas. 😀

Notas:

Tanto los arroces como el aceite de sésamo y las setas deshidratadas los compramos en un supermercado oriental que hay en nuestro barrio. El té genmaicha lo podéis comprar aquí. Son ingredientes un poco exóticos, pero que cada vez es más habitual encontrar en grandes superficies.

El tiempo de hidratación mínimo de las setas es alrededor de 1 hora, pero os recomiendo preparar el té por la mañana y dejarlas en él hasta la hora de preparar la comida.

Este té tiene un tiempo de infusión recomendado, pero como es para cocinar, no pasa nada si lo excedemos un poco (no demasiado, que puede amargar).

Si os da pena tirar las hebras de té después de usarlo (el té genmaicha está riquísimo, por cierto), debéis saber que se puede hacer una segunda infusión, aunque saldrá un poco más suave que la primera. 😉

El punto del pilaf es que el arroz esté al dente, en el caso de esta receta, al mezclar dos arroces con tiempos de cocción distintos, conseguiremos el toque crujiente con el integral mientras que el blanco estará perfectamente cocido. Si usáis sólo arroz blanco, lo suyo es que lo cocinéis un poquito menos de lo habitual.

Importantísimo no remover el arroz mientras se cocina. Insisto, NO REMOVER EL ARROZ. Se cuece a fuego suave para que no se agarre a la olla y listo. Dejad la cuchara quietecita.

Fuente:

Buscando formas diferentes de usar el genmaicha, llegué a esta receta que me encantó porque llevaba tiempo buscando una excusa para volver a cocinar con setas shiitake.

Empanadas de brócoli y requesón (Juego de blogueros 2.0)

Esta vez se me ha echado el tiempo encima y he estado a un tris de no participar en el juego, lo reconozco. El mes pasa muy rápido y dejar para la última semana la tarea puede hacer que en el último momento surjan dificultades e imprevistos. Se me ocurrían tantas posibilidades con este ingrediente que creo que en parte fue incapacidad para decidirme por ninguna. Al final las elegidas han sido estas fantásticas empanadas argentinas de brócoli y requesón.

Empanadas de Brócoli y Requesón (10)

Como siempre, al final del post podréis encontrar los demás blogs participantes, por si os pica la curiosidad.

¡Vamos allá!

Ingredientes (para 8 empanadillas):

Masa:

  • 250 g de harina de fuerza
  • 50 g de mantequilla
  • 100 ml de agua fría
  • 15 ml (1 cucharada) de zumo de limón
  • sal al gusto
  • Opcional: un huevo para pincelar

Empanadas de Brocoli y Requeson (1)

Relleno:

  • 200 g de brócoli
  • 1 o 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla grande
  • 125 g de requesón (o ricotta)
  • 50 g de queso curado
  • sal y pimienta al gusto

Empanadas de Brocoli y Requeson (3)

Elaboración:

En un cuenco amplio, formar un volcán con la harina, espolvorear la sal por encima y añadir la mantequilla cortada en trozos.

Desmigar la mantequilla con la harina a pellizcos hasta que tengamos una mezcla arenosa.

Añadir a poquitos y alternando, un poco de agua fría y un poco de zumo de limón, mezclando bien con un tenedor antes de agregar más.

Amasar bien hasta tener una masa elástica y sin grumos.

Empanadas de Brocoli y Requeson (2)

Dejar reposar en la nevera la menos una hora tapado con film transparente.

Mientras, cocinar al vapor el brócoli, en una olla pequeña con un dedo de agua. El brócoli tendrá que quedar tierno pero no deshacerse, un poco al dente. Escurrir y dejar enfriar.

Cortar la cebolla en juliana fina y pochar en una sartén con el aceite de oliva, hasta que esté transparente. Retirar del fuego y dejar atemperar.

En un cuenco grande, desmenuzar el requesón (sirve queso ricotta también), añadir el brócoli troceado fino y la cebolla pochada. Salpimentar al gusto

Rallar el queso curado y mezclar hasta integrar toda la mezcla.

Empanadas de Brocoli y Requeson (4)

Sacar la masa de la nevera, dividirla en 8 partes iguales y formar bolas con ellas.

Espolvorear un poco de harina en una superficie de trabajo, y estirar cada bola hasta tener un disco de unos 12 o 15 cm de diámetro.

Colocar una cucharada colmada del relleno (más o menos una octava parte del total) sobre medio disco de masa.

Empanadas de Brocoli y Requeson (5)

Pincelar los bordes del disco con un poco de agua, y doblar la masa restante sobre el relleno, apretando los bordes. Sellar bien haciendo un repulgue como se ve en este vídeo.

Repetir con el resto de bolas de masa y relleno hasta tener las 8 empanadas.

Colocar sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Empanadas de Brocoli y Requeson (6)

Opcionalmente, y para que queden más doradas, se pueden pincelar las empanadas con huevo batido.

Empanadas de Brocoli y Requeson (7)

Hornear a media altura, a 180 ºC durante 15-20 minutos con calor arriba y abajo.

Retirar del horno y dejar enfriar un poco antes de comerlas (el relleno puede quemar mucho). Frías están muy buenas también, pero la masa deja de estar crujiente.

Empanadas de Brócoli y Requesón (8)

Notas:

J. me enseñó una forma que es infalible para hacer brócoli al vapor, sin trocearlo, metiendo la cabeza entera con el tallo hacia abajo metido en 1 dedo de agua, de esa forma el calor sube por él y el vapor rodea todo el brócoli, que se cuece sin deshacerse.

También se puede cocinar en el microondas, pero la verdad yo no lo he hecho nunca.

En mi súper no había requesón normal ni ricotta, así que he usado requesón de cabra. Teníamos miedo de que tuviese un sabor muy fuerte, pero queda bien.

Nosotros optamos por rallar un queso duro mezcla de leche de vaca, cabra y oveja, pero si lo preferís, se puede sustituir por un queso rallado que funda bien.

En la receta original usan manteca bovina, quizá por eso ponen la cucharada de zumo de limón, para suavizar el sabor. No sabría deciros, yo por si acaso la dejé.

Las empanadillas que salen son tirando a grandes, quizá os apetezca hacerlas más pequeñas, para un picoteo más que como plato principal.

Empanadas de Brócoli y Requesón (9)

Fuente:

Para el relleno partí de esta receta, a la que cambié los tipos de quesos, principalmente. En el mismo blog encontré la receta de la masa base.

Lista de participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/

Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/

Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com

Fe: http://www.codigosecreto280.com/

Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/

Mónica: http://dulcedelimon.com

Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/

Inma: http://entre3fogones.com/

Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/

Sandra: https://justfoodlovers.com/

Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/

Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es

Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/

Jorge: https://mastercocinillas.com/

Silvia R.: https://misdeliciosastentaciones.wordpress.com/

Antxon: http://musloypechuga.com

Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/

Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/

Taty: https://planetaty.wordpress.com/

Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/

Kemberlyn: http://www.sonrisavegana.com

Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/

Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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