Gofres belgas

La receta que comparto con vosotros hoy se convirtió en un clásico instantáneo en los desayunos de fin de semana de esta casa desde la primera vez que la preparamos, gofres belgas. Sólo el nombre ya me hace la boca agua.

A la gente le extraña un poco que usemos TANTO la gofrera, pero es que los gofres están demasiado buenos y son demasiado fáciles de hacer, por eso hemos probado un montón de recetas. De largo (muy largo) esta es nuestra favorita y la que más hemos preparado.

Gofres belgas caseros

Al llevar levadura de panadería, la textura y el sabor de la masa son completamente distintos de los gofres que he probado hasta el momento, esponjosos pero más densos, más… tradicionales.

Aunque lo que marca verdaderamente la diferencia es el azúcar perlado, que le da ese toquecillo crujiente. Yo lo compro en El horno de Babette, porque casualmente una de sus panaderías está cerca de la casa de una amiga, pero he visto que en otras tiendas online también tienen. Alguna vez me he venido arriba y he pensado en hacerlo casero, porque la sequedad ambiental de Madrid facilitaría el proceso, pero nunca he pasado de planearlo, jajajaja.

azúcar perlado

Es el momento de confesar que la receta lleva fotografiada y esperando ver la luz dos añazos (shame on me). No la publiqué en aquel momento porque las fotos finales no me convencían y pensé en repetirlas en otra ocasión que los preparase. La realidad es que aunque sólo quería repetir las de los gofres ya hechos, cada vez (CADA VEZ) que los hemos preparado desde entonces, los hemos devorado sin mirar atrás y sin darme tiempo a pensar en fotos ni en fotas. Así que he pensado que ya me vale, y las voy a publicar tal cual.

Ingredientes (para 8 gofres grandes):

  • 125 g de harina de fuerza
  • 45 ml de leche entera tibia
  • 12 g de levadura fresca
  • 1 huevo pequeño
  • 1/2 cucharada de azúcar
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/4 cucharadita de sal fina
  • 65 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 40 – 75 g de azúcar perlado
Ingredientes para gofres belgas
(Yo suelo hacer media receta, como veis en la foto y salen 4 gofres grandes)

Elaboración:

Disolver la levadura de panadería en leche tibia, añadir la cucharada de azúcar y dejar reposar unos minutos.

Mezclar la harina con la sal, formar un volcán y verter dentro la mezcla de leche y levadura, los huevos y el extracto de vainilla.

Mezclar bien hasta obtener una masa uniforme, blanda y pegajosa. No hace falta amasar, sólo integrar los ingredientes.

Masa gofres belgas

Colocar la masa en un cuenco, tapar con un paño y dejar reposar hasta que doble su volumen, entre 30 y 45 minutos. (*)(**)

Masa levada gofres belgas

Una vez levada la masa, desgasificarla amasándola ligeramente.

Añadir la mantequilla troceada poco a poco, integrándola antes de añadir más.

Masa gofres belgas

Agregar por último el azúcar perlado (***), amasando un poco para repartirlo homogéneamente en la masa.

Masa gofres belgas con azúcar perlado
Masa gofres belgas

Untar la gofrera con aceite o mantequilla y precalentar.

Poner la masa en la plancha caliente de la gofrera y cerrar apretando para que se extienda.

Seguir las instrucciones del fabricante (y vuestra propia experiencia con el aparato) para hacer los gofres. El tiempo variará según los queráis más o menos dorados, pero calculad unos 5-7 minutos por gofre (****).

Dejar sobre una rejilla mientras se van haciendo el resto.

Gofres belgas caseros

¡Si tenéis gofrera, estáis tardando en sacarla para hacer esta receta!

Notas:

(*) El reposo de la masa es necesario porque la levadura de panadería necesita un tiempo para actuar. El levado debe hacerse tapado para que no tenga diferencias de temperatura ni le afecten las corrientes de aire. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente principalmente.

(**)Si no sois de los que se levantan con energías y pasáis de madrugar un poco más para hacer unos gofres, le puede hacer un levado lento de la masa dejándola tapada con film y un paño y toda la noche en la nevera. Por la mañana sólo habrá que desgasificarla y añadir la mantequilla y el azúcar perlado.

(***) En cuanto al azúcar perlado, yo suelo poner 40 gramos, aunque en alguna ocasión he puesto 30 o 50. Cuando los hice la primera vez y pesé los 75 g que sugería la receta, me pareció una barbaridad y nunca le he puesto tanto.
Al ser menos azucarados, van muy bien con cosas dulces (mermelada, nata, sirope, helado…) pero también con saladas (nosotros solemos hacerlos con panceta, champiñones, cebolla y tomate a la plancha).

(****) En mi gofrera (una Tristar wf-2118 que me regalaron hace un montón de años Etringita y JAnt) suelo usar la velocidad 4 de las 5 que tiene.
La cantidad de masa por tanda también depende del modelo, yo coloco como 2 cucharadas colmadas de masa en el centro (un poquito hacia atrás) y bajo la tapa apretando para que se reparta por todo, al cocerse la propia masa levanta la tapa. Con práctica se acaba sabiendo cuánta masa es la más adecuada y cuánto tarda en hacerse según os gusten más o menos dorados.
El número de gofres también variará, yo suelo sacar 4 o 5 gofres con los ingredientes que os pongo arriba.

Si sobran se pueden guardar en la nevera envueltos en film transparente o congelarlos para otro día. Si los congélais, una vez descongelados, dadles un calentón en una sartén o plancha.

Fuente:

Cuando copié a mi libreta esta receta, olvidé apuntar el blog del que la había sacado. Cambié algunas cantidades, pero me da un montón de rabia no poder agradecer apropiadamente a la persona que la trajo a mi vida.

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Gachas de avena

Después de la Semana Santa y sus torrijas, su leche frita, sus buñuelos, sus pestiños… os traigo una propuesta de desayuno sano y nutritivo, gachas de avena, lo que los anglosajones llaman porridge.

Gachas de avena (6)

Las gachas son muy versátiles y fáciles de preparar, ya sea con leche, bebida vegetal o incluso agua. El endulzado es opcional y también hay distintas variantes: azúcar, panela, compota de frutas, dátiles, miel o siropes.

En esta casa somos… bueno, especialmente yo… muy fans de los desayunos y nos encanta experimentar y probar cosas nuevas. No sé a vosotros, a mí me aburre desayunar siempre lo mismo, así que las recetas que me ofrecen multitud de opciones tienen toda mi aprobación.

Ingredientes (para 1 cuenco):

Gachas base:

  • 3/4 de taza de leche o bebida vegetal (unos 180-200 ml)
  • 1/4 de taza de copos de avena (30 g)
  • 1 cucharadita de sirope o miel (opcional)
  • 2 cucharaditas de hebras de té (opcional)

Gachas de avena (1)

Sugerencia para completar el cuenco:

  • 3 orejones de albaricoque
  • 1/2 plátano
  • 10 almendras enteras, o una cucharada de almendras picadas
  • 1 cucharada de granos de granada

Gachas de avena (2)

Elaboración:

Calentar la leche a fuego fuerte (*), cuando esté a punto de hervir, bajar a fuego medio y añadir los copos de avena. Remover bien para que se empapen, tapar el cazo y dejar cocer, sin llegar a hervir, hasta que la avena esté cocinada. Dependiendo del tipo de avena que uséis y, sobre todo, de la consistencia que os guste, serán entre 10 y 15 minutos.

Gachas de avena (4)

Mientras se cocinan podéis cortar el resto de ingredientes, en pedazos más o menos grandes, según preferencias (**).

Colocar las gachas de avena en un cuenco amplio y añadir la fruta y frutos secos al gusto. También se puede añadir un poquito de sirope o miel si os parece que le falta dulce. Yo suelo añadir el edulcorante al final porque a veces, entre el azúcar de la bebida vegetal y el dulzor de las frutas, no es necesario ni conveniente añadir más.

Gachas de avena (7)

¡A desayunar y tener un buen día!

Notas:

Aunque la preparación es extra-fácil y rápida, si sois de los que apura el tiempo en la cama por las mañanas, u os levantáis con pocas ganas de cocinar a esas horas, podéis dejar la avena hidratándose en la leche toda la noche en la nevera (lo que en inglés se llama “overnight oats”, o avena de la noche a la mañana, jajaja) y pegarle un calentón al fuego o en el microondas, y listo. Si os gustan frías, ni eso hace falta, sólo remover un poco y añadir los ingredientes extra.

Y si vais de cabeza y necesitáis optimizar el esfuerzo, haced para varios desayunos y guardadla en un recipiente hermético en la nevera. La base preparada de las gachas de avena se puede conservar dos o tres días.

(*) El día que me puse a documentar la receta me apetecía darle una vuelta de tuerca más, así que aromaticé la leche con té (ya sabéis que me encanta experimentar con tés e infusiones). Si os apetece probar, sólo hay que calentar la leche, añadir el té y dejar infundir el tiempo indicado en el paquete, filtrar y continuar con la receta. Otra opción es hacerlo en frío, dejando el té en la leche toda la noche en la nevera.

Gachas de avena (3)

(**) Los ingredientes para completar la base son al gusto y ahí hay todo un mundo. En la receta he puesto lo que tenía en casa en ese momento que combinaba bien, pero podéis (y debéis) experimentar. Los cuencos de gachas admiten frutos secos, fruta fresca, chocolate, semillas, especias, granola, compotas e incluso yogur o queso fresco batido.

Mi recomendación es ir tirando de frutas de temporada, así nunca os parecerá que estáis desayunando lo mismo. Además las frutas de temporada suelen estar más dulces y así podéis prescindir de edulcorantes extra.

Gachas de avena (5)

Fuente:

En casa preparamos gachas desde hace bastante tiempo y, aunque en general las hacemos a sentimiento, las proporciones suelen ser las que pongo en la receta y a las que llegué más o menos a ojo.

Risotto de castañas y níscalos (Juego de Blogueros 2.0)

Después de dos meses de ausencia en el JdB2.0, vuelvo a la carga con una receta que sabe y huele a otoño a más no poder. Pero claro, con el ingrediente del mes, eso iba a pasar sí o sí cualquiera que fuera la receta elegida, es lo que tienen las castañas, ¿verdad?

Risotto Castañas Niscalos (07)

Confieso que estuve encantada con el resultado de la votación, en la que se produjo un empate entre castañas y alcachofas. Ambos son ingredientes que me encantan y con los que no había cocinado previamente. Aunque barajé el combo, finalmente elegí las castañas porque tenía ganas de experimentar con ellas desde hace tiempo. Son un ingrediente muy versátil y van perfectas tanto en preparaciones dulces como en saladas, como seguramente podréis comprobar en las recetas que hayan preparado mis compañeros del reto (cuyos enlaces os dejo al final de la entrada).

¿Y por qué risotto? Pues porque un porcentaje altísimo de las respuestas de J. a mis “Este mes ha salido *ingrediente x* en Juego de Blogueros, ¿qué podría hacer?” son “Risotto de *ingredientex*”, así que era inevitable que alguna vez cayese. Lo cierto es que como él es el experto en este plato, ésta ha sido la primera vez que lo he cocinado yo como chef y no como pinche. Si veis algún fallo, soy toda ojos a vuestras sugerencias.

Pues allá vamos con el risotto de castañas y níscalos, ¿estáis preparados?

Ingredientes (para 2 personas):

  • 12 – 16 castañas
  • aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolleta de unos 60 g
  • 1 diente de ajo
  • 120 g de níscalos
  • 180 g de arroz
  • 75 g de vino blanco
  • 1 ramita de salvia fresca
  • 1 ramita de romero fresco
  • caldo de verduras (unos 700 ml)
  • 50 g de parmesano
  • sal y pimienta

Risotto Castañas Niscalos (01)

Elaboración:

Escaldar y pelar las castañas. (*)

Limpiar los níscalos (**) y trocearlos (yo los que eran pequeños los dejé enteros porque me parece que quedan rebonitos, jajajaja).

Lavar y cinco o seis hojas de salvia y picarlas finitas junto con las de una ramita de romero (de media a una cucharada de cada, según querráis el sabor más o menos intenso).

Cortar la cebolleta y el ajo en brunoise.

Poner a calentar el caldo de verduras mientras vamos haciendo la receta.

Poner una cacerola al fuego con un chorro de aceite de oliva virgen extra (unas 2 cucharadas) y pochar a fuego lento la cebolleta y el ajo con un poco de sal.

Cuando la cebolleta esté transparente, añadir las castañas (enteras o troceadas) y rehogarlas durante un par de minutos.

Risotto Castañas Niscalos (02)

Añadir los níscalos y saltearlos unos 5 minutos, removiendo para marearlo todo un poco.

Risotto Castañas Niscalos (03)

Salpimentar y añadir el arroz. Rehogar removiendo con una cuchara de madera hasta que el arroz empiece a cambiar de color (que acabo de descubrir que esto se llama nacarar).

Risotto Castañas Niscalos (04)

Regar con el vino blanco, espolvorear la salvia y el romero picados. Subir el fuego a medio-alto y cocinar hasta que se evapore el vino.

Entonces bajar a fuego medio otra vez y empezar a incorporar el caldo (y aquí está el secreto del risotto) de cucharón en cucharón, esperando a que el arroz absorba el líquido antes de añadir el siguiente. Removemos de vez en cuando con una cuchara de madera.

La cantidad de caldo necesaria variará según el tipo de arroz, principalmente, también de la marca… Yo preferí tener caldo de más para no llevarme sorpresas (puse a calentar unos 900 ml y me sobró un poco menos de un vaso).

Cuando vayamos a añadir el último cucharón de caldo, agregar también la mitad del queso parmesano rallado y remover para repartirlo bien.

Retirar la cacerola del fuego antes de que se consuma el último caldo que hemos añadido y servir (el arroz seguirá absorbiendo líquido y así estará perfecto cuando esté servido).

Risotto Castañas Niscalos (05)

Al servirlo, se puede decorar con unas lascas de parmesano y unas hojitas de salvia y acompañar del resto del queso rallado, para añadir al gusto.

Risotto Castañas Niscalos (06)

¡Y a disfrutar de los sabores del otoño!

Notas:

(*) Si tenéis un truco infalible para escaldar castañas y lograr pelarlas fácilmente, estoy totalmente interesada en que me lo contéis, jajajaja. Nosotros pasamos bastante trabajito y muchas acabaron rotas. He visto aquí un par de trucos que usaré la próxima vez.

(**) Limpiar setas también tiene su miga, aquí os dejo un post que lo explica bastante bien, creo. Nosotros lo hicimos con servilletas de papel, secas y húmedas, y un cepillo de dientes blando estrenado para la ocasión, a falta de cepillo limpia setas, jajaja.

El tipo de arroz es una cosa a tener muy en cuenta a la hora de hacer el arroz, es mejor que sea uno redondo porque tiene más almidón, que es lo que ayuda a hacer cremoso a este plato. Por lo visto las variedades más utilizadas son el carnaroli y el arborio.

¡OJO! El arroz para risotto NO se enjuaga, ya que se elimina parte del almidón.

El caldo tiene que estar siempre caliente al añadirlo al arroz, por eso es conveniente tenerlo a fuego bajo para que se mantenga a la temperatura adecuada.

¿Y cómo sabemos cuando está hecho? Pues cuando está al dente, que esto es un plato italiano, jajajajaja.

En vez de cebolleta, se puede usar cebolla blanca, y he visto alguna receta que usa chalotas.

También podéis experimentar con las hierbas. Esta era mi primera vez usando salvia y la verdad es que me ha gustado mucho su sabor, muy… no sé, ¿bosque? como si fuera una mezcla de hierbas, algo de laurel, algo de romero, algo de… Muy rica.

Y lo mismo con las setas, ¿sois más de champiñones? ¿lo que tenéis son boletus? ¿setas shiitake? A la cazuela.

¿Preferís usar castañas cocidas? Pues el momento de añadirlas es al final, cuando llevéis la mitad del caldo agregado al arroz, para que no se deshagan.

Y hablando de esto, probablemente parte de nuestro problema para pelar las castañas es que no las escaldamos suficiente tiempo. Digo esto porque al final, aunque estaban cocinadas, quizá estaban un pelín duras. La próxima vez las escaldaremos un rato más para que se queden más tiernas.

Fuente:

Con algunas variaciones, la receta que usé fue ésta. Querría haber experimentado un poco más, pero no he tenido tanto tiempo este mes como esperaba.

Participantes:

María José: Alcachofas con almejas
Elvira: Arroz cremoso con alcachofas
Carabiru: Risotto de castañas y níscalos
Fe: Alcachofas confitadas rellenas de castañas y pistachos
Mónica: Confit de pato con puré de castañas y chips de alcachofas
Eva: Bizcocho de castañas cubierto de chocolate
Inma: Alcachofas marinadas en aceite de oliva
Eva: Crema de galeras con castañas y alcachofas
Maribel: Crema dulce de castañas
Maryjose: Crema de castañas y chips de alcachofa
Arantxa: Corazones de alcachofa con mousse de oca
Sara: Pollo deshuesado relleno de castañas y salsa de granadas

Hamantaschen de mermelada

Si este año una receta me puso a prueba, esa fue la de los Hamantaschen. Madre mía, qué cúmulo de catastróficas desdichas cocineriles…

Hamantaschen (13)

La primera vez que preparé este dulce asquenazí, me salió una única galleta gigante que cubría toda (y cuando digo toda, quiero decir TODA) la bandeja del horno. Al revisar el proceso, me di cuenta de que había puesto la mitad de todos los ingredientes indicados… excepto la mantequilla. ¿Y qué pasa cuando pones el doble de la mantequilla necesaria? Pues que consigues una única galleta gigante. Nos la comimos, claro. Aquello era una bomba, una gochada… pero sabía bien, la mantequilla es lo que tiene.

La segunda vez presté atención, puse las cantidades correctas… y volví a conseguir una única galleta gigante, aunque eso sí, más definida. ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?

Esto ya era algo personal. Esas galletas no iban a poder conmigo. Era una cuestión de orgullo. Así que investigué, comparé recetas fijándome especialmente en las proporciones de harina y mantequilla, y finalmente encontré una receta que tenía toda la pinta de salir bien. Y tanto que salió bien. Perfectamente. Una galleta firme pero tierna, con la forma bien definida, crujiente por fuera y jugosa por dentro. LA PERFECCIÓN. Salieron tan bien que estoy deseando poder probar con otros rellenos.

Y lo más importante ¡RECUPERÉ MI ORGULLO! ¿Acaso iba a permitir que unas galletas rellenas me ganasen? ¡NO!

Hamantaschen (12)

Jajajaja. Sin más, procedo a contaros la receta buena para conseguir unas galletas rellenas espectaculares.

Ingredientes (para 20 galletas):

  • 150 g de mantequilla (también sirve margarina)
  • 110 g de azúcar
  • 1 huevo mediano
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (5 ml)
  • ralladura de la piel de un limón
  • 300-360 gramos de harina
  • 1 cucharadita de impulsor químico
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • azúcar glas (opcional)
  • mermelada

Hamantaschen (1)

Elaboración:

Cortar en dados la mantequilla y dejar que se ablande a temperatura ambiente en un cuenco amplio (se puede ablandar en el microondas, en tandas de 10-15 segundos a potencia baja, sin dejar que se llegue a licuar, la queremos con textura de pomada).

Añadir el azúcar y batir con las varillas hasta tener una crema suave (a mano o a máquina, según estéis de ganas).

Incorporar la leche, la esencia de vainilla, la ralladura de limón y el huevo y seguir batiendo hasta que se integren bien. (*)

Hamantaschen (3)

Mezclar la harina con la sal y el impulsor y tamizar en tandas sobre la crema de mantequilla. Hay que remover bien con un tenedor y no añadir más harina hasta que la masa haya absorbido la anterior.(**)

Hamantaschen (4)

Tapar con film y dejar reposar al menos 2 horas (si vais con prisa puede bastar una). Lo ideal es preparar la masa por la noche y dejar el resto del proceso para el día siguiente.

Hamantaschen (5)

Precalentar el horno a 190 ºC.

Dividir la masa en 3 o 4 bolas y estirar cada una con el rodillo hasta tener una plancha de unos 3 mm de espesor. Espolvorear con harina o azúcar glas para que la masa no se pegue a la superficie de trabajo o al rodillo. Cortar círculos de masa con un cortapastas o un vaso, de entre 6 y 8 cm de diámetro. Juntar los recortes y repetir el proceso hasta que no quede masa.

Hamantaschen (6)

Humedecer el borde de cada círculo con un dedo mojado en agua para facilitar la unión en las dobleces de la masa.

Colocar en el centro una cucharadita de mermelada y cerrar formando un triángulo. Se puede empezar pellizcando primero en un punto y después los otros dos a la vez (en la foto se ve lo que intento explicar).

Hamantaschen (7)

Cubrir una bandeja de horno con papel de hornear o una lámina de teflón. También funciona engrasar con mantequilla y espolvorear con un poquito de harina.

Colocar las galletas dejando un poco de margen entre ellas.

Hamantaschen (8)

Hornear a 190 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador, unos 10 – 14 minutos, hasta que empiecen a dorarse (en mi caso fueron 12 minutos, pero dependerá del horno).

Hamantaschen (10)

Retirar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla… ¡y a devorar galletas! No, es broma, es mejor que las comáis despacito para disfrutarlas en toda su ricochura. 😉

Notas:

A mí me salieron 20 hamantaschen con un cortador de 8 cm de diámetro, la cantidad variará si usáis cortadores más o menos grandes.

Hay distintas recetas para la masa, unas usan aceite, otras (como la que yo he usado) mantequilla, pero también se puede usar queso crema (eso tengo que probarlo).

El relleno tradicional parece ser que era de semillas de amapola, pero se hacen también con frutos secos, mermeladas, dulce de leche, crema de cacao, frutos rojos… e incluso queso y rellenos salados.

Hamantaschen (15)

(*) Es preferible que la leche y el huevo estén a temperatura ambiente al añadirlos a la crema de mantequilla, para que no la endurezcan la mantequilla y sea más fácil homogeneizar la mezcla.

(**) La cantidad de harina necesaria variará dependiendo de varios factores, entre ellos la temperatura ambiente y la calidad de la harina. Yo empecé con 300 g y al final añadí 20 g más hasta que la masa no se pegaba a las manos y se podía formar una bola.

Hamantaschen (14)

Fuente:

Después de un par de fiascos, al final la receta que funcionó (¡aleluya!) fue ésta.

Encurtido de cáscara de sandía (Juego de Blogueros 2.0)

¿En curtido de qué ? os preguntaréis… pues sí, encurtido de cáscara de sandía ¿cómo se os queda el cuerpo con mi propuesta para el Juego de Blogueros 2.0? ¿Torcido? Jajajajaja.

Este agosto hubo otra vez empate de ingredientes, quedaron en lo alto de la votación tanto la sandía como las acelgas. Yo con las acelgas tengo una relación… podemos decir que de amor-odio, me encantan las pencas rebozadas, pero no puedo con las hojas. Quizá debería darles una oportunidad y encontrar una preparación donde se puedan lucir, pero no será esta ocasión.

Encurtido Cascara Sandia (12)

En la exploración previa en busca de inspiración, me di de bruces con una receta (que por lo visto es tradicional en los estados sureños de EEUU) llamada “Pickled Watermelon Rind”… un momento… rind es cáscara ¿no? ¿En serio? ¿Un encurtido de cáscara de sandía? ¡Eso tengo que probarlo! En casa somos MUY FANS de los encurtidos (de hecho, siempre bromeamos con la posiblidad de que en el Ortiz del barrio nos hagan cuenta cliente VIP-Premium) pero hasta el momento nunca habíamos dado el salto a prepararlos en casa (visto el resultado, estamos pensando en montar un imperio, os lo digo desde ya).

Los desperdicios de comida siempre me han causado un poco de desazón, supongo que como me crié en el campo y allí todos los restos acababan reciclados de una u otra manera, lo de que vayan a un estercolero me chirría un poco. Las cáscaras de sandía son esas cosas que al tirarlas siempre pensaba.. ¿no se podrá hacer nada con esto?… ¡y resulta que se puede! y es algo riquísimo, por cierto.

Dejo de darle al palique y vamos con la receta, aunque primero os recuerdo que al final de la entrada está la lista del resto de participantes, ¿os pica la curiosidad?

Ingredientes (para 2 botes de 325 ml):

  • 500 g de piel de sandía
  • 3 cucharadas rasas de sal marina (60 g) + 1 cucharadita (6 g)
  • 5 tazas de agua (1250 ml) + 1 taza (250 ml)
  • 1 + 1/2 tazas de vinagre de manzana (375 ml)
  • 1 + 1/2 tazas de azúcar (300 g)
  • Especias para encurtidos
    • 1 cucharada de semillas de mostaza
    • 1 cucharadita de semillas de cilantro
    • 1/2 cucharadita de cayena molida
    • 1 palito de jengibre confitado (o 1/2 cucharadita de molido)
    • 10 bolitas de pimienta de Jamaica
    • 6 clavos
    • 1 palito de canela
    • 1 hoja de laurel

Encurtido Cascara Sandia (2)

Encurtido Cascara Sandia (1)

(Yo hice la mitad de la receta, y ahora me arrepiento bastante fuerte)

Elaboración:

Retirar, con un cuchillo de pelar o un pelapatatas, la parte verde de la cáscara.

Encurtido Cascara Sandia (3)

Cortar la cáscara en tiras más o menos homogéneas y no muy gruesas (yo lo corté más o menos de 10×30 mm, pero sin comerme la cabeza).

Encurtido Cascara Sandia (4)

Poner 5 vasos de agua con 3 cucharadas de sal en una cacerola baja (una sartén en mi caso) y llevar a ebullición.

Cuando hierva, añadir la corteza troceada y, después de que vuelva a borbotear, cocer a fuego medio-alto durante unos 5 o 6 minutos, hasta que empiecen a transparentar (si son trozos grandes pueden hacer falta un par de minutos más). Escurrir y reservar.

Encurtido Cascara Sandia (5)

En la misma cacerola, mezclar el vinagre con el azúcar, el palito de canela troceado, el resto de especias, una cucharadita de sal y 1 taza de agua. Llevar a ebullición removiendo para que se disuelva bien el azúcar y la sal.

Dejar que hierva 1 o 2 minutos y añadir poco a poco la cáscara de sandía. Llevar a ebullición nuevamente y mantener el hervor durante 2 o 3 minutos.

Encurtido Cascara Sandia (7)

Retirar del fuego y dejar reposar 30 minutos.

Envasar en un recipiente con cierre hermético, añadiendo todo el líquido de encurtido posible, y dejar a temperatura ambiente otra hora.

Encurtido Cascara Sandia (9)

Pasado ese tiempo, meter en la nevera y dejar reposar durante al menos 2 horas, aunque es recomendable que sea de un día para otro. Como todo lo que lleva especias, el sabor se va intensificando con el tiempo.

Consumir en un mes como máximo, y conservar siempre en el frigorífico.

Encurtido Cascara Sandia (11)

 

Notas:

Al quitar la piel a las rodajas de sandía, dejar un poquito de carne roja, unos 4 o 5 mm (no pasa nada si no es homogéneo).

Por cierto, dejé una parte sin pelarle la capa exterior, porque en alguna receta decían que sabía muy bien también. Para mi gusto, quedó demasiado dura, quizá con una variedad de sandía de piel más tierna sea buena idea.

Hay varias formas de cortar la cáscara, he visto recetas que hacen cuadrados como de 2×2 cm, otros que hacían tiras largas y finas… Lo único que hay que tener en cuenta es que sean lo más homogéneos posibles para que se cocinen a la vez. Eso sí, el grosor de los pedazos influye en los tiempos de cocción, así que habrá que ajustarlos. Lo suyo es que queden crujientes y a mí me quedaron un pelín blandos, la siguiente vez tengo que controlar más los tiempos (en la receta los he corregido un poco).

Por lo que he leído, la sal no puede ser yodada, porque oscurece la piel (ni idea de si es verdad, o es pura superstición).

Hay recetas donde en lugar de precocer la cáscara, la dejan de un día para otro sumergida en agua con sal, para eliminar el amargor. Supongo que luego hay que cocerla en la vinagreta durante más tiempo.

Las especias van un poco al gusto, en algunas recetas especifican qué añadir exactamente y otras sólo indican las cucharadas de “especias de encurtido”. Algunas recetas usan jengibre en polvo, en otras ponen rodajas de jengibre fresco, pero como vi una que usaba palitos confitados y yo tenía en la despensa, pues eso puse. El anís estrellado no lo ponen en todas, pero me pareció que le iría bien. Ah, si sois de picante, podéis ponerle un poco más de cayena. En Estados Unidos se venden botes de la mezcla, pero como veis, no es muy difícil hacerse uno mismo la cantidad necesaria.

Como otros encurtidos, está muy bueno solo, va genial para acompañar hamburguesas, queso e incluso como ingrediente en ensaladas. En casa lo hemos probado en ensalada de cuscús y tomate y queda muy bien. Y, como veis en las fotos, también con tostas de queso de untar y de rulo de cabra, os recomiendo mucho probarlo si os animáis.

Encurtido Cascara Sandia (10)

 

Este encurtido no se puede conservar largo tiempo (tengo que investigar por qué exactamente), pero de todas formas yo esterilicé el frasco para evitar contaminaciones.

Fuente:

Una mezcla de esta receta de Martha Stewart, esta otra, y detalles que recordaba de haber leído otras 5 más. Las cantidades de la mezcla de especias las saqué de aquí.

Participantes:

Elvira: https://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Mónica: http://dulcedelimon.com
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
Mari Sol: http://elmenudemicocina.blogspot.com.es/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Sara: https://unaitalianaenlacocina.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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