Risotto de castañas y níscalos (Juego de Blogueros 2.0)

Después de dos meses de ausencia en el JdB2.0, vuelvo a la carga con una receta que sabe y huele a otoño a más no poder. Pero claro, con el ingrediente del mes, eso iba a pasar sí o sí cualquiera que fuera la receta elegida, es lo que tienen las castañas, ¿verdad?

Risotto Castañas Niscalos (07)

Confieso que estuve encantada con el resultado de la votación, en la que se produjo un empate entre castañas y alcachofas. Ambos son ingredientes que me encantan y con los que no había cocinado previamente. Aunque barajé el combo, finalmente elegí las castañas porque tenía ganas de experimentar con ellas desde hace tiempo. Son un ingrediente muy versátil y van perfectas tanto en preparaciones dulces como en saladas, como seguramente podréis comprobar en las recetas que hayan preparado mis compañeros del reto (cuyos enlaces os dejo al final de la entrada).

¿Y por qué risotto? Pues porque un porcentaje altísimo de las respuestas de J. a mis “Este mes ha salido *ingrediente x* en Juego de Blogueros, ¿qué podría hacer?” son “Risotto de *ingredientex*”, así que era inevitable que alguna vez cayese. Lo cierto es que como él es el experto en este plato, ésta ha sido la primera vez que lo he cocinado yo como chef y no como pinche. Si veis algún fallo, soy toda ojos a vuestras sugerencias.

Pues allá vamos con el risotto de castañas y níscalos, ¿estáis preparados?

Ingredientes (para 2 personas):

  • 12 – 16 castañas
  • aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolleta de unos 60 g
  • 1 diente de ajo
  • 120 g de níscalos
  • 180 g de arroz
  • 75 g de vino blanco
  • 1 ramita de salvia fresca
  • 1 ramita de romero fresco
  • caldo de verduras (unos 700 ml)
  • 50 g de parmesano
  • sal y pimienta

Risotto Castañas Niscalos (01)

Elaboración:

Escaldar y pelar las castañas. (*)

Limpiar los níscalos (**) y trocearlos (yo los que eran pequeños los dejé enteros porque me parece que quedan rebonitos, jajajaja).

Lavar y cinco o seis hojas de salvia y picarlas finitas junto con las de una ramita de romero (de media a una cucharada de cada, según querráis el sabor más o menos intenso).

Cortar la cebolleta y el ajo en brunoise.

Poner a calentar el caldo de verduras mientras vamos haciendo la receta.

Poner una cacerola al fuego con un chorro de aceite de oliva virgen extra (unas 2 cucharadas) y pochar a fuego lento la cebolleta y el ajo con un poco de sal.

Cuando la cebolleta esté transparente, añadir las castañas (enteras o troceadas) y rehogarlas durante un par de minutos.

Risotto Castañas Niscalos (02)

Añadir los níscalos y saltearlos unos 5 minutos, removiendo para marearlo todo un poco.

Risotto Castañas Niscalos (03)

Salpimentar y añadir el arroz. Rehogar removiendo con una cuchara de madera hasta que el arroz empiece a cambiar de color (que acabo de descubrir que esto se llama nacarar).

Risotto Castañas Niscalos (04)

Regar con el vino blanco, espolvorear la salvia y el romero picados. Subir el fuego a medio-alto y cocinar hasta que se evapore el vino.

Entonces bajar a fuego medio otra vez y empezar a incorporar el caldo (y aquí está el secreto del risotto) de cucharón en cucharón, esperando a que el arroz absorba el líquido antes de añadir el siguiente. Removemos de vez en cuando con una cuchara de madera.

La cantidad de caldo necesaria variará según el tipo de arroz, principalmente, también de la marca… Yo preferí tener caldo de más para no llevarme sorpresas (puse a calentar unos 900 ml y me sobró un poco menos de un vaso).

Cuando vayamos a añadir el último cucharón de caldo, agregar también la mitad del queso parmesano rallado y remover para repartirlo bien.

Retirar la cacerola del fuego antes de que se consuma el último caldo que hemos añadido y servir (el arroz seguirá absorbiendo líquido y así estará perfecto cuando esté servido).

Risotto Castañas Niscalos (05)

Al servirlo, se puede decorar con unas lascas de parmesano y unas hojitas de salvia y acompañar del resto del queso rallado, para añadir al gusto.

Risotto Castañas Niscalos (06)

¡Y a disfrutar de los sabores del otoño!

Notas:

(*) Si tenéis un truco infalible para escaldar castañas y lograr pelarlas fácilmente, estoy totalmente interesada en que me lo contéis, jajajaja. Nosotros pasamos bastante trabajito y muchas acabaron rotas. He visto aquí un par de trucos que usaré la próxima vez.

(**) Limpiar setas también tiene su miga, aquí os dejo un post que lo explica bastante bien, creo. Nosotros lo hicimos con servilletas de papel, secas y húmedas, y un cepillo de dientes blando estrenado para la ocasión, a falta de cepillo limpia setas, jajaja.

El tipo de arroz es una cosa a tener muy en cuenta a la hora de hacer el arroz, es mejor que sea uno redondo porque tiene más almidón, que es lo que ayuda a hacer cremoso a este plato. Por lo visto las variedades más utilizadas son el carnaroli y el arborio.

¡OJO! El arroz para risotto NO se enjuaga, ya que se elimina parte del almidón.

El caldo tiene que estar siempre caliente al añadirlo al arroz, por eso es conveniente tenerlo a fuego bajo para que se mantenga a la temperatura adecuada.

¿Y cómo sabemos cuando está hecho? Pues cuando está al dente, que esto es un plato italiano, jajajajaja.

En vez de cebolleta, se puede usar cebolla blanca, y he visto alguna receta que usa chalotas.

También podéis experimentar con las hierbas. Esta era mi primera vez usando salvia y la verdad es que me ha gustado mucho su sabor, muy… no sé, ¿bosque? como si fuera una mezcla de hierbas, algo de laurel, algo de romero, algo de… Muy rica.

Y lo mismo con las setas, ¿sois más de champiñones? ¿lo que tenéis son boletus? ¿setas shiitake? A la cazuela.

¿Preferís usar castañas cocidas? Pues el momento de añadirlas es al final, cuando llevéis la mitad del caldo agregado al arroz, para que no se deshagan.

Y hablando de esto, probablemente parte de nuestro problema para pelar las castañas es que no las escaldamos suficiente tiempo. Digo esto porque al final, aunque estaban cocinadas, quizá estaban un pelín duras. La próxima vez las escaldaremos un rato más para que se queden más tiernas.

Fuente:

Con algunas variaciones, la receta que usé fue ésta. Querría haber experimentado un poco más, pero no he tenido tanto tiempo este mes como esperaba.

Participantes:

María José: Alcachofas con almejas
Elvira: Arroz cremoso con alcachofas
Carabiru: Risotto de castañas y níscalos
Fe: Alcachofas confitadas rellenas de castañas y pistachos
Mónica: Confit de pato con puré de castañas y chips de alcachofas
Eva: Bizcocho de castañas cubierto de chocolate
Inma: Alcachofas marinadas en aceite de oliva
Eva: Crema de galeras con castañas y alcachofas
Maribel: Crema dulce de castañas
Maryjose: Crema de castañas y chips de alcachofa
Arantxa: Corazones de alcachofa con mousse de oca
Sara: Pollo deshuesado relleno de castañas y salsa de granadas

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Hamantaschen de mermelada

Si este año una receta me puso a prueba, esa fue la de los Hamantaschen. Madre mía, qué cúmulo de catastróficas desdichas cocineriles…

Hamantaschen (13)

La primera vez que preparé este dulce asquenazí, me salió una única galleta gigante que cubría toda (y cuando digo toda, quiero decir TODA) la bandeja del horno. Al revisar el proceso, me di cuenta de que había puesto la mitad de todos los ingredientes indicados… excepto la mantequilla. ¿Y qué pasa cuando pones el doble de la mantequilla necesaria? Pues que consigues una única galleta gigante. Nos la comimos, claro. Aquello era una bomba, una gochada… pero sabía bien, la mantequilla es lo que tiene.

La segunda vez presté atención, puse las cantidades correctas… y volví a conseguir una única galleta gigante, aunque eso sí, más definida. ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?

Esto ya era algo personal. Esas galletas no iban a poder conmigo. Era una cuestión de orgullo. Así que investigué, comparé recetas fijándome especialmente en las proporciones de harina y mantequilla, y finalmente encontré una receta que tenía toda la pinta de salir bien. Y tanto que salió bien. Perfectamente. Una galleta firme pero tierna, con la forma bien definida, crujiente por fuera y jugosa por dentro. LA PERFECCIÓN. Salieron tan bien que estoy deseando poder probar con otros rellenos.

Y lo más importante ¡RECUPERÉ MI ORGULLO! ¿Acaso iba a permitir que unas galletas rellenas me ganasen? ¡NO!

Hamantaschen (12)

Jajajaja. Sin más, procedo a contaros la receta buena para conseguir unas galletas rellenas espectaculares.

Ingredientes (para 20 galletas):

  • 150 g de mantequilla (también sirve margarina)
  • 110 g de azúcar
  • 1 huevo mediano
  • 1 cucharada de leche (15 ml)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (5 ml)
  • ralladura de la piel de un limón
  • 300-360 gramos de harina
  • 1 cucharadita de impulsor químico
  • 1/4 de cucharadita de sal fina
  • azúcar glas (opcional)
  • mermelada

Hamantaschen (1)

Elaboración:

Cortar en dados la mantequilla y dejar que se ablande a temperatura ambiente en un cuenco amplio (se puede ablandar en el microondas, en tandas de 10-15 segundos a potencia baja, sin dejar que se llegue a licuar, la queremos con textura de pomada).

Añadir el azúcar y batir con las varillas hasta tener una crema suave (a mano o a máquina, según estéis de ganas).

Incorporar la leche, la esencia de vainilla, la ralladura de limón y el huevo y seguir batiendo hasta que se integren bien. (*)

Hamantaschen (3)

Mezclar la harina con la sal y el impulsor y tamizar en tandas sobre la crema de mantequilla. Hay que remover bien con un tenedor y no añadir más harina hasta que la masa haya absorbido la anterior.(**)

Hamantaschen (4)

Tapar con film y dejar reposar al menos 2 horas (si vais con prisa puede bastar una). Lo ideal es preparar la masa por la noche y dejar el resto del proceso para el día siguiente.

Hamantaschen (5)

Precalentar el horno a 190 ºC.

Dividir la masa en 3 o 4 bolas y estirar cada una con el rodillo hasta tener una plancha de unos 3 mm de espesor. Espolvorear con harina o azúcar glas para que la masa no se pegue a la superficie de trabajo o al rodillo. Cortar círculos de masa con un cortapastas o un vaso, de entre 6 y 8 cm de diámetro. Juntar los recortes y repetir el proceso hasta que no quede masa.

Hamantaschen (6)

Humedecer el borde de cada círculo con un dedo mojado en agua para facilitar la unión en las dobleces de la masa.

Colocar en el centro una cucharadita de mermelada y cerrar formando un triángulo. Se puede empezar pellizcando primero en un punto y después los otros dos a la vez (en la foto se ve lo que intento explicar).

Hamantaschen (7)

Cubrir una bandeja de horno con papel de hornear o una lámina de teflón. También funciona engrasar con mantequilla y espolvorear con un poquito de harina.

Colocar las galletas dejando un poco de margen entre ellas.

Hamantaschen (8)

Hornear a 190 ºC, con calor arriba y abajo y sin ventilador, unos 10 – 14 minutos, hasta que empiecen a dorarse (en mi caso fueron 12 minutos, pero dependerá del horno).

Hamantaschen (10)

Retirar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla… ¡y a devorar galletas! No, es broma, es mejor que las comáis despacito para disfrutarlas en toda su ricochura. 😉

Notas:

A mí me salieron 20 hamantaschen con un cortador de 8 cm de diámetro, la cantidad variará si usáis cortadores más o menos grandes.

Hay distintas recetas para la masa, unas usan aceite, otras (como la que yo he usado) mantequilla, pero también se puede usar queso crema (eso tengo que probarlo).

El relleno tradicional parece ser que era de semillas de amapola, pero se hacen también con frutos secos, mermeladas, dulce de leche, crema de cacao, frutos rojos… e incluso queso y rellenos salados.

Hamantaschen (15)

(*) Es preferible que la leche y el huevo estén a temperatura ambiente al añadirlos a la crema de mantequilla, para que no la endurezcan la mantequilla y sea más fácil homogeneizar la mezcla.

(**) La cantidad de harina necesaria variará dependiendo de varios factores, entre ellos la temperatura ambiente y la calidad de la harina. Yo empecé con 300 g y al final añadí 20 g más hasta que la masa no se pegaba a las manos y se podía formar una bola.

Hamantaschen (14)

Fuente:

Después de un par de fiascos, al final la receta que funcionó (¡aleluya!) fue ésta.

Encurtido de cáscara de sandía (Juego de Blogueros 2.0)

¿En curtido de qué ? os preguntaréis… pues sí, encurtido de cáscara de sandía ¿cómo se os queda el cuerpo con mi propuesta para el Juego de Blogueros 2.0? ¿Torcido? Jajajajaja.

Este agosto hubo otra vez empate de ingredientes, quedaron en lo alto de la votación tanto la sandía como las acelgas. Yo con las acelgas tengo una relación… podemos decir que de amor-odio, me encantan las pencas rebozadas, pero no puedo con las hojas. Quizá debería darles una oportunidad y encontrar una preparación donde se puedan lucir, pero no será esta ocasión.

Encurtido Cascara Sandia (12)

En la exploración previa en busca de inspiración, me di de bruces con una receta (que por lo visto es tradicional en los estados sureños de EEUU) llamada “Pickled Watermelon Rind”… un momento… rind es cáscara ¿no? ¿En serio? ¿Un encurtido de cáscara de sandía? ¡Eso tengo que probarlo! En casa somos MUY FANS de los encurtidos (de hecho, siempre bromeamos con la posiblidad de que en el Ortiz del barrio nos hagan cuenta cliente VIP-Premium) pero hasta el momento nunca habíamos dado el salto a prepararlos en casa (visto el resultado, estamos pensando en montar un imperio, os lo digo desde ya).

Los desperdicios de comida siempre me han causado un poco de desazón, supongo que como me crié en el campo y allí todos los restos acababan reciclados de una u otra manera, lo de que vayan a un estercolero me chirría un poco. Las cáscaras de sandía son esas cosas que al tirarlas siempre pensaba.. ¿no se podrá hacer nada con esto?… ¡y resulta que se puede! y es algo riquísimo, por cierto.

Dejo de darle al palique y vamos con la receta, aunque primero os recuerdo que al final de la entrada está la lista del resto de participantes, ¿os pica la curiosidad?

Ingredientes (para 2 botes de 325 ml):

  • 500 g de piel de sandía
  • 3 cucharadas rasas de sal marina (60 g) + 1 cucharadita (6 g)
  • 5 tazas de agua (1250 ml) + 1 taza (250 ml)
  • 1 + 1/2 tazas de vinagre de manzana (375 ml)
  • 1 + 1/2 tazas de azúcar (300 g)
  • Especias para encurtidos
    • 1 cucharada de semillas de mostaza
    • 1 cucharadita de semillas de cilantro
    • 1/2 cucharadita de cayena molida
    • 1 palito de jengibre confitado (o 1/2 cucharadita de molido)
    • 10 bolitas de pimienta de Jamaica
    • 6 clavos
    • 1 palito de canela
    • 1 hoja de laurel

Encurtido Cascara Sandia (2)

Encurtido Cascara Sandia (1)

(Yo hice la mitad de la receta, y ahora me arrepiento bastante fuerte)

Elaboración:

Retirar, con un cuchillo de pelar o un pelapatatas, la parte verde de la cáscara.

Encurtido Cascara Sandia (3)

Cortar la cáscara en tiras más o menos homogéneas y no muy gruesas (yo lo corté más o menos de 10×30 mm, pero sin comerme la cabeza).

Encurtido Cascara Sandia (4)

Poner 5 vasos de agua con 3 cucharadas de sal en una cacerola baja (una sartén en mi caso) y llevar a ebullición.

Cuando hierva, añadir la corteza troceada y, después de que vuelva a borbotear, cocer a fuego medio-alto durante unos 5 o 6 minutos, hasta que empiecen a transparentar (si son trozos grandes pueden hacer falta un par de minutos más). Escurrir y reservar.

Encurtido Cascara Sandia (5)

En la misma cacerola, mezclar el vinagre con el azúcar, el palito de canela troceado, el resto de especias, una cucharadita de sal y 1 taza de agua. Llevar a ebullición removiendo para que se disuelva bien el azúcar y la sal.

Dejar que hierva 1 o 2 minutos y añadir poco a poco la cáscara de sandía. Llevar a ebullición nuevamente y mantener el hervor durante 2 o 3 minutos.

Encurtido Cascara Sandia (7)

Retirar del fuego y dejar reposar 30 minutos.

Envasar en un recipiente con cierre hermético, añadiendo todo el líquido de encurtido posible, y dejar a temperatura ambiente otra hora.

Encurtido Cascara Sandia (9)

Pasado ese tiempo, meter en la nevera y dejar reposar durante al menos 2 horas, aunque es recomendable que sea de un día para otro. Como todo lo que lleva especias, el sabor se va intensificando con el tiempo.

Consumir en un mes como máximo, y conservar siempre en el frigorífico.

Encurtido Cascara Sandia (11)

 

Notas:

Al quitar la piel a las rodajas de sandía, dejar un poquito de carne roja, unos 4 o 5 mm (no pasa nada si no es homogéneo).

Por cierto, dejé una parte sin pelarle la capa exterior, porque en alguna receta decían que sabía muy bien también. Para mi gusto, quedó demasiado dura, quizá con una variedad de sandía de piel más tierna sea buena idea.

Hay varias formas de cortar la cáscara, he visto recetas que hacen cuadrados como de 2×2 cm, otros que hacían tiras largas y finas… Lo único que hay que tener en cuenta es que sean lo más homogéneos posibles para que se cocinen a la vez. Eso sí, el grosor de los pedazos influye en los tiempos de cocción, así que habrá que ajustarlos. Lo suyo es que queden crujientes y a mí me quedaron un pelín blandos, la siguiente vez tengo que controlar más los tiempos (en la receta los he corregido un poco).

Por lo que he leído, la sal no puede ser yodada, porque oscurece la piel (ni idea de si es verdad, o es pura superstición).

Hay recetas donde en lugar de precocer la cáscara, la dejan de un día para otro sumergida en agua con sal, para eliminar el amargor. Supongo que luego hay que cocerla en la vinagreta durante más tiempo.

Las especias van un poco al gusto, en algunas recetas especifican qué añadir exactamente y otras sólo indican las cucharadas de “especias de encurtido”. Algunas recetas usan jengibre en polvo, en otras ponen rodajas de jengibre fresco, pero como vi una que usaba palitos confitados y yo tenía en la despensa, pues eso puse. El anís estrellado no lo ponen en todas, pero me pareció que le iría bien. Ah, si sois de picante, podéis ponerle un poco más de cayena. En Estados Unidos se venden botes de la mezcla, pero como veis, no es muy difícil hacerse uno mismo la cantidad necesaria.

Como otros encurtidos, está muy bueno solo, va genial para acompañar hamburguesas, queso e incluso como ingrediente en ensaladas. En casa lo hemos probado en ensalada de cuscús y tomate y queda muy bien. Y, como veis en las fotos, también con tostas de queso de untar y de rulo de cabra, os recomiendo mucho probarlo si os animáis.

Encurtido Cascara Sandia (10)

 

Este encurtido no se puede conservar largo tiempo (tengo que investigar por qué exactamente), pero de todas formas yo esterilicé el frasco para evitar contaminaciones.

Fuente:

Una mezcla de esta receta de Martha Stewart, esta otra, y detalles que recordaba de haber leído otras 5 más. Las cantidades de la mezcla de especias las saqué de aquí.

Participantes:

Elvira: https://www.asisecomeengranada.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Mónica: http://dulcedelimon.com
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
Mari Sol: http://elmenudemicocina.blogspot.com.es/
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Sara: https://unaitalianaenlacocina.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Hummus de lentejas a la naranja

Os traigo un hummus de lentejas a la naranja que os vais a chupar los dedos de lo rico que está. Parece mentira, pero la última crema de picoteo que publiqué en el blog fue hace más de dos años. Esa última era de alubias y se sumaba a las recetas de hummus, muhammara, baba ganoush y byessar, que ya estaban en la colección. Ya veremos cuál es la siguiente. 😉

Hummus de lentejas y naranja 02

En casa nos encantan las cremas de picoteo, ya sea para cenar o para llevar a fiestas, picnics… Se hacen fácil y rápido, se transportan bien y ¡siempre triunfan!

La verdad es que, aunque vamos probando recetas nuevas de vez en cuando, casi siempre caen los clásicos (nuestros favoritos son el hummus y la muhammara), así que fue una feliz sorpresa encontrar una que tenía ricochura suficiente para ascender al “top 3”.

Y sin más… ¡os recomiendo mucho esta receta!

Ingredientes:

  • 400 g de lentejas cocidas
  • 1 o 2 cucharadas de tahini
  • 4 cucharadas de zumo de naranja (60 ml)
  • ralladura de piel de naranja (opcional)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen (45 ml)
  • 1 cucharadita colmada de comino molido
  • 1 diente de ajo
  • sal y pimienta
  • opcional: sésamo tostado y aceite de oliva virgen para decorar

Hummus de lentejas y naranja 01

Elaboración:

Escurrir bien las lentejas en un colador y lavarlas con agua fría para eliminar el líquido (hace poco descubrí que se llama líquido de gobierno y me flipa).

Pelar y picar el ajo, mejor finito.

Poner en el vaso de la batidora las lentejas con el tahini, el aceite, el comino el ajo, el zumo y la ralladura de naranja. Batir hasta obtener una pasta homogénea.

Salpimentar al gusto y batir un par de minutos más para homogeneizar.

Dejar reposar el hummus unas horas en el frigorífico tapado con film.

Servir en un plato o cuenco, espolvoreando media cucharada de sésamo tostado y un chorrito de aceite de oliva virgen.

Acompañar de regañás y bastoncitos de verdura cruda, pan de pita, colines o pan tostado.

Hummus de lentejas y naranja 05

¡Y a comer hasta que en el cuenco no quede ni la muestra!

Notas:

Por comodidad uso lentejas de bote, pero se pueden cocer específicamente para la receta. Como nunca lo he hecho, no puedo daros consejos, al margen de lo típico de ponerlas unas horas en remojo para que se cuezan antes, o hacerlo en olla a presión.

Si os va la textura rústica, se puede hacer machacando a mano en un mortero. Os recomiendo triturar primero el ajo con un poco de aceite, para aseguraros de que no quedan trozos grandes.

La segunda vez que hice este hummus me vine arriba y rallé la piel de media naranja y la agregé al vaso de la batidora. En casa nos encantó ese extra de “naranjitud”, pero supongo que es para gustos. Contadme si lo probáis y si os gusta.

Por cierto, sí, en pleno agosto no es temporada de naranjas… pero no he podido resistirme, todos somos humanos.

Hummus de lentejas y naranja 03

Ajo y comino, al gusto. Por ejemplo, a mí me gusta que sepa a comino, así que suelo ser generosa con la cantidad.

Se puede comer inmediatamente después de hacerlo, pero el reposo hace que los sabores se intensifiquen, así que os recomiendo al menos un par de horas de frigorífico.

Yo prefiero comprar sésamo crudo y tostarlo en el momento en una sartén, me parece que sabe mejor y así controlo el grado de tostado que quiero en cada elaboración.

Hummus de lentejas y naranja 04

Fuente:

Buscando recetas con lentejas, llegué a ésta que me llamó la atención por lo de la naranja.

Panna cotta de limón y hierbabuena (Juego de blogueros 2.0)

Se nos acaba julio y llega la receta de JdB2.0, con su ingrediente votado democráticamente entre la comunidad de cocinillas, ¡el limón!

No os voy a engañar, a mí lo que me pedía el cuerpo y la pereza era hacer limonada y santas pascuas, jajajaja. Entre que no he querido usar el horno y que tampoco me apetecía estar atada a la cocina con algo muy elaborado, llegó el último fin de semana antes de la fecha límite y yo seguía sin tener ni idea de qué hacer.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (8)

Al final, en un arranque de decisión, me propuse echar un vistazo las ideas que tenía guardadas para ver si me ponía o tiraba la toalla definitivamente. Sorprendentemente, en el ultimísimo momento, una nueva incorporación ganó a la que tenía todas las papeletas de acabar siendo la receta elegida (que también he cocinado y está tan buena que seguramente caiga por aquí en breve). Fue inevitable, la combinación de limón y hierbabuena me recordó tanto a la soñada limonada, que tuve que decidirme por la receta que me ofrecía ese combo, panna cotta de limón y hierbabuena. Ñam, es que sólo escribirlo me hace salivar.

Sin más preámbulos (excepto comentaros que al final del post está la lista con el resto de participantes del mes), vamos a por la receta.

Ingredientes (para unos 8 moldes pequeños):

  • 500 ml de nata para montar (35% MG)
  • 200 ml de leche entera
  • 120 g de azúcar
  • 10 g de hojas de hierbabuena
  • 1 limón grande (ralladura y 60 ml de zumo)
  • 6 g de gelatina neutra (un sobre o 4 hojas)
  • aceite de girasol para engrasar los moldes

Panna Cotta Limon Hierbabuena (1)

Elaboración:

Lavar la hierbabuena y separar 10 g de hojas. Picar finitas y añadirlas al azúcar junto con la ralladura de limón.

Frotar el azúcar entre los dedos para ayudar a desmenuzar la hierbabuena. Así se ayuda a extraer los aceites esenciales de las hojas, que se impregnan en el azúcar, que se irá poniendo verdecito.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (2)

Hidratar la gelatina en el zumo de limón. Reservar.

Mezclar la nata, la leche y el azúcar aromatizado en un cazo y ponerlo a calentar a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Cuando hierva, apagar, apartar del fogón y dejar reposar un par de minutos.

Añadir la gelatina hidratada (si son láminas, agregar también el zumo de limón restante) a la mezcla caliente y remover para que se disuelva bien. Dejar entibiar.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (3)

Si vamos a querer desmoldar la panna cotta, engrasar ligeramente los moldes con una servilleta untada con aceite de girasol.

Filtrar la crema con un colador fino y rellenar los moldes.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (4)

Tapar cada molde con un film transparente que toque la superficie de la panna cotta (así evitaremos que se forme costra) y dejar cuajar en la nevera alrededor de 8 horas como mínimo.

Panna Cotta Limon Hierbabuena (5)

Para desmoldar, pasar un cuchillo de filo estrecho por el borde del molde (por eso es mejor que no tenga recovecos) para despegar y dejar que entre aire. Voltear sobre un platito y dejar que se suelte (puede hacer falta sacudir un poco).

¡Y a disfrutar de una deliciosa y refrescante panna cotta de limón y hierbabuena!

Panna Cotta Limon Hierbabuena (11)

Notas:

Hice la mitad de las cantidades porque tenía poca hierbabuena y, aunque creo que sólo de limón estará riquísima, no quise renunciar a probar con el combo. En la receta original indican 24 gramos de hierbabuena, así que en media receta deberían ir unos 12. Yo tenía sólo 5, pero como eran ya hojas limpias de tallos, me imagino que está más cerca de lo que debe quedar al final, por eso os indico 10 g de hojas en la lista de ingredientes. A mí me parece que está bien así, la hierbabuena se nota pero no avasalla con su sabor, pero podéis aumentar la cantidad y ver qué pasa.

Como en mi súper venden las hierbas en cantidades industriales (cuando las tienen) la hierbabuena que usé estaba congelada de otra ocasión. Esa es la razón de que en la foto de los ingredientes se vea un poco mustia. Supongo que también se puede usar menta, ya me contaréis si la usáis.

Ah, como soy un poco fanática del sabor y aroma del limón, puse la ralladura de uno entero en lugar de medio, aunque como era mediano, pues tampoco es tan grave la cosa.

Si queréis exprimir al máximo el jugo de la hierbabuena, también se puede triturar en lugar de picar. Yo tenía tan poca cantidad de hojas que me pareció contraproducente (y también está la cosa de la pereza de lavar cacharros).

En la cocción las cantidades se reducen y al final el volumen es inferior. Por ejemplo, yo tenía unos 380 ml de líquidos y al final había poco más de 300, así que imagino que con la receta entera saldrán unos 650 ml de panna cotta. Siempre intento apuntar estas cosas, para saber a qué atenerme en el futuro y no quedarme corta o larga.

La textura está muy bien, suave pero firme, y muy cremosa. A mí me ha gustado tal cual, pero, si os gusta la panna cotta muy blanda, creo que se podría añadir un poco más de cantidad de líquidos. En la receta original mencionan que lo óptimo es 1 hoja de gelatina (o sea, 1 g) por cada 200 ml de líquido y sumando las cantidades vemos que nos faltarían 50 para completar los 800 ml.

Os recomiendo no usar moldes con formas complejas, porque es más probable que se enganchen al desmoldar. Aunque también podéis usar el truco de sumergir el molde en agua caliente (sin que entre agua en el interior, obviamente) durante unos segundos para favorecer que la gelatina se ablande y se despegue del molde. Lo mismo os vale para moldes grandes. 😉

También podéis optar por cápsulas de silicona, yo las usé en la receta de panna cotta de café y da buen resultado también.

A mí me ha conquistado totalmente el combo limón-hierbabuena con la cremosidad de la panna cotta, es untuoso pero refrescante. En cuanto a variantes, supongo que la lima también puede quedar bien y, ya metiéndonos a innovar, ¿qué tal os suena naranja y albahaca?

Panna Cotta Limon Hierbabuena (9)

Fuente:

La receta es una propuesta de Biscayenne en el blog El Comidista. Como os decía arriba, reduje la cantidad de hierbabuena y también un pelín de azúcar.

Participantes:

Elvira: Tocinillo de limón
Carabiru: Panna cotta de limón y hierbabuena
Mónica: Scones de limón y arándanos
Eva: Brownie de limón con glaseado
Berta: Pie de limón
Cristina: Scones de limón
Ligia: Trifle de limón y cerezas
Laura: Espaguetis con sepia y salsa de limón
Noelia: Helados de limón (en su piel)
Eva: Gominolas caseras de limón
Natalia: Pollo al limón estilo chino
Maryjose: Panna cotta de limón con coulis de hierbabuena
Sara: Mousse de limón y limoncello
Silvia A.: Gelatina de limón aromatizada

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