Matchamisú

Pues sí, con este tiramisú de matcha rompo la racha de alternancia dulce/salado que estaba llevando. Intentaré enmendarme y hacer dos saladas seguidas para volver al redil. En cualquier caso, creedme, este tiramisú bien merece la pena saltarse el orden de las publicaciones.

Tiramisu de Matcha (12)

En el tiramisú clásico, que tengo pendiente hacer, el sabor dulce de la crema de mascarpone contrasta con el amargo del cacao puro y la intensidad del café. En esta versión, el amargor lo aporta el té matcha tanto espolvoreado por encima como en el baño de los bizcochos. El resultado es en cierta manera similar, pero mucho con un sabor más delicado y sutil. Si os gusta el tiramisú, tenéis que probarlo, J. incluso dice que le da varias vueltas al original.

Ingredientes (para 8 raciones):

  • 300 ml de agua caliente
  • 30-50 ml de ron (opcional)
  • 2 cucharadas de té matcha para cocinar
  • 3 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de azúcar
  • 250 g de mascarpone
  • 18-24 bizcochos de soletilla o savoiardi
  • Té matcha para espolvorear

Tiramisu de Matcha (1)

Elaboración:

Tamizar 2 cucharadas de té matcha en polvo en el agua caliente y remover con unas varillas hasta que se disuelva y no queden grumos.

Batir el mascarpone en un cuenco hasta que no tenga grumos y reservar.

Lavar bien los huevos. Separar claras de yemas y reservar las claras en un cuenco tapado con film en la nevera.

Mezclar las yemas con el azúcar en un cuenco amplio y batir con las varillas hasta que blanqueen y se pongan espumosas (lo que os digo siempre, mi admiración si lo hacéis a mano, yo uso las varillas de la batidora, jajaja).

Añadir en dos o tres tandas el mascarpone, batiendo bien hasta obtener una crema uniforme.

Añadir la mitad del ron, 15-25 ml, y remover hasta integrarlo bien.

Tapar el cuenco y guardar en el frigorífico.

Montar las claras a punto de nieve (para que queden más firmes un truco es añadir una pizca de sal antes de montarlas).

Tiramisu de Matcha (2)

Sacar la crema de mascarpone de la nevera e incorporar las claras en tandas, mezclando suavemente con una espátula haciendo movimientos envolventes, para evitar que se bajen.

Tiramisu de Matcha (3)

Tapar y guardar en la nevera.

En un plato hondo o recipiente profundo, mezclar el resto del ron con el té matcha ya frío.

Bañar los bizcochos en el té hasta que empiecen a ablandarse. Escurrir la humedad sobrante apretándolos ligeramente y hacer una capa base de bizcochos en el fondo del recipiente que vayamos a usar para montar el tiramisú.

Tiramisu de Matcha (5)

Cubrir los bizcochos con una capa de crema de mascarpone. Alternar capas de bizcochos y crema hasta tener la altura deseada recordando terminar siempre con crema de mascarpone.

Tiramisu de Matcha (7)

Cubrir con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos un par de horas.

Tamizar té matcha al gusto por encima cuando lo vayamos a servir.

Tiramisu de Matcha (10)

¡Y a saborear el matchamisú!

Notas:

El tiramisú lleva huevos crudos, y eso es algo que echa para atrás a alguna gente por miedo a intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, con una correcta manipulación de los huevos y teniendo especial cuidado de no dejarlo demasiado tiempo a temperatura ambiente no debería haber problema (por eso he insistido tantas veces en lo de guardar en la nevera entre preparaciones). Dos recomendaciones básicas son lavar bien los huevos justo antes de usarlos sumergiéndolos en agua con unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida (importante esto, a ver si por no intoxicarse por una cosa se hace por otra) y no cascarlos directamente en los recipientes donde los vamos a procesar. También se pueden yemas y claras pasteurizadas, calculando los gramos necesarios (un huevo pesa unos 65 g, de los cuales unos 22 son de yema y 43 de clara). Y ya si os sentís estupendos y tenéis termómetro de cocina, podéis pasteurizar los huevos como explican en este post.

Como veis en las fotos, yo en vez de utilizar un recipiente profundo, monté el tiramisú sobre una bandeja. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Por una parte queda muy bonito visualmente, pero por otra corremos el riesgo de que se escurra si la crema no es suficientemente firme. Para hacerlo más estable lo mejor es alternar la dirección de los bizcochos, en una capa colocarlos a lo largo y en la siguiente a lo ancho (cosa de la que yo me olvidé, como si no fuera arquitecta y no supiera que la estabilidad de un muro depende del correcto aparejado de los ladrillos, jajaja).

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También podéis montar el tiramisú en vasitos individuales, para ello lo más cómodo es partir los bizcochos en trozos.

Tiramisu de Matcha (4)

Por cierto, no sé si es muy ortodoxo, pero nosotros congelamos los vasitos tapados con film transparente y, teniendo previsión para que les de tiempo a descongelar, da buenos resultados.

Fuente:

Después de un experimento rozando lo desastroso en el que obtuve un HULKiramisú completamente VERDE (y cuando digo completamente, quiero decir COMPLETAMENTE), decidí dejarme de inventos poco fotogénicos y versionar el clásico de la forma más sencilla, cambiando café y cacao por té y té en polvo. Para eso usé la receta de tiramisú clásico de María Lunarillos que tenía guardada desde hace años para probarla.

Pilaf aromático con shiitake y té genmaicha

Supongo que os habréis dado cuenta ya de que me gusta mucho probar platos de otros países y culturas. Esta vez os traigo una receta de fusión, un plato de Oriente Próximo cocinado con ingredientes del Lejano Oriente. Hum, eso ha sonado un poco como un capítulo de Barrio Sésamo, ¿no? Jajajaja. El caso es que el pilaf es una forma de preparar el arroz atribuida a turcos o persas, mientras que el arroz jazmín es típico tailandés y las setas shiitake y el té genmaicha provienen de Japón.

El resultado es una receta muy aromática, donde se mezclan el sabor tostado del té, con el ahumado de las setas, el picante del jengibre y la sutil fragancia del arroz jazmín. Lo que podría ser un batiburrillo de sabores y aromas, acaba formando delicioso plato vegano que os recomiendo mucho probar.

Pilaf Shiitake Genmaicha (7)

Por cierto, llevo un tiempo logrando cumplir mi propósito de intercalar recetas dulces con propuestas saladas para no convertir el blog en una cueva de golosos y estoy muy contenta, a ver si dura la racha.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 2 cucharadas de té genmaicha japonés
  • 800 ml de agua
  • 35-40 g de setas shiitake deshidratadas
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1 diente de ajo
  • una rodaja gruesa de jengibre fresco
  • 1/2 taza de arroz jazmín
  • 1/2 taza de arroz jazmín rojo
  • sal y pimienta
  • opcional: rodajas de limón y aceite de guindilla

Pilaf Shiitake Genmaicha (2)

Elaboración:

Colocar el té genmaicha en un cuenco grande (que sea como de un litro, para que quepa holgadamente el té y poder remover las setas cuando las añadamos).

Poner el agua al fuego en un cazo, apartar cuando rompa el hervor, dejar enfriar un par de minutos (ya que se recomienda infundir esté té a 80 ºC) y verter sobre genmaicha. Dejar infundir 3 o 4 minutos y filtrar.

Volver a verter la infusión en el cuenco y añadir las setas deshidratadas removiendo para que se empapen. Dejar reposar al menos una hora para que se rehidraten.

Pilaf Shiitake Genmaicha (1)

Pelar y picar el ajo y el jengibre muy finitos.

Lavar el arroz una vez y escurrir bien el agua (he leído que no se recomienda lavar el arroz jazmín demasiado porque pierde aroma, pero no sé).

Pilaf Shiitake Genmaicha (3)

Extraer las setas del té, escurrirlas bien y reservarlas en un plato.

Separar 600 ml del “caldito” resultante. Reservar lo que sobre por si hace falta para acabar de cocer el arroz y completar con agua si no hay suficiente.

Calentar el aceite de sésamo a fuego medio en una olla o sartén profunda. Cuando esté caliente, saltear el ajo y el jengibre picados durante dos o tres minutos.

Pilaf Shiitake Genmaicha (4)

Añadir el arroz removiendo bien con una cuchara de madera para que se impregne del aceite y saltear otro par de minutos.

Añadir las setas, remover bien con la cuchara de madera.

Pilaf Shiitake Genmaicha (5)

Agregar el “caldito” que hemos reservado y dejar la olla a fuego medio hasta que empiece a borbotear. Colocar la tapa y cocinar a fuego suave unos 35 minutos, sin remover, hasta que el arroz blanco esté cocido y el rojo esté hecho pero aún un poco crujiente. Si se queda sin agua y aún no está listo, añadir el “caldito” que hayamos reservado, o agua si no había suficiente.

Pilaf Shiitake Genmaicha (6)

Retirar del fuego y salpimentar al gusto.

Servir caliente acompañado de rodajas de limón y, si queremos darle un toque picante, un poco de aceite de oliva con guindilla macerada.

Pilaf Shiitake Genmaicha (8)

Contadme qué os parece, en casa ha triunfado esta mezcla de sabores, texturas y aromas. 😀

Notas:

Tanto los arroces como el aceite de sésamo y las setas deshidratadas los compramos en un supermercado oriental que hay en nuestro barrio. El té genmaicha lo podéis comprar aquí. Son ingredientes un poco exóticos, pero que cada vez es más habitual encontrar en grandes superficies.

El tiempo de hidratación mínimo de las setas es alrededor de 1 hora, pero os recomiendo preparar el té por la mañana y dejarlas en él hasta la hora de preparar la comida.

Este té tiene un tiempo de infusión recomendado, pero como es para cocinar, no pasa nada si lo excedemos un poco (no demasiado, que puede amargar).

Si os da pena tirar las hebras de té después de usarlo (el té genmaicha está riquísimo, por cierto), debéis saber que se puede hacer una segunda infusión, aunque saldrá un poco más suave que la primera. 😉

El punto del pilaf es que el arroz esté al dente, en el caso de esta receta, al mezclar dos arroces con tiempos de cocción distintos, conseguiremos el toque crujiente con el integral mientras que el blanco estará perfectamente cocido. Si usáis sólo arroz blanco, lo suyo es que lo cocinéis un poquito menos de lo habitual.

Importantísimo no remover el arroz mientras se cocina. Insisto, NO REMOVER EL ARROZ. Se cuece a fuego suave para que no se agarre a la olla y listo. Dejad la cuchara quietecita.

Fuente:

Buscando formas diferentes de usar el genmaicha, llegué a esta receta que me encantó porque llevaba tiempo buscando una excusa para volver a cocinar con setas shiitake.

Empanadas de brócoli y requesón (Juego de blogueros 2.0)

Esta vez se me ha echado el tiempo encima y he estado a un tris de no participar en el juego, lo reconozco. El mes pasa muy rápido y dejar para la última semana la tarea puede hacer que en el último momento surjan dificultades e imprevistos. Se me ocurrían tantas posibilidades con este ingrediente que creo que en parte fue incapacidad para decidirme por ninguna. Al final las elegidas han sido estas fantásticas empanadas argentinas de brócoli y requesón.

Empanadas de Brócoli y Requesón (10)

Como siempre, al final del post podréis encontrar los demás blogs participantes, por si os pica la curiosidad.

¡Vamos allá!

Ingredientes (para 8 empanadillas):

Masa:

  • 250 g de harina de fuerza
  • 50 g de mantequilla
  • 100 ml de agua fría
  • 15 ml (1 cucharada) de zumo de limón
  • sal al gusto
  • Opcional: un huevo para pincelar

Empanadas de Brocoli y Requeson (1)

Relleno:

  • 200 g de brócoli
  • 1 o 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla grande
  • 125 g de requesón (o ricotta)
  • 50 g de queso curado
  • sal y pimienta al gusto

Empanadas de Brocoli y Requeson (3)

Elaboración:

En un cuenco amplio, formar un volcán con la harina, espolvorear la sal por encima y añadir la mantequilla cortada en trozos.

Desmigar la mantequilla con la harina a pellizcos hasta que tengamos una mezcla arenosa.

Añadir a poquitos y alternando, un poco de agua fría y un poco de zumo de limón, mezclando bien con un tenedor antes de agregar más.

Amasar bien hasta tener una masa elástica y sin grumos.

Empanadas de Brocoli y Requeson (2)

Dejar reposar en la nevera la menos una hora tapado con film transparente.

Mientras, cocinar al vapor el brócoli, en una olla pequeña con un dedo de agua. El brócoli tendrá que quedar tierno pero no deshacerse, un poco al dente. Escurrir y dejar enfriar.

Cortar la cebolla en juliana fina y pochar en una sartén con el aceite de oliva, hasta que esté transparente. Retirar del fuego y dejar atemperar.

En un cuenco grande, desmenuzar el requesón (sirve queso ricotta también), añadir el brócoli troceado fino y la cebolla pochada. Salpimentar al gusto

Rallar el queso curado y mezclar hasta integrar toda la mezcla.

Empanadas de Brocoli y Requeson (4)

Sacar la masa de la nevera, dividirla en 8 partes iguales y formar bolas con ellas.

Espolvorear un poco de harina en una superficie de trabajo, y estirar cada bola hasta tener un disco de unos 12 o 15 cm de diámetro.

Colocar una cucharada colmada del relleno (más o menos una octava parte del total) sobre medio disco de masa.

Empanadas de Brocoli y Requeson (5)

Pincelar los bordes del disco con un poco de agua, y doblar la masa restante sobre el relleno, apretando los bordes. Sellar bien haciendo un repulgue como se ve en este vídeo.

Repetir con el resto de bolas de masa y relleno hasta tener las 8 empanadas.

Colocar sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Empanadas de Brocoli y Requeson (6)

Opcionalmente, y para que queden más doradas, se pueden pincelar las empanadas con huevo batido.

Empanadas de Brocoli y Requeson (7)

Hornear a media altura, a 180 ºC durante 15-20 minutos con calor arriba y abajo.

Retirar del horno y dejar enfriar un poco antes de comerlas (el relleno puede quemar mucho). Frías están muy buenas también, pero la masa deja de estar crujiente.

Empanadas de Brócoli y Requesón (8)

Notas:

J. me enseñó una forma que es infalible para hacer brócoli al vapor, sin trocearlo, metiendo la cabeza entera con el tallo hacia abajo metido en 1 dedo de agua, de esa forma el calor sube por él y el vapor rodea todo el brócoli, que se cuece sin deshacerse.

También se puede cocinar en el microondas, pero la verdad yo no lo he hecho nunca.

En mi súper no había requesón normal ni ricotta, así que he usado requesón de cabra. Teníamos miedo de que tuviese un sabor muy fuerte, pero queda bien.

Nosotros optamos por rallar un queso duro mezcla de leche de vaca, cabra y oveja, pero si lo preferís, se puede sustituir por un queso rallado que funda bien.

En la receta original usan manteca bovina, quizá por eso ponen la cucharada de zumo de limón, para suavizar el sabor. No sabría deciros, yo por si acaso la dejé.

Las empanadillas que salen son tirando a grandes, quizá os apetezca hacerlas más pequeñas, para un picoteo más que como plato principal.

Empanadas de Brócoli y Requesón (9)

Fuente:

Para el relleno partí de esta receta, a la que cambié los tipos de quesos, principalmente. En el mismo blog encontré la receta de la masa base.

Lista de participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/

Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/

Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com

Fe: http://www.codigosecreto280.com/

Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/

Mónica: http://dulcedelimon.com

Chus: http://www.elcrepitardelosfogones.com/

Inma: http://entre3fogones.com/

Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/

Sandra: https://justfoodlovers.com/

Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/

Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es

Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/

Jorge: https://mastercocinillas.com/

Silvia R.: https://misdeliciosastentaciones.wordpress.com/

Antxon: http://musloypechuga.com

Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/

Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/

Taty: https://planetaty.wordpress.com/

Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/

Kemberlyn: http://www.sonrisavegana.com

Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/

Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Pollo marinado “a la Masatoshi”

Hasta que conocí esta receta, nunca se me había ocurrido cocer carne en té negro para darle sabor. Aunque de primeras parece un poco extraño, pensándolo bien tampoco es tan diferente de cocinarla en caldo de verduras. Utilizando un buen té puro los resultados son espectaculares.

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Este pollo marinado con verduras se come frío y por eso me parece una opción perfecta para una cena ligera, aunque también para un picnic (ahora que está a punto de volver la primavera y las temperaturas más agradables) o para llevar en un tupper al trabajo. Es muy fácil de hacer, no hace falta ser un cocinillas para cocer una pechuga y cortar unas verduras. Lo único que hay que tener en cuenta es que el marinado necesita unas horas para funcionar, así que hay que planearlo con un poco de tiempo.

Ingredientes (para 4 raciones):

  • media pechuga de pollo
  • 1 cucharada colmada de hojas de té negro
  • 1 cebolla mediana
  • 2 o 3  zanahorias
  • 60 ml de salsa de soja
  • 60 ml de mirin
  • 60 ml de vinagre de arroz
  • Opcional: mix de lechugas para acompañar

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Preparación:

Hervir 500 ml de agua, retirar del fuego e infundir durante 4 minutos las hebras té negro (también sirven 2 bolsitas de té negro, sin aromatizar).

Filtrar y poner al fuego en una olla pequeña.

Cocer en la infusión de té la pechuga,  ya sea entera o cortada en 2 trozos a lo largo, hasta que esté bien cocida (dependiendo del tamaño, serán de 15 a 20 minutos).

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Cortar la cebolla en pluma, pelar las zanahorias y cortarlas en bastoncitos finos.

Colocar el pollo cocido en un recipiente profundo (tipo bandeja pyrex), rodear los bastoncitos de zanahoria y la cebolla cortada.

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Mezclar la salsa de soja, el mirin y el vinagre de arroz en un cuenco.

Bañar con la salsa, si es necesario añadir más cantidad se hará siempre a partes iguales (no hace falta que lo cubra todo, ya que las hortalizas soltarán jugo, pero sí lo bastante).

Cubrir la bandeja con film transparente y dejar marinar en la nevera al menos 6 horas (una de las veces que lo preparé estuvo casi 24 horas y no pasó nada).

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Una vez pasado el tiempo de marinado, retirar la pechuga de pollo y cortarla en bastones de similar longitud a los de zanahoria.

Servir frío, poniendo un poco de pollo, un poco de cebolla y zanahoria, y un chorrito de la salsa de marinado. Se puede acompañar de un poco de lechuga aliñada con la misma salsa.

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Notas:

Aunque se puede usar té de bolsitas, os recomiendo probar con un té a granel de buena calidad, la diferencia se nota.

La salsa de soja es cada vez más habitual y fácil de encontrar, el vinagre de arroz y el mirin yo lo compro en supermercados orientales. He estado mirando y se puede sustituir el vinagre de arroz por vinagre de vino blanco suave  y un pelín de azúcar, y el mirin por jerez dulce. No he probado, así que no sabría deciros si el resultado es similar.

Yo lo he comido siempre con un variado de hojas de lechuga, pero a lo mejor está bueno con arroz blanco también. Si lo probáis contadme.

Fuente:

Esta receta es un clásico en el estudio donde trabaja J. La receta la dejó “en herencia” un becario japonés mucho antes de que J. empezase a trabajar allí, pero el plato se sigue cocinando y se le llama “pollo a la Masatoshi” en honor a él. En lugar de receta escrita, la tienen explicada con dibujitos, creo que gracias a otro excomponente del estudio, mirad qué bien se entiende.

Linzertorte o Tarta(letas) de Linz

En abril del año pasado me compré estos moldes de tartaletas que por unas cosas y por otras estuvieron casi un año sin ser estrenados, imperdonable. Como penitencia, la receta que inaugurase la era tartaletera tenía que ser especial (qué duro es expiar pecados, ains).

Aunque a mí nunca me la haya hecho (guiño-guiño-codazo-codazo) la receta elegida fue la de Linzertorte, uno de los “greitesjits” de J., una tarta que, si no me falla la memoria, aprendió a hacer en Alemania porque “ningún hombre puede llegar a los 18 años sin saber hacer tartas” (todo mi apoyo a esta norma, a la que añado que ninguna persona debería llegar a los 18 sin saber resolverse el tema alimenticio con cierta soltura).

Tartaletas de Linz (7)

Aunque el origen de la tarta de Linz, también conocida como tarta Linzer o Linzertorte, es austrohúngaro (no podía perder la oportunidad de escribir esta palabra) es muy tradicional en Austria, Hungría, Alemania y Suiza.

Según wikipedia, el registro más antiguo de esta receta lo podemos encontrar en el Codex 35/31 de 1653 en el archivo de la Abadía de Admont.

Y después de tanta charla, vamos al lío. 😉

 

Ingredientes (para una tarta de 26 cm o 6 tartaletas de 10 cm):

Masa quebrada:

  • 200 g de harina
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1/2 cucharadita de vainilla en polvo
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 140 g de azúcar
  • 1 clara de huevo
  • 1/2 yema de huevo
  • 125 g de mantequilla fría en dados
  • 125 g de almendra molida (también puede ser avellana)

Tartaletas de Linz (1)

Relleno:

  • 100-150 g de mermelada de albaricoque

Tartaletas de Linz (2)

Decoración:

  • 1/2 yema de huevo

 

Preparación:

Tamizar en un cuenco la harina con la canela, la vainilla, la levadura química y el azúcar.

Volcar la mezcla en una superficie de trabajo limpia formando un volcán.

Reservar la mitad de la yema del huevo, y batir ligeramente la otra mitad y la clara (Como yo soy un poco obsesiva a veces, lo hice báscula mediante, pero se puede hacer a ojo).

Volcar  el huevo batido, la mantequilla cortada en dados y la almendra molida en el centro del volcán de harina.

Mezclar los ingredientes lo más rápido posible para que no se derrita la mantequilla (que es el truco para una masa quebrada perfecta). Esto se puede hacer:

  • Pellizcándolos entre los dedos hasta formar una masa desmigada (así lo hice yo).
  • Con un mezclador de masas manual (que añado desde ya a mi lista de “lo necesito muy mucho”).
  • Con un cuchillo largo haciendo cortes paralelos, juntando todo en un montón otra vez y repitiendo hasta tener toda la mezcla en forma de migas (así lo ha hecho siempre J. que se sorprendió de que consiguiera hacerlo a pellizcos).

Una vez que tenemos la masa desmigada, se junta toda formando una bola apretada, se envuelve en film transparente y se deja reposar en la nevera durante media hora.

Tartaletas de Linz (3)

Precalentar el horno a 180 ºC.

Dividir la masa en dos partes, una un poco más grande que la otra.

Engrasar los moldes con mantequilla.

Si vamos a utilizar un sólo molde de tarta, extender la parte grande de la masa apretando con los dedos hasta cubrir con una capa más o menos uniforme el fondo y las paredes.

Si vamos a utilizar moldes de tartaletas, dividir la masa en partes iguales y proceder de la misma manera (la obsesiva que vive en mí y que de vez en cuando se asoma, me hizo utilizar la báscula también para esto).

Cubrir la masa con mermelada. La cantidad variará según el tamaño de los moldes y lo golosos que seamos. Yo puse más o menos una cucharada colmada por tartaleta.

Tartaletas de Linz (4)

Con el resto de la masa quebrada formar tiras aplastadas de más o menos un dedo de ancho y cubrir las tartaletas formando un enrejado.

Tartaletas de Linz (5)

Pincelar la superficie de la masa con la media yema restante (así se consigue una superficie dorada y brillante).

Tartaletas de Linz (6)

Hornear durante 25 o 30 minutos a 180 ºC, hasta que la superficie esté dorada. Para un único molde grande es posible que haga falta más tiempo de cocción.

Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Tartaletas de Linz (8)

 

Notas:

La tarta de Linz es de esas recetas que están más buenas de un día para otro, os aconsejo envolver las tartaletas en papel de aluminio y servirlas al día siguiente.

Mis moldes tienen una especie de pie que hizo imposible desmoldar las tartaletas sin romperlas, así que nos las comimos sin sacarlas. Me anoto a mi lista interminable unos moldes de esos con fondo desmontable.

La receta tradicional se hace con mermelada de grosellas, aunque también es habitual emplear de albaricoque, ciruela o frambuesas. Estos son los sabores que yo creo que le quedan bien a este tipo de masa, pero sobra decir que podéis rellenar la tarta con la mermelada que más os guste.

También parece que más que almendras, lo típico son avellanas, pero se pueden usar nueces o una mezcla de frutos secos al gusto. Me encanta porque con tantas variaciones se puede hacer bastantes veces la receta sin repetir sabor, jajaja.

Es una tarta que se presta para jugar con el enrejado, y también es común colocar almendra fileteada en el borde después de pincelar con huevo, pero como yo iba pillada de tiempo, las florituras se quedaron para otra ocasión.

Tartaletas de Linz (9)

Perfecta para acompañar una taza de té… o para que una bola de helado de vainilla no se sienta sola a la hora del postre. 😉

 

Fuente:

Hace tiempo J. me pasó un par de recetas de tartas típicas alemanas traducidas entre las que estaba ésta, una suerte, porque su recetario repostero está (casi) todo en alemán.