Granizado de piña y agua de Jamaica

Antes de que se nos caiga encima el otoño, quiero publicar una cosa que probé este verano y que subió como la espuma a los primeros puestos de mis refrescos favoritos, un granizado de piña con infusión de flores de hibisco. UNA PASADA de refrescante y rico.

En sí la receta no tiene ciencia ninguna, pero nunca vienen mal propuestas sencillas para sacudirnos de encima la idea de que cocinar algo diferente es difícil.

El agua de Jamaica tiene como ingrediente principal flores de hibisco, que son las que le dan ese color rojo intenso. Hay multitud de recetas, con montones de variantes que pueden llevar especias como la canela, el clavo o el jengibre, o frutas como las fresas, las cerezas o las moras. Suele llevar limón para potenciar un poquito el sabor ligeramente ácido de las flores, y más o menos azúcar para endulzar.

En mi caso, he usado una infusión que mezcla las flores de hibisco con cáscara de naranja y trozos de manzana seca, sin añadir edulcorantes porque la piña aporta suficiente dulzor.

Ingredientes:

  • zumo de piña (*)
  • infusión de hibisco

Elaboración:

Preparar la infusión de hibisco y dejarla enfriar en la nevera. (**)

Hacer cubitos de zumo de piña rellenando una cubitera (o varias).

Triturar los cubitos con una batidora de vaso (mi caso) o en el accesorio picador hasta obtener la espuma helada que es el granizado.

Verter el granizado de piña en un vaso, llenando aproximadamente 2/3 más o menos y completar con la infusión de hibisco fría.

Remover para integrar los dos componentes y ¡a beber!

Notas:

(*) Cuando estuvimos en Paraguay, comprábamos unas minipiñas muy jugosas y riquísimas que usábamos mucho para hacer batidos. Os lo juro, se podían exprimir con la mano, nunca había visto una cosa así. Lo comento porque, aunque yo no lo he probado, creo que se podría sustituir el zumo de piña por piña natural triturada, pasada por un colador y luego congelada, con unos resultados similares.

Ojo con el zumo, elegid uno bueno, que no sea néctar y preferiblemente sin azúcares añadidos. A mí me gusta uno que venden en mercadona, es exprimido y refrigerado, aunque no recuerdo ahora qué tal lo del azúcar.

(**) La infusión de hibisco la preparo por maceración en frío. Hay bastantes infusiones que se hacen muy bien así, incluidos muchos tés. Normalmente si quiero hacer mucha cantidad, no me complico hirviendo agua, la dejo reposar una noche en la nevera en una botella y por la mañana la filtro.

Al rebajar la infusión con zumo de piña, es preferible que sea un poco más intensa, así que hay que poner un poco más de mezcla por taza de la que se pondría para tomarla sola.

Variantes:

Si no queréis estar dependiendo de la batidora, una opción para disfrutar de este combo piña-hibisco son los polos. Mezcláis 2 partes de zumo de piña (o puré, para darle más cuerpo) y 1 de hibisco, rellenáis las poleras, y 4 horas al congelador.

También he probado a congelar la infusión y usar el zumo en líquido. En este caso me ha funcionado mejor dejar los hielos tal cual, sin granizar.

Queda tan bonito el vaso así en bicolor degradado, que creo que quedaría muy glamuroso como versión de la típica piña colada. ¿Y en gin tonic? 😉

Por cierto, no tengo fotos, pero he probado la infusión de hibisco con refresco de limón y está macanuda, así que creo que con granizado de limón, o con una limonada muy cargada funcionaría de lujo. Y la naranja tiene pinta de hacer muy buenas migas también. Madre mía, tengo muchas cosas que probar. Jujujuju

Fuente:

Completamente a sentimiento. Empecé mezclando al 50% pero me pareció que la piña necesitaba un poco más de protagonismo. Desde mi punto de vista, está bien una proporción que esté entre el 2 a 1 y el 3 a 1, a favor de la piña, claro. 😉

Horchata de semillas de melón o pepitada (Juego de Blogueros 2.0)

Cuando el melón salió elegido ingrediente del mes de agosto en el Juego de Blogueros 2.0, inmediatamente pensé en un experimento que J. y yo habíamos visto en un hilo de twitter de Iban Yarza y que días después me encontré en un vídeo en Instagram, una bebida refrescante a partir de las semillas del melón.

A J., como fan total de la horchata (ambos estamos de acuerdo en que tendríamos un grifo en casa dedicado exclusivamente a esta bebida), se puso a investigar y buscar referencias acerca de su origen e historia. Aunque a los españoles nos parezca que siempre es de chufa, lo cierto es que su verdadero origen al parecer estaría en la cebada. Y concretamente esta pepitada u horchata de semillas de melón tiene un origen sefardita.

Para no extenderme demasiado, os dejo dos enlaces que pasaron el filtro del interés de J., uno más histórico (y que incluso tiene una receta del siglo XVIII) y otro que habla de los distintos tipos de horchata.

El año pasado en agosto hice otro experimento, encurtido de cáscara de sandía (que si no habéis probado, tenéis que hacer ya mismo) y me pareció divertido volver a usar una parte del ingrediente distinta de la previsible.

A veces no nos damos cuenta de que tiramos cosas que podrían ser utilizables, como los restos de verduras que sirven para hacer caldo base, el tronco del brócoli que queda perfecto en ensaladas, el pan seco que se puede usar para hacer pudin de pan, las cáscaras de frutas que se pueden confitar o utilizar para aceite aromatizado o extractos, o incluso aprovechar para extraer pectina para usar en mermeladas, como en el caso de la piel de manzana… Vamos, un sinfín de cosas.

Al final del post os dejo la lista con el resto de participantes, que seguro que han propuesto deliciosas maneras de utilizar la parte del melón que yo no he usado en mi receta. 😉

Ingredientes para hacer horchata de semillas de melón:

  • 1 melón
  • agua
  • opcional: azúcar, miel u otro endulzante

Elaboración de la horchata de semillas de melón o pepitada:

Abrir el melón y retirar todas las pepitas junto con con la parte anaranjada de la pulpa.

Hacen falta entre 2 y 4 partes de agua por cada parte de semillas y pulpa dependiendo de lo concentrado que queramos la horchata (en mi caso el melón tenía 1 taza y puse 2 de agua, salió bastante intenso, perfecto para añadir hielos).

Poner las pepitas en el vaso de la batidora/trituradora y procesar hasta que se forme una pasta.

Añadir el agua y seguir batiendo otros 2 minutos.

Filtrar con un colador fino, una gasa o una tela.

Refrigerar y servir bien fría, sola o con hielo.

Si queremos añadir endulzante, se mezcla con la horchata una vez filtrada.

Notas:

Para hacer esta horchata de melón, lo más importante es que el melón esté bien madurito y mejor si es dulce. Nosotros este verano los estamos comprando en un puesto de melones y sandías que ponen cada año al lado del Manzanares y nos han salido muy ricos.

También hemos congelado parte de la horchata de pepitas de melón en una cubitera para probar a hacer granizado. Editaré la entrada cuando lo hagamos para deciros qué tal ha salido.

Esta receta también se puede hacer con semillas de calabaza, con mezcla de ambas o con semillas de melón y almendras. Lo estoy escribiendo y ya me están dando ganas de probar. 🙂

Para facilitar el filtrado, primero pasé el batido por un colador, la cascarilla amarillenta se quedó allí y el líquido resultante era bastante denso y “gordito”. Luego lo filtré con un colador de tela de los de café y me di cuenta de que se quedaba atrapada una especie de pasta blanquecina aunque lo suficientemente fina como para que no llegase a molestar de no haberla filtrado esa segunda vez. Por cierto, si os entra curiosidad por saber qué cantidad de residuo quedó tras el filtrado, aquí os lo dejo.

Fuente:

Como decía al principio, me basé en la información que fuimos recabando, pero la receta en sí no tiene ninguna ciencia.

Participantes:

Elvira: Milhojas de melón, queso y jamón
Carabiru: Horchata de semillas de melón o pepitada
Mónica: Creps con crema de melón y frutas
Inma: Ensalada de melón con jamón y langostinos
Silvia K.: Melón con jamón reinventado
Maribel: Sopa de melón con jamón
Maryjose: Ajoblanco de melón

Chocolate con café y especias

No quiero que se termine el invierno sin publicar esta receta de chocolate caliente aromatizado con especias y un extra de cafeína. ¿Os suena apetecible? Creedme, lo es, y eso que yo no soy muy fan del café. Lo preparé para el desayuno del día de Navidad (acompañado de estos biscotti de avellana y cacao) y ahí estaba, en borradores esperando que me decidiese a terminar de editar las fotos.

Chocolate Cafe Especias (3)

Una de las mejores cosas de la vida es un buen chocolate caliente. No os digo más que cuando vivía en Pontevedra y me tenía que hacer un análisis de sangre, en lugar de ir al Hospital Provincial, que me quedaba al lado, iba al Ambulatorio porque había allí al lado una Chocolatería Valor en la que me reponía del disgusto (me aterrorizan las agujas) con un buen chocolate con churros. Para disgusto el que me llevé cuando la cerraron. Ains.

En general la tradición en España lo empareja con churros o porras, especialmente en el desayuno del día de Año Nuevo, pero se puede comer con roscón, bizcocho o incluso galletas. ¿Y que me decís de coronarlo con una buena bola de helado de vainilla? Basta, que se me hace la boca agua.

Vamos a por la receta, echadle un ojo a las notas si tenéis niños en casa, sois veganos o intolerantes a la lactosa. 😉

Ingredientes (para 4 raciones generosas):

  • 200 g de chocolate a la taza en tableta
  • 1 anís estrellado
  • 2 bolitas de pimienta de Jamaica
  • 2 vainas de cardamomo
  • 1 ramita de canela
  • 800 ml de leche, bebida vegetal o agua.
  • 200 ml de café

Chocolate Cafe Especias (1)

Preparación:

Preparar el café de la manera habitual (o un poco más cargado si queréis que se note más el sabor).

Calentar la leche o el agua en una olla.

Añadir la ramita de canela, el anís estrellado, la pimienta de Jamaica y el cardamomo y llevar a ebullición a fuego lento.

Dejar hervir 2 o 3 minutos, removiendo con una cuchara de madera para evitar que se forme nata.

Dejar reposar un par de minutos apartado del fuego y colar para retirar las especias.

Añadir el chocolate troceado, volver a poner la olla a fuego suave y remover con una cuchara de madera para ayudar a que se vaya derritiendo.

Cuando vuelva a hervir, cocer un par de minutos más sin parar de darle vueltas con la cuchara para que no se pegue al fondo de la olla.

Apartar del fuego, añadir el café caliente y remover con la cuchara de madera para mezclar homogéneamente.

Servir caliente y con algo rico para mojar.

Chocolate Cafe Especias (2)

Notas:

Cuando hago chocolate a la taza, suelo usar tabletas, generalmente de Valor o de Simón Coll, que ya lleva canela, así que si no queréis pasaros con ese sabor, es mejor quitar la ramita de la mezcla de especias.

Si queréis potenciar el aroma y sabor de las especias os recomiendo hacer el paso de infundir la leche previamente y dejarla enfriar unas horas sin retirar las especias. Yo lo suelo hacer por la noche y así la tengo lista para un chocolate matutino. 🙂

Como el café se añade al final del todo, si tenéis niños, podéis separar su parte del chocolate caliente y después cafeinizarlo para los adultos de la familia, jajaja. También podéis usar café descafeinado, si no queréis renunciar al sabor pero no podéis/queréis tomar cafeína por la causa que sea.

El chocolate a la taza se puede preparar con agua, así que si sois veganos o intolerantes a la lactosa, tenéis dos opciones (o quizá más) una, sustituir la leche por agua o dos, hacer esta receta con la leche vegetal de vuestra elección. El procedimiento será el mismo.

¡A disfrutar de un chocolate rico y energizante!

Fuente:

Improvisación sacando ideas de aquí y de allá, sin orden ni concierto, sin cantidades preestablecidas ni ingredientes obligatorios. Es más, os animo a que probéis vuestras propias mezclas de especias y que me las contéis en comentarios. 😉

Ponche de café y huevo

Venga, hoy una receta rápida y fácil para las mañanas post fiestas navideñas, ponche de café y huevo con un chorrito de licor. Las resacas se pasan más fácil con un poquito de lo que las ha ocasionado, ya sabéis. Jajajaja.

Ponche Cafe Huevo (2)

No tiene complicación ninguna y podéis usar tanto café recién hecho como el sobrante del día anterior. Yo no soy muy de cafés pero una taza de este ponche bien calentito entra solo, así de claro.

Vamos al lío, que de lío tiene muy poco, ya veréis.

Ingredientes (para 2 tazas):

  • 300-400 ml de café
  • 60 ml de leche condensada
  • 2 yemas de huevo
  • un chorro de ron, brandy, coñac… (al gusto)

Ponche Cafe Huevo (1)

Elaboración:

Poner el café caliente con la leche condensada, las yemas de huevo y ron negro al gusto en el vaso de la batidora. Batir a velocidad baja hasta que la mezcla se ponga espumosa.

 

Servir el ponche de café en vasos, tazas o copas (según lo glamurosos que os sintáis), y beber bien calentito.

Ponche Cafe Huevo (3)

¡Y chimpún! Os dije que no tenía complicación ninguna. 😉

Notas:

Como lleva huevo crudo, a alguna gente le dan un poco de reparo este tipo de ponches, aunque con una correcta manipulación no debería haber problema. Siempre se pueden usar yemas pasteurizadas (yo de momento sólo he visto claras, pero estaré pendiente). Teniendo un termómetro de cocina está la posibilidad de pasteurizar los huevos antes de usarlos, como explican en este post, o mantener la mezcla durante unos 4 minutos a una temperatura entre 60 y 64 ºC. En mi caso los lavé bien con agua y unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida.

Yo puse caña paraguaya, pero he visto recetas donde usan ron, otras brandy y algunas incluso licor café. Con unos 15 o 20 ml (alrededor de una cucharada) de licor, sale suave pero con bastante sabor, si os gusta un poquito más fuerte, ya sabéis.

¿Que preferís hacerlo sin alcohol pero os gusta la chispa de sabor que da el licor? Podéis sustituirlo por unas gotitas de esencia de ron, brandy… Nunca lo he usado y no sé ni la cantidad adecuada ni qué tal es el resultado, la verdad.

Para darle un sabor y aspecto más navideño, os sugiero espolvorear un poco de canela y nuez moscada por encima.

¿Y qué hacemos con las claras sobrantes? Una sola palabra: FINANCIERS. Ay, qué ricos. Venga, va, otra opción son estas galletas de azúcar.

Fuente:

Hice este ponche ya hace un año y se fue quedando traspapelado esperando el momento de publicarse hasta ahora. Sé que copié la idea de usar leche condensada, en lugar de azúcar y leche, de alguna parte pero ahora no recuerdo de donde. Y eso que suelo apuntar las referencias…

Batido verde, muy verde

Hoy os traigo una receta sana y repleta de vitaminas para empezar el día con un extra de energía, un batido verde, de esos que se han puesto tan de moda. En casa no somos muy de seguir modas, pero en Paraguay nos aficionamos muchísimo a los batidos de frutas y al volver nos compramos una batidora de vaso para seguir con la nueva tradición. Uno de nuestras rutinas más habituales de desayuno es que mientras uno se ducha, el otro prepara un batido con las frutas y verduras que hay. Si el batido está más bueno de lo habitual, lo apuntamos. No solemos seguir recetas, pero a mí me gusta investigar las que hay para coger ideas de combinaciones posibles.

batido-verde-2

Los batidos verdes se hacen con alguna verdura de hoja, ya sean espinacas, lechuga, coles como la famosa kale, apio, perejil… que se mezcla con frutas y algún líquido, generalmente agua o bebida vegetal, pero también té o alguna otra infusión. A partir de aquí, lo que hace falta es imaginación y ganas de experimentar.

En esta receta yo he usado té bancha, que tiene un sabor suave y sutil. Se podría pensar que un sabor tan delicado pasaría desapercibido entre las espinacas y la fruta, pero lo cierto es que se va haciendo notar en cada sorbo de una forma muy agradable.

Ingredientes (2 vasos grandes):

  • 250 ml de té verde
  • 1 naranja
  • zumo de medio limón
  • 2 puñados de espinacas
  • 1 plátano grande

batido-verde-1

Elaboración:

Preparar el té la noche anterior, mejor si es de buena calidad (puede parecer que no, pero aporta mucho sabor y agradeceréis que sea bueno), y reservar para usar frío por la mañana. Una bolsita es suficiente, si es a granel, 2 o 3 cucharaditas.

Pelar y trocear el plátano y la naranja (si usáis batidora de mano, que los trozos sean tirando a pequeños).

Lavar y escurrir las espinacas.

Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora o licuadora (la mía es una batidora de vaso enorme llamada cariñosamente Felipa, jajajaja) y batir hasta que no queden grumos y se ponga espumoso (ya veréis qué color taaaaan rebonito, ains).

Servir en dos vasos grandes (dependiendo del tamaño de las frutas sale entre 600 y 700 ml) y beber disfrutando de cada trago. 😉

Notas:

Las naranjas mejor que sean bien sabrosas, eso es más fácil cuando están en temporada.

También se puede hacer con mandarinas o clementinas, 2 o 3 dependiendo del tamaño. O directamente cambiar de fruta y ver qué sale.

Ojo con los tiempos de infusión del té verde, se hace en 2 o 3 minutos, mucho más rápido que otras variedades y después amarga.

El plátano aporta suficiente dulzor, pero siempre podéis añadir un poco de miel o sirope.

También se puede usar fruta congelada para hacerlo más cremoso y refrescante.

Fuente:

La combinación de los 3 ingredientes principales, plátano, naranja y espinacas, me la encontré procrastinando en Pinterest. Después resultó que era de un batido proteínico, así que me quedé con la base y probé mi propia variación.