Mantequilla con rooibos y naranja

Vamos a empezar la temporada 2019 con una receta sencillita y resultona, mantequilla aromatizada con rooibos y piel de naranja, para darle un toque de distinción a las tostadas del desayuno.

mantequilla aromatizada rooibos (7)

Llevaba años queriendo intentar alguna receta de “mantequilla con cosas” y al final ha salido tan bien que ya estoy pensando en qué otras combinaciones de ingredientes quiero probar.

Ingredientes:

  • 100 g de mantequilla sin sal (puede ser margarina)
  • 2 cucharaditas de miel de azahar
  • 1 cucharadita de rooibos molido
  • ralladura de la piel de media naranja

mantequilla aromatizada rooibos (1)

Elaboración:
Cortar la mantequilla en trozos y dejarla a temperatura ambiente en un cuenco para que se ablande (no tiene que derretirse, por eso mejor evitar el microondas).

Moler el rooibos con un molinillo de café o de especias y tamizarlo ligeramente descartando las fibras más duras (*).

mantequilla aromatizada rooibos (2)

Cuando la mantequilla se haya ablandado, añadir la miel y mezclar bien con un tenedor.

Rallar la piel de naranja sobre la mantequilla y remover para integrarla.

Por último, espolvorear el rooibos y seguir removiendo con el tenedor hasta repartirlo homogéneamente.

mantequilla aromatizada rooibos (3)

Y ya está lista, sólo nos queda el “envasado”, que se me ocurren varias propuestas:

La primera, y más fácil, es colocar la mantequilla en un recipiente con tapa. También se puede tapar con film transparente.

Otra opción es poner la mantequilla en film transparente y formar un cilindro tipo chorizo, como en esta otra receta. Una vez se haya enfriado en la nevera se pondrá dura y mantendrá la forma.

Yo me puse en plan esteta y coloqué la mantequilla en un molde de silicona, la dejé endurecer en la nevera unas horas y después la envolví en papel de hornear. Es un poco rollo pero queda bonito. Creo que con moldes metálicos forrados con el papel antes de poner la mantequilla habría sido más fácil y rápido.

mantequilla aromatizada rooibos (4)

mantequilla aromatizada rooibos (5)

Notas:

(*) Si no sois muy tiquismiquis, se puede usar rooibos sin moler, pero tened en cuenta que las fibritas seguirán estando ahí. Si no tenéis molinillo, se puede moler más cantidad de la necesaria usando la batidora. Lo que sobre lo podéis usar para infusión igual que el rooibos normal.

Como la ralladura de naranja puede acortar el tiempo de conservación de la mantequilla, es mejor hacer poca cantidad, 50 o 100 g, para poder consumirla en pocos días.

mantequilla aromatizada rooibos (6)

Después de probar esta versión “dulce”, se me ocurrieron otras combinaciones posibles siguiendo con tés: rooibos o té rojo con frutos secos troceados seguro que funciona de maravilla, también puede estar bueno té matcha con ralladura de limón, o té negro molido con especias (por ejemplo las del típico té chai, jengibre, canela, cardamomo, clavo y pimienta). A ver si me animo algún día.

También me apetece intentar aromatizar la mantequilla con hierbas frescas u otros ingredientes “salados” ¿habéis probado alguna vez? ¿tenéis recetas?

Nosotros nos la comimos principalmente untada en tostadas, pero la mantequilla aromatizada se puede usar casi de la misma forma que la mantequilla normal, por ejemplo en recetas de galletas, o como cobertura “buttercream” para estas tartas que se han puesto tan de moda (y que dicho sea de paso, a mí me empalagan, jajaja).

mantequilla aromatizada rooibos (8)

Fuente:

Es una versión de esta receta a la que añadí el toque cítrico, que de verdad le sienta bien al rooibos. 🙂

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Barritas de remolacha, frutos secos y semillas (Juego de Blogueros 2.0)

Mi propuesta para el último reto de 2018 son unas barritas energéticas de remolacha, frutos secos y semillas variadas. Son unos bocaditos ideales para un tentempié de media mañana o una merienda junto con un té, un vaso de leche o un zumo.

Barritas Energeticas Remolacha (11)

Aunque hubo un empate entre endivias y remolachas, desde el primer momento tuve claro que quería utilizar las segundas. La elección fue motivada principalmente por su color, ya que cuando hice estos gofres de remolacha y naranja, aluciné bastante con el poder colorante de esta raíz. Me queda pendiente cocinar las hojas, porque esta vez se me pasaron y no las pude aprovechar, y probar remolachas de otros colores, porque de momento sólo he visto la roja/morada.

Tengo guardadas unas cuantas recetas con remolacha que quiero probar, pero en esta ocasión me decanté por las barritas energéticas ya que en el estudio donde trabaja J. estuvieron este mes con la entrega de un proyecto y quise regalarles un bocado diferente para reponer energías.

Si os gustan este tipo de tentempiés, tengo otra receta en el blog que ahora que me acuerdo, quiero volver a preparar, jajajajaja.

Como siempre, al final os dejo la lista de participantes del reto, que seguro que han preparado cosas deliciosas.

Ingredientes (para 16/18 barritas):

Para la base:

  • 1 remolacha grande
  • 3 plátanos maduros
  • 200 g de copos de avena
  • 3 cucharadas de sirope de arce (*)
  • 100 g de frutos secos (**)

Barritas Energeticas Remolacha (1)

Para la cobertura:

  • 80 g de arándanos
  • 45 g de copos de avena
  • 50 g de frutos secos (**)
  • 10 g de copos de coco (opcional)
  • 50 g de semillas (***)
  • 1 cucharada de sirope de arce (*)
  • 50 ml de bebida vegetal (en mi caso, leche de almendras)

Barritas Energeticas Remolacha (2)

Elaboración:

Empezamos por la base de las barritas.

Lavar bien, cocinar y pelar la remolacha. En mi caso la cocí al vapor, entera y con piel, para que no perdiese jugo, y la pelé una vez cocida. He leído que asándola en el horno, en papillote y también entera, se consigue potenciar los azúcares y el color, quiero probarlo para otras ocasiones.

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Trocear la remolacha cocida y triturarla bien junto con los tres plátanos, hasta obtener un puré homogéneo.

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Triturar los frutos secos y añadirlos al puré de remolacha y plátano junto con los copos de avena y el sirope. Para una textura un poco más fina, procesar durante unos segundos en la trituradora después de integrarlo todo.

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Precalentar el horno a 180 ºC.

Forrar con papel de hornear un molde rectangular o cuadrado (el mío es de 22×28 cm pero la receta decía que de 20×20).

Repartir la masa homogéneamente en el fondo de la bandeja y hornear a 180 ºC durante unos 8 minutos.

Retirar del horno y dejar reposar mientras preparamos la cobertura.

Trocear ligeramente los frutos secos y los copos de coco.

Combinar en un cuenco todos los ingredientes de la cobertura.

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Volcar la mezcla sobre la base prehorneada repartiéndola bien para que los arándanos no se queden apelotonados.

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Hornear de 12 a 15 minutos más a la misma temperatura hasta que la cobertura se empiece a tostar.

Retirar del horno y dejar enfriar en la bandeja.

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Una vez frío, trocear en porciones individuales, ya sean barritas o cuadrados.

Yo corté una parte en barras y otra en cuadrados y salen entre 14 y 18 porciones, aunque si hacéis bocaditos más pequeños salen unos pocos más.

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¡Y a recuperar energía!

Notas:

Mejor si la avena, al menos la de la base, es de la variedad suave, es decir, ya desmenuzada, porque así nos podemos ahorrar el tener que triturarla.

(*) No tenía sirope, así que lo sustituí por miel de azahar.

(**) Usé una mezcla, a partes iguales, de almendras, avellanas, anacardos y pistachos, tanto en la base como en la cobertura. Quizá me vine muy arriba con la variedad, la próxima vez creo que pondré sólo almendras y avellanas, aunque el toque verdecito de los pistachos es un plus estético. Podéis poner nueces, pacanas, cacahuetes… y a ver qué sale. También se pueden usar unos en la base, y otros en la cobertura.

(***) Ya puestos a ir a lo loco con la variedad puse, a partes iguales, semillas de calabaza, de chía, de lino dorado y un mezclillo que tenía por ahí que además de pipas de calabaza, también lleva de girasol, semillas de amapola, de lino marrón y de sésamo.

En mi caso, para la base no trituré los frutos secos, los desmenucé ligeramente con el mortero y los mezclé junto con el puré y el resto de ingredientes directamente en un cuenco, de forma que quedaron trozos de distintos tamaños en la masa. A mí me gusta así, pero podéis procesarlo un poco más.

Los copos de coco fueron una improvisación de último momento, pero la verdad es que es un sabor que le queda bastante bien. Si no encontráis copos, se puede usar coco rallado, pero no será lo mismo. Eso sí, intentad que no lleven azúcar añadido.

La receta original llevaba grosellas negras en lugar de arándanos, pero no encontré. Creo que cualquier fruto con un puntillo se sabor ácido puede valer, ya sean frambuesas, arándanos, grosellas… o incluso moras.

Barritas Energeticas Remolacha (10)

Fuente:

Saqué la receta de un blog vegano que encontré a través de pinterest. Inevitablemente, como es marca de la casa, hice un par de cambios para adaptar la receta a lo que yo tenía en la despensa.

Barritas Energeticas Remolacha (12)

Participantes:

Elvira: Ensalada de endivias con queso, membrillo y nueces
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Mónica: Crumble de remolacha y mandarina
Inma: Lomo de cerdo a la naranja con endivias
Maryjose: Tartaletas de endivias al roquefort

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Cáscara de cítricos confitada

No tenía pensado publicar esta receta, pero como la hice para utilizar la cáscara confitada en otra elaboración que próximamente aparecerá por aquí, me decidí a hacer un par de fotos y colgarla también.

La cáscara confitada de naranja, limón e incluso pomelo, lima y mandarina, se utiliza no sólo como ingrediente en otras elaboraciones como el típico roscón de reyes, sino que también se puede consumir como golosina. Y ojo, no nos llevemos a engaño, por muy casera que sea, es una bomba de azúcar y no hay que abusar.

Cascara Confitada Citricos (2)

Impresionante el sabor, especialmente el de los trocitos de limón. ¡Os recomiendo probar!

Ingredientes:

  • Piel de naranja, limón, pomelo…
  • azúcar
  • agua

Elaboración:

Lavar y pelar los cítricos, en mi caso, naranjas y limones, dejando la parte blanca interior.

Cortar las cáscaras en bastoncitos como de medio centímetro de ancho y largo al gusto.

Poner agua a hervir. Que sea suficiente para cubrir toda la cáscara que tenemos.

Cuando llegue al punto de ebullición, añadir las cáscaras y hervir durante unos 3-5 minutos.

Retirar del fuego, escurrir bien y repetir 3 o 4 veces más.

A este proceso se le llama blanqueo y sirve para eliminar el amargor de las cáscaras.

Una vez blanqueadas y bien escurridas, pesar las cáscaras.

Elaborar un sirope con agua y azúcar, poniendo la misma medida de cada uno que la que tenemos de cáscaras (en mi caso, tenía 180 g de cáscaras, así que el sirope lo hice con 180 g de azúcar y 180 g de agua).

Poner el sirope en un cazo al fuego. Cuando hierva, añadir las cáscaras, remover y dejar cocer durante unos 5 minutos.

Apagar el fuego y dejar reposar media hora.

Volver a calentar hasta que hierva, bajar el fuego al mínimo, y cocer lentamente, removiendo de vez en cuando hasta que se pongan transparentes.

Escurrir sobre una rejilla y dejar secar un día.

Cascara Confitada Citricos (1)

En mi caso las dejé sobre papel de hornear, las hice por la noche y por la mañana les di la vuelta para que se secaran también por el otro lado.

Y ya están listas para usar… por ejemplo… cubiertas de chocolate negro, jajajajajaja.

Para eso sólo tenéis que fundir el chocolate al baño maría, sumergir los bastoncitos y dejar que se endurezca la cobertura sobre papel de hornear.

Cascara Confitada Citricos (3)

¿Qué os parece? ¿Estáis deseando hacerlo? 😉

Notas:

Usé la cáscara de un limón y una naranja y media. Antes de blanquear, pesaba como 120 gramos, que se convirtieron en 180 g de cáscaras blanqueadas, y unos 200 g de cáscaras confitadas al final. Por tener un poco idea de cantidades.

Hay gente que reboza los bastoncitos en azúcar después de confitarlos, pero a mí me parece un exceso y tampoco me gusta masticar granos de azúcar, así que… así los he dejado.

Se puede conservar bastante tiempo y, como os dije más arriba, usarla por ejemplo, para el roscón de Reyes, el panettone o cualquier otra elaboración que lleve frutas confitadas.

Fuente:

Me leí como 5 recetas y cada una decía una cosa. En unas se pesaban las cáscaras al inicio, en otras tras el blanqueo… Unas elaboraciones hacían un sirope a partes iguales, otras con más agua… El proceso de cocción también era distinto. Total, un jaleo. ¿Qué hice al final? Pues el mix que veis ahí arriba, con un poco de todo, a mi manera.

 

 

Salteado de achicoria y cebolleta

Sí, habéis leído bien, en el título pone “achicoria” ¿la habéis probado alguna vez? Yo hasta hace un par de semanas, lo único que sabía de la achicoria era que hay un sustituto del café hecho a partir de su raíz. No tenía ni idea de que era una verdura de hoja, o al menos no era consciente de conocerla. La achicoria es de la misma familia que la escarola, la endivia y el radicchio italiano y comparte con ellas el regusto amargo. Si os gustan esas otras verduras, os gustará la achicoria y os recomiendo comprarla si la veis en la frutería.

El caso es que estoy en un grupo de consumo y cada dos semanas un agricultor ecológico de La Vera nos pasa una lista con los productos de temporada que está cosechando para que hagamos el pedido. Yo intento aprovechar para pedir cosas que no haya cocinado nunca. Hace cosa de un mes me llamó poderosamente la atención el “manojo de achicoria” y no pude evitar añadirlo a mi cesta. Así, a lo loco, ya buscaría luego recetas, jajajaja.

El manojo era gigantesco y la verdad es que nos pasamos una semana haciendo el festival de la achicoria, que si sopa, que si un cocido de alubias, patata y achicoria… Es muy versátil y le da un punto muy interesante a las preparaciones, un poco como los grelos.

Salteado Achicoria Cebolleta (2)

Esta receta no fue planeada, la preparé para comer y cuando vi el plato pensé ¿por qué no hago un par de fotos y para el blog? Sin probarla ni nada, si resultaba un fracaso, con borrar las fotos, solucionado. Como estáis leyendo este post, entenderéis que fue un éxito rotundo. A veces se me olvida que las recetas fáciles también merecen ser publicadas, porque no todo el mundo tiene ganas de complicarse la vida y necesita ideas rápidas.

Ingredientes:

  • Hojas de achicoria
  • 1 cebolleta pequeña por comensal
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal y pimienta

Salteado Achicoria Cebolleta (3)

Elaboración:

Seleccionar hojas de achicoria mezclando brotes más tiernos con hojas más oscuras (saben distinto y le da un punto interesante al plato).

Lavar bien la achicoria y retirar, si fuera el caso, los trozos secos o estropeados.

Cortar en trozos como de 12 cm de largo.

Cocinar al vapor unos minutos hasta que las hojas empiecen a cambiar de color. Reservar.

Pelar y cortar la cebolleta en aros finos (también vale en pluma).

Poner una sartén al fuego con un chorreón de aceite de oliva virgen, cuando esté caliente, saltear los aros de cebolla a fuego medio-alto hasta que se pongan transparentes y empiecen a dorarse.

Añadir entonces la achicoria y saltear a fuego fuerte un par de minutos mientras removemos con una espátula de madera para que se mezcle con la cebolleta.

Salpimentar al gusto y servir caliente acompañado de unos huevos a la plancha, por ejemplo.

Salteado Achicoria Cebolleta (1)

¡Y a disfrutar de un placer sencillo!

Notas:

No tengo ni idea de la cantidad de achicoria necesaria, puse en el cestillo la cantidad que me pareció suficiente por persona, teniendo en cuenta que reduce un poco su volumen al cocerse.

Se puede sustituir la cebolleta por cebolla o chalotas.

Lo de cortar las hojas de achicoria es para que sean más manejables en el plato, pero podéis cocerla entera.

Para cocer al vapor, yo uso un cestillo metálico metido en una olla con un dedo de agua. También se puede escaldar la verdura directamente en agua hirviendo, pero a mí me gusta más el resultado al vapor. Para los más intrépidos, se puede saltear la verdura cruda directamente, cuando son espinacas, yo lo hago así, pero con la achicoria me dio un poco de miedo que se quedase cruda.

¿Os va el picante? Se puede añadir unas rodajitas de guindilla al salteado.

Fuente:

Después de hacer el pedido, guardé un par de recetas en pinterest, entre ellas una de Martha Stewart cuyo título,”Sauteed Escarole with Fried Shallots”, me pareció prometedor. La verdad es que no llegué a leerla, y a la hora de ponerme a cocinar, tenía demasiada hambre como para buscarla e improvisé locamente. Salió bien, jajajaja.

Risotto de castañas y níscalos (Juego de Blogueros 2.0)

Después de dos meses de ausencia en el JdB2.0, vuelvo a la carga con una receta que sabe y huele a otoño a más no poder. Pero claro, con el ingrediente del mes, eso iba a pasar sí o sí cualquiera que fuera la receta elegida, es lo que tienen las castañas, ¿verdad?

Risotto Castañas Niscalos (07)

Confieso que estuve encantada con el resultado de la votación, en la que se produjo un empate entre castañas y alcachofas. Ambos son ingredientes que me encantan y con los que no había cocinado previamente. Aunque barajé el combo, finalmente elegí las castañas porque tenía ganas de experimentar con ellas desde hace tiempo. Son un ingrediente muy versátil y van perfectas tanto en preparaciones dulces como en saladas, como seguramente podréis comprobar en las recetas que hayan preparado mis compañeros del reto (cuyos enlaces os dejo al final de la entrada).

¿Y por qué risotto? Pues porque un porcentaje altísimo de las respuestas de J. a mis “Este mes ha salido *ingrediente x* en Juego de Blogueros, ¿qué podría hacer?” son “Risotto de *ingredientex*”, así que era inevitable que alguna vez cayese. Lo cierto es que como él es el experto en este plato, ésta ha sido la primera vez que lo he cocinado yo como chef y no como pinche. Si veis algún fallo, soy toda ojos a vuestras sugerencias.

Pues allá vamos con el risotto de castañas y níscalos, ¿estáis preparados?

Ingredientes (para 2 personas):

  • 12 – 16 castañas
  • aceite de oliva virgen extra
  • 1 cebolleta de unos 60 g
  • 1 diente de ajo
  • 120 g de níscalos
  • 180 g de arroz
  • 75 g de vino blanco
  • 1 ramita de salvia fresca
  • 1 ramita de romero fresco
  • caldo de verduras (unos 700 ml)
  • 50 g de parmesano
  • sal y pimienta

Risotto Castañas Niscalos (01)

Elaboración:

Escaldar y pelar las castañas. (*)

Limpiar los níscalos (**) y trocearlos (yo los que eran pequeños los dejé enteros porque me parece que quedan rebonitos, jajajaja).

Lavar y cinco o seis hojas de salvia y picarlas finitas junto con las de una ramita de romero (de media a una cucharada de cada, según querráis el sabor más o menos intenso).

Cortar la cebolleta y el ajo en brunoise.

Poner a calentar el caldo de verduras mientras vamos haciendo la receta.

Poner una cacerola al fuego con un chorro de aceite de oliva virgen extra (unas 2 cucharadas) y pochar a fuego lento la cebolleta y el ajo con un poco de sal.

Cuando la cebolleta esté transparente, añadir las castañas (enteras o troceadas) y rehogarlas durante un par de minutos.

Risotto Castañas Niscalos (02)

Añadir los níscalos y saltearlos unos 5 minutos, removiendo para marearlo todo un poco.

Risotto Castañas Niscalos (03)

Salpimentar y añadir el arroz. Rehogar removiendo con una cuchara de madera hasta que el arroz empiece a cambiar de color (que acabo de descubrir que esto se llama nacarar).

Risotto Castañas Niscalos (04)

Regar con el vino blanco, espolvorear la salvia y el romero picados. Subir el fuego a medio-alto y cocinar hasta que se evapore el vino.

Entonces bajar a fuego medio otra vez y empezar a incorporar el caldo (y aquí está el secreto del risotto) de cucharón en cucharón, esperando a que el arroz absorba el líquido antes de añadir el siguiente. Removemos de vez en cuando con una cuchara de madera.

La cantidad de caldo necesaria variará según el tipo de arroz, principalmente, también de la marca… Yo preferí tener caldo de más para no llevarme sorpresas (puse a calentar unos 900 ml y me sobró un poco menos de un vaso).

Cuando vayamos a añadir el último cucharón de caldo, agregar también la mitad del queso parmesano rallado y remover para repartirlo bien.

Retirar la cacerola del fuego antes de que se consuma el último caldo que hemos añadido y servir (el arroz seguirá absorbiendo líquido y así estará perfecto cuando esté servido).

Risotto Castañas Niscalos (05)

Al servirlo, se puede decorar con unas lascas de parmesano y unas hojitas de salvia y acompañar del resto del queso rallado, para añadir al gusto.

Risotto Castañas Niscalos (06)

¡Y a disfrutar de los sabores del otoño!

Notas:

(*) Si tenéis un truco infalible para escaldar castañas y lograr pelarlas fácilmente, estoy totalmente interesada en que me lo contéis, jajajaja. Nosotros pasamos bastante trabajito y muchas acabaron rotas. He visto aquí un par de trucos que usaré la próxima vez.

(**) Limpiar setas también tiene su miga, aquí os dejo un post que lo explica bastante bien, creo. Nosotros lo hicimos con servilletas de papel, secas y húmedas, y un cepillo de dientes blando estrenado para la ocasión, a falta de cepillo limpia setas, jajaja.

El tipo de arroz es una cosa a tener muy en cuenta a la hora de hacer el arroz, es mejor que sea uno redondo porque tiene más almidón, que es lo que ayuda a hacer cremoso a este plato. Por lo visto las variedades más utilizadas son el carnaroli y el arborio.

¡OJO! El arroz para risotto NO se enjuaga, ya que se elimina parte del almidón.

El caldo tiene que estar siempre caliente al añadirlo al arroz, por eso es conveniente tenerlo a fuego bajo para que se mantenga a la temperatura adecuada.

¿Y cómo sabemos cuando está hecho? Pues cuando está al dente, que esto es un plato italiano, jajajajaja.

En vez de cebolleta, se puede usar cebolla blanca, y he visto alguna receta que usa chalotas.

También podéis experimentar con las hierbas. Esta era mi primera vez usando salvia y la verdad es que me ha gustado mucho su sabor, muy… no sé, ¿bosque? como si fuera una mezcla de hierbas, algo de laurel, algo de romero, algo de… Muy rica.

Y lo mismo con las setas, ¿sois más de champiñones? ¿lo que tenéis son boletus? ¿setas shiitake? A la cazuela.

¿Preferís usar castañas cocidas? Pues el momento de añadirlas es al final, cuando llevéis la mitad del caldo agregado al arroz, para que no se deshagan.

Y hablando de esto, probablemente parte de nuestro problema para pelar las castañas es que no las escaldamos suficiente tiempo. Digo esto porque al final, aunque estaban cocinadas, quizá estaban un pelín duras. La próxima vez las escaldaremos un rato más para que se queden más tiernas.

Fuente:

Con algunas variaciones, la receta que usé fue ésta. Querría haber experimentado un poco más, pero no he tenido tanto tiempo este mes como esperaba.

Participantes:

María José: Alcachofas con almejas
Elvira: Arroz cremoso con alcachofas
Carabiru: Risotto de castañas y níscalos
Fe: Alcachofas confitadas rellenas de castañas y pistachos
Mónica: Confit de pato con puré de castañas y chips de alcachofas
Eva: Bizcocho de castañas cubierto de chocolate
Inma: Alcachofas marinadas en aceite de oliva
Eva: Crema de galeras con castañas y alcachofas
Maribel: Crema dulce de castañas
Maryjose: Crema de castañas y chips de alcachofa
Arantxa: Corazones de alcachofa con mousse de oca
Sara: Pollo deshuesado relleno de castañas y salsa de granadas