Sopa paraguaya

La primera cosa que comí en Paraguay fueron empanadas (aquí las empanadillas se llaman así) compradas en la terminal de ómnibus de Asunción, llegamos por los pelos y comimos sentados en el autobús. Pero la primera comida relajada, sentada en una mesa y con cubiertos, fue en Encarnación, la ciudad donde llevamos viviendo más de tres meses. Tras bajarnos del autobús y dejar las maletas en el hotel nos fuimos a cenar a un restaurante cercano donde J. me sugirió la sopa paraguaya. A lo largo de este tiempo la he comido en un montón de ocasiones más, tanto casera como en restaurantes, porque es un plato muy popular. Esta misma popularidad hace que siempre sea distinta ya que cada cocinero parece tener su propia receta.
Casualmente también fue la primera receta paraguaya que me lancé a probar.

Sopa Paraguaya (8)
¿Pero no había dicho que era una receta de sopa? Pues sí, sopa paraguaya. ¿Y qué es esa cosa con pinta de bizcocho de ahí arriba? Pues es lo que os he dicho, sopa paraguaya, la única sopa sólida del mundo, jajajaja. Aunque parece ser una receta producto de la mezcla de las culturas guaraní y española,  dice la leyenda que la receta proviene de un error de la cocinera del presidente de Paraguay, Carlos Antonio López, mientras hacía una sopa de maíz que le encantaba a su empleador. Nerviosa por haberla estropeado la mujer acabó metiendo la mezcla de ingredientes al horno y el resultado sería este. Hay varias versiones de esta leyenda, pero a mí la que más me gusta es la que dice que ocurrió un día que el presidente tenía una importante visita de un embajador europeo al que le habían dicho que iba a tomar una sopa estupenda. Cuando lo que pusieron en la mesa fue esta especie de bizcocho salado extrañado preguntó dónde estaba la sopa, a lo que el presidente, negándose a quedar mal ante el embajador, respondió “¡Así es la sopa paraguaya!”.

Si venís a Paraguay no dudéis en probarla.

Ingredientes (para unas 8 raciones):

– 1 cebolla grande

– 100 ml de aceite de oliva, manteca de cerdo o mantequilla derretida

– 1 cucharadita de sal

– 450 g de harina de maíz (no maicena)

– 4 huevos medianos

– 150 ml de leche entera

– 250 g de queso Paraguay (un sustituto podría ser ricota o algún otro queso fresco)

Sopa Paraguaya (1)
Preparación:

Picar la cebolla en juliana y pochar en una sartén con el aceite, manteca o mantequilla y la sal. Una vez que esté transparente, retirar del fuego y dejar enfriar.

Sopa Paraguaya (2)
Precalentar el horno a 200 ºC.

Poner la cebolla pochada en un cuenco grande y añadir los huevos de uno en uno, integrando bien cada uno con las varillas antes de agregar el siguiente.

Añadir una cuarta parte de la harina espolvoreando sobre la mezcla anterior, una cuarta parte de la leche, remover bien con las varillas y seguir intercalando harina y leche hasta que se acaben. La masa tendrá textura cremosa, si está demasiado densa se puede añadir un poco más de leche y si está muy líquida un poco más de harina (la harina de maíz que compro aquí es a granel y poco procesada, así que es posible que si usáis una harina más fina las cantidades cambien un poco).

Sopa Paraguaya (3)
Desmenuzar el queso (también se puede cortar en tacos, pero a mí me gusta más que sean trozos irregulares) y agregarlo a la masa removiendo bien.

Sopa Paraguaya (4)
(Y ya está la masa de la sopa paraguaya lista, más fácil no puede ser)

Sopa Paraguaya (5)

Engrasar una bandeja de horno de cristal tipo pirex de más o menos 1.8 litros de capacidad (yo uso una de 16x26x4.5 cm) y verter en ella la mezcla. Es conveniente que no la llenéis hasta el borde ya que sube un poco, con 1 cm de margen debería ser suficiente.

Sopa Paraguaya (6)
Hornear de 35 a 45 minutos a media altura a 200 ºC (dependerá de la altura que tenga la mezcla en el molde, es mejor no pasarse para que no se reseque demasiado).

Sopa Paraguaya (7)
Sacar la bandeja del horno y dejar enfriar un poco antes de servir, pero no mucho, como más rica está es calentita del horno.

Se suele comer como acompañamiento de un plato principal tipo carne asada, como parte de una picada (una selección de cosas de picoteo, queso, aceitunas, mandioca frita, salchichas…) pero sola está muy buena.

Sopa Paraguaya (9)
Consejos:

Para que nos salga una sopa mucho más esponjosa se pueden separ las claras de las yemas, añadir las yemas al principio, como explico en la receta, batir las claras a punto de nieve y agregarlas al final, con el queso, removiendo con suavidad la mezcla.
También se puede sustituir la leche por nata (aquí la llaman crema de leche), montándola y añadiéndola al final junto con las claras.
Yo esto no lo hice porque no tenemos batidora, pero estoy segura de que es una idea fantástica que probaré en cuanto pueda.

Al enfriar se endurece un poco, pero se puede solucionar pasando el trozo que vayamos a comer por la sartén con unas gotas de aceite y dorándola un poco por debajo y los lados.

Fuente:

Tras el primer intento fallido por una receta deficiente, encontré el fantástico blog del que saqué la receta de chipa guasu, de su receta de sopa paraguaya salió la mía tras un par de pruebas modificando algunas cantidades para hacerla más a mi gusto.

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  1. Me encanta la historia de la sopa y la sopa. Jajaja.
    Y que nos acerques Paraguay.
    Con toda tu estancia por allá, esa que nos compartes por las redes: fotos, tradiciones. cultura, anécdotas y comida, claro, me están dando ganas de conocer un país que, de entrada, pasaba más desapercibido en mi “top list”.

    Graciñas, Carabiru !

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