Bizcocho y magdalenas de calabaza con cobertura de limón

Que me encanta cocinar creo que no es ya un secreto para nadie, pero lo verdaderamente divertido de preparar una comida es hacerlo con o para alguien especial. Yo tengo suerte, tengo un pinche al que le gusta tanto como a mí experimentar y con el que me compenetro muy bien en la cocina, y siempre que hacemos algun plato nuevo nos divertimos muchísimo. El año pasado por estas fechas aprovechando que venía para pasar el puente y que la cosecha de calabazas había irrumpido con fuerza en mi cocina decidimos hacer algo rico para el desayuno.

Bizcocho de calabaza con cobertura de limón

Hicimos un bizcocho y media docena de magdalenas, ya que la receta original era de magdalenas, pero yo sólo tenía en aquel momento seis moldes de silicona para hacerlas.

Magdalenas de calabaz Bizcocho de calabaza

Ingredientes:

Para la masa:

– 400 g de calabaza

– 350 g de azúcar moreno (la receta decía 400 g pero nos pareció demasiado)

– 175 ml de aceite de oliva

– 1 cucharada de canela en polvo (parece mucha, pero le queda muy bien)

– 4 huevos

– 300 g de harina de trigo (sopesamos usar harina integral, pero al final usamos la normal)

– 1 sobre de levadura (yo siempre uso Royal)

– 1 pellizco de sal (echamos 3/4 de cucharadita)

– 1 buen puñado de nueces (lo reconozco, le eché más de un puñado… ñam!)

Para la cobertura:

– 1 tarrina de queso quark (también vale crème fraîche que es más fácil de encontrar).

– la ralladura de un limón

– el zumo de medio limón

– 3 cucharadas de azúcar glacé

Preparación:

Precalentar el horno a 180º y mientras vamos haciendo el resto.

Pelar la calabaza, cortarla en cubos y picarla bien en la picadora (la receta original usa la calabaza sin pelar, pero después de deliberar, decidimos pelarla).

Una vez bien picada, añadir los huevos ligeramente batidos, el azúcar moreno, la canela, la sal y el aceite de oliva y mezclar bien.

Picar las nueces y añadir (nosotros las picamos ni mucho ni poco, para que se encontrasen trocitos en el bizcocho).

Mezclar la harina con el sobre de levadura e ir añadiendo poco a poco al resto de ingredientes mezclando con unas varillas para deshacer los posibles grumos.

Verter la mezcla en un molde para bizcocho previamente engrasado (aquí tuvimos un dilema, ¿engrasar o engrasar y enharinar? al final decidimos pincelar el molde con un poco de aceite y no enharinarlo, y ,aunque se desmoldó bien, probablemente hiciese falta).

(Mi molde es metálico y circular, de unos 28 cm de diámetro y unos 5 de altura, aunque supongo que uno rectangular valdría, y la mejor opción quizá sea uno específico para bizcochos. También usamos 6 moldes de silicona para magdalenas, que no hace falta engrasar, ya que son antiadherentes)

Se lleva al horno a 180º a una altura media, no sabría decir el tiempo, ya que la receta al ser para magdalenas decía 20 minutos, pero nuestro bizcocho tardó 50 y las magdalenas estaban en unos 30.

(Lo que hicimos fue vigilar y utilizar un pincho metálico para saber si estaba cocido por dentro, las magdalenas a los 20′ todavía manchaban el pincho, pero a los 30′ salió completamente limpio, mientras que al pichar el bicocho vimos que el centro seguía crudo, pero a los 50′ estaba perfectamente, sin quemarse ni resecarse en los bordes).

Mientras se hornea preparamos la cobertura.

Mezclamos en un cuenco el quark, el azúcar glacé y el zumo de limón.

Rallamos la cáscara de un limón (si lo hacemos encima de la mezcla mejor, para no desperdiciar la esencia).

Hicimos esta receta por la noche, así que dejamos enfriar el bizcocho y las magdalenas y reservamos la cobertura para echársela al día siguiente en el desayuno.

Curiosidades:

Era la primera vez que hacíamos magdalenas, y la verdad es que con esta receta salen esponjosas y en su punto.

Aunque por un momento dudamos de que el molde fuese adecuado, ya que pensamos que al tardar más el centro en cocerse que los bordes, estos estarían secos, pero nada más lejos, estaba blandito y jugoso de dentro a afuera.

La receta de la cobertura nos la inventamos a partir de la receta original (que encontré aquí y que por lo visto es de Jamie Oliver), ya que no encontramos crema agria, y sólo con el mascarpone pensamos que iba a quedar demasiado compacta. Así que ¡no os cortéis en experimentar!

¡El contraste del bizcocho, con ese sabor a calabaza, nueces y canela, con la frescura de la cobertura de limón es una maravilla!

Fuente:

Blog Sofritos y refritos, cocina paso a paso.

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