Tarta de queso y calabaza con jaspeado de chocolate

Ya lo decía un par de entradas atrás, la calabaza va a estar bastante presente en este blog, pero no porque yo tenga una fijación especial con ella, sino porque en mi familia les ha dado por plantarlas, y la cosecha es tan abundante y deliciosa, que acabar calabacizando el blog es inevitable.

Esta tarta me llamó la atención por el aspecto que tenía en la foto del libro donde la encontré, y el sabor está totalmente a la altura de las expectativas.

Tarta de queso y calabaza con jaspeado de chocolate

Ingredientes  (molde de Ø = 23 cm):

Para la base (pasta de migas de chocolate):

– 120 g de galletas de chocolate molidas (yo usé las Fontaneda sin azúcares cacao que tienen copos de avena, y la verdad le dan un toque fantástico).

– 75 g de mantequilla derretida

– una cucharada de azúcar o miel (yo usé miel)

– una cucharada de harina

Para el relleno:

– 450 g de queso crema

– 2 cucharadas de azúcar blanquilla

– 250 g d puré de calabaza (yo usé calabaza cacahuete pelada y sin pepitas, cocida en agua con un poquito de sal, escurrida y pasada por la batidora)

– 3 huevos grandes ligeramente batidos

– 3 cucharaditas de harina

– 1 cucharadita de canela en polvo

– 1/2 cucharadita de jengibre molido

– una pizca de clavo molido (el que inventó los agujeros de los botes de especias en polvo no entendía el concepto “pizca”, ojo, es fácil pasarse)

– una pizca de nuez moscada molida

– 1/4 de cucharadita de sal

– 100 g de chips de chocolate (yo usé chocolate puro Valor en tableta)

Preparación:

Precalentar el horno a 175º, y mientras éste hace su trabajo, nosotros haremos la base de la tarta.

Mezclar bien los ingredientes de la base en un cuenco, de forma que quede una masa con textura migosa pero húmeda.

Extender la masa en un molde circular de 23 cm (yo lo hice en uno rectangular) presionando con los dedos desde el centro hacia afuera. Tiene que quedar uniformemente repartida tanto por el fondo como en las paredes del molde.

Hornear durante 10 minutos. Sacar el molde del horno y dejar que enfríe sobre una rejilla (¡¡ya veréis que aroma delicioso!!).

Para el relleno:

Ablandar el queso crema (yo no lo hice, pero por lo visto es meterlo 15 segundos por cada 200 g de queso a máxima potencia en el microondas).

Batir el queso en un cuenco con una batidora eléctrica hasta que esté esponjoso (recordad que las batidoras tienden a salpicar por todas partes, así que mejor un cuenco de paredes altas).

Añadir el azúcar, el puré de calabaza, los huevos ligeramente batidos, la harina, las especias y la sal, remover y volver a batir hasta que todo esté integrado (no os preocupéis si la mezcla no tiene el color naranja esperado, luego lo recupera en la cocción).

(Mientras hacemos esto, podemos poner a hervir agua para el siguiente paso)

Derretir los chips de chocolate (o el chocolate desmenuzado) al baño maría, colocando dentro del cazo de agua hirviendo otro cazo más pequeño, o un cuenco, con el chocolate (cuidando que no entre agua), y removiendo hasta que esté líquido. Una vez que el chocolate esté derretido, retirar del fuego.

Añadir al chocolate 250 ml (más o menos un vaso) de la mezcla de calabaza y remover hasta que quede bien mezclado (con el chocolate puro de Valor, la mezcla queda del color del chocolate con leche).

Verter el resto de la mezcla de calabaza en la base previamente horneada y enfriada.

Agregar la mezcla de chocolate, cucharada a cucharada, repartiéndola por toda la superficie (no importa si bastante se va al fondo, es parte de la gracia de la tarta).

Pasar la hoja de un cuchillo haciendo remolinos sobre la mezcla de chocolate para formar el jaspeado (en la ocasión en la que hice la foto, me gustó tanto el dibujo que quedó que al final no pasé el cuchillo).

Hornear a 175º durante 45 minutos, o hasta que el relleno esté firme en los bordes pero algo blando en el centro (en 45 minutos mi tarta estaba hecha, aunque por comprobar, pinché un tenedor en el borde que salió casi limpio, y otro en el centro que salió un poquito menos limpio).

Sacar del horno, dejar enfriar en una rejilla, y luego llevar al frigorífico.

Consejos:

Para que los cortes queden limpios y se aprecie el dibujo del relleno, podemos limpiar la hoja del cuchillo con un papel de cocina húmedo antes de cada corte.

A esta tarta le pasa algo curioso, cuanto más tiempo pasa, más intenso es el sabor de las especias, por eso os recomiendo hacerla al menos con 24 horas de antelación.

Si distribuimos el chocolate en círculos concéntricos, y pasamos el filo del cuchillo formando radios, nos quedará una decoración en forma de tela de araña muy apropiada para fiestas de Halloween, o haciendo espirales podemos lograr un diseño un poco más preciosista, como en esta foto antes de ir al horno.

Fuente:

Receta sacada del libro: “500 tartas y empanadas” de la editorial Blume, un librito pequeño y manejable, repleto de recetas (con variantes) apetecibles.

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Un comentario

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