Gratén de patatas con bechamel y queso gouda

Si hay algo que echo de menos en verano, especialmente desde que vivo en Madrid, es la posibilidad de usar el horno sin morir achicharrados en el intento. Por suerte existe el helado para mitigar la ausencia de bizcochos, galletas y comidas gratinadas. Por eso el otoño es bienvenido. Bueno, por eso y porque me chifla el colorido de los árboles… la brisa fresca en la cara…

Al lío, que me pierdo en divagaciones. La receta que os traigo hoy, unas deliciosas patatas en bechamel gratinadas, lleva meses en borradores esperando su momento. Sé que en algunos lugares todavía es misión de riesgo hornear (para que luego haya quien niegue el cambio climático), pero ya falta poquito.

Graten Patatas Queso Gouda (8)

La única complicación que tiene este plato es hacer la bechamel, pero siguiendo las instrucciones que os doy, no debería haber problema. Si tenéis vuestra propia manera infalible de hacerla, adelante con ella. En casa el señor de las bechameles es J, que opina que soy muy lista por afirmar que sus platos estrella son los risottos y las bechameles (¿Qué culpa tengo yo de que se le den tan bien, eh? Ninguna, obviamente). En una de mis primeras lasañas tuve que pasar la batidora a la bechamel de tanto grumo que había. Por suerte he mejorado y tras unas cuantas bechameles más que decentes, puedo hacerla sin problemas (lo cual no quita que siga siendo cosa de J, que quede claro).

Ingredientes (para 4 raciones):

Para la bechamel:

  • 45 g de mantequilla sin sal
  • 30 g de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal (o al gusto)
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra molida (o al gusto)
  • 750 ml de leche

Para el gratinado:

  • 500 g de patatas
  • 1 cebolla mediana
  • 100 g de queso gouda

Graten Patatas Queso Gouda (1)

Graten Patatas Queso Gouda (2)

Preparación:

Cortar la cebolla en juliana. Pelar y cortar las patatas en rodajas finas. Reservar.

Para la bechamel:

Calentar la leche en una olla. Reservar.

Tamizar la harina para evitar grumos en la bechamel.

Fundir la mantequilla en una sartén amplia (de más de un litro de capacidad) a fuego medio-suave. Una vez derretida, añadir la harina y cocinarla durante dos o tres minutos removiendo con una cuchara de madera hasta que empiece a coger color.

Mantener el fuego a medio-suave y añadir la leche caliente a poquitos con un cucharón. Remover con una cuchara de madera hasta que vaya ligando y la harina absorba toda la leche antes de añadir más. Deshacer bien los grumos que puedan aparecer.

Con la última cucharada de leche, salpimentar al gusto y remover para repartirlo bien. La bechamel ha de quedar densa pero líquida.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Verter un poco de bechamel en el fondo de una fuente apta para horno, preferiblemente de cristal o cerámica.

Colocar sobre el fondo una capa de rodajas de patata, sobre ella un poco de la cebolla y cubrir con bechamel.

Graten Patatas Queso Gouda (3)

Repetir hasta llenar la fuente, rematando con bechamel (yo apuré demasiado, lo suyo es que quede un poco de margen para que no rebose al borbotear).

Graten Patatas Queso Gouda (4)

Hornear a 180 ºC, a media altura y con calor arriba y abajo, durante unos 45 minutos. Para evitar que se queme la superficie, se puede cubrir con una hoja de papel de aluminio o una tapadera apta para horno.

Pasados los 45 minutos de horneado, rallar el queso gouda, espolvorear por encima de la fuente y volver a meter en el horno otros 20-30 minutos a la misma temperatura (esta última se puede hornear en modo gratinado, si vuestro horno lo tiene). Estará listo cuando el queso se derrita y empiece a dorarse.

Graten Patatas Queso Gouda (5)

Retirar del horno, dejar reposar unos minutos sin tapar y servir caliente.

Graten Patatas Queso Gouda (7)

Notas:

Esta receta se puede preparar con antelación y recalentar con excelentes resultados. Otra “ventaja”, además de comer rico sin tener que cocinar en ese momento, es que se habrá solidificado un poco y no se desparramará tanto al hacer las raciones.

Graten Patatas Queso Gouda (9)

He probado una variante infundiendo té milky oolong en la leche previamente. No os imagináis el sabor tan especial que aporta a este plato este simple detalle. Si os atrevéis, sólo hay que calentar la leche en una olla, bajar a fuego medio-suave cuando rompa a hervir, añadir el milky oolong y remover para que se empape bien. Sin dejar que vuelva a hervir, dejar infundir durante 3 o 4 minutos, hasta que se abran las hojas. Pasado ese tiempo, retirar del fuego la olla y dejar reposar un par de minutos antes de filtrar. Después la receta se continúa de la misma manera que os he contado.

Fuente:

La receta original lleva el té del que os hablaba ahí arriba, milky oolong, yo la he preparado con y sin y ambas están riquísimas.

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Flan de melón (Juego de Blogueros 2.0)

Este mes de septiembre en el juego de blogueros hubo empate entre el melón y la calabaza, es la segunda vez que ocurre desde que participo. Confieso que cambié mi votación en el último momento para que se produjese el empate, porque por lo visto la calabaza ya salió elegida antes de que yo empezase en el reto y así la gente que participó en aquella ocasión tendría la opción de variar.

Al margen de haber tenido que ver, me alegro del empate porque, aunque me encanta la calabaza (hubo una época que mis amigos se cachondeaban bastante porque comía calabaza sin parar, en platos dulces, en salados, con pasta, en crema, en bizcochos, incluso unos falsos flanes…), su temporada empieza ahora mientras que la del melón está a punto de terminar y no los volverá a haber buenos hasta dentro de muchos meses. Y eso es en algo en lo que me fijo mucho a la hora de votar en el reto, suelo preferir ingredientes que de verdad estén en temporada y menos aquellos de los que disponemos todo el año.

Mi idea original era hacer algo salado, y de hecho incluso hicimos una prueba que, aunque no estaba mal, supuso un choque tan fuerte a nuestro paladar (descubrimos el significado de “rico, pero RARO”, con mayúsculas y todo) que después de probar los flanes, la decisión estuvo clara.

Flan Melon (6)

Son mis primeros flanes flanes, con sus huevos, su horno, su baño maría y todo eso. No sé si está mal que yo lo diga, pero me quedaron estupendos. El sabor del melón cantalupo es el protagonista absoluto y la textura es fantástica. Estoy deseando probar más recetas de flanes así que es posible que vayan apareciendo por aquí.

Al final del post os dejo la lista de participantes de este mes, por si queréis cotillear sus propuestas, seguro que no defraudan. 😀

Ingredientes (para medio litro de flan):

  • 170 g de melón cantalupo (pesado sin piel ni pepitas)
  • 10 g de azúcar (2 cucharaditas)
  • 1 huevo + 1 yema
  • 120 ml de leche evaporada
  • 120 ml de leche condensada
  • caramelo líquido

Flan Melon (1)

Elaboración:

Lo primero es poner un poco de caramelo en el fondo de los moldes o flaneras (yo lo suelo usar envasado, pero si os animáis, en Javi Recetas lo explican muy bien).

Flan Melon (9)

Pelar, despepitar y picar el melón. Colocar junto con el azúcar en una olla pequeña y remover un poco para mezclarlo bien. Cocinar a fuego bajo y, cuando se haya calentado, dejar que se haga unos 6 – 8 minutos. Retirar del fuego y dejar enfriar completamente.

Flan Melon (3)

Precalentar el horno a 175 ºC.

Poner en el vaso de la batidora la compota de melón junto con el resto de ingredientes y batir hasta tener una crema homogénea y sin grumos.

Rellenar los moldes con la crema resultante.

Flan Melon (10)

Hornear a baño maría a 175 ºC durante más o menos 45 minutos. Retirar del horno, dejar enfriar y meter en la nevera durante un par de horas.

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Servir bien fríos.

Presenten cucharillas, preparados, listos… ¡a comer!

Flan Melon (8)

Notas:

Si hacéis el caramelo, como dice Javi (y la personita que vive dentro del GPS) ¡mantened las medidas de seguridad! Una quemadura de caramelo es una cosa MUY seria. Por otra parte, aunque pueda parecer obvio, si lo hacéis y vertéis inmediatamente (y por tanto, muy caliente) en los moldes, que éstos no sean de plástico o si son de vidrio, que sean resistentes al calor. Los moldecitos de aluminio que veis en las fotos son los que usaba mi madre cuando éramos pequeños… sí… los he cogido prestados… ¡hola mamá, no pienso devolvértelos! Jajajajaja. Confieso que me da toda la pereza del mundo hacer caramelo y sólo en contadas ocasiones, y si la receta lo merece mucho, me animo a prepararlo.

Se puede usar otro tipo de melón, pero creo que una variedad con tanto sabor y dulzura como el cantalupo es el más adecuado, además le aporta un colorcito naranja precioso.

Otra cosa con respecto al melón, no os preocupéis si no tenéis báscula, 170 g es más o menos lo que cabe en trocitos, y sin apretar, en una medida de “taza”, vamos, en 250 ml.

Flan Melon (2)

En el horno sube un poco, así que lo suyo es que dejéis un poquito de margen, no hace falta mucho, unos milímetros hasta el borde. Luego baja, eso sí.

Hornear al baño maría consiste en meter los moldes en un recipiente apto para horno y llenar con agua hasta más o menos la mitad de la altura de los moldes, para que no salpique cuando empiece a borbotear. Esto hace que el calor se reparta más lenta y uniformemente.

Ahora que lo pienso, quizá debería haber puesto el horno sólo con calor abajo y un ratito hacia el final arriba y abajo para que no se tostase tanto por arriba… Hummm… pero el caso es que a mí me gusta la costrita dorada en los flanes, jajaja.

Flan Melon (4)

Para desmoldar, si los moldes son como los pequeñitos de las fotos, basta con introducir un cuchillo por el borde y dar una vuelta despegándolo de las paredes.

Flan Melon (7)

Fuente:

Encontré la receta aquí, aunque al hacer sólo un tercio de los ingredientes, varía la cantidad de huevos. En cualquier caso, ha salido tan bien así, que aunque haga más, mantendré esas proporciones.

Participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/
María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/
Mónica: http://dulcedelimon.com/
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
José Fernando: https://elemparrao.wordpress.com/
Mari Sol: http://elmenudemicocina.blogspot.com.es/
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es/
Jorge: https://mastercocinillas.com/
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Nela: http://recetasmanny.blogspot.com.es/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/

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Yogur helado con té matcha

Antes de que el verano nos abandone definitivamente (cosa que se está dando bastante prisa en hacer, por cierto) os traigo una receta de helado más. En esta ocasión le toca a un yogur helado saborizado con té matcha.

Yogur Helado Te Matcha (3)

Me suelen agradar los helados de té matcha, pero casi siempre son demasiado dulces y/o empalagosos para mi gusto. Usando yogur griego como base se consigue un helado cremoso, muy refrescante y nada empalagoso, que combina el sabor ligeramente ácido del yogur con el regusto amargo del té matcha.

Ingredientes (aprox. 9 raciones de helado):

  • 750 g de yogur griego (6 yogures)
  • 70 g de azúcar
  • 23 g de azúcar invertido (o 30 g más de azúcar)
  • 12 g de té matcha

Yogur Helado Te Matcha (1)

Preparación:

Mezclar en un cuenco el yogur con los azúcares.

Tamizar el té matcha por encima y remover para integrarlo todo bien sin que queden grumos.

Tapar el cuenco con film y dejar reposar en la nevera unas 4 horas para que asienten bien los sabores. Este paso es opcional pero muy recomendable.

Yogur Helado Te Matcha (2)

Para hacer el yogur helado sólo hay que seguir las instrucciones de la heladera. Dependerá del modelo, pero el proceso de batido/mantecado suele tardar entre 15 y 20 minutos, hasta que tiene textura consistente.

Pasar el helado a un recipiente con tapa y dejar un mínimo de 2 horas en el congelador antes de servir.

Sacar bolas con una cuchara mojada en agua caliente entre bola y bola, ¡y a disfrutar de vuestro matcha frozen yogurt… digoooooo… de vuestro yogur helado de té matcha, jajaja!

Yogur Helado Te Matcha (5)

Notas:

Si está demasiado duro porque ha pasado muchas horas en el congelador, hay que sacarlo unos 10-15 minutos antes de consumir y dejarlo a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo será más fácil.

La opción vegana de esta receta se consigue cambiando el yogur griego por yogur de soja o similar, aunque no lo he probado y no sé si la textura es semejante.

El azúcar invertido se utiliza en helados para que no cristalicen y sean más cremosos, no es imprescindible, se puede sustituir por la cantidad que os indico arriba.

A mí no me gusta el yogur edulcorado, pero con ese tipo sólo hará falta añadirle el té matcha para tener la base del yogur con sólo 2 ingredientes.

Y hablando de azúcar, la primera vez hice esta receta puse la misma cantidad de azúcar que indico en la lista de ingredientes para 500 g de yogur y 8 de té matcha. Estaba bueno, pero demasiado dulce para mi gusto, fue cuando lo hice la segunda vez y me equivoqué de cantidades, aumentando sólo las de yogur y matcha, cuando más me gustó. Si sois muy golosos puede que queráis subir hasta 105 y 35 g. A mí el yogur es que me gusta sin azúcar, jajajaja.

Como el resto de helados, también se puede hacer sin heladera:

Se mete la mezcla en el congelador en un recipiente con tapa. Cuando empieza a estar firme, pasadas unas dos horas, se remueve bien para romper los cristales que se hayan formado. Se vuelve a congelar y se repite el proceso cada media hora hasta que es difícil de remover. Dejar en el congelador como mínimo otra hora y pasado ese tiempo ya está listo para comer.

Yogur Helado Te Matcha (4)

 

Fuente:

Partí de esta receta, una de las más sencillas y que menos ingredientes usaba. Hay otras que añaden nata, pero yo quería un helado más ligero donde se notase el ácido del yogur y el toque amarguito del té matcha. Al final, eso sí, reduje la cantidad de azúcar.

Panecillos tiernos

Al principio del verano, cuando publiqué la receta de hamburguesas con puerro y chutney de higos os prometí que la de los panecillos que usé no tardaría… bueno, ya sabéis que los tiempos, y más en vacaciones, son relativos. Pero más vale tarde que nunca, aquí tenéis las instrucciones para hacer unos panecillos tan tiernos que se os saltarán las lágrimas.

Panecillos Tiernos (6)

Son muy rápidos de hacer, lo único que hay que tener en cuenta es el tiempo de levado. A mí me gusta mucho pasarme los 5 minutos que tardan en hornearse mirando cómo se inflan. La primera vez, al ver cómo crecía la masa en el horno, pensé que se iban a quedar huecos, pero no, el interior es una miga muy esponjosa y blandita. En casa les llamamos “pan de nubes”, con eso os lo digo todo. 😉

Ingredientes (para 12 panecillos) :

  • 450 – 470 g de harina de fuerza
  • 30 g de aceite de oliva virgen extra
  • 20 g de levadura fresca de panadería
  • 40 g de miel o azúcar (para receta vegana)
  • 250 g de agua templada
  • sal al gusto (yo suelo poner unos 10 g)

Panecillos Tiernos (1)

Elaboración:

Separar la mitad del agua templada y añadir la levadura fresca desmenuzada y la miel o el azúcar, remover y dejar reposar unos minutos.

Sobre una superficie de trabajo (o en un cuenco amplio si no tenéis encimera donde amasar) formar un volcán con la harina y espolvorear la sal por encima.

Añadir el aceite y el agua, tanto la reservada como la mezclada con levadura y miel/azúcar.

Amasar hasta tener una bola que no se pegue a las manos. Es posible que haga falta un poco más de harina, pero es mejor no pasarse para que los bollos no queden secos.

Poner la bola de masa en un cuenco, tapar con un paño y dejar levar hasta que doble su volumen (depende de la temperatura, si no no es muy alta, suelen ser unos 45 minutos).

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Dividir la masa en 12 bolas de tamaño similar (o 16 si queremos bollos más pequeños).

Estirar cada bola con un rodillo, o con la palma de la mano, hasta formar discos de alrededor de 1 cm de espesor y colocarlas sobre la bandeja del horno cubierta con una lámina de teflón, papel de hornear o ligeramente enharinada.

Precalentar el horno a 250 ºC.

Una vez esté el horno a la temperatura correcta, hornear los panecillos unos 5 minutos hasta que empiecen a dorarse (ojo que se hacen rapidísimo).

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Sacar del horno y envolver los panecillos en un paño de cocina limpio y ligeramente humedecido para que mantengan la frescura y esponjosidad.

Están buenísimos recién hechos, con relleno dulce o salado (sin nada también te los comes a bocados, jajaja).

Notas:

He probado esta receta con harina de fuerza y también con harina de espelta (que es la que usan en la receta original). Ambas están riquísimas. Tengo pendiente usar otras harinas, por ejemplo harina integral, habrá que adaptar la cantidad de agua para conseguir el mismo resultado, claro.

Siempre he usado miel al hacer la receta, me gusta mucho el aroma que aporta a la masa, pero en la original usan azúcar, eso hace que además sea una receta vegana.

Normalmente yo hago menos cantidad, dos tercios, que da para 8 bollos (300 g de harina, 20 de aceite, 14 de levadura, 26 de miel, 160 de agua y 7 de sal). Empecé a hacerlo así porque la primera vez sólo tenía 300 g de harina de espelta, pero luego vi que cabe más holgada en una sola hornada y además, como somos dos, 8 bollos vienen genial para una cena, un desayuno y quedan un par para la comida.

Esta última vez he probado a congelarlos y el resultado es buenísimo. Quizá a partir de ahora haga más veces la receta completa para congelar unos cuantos.

Panecillos Tiernos (7)

Fuente:

Tenía esta receta guardada por ahí desde que la publicaron en Pimienta Rosa hace más de cuatro años.

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Polos de leche de almendras, té negro y mango

No todo van a ser helados con máquina este verano, hoy os traigo una receta de polos de té con fruta fresca. Al usar bebida vegetal de almendras como base salen unos polos más cremosos que los habituales con agua o zumo, sin dejar por ello de ser una receta vegana y apta para intolerantes a la lactosa. Si los van a tomar niños, podéis prescindir del té, saldrán muy ricos también.

Polos Leche Almendras Te Negro Mango (6)

Ya sabéis que me pirran los tés aromatizados, generalmente por los sabores añadidos… pero no voy a negar que también es una cuestión estética, creo que lo he dicho alguna vez ya, cuando las cosas de comer son bonitas, me parece que saben mejor, jajajaja. En el caso del té que usé para esta receta, uno negro de mango, me chifla ver el amarillo de los pétalos de girasol que lleva. Así soy, jajaja.

Ingredientes (para 4 polos de 90 ml aprox.):

  • 250 ml de leche de almendras
  • 1 cucharada y media de hebras de té negro
  • 1/2 mango maduro
  • 2 cucharadas de azúcar invertido (o 3 de azúcar normal)

Polos Leche Almendras Te Negro Mango (2)

Elaboración:

Calentar en un cazo pequeño la leche de almendras. Justo antes de que rompa a hervir, apartar del fuego, añadir las hebras de té negro, remover bien y dejar reposar 4 minutos. Filtrar y dejar enfriar.

Polos Leche Almendras Te Negro Mango (1)

Pelar y picar en trozos pequeños medio mango.

Mezclar en un cuenco  el mango con la leche infundida y el azúcar.

Polos Leche Almendras Te Negro Mango (3)

Rellenar los moldes de polos procurando que los pedacitos de mango se repartan más o menos homogéneamente.

Polos Leche Almendras Te Negro Mango (4)

Meter en el congelador hasta que se hayan endurecido por completo, un mínimo de 4 horas, aunque el tiempo necesario puede variar.

Polos Leche Almendras Te Negro Mango (5)

Mojar el exterior de los moldes bajo un chorro de del tiempo o tibia para que se desmolden más fácilmente (en mis moldes si vas con prisas se rompe la punta, o eso me han contado, no es que a mí me haya pasado, ¡qué va!…)

¡Y a rechupetear!

Polos Leche Almendras Te Negro Mango (7)

Notas:

Para aquellos que prefieran no encontrarse trocitos de fruta en los polos, se puede batir la mezcla antes de rellenar los moldes, estoy segura de que también estarán buenísimos.

Si no tenéis moldes, podéis usar vasitos de plástico y palitos de madera, el truco para que queden bien rectos es cubrir los vasitos con film transparente o papel de aluminio y clavar los palitos en el centro.

Aunque yo la utilicé de almendras, supongo que el resultado será parecido con otras bebidas vegetales. En casa las que más compramos son la de avena y la de almendra, aunque de vez en cuando cae alguna de arroz.

En lugar de té negro puro yo usé un aromatizado con mango. Esta receta se presta a hacer variantes con otros tés aromatizados y frutas que combinen bien con su sabor. Pueden ser frutas de textura similar al mango como el melocotón u otras completamente diferentes, por ejemplo frutos rojos (recordad la importancia del aliciente estético, jajajaja). Aprovechando que al final del verano hay muchas moras, yo haría la prueba. ¡Contadme si experimentáis!

Fuente:

Improvisación sobre la marcha con cosas que tenía en la nevera y la despensa.