Batido de melocotón y té verde

Esta vez os propongo un batido más ligero y todavía más fácil de preparar que el último, perfecto para comenzar el día o para refrescarse en la merienda. Este batido combina los beneficios del té verde sencha con el importante aporte de vitaminas y minerales del melocotón, que además es una fruta de temporada.

Batido Melocoton Te Verde (4)

Yo he usado un té verde sencha aromatizado con flores y frutas que tiene un sabor y aroma riquísimos, pero podéis usar perfectamente té verde sin añadidos.

Para el batido elegí melocotones, pero podéis poner otras frutas de temporada de la familia como nectarinas, paraguayos o albaricoques, e incluso una mezcla de varias.

Ingredientes (2 batidos grandes):

– 2 melocotones grandes maduros

– 250 ml de té verde

– 1 cucharada de miel (opcional)

Batido Melocoton Te Verde (1)

Preparación:

Preparar el té con la suficiente antelación para que se haya enfriado a la hora de utilizarlo (el día antes, por ejemplo). Se puede hacer infusionando en agua caliente el tiempo que indique el paquete o en frío por maceración, que es la forma que yo prefiero en verano. En ambos casos hará falta más o menos una cucharada de té por cada 500 ml de agua. Como queremos 250 ml habrá que poner más agua contando con la que puedan absorber las hebras de té.

Lavar y trocear los melocotones sin pelarlos.

Poner el melocotón troceado, la miel y la mitad del té verde en el vaso de la batidora o licuadora y batir bien hasta obtener un puré fino, entonces añadir el resto del té y batir para homogeneizar.

Servir en vasos fríos, decorar con unas rodajitas de melocotón y, si hace mucho calor, añadir unos cubitos de hielo.

¡A espantar el calor trago a trago!

Batido Melocoton Te Verde (5)

Ideas:

Con el té que sobre podéis hacer cubitos de hielo para añadir al batido o a otros zumos. Como veis en las fotos, yo puse pétalos de las flores de la infusión en los cubitos, son comestibles, así que no hay problema al derretirse el hielo, pero pensad si os apetece encontraros cosas flotando en el batido.

Batido Melocoton Te Verde (3)
Si tenéis una batidora o licuadora en la que podáis picar hielo, podéis añadir sólo 100 o 125 ml de té líquido y el resto en cubitos a la hora de triturar, así tendréis una especie de granizado.

Batido Melocoton Te Verde (6)
Como veis, el color del batido cambia según el tipo de melocotones y también según su grado de maduración.

Fuente:

Cosecha propia, fruto de la experimentación con tés e infusiones para el blog de Café Té Arte.

Senbei, galletas japonesas de arroz y furikake de shiso

Hace unos meses, a raíz de probar un té japonés, se me ocurrió preparar alguna receta japonesa para acompañarlo. Indagando un poco encontré unas galletas de arroz que no me parecieron muy difíciles de preparar, aunque el texto no tenía pies ni cabeza, con expresiones sin sentido y a todas luces traducido sin correcciones en google translator.
Como me apetecía hacerlas, probé a hacer una búsqueda en inglés y me encontré con dos coincidencias, una de ellas para el texto y otra para las fotos que lo ilustraban, que por cierto eran de senbei pero de otra receta completamente distinta. Una chapuza.
Mosqueada, le eché un vistazo al resto del blog y puedo asegurar que no sólo es malo de solemnidad, sino que efectivamente se nutre de plagiar a otros blogs tanto textos como fotos, a las que en un alarde de desfachatez incluso les pone marcas de agua. Hace falta tener poca vergüenza.

Al lío, el caso es que al final con la receta adecuada me puse a hacerlos y… la primera vez me salieron francamente mal, incomibles, tanto es así que acabaron en la basura, para que os hagáis una idea de lo asquerosos que eran. Como no me quise dar por vencida, volví a hacer una búsqueda y encontré otra receta mejor explicada y al repasarla  caí en que especificaba que tenían que ser muy muy muy finas, cosa que en la anterior receta no explicaban y yo no había hecho, por eso me habían quedado como fichas de póker. Así que las repetí siguiendo paso por paso la nueva receta. Y esta vez sí salieron bien, finitos y crujientes.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (9)
Para darle un poco de contexto os diré que los senbei son aperitivos crujientes, generalmente salados, que se suelen servir con té verde a las visitas como muestra de cortesía. En la receta que seguí utilizan un condimento japonés llamado furikake para darles sabor, en su caso de atún. Tras una visita al supermercado oriental que hay en mi barrio y que es el paraíso de la cocina asiática, de entre las variedades que hay de furikake elegí el de hojas de shiso rojo, una planta cuyas hojas tienen usos tanto medicinales como culinarios, llamado yukari. Para seros sincera, creo que no acerté del todo, aunque salieron buenas y el color que aporta el shisho es muy bonito, me parece que el toque de atún les habría dado un sabor más rico y versátil a la hora de combinarlo con otras comidas.

Ingredientes (24-32 galletas):

– 3/4 de taza de harina de arroz glutinoso

– 1/3 de taza de arroz blanco cocido

– 1/4 de cucharadita de sal fina

– 2 cucharadas de aceite de girasol (30 ml)

– 4 cucharadas de agua del tiempo (60 ml)

– 1 cucharada de furikake, condimento japonés.

Opcional:

– 1 cucharada de salsa de soja

– 1 cucharada de mirin, también podéis usar miel.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (1)
Preparación:

En un cuenco pequeño mezclar la salsa de soja con el mirin o la miel. Calentar en microondas durante 25 segundos y reservar.

Cocer arroz en agua con un poco de sal y, una vez cocido, separar 1/3 de taza (yo aproveché un sobrante de haber hecho otro plato, ya que preparar tan poco arroz no me compensaba).

Mezclar la harina de arroz glutinoso, con el aceite, la sal y el arroz cocido en un procesador de alimentos, o en el accesorio picador de la batidora (yo usé la batidora de brazo así a palo seco y fue bastante más laborioso de lo que me esperaba por la textura que aporta la harina de arroz glutinoso).

Agregar el agua el tiempo de cucharada en cucharada mientras seguís batiendo hasta que se haya formado una masa densa homogénea (y taaaaan densa).

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (2a)
Pasar la masa a un cuenco mediano, añadir el furikake y amasar hasta repartirlo bien (la masa tiene una textura compacta, elástica y aceitosa que no tiene nada que ver con el tipo de masas que yo conocía hasta el momento, esto es cosa de la harina de arroz glutinoso).

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (2)
Senbei Galletas de Arroz con Furikake (2b)
Dividir la bola de masa en 4 partes iguales, y cada una en 6 u 8 piezas con las que formaremos bolas, en total unas 24-32 bolitas del mismo tamaño (yo hice 24 y me salieron unas galletas de unos 6-7 cm de diámetro, tenedlo en cuenta si preferís galletas más pequeñas).

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (3)
Poner una lámina de papel de hornear o de teflón (tengo ganas de hacerme con una, son muy cómodas) en la bandeja del horno.

Cortar dos cuadrados de 10×10 cm de papel de hornear o abrir una bolsa de plástico de las de congelar alimentos cortando los laterales y dejando el fondo sin cortar.

Poner una bola de masa entre las dos láminas y estirar con el rodillo hasta que quede un disco de unos 6 o 7 cm de diámetro y entre 1 y 2 milímetros de espesor (ojo, que esta es la parte importantísima de la receta y donde se puede metar la pata hasta el fondo, en serio, hay que hacerlas muy muy finas, porque si no se quedan compactas y al enfriarse os podéis partir un diente intentando comerlas si es que el aspecto horrible que tienen os abre el apetito).

Quitar una de las láminas de papel y colocar el disco de masa sobre la bandeja ayudándonos con la otra lámina para evitar que se rompa, despegándola al final (el proceso es un poco como el de poner una calcomanía).

Repetir con todas las bolas colocándolas con una separación de 1 cm entre ellas (no suben ni se expanden, pero es mejor que haya hueco entre ellas para darles luego la vuelta). En una bandeja normal de horno debería caber holgadamente una docena de discos.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (5)
Precalentar el horno a 180 ºC.

Hornear a 190ºC a media altura, con calor arriba y abajo, durante 6 minutos, hasta que se sequen los bordes (no las perdáis de vista, que 6 minutos pasan volando).

Dar la vuelta con una espátula de metal, y hornear por la otra cara otros 6 minutos o hasta que empiecen a dorarse (lo de darles la vuelta puede ser complejo porque es posible que se hayan pegado, ojo con quemaros los dedos, y más ojo todavía con los tiempos, se pasan de horneado rapidísimo).

Sacar del horno y dejar enfriar un par de minutos.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (6)
Pincelar los discos por la cara superior con la mezcla de salsa de soja y miel/mirin y volver a meter en el horno, ya apagado y aprovechando el calor residual, durante 2 o 3 minutos hasta que se seque y oscurezca un poco (esta parte a mí no me acabó de convencer del todo, seguramente con mirin esté más bueno, pero yo no lo compré y me gustaron más sin pincelar).

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (7)
Retirar del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.

¡Espero que os gusten!

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (10)
Ideas:

Si los hacéis de un furikake de atún o algas, los podéis comer con hummus, byessar o alguna otra crema de picoteo que os guste.

Para que quedasen perfectamente redondas, yo utilicé a modo de “cortagalletas” una tacita de plástico que casualmente tenía la medida adecuada y corté las galletas justo antes de colocarlas en la bandeja.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (4)
Si sobran guardadlas en un recipiente hermético que no tenga mucho aire para que se mantengan crujientes, os pueden durar hasta una semana, sobre todo si no las habéis pincelado con soja y miel/mirin.

Senbei Galletas de Arroz con Furikake (8)
Fuente:

La receta la saqué de este blog que se dedica a las recetas orientales, aunque no exclusivamente.

“Helado” fácil de plátano, chocolate y cerezas

Es verano (al menos en el hemisferio norte, yo me he mudado temporalmente al sur, así que es invierno, jajaja), hace calor (a juzgar por mis grupos de wasap España ha encontrado el acceso directo al Infierno y ahora no sabe cómo cerrar la puerta) y lo que apetecen son helados, sorbetes y todo tipo de cosas refrescantes.

En un lugar destacado de mi wishlist está una heladera, a ser posible que venga con una KitchenAid adosada. Sí, lo sé, las hay más baratas, pero es mi lista y pongo en ella lo que quiero, y es taaaaaaaaaaan bonita, con sus ganchos, sus cuencos, su accesorio heladera… También os digo que justo debajo en la lista está “una casa con una cocina donde quepa esa máquina y todos sus accesorios”, jajajaja.

El caso es que mientras no tenga heladera, las opciones para hacer helados caseros dan mucho trabajo, por eso este falso helado me ha parecido tan fantástico. Y digo falso porque técnicamente no es un helado al no llevar ni leche, ni nata ni cosa parecida, cosa que lo hace perfecto para intolerantes a la lactosa. Aquí el responsable de la textura “heladesca” es el plátano. O la magia. Hummm, creo que me decanto por la magia. El caso es que además de textura, el plátano hace innecesario añadir azúcares, aunque si sois golosos podéis ponerle un poco, y con la cantidad de cacao que os indico no se nota especialmente el sabor a plátano.

Helado Facil Platano Chocolate Cerezas 04

Ingredientes (para dos raciones generosas):

– 2 plátanos medianos maduros (unos 200 g pelados)

– 2 o 3 cucharadas de cacao puro en polvo

– 12 cerezas

– 2 o 3 onzas de chocolate negro

Helado Facil Platano Chocolate Cerezas 01

Preparación:

Pelar y trocear los plátanos (el tamaño de los trozos dependerá de la potencia de vuestra batidora/picadora, si tenéis una muy potente podéis hacerlos más grandes).

Ponerlos en un cuenco o plato, taparlos con film y llevar al congelador un mínimo de 4 horas (esto dependerá del tamaño de los trozos y de cómo los pongáis a congelar, estirados en un plato se congelan antes que amontonados en un cuenco), se puede dejar de un día para otro.

Lavar y despepitar las cerezas, reservar dos y picar el resto en trozos no muy pequeños.

Picar el chocolate.

Sacar el plátano del congelador y dejar atemperar unos 10 minutos. Separar un poco los trozos, poner en el vaso de la batidora y batir. A mitad del triturado, añadir el cacao en polvo, remover un poco con una cuchara y seguir batiendo hasta que no queden trozos y el cacao esté integrado.

(Este paso puede ser más o menos laborioso dependiendo de la potencia de vuestra batidora, si tenéis un maquinote de esos que hasta pica hielo, tendréis el helado listo en un periquete; en cambio si tenéis una batidora más corrientilla, tendréis que armaros de paciencia y echarle una mano para que haga el trabajo, batir un poco, remover con una cuchara y sacar lo triturado de entre las cuchillas, volver a batir…)

Añadir las cerezas picadas y el chocolate troceado, remover con una cuchara para mezclar bien con el helado y repartirlo en dos cuencos.

Decorar con las cerezas reservadas y ¡a comer!

Helado Facil Platano Chocolate Cerezas 03

(Si el proceso de batido os ha llevado mucho es posible que se haya derretido demasiado, podéis meter los cuencos en el congelador 15 minutos, de esta forma volverá a coger cuerpo)

Helado Facil Platano Chocolate Cerezas 05

Ideas:

Se puede añadir una cucharada de leche por cada plátano para ayudar a batir mejor.

La cantidad de cacao va un poco según queráis más o menos sabor a chocolate.

Cambiando las cerezas por otras frutas que combinen bien con el chocolate como melocotones, fresas, mango… tendréis otros sabores, vuestros gustos y la disponibilidad en la frutería son los límites.

Si no os gusta el chocolate, se puede sustituir el cacao por cerezas congeladas y batidas a la vez que el plátano, o por cualquier otra fruta de vuestra elección.

En definitiva, el plátano es la base, pero a partir de ahí podéis hacer múltiples variantes, añadiendo frutas diferentes, con o sin tropezones, con trozos de galletas, cacahuetes, siropes… No os pongáis límites y experimentad.

Las fotos las hice antes de volver a meterlos en el congelador mientras comíamos, después la textura era más de helado y de regalo los trozos de cereza se habían congelado un poquito, así que estaban crujientes y fresquitos.

Helado Facil Platano Chocolate Cerezas 02

Fuente:

La idea la tomé prestada del blog de Lucía, Cortapicos y sacalenguas, como véis ella hizo una versión distinta.

Batido de arándanos, frambuesas y rooibos

¿Un batido con infusión de rooibos? Sí, habéis leído bien y, si os animáis a probarlo, descubriréis lo buenísimo que está ya sea como desayuno o como merienda.

En verano yo suelo tener en la nevera una botella de rooibos preparado para beberlo cuando me apetezca sin tener que esperar a que se enfríe, esto hace que preparar esta receta sea tan rápido como hacer un batido tradicional con leche o zumo.

Como el rooibos no tiene teína ni cafeína lo pueden tomar  los más pequeños de la casa, que seguro que se divierten presionando el botón de la licuadora y viendo como se trituran los ingredientes y va cambiando el color del batido que van a beberse.

¡Animaos a probar!

Batido Arandanos Frambuesas Rooibos 02

Ingredientes (3 batidos pequeños, 2 medianos o 1 extragrande):

– 1 taza de arándanos

– 1/2 taza de frambuesas

– 1/4 taza de almendras crudas peladas

– 1 taza de infusión de rooibos

– 1/2 taza de yogur griego o de soja

– el zumo de 1/2 limón

– 1 cucharada de miel (opcional)

Batido Arandanos Frambuesas Rooibos 01

Preparación:

Preparar la infusión de rooibos con antelación para que esté fría a la hora de utilizarla. Se puede hacer tanto en caliente como por maceración, poniendo unas 4 cucharaditas de rooibos por litro de agua en una jarra y dejándolo en la nevera 8 o 9 horas.

Lavar y escurrir las frutas si son frescas (se pueden usar perfectamente frutas congeladas).

Exprimir y filtrar el zumo de medio limón.

Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora o licuadora (ojo con taparla, no la vayamos a liar en la cocina, jajaja) y batir bien.

Servir en vasos fríos ¡y a disfrutar!

Batido Arandanos Frambuesas Rooibos 03

 Ideas:

Si tenéis una batidora o licuadora potente, o con opción de picar hielo, también podéis congelar el rooibos en la bandeja para hacer cubitos y así hacer un batido con textura de granizado mucho más refrescante para la hora de la merienda.

La cantidad de infusión que os indico es más adecuada para un desayuno que para un refresco entre horas, por eso si preferís un batido menos denso se puede añadir más a vuestro gusto.

Si os apetece un batido más ligero es una buena idea sustituir el yogur por la misma cantidad de leche, normal o vegetal, o directamente por rooibos.

Batido Arandanos Frambuesas Rooibos 04

Fuente:

Después de una intensa búsqueda a la caza de inspiración para este batido, acabé en este blog tan bonito cuya receta utilicé como base para desarrollar la mía. Por cierto, no sabía que había rooibos en polvo.

Buñuelos de calabacín y queso feta

Hace unos días compramos un manojo ENORME de cebollino, no lo había de un tamaño razonable, así que nos hemos pasado unos días poniéndolo en la vichyssoise para la que lo compramos, sobre las lentejas especiadas, en la ensalada… pero no se acababa el dichoso cebollino. Como empezaba a estropearse hubo que pasar a la acción buscando recetas en las que pudiésemos usarlo en grandes cantidades.

No sé si ya lo he dicho aquí alguna vez pero, por alguna razón cósmica que científicos de todo el mundo están tratando de descubrir, me cuesta horrores seguir al pie de la letra según qué recetas. Me pongo a leerlas y me digo “bueno, de esto no tengo, pero seguro que con esto otro funciona” o “si cambio esto por aquello va a estar más rico”. Mi pinche se parte de risa aunque sabe que él sufre el mismo problema.

El caso es que revisando un libro de cocina turca, en una receta a la que le tenía ganas desde que lo compré y no sé por qué misterioso motivo todavía no había cocinado, leí “nosécuantas cucharadas de cebolleta, sólo la parte verde” e inmediatamente le dije a mi pinche “esto lo podemos sustituir por cebollino, que es de la familia y también es verde”, a él le entró la risa, claro, pero yo lo vi claro, iba a hacer buñuelos turcos de calabacín y queso feta… ¡con cebollino!

Buñuelos Calabacín Queso Feta 05

Ingredientes: (para unas 12-14 unidades)

– 350 g de calabacín

– 100 g de queso feta

– 1 cebolla pequeña

– 6 cucharadas de cebollino fresco picado

– 6 cucharadas de eneldo fresco picado (2 si es seco)

– 3 cucharadas de perejil fresco picado (1 si es seco)

– 3 huevos medianos

– 120 g de harina de trigo

– sal y pimienta negra (mejor si es recién molida)

– aceite de oliva

Buñuelos Calabacín Queso Feta 01

Preparación:

Lavar el calabacín y rallarlo sin pelar con un rallador grueso (con uno fino para mi gusto queda con una textura demasiado papilla) y dejarlo media hora sobre un escurridor para que pierda el agua.

Lavar y picar el cebollino, el eneldo y el perejil y colocarlo en un cuenco grande.

Desmenuzar el queso feta, picar finamente la cebolla (si no os gusta la textura de la cebolla podéis rallarla) y añadirlos al cuenco.

Presionar el calabacín rallado para eliminar la mayor cantidad de líquido posible y mezclar con los ingredientes del cuenco.

Batir ligeramente los huevos, añadirlos al cuenco y remover para homogeneizar la mezcla.

Añadir poco a poco la harina mientras revolvemos con un tenedor (para evitar posibles grumos también podéis tamizarla en tandas) hasta integrarlo todo bien.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 02

(No me digáis que los dos primeros pasos no tienen pintaza por sí solos como ensalada. Tengo que probarlo con un chorrito de aceite y vinagre. ¡ÑAM!)

 

Poner a fuego medio-alto una sartén grande con un dedo de aceite de oliva. Cuando esté caliente, poner cucharadas de la mezcla a freír y darles la vuelta cuando estén dorados, unos 2 o 3 minutos por cada lado. Retirar de la sartén con una espumadera y colocarlos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. El número de buñuelos por tanda dependerá de lo grandes que los hagáis.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 03

Servir calientes acompañados de algo fresquito como un chorrito de zumo de limón, salsa de yogur, una ensalada de tomate o unas hojas de lechuga aliñadas.

Buñuelos Calabacín Queso Feta 04

Ideas:

Podéis sustituir la cebolla por cebolleta y el cebollino por la parte verde de la cebolleta si está tierna.

También podéis añadir otras hierbas al gusto, por ejemplo menta o cilantro, yo no lo he probado, pero seguro que combina muy bien.

Si los vais a usar como picoteo, os recomiendo hacerlos más pequeños para que se puedan comer en uno o dos bocados, pero ojo, al ser menos cantidad se hacen más rápido.

Si sobran, guardadlos en un recipiente hermético con papel de cocina por abajo y por arriba. A la hora de comerlos dadles un calentón en el microondas o en una plancha o sartén sin añadir aceite.

Fríos también están buenos, así que son una buena opción para un picnic si alternáis capas de buñuelos con papel absorbente en el recipiente.

Fuente:

La receta base la saqué del libro “Cocina Turca” de editorial Parragón del que ya tengo otra receta del blog. Y digo “receta base” porque, como os dije al inicio, no pude evitar la tentación de hacer cambios para aprovechar ingredientes que tenía en la nevera.

Bombones de café moca

Vuelvo con otra receta de bombones, esta vez de café. Los he llamado “de café moca” porque el sabor del café, con el chocolate blanco del relleno y el negro de la cobertura me recuerda a algún tipo de café especial que no logro identificar del todo pero que quizá sea parecido al del café moca.

Tal como hice estos bombones, el amargo del chocolate negro de la cobertura contrasta con el dulce del relleno de forma que no se echa en falta más dulzor. Si necesitáis un extra de dulzor, simplemente añadid la cantidad de miel que os indico a la mezcla.

Con sólo 3 ingredientes (4 si ponéis miel) y un poco de maña, podéis quedar muy bien regalando una cajita de bombones caseros. En serio, no tienen ningún misterio, son aún más fáciles que los de matcha.

Bombones Cafe Moca 06

Ingredientes (4 docenas de bombones):

Para la ganache:

– 200 g de chocolate blanco para repostería

– 45 ml de café cargado

– 20 g de miel (opcional)

Para la cobertura:

– 100 g de chocolate negro de cobertura

– unas onzas de chocolate blanco (opcional)

Bombones Cafe Moca 01

Preparación:

Preparar un café cargado, ya sea expreso o en puchero (no recomiendo hacerlo con cafetera de goteo porque el sabor es menos intenso y lo suyo es que los bombones sepan a café).

Para hacer café en puchero: llevar a ebullición 100 ml de agua en un cazo pequeño. Retirar del fuego y añadir 1 cucharada colmada de café molido, remover un poco para empaparlo bien, dejar reposar 10 minutos y filtrar (la cantidad de café molido va un poco a gusto, y dependerá de lo intenso que queramos el sabor a café en los bombones).

Mientras reposa el café, trocear el chocolate blanco en un cuenco y fundirlo a baño maría, introduciendo el cuenco en un cazo con agua caliente (ojo que no entre agua en el chocolate) y dejando que se derrita lentamente (me encanta cómo las onzas mantienen la forma de manera que crees que no se han fundido y al tocarlas… ¡sorpresa!).

Separar 45 ml del café que hemos preparado y añadirlo en caliente al chocolate. Mezclar con una espátula de silicona, haciendo movimientos envolventes y evitando hacer burbujas, hasta que sea una crema uniforme y sin grumos. Si utilizamos miel, habrá que disolverla primero en el café caliente.

Para que el sabor del café se asiente es recomendable dejar enfriar la mezcla a temperatura ambiente de un día para otro. Si pasado este tiempo la ganache no ha adquirido la consistencia necesaria para formar trabajarla sin que se nos pegue a las manos, podemos meterla en la nevera una o dos horas (como ya hace calor, es difícil que a temperatura ambiente endurezca, así que podéis meterla directamente en la nevera).

Formar bolitas más o menos del tamaño de avellanas con la ganache y volver a meterlas en la nevera o el congelador mientras fundimos al baño maría el chocolate negro que usaremos como cobertura.

Bombones Cafe Moca 02

Bañar las bolas en el chocolate negro teniendo cuidado de que queden bien cubiertas y dejarlas enfriar sobre una bandeja forrada con papel de horno (si hemos tenido las bolas en el congelador, al bañarlas en chocolate se hará la cobertura más rápido).

Bombones Cafe Moca 03

Podemos darles un toque especial con una decoración extra:

Fundir 3 o 4 onzas de chocolate blanco de la misma forma que hemos hecho antes y hacer dibujos en los bombones con la ayuda de un palillo.

Bombones Cafe Moca 04

Bombones Cafe Moca 05

Conservar en la nevera en un recipiente hermético (sobre todo con estas temperaturas que está haciendo, no queréis encontraros con charquitos blanquinegros cuando la gula os pida unos bombones).

¡Y a disfrutar!

Bombones Cafe Moca 07

Ideas:

Si tenéis prisa, podéis obviar el paso de bañado de las bolas y hacer trufas de café rebozándolas en cacao puro directamente después de formarlas. Una cucharada de cacao debería ser suficiente para todas.

Bombones Cafe Moca 09

Yo guardé unos pocos en el congelador para que pudiese probarlos mi pinche, y la verdad os lo recomiendo para terminar una comida con un bocado fresquito.

No lo he probado, pero me imagino que disolver un par de cucharaditas de café soluble en 45 ml de agua funciona igual de bien. Si alguien se anima, que me cuente.

Fuente:

Partí de una receta de bombones de café que realicé para Cafetearte, haciendo pruebas con las proporciones café/chocolate hasta encontrar las adecuadas porque, como descubrí haciendo estos bombones, el chocolate blanco no funciona igual que el negro.

Bombones Cafe Moca 08

Byessar

Y continuando con las recetas de cremas de picoteo ricas y muy muy fáciles de hacer, os traigo una crema de habas marroquí llamada Byessar. Como ya llega el calor, y  la idea de comer guisos de lentejas o fabada se hace un poco cuesta arriba, en casa los vamos sustituyendo por recetas más ligeras: ensaladas de legumbres o cremas de picoteo como el hummus o el byessar.

He visto recetas en las que utilizan habas frescas y otras en las que las utilizan cocidas, yo he utilizado alubias cocidas, porque son las que tienen en mi súper, así que supongo que más bien será un falso byessar.

¿A vosotros también os entran dudas existenciales a la hora de utilizar habas o alubias? ¿Sabéis reconocerlas? En cualquier caso, ambas son legumbres y su consumo es muy importante para llevar una dieta sana y equilibrada.

Byessar 01

Ingredientes (4 personas):

– 1 cebolla mediana

– 1 o 2 dientes de ajo

– 5 o 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

– 400 g de habas o alubias cocidas

– zumo de 1/2 limón

– 1 cucharadita de comino molido

– 1 cucharadita de tomillo (mejor fresco)

– 1 cucharadita de orégano (mejor fresco)

– 1 o 2 cucharadas de agua (opcional)

– sal y pimienta

Decoración: un chorro de aceite de oliva virgen extra.

Preparación:

Escurrir bien las habas o alubias en un colador y lavarlas con agua fría para eliminar el líquido que llevan.

(Yo las he usado siempre en bote, que es mucho más cómodo. También se pueden usar las que hayan sobrado de otra receta o cocerlas específicamente)

Pelar y picar finito el ajo y la cebolla.

Sofreír a fuego suave el ajo y la cebolla en una sartén con una cucharada de aceite de oliva, removiendo de vez en cuando hasta que la cebolla esté tierna y transparente. Añadir las alubias o habas, subir a fuego medio y cocinar durante 4 o 5 minutos, removiendo con frecuencia para evitar que se queme.

Apartar del fuego y dejar enfriar.

Exprimir el medio limón y colar el zumo.

Cuando el contenido de la sartén se haya templado, poner en el vaso de la batidora, añadir el zumo, el resto del aceite de oliva, el comino, el tomillo y el orégano, una pizca de sal y pimienta, y batir hasta obtener una pasta homogénea.

También sirve machacarlo todo junto en un mortero, es un poco más laborioso y la textura es un poco más rústica.

(Si os queda una crema demasiado densa, podéis aligerarla con agua, recomiendo hacerlo de cucharada en cucharada, batiendo entre medias, para poder controlar mejor la cantidad ya que puede necesitar más o menos según gustos. En mi caso con 2 cucharadas quedó perfecta)

Dejar reposar unas horas en el frigorífico tapada con film (no es imprescindible, pero sabe mucho mejor al hacerlo).

Servir en un plato o cuenco y rociar con un chorro de aceite de oliva (se puede espolvorear un poco de pimentón de la Vera, pero la verdad es que a mí me gusta así, para que no se enmascare el sabor de las hierbas).

Acompañar de bastoncitos de verdura cruda, como zanahoria y pepino (yo incluso he probado con coliflor cruda, sí, cruda, y estaba realmente buena), pan de pita, colines, regañás o pan tostado.

¡Y a mojar hasta dejar el plato limpio!

Byessar 02

Ideas:

Entre las hierbas sugeridas para hacerla, además del orégano y el tomillo, también se mencionan la mejorana y la menta frescas. Podéis elegir lo que más os guste y tengáis a mano. Yo las veces que lo he hecho sólo tenía orégano y tomillo secos, y esas son las que usé, pero seguro que está bueno con cualquiera de ellas.

La cantidad de ajo, como siempre, es orientativa y podéis modificarla a vuestro gusto.

Fuente:

La descubrí en el blog Recetas de rechupete.

Bombones rellenos de té matcha

Esta receta es la perdición total, la he hecho ya un par de veces y en cada una han acabado volando. Para mantener mi honor diré que más de la mitad los he regalado y que los agasajados han quedado muy sorprendidos y contentos con ellos.

Nunca había probado a hacer bombones porque me parecía que sería complicado que quedasen bien, pero nada más lejos de la realidad. La parte más laboriosa es la del baño de chocolate, pero ni siquiera es difícil. Como veis en la fotos, no tengo molde para bombones, pero me gusta mucho el aspecto rústico que se consigue de esta manera, y sospecho que además son mucho más fáciles de preparar sin molde.

Tras informarme un poco, me decidí por unos bombones rellenos de chocolate blanco y té matcha porque me gustó la idea de sorprender con el intenso color verde del té. La sorpresa fue que además de ser bonitos, el contraste entre el amargo del chocolate negro con el dulce de la ganache de chocolate blanco y té matcha los hace deliciosos. Un acierto tanto para los ojos como para el paladar.

Bombones Matcha 07

Ingredientes (4 o 5 docenas):

Para la ganache:

– 200 g de chocolate blanco para postres

– 5 g de té matcha

– 70 g de nata líquida para montar (35% m.g)

– 20 g de miel (opcional)

Para la cobertura:

– 100 g de chocolate para cobertura (mínimo 55% cacao)

– 2 o 3 onzas de chocolate blanco

– té matcha

Bombones Matcha 01

Preparación:

Trocear el chocolate blanco (podéis reservar 2 o 3 onzas para decorar al final) y fundirlo a baño maría, introduciendo el cuenco en un cazo con agua caliente (se puede fundir en microondas, a baja potencia, pero es bastante fácil pasarse y quemar el chocolate, no lo recomiendo).

Tamizar el té matcha, añadirlo al chocolate y remover con unas varillas pequeñas o una espátula de silicona hasta deshacer los posibles grumos e integrarlo bien (podéis tamizar directamente encima del chocolate fundido removiendo mientras lo hacéis).

Hervir la nata con la miel en un cazo pequeño, dejar enfriar la mezcla 3 o 4 minutos y agregarla al chocolate, mezclando bien hasta obtener una crema uniforme y sin grumos (aquí es donde la mezcla se pone verde intenso).

Tapar el cuenco con film y dejar reposar de un día para otro a temperatura ambiente, de esta forma se asentará el sabor del té. Si pasado este tiempo la ganache no ha ganado suficiente consistencia, meter en la nevera una o dos horas (si tenéis prisa o hace demasiado calor, podéis saltaros el reposo a temperatura ambiente y pasar directamente a la nevera).

Hacer bolitas del tamaño de avellanas con la ayuda de una cuchara y volver a meterlas en la nevera.

Bombones Matcha 02

Fundir el chocolate negro al baño maría (igual que hicimos con el blanco), bañar las bolitas y dejarlas enfriar sobre una bandeja forrada con papel de horno (si os quedan zonas sin cubrir, mojad un dedo en el chocolate y tapad las calvas del bombón, apenas se notará).

Bombones Matcha 03

Fundir las 2 o 3 onzas de chocolate que reservamos al inicio, añadir una pizca de té matcha y remover hasta integrar bien (id añadiendo el té matcha pizca a pizca mientras removéis, la cantidad va un poco a ojo, la idea es que se note el color verde pero sin pasarse).

Trazar líneas o puntos con el chocolate verde sobre los bombones con la ayuda del filo de una cucharilla o un palillo.

Bombones Matcha 04

Dejar enfriar  a temperatura ambiente, tapar con papel de aluminio evitando tocar los bombones y guardar en la nevera unas horas hasta que se endurezcan del todo antes de separarlos del papel de horno.

Bombones Matcha 05

Duran bastantes días si los conserváis en un recipiente hermético en la nevera, sobre todo si habéis añadido miel, ya actúa como conservante. En nuestra casa volaron, sucumbimos al delicioso contraste de sabores.

Ideas:

Se pueden decorar espolvoreando té matcha con un colador sobre los bombones cuando haya empezado a endurecerse el chocolate de la cobertura.

Para hacer trufas, en vez de cubrir las bolas con chocolate negro fundido, hacer una mezcla a partes iguales de té matcha y azúcar glas (2 cucharaditas de cada deberían ser suficientes) y rebozar en ella las bolas justo después de darles forma. No he probado, pero quizá estén buenas rebozadas con cacao puro.

Si os gusta más el aspecto de las trufas, pero no queréis renunciar al contraste que aporta el chocolate negro, podéis hacer unos trufombones de la siguiente manera:

Dejar reposar las bolas recién bañadas en chocolate unos minutos, cuando éste empiece a endurecer, rebozarlas en una mezcla a partes iguales de té matcha y azúcar glas y dejar enfriar del todo (si el chocolate aún está muy blando hará falta más rebozado).

Y también podéis utilizar chocolate blanco en vez de negro para el exterior, pero para mi gusto os quedarán demasiado dulces, yo prefiero el toque amargo que da el chocolate negro.

Bombones Matcha 09

Una buena idea es guardárlos en un recipiente hermético en el congelador para tener bombones helados.

Fuente:

De entre las recetas de bombones y trufas de té matcha que encontré, me decidí por ésta de Mireia Olive.

 

Pollo en salsa de café y mostaza

En la receta de pannacotta de café os comentaba que, como no lo tomo, no suelo cocinar con café. Me encanta su olor y, aunque al no consumirlo no me acostumbro a su sabor como bebida, hay que reconocer que tiene un regusto muy interesante.

Me quedó el gusanillo de sacarle más partido como ingrediente, así que seguí investigando. Aunque hay muchos postres en los que poder utilizarlo, esta vez me decanté por una receta salada porque, aunque es más conocido su uso en recetas dulces, también se puede usar para darle un toque sorprendente a platos de carne, por ejemplo.

La receta que os propongo es muy fácil de hacer, en el resultado final influye más la calidad de los ingredientes que vuestra pericia como cocineros. Intentad usar un buen café (yo usé un Brasil Sul Minas) y una mostaza decente, evitad la típica que se le suele poner a las hamburguesas porque el sabor no tiene nada que ver, y os garantizo que os chuparéis los dedos.

Pollo Salsa Cafe Mostaza 001

Ingredientes (para 2 personas):

– 300 g de pechuga de pollo

– 3 cucharadas de salsa de soja

– 3 cucharadas de mostaza de Dijon

– 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

– 200 ml de café fuerte

– 1 cucharada de azúcar

Guarnición: Patatas cocidas o en puré, arroz…

Pollo Salsa Cafe Mostaza 002

Preparación:

Limpiar y trocear en pedazos del tamaño de un bocado la pechuga de pollo.

Mezclar el aceite, la salsa de soja y la mostaza en un cuenco mediano.

Añadir el pollo troceado, remover para que se impregne bien con la marinada y dejar marinar tapado con film transparente al menos dos horas (cuanto más tiempo esté, más sabor tendrá, eso sí, guardadlo en la nevera para evitar riesgos).

Preparar el café (expreso o en puchero, en cafetera de goteo no coge todo el sabor que nos interesa para la receta).

Café en puchero:

Hervir 250 ml de agua en una olla pequeña. Apartar del fuego cuando alcance el punto de ebullición y añadir 3-4 cucharadas de café molido, remover para que se empape bien, dejar reposar unos 10 minutos y filtrar con un filtro de papel o un colador de tela (si tenéis una cafetera de émbolo, es una buena opción).

Escurrir el pollo y reservar la marinada.

Saltear el pollo en una sartén a fuego medio-fuerte hasta que esté bien cocinado (no hace falta poner aceite, el que lleva de la marinada es suficiente). Reservar.

Mezclar la marinada con el azúcar y 200 ml del café preparado. Cocinar en la misma sartén hasta que reduzca.

Añadir el pollo y remover 2 o 3 de minutos para que se impregne bien de la salsa.

Salpimentar si es necesario.

Servir caliente junto con arroz, patatas cocidas o en puré (en resumen, algo que coja bien la salsita).

Pollo Salsa Cafe Mostaza 003

¡Y a disfrutar de la explosión de sabores!

Ideas:

Mientras lo hacía por segunda vez, se me ocurrió que una buena variante sería sustituir el azúcar por la misma cantidad de miel, ya que su sabor combina muy bien tanto con la soja, como con la mostaza o el café. La próxima vez lo probaré.

Parece que no, pero tiene cafeína, y pega un buen subidón, así que si tenéis niños a la mesa, hacedlo sin café (que está muy rico también) o utilizad descafeinado.

 Fuente:

Haciendo una búsqueda de recetas saladas con café, llegué a ésta del blog Manzana y Canela, que acabé por usar cambiando el solomillo ibérico por unas humildes pechugas de pollo. Tengo pendiente prepararla tal como la hacen en ese blog, porque tiene muy buena pinta.

 

Galletas de leche condensada y maizena

Cuando te sobra leche condensada de hacer otra receta y no quieres acabar con la aorta con una sección de cristales de azúcar que haría palidecer de envidia a cualquier geoda… buscas en tu rss hasta encontrar una receta que cumpla tanto los requisitos de cantidad (aunque si sobra y te la tienes que comer a cucharadas… no le vamos a hacer ascos) como de golosidad.

Estas galletas cumplieron sobradamente ambas premisas (incluso la de que sobrasen unas cucharas de leche condensada para lambiscar un poco), no las había hecho nunca y la verdad es que aunque al principio la textura no me convencía del todo, he de reconocer que al final me ganaron para su causa. Dulces, pero no en exceso, y bastante esponjosas, combinan a la perfección tanto con un té como con leche fría o caliente. Un acierto, vamos.

No ha sido mi caso, pero si tenéis un celíaco entre vuestros comensales podrán comérselas sin ningún problema.

Galletas Leche Condensada 00

Ingredientes (para unas 3 docenas de galletas):

– 65 g de mantequilla a temperatura ambiente

– 1 yema de huevo pequeño

– 100 g de leche condensada

– 1 cucharada de azúcar blanco

– 180 g de harina fina de maíz (maizena)

Galletas Leche Condensada 01

Preparación:

En un cuenco grande, batir la mantequilla con la yema de huevo (mejor si está a temperatura ambiente también).

Añadir la leche condensada y el azúcar y seguir batiendo hasta que tengamos una crema homogénea.

Tamizar la maizena y añadirla poco a poco a la crema anterior removiendo para integrarla bien (yo la tamizo de cucharada en cucharada directamente encima de la crema, mezclando todo bien antes de añadir la siguiente cucharada) hasta obtener una masa que no se pegue a las manos. Puede hacer falta algo más de maizena.

Dejar reposar en la nevera una hora.

Galletas Leche Condensada 2

Precalentar el horno a 160 ºC.

Estirar la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada con maizena o sobre un trozo de film transparente y dividir con cortagalletas (en mi caso unos con formas de medios de transporte muy chulos).

Galletas Leche Condensada 03

Colocar las galletas sobre la bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Hornear a media altura, con calor arriba y abajo, a 160 ºC durante 12-15 minutos (ojo que no se pasen, lo bonito de estas galletas es su color blanco).

Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Galletas Leche Condensada 05

Ideas:

En vez de usar cortagalletas, también se puede dividir la masa en bolas de unos 2 cm de diámetro y aplastarlas con un tenedor o con el pulgar. Yo lo hice con la masa de los recortes que sobraron de hacer las otras galletas.

Galletas Leche Condensada 04

Fuente:

Vi esta receta hace un montón de tiempo en Kanela y Limón, un blog que os recomiendo fervientemente (no sé por qué, pero en la entrada ya no se ven las fotos, es una pena porque es un blog con unas imágenes muy inspiradoras), y por fin me he animado a hacerlas aprovechando un resto de leche condensada que quedó tras repetir este pan de leche condensada, que está tan bueno como recordaba y que casualmente proviene del mismo blog.