Galletas integrales de avena tipo digestive

Si me conocéis un poco sabréis que el desayuno me encanta, soy de esas personas que se despiertan con hambre y no pueden ni pensar en salir al mundo con el estómago vacío. Como también me gusta intentar comer sano y equilibrado, trato de variar un poco, alternar dulce y salado, que haya fruta fresca y no abusar de alimentos procesados. Sin embargo, soy humana y de vez en cuando me gustan las galletas. Si descontamos los biscotti, hace un montón de meses que no publico ninguna receta de galletas en el blog. Tampoco he hecho muchas, las últimas fueron las de esta receta y ya estaban tardando en aparecer por aquí.

Galletas Integrales Avena Digestive (10)

Así que aquí os traigo unas galletas integrales de avena perfectas para el desayuno. A mí me recuerdan mucho a las digestive avena choco de Gullón, pero sin el choco, claro… hummmm ahora que lo pienso… ¡la próxima vez que las haga les pongo trocitos de chocolate! Jujujuju. Dios, estoy salivando sólo de pensarlo.

Preparar galletas tipo “digestive” integrales de avena

Ingredientes (para 15-20 galletas):

  • 120 g de harina de trigo integral
  • 90 g de avena en copos
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 90 g de mantequilla a temperatura ambiente (o margarina)
  • 65 g de azúcar moreno
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
  • 45 ml de leche (o bebida vegetal)

Galletas Integrales Avena Digestive (1)

Elaboración:

Dejar ablandar la mantequilla a temperatura ambiente en un cuenco amplio. También se puede hacer en microondas, a media potencia y en tandas de 10-15 segundos hasta que tenga textura pomada.

Agregar la esencia de vainilla, el azúcar, y batir hasta obtener una crema homogénea.

Triturar ligeramente los copos de avena en un procesador de alimentos, batidora o trituradora (no hay que hacer harina, para que aporten textura a las galletas tienen que quedar tirando a enteros).

En otro cuenco, mezclar la avena con la harina integral, la levadura química y la sal.

Galletas Integrales Avena Digestive (2)

Añadir los ingredientes secos a la crema de mantequilla y mezclar con un tenedor hasta obtener una masa arenosa y desmigada.

Galletas Integrales Avena Digestive (3)

Galletas Integrales Avena Digestive (4)

Verter la leche sobre la masa, remover un poco con el tenedor y compactarla formando una bola con las manos. Si la masa se desmorona es porque está demasiado seca y se puede añadir una cucharada más de leche, 15 ml.

Galletas Integrales Avena Digestive (5)

Dejar enfriar en la nevera tapada con film durante media hora.

Sacar la masa de la nevera y formar un disco aplastándola un poco con las manos.. Enharinar una superficie de trabajo y estirar la masa con un rodillo hasta obtener una plancha de 5 mm de grosor. Otra alternativa es colocar la masa entre dos láminas de film transparente para estirarla sin que se pegue al rodillo o a la mesa.

Galletas Integrales Avena Digestive (6)

Cortar la plancha con cortapastas y colocar las galletas sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.

Galletas Integrales Avena Digestive (7)

Precalentar el horno a 180 ºC y hornear las galletas a esa temperatura durante unos 12 minutos hasta que se empiecen a dorar por los bordes. Como siempre, el tiempo dependerá del horno, el grosor de las galletas…

Sacar del horno y dejar que las galletas se enfríen sobre una rejilla.

Galletas Integrales Avena Digestive (8)

Una vez frías, se conservan estupendamente en un recipiente hermético.

Tomar solas, con leche y cacao, café… como os apetezca. 😉

Notas:

Es una receta fácilmente veganizable y adaptable a una dieta para intolerantes a la lactosa. Simplemente hay que sustituir la mantequilla y la leche por margarina y una bebida vegetal al gusto, creo que incluso podría ser zumo de naranja.

Si usáis copos de avena “tradicionales”, que son los enteros, hará falta que los trituréis hasta que se desmenucen un poco, por el contrario, los copos de avena extra suaves o instantáneos se pueden añadir tal cual. Yo usé los instantáneos una de las veces que preparé las galletas y otra vez mitad y mitad, triturando un poco los enteros, y la verdad es que me gustaron más las que tenían trozos más grandes de avena.

Para que extender la masa no se convierta en una tarea de titanes, os recomiendo aplastar la bola hasta formar un disco  de un par de centímetros de espesor antes de meterla a reposar en la nevera. Yo lo hice una vez sí y otra no y os confirmo que es un consejo útil.

Como la masa es bastante quebradiza, lo mejor evitar cortapastas de formas complejas y usar una espátula para trasladarlas de la superficie de trabajo a la bandeja del horno.

Otra opción, si no tenéis cortapastas, es formar bolas con la masa y aplastarlas directamente sobre la lámina de papel en la bandeja del horno, quedarán más rústicas pero igual de ricas.

Como os decía al principio del post, creo que es una receta que se puede versionar añadiendo chocolate o ralladura de naranja. Es más que posible que haga alguna prueba.

Galletas Integrales Avena Digestive (11)

Fuente:

La receta la tenía guardada entre otras con la idea de probar varias y elegir la que más me gustase. Por los ingredientes me decidí por ésta del blog Galletas para Matilde y ya no probé más, fue amor a primer mordisco, jajaja.

Anuncios

Sopa de habas, espinacas y huevo (Juego de Blogueros 2.0)

Una vez más estamos a último día del mes y toca… ¡la receta del juego de blogueros! Este mes, de las propuestas de productos de temporada que nos presentó Mónica, salieron vencedoras (sí, en plural) las habas y las espinacas. Fue inevitable, cuando me tocó votar, casi al límite del plazo, las espinacas estaban a un punto de las habas… y no hay cosa que más me guste que los combos, hacen los retos más interesantes ¿no os parece?

El caso es que nunca había comido habas con espinacas, pero intuía que iban a hacer buena pareja, y vaya si la hicieron. Es verdad que me costó encontrar las habas, se ve que a la hora que suelo ir a la frutería la gente ya ha arramblado con ellas y hasta hace poco más de una semana no logré encontrarlas. Total, que compré las habas, espinacas y una cebolla, que es como un pantalón negro, un fondo de armario básico. Ya en casa y con el tiempo apremiando, hice una búsqueda rápida y me decidí por una receta en la que los dos ingredientes del mes eran prácticamente todo lo necesario.

Como no sería yo si no hiciese modificaciones en las recetas desde antes de empezar a hacerlas, añadí a la ecuación la cebolla (os dije que era un fondo de armario estupendo) y el medio pimiento italiano que quedaba en la nevera. Me puse a cocinar, bastante escéptica con el resultado, todo sea dicho, y… ¡qué sorpresa la sopa tan rica que salió! Desde la primera cucharada tuve claro que ya tenía mi propuesta para el reto.

Sopa Habas Espinacas Huevo (4)

O sea, que mi propuesta de este mes es una sopa calentita y sanota, que hay que cuidarse, jajajaja. Estoy deseando ver qué han hecho el resto de participantes, es lo mejor de este juego. Os dejo la lista de sus blogs al final por si a vosotros también os pica la curiosidad.

¡Ah! Y si os encantan las espinacas, tengo un par de recetas aquí, y una crema de picoteo de habas, byessar, estupenda (aunque el día que hice las fotos la crema era de alubias, jajaja).

Cómo preparar una sopa con habas, espinacas y huevo

Ingredientes (2-4 raciones):

  • 50 g de cebolla
  • 50 g de pimiento italiano
  • aceite de oliva
  • 1 litro de caldo de pollo o verduras (o 1 pastilla + 1 litro de agua)
  • 150 g de habas frescas peladas (650 con vaina, más o menos).
  • 100 g de espinacas
  • 2 huevos
  • sal y pimienta al gusto
  • opcional: cebollino fresco picado

Sopa Habas Espinacas Huevo (2)

Elaboración:

Desgranar las habas, lavarlas un poco y reservar.

Picar la cebolla y el pimiento (siempre que voy a poner esto, busco cómo se llama el corte, y nunca lo tengo claro, ¿macedonia? ¿mirepoix?).

Sopa Habas Espinacas Huevo (3)

En una olla, poner un par de cucharadas de aceite de oliva y poner al fuego. Pochar la verdura picada hasta que la cebolla se ponga transparente.

Añadir el caldo de pollo (o la pastilla de concentrado y el agua, como ha sido mi caso) y llevar a ebullición.

Cuando hierva, añadir las habas y dejar cocer unos 5 minutos.

Mientras, lavar las espinacas. Se pueden usar las hojas enteras o cortarlas en trozos, al gusto (yo las puse enteras).

Pasados 5 minutos, añadir las espinacas a la sopa y seguir cociendo hasta que estén tiernas (en mi caso las dejé 10 minutos).

Batir ligeramente los huevos. Remover la sopa y agregar los huevos lentamente mientras seguimos dando vueltas con la cuchara, de forma que el huevo se cocine en el propio calor del caldo y se formen una especie de “madejas”.

Salpimentar y servir caliente.

Sopa Habas Espinacas Huevo (5)

Salpicar un poco de cebollino fresco picado por encima para un extra de sabor. 😉

Notas:

Como veis en los ingredientes, digo que salen de 2 a 4 raciones, todo depende de si es un plato único, un primero normal, o una sopa de entrante.

Siempre que compramos habas, me da una pena enorme la cantidad de vainas que se desperdician. Por curiosidad el otro día busqué, y hay recetas para aprovecharlas cuando no son pequeñas (para muestra un botón, o varios, jajaja). Todavía no he probado, pero la tempura me llama mucho.

Si queremos aprovechar las vainas, o facilitar su pelado, es útil usar un pelaverduras para retirar los laterales, donde están las hebras más duras.

Sopa Habas Espinacas Huevo (1)

El objetivo de este reto es usar productos de temporada, pero si no tenéis habas frescas, podéis usar congeladas, y las espinacas igual, aunque las hay frescas todo el año.

Para hacer de esta sopa una receta vegana, basta con usar caldo de verduras y no añadir el huevo.

El cebollino que tenía se me acabó en la primera prueba de esta sopa, y en las fotos no sale, pero os recomiendo mucho añadirlo, le da un sabor muy bueno. ¿Y por qué no compré más? Pues en parte por pereza, en mi supermercado habitual lo venden en unos manojos descomunales que tienes que picar y congelar para que no se acabe estropeando y como no tenía mucho tiempo para ponerme con eso después de hacer las fotos, decidí no comprarlo esta vez.

Sopa Habas Espinacas Huevo (6)

Buscando el origen de la receta, me parece que esta es una versión de una receta oriental ¿china? que lleva edamame en lugar de habas, salsa de soja y una pizca de aceite de sésamo. Tengo que probar.

Fuente:

En mi intento por usar los dos ingredientes del mes, acabé buceando en pinterest y encontrando un pin/receta que no enlaza a ninguna fuente. Como me da mucha rabia que la gente no acredite bien las imágenes/contenidos que usa, no voy a poner enlace. Eso sí, creo que es posible que esté sacada de este libro, que citan en esta receta que se parece bastante.  En cualquier caso, tampoco seguí la receta del pin al pie de la letra, añadiendo, ya de primeras, el sofrito de cebolla y pimiento a la ecuación. 😉

Participantes:

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Fe: http://www.codigosecreto280.com/
Vanessa: http://www.divertidoydelicioso.es/
Mónica: http://dulcedelimon.com
Berta: https://dulceperonotanto.wordpress.com/
Mari Sol: http://elmenudemicocina.blogspot.com.es/
Elvira: https://plus.google.com/+ElviraPorcel
Inma: http://entre3fogones.com/
Ana N.: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
Jorge: https://mastercocinillas.com/
Eva: https://pekandoconeva13.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Susanna: http://trumpi.blogspot.com.es/
Arantxa: https://unabrujaenlacocinablog.wordpress.com/
Sara: https://unaitalianaenlacocina.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

logo-juego-de-blogueros-blog-400x272px

Yogur casero de café

En casa hace tiempo que nos propusimos romper el hipsterómetro… o más bien lo rompimos sin proponérnoslo, así somos, jajajaja. El caso es que la madre de J. nos preguntó si queríamos una yogurtera que tenía sin utilizar porque tienen una más nueva que hace raciones individuales. Yo ese modelo lo conozco, creo que por mi casa anduvo rondando una aunque si os soy sincera, nunca la vi en uso.

La verdad es que no me esperaba para nada la reliquia que sacó de la despensa. Es tan pero tan vintage que por no tener, no tiene ni marca, simplemente un rótulo que dice “yogurtera”. Ahí queda eso. Tiene como cuarenta y pico años y funciona como el primer día, ¡chúpate esa, obsolescencia programada! En origen llevaba un recipiente que debía tener entre 0.8 y 1 litro de capacidad, pero se rompió en algún momento y J. y yo usamos un frasco reciclado de miel que debe ser de unos 750 ml. En realidad tenemos dos frascos, a veces vamos muy locos y no nos hemos acabado uno cuando ya tenemos el siguiente en marcha, jajajaja.

El caso es que llevamos unos años haciendo yogur natural casero, probando distintas marcas (de leche y yogur), a veces con yogur normal (el que mejor nos ha funcionado es el de vasitos de cristal, por cierto) y a veces con griego (que nos gusta mucho la textura que aporta). Normalmente usamos un yogur comprado para hacer un bote, y después aprovechamos los restos para hacer yogur de segunda e incluso tercera generación. Se nos suele pasar dejar un poco y nos lo comemos todo así que más allá de 4 del tirón no hemos llegado a hacer, pero se podría perfectamente. Eso sí, hemos detectado que la textura va cambiando con los sucesivos “usos”. Alguna vez hemos probado a añadir nata pero nos gusta más sólo con leche. ¿Y qué leche? Pues igual que el yogur, la mejor que podáis conseguir. De verdad, no hay color. Últimamente en nuestro súper han traído Cremosita, que es una marca gallega que en mi casa se ha consumido de toda la vida, y los yogures salen espectacularmente cremosos y con una densidad cercana a la perfección.

El caso es que después de mucho tiempo haciendo siempre yogur natural… pues nos entró el gusanillo… ¿se puede hacer yogur de sabores? Se puede, pero añadir frutas, por ejemplo, puede alterar la fermentación del yogur y producir problemas en su conservación, por eso se suelen cocinar las frutas en forma de compotas y mermeladas antes de añadirlas a la mezcla.

El caso es que nos hemos atrevido a hacer un par de experimentos y hoy os traigo el primero, yogur de café casero… ¿yogur de café? Jajajaja, suena raro, ¿verdad? Pues sí, es una cosa bastante… exótica, una mezcla muy curiosa que conserva lo refrescante y ácido del yogur y el sabor profundo del café. Raro, pero rico. Si os gusta el café y los experimentos culinarios, tenéis que probarlo.

Casi ni es una receta, se mezclan los ingredientes y se deja que el tiempo y la temperatura hagan el resto, así de fácil, exactamente igual que para hacer yogur natural.

Ingredientes (para 6 yogures o 750 ml):

  • 500 ml de leche entera
  • 125 ml de café
  • 1 yogur griego
  • opcional: 30 – 50 g de azúcar

Elaboración:

Preparar el café como hagamos habitualmente y dejar templar.

Mezclar el yogur con la leche y remover bien con unas varillas para que se disuelva (se puede hacer con batidora pero introduce mucho aire, haciendo espuma).

Añadir el azúcar y el café templado y remover.

Repartir la mezcla en los vasitos de la yogurtera (en mi caso, un bote único), tapar y dejar funcionar la máquina unas 8 horas, según instrucciones de vuestro aparato.

Pasado el tiempo de fermentación del yogur, terminar el proceso dejando que se enfríe completamente en la nevera.

¡Y listo! ¿No os dije que era facilísimo?

Notas:

¿Como os gusta el yogur? Si los preferís poco ácidos, a partir de 6 horas es posible que estén listos, si os gustan con mayor acidez se pueden dejar en la yogurtera hasta 12 horas. También se hacen más densos cuanto más tiempo de fermentación les dejamos. Todo es probar hasta encontrar el punto. Una vez se me olvidó y estuvo la friolera de 18 horas, estaba bueno, jajajaja.

¿Y ese rango de cantidad de azúcar? Pues son las dos cantidades que yo probé, personalmente me gusta más con poco azúcar, pero es que casi siempre tomo el yogur sin añadir edulcorantes.

¿Que no tenéis yogurtera? Pues he investigado un poco y al parecer se puede hacer en termomix o utilizar un termo para mantener la temperatura óptima de fermentación durante las horas necesarias, que al final es de lo que se trata. ¿Y cómo se hace? Pues hace falta un termómetro porque hay que conseguir ciertas temperaturas y un termo bueno, de esos que mantiene la temperatura bastantes horas, claro. Primero se calienta la leche hasta que alcance los 85 ºC, sin que llegue a hervir, y después se enfría hasta que está a 45 ºC. En ese momento se añaden el resto de ingredientes. Si el café está a 45 ºC también, y el yogur a temperatura ambiente, mejor que mejor, para que la temperatura se mantenga más o menos al mezclarlos. Se remueve bien todo, se mete la mezcla en el termo, se cierra bien y se deja fermentar. Yo no he probado nunca, pero por lo que cuentan, el tiempo necesario para hacer yogur de café en termo es más o menos el mismo que en yogurtera.

¿Os sale yogur muy líquido? Pues se puede arreglar filtrándolo una vez fermentado de forma que pierda suero. Para ello hace falta un colador fino y una gasa (como esta tela de quesero o esta otra), se coloca la gasa sobre el colador y se pone encima el yogur, dejándolo escurrir en la nevera. El tiempo necesario dependerá de lo espeso que queramos el yogur, a más tiempo, más densidad.

¿Y qué café usar? Pues yo he usado uno que tenía en casa y la verdad es que no pude comer mucho yogur porque, como os he comentado en alguna ocasión, mi organismo es muy sensible a la cafeína… hum… quizá la próxima vez pruebe con descafeinado. Lo bueno es que dependiendo de cómo hagáis el café, también cambiará el sabor del yogur, más flojito saldrá suave y más cargado aportará un sabor a café más fuerte. ¡A experimentar!

Fuente:

Pues resulta que me pongo a investigar sobre yogur de distintos sabores, llego a esta receta de yogur de café y ¡sorpresa! me comenta J. que ese blog es de la madre de un compañero suyo de trabajo, ¿el mundo es un pañuelo o qué? 😀

 

Biscotti de avellanas y cacao (Juego de Blogueros 2.0)

Uno de mis propósitos de año nuevo debería ser organizarme mejor, porque otra vez casi se me echa el tiempo encima con la receta del JdB2.0 y ya me veía haciendo alguna cosa rápida como los meses anteriores. Que no está mal, pero tampoco hay que abusar de la sencillez. De vez en cuando hay que complicarse un poco la vida, ¿verdad?

Al lío, este mes los participantes del juego votamos como ingrediente principal las avellanas. Nunca me había planteado cuando era la temporada de avellanas, la verdad, es un producto que aguanta muy bien el paso del tiempo y se puede encontrar todo el año. Las busqué en mis fruterías habituales pero al final acabé comprándolas ya peladas, aunque crudas, en la tienda de frutos secos y encurtidos del barrio.

Biscotti Avellana Cacao (8)

Tenía un par de recetas saladas en mente, pero finalmente me decidí por una elaboración a la que le tenía ganas desde hace tiempo, unos biscotti.

Como su nombre indica, los biscotti son dulces elaborados con doble cocción. Primero se cuece el pastel, se corta en rebanadas en caliente, y se continúa su cocción hasta obtener una especie de pastas secas y ligeras. Son tradicionales de la Toscana, donde se conocen como cantuccini o biscotti di Prato, y se suelen servir con vin santo, un vino dulce de la zona.  Son similares a los carquiñoles o carquinyolis catalanes, que probé este verano y también estoy deseando hacer.

Al final de la receta os dejo la lista de participantes de este mes para que veais qué jugo les han sacado a las avellanas. A mí siempre me sorprende la cantidad de cosas distintas que salen de un solo ingrediente. 🙂

Cómo preparar biscotti de avellanas y cacao

Ingredientes (para 12-15 biscotti):

  • 160 g de harina de trigo
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharada de cacao puro
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1 pizca de sal fina
  • 2 huevos
  • 75 g de avellanas crudas

Biscotti Avellana Cacao (1)

Elaboración:

Mezclar con un tenedor la harina, el azúcar, el cacao, la levadura química y la sal en un cuenco.

Batir un huevo y añadirlo a la mezcla de ingredientes secos, integrándolo bien con el tenedor.

Batir el otro y repetir. La masa resultante será pegajosa pero con cierta firmeza.

Agregar las avellanas al cuenco y mezclar bien para repartirlas por toda la masa.

Biscotti Avellana Cacao (2)

Precalentar el horno a 180 ºC.

Cubrir la bandeja del horno con papel sulfurizado y volcar la masa, formando más o menos un rectángulo.

Biscotti Avellana Cacao (3)

Hornear durante 20-30 minutos, hasta que veamos que empieza a dorarse (al llevar cacao se nota menos) y está firme al tacto.

Sacar del horno y dejar que se atempere unos 10 minutos.

Cortar en rebanadas de un centímetro y medio aproximadamente con un cuchillo de pan (y alegrarte de haber dejado que se enfríe un poco, para no quemarte los deditos).

Biscotti Avellana Cacao (4)

Biscotti Avellana Cacao (5)

Colocar las rebanadas en la bandeja del horno y hornear 10 minutos.

Darles la vuelta y hornear por la otra cara otros 8 o 10 minutos (dependiendo del horno y el grosor de las rebanadas puede ser más o menos tiempo).

Sacar del horno y dejar que los biscotti se enfríen sobre una rejilla.

Biscotti Avellana Cacao (6)

¡Y a comer!

Notas:

Los tiempos son orientativos, dependen mucho del horno, el mío tiene tendencia a la velocidad, así que en general las cosas tardan menos. Normalmente me pongo una alarma unos minutos antes de lo que dice la receta, pero esta vez se me pasó y se me churruscaron un poquito.

Las rodajas de los extremos, más pequeñas, habrá que sacarlas antes del horno, para que no se endurezcan ni se quemen.

El cacao es opcional, se puede omitir, añadiendo una cucharada rasa más de harina a la cantidad indicada, para compensar. Sin el cacao será más fácil ver cuándo están a punto.

Son “galletas” secas, por lo que es conveniente guardarlas en un recipiente hermético para que no absorban humedad y se reblandezcan.

Es la primera vez que preparo biscotti, pero me han dicho que es una receta perfecta para experimentar, añadiendo trocitos de chocolate a la masa, cambiando unos frutos secos por otros, decorando con hilitos de chocolate fundido… De hecho, esta receta es una variante de otra.

Biscotti Avellana Cacao (9)

Como dije al principio, los biscotti se pueden comer con vino dulce, pero también con café, té o chocolate a la taza. Este último fue el maridaje que elegimos en casa y, aunque estaba buenísimo, he de decir que quizá a los biscotti les va mejor una bebida menos densa que logre “empaparlos” un poco más.

Biscotti Avellana Cacao (11)
(Proximamente colgaré la receta del chocolate, ñam ñam ñam)

Fuente:

Llevaba años viendo a mi amiga Etringita publicar recetas de biscotti de todos los sabores y al final, me animé a versionar una de sus recetas, concretamente ésta, cambiando las almendras y el té matcha por avellanas y cacao. Me ha gustado tanto el resultado que estoy deseando hacer más experimentos. 😀

Participantes:

María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com/
Mónica: http://dulcedelimon.com/
Eva: http://dulcesfelicidades.blogspot.com.es/
José Fernando: https://elemparrao.wordpress.com/
Mari Sol: http://elmenudemicocina.blogspot.com.es/
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Inma: http://entre3fogones.com/
Raxel: https://homeandrun.wordpress.com/
Eva: https://pekandoconeva13.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Sara: https://unaitalianaenlacocina.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/

logo-juego-de-blogueros-blog-400x272px

Ponche de café y huevo

Venga, hoy una receta rápida y fácil para las mañanas post fiestas navideñas, ponche de café y huevo con un chorrito de licor. Las resacas se pasan más fácil con un poquito de lo que las ha ocasionado, ya sabéis. Jajajaja.

Ponche Cafe Huevo (2)

No tiene complicación ninguna y podéis usar tanto café recién hecho como el sobrante del día anterior. Yo no soy muy de cafés pero una taza de este ponche bien calentito entra solo, así de claro.

Vamos al lío, que de lío tiene muy poco, ya veréis.

Ingredientes (para 2 tazas):

  • 300-400 ml de café
  • 60 ml de leche condensada
  • 2 yemas de huevo
  • un chorro de ron, brandy, coñac… (al gusto)

Ponche Cafe Huevo (1)

Elaboración:

Poner el café caliente con la leche condensada, las yemas de huevo y ron negro al gusto en el vaso de la batidora. Batir a velocidad baja hasta que la mezcla se ponga espumosa.

 

Servir el ponche de café en vasos, tazas o copas (según lo glamurosos que os sintáis), y beber bien calentito.

Ponche Cafe Huevo (3)

¡Y chimpún! Os dije que no tenía complicación ninguna. 😉

Notas:

Como lleva huevo crudo, a alguna gente le dan un poco de reparo este tipo de ponches, aunque con una correcta manipulación no debería haber problema. Siempre se pueden usar yemas pasteurizadas (yo de momento sólo he visto claras, pero estaré pendiente). Teniendo un termómetro de cocina está la posibilidad de pasteurizar los huevos antes de usarlos, como explican en este post, o mantener la mezcla durante unos 4 minutos a una temperatura entre 60 y 64 ºC. En mi caso los lavé bien con agua y unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida.

Yo puse caña paraguaya, pero he visto recetas donde usan ron, otras brandy y algunas incluso licor café. Con unos 15 o 20 ml (alrededor de una cucharada) de licor, sale suave pero con bastante sabor, si os gusta un poquito más fuerte, ya sabéis.

¿Que preferís hacerlo sin alcohol pero os gusta la chispa de sabor que da el licor? Podéis sustituirlo por unas gotitas de esencia de ron, brandy… Nunca lo he usado y no sé ni la cantidad adecuada ni qué tal es el resultado, la verdad.

Para darle un sabor y aspecto más navideño, os sugiero espolvorear un poco de canela y nuez moscada por encima.

¿Y qué hacemos con las claras sobrantes? Una sola palabra: FINANCIERS. Ay, qué ricos. Venga, va, otra opción son estas galletas de azúcar.

Fuente:

Hice este ponche ya hace un año y se fue quedando traspapelado esperando el momento de publicarse hasta ahora. Sé que copié la idea de usar leche condensada, en lugar de azúcar y leche, de alguna parte pero ahora no recuerdo de donde. Y eso que suelo apuntar las referencias…