Dulce de papaya

Esta es la última receta que preparé para el blog en Paraguay y lo primero que voy a decir es que el nombre allí no es ese, allí se conoce como “dulce de mamón”, que es como se llama a la papaya. Los mamones encuentran en el supermercado o frutería con tanta facilidad como aquí manzanas.

Al igual que pasa con los árboles de mango, los mamoneros son un frutal habitual en los jardines paraguayos. Sin ir más lejos, en la casa donde vivimos estos meses había unos cuantos pequeños y uno más grande que no paró de dar frutos desde que llegamos hasta que hicimos las maletas para volvernos. Lo mejor es que van madurando gradualmente, así que no te encuentras con una cosecha enorme de repente.

Después de que una amiga encarnacena nos regalase un poco del dulce de mamón que preparó su madre, me decidí a probar yo también.

Dulce de papaya (13)

Ingredientes:

  • 1 kg de papaya (pesada limpia y pelada)
  • 1 kg de azúcar
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • agua

Dulce de papaya (1)

Preparación:

Pelar y extraer la semilla de la papaya raspando el interior con una cucharilla (no debe estar demasiado madura pero tampoco verde, lo ideal es que esté pintona como llaman Sudamérica a casi madura).

Pesar y anotar la cantidad, nos hará falta después para recordar la cantidad de azúcar y agua que hará falta (la misma que de fruta).

Cortar en rodajas de unos 2 cm de grosor (mejor más gorditas que finas).

Dulce de papaya (2)

Poner en un cuenco o cacerola profunda cubrir de agua fría y añadir el bicarbonato.

Dulce de papaya (3)

Tapar y dejar reposar 24 horas (pasado ese tiempo se habrá formado una espumita como la de la foto, no os preocupéis, es normal).

Dulce de papaya (4)

Lavar la fruta y colocarla en una cacerola profunda.

Dulce de papaya (5)

Añadir la mitad del azúcar (en peso será la mitad de lo que pesaba la fruta pelada y limpia).

Dulce de papaya (6)

Cubrir con la misma cantidad de agua fría que peso haya de fruta (como 1 kg de agua es un litro, será fácil de calcular).

Dulce de papaya (7)

Cocinar a fuego medio durante media hora con la cacerola medio tapada.

Agregar el resto del azúcar y la esencia de vainilla.

Dulce de papaya (8)

Cocinar a fuego suave hasta que el dulce esté brillante y translúcido como un caramelo y el almíbar haya espesado y esté dorado (en mi caso fueron unos 45 minutos más).

Dulce de papaya (9)

Dejar enfriar en la cacerola antes de comerlo.

¡Espero que os guste tanto como a nosotros!

Dulce de papaya (10)

Notas:

Lo primero de todo, muchísimo cuidado con el caramelo caliente, os podéis hacer una quemadura grave. Mantened a los niños lejos hasta que haya enfriado del todo.

El dulce de mamón debe tener consistencia firme (un poco durito por fuera y blando por dentro, para eso se lo deja en agua con bicarbonato) y ser dorado y brillante, si no es así quizá le falte cocción.

Dulce de papaya (11)

 

No es aconsejable añadir agua a mitad de cocción porque la fruta se ablandaría y perdería esa especie de corteza ligeramente dura tan característica.

El peso de fruta, azúcar y agua debe ser siempre el mismo, da igual la cantidad de fruta que pongamos (si hay 720 g de fruta tiene que haber 720 de azúcar y 720 de agua).

Se puede comer solo, con yogur natural o con queso ya sea tierno o fresco (el que veis en las fotos es queso Paraguay). Troceado con requesón y bañado con almíbar debe estar de vicio, ahí lo dejo ;)

Dulce de papaya (14)

Si una vez acabado el dulce os sobra almíbar, no lo tiréis, se puede usar para bañar bizcochos, para endulzar batidos…

Fuente:

Sacada del libro del que os hablado tanto en la receta de pastel mandi’o como en la de polenta dulce, Tembi’u Paraguai.

Pudin de pan aromatizado con té negro, lima y pimienta rosa

Hoy os traigo una versión especial de pudin de pan engalanada para lo ocasión con té, pimienta rosa y lima.

Seguro que después de los festines navideños os ha sobrado un montón de comida. Alguna la habréis congelado y otra la estaréis comiendo reciclada, pero hay cosas como el pan que se acaban quedando relegadas y al final corren el peligro de acabar en la basura. Para solucionar eso están las recetas de aprovechamiento como el pudin de pan.

Cuando se me ocurrió darle una vuelta a la receta añadiendo té, en la despensa tenía un té negro aromatizado con aceite de lima, pimienta rosa y pétalos de cártamo y caléndula, pero también podéis usar un té negro normal y mantener el resto de la receta o cambiar la pimienta rosa y la lima por otros ingredientes que os gusten más, como limón, naranja, canela… Es cuestión de experimentar.

Pudin Pan Aromatizado (9)

Ingredientes:

  • 400 ml de leche
  • 4 huevos
  • 100 g de azúcar
  • 160 g de pan seco
  • 2 o 3 cucharadas de hebras de té negro
  • 1 lima
  • 8-10 granos de pimienta rosa
  • caramelo líquido

Pudin Pan Aromatizado (1)
Pudin Pan Aromatizado (2)

Preparación:

Hervir la mitad de la leche e infusionar durante 4 minutos el té, filtrar, completar hasta los 400 ml con leche fría.

Pudin Pan Aromatizado (3)

Trocear el pan seco en un cuenco grande y regar con la leche infusionada removiendo para que se empapen bien (cuanto más pequeños los trozos, antes se empaparán con la leche).

Pudin Pan Aromatizado (4)

Mientras el pan se ablanda, machacar en un mortero los granos de pimienta rosa lo más fino posible, batir ligeramente los huevos, rallar la piel de la lima y exprimir su zumo.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Agregar al cuenco del pan el azúcar, los huevos, la pimienta rosa y la ralladura y zumo de la lima.

Pudin Pan Aromatizado (6)

Triturar la mezcla con una batidora hasta obtener un puré fino (queda bastante líquido, tranquilos, no os habéis pasado).

Pudin Pan Aromatizado (7)

Caramelizar un molde alargado para bizcochos y llenar con la mezcla de pudin (yo por pura pereza suelo hacerlo con caramelo líquido).

Hornear a 180 ºC, con calor arriba y abajo, sin aire y a media altura, durante 45-50 minutos (como siempre, dependerá del tamaño del molde, del horno…).

Si veis que se empieza a dorar demasiado, a partir de los 30 minutos de horneado podéis taparlo con papel de aluminio y seguir hasta los 45 minutos. Para un acabado más fino, se puede tapar desde el principio y así la corteza no se tostará y quedará más jugosa y blanquita.

Cuando haya enfriado, desmoldar con la ayuda de una espátula de silicona y volcar en una bandeja o plato alargado, de forma que el caramelo se derrame por el pudin (es por eso que viene bien ser generoso al caramelizar el molde, jajajaja).

Pudin Pan Aromatizado (8)

Se puede comer a temperatura ambiente aunque yo lo prefiero frío porque el sabor de la lima y el té es más pronunciado.

Ideas:

Es perfecto para desayunar o merendar, a mí me gusta con leche fría aunque con té calentito también está bueno.

Pudin Pan Aromatizado (10)

Se puede hacer sin batidora, desmenuzando el pan con las manos bien limpias, la textura es un poco más rústica ya que quedan algunos trozos de pan sin acabar de deshacerse por en medio, pero está igual de bueno.

La proporción de ingredientes es de 100 ml de leche, 25 g de azúcar y 40 g de pan por cada huevo, pero podéis aumentar la cantidad de pan por cada huevo a 50 g, aunque quedará más denso.

Como os comentaba al principio, haciendo cambios en los aromatizantes según vuestros gustos os saldrá cada vez un pudin diferente.

Fuente:

La receta base es la que usé para el pudin de pan tradicional que publiqué hace unos meses.

Pastel mandi’o

El pastel mandi’o (iría acentuado en la “o” ya que en guaraní sólo se pone tilde cuando la palabra no se acentúa en la última vocal) es una especie de empanadilla, empanada en Paraguay, de carne, pero no una cualquiera, es la reina de las empanadillas de carne. ¿Y qué la hace especial? Yo creo que uno de los factores más importantes es la masa con la que está hecha, a base de mandioca cocida y harina de maíz.

Ahora es una de mis comidas paraguayas favoritas pero tardé en descubrirlo dos meses porque que no se cruzó en mi camino hasta que hicimos un viaje a Asunción. Nada más llegar J. me llevó a cenar a un sitio que le gusta mucho y al que tenéis que ir si visitáis la ciudad, Lido Bar. Me recomendó la sopa de pescado (que está de morirse de gusto) y yo, al ver un plato con nombre guaraní sugerí pedir también pastel mandi’o, ya que sonaba a que llevaba mandioca. Ese viaje fue la fiesta de la mandioca, la probamos en todas sus formas y me acabé de convertir en fan total de este ingrediente.

Pastel Mandi'o (10)

Cuando me propuse hacerlos y vi la receta me di cuenta de que no iba a seguirla al pie de la letra, en parte porque no tenía forma de moler la carne después de cocerla como indicaba en parte porque no me convencía el proceso, así que os traigo lo que se podría llamar “Pastel Mandi’o a lo Carabiruete“, la terminación -eté significa en tupí-guaraní “verdadero”, ¿y qué es más carabiruense que no hacer las recetas como manda la receta? ;)

Ingredientes (para 12 empanadillas):

Para la masa:

  • 1/2 kg de mandioca
  • 1/2 huevo
  • 50 g de mantequilla o manteca de cerdo
  • 1/2 taza de harina de maíz
  • 1 cucharada colmada de harina de trigo
  • 1/2 cucharada de sal fina

Pastel Mandi'o (1)

Para el relleno:

  • 1/2 kg de carne picada de ternera
  • 1 cebolla grande
  • 2-3 dientes de ajo
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 hojas de laurel
  • 1/2 cucharada de comino molido
  • sal fina y pimienta negra molida al gusto
  • 2-3 huevos cocidos
  • 3 cucharadas de perejil fresco picado
  • 3 cucharadas de cebollita de verdeo (cebolleta) picada

Pastel Mandi'o (2)

Preparación:

Pelar y trocear la mandioca en pedazos de 12-15 cm de largo (yo la compré pelada y congelada).

Poner agua con sal a hervir y, cuando alcance el punto de ebullición, añadir la mandioca troceada (si usáis congelada se añade tal cual, sin descongelar).  Cocinar a fuerte hasta que se ablanden, pero sin que lleguen a deshacerse. La mandioca congelada, dependiendo del tamaño de los trozos, tarda de 10 a 15 minutos en estar lista (revisad el paquete para ver las indicaciones) y la fresca necesita el doble de tiempo, de 20 a 30 minutos.

Pastel Mandi'o (3)

Escurrir bien, desechar el agua de cocción (algunas variedades de mandioca tienen un contenido muy alto en compuestos de cianuro que pueden resultar tóxicos, pero no os preocupéis, se eliminan precisamente con la cocción) y dejar enfriar.

Pastel Mandi'o (4)

Retirar la mecha dura que tiene la raíz de mandioca en el centro, desmenuzar y moler en la picadora o machacar bien con un tenedor hasta que no queden tropezones (la textura que se queda es alucinante, la mandioca forma una masa elástica muy curiosa).

Poner la mandioca en un cuenco grande, añadir la mantequilla, el huevo, la harina de maíz y la de trigo y amasar bien con las manos hasta homogeneizar la masa.

Formar una bola y dejar reposar en la nevera, tapada con un paño limpio o film transparente, hasta que vayamos a usarla.

Pastel Mandi'o (5)

Cocer 3 huevos, quitar la cáscara y reservar.

Picar la cebolla y rehogar en una sartén grande con el aceite de oliva. Cuando la cebolla esté transparente, añadir el ajo, rehogar 2 o 3 minutos y añadir la carne picada. Dorar la carne a fuego medio removiendo hasta que ya no veamos trozos crudos.

Añadir las hojas de laurel, el comino y la sal, tapar la sartén y cocinar a fuego medio-suave hasta unos 10 minutos.

Picar la cebolleta (cebollita de verdeo en Paraguay) y el perejil, añadir a la sartén, remover y dejar cocinar tapado 2 o 3 minutos más (lo de dejar la sartén tapada es para que no se evapore el agua y tengamos un relleno jugoso, si queda muy seco se puede añadir un poco de agua).

Cuando la carne esté en su punto, apartar del fuego, retirar las hojas de laurel y salpimentar.

Picar los huevos y añadir al resto del relleno removiendo para repartirlo bien por toda la mezcla.

Pastel Mandi'o (6)

Sacar la masa de la nevera, dividirla en 12 partes y formar bolitas. Espolvorear con harina de maíz la encimera y estirar cada bolita con un rodillo hasta formar un disco (esta masa es más quebradiza que la de harina de trigo, así que tampoco se puede hacer demasiado fina). También se puede estirar toda y cortar círculos.

Pastel Mandi'o (7)

Colocar un par de cucharadas de relleno sobre una de las mitades del círculo, humedecer el borde de la masa con un poquito de agua usando un dedo o un pincelito, cerrar  y hacer el repulgue del borde doblando, presionando y humedeciendo si es necesario. Repetir hasta tener todos los pasteles formados.

Pastel Mandi'o (8)

Freír en abundante aceite bien caliente en tandas de dos (utilicé una sartén pequeña y juntos dos encajaban en el diámetro) hasta que se pongan doraditos y colocarlos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Pastel Mandi'o (9)

Se comen calentitos pero cuidado con quemaros la lengua por ansiosos.

¡Espero que os gusten!

Notas:

En la receta original se cuece la carne junto con una cebolla, el laurel, dos ajos, media pastilla de caldo de carne, sal, comino y pimienta, una vez cocido se aparta el caldito de la cocción, se pasa por la picadora todo y se reserva. En una sartén se dora cebolla y ajo, se añade la cebolleta y el caldo reservado, luego se pone la carne y se da un golpe de calor todo junto. A mí me parece un poco lioso y no me gusta mucho la idea de cocer la carne porque me parece que puede perder jugosidad.

La masa se puede hacer de un día para otro. Aunque no creo que pase nada por preparar las empanadillas un día y freírlas al siguiente, cabe la posibilidad de que la masa se humedezca con el relleno. Como no he probado no sé si es buena idea.

Confieso que estiré la masa a mano, se me pegaba a la botella que estaba usando como rodillo y me estaba frustrando, así que fui presionando a poquitos con los dedos hasta tener el círculo necesario.

Si la masa se rompe se pueden humedecer los bordes con agua y arreglarlo fácilmente.

Las cantidades de sal, pimienta y comino son orientativas y dependerán de vuestros gustos.

Por cierto, como me sobró relleno y mandioca cocida, improvisé una comida añadiendo mandioca cortada en trocitos a la sartén donde estaba calentando la carne, el resultado es una especie de guiso con mandioca en vez de patatas muy muy rico. Yo lo llamo “Pastel mandi’o deconstruido”, jajajaja.

El pastel mandi’o es bastante contundente (con dos acabas lleno), recomiendo acompañarlo con algo fresco y ligero tipo ensalada de tomate.

Pastel Mandi'o (11)

Fuente:

A medias inventada, a medias sacada del libro del que os hablaba en la receta anterior, Tembi’u Paraguai, y a medias de esta receta en el periódico ABCcolor.

Maipy He’ê – Polenta dulce

Pues aquí seguimos, el viaje se ha prolongado un mes, así que espero tener tiempo de hacer un par de recetas paraguayas más antes de volver a España.

En esta ocasión os enseñaré a hacer Maipy He’ê, que es polenta dulce en guaraní, un postre que saca partido de uno de los ingredientes más comunes por estos lares, la harina de maíz. Parece mentira la de cosas distintas que se pueden hacer con maíz.

Las veces que hemos ido a restaurantes no he visto en la carta de postres nada que se pudiese llamar paraguayo, quizá con la excepción de la mousse de mburucuyá. Tampoco es que la variedad sea mucha, suelen ofrecer dos o tres cosas, helado, ensalada de frutas, volcanes de chocolate, brownie o cheesecake. Por eso cuando me prestaron un libro de cocina paraguaya la sección de postres fue la primera que miré.

El libro, Tembi’u paraguai, se divide en dos partes, una de recetas paraguayas propiamente dichas y otra llamada Selección de recetas prácticas, que consiste en recetas internacionales adaptadas “a la paraguaya” y tan asimiladas que ya son de aquí. En la primera parte, de donde saqué esta polenta, predominan los dulces de frutas locales, de mandioca y de miel de caña, mientras que en la segunda parte, más amplia, encontramos mermeladas, bizcochos, cremas, helados…

Después de echarle un vistazo al libro, he llegado a la conclusión (no comprobada) de que si no hay postres paraguayos en las cartas de restaurantes debe ser porque son elaboraciones bastante simples y quizá no se consideran suficientemente sofisticados, aunque por lo que he podido comprobar, están muy buenos.

Polenta Dulce Compota Manzana (8)
Ingredientes (para 6 raciones):

  • 1/2 taza de harina de maíz
  • 3/4 taza de azúcar
  • 2 tazas de leche
  • 2 manzanas ácidas
  • opcional: canela en polvo

Polenta Dulce Compota Manzana (1)
Preparación:

Lavar, pelar y trocear las manzanas.

Polenta Dulce Compota Manzana (2)
Poner en una olla con dos o tres cucharadas de agua y cocer a fuego medio hasta que la manzana esté blanda y el agua se haya evaporado (a mí me gusta más que la manzana conserve la textura y tenga trocitos, pero si preferís una compota más fina sólo hay que dejar que se cocine hasta que se haga puré, añadiendo más agua si es necesario).

Repartir la compota en el fondo de cuencos individuales.

Polenta Dulce Compota Manzana (3)
Mezclar en otra olla la harina de maíz con el azúcar y la leche, removiendo bien con unas varillas hasta que se disuelva el azúcar.

Llevar a fuego medio sin parar de remover hasta que alcance el hervor, bajar el fuego y dejar que hierva al menos 5 minutos más removiendo con las varillas.

Polenta Dulce Compota Manzana (4)
Retirar del fuego y verter inmediatamente en los cuencos sobre la compota de manzana.

Polenta Dulce Compota Manzana (5)
Como toque final, espolvorear por encima con canela en polvo (se puede tamizar con un colador).

Polenta Dulce Compota Manzana (7)
Se puede comer caliente, a temperatura ambiente o fría (y no sabría deciros cuando está más buena porque está riquísima siempre).

Polenta Dulce Compota Manzana (9)
Notas:

Como la polenta es muy dulce creo que para la compota van mejor manzanas ácidas, como granny smith o tabardillas, aunque cualquier variedad que sea sabrosa valdrá. Creo que también se podrían usar otras frutas ácidas o dulces, si sois muy golosos (en el libro de donde la saqué sugieren compota de melocotón o ciruela).

La cantidad de azúcar se puede reducir, poniendo la misma proporción que de harina, o incluso un poco menos.

Es muy fácil medir los ingredientes de esta receta (por cada parte de harina de maíz, una o una y media de azúcar y cuatro de leche) y por eso es fácil de aumentar o reducir la cantidad que queremos hacer.

Al igual que el arroz con leche, es un postre bastante potente, así que mejor no pongáis raciones demasiado grandes (los míos, aunque parecen pequeñitos son de un cuarto de litro, jajaja), mejor quedarse con ganas de repetir. ;)

Si queréis darle un extra de presencia al postre, para una comida especial, os recomiendo usar cuencos de cristal, para que se vea el contraste de colores y texturas entre la polenta y la compota, sobre todo si usáis algo muy colorido como frutos rojos o melocotón.
Polenta Dulce Compota Manzana (6)

Si no tenéis cuencos, podéis utilizar una bandeja y que cada uno se sirva la cantidad que le apetezca comer, aunque en este caso, mejor poner la compota en un cuenco aparte.

Polenta Dulce Compota Manzana (10)
Fuente:

Saqué la receta del libro “Tembi’u Paraguai. Comida paraguaya” de Josefina Velilla de Aquino, indispensable para cualquiera que quiera aprender a hacer recetas paraguayas. Yo lo conocí cuando al llegar aquí empecé a investigar sobre cocina paraguaya, y flipé cuando J. lo trajo una noche diciendo que nos lo había prestado la casera.

Brochetas de pollo caramelizado al rooibos

Sigo en el hemisferio sur, así que aquí estamos avanzando hacia el verano de igual manera que en el norte el invierno está cada vez más próximo. Por lo visto este año el veranillo de san Martín se ha hecho notar, al menos en España, y eso me ha recordado esta receta que tenía en borradores.

Estas brochetas las preparé justo antes del viaje, a finales de junio, pensando en las barbacoas veraniegas pero es un plato que se puede hacer todo el año. Son muy fáciles de preparar y se pueden adaptar tanto a un plato principal como a pinchos para un aperitivo, todo depende del tamaño de los palillos empleados y lo grandes que cortéis los pedazos de pollo.

Desde que colaboro con la tienda Cafetearte estoy profundizando mucho en la cocina con té, café y rooibos, pero esta es la primera vez utilizo directamente las hebras en lugar de una infusión. El método es el mismo que emplearíamos para marinar una carne con salsa que lleve cualquier hierba aromática seca y el resultado es también igual de agradable al paladar.

Animaos a probar y me contáis.

Brochetas Pollo Rooibos (5)
Ingredientes (para 10-12 brochetas, 2 raciones):

– 2 cucharadas de miel

– 1/2 cucharada de zumo de limón

– 1 cucharadita de salsa de soja

– 1/2 cucharada de rooibos en hebras

– 1/8 cucharadita de cayena en polvo

– la piel rallada de 1 y 1/2 limón

– 250 g de pechuga o muslos de pollo deshuesados

– 1 lima (opcional)

Brochetas Pollo Rooibos (1a) Brochetas Pollo Rooibos (1b)
Preparación:

Trocear el pollo en cubos del tamaño de un bocado o un poco más grandes si lo vamos a hacer sobre brasas (los que veis en las fotos son un poco más pequeños, más apropiados para pinchos de aperitivo). Los muslos son más laboriosos de deshuesar y trocear, pero el esfuerzo la pena ya que las brochetas quedarán más jugosas.

Mezclar en un cuenco pequeño la miel con la salsa de soja, el rooibos, la cayena, el zumo y la piel rallada de limón.

Colocar en un cuenco o plato hondo el pollo y bañarlo con la salsa removiendo para que se impregnen todos los pedazos. Tapar con film y dejar marinar en la nevera durante al menos dos horas (cuanto más tiempo lo dejéis más intenso será el sabor).

Brochetas Pollo Rooibos (2)
Si vamos a utilizar palillos de madera o bambú habrá que sumergirlos en agua al menos durante media hora antes de usarlos para evitar que se quemen al cocinar las brochetas, especialmente si vamos a hacerlas a la brasa.

Pinchar trozos de pollo en las brochetas hasta llenarlas dejando unos centímetros por ambos lados para que sean más fáciles de manipular (las que yo usé eran pequeñas, el plato que veis en las fotos tiene 21 cm de diámetro).

Brochetas Pollo Rooibos (3)
Poner una sartén al fuego (también se pueden hacer en una plancha de cocina), cuando esté caliente cocinar las brochetas por cada lado volteándolas con unas pinzas (ojo con los pinchos, sobre todo si son metálicos, no os queméis), hasta que estén doradas y bien cocidas por dentro. Si ha quedado salsa de marinar, se pueden regar las brochetas con ella mientras se van cocinando. El proceso para la barbacoa es más o menos el mismo, teniendo especial cuidado al manipular las brochetas para evitar quemaduras.

Servir acompañado de algo fresco como una ensalada de tomate, hojas lechuga, canónigos, rúcula… y, para un extra de cítrico, unas rodajas de limón o lima.

¡Espero que os gusten!

Brochetas Pollo Rooibos (4)
Consejos:

Recordad que la carne de ave no se debe comer cruda, así que cuanto más gruesos sean los pedazos, más tardarán en asarse.

Si lo preferís, se puede marinar el pollo después de pincharlo en las brochetas, yo probé ambos métodos y no hay diferencia apreciable.

Si sois fans del picante, podéis aumentar la cantidad de cayena pero teniendo en cuenta que demasiado picante ocultará el sabor del rooibos, que debería ser el predominante.

El rooibos no tiene cafeína, así que esta receta es apta para los más pequeños de la casa también, aunque quizá deberéis prescindir de la cayena.

Brochetas Pollo Rooibos (6)
Fuente:

La idea la saqué de esta receta, pero modifiqué las cantidades de los ingredientes de la marinada.

Sopa paraguaya

La primera cosa que comí en Paraguay fueron empanadas (aquí las empanadillas se llaman así) compradas en la terminal de ómnibus de Asunción, llegamos por los pelos y comimos sentados en el autobús. Pero la primera comida relajada, sentada en una mesa y con cubiertos, fue en Encarnación, la ciudad donde llevamos viviendo más de tres meses. Tras bajarnos del autobús y dejar las maletas en el hotel nos fuimos a cenar a un restaurante cercano donde J. me sugirió la sopa paraguaya. A lo largo de este tiempo la he comido en un montón de ocasiones más, tanto casera como en restaurantes, porque es un plato muy popular. Esta misma popularidad hace que siempre sea distinta ya que cada cocinero parece tener su propia receta.
Casualmente también fue la primera receta paraguaya que me lancé a probar.

Sopa Paraguaya (8)
¿Pero no había dicho que era una receta de sopa? Pues sí, sopa paraguaya. ¿Y qué es esa cosa con pinta de bizcocho de ahí arriba? Pues es lo que os he dicho, sopa paraguaya, la única sopa sólida del mundo, jajajaja. Aunque parece ser una receta producto de la mezcla de las culturas guaraní y española,  dice la leyenda que la receta proviene de un error de la cocinera del presidente de Paraguay, Carlos Antonio López, mientras hacía una sopa de maíz que le encantaba a su empleador. Nerviosa por haberla estropeado la mujer acabó metiendo la mezcla de ingredientes al horno y el resultado sería este. Hay varias versiones de esta leyenda, pero a mí la que más me gusta es la que dice que ocurrió un día que el presidente tenía una importante visita de un embajador europeo al que le habían dicho que iba a tomar una sopa estupenda. Cuando lo que pusieron en la mesa fue esta especie de bizcocho salado extrañado preguntó dónde estaba la sopa, a lo que el presidente, negándose a quedar mal ante el embajador, respondió “¡Así es la sopa paraguaya!”.

Si venís a Paraguay no dudéis en probarla.

Ingredientes (para unas 8 raciones):

– 1 cebolla grande

– 100 ml de aceite de oliva, manteca de cerdo o mantequilla derretida

– 1 cucharadita de sal

– 450 g de harina de maíz (no maicena)

– 4 huevos medianos

– 150 ml de leche entera

– 250 g de queso Paraguay (un sustituto podría ser ricota o algún otro queso fresco)

Sopa Paraguaya (1)
Preparación:

Picar la cebolla en juliana y pochar en una sartén con el aceite, manteca o mantequilla y la sal. Una vez que esté transparente, retirar del fuego y dejar enfriar.

Sopa Paraguaya (2)
Precalentar el horno a 200 ºC.

Poner la cebolla pochada en un cuenco grande y añadir los huevos de uno en uno, integrando bien cada uno con las varillas antes de agregar el siguiente.

Añadir una cuarta parte de la harina espolvoreando sobre la mezcla anterior, una cuarta parte de la leche, remover bien con las varillas y seguir intercalando harina y leche hasta que se acaben. La masa tendrá textura cremosa, si está demasiado densa se puede añadir un poco más de leche y si está muy líquida un poco más de harina (la harina de maíz que compro aquí es a granel y poco procesada, así que es posible que si usáis una harina más fina las cantidades cambien un poco).

Sopa Paraguaya (3)
Desmenuzar el queso (también se puede cortar en tacos, pero a mí me gusta más que sean trozos irregulares) y agregarlo a la masa removiendo bien.

Sopa Paraguaya (4)
(Y ya está la masa de la sopa paraguaya lista, más fácil no puede ser)

Sopa Paraguaya (5)

Engrasar una bandeja de horno de cristal tipo pirex de más o menos 1.8 litros de capacidad (yo uso una de 16x26x4.5 cm) y verter en ella la mezcla. Es conveniente que no la llenéis hasta el borde ya que sube un poco, con 1 cm de margen debería ser suficiente.

Sopa Paraguaya (6)
Hornear de 35 a 45 minutos a media altura a 200 ºC (dependerá de la altura que tenga la mezcla en el molde, es mejor no pasarse para que no se reseque demasiado).

Sopa Paraguaya (7)
Sacar la bandeja del horno y dejar enfriar un poco antes de servir, pero no mucho, como más rica está es calentita del horno.

Se suele comer como acompañamiento de un plato principal tipo carne asada, como parte de una picada (una selección de cosas de picoteo, queso, aceitunas, mandioca frita, salchichas…) pero sola está muy buena.

Sopa Paraguaya (9)
Consejos:

Para que nos salga una sopa mucho más esponjosa se pueden separ las claras de las yemas, añadir las yemas al principio, como explico en la receta, batir las claras a punto de nieve y agregarlas al final, con el queso, removiendo con suavidad la mezcla.
También se puede sustituir la leche por nata (aquí la llaman crema de leche), montándola y añadiéndola al final junto con las claras.
Yo esto no lo hice porque no tenemos batidora, pero estoy segura de que es una idea fantástica que probaré en cuanto pueda.

Al enfriar se endurece un poco, pero se puede solucionar pasando el trozo que vayamos a comer por la sartén con unas gotas de aceite y dorándola un poco por debajo y los lados.

Fuente:

Tras el primer intento fallido por una receta deficiente, encontré el fantástico blog del que saqué la receta de chipa guasu, de su receta de sopa paraguaya salió la mía tras un par de pruebas modificando algunas cantidades para hacerla más a mi gusto.

Bombones de café

Para ir abriendo boca mientras preparo alguna receta paraguaya más, os traigo una que tenía en borradores a la espera de tiempos menos calurosos, unos bombones de café que se suman a los de té matcha y café moca que ya había publicado.

Una vez que descubres lo fácil que es, hacer bombones es adictivo y te encuentras pensando en variantes nada más acabar de hacer los últimos. Si en los anteriores jugamos con el contraste entre un sabor suave en la ganache y uno fuerte en la cobertura, en esta ocasión os propongo invertir términos y combinar una ganache de sabor fuerte y amargo de chocolate negro y café con una cobertura más dulce de chocolate blanco.

Bombones Cafe (6)

Para mí el contraste dulce-amargo es perfecto tal cual, pero si sois más de dulce podéis añadir miel a la ganache, que además ayudará a que se conserven más tiempo.

Ingredientes (para 4 docenas de bombones):

Para la ganache:

– 200 g de chocolate negro para repostería (mínimo 55% cacao)

– 70 ml de café cargado

– 20 g de miel (opcional)

Para la cobertura:

– 100 g de chocolate blanco para repostería

– unas onzas de chocolate negro (opcional)

Bombones Cafe (1)

Preparación:

Preparar el café expreso o en puchero, con cafetera de goteo el sabor es menos intenso, pero puede servir.

Para hacer café en puchero llevar a ebullición 150 ml de agua. Cuando rompa a hervir, retirar del fuego y añadir 1-2 (dependiendo de lo intenso que queramos el sabor a café) cucharadas de café molido, remover con una cuchara para que se empape bien el café, dejar reposar 10 minutos y filtrar (yo lo hago con un paño de algodón puesto sobre un colador).

Mientras el café reposa, trocear y fundir a baño maría el chocolate, introduciendo el cuenco con el chocolate en un cazo con agua caliente (se puede derretir en microondas pero a mí no me gusta, es demasiado fácil quemarlo).

Bombones Cafe (2)

Añadir 70 ml del café filtrado al chocolate. Mezclar suavemente con una espátula de silicona, evitando hacer burbujas, hasta deshacer los grumos y obtener una crema uniforme (en este punto podemos meter un dedo muy pero que muy limpio para probar la ricochura, pero es opcional).

Si vamos a añadir la miel, lo mejor es disolverla primero en el café caliente, así se repartirá mejor.

Envolver el cuenco con film transparente y dejar enfriar a temperatura ambiente de un día para otro, así se asentará el sabor del café. Si pasado este tiempo la ganache no tiene suficiente consistencia para formar bolitas sin que se nos pegue todo a las manos podemos meterla en la nevera una o dos horas (si hace calor o tenemos prisa, se puede meter directamente en la nevera desde el principio).

Con la ayuda de una cucharilla y moldeando con las manos hacer bolitas del tamaño de avellanas con la ganache y volver a meter en la nevera mientras fundimos al baño maría el chocolate blanco que usaremos como cobertura (cuanto más frías estén más rápido se endurecerá la cobertura, yo las dejo en la nevera al menos una hora y luego sigo).

Bañar las bolas en el chocolate blanco teniendo cuidado de que queden bien cubiertas y dejar enfriar sobre una bandeja forrada con papel de horno, si quedan agujeritos se pueden tapar con un palillo mojado en chocolate blanco (aprovechando que tengo los dedos manchados de bañar las bolitas yo lo hago con un dedo).

Bombones Cafe (3)

Para darles un toque especial se pueden decorar con un poco, para ello hay que fundir 3 o 4 onzas de chocolate negro de la misma forma que hemos hecho antes y hacer dibujos en los bombones con un palillo o el filo de una cucharilla.

Bombones Cafe (4)

Una vez que estén frías, despegar con cuidado del papel de hornear y guardar en un recipiente hermético. Como no llevan nata se pueden conservar en la nevera o en el congelador bastantes días sin problemas.

Bombones Cafe (5)

¡Espero que os gusten!

Ideas:

Si preferís un sabor más intenso, se pueden bañar en chocolate negro y decorarlo con gotas de chocolate blanco.

Para las trufas de café sólo hace falta eliminar la cobertura de chocolate blanco y rebozar las bolitas en cacao puro directamente después de formarlas. Dos cucharadas colmadas de cacao deberían ser suficiente para todas.

Bombones Cafe (8)

No lo he probado, pero creo que se podrían disolver tres de cucharaditas de café soluble, que los hay descafeinados por si no podéis tomar cafeína, en 70 ml de agua caliente.

Bombones Cafe (7)

Fuente:

Partí de esta receta, aunque eliminé la mantequilla y convertí las trufas en bombones bañándolas en chocolate blanco.

 

Alfajores de maicena

Aunque es Argentina la que se lleva la fama de los alfajores rellenos de dulce de leche, lo cierto es que en Paraguay, igual que en otros países latinoamericanos, también son un postre muy tradicional que te puedes encontrar en cualquier confitería o supermercado.

Los primeros días aquí en la bandeja del desayuno del hotel siempre había una o dos tarrinas pequeñitas de dulce de leche a las que me hice verdaderamente adicta. Haciendo gala de una fuerza de voluntad sobrehumana conseguí aguantar los dos meses que llevamos con casa propia sin comprarlo, pero cuando el otro día me vi babeando ante una bandeja de alfajores en el supermercado decidí que era hora de probar a hacerlos yo misma. Y comprar dulce de leche, claro, pero para hacer la receta, no para comérmelo a cucharadas. De verdad.

Alfajores Maicena (12)
Me daba miedo que las galletas saliesen quebradizas pero quedaron en su punto, nada secas, muy esponjosas, con un sabor riquísimo y se deshacían en la boca. Estaban tan buenas que aunque había comprado un dulce de leche del montón, tras probarlas fui a comprar un bote de Havanna.

Alfajores Maicena (8)
Ingredientes (para 20 alfajores de 5 cm):

– 100 g de mantequilla

– 200 g de azúcar glas

– 2 huevos (usaremos 1 y medio)

– 2 yemas

– 1 cucharadita de ralladura de limón

– 1 cucharadita de esencia de vainilla

– 200 g de maicena (harina de fécula de maíz)

– 100 g de harina de trigo

– 1/2 cucharadita de levadura química

– 1/4 cucharadita de sal fina

Relleno:

– 200 g de dulce de leche

– 50 g de coco rallado

Alfajores Maicena (1)
Preparación:

Trocear la mantequilla y ablandarla poniéndola unos segundos en el microondas hasta que tenga textura pomada (si hace calor, con dejarla que se ponga a temperatura ambiente fuera del frigorífico un rato será suficiente, yo lo prefiero porque pasarse de tiempo en el microondas es bastante fácil si no lo tienes controlado).

En un cuenco grande mezclar bien el azúcar glas y la mantequilla con un tenedor hasta obtener una crema uniforme y sin grumos(si no tenéis azúcar glas podéis triturar azúcar normal con la batidora, lo importante es que no queden granos demasiado grandes ya que luego se notarán en la textura de la galleta).

Añadir a la crema la yema, el huevo y el medio huevo de uno en uno, integrándolo bien antes de añadir el siguiente (para el medio huevo yo batí ligeramente uno, medí cuantas cucharadas eran, en mi caso un poquito más de 3, y después añadí la mitad a la crema).

Por último agregar la ralladura de limón y la esencia de vainilla y mezclar bien con el tenedor o unas varillas.

Alfajores Maicena (2)
Mezclar la harina con la maicena, la sal y la levadura química en otro cuenco.

Tamizar la mezcla de harinas a pocos sobre la crema y mezclar con un tenedor o los dedos (yo tengo las manos muy calientes y por eso prefiero hacerlo con un tenedor), dejando que absorba la harina antes de agregar más, sin batir ni amasar. Iremos integrando toda la harina hasta obtener una masa blanda y homogénea que no se pegue demasiado a las manos.

Envolver la masa en film transparente y dejar reposar en la nevera una hora para que adquiera consistencia y sea más fácil de trabajar.

Enharinar abundantemente la superficie de trabajo para que no se pegue la masa al estirarla (como aquí hacía bastante calor y no tengo demasiadas herramientas, yo estiré la masa sobre una bolsa de plástico abierta enharinada).

Dividir la masa en 2 partes y estirar una porción con un rodillo enharinado hasta que tenga un grosor de aproximadamente medio centímetro (deberíais haberme visto utilizando montoncitos de tarjetas de cartulina a modo de guía y una botella como rodillo).

Cortar la masa con un cortapastas circular de 4 o 5 cm de diámetro (como veis en la foto, yo me fabriqué mi propio cortapastas a partir de una tira que corté de una botella de plástico).

Alfajores Maicena (3)
Precalentar el horno a 160 ºC.

Colocar los discos de masa sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear, intentando deformarlos lo menos posible y dejando un par de centímetros de separación entre ellos. Si no tenéis de este papel podéis engrasar la bandeja con mantequilla y enharinarla para evitar que se peguen, igual que se hace con los bizcochos.

Hornear durante 7 u 8 minutos a 160 ºC, a media altura, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Los alfajores son blanquitos y blandos, es importante que no se doren ya que quedarían demasiado secos y quebradizos, así que si veis que se empiezan a tostar por abajo, quitadlos aunque no hayan pasado los 7 minutos (en resumen, si es la primera vez que los hacéis echadles un ojo por si vuestro horno es más rápido que el mío, y recordad que en la segunda hornada quizá se hagan antes).

Sacar del horno, despegar con cuidado del papel y dejar enfriar sobre una rejilla. Si los habéis puesto directamente sobre la bandeja metálica, podéis dar un golpe en plano sobre la encimera para ayudar a soltarlos.

Alfajores Maicena (6)
Alfajores Maicena (7)
Dejar enfriar completamente.

Untar una galleta con una cucharada de dulce de leche (no seáis rácanos y utilizad uno bueno, la calidad se nota) con cuidado de no romperla, tapar con otra galleta y presionar ligeramente para que asome dulce de leche por los bordes. También se puede untar un poco de dulce de leche en los laterales con la ayuda de un cuchillo.

Hacer rodar sobre coco rallado hasta que no quede dulce de leche visible (en las fotos veréis que me quedé un poco escasa con el relleno de esos alfajores, en los siguientes fui más generosa).

Alfajores Maicena (9)
Repetir hasta que no queden galletas.

Están buenos a cualquier hora y se conservan perfectamente una semana si los guardáis en un recipiente hermético (nosotros hemos conseguido que nos duren una semana… venga, vale, eso significa que algún día nos comimos más de uno).

Por cierto, como pastas de té, sin relleno ni coco, las galletas están deliciosas, ligeras y esponjosas, se deshacen en la boca.

Alfajores Maicena (13)
¡Espero que os gusten!

Alfajores Maicena (14)
Ideas:

Tuve que resolver el problema de que aquí no tengo demasiadas herramientas de cocina y tampoco quiero comprar cosas que después no me voy a poder llevar, así que echando mano del ingenio y el reciclaje utilicé como rodillo con una botella de cristal perfectamente cilíndrica y me hice un cortagalletas con un trozo de botella de plástico y unas guías para la altura de las galletas con tarjetas de cartulina. Y lo mejor es que, aunque precario, funcionó de maravilla, a veces no hace falta comprar cosas.

Como hacía un montón de calor se me ocurrió rellenar la botella con agua y meterla en la nevera para que el frío ayudase a que la masa no se ablandase demasiado al estirarla. Esto tuvo sus pros, el efecto refrigerante se nota, y sus contras, se produce condensación que hay que secar constantemente, así que el tema de enharinarlo para que no se pegue se convierte en un problema, y además pesa bastante, así que hay que tener cuidado para que no machaque demasiado la masa. Como yo estiré la masa entre dos láminas de plástico, el tema de la condensación sólo provocó la molestia de secarlo de vez en cuando.

Si os entra la cocinitis aguda y queréis hacer vosotros mismos el dulce de leche, en Directo al Paladar os explican cómo. También se puede hacer a partir de leche condensada en olla normal o en olla express. Como yo no he probado ninguna no sabría deciros si sale igual o no.

Alfajores Maicena (11)
Fuente:

Aunque me gustó la pinta de esta receta, me faltaban algunos ingredientes que no quería comprar (me la guardo para otra ocasión), así que acabé haciendo la que encontré en Recetas de Rechupete.

Chipa guasu

Aunque la primera receta paraguaya que hice no fue ésta, sí fue la primera que me salió bien al primer intento, así que allá va.
Lo primero es deciros que en guaraní sólo se ponen tildes en las vocales acentuadas que no van en la última sílaba, es decir, esta comida de pronuncia “chipá guasú”, aunque tengo que decir que en general en Itapúa he oído decir chipa más que chipá.

Chipa Guasu (9)
Es una de las más de 70 variedades de chipa que existen y como guasu significa grande, podemos deducir que es la más grande de las chipas (según mi experiencia es la que menos se parece a la chipa canónica, por cierto). Como casi todas las cosas no cárnicas aquí, se come como acompañamiento a un asado, unidad fundamental de la alimentación paraguaya, jajajaja.
Los ingredientes principales de la chipa guasu son básicamente los mismos que en distintas proporciones llevan muchas otras elaboraciones tradicionales paraguayas: maíz o choclo (en este caso fresco y no en harina), queso Paraguay (un queso fresco y ligeramente ácido de aquí), huevos y leche.

Ingredientes (para unas 8 raciones):

– 1 cebolla grande

– 2 cucharadas de aceite de oliva, grasa de cerdo o mantequilla

– 2 cucharaditas de sal

– 700 g de choclo o maíz tierno (serviría de lata, aunque no es lo suyo)

– 4 huevos medianos

– 100 ml de leche entera

– 250 g de queso Paraguay (un sustituto podría ser ricota o algún otro queso fresco)

Chipa Guasu (01)
Preparación:

Picar la cebolla y pochar en una sartén con el aceite, grasa o mantequilla y la sal. Una vez que esté transparente, retirar del fuego y dejar enfriar.

Desmenuzar o cortar el queso en trocitos.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Dividir el choclo/maíz en 4 partes y batir en un procesador o batidora cada parte con un huevo y un cuarto de la leche hasta obtener una pasta cremosa pero con grumitos (lo suyo es que se note un poco el maíz, aunque esto depende un poco de los gustos de cada uno).

Chipa Guasu (2)
Chipa Guasu (3)
Poner la crema de maíz en un cuenco, añadir la cebolla y el queso Paraguay desmenuzado (este queso tiene una textura muy particular que no se parece demasiado a ningún otro queso que haya probado, pero creo que un buen ricota u otro queso fresco servirá), remover para mezclarlo todo bien y corregir el punto de sal si hace falta.
Chipa Guasu (4)
Chipa Guasu (5)
Engrasar una bandeja de horno de cristal tipo pirex de más o menos 1.8 litros de capacidad (la que tenemos aquí mide alrededor de 16x26x4.5) y verter en ella la mezcla. Es conveniente que quede un poco de margen hasta el borde ya que sube un poco, aunque con 1 cm debería ser suficiente.

Chipa Guasu (6)
Hornear de 30 a 45 minutos a media altura a 180 ºC (dependerá un poco de la altura que tenga la mezcla en el molde, con la mitad de esta receta y la misma bandeja se hizo en 30 minutos, pero con la receta completa le hicieron falta los 45).

Chipa Guasu (7)
Para saber si está, al pincharla con un tenedor no debería salir manchado de mezcla lechosa, aunque como lo suyo es que quede jugosa no es conveniente que se seque demasiado en el horno porque al enfriar adquiere consistencia (tiene su truco, pero también os digo que va un poco al gusto y en cada sitio la hacen distinta).
Retirar del horno y dejar enfriar un poco sobre una rejilla antes de servirla.

Chipa Guasu (8)
Se puede comer del tiempo, pero está muuuuuuuuuuucho más rica calentita. Ñam.

Chipa Guasu (10)
Consejos:

No lo he probado pero si al batir el choclo y mezclar todos los ingredientes os sale demasiado líquida se puede espesar con harina de maíz (ojo, harina de maíz, no maizena) añadiendo de cucharada en cucharada hasta conseguir la densidad justa.

Chipa Guasu (12)
Fuente:
Encontré la receta en este blog especializado en gastronomía paraguaya.

Pudin de pan

Mientras me voy haciendo con la gastronomía paraguaya (en breve tendréis aquí cosillas) os traigo un pudin de pan, una receta de aprovechamiento muy popular.

Hace unos meses, al abrir el armario donde guardamos las infusiones, galletas y demás artículos de desayuno, me atacó una avalancha de pan seco. En Madrid la sequedad ambiental convierte inofensivos pedazos de tierno pan en contundentes armas arrojadizas a la mínima que te descuidas y los dejas sin envolver con siete capas de plástico.

No me gusta nada tirar comida, supongo que gracias al ejemplo de mi madre, así que mientras hacía un cuenco de pan rallado, pensé si hacer una tortilla o un pudin de pan para el postre. Ganó el pudin entre otras cosas porque había muchísimo muchísimo pan acumulado.

Pudin de pan (4)

Ingredientes (8-10 raciones):

– 400 ml de leche

– 4 huevos

– 100 g de azúcar

– 160 g de pan seco

– 1 limón

– caramelo líquido

Pudin de pan (1)

Preparación:

Partir el pan seco en trozos pequeños en un cuenco grande, añadir la leche y dejar reposar para que empape bien (si son trozos grandes, remover de vez en cuando para ayudar a que se deshagan más rápido).

Mientras el pan se ablanda, batir ligeramente los huevos, rallar la piel del limón y exprimir su zumo.

Agregar al cuenco el azúcar, los huevos, la ralladura y el zumo del limón.

Triturar la mezcla con una batidora hasta obtener un puré fino bastante líquido.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Caramelizar un molde alargado para bizcochos y llenar con la mezcla de pudin (yo suelo usar caramelo líquido, da menos trabajo).

Pudin de pan (2)
Hornear al baño maría a 180 ºC, con calor arriba y abajo, sin aire y a media altura, durante 45-50 minutos.

Si se empieza a dorar demasiado, a partir de los 30 minutos de horneado tapar con papel de aluminio y seguir hasta los 45 minutos (si preferís que sea más blanquito podéis tenerlo tapado desde el principio de la cocción).

Dejar enfriar completamente dentro del agua antes de meterlo en la nevera.

Pudin de pan (3)
Desmoldar con la ayuda de una espátula de silicona, para no rayar el molde, y volcar en una bandeja alargada, de forma que el caramelo se derrame por el pudin.

Se puede comer a temperatura ambiente, pero el sabor del limón se hace más pronunciado en frío (y además de un día para otro está más bueno, hacedme caso).

¡A comer!

Pudin de pan (5)

Ideas:

Es ideal para acompañarlo de un vaso de leche fría.

También se puede hacer sin batidora, desmenuzando el pan con las manos bien limpias. Mi madre lo hacía así y nos encantaba la textura, con algunos trozos de pan sin acabar de deshacerse por en medio.

Más o menos la proporción viene a ser: 100 ml de leche, 25 g de azúcar y 40 g de pan por cada huevo, pero podéis añadir hasta 50 g, aunque os quedará más compacto.

También se puede cambiar el zumo de limón por un par de cucharadas de anís u otro licor dulce.

Fuente:

Como siempre lo había hecho a ojo, esta vez quise hacer una receta con sus cantidades y sus medidas, así que me basé en las que da Cristina en su blog, Kanela y Limón, pero el proceso es más parecido al que usan en esta receta de Uno de dos.