Pollo en salsa de café y mostaza

En la receta de pannacotta de café os comentaba que, como no lo tomo, no suelo cocinar con café. Me encanta su olor y, aunque al no consumirlo no me acostumbro a su sabor como bebida, hay que reconocer que tiene un regusto muy interesante.

Me quedó el gusanillo de sacarle más partido como ingrediente, así que seguí investigando. Aunque hay muchos postres en los que poder utilizarlo, esta vez me decanté por una receta salada porque, aunque es más conocido su uso en recetas dulces, también se puede usar para darle un toque sorprendente a platos de carne, por ejemplo.

La receta que os propongo es muy fácil de hacer, en el resultado final influye más la calidad de los ingredientes que vuestra pericia como cocineros. Intentad usar un buen café (yo usé un Brasil Sul Minas) y una mostaza decente, evitad la típica que se le suele poner a las hamburguesas porque el sabor no tiene nada que ver, y os garantizo que os chuparéis los dedos.

Pollo Salsa Cafe Mostaza 001

Ingredientes (para 2 personas):

– 300 g de pechuga de pollo

– 3 cucharadas de salsa de soja

– 3 cucharadas de mostaza de Dijon

– 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

– 200 ml de café fuerte

– 1 cucharada de azúcar

Guarnición: Patatas cocidas o en puré, arroz…

Pollo Salsa Cafe Mostaza 002

Preparación:

Limpiar y trocear en pedazos del tamaño de un bocado la pechuga de pollo.

Mezclar el aceite, la salsa de soja y la mostaza en un cuenco mediano.

Añadir el pollo troceado, remover para que se impregne bien con la marinada y dejar marinar tapado con film transparente al menos dos horas (cuanto más tiempo esté, más sabor tendrá, eso sí, guardadlo en la nevera para evitar riesgos).

Preparar el café (expreso o en puchero, en cafetera de goteo no coge todo el sabor que nos interesa para la receta).

Café en puchero:

Hervir 250 ml de agua en una olla pequeña. Apartar del fuego cuando alcance el punto de ebullición y añadir 3-4 cucharadas de café molido, remover para que se empape bien, dejar reposar unos 10 minutos y filtrar con un filtro de papel o un colador de tela (si tenéis una cafetera de émbolo, es una buena opción).

Escurrir el pollo y reservar la marinada.

Saltear el pollo en una sartén a fuego medio-fuerte hasta que esté bien cocinado (no hace falta poner aceite, el que lleva de la marinada es suficiente). Reservar.

Mezclar la marinada con el azúcar y 200 ml del café preparado. Cocinar en la misma sartén hasta que reduzca.

Añadir el pollo y remover 2 o 3 de minutos para que se impregne bien de la salsa.

Salpimentar si es necesario.

Servir caliente junto con arroz, patatas cocidas o en puré (en resumen, algo que coja bien la salsita).

Pollo Salsa Cafe Mostaza 003

¡Y a disfrutar de la explosión de sabores!

Ideas:

Mientras lo hacía por segunda vez, se me ocurrió que una buena variante sería sustituir el azúcar por la misma cantidad de miel, ya que su sabor combina muy bien tanto con la soja, como con la mostaza o el café. La próxima vez lo probaré.

Parece que no, pero tiene cafeína, y pega un buen subidón, así que si tenéis niños a la mesa, hacedlo sin café (que está muy rico también) o utilizad descafeinado.

 Fuente:

Haciendo una búsqueda de recetas saladas con café, llegué a ésta del blog Manzana y Canela, que acabé por usar cambiando el solomillo ibérico por unas humildes pechugas de pollo. Tengo pendiente prepararla tal como la hacen en ese blog, porque tiene muy buena pinta.

 

Galletas de leche condensada y maizena

Cuando te sobra leche condensada de hacer otra receta y no quieres acabar con la aorta con una sección de cristales de azúcar que haría palidecer de envidia a cualquier geoda… buscas en tu rss hasta encontrar una receta que cumpla tanto los requisitos de cantidad (aunque si sobra y te la tienes que comer a cucharadas… no le vamos a hacer ascos) como de golosidad.

Estas galletas cumplieron sobradamente ambas premisas (incluso la de que sobrasen unas cucharas de leche condensada para lambiscar un poco), no las había hecho nunca y la verdad es que aunque al principio la textura no me convencía del todo, he de reconocer que al final me ganaron para su causa. Dulces, pero no en exceso, y bastante esponjosas, combinan a la perfección tanto con un té como con leche fría o caliente. Un acierto, vamos.

No ha sido mi caso, pero si tenéis un celíaco entre vuestros comensales podrán comérselas sin ningún problema.

Galletas Leche Condensada 00

Ingredientes (para unas 3 docenas de galletas):

– 65 g de mantequilla a temperatura ambiente

– 1 yema de huevo pequeño

– 100 g de leche condensada

– 1 cucharada de azúcar blanco

– 180 g de harina fina de maíz (maizena)

Galletas Leche Condensada 01

Preparación:

En un cuenco grande, batir la mantequilla con la yema de huevo (mejor si está a temperatura ambiente también).

Añadir la leche condensada y el azúcar y seguir batiendo hasta que tengamos una crema homogénea.

Tamizar la maizena y añadirla poco a poco a la crema anterior removiendo para integrarla bien (yo la tamizo de cucharada en cucharada directamente encima de la crema, mezclando todo bien antes de añadir la siguiente cucharada) hasta obtener una masa que no se pegue a las manos. Puede hacer falta algo más de maizena.

Dejar reposar en la nevera una hora.

Galletas Leche Condensada 2

Precalentar el horno a 160 ºC.

Estirar la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada con maizena o sobre un trozo de film transparente y dividir con cortagalletas (en mi caso unos con formas de medios de transporte muy chulos).

Galletas Leche Condensada 03

Colocar las galletas sobre la bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Hornear a media altura, con calor arriba y abajo, a 160 ºC durante 12-15 minutos (ojo que no se pasen, lo bonito de estas galletas es su color blanco).

Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Galletas Leche Condensada 05

Ideas:

En vez de usar cortagalletas, también se puede dividir la masa en bolas de unos 2 cm de diámetro y aplastarlas con un tenedor o con el pulgar. Yo lo hice con la masa de los recortes que sobraron de hacer las otras galletas.

Galletas Leche Condensada 04

Fuente:

Vi esta receta hace un montón de tiempo en Kanela y Limón, un blog que os recomiendo fervientemente (no sé por qué, pero en la entrada ya no se ven las fotos, es una pena porque es un blog con unas imágenes muy inspiradoras), y por fin me he animado a hacerlas aprovechando un resto de leche condensada que quedó tras repetir este pan de leche condensada, que está tan bueno como recordaba y que casualmente proviene del mismo blog.

Baba Ghanoush o Mutabal

Desde que a finales del verano pasado nos hicimos con una batidora, el universo de las cremas de picoteo se expandió hasta el infinito en esta casa. Son comidas muy sencillas y rápidas de preparar, y tienen muy buena relación sabor-esfuerzo. Qué digo muy buena… ¡buenísima!

El baba ghanoush es una crema a base de berenjena asada típica de la cocina árabe, mediterránea e israelí, que se suele comer como entrante. Cuando te pones a investigar, lees en todas partes que su nombre, de origen sirio-palestino, significa “coqueto y vicioso” y que la tradición popular dice que las mujeres que lo coman adquirirán esas características. Esto último no os lo puedo asegurar, pero lo que sí os digo es que es una crema suave y llena de sabor, que se come sola y cuando te quieres dar cuenta ya ha volado.

Baba_Ganoush_01

Ingredientes (4 personas):

– 2 berenjenas medianas (unos 700 g)

– 2 cucharadas de tahini

– 1 o 2 dientes de ajo

– zumo de medio limón

– 1 cucharadita de comino molido

– aceite de oliva virgen extra

– sal y pimienta negra

Opcional:

– perejil, menta o cilantro fresco picado

– granada

 

Preparación:

Precalentar el horno a 180 ºC.

Lavar las berenjenas y cortarlas por la mitad a lo largo y hacer cortes profundos en la pulpa cortando en dos direcciones formando rombos, con cuidado de no romper la piel (estos cortes hacen que se cocine antes).

Untar una bandeja de horno con aceite de oliva y colocar las berenjenas con la pulpa hacia abajo.

Asar a 180 ºC, con calor arriba y abajo, durante 40-50 minutos. Cuando hayan pasado 30 minutos, dar la vuelta a las berenjenas y seguir horneando 15-20 minutos más, hasta que estén doradas y tiernas.

Dejar enfriar y cuando hayan templado, retirar la pulpa de la berenjena con la ayuda de una cuchara y reservar (no lo hagáis en caliente que os podéis quemar los dedos y luego no os los podréis chupar al probar la crema).

Exprimir y colar el zumo de limón.

Picar el ajo muy finito y mezclar con el zumo de limón, la berenjena, la tahini y el comino y batir hasta integrarlo todo.

Probar y salpimentar al gusto, batir unos segundos más y rectificar si es necesario.

Dejar reposar unas horas en el frigorífico (el sabor se intensifica con el reposo, pero no es imprescindible).

Servir en un cuenco, decorando con aceite, perejil, menta o cilantro fresco picado y granos de granada (yo sólo tenía aceite, por eso en las fotos la veis tirando a triste).

Lo más típico es acompañarla de pan de pita, aunque unos bastoncitos de verdura cruda (en la foto veis zanahoria y pepino, aunque creo que el pepino no es la verdura más adecuada para esta crema, los sabores no combinan demasiado bien), colines, pan tostado o regañás (en la foto) también sirven.

¡Y a comer!

Baba_Ganoush_02

Ideas:

La berenjena se puede asar en microondas, unos 15 minutos a máxima potencia, aunque yo no lo he hecho nunca y no puedo deciros si el resultado es aceptable.

Consejos:

Las cantidades de comino y ajo se pueden variar o incluso retirar si no os gusta, seguirá estando bueno aunque eso sí, perderá mucho de su encanto.

Curiosidades:

Esta vez he probado a hacer el tahini yo misma, según las indicaciones que Nachetz me hizo en los comentarios del hummus. Aunque la materia prima no era la mejor, compré sésamo tostado y el tahini que a mí más me gusta es el de sésamo crudo, y el aceite de oliva que usé era demasiado fuerte, tengo que decir que me gustó mucho el resultado y que es tan fácil de hacer que si encuentro buen sésamo crudo no creo que vuelva a comprar tahini preparado.

Fuente:

Después de haberme decantado por su muhammara para la versión que publiqué aquí hace poco, me decidí a probar también el baba ghanoush de “Las salsas de la vida“. Nos gustó mucho así que lo añadimos a nuestro recetario habitual con sólo un par de ajustes.

Muffins de cacao y té pakistaní

Estos muffins son producto de estar leyendo una receta y, al ver que añadían agua, pensar ¿y por qué no sustituirla por té negro? En ese momento tenía un par de variedades aromatizadas de té negro y una de té rojo (la que usé para el arroz con leche). Descarté el rojo, porque no me convencía la idea de mezclarlo con cacao, y opté por utilizar té pakistaní, ya que la mezcla de especias (cardamomo, canela, clavo, vainilla y naranja) es muy habitual en repostería.

No les hice mucho caso mientras estaban en el horno, pero sé que pasaron por una fase en la que estaban perfectamente redonditos e inflados, sin embargo después se empezaron a rajar, y quedaron tan bonitos como los veis en las fotos (a mí es que me gustan más así, menos perfectos). Hasta me dio un poco de rabia que quedasen tan bien porque, como sólo estaba probando, no tenía pensado subir aún la receta, no tenía tiempo para hacer las fotos y estaba segura de que la siguiente no iban a quedar tan bonitos.

Al final logré reservar los 5 que veis en las fotos un par de días hasta tener tiempo de fotografiarlos. Lo bueno es que cuando los volví a hacer, para tener imágenes de los ingredientes y el proceso, volvieron a quedar igual de bien.

Muffins Cacao Té Pakistaní 001

Ingredientes (8-9 muffins medianos):

– 220 ml de agua

– 4 cucharaditas de té pakistaní

– 85 g de mantequilla o margarina

– 85 g de azúcar blanco

– 1 cucharada de sirope de arroz o miel

– 1 cucharadita de esencia de vainilla

– 1 cucharadita de bicarbonato sódico

– 3 cucharadas de leche o bebida vegetal

– 220 g de harina

– 2 cucharadas de cacao en polvo

Muffins Cacao Té Pakistaní Ingredientes

Preparación:

Preparar el té. Llevar a ebullición 120 ml de agua, infusionar el té durante 4 minutos, filtrar y reservar (tened cuidado con respetar los tiempos de infusión, porque puede amargar).

En un cazo, calentar a fuego lento, y sin dejar de remover, los 100 ml restantes del agua con el azúcar, la mantequilla ablandada y el sirope. Una vez se haya disuelto el azúcar, subir el fuego y llevar a ebullición.

Cuando empiece a hervir, bajar el fuego y seguir cocinando a fuego lento 5 minutos más. Retirar del fuego, añadir 100 ml del té que preparamos previamente y dejar enfriar.

Tamizar la harina y el cacao en un cuenco grande.

Una vez esté fría la crema ligera de mantequilla, disolver el bicarbonato en un cuenco pequeño con la leche y la esencia de vainilla, y añadir la mezcla al cazo.

Incorporar la mezcla húmeda al cuenco de los ingredientes secos y remover con unas varillas o una espátula de silicona hasta obtener una pasta uniforme sin grumos (sin batir).

Muffins Cacao Té Pakistaní 03

Precalentar el horno a 190-200 ºC y preparar las cápsulas de papel (cápsulas dobles si no tenemos molde metálico para magdalenas, aunque saldrán más abiertos y chatos) para hornear los muffins mientras la masa reposa.

Repartir la masa rellenando las cápsulas hasta 3/4 partes de su capacidad y hornear unos 15-20 minutos a media altura a 190-200 ºC (hasta que suban, si no estáis seguros, están listos si al pincharlos con un palillo, sale limpio) .

Sacarlos del horno y dejarlos enfriar sobre una rejilla metálica.

Muffins Cacao Té Pakistaní 004

Consejos:

El sabor que aportan el té y las especias se intensifica con el paso del tiempo, reservadlas al menos un día y ya me contaréis qué tal.

Se conservan bien unos cuantos días en un recipiente hermético, incluso podéis meterlo en la nevera.

Ideas:

Si no tenéis té pakistaní, podéis utilizar té negro y añadir 2 o 3 vainas de cardamomo, un par de clavos de olor, unas astillas de canela y piel de naranja a la hora de hacer la infusión.

También podría funcionar añadir 1/2 cucharadita de canela en polvo, otra 1/2 de cardamomo molido y 1/4 de cucharadita de clavo molido a los ingredientes secos y ralladura de naranja a los húmedos.

También podéis usar cualquier otro té negro aromatizado que os guste y que pueda combinar bien con el cacao, y si no os gusta el té, basta con cambiarlo por agua.

Mi amiga Etringita de Fotomerienda cuando los hizo sustituyó la leche por la misma cantidad de zumo (no recuerdo si de piña o naranja) y funcionó bien, ya que ambos son elementos ácidos que activan el bicarbonato.

Fuente:

Variante de una receta del libro “El arte de cocinar Magdalenas” de editorial Parragon, que ya había usado previamente en ésta y esta otra recetas.

Crema de calabaza

Me había propuesto publicar cada dos semanas, una dulce y una salada, pero en enero mi ratio se fue un poco al garete, intentaré enmendarme.

Esta vez vengo con una crema de calabaza que mi madre cocina muchísimo y que siempre triunfa, no puede ser más fácil y agradecida, y además viene perfecta para calentarse la barriga en invierno.

CremaCalabaza 01

Ingredientes (para 4 raciones):

– 500 g de calabaza

– 1 puerro

– 2 o 3 zanahorias medianas

– 1 o 2 patatas medianas

– Aceite de oliva

– Agua o caldo de verduras

– Sal y pimienta

Opcional:

– Un chorro de nata, 1 o 2 quesitos o una cucharada colmada de queso crema.

– Nuez moscada rallada

CremaCalabaza 02

Preparación:

Lavar, pelar y picar en cubos la calabaza, las patatas y las zanahorias (cuanto más grandes más tardarán en cocinarse, tenedlo en cuenta).

Limpiar y trocear el puerro.

En la misma olla que usaremos para hacer la crema, rehogar en un chorro de aceite el puerro. Cuando empiece a ponerse transparente añadir la zanahoria, unos 2-3 minutos después la patata y por último la calabaza. Entre unas hortalizas y otras remover con una cuchara de madera para que se vayan mezclando los sabores.

Añadir el agua y cocinar a fuego medio-suave unos 30-40 minutos (dependerá de lo finas que hayamos picado las hortalizas).

Retirar del fuego y, si es el caso, añadir los quesitos, la nata o el queso crema (a mí me gusta tal cual, pero si queréis un extra de cremosidad, elegid la opción que más os guste).

Triturar con una batidora hasta obtener una crema homogénea, probar y añadir en este momento sal, pimienta y nuez moscada al gusto, remover bien (no es recomendable batir cosas muy calientes, no sólo porque no es bueno para el mecanismo de la batidora, sino porque podéis quemaros con las salpicaduras, ojo).

Servir bien caliente.

CremaCalabaza 03

Ideas:

A mí me gusta mucho ponerle un chorrito de aceite de oliva y un puñadito de picatostes al servirlo, pero me imagino que hay muchas más cosas que le pueden quedar bien, ¿qué le ponéis vosotros?.

Las cantidades son orientativas, en esto de las cremas se puede experimentar bastante.

CremaCalabaza 04

Fuente:

Ésta es una de las cremas estrella en mi casa, como mi madre siembra calabazas, solemos tener muchas y para lo que más las utilizamos es para hacer cremas.

Pan de miel y especias

Esta vez toca algo dulce, un pan especiado de miel perfecto como desayuno o merienda.

La combinación de miel y especias está presente en dulces típicos de toda Europa, especialmente en elaboraciones propias de las estaciones frías, y para mi gusto es un acierto total tanto en sabor como en aroma.

Pan Miel Especias (3)

Ingredientes: (para un molde de 25 cm de diámetro)

– 500 g de harina de repostería

– 2 cucharaditas de bicarbonato sódico

– 1/2 cucharadita de sal

– 2 cucharaditas de canela molida

– 1 cucharadita de jengibre en polvo

– 1/2 cucharadita de semillas de anís o anís molido

– 1/2 cucharadita de clavo molido

– 1/4 cucharadita de nuez moscada molida

– un poco de pimienta negra recién molida (opcional)

-250 g de miel milflores

– 300 ml de leche (sirve leche vegetal)

– 50 g de azúcar

– 1 cucharada de aceite suave de oliva

– ralladura de una naranja

Pan Miel Especias (1)

Preparación:

Mezclar con unas varillas la harina con el bicarbonato sódico, la sal y las especias en un cuenco grande.

Disolver el azúcar en la leche, formar un hoyo en el centro de la harina y verter en él la leche junto con la miel y el aceite. Mezclar un poco con las varillas, añadir la ralladura de naranja e integrar bien hasta eliminar los grumos y conseguir una masa homogénea.

Dejar reposar la masa como mínimo 15 minutos.

Mientras la masa reposa, precalentar el horno a 180 ºC y preparar el molde pincelándolo ligeramente con aceite de girasol y enharinándolo para facilitar el desmoldado. Otra opción es forrarlo con papel de hornear.

Pan Miel Especias (2)

Verter la masa en el molde repartiéndola bien e igualando la superficie con la ayuda de una espátula de silicona (es bastante densa).

Colocar en el horno a 180º con calor arriba y abajo, en la bandeja del medio, y hornear durante unos 30 minutos, hasta que se haya dorado la superficie. Comprobar que se ha hecho bien por dentro, al pinchar con un palillo éste tiene que salir limpio. Si está dorado pero crudo por dentro, lo tapamos con papel de aluminio y lo dejamos un rato más (con cuidado de no pasarnos, ya que puede quedar seco).

Sacar del horno y dejar reposar en el molde unos 5 o 6 minutos, luego desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla metálica.

Pan Miel Especias

Consejos:

Es un pan bastante denso, por lo que viene bien un cuchillo de sierra para cortarlo.

Las especias y sus cantidades, como siempre, podéis cambiarlas añadiendo o quitando según vuestras preferencias.

Yo le puse anís en semillas y nos gustó encontrarnos de vez en cuando con un sabor más intenso a anís, si preferís un sabor más uniforme, mejor en polvo.

Solo está muy rico, pero para mi gusto gana mucho en matices mojado en té negro o en leche, sobre todo fría.

Fuente:

Lo hice a partir de esta receta de Directo al paladar, donde por cierto le ponen un glaseado que seguro que está buenísimo.

Muhammara

Hoy os traigo otra receta de picoteo, una crema de pimientos asados y nueces con un toque picante, perfecta como aperitivo, como entrante o como plato único en una cena ligera.

La muhammara tiene un sabor bastante más intenso y exótico que el hummus, pero es igual de fácil de preparar.

Por lo visto proviene de la ciudad siria de Aleppo y es bastante popular en todo Oriente Próximo. Quizá sea por su origen mediterráneo, pero a mí su sabor, a pesar de su exotismo, me resulta bastante familiar, supongo que porque el pimiento y el pimentón están muy presentes en nuestra dieta diaria.

Muhammara (1)

Ingredientes (4 personas):

– 300 g de pimientos rojos asados

– 100 g de nueces peladas

– 1 diente de ajo

– 3 cucharadas de pan rallado grueso

– 2 cucharadas de zumo de limón

– 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

– 1 cucharada de vinagre balsámico (o melaza de granada)

– 1 cucharada de pimentón de la Vera dulce

– 1/4 de cucharadita de cayena molida (o pimentón de la Vera picante)

– 1 cucharadita de comino molido

– sal y pimienta

Decoración: un chorro de aceite de oliva virgen extra.

Preparación:

Tostar las nueces, ya sea en una sartén, 5-10 minutos a fuego lento removiendo para que no se quemen, o en el horno precalentado, 10 minutos a 220ºC, hasta que estén ligeramente doradas (el aroma es impresionante).

Si asamos nosotros mismos los pimientos:

Elegir pimientos rojos que sean carnosos y aromáticos.

Precalentar el horno a 200 º C.

Colocar los pimientos en una bandeja y hornear a 180ºC durante unos 30-40 minutos, a media altura y dándoles la vuelta cada cierto tiempo para que se hagan por todas partes.

Sacar del horno y dejar reposar unos 10-15 minutos antes de pelarlos. Se pueden envolver en papel de aluminio de uno en uno para ayudar a que la piel se separe mejor.

Retirar toda la piel, abrirlos por la mitad y quitar las semillas, el jugo que contienen se puede reservar por si nos queda muy espesa la salsa. Trocear y reservar.

Si usamos pimientos envasados:

Elegir unos que sean de buena calidad (para esta receta suelo emplear pimientos de Piquillo).

Escurrir bien y retirar los restos de piel y semillas que puedan quedar. Trocear y reservar.

Picar finito el ajo para que se mezcle bien con el resto de ingredientes.

Triturar los pimientos junto con el ajo y las nueces. Cuando esos ingredientes estén más o menos mezclados, añadir el pan rallado, el zumo de limón, el vinagre, el aceite y las especias y batir hasta integrarlo todo.

Probar y salpimentar al gusto, batir unos segundos más y rectificar si es necesario.

Dejar reposar unas horas en el frigorífico (no es imprescindible, pero el sabor se intensifica al hacerlo).

Servir en un plato o cuenco, hacer surcos y rociar con un chorro de aceite de oliva (en las fotos no lleva).

Acompañar de bastoncitos de verdura cruda, como zanahoria, pepino, apio (esta última vez lo probamos con calabacín y trozos de coliflor y está muuuuuuuuy bueno), pan de pita, colines, regañás (en la foto) o tostaditas de pan.

¡Y a mojar!

Muhammara (2)

Ideas:

Tengo ganas de hacerla con melaza de granada, que es lo tradicional, por lo visto no es muy fácil conseguirla en España. He visto recetas bastante fáciles, es cuestión de reducir al fuego zumo de granada, de limón y azúcar hasta obtener una especie de sirope. Si lo pruebo os lo contaré.

Supongo que al igual que con el hummus que publiqué hace poco, se podría hacer machacándolo todo junto en un mortero, es un poquito más laborioso triturar el pimiento y la textura quedará un poco menos uniforme, con trozos de nuez más grandes, pero seguro que está delicioso igual.

Consejos:

Las cantidades de comino y cayena son las que he ajustado según nuestros gustos, pero todo depende de si os gusta o no, así que añadidle poco a poco esas especias, tened en cuenta que con el reposo el sabor será más intenso. Incluso podéis retirarlo del todo, o añadir otras especias de vuestra preferencia. Y lo mismo con el ajo.

Fuente:

Después de probar un par de recetas, elegimos ésta de “Las salsas de la vida“, la que más nos gustó, como punto de partida para nuestra variante.

Arroz con leche aromatizado con té rojo

El arroz con leche es uno de mis postres tradicionales favoritos y también el de mi padre, aunque sospecho que a mi madre no le hace mucha gracia porque apenas lo ha hecho un par de veces desde que puedo recordar.

A pesar de ello, mis primeros arroces con leche fueron los que hice para ajustar esta receta, hace un par de meses. Mi amiga, y compañera de piso durante casi toda la carrera, E. hace un arroz con leche de morirse de gusto, quizá por eso no lo había intentado antes. Bueno, vale, quizá es que soy un poco perezosa y un arroz con leche bien hecho, aunque es fácil, lleva su tiempo.

El caso es que se me ocurrió aromatizarlo con té rojo Pu-erh, y el resultado es un arroz ligeramente rosado, que sabe en general como el arroz con leche de toda la vida, pero con un regusto a té rojo que se intensifica en cada bocado.

Arroz con Leche Té Rojo (1)

Ingredientes:

– 2 l de leche entera
– 200 g de azúcar
– la piel de un limón
– 2 ramitas de canela
– 125 g de arroz redondo
– 4 cucharaditas de té rojo Pu-erh

Con estas cantidades salen unos 10 vasitos o 6 raciones más abundantes.

Arroz con Leche Té Rojo (3)

Preparación:

Pelar el limón evitando la parte blanca (yo uso un pelaverduras, pero ojo, si queda muy fina se puede desmenuzar durante la cocción).

Separar 150 ml de leche y poner el resto en una olla junto con el azúcar, las ramitas de canela y la piel de limón. Llevar a ebullición a fuego lento.

Lavar y escurrir bien el arroz (hay gente que no lo lava pero yo prefiero darle un agua antes de cocinarlo).

Añadir el arroz a la olla cuando la leche esté a punto de hervir y dejar cocer a fuego lento hasta que esté hecho, unos 35-40 minutos, removiendo de vez en cuando.

Subir el fuego cuando el arroz esté cocido y cocinar durante unos 40 minutos más removiendo constantemente con una cuchara de madera para evitar que se pegue.

Mientras, hervir la leche que habíamos reservado previamente e infusionar el té rojo durante 3 minutos (si lo dejamos más tiempo podría amargar), filtrar y reservar.

Cuando hayan pasado 40 minutos, retirar las ramitas de canela y la piel de limón, añadir la infusión de té rojo y seguir removiendo unos 10 minutos más.

Retirar del fuego y repartir en cuencos o vasitos, para hacer raciones individuales, o en una fuente honda si preferimos que cada uno se sirva lo que le apetezca. Dejar enfriar antes de meterlo en la nevera.

Se puede espolvorear con canela en polvo antes de servirlo (aunque en este caso creo que la canela podría enmascarar el sabor del té rojo).

Arroz con Leche Té Rojo (2)

Ideas:

Yo he usado té rojo Pu-erh aromatizado con canela y limón, pero un buen té rojo puro sirve igual puesto que el aroma y sabor de la canela y el limón se lo añadimos en la propia receta. Eso sí, es importantísimo no pasarse con el tiempo de infusión porque puede darle un regusto amargo al arroz con leche, comprobado.

El sabor a té es más pronunciado con el paso del tiempo y para mi gusto está más bueno si lo dejáis reposar y asentar los sabores al menos un día.

Si queréis probar si os gusta antes de hacerlo, podéis añadir un par de cucharadas de té rojo bien cargado, infusionado en leche, a un vasito de arroz con leche normal y remover bien. No es exactamente igual, pero el sabor se aproxima.

Fuente:

Partí de esta receta del blog Uno de dos que fui ajustando porque al principio me salió demasiado denso.

Pannacotta de café con sirope de chocolate

Aunque llevaba tiempo viendo recetas de pannacotta en los blogs culinarios que sigo nunca me animaba a hacerla. La ocasión perfecta se presentó hace unas semanas cuando llegó a mis manos un café aromatizado que no tenía muy claro como usar. Los que me conocéis sabéis que yo café tomo poco, más bien ninguno, más que nada porque mi organismo reacciona de una manera un poco loca a la ingesta de cafeína. Las pocas excepciones que hago a este ayuno cafeínico se reducen casi en exclusiva a postres, así que estaba claro que tenía que ser algo dulce, el resto vino rodado en cuanto hice una búsqueda rápida de recetas con café.

El café es un ingrediente fantástico para repostería, aporta un punto amargo e intenso que combina con un montón de ingredientes dulces, especialmente con el chocolate. El café que he usado casualmente está aromatizado con chocolate y naranja, lo que me hizo pensar en acompañar la receta con sirope de chocolate. Ya puestos en materia decidí hacer yo misma el sirope, y vaya exitazo, buenísimo tanto con la pannacotta como para endulzar yogur natural. No sé si recomendaros que hagáis poco o mucho, porque está tan bueno que es difícil racionarlo.

Pannacotta Cafe 1
Ingredientes:

Para la pannacotta:

– 3 hojas de gelatina neutra o 1 sobre de gelatina neutra en polvo
– 200 ml de nata 35% m.g.
– 60 g de azúcar glasé
– 30 g de café molido
– 100 ml de agua
– 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)

Para el sirope:

– 60 g de agua tibia
– 100 g de azúcar moreno
– 20 g de cacao puro en polvo
– Unas gotas de esencia de vainilla

Con estas cantidades saldrán dos raciones normales o cuatro pequeñas y unos 120 g de sirope.

Pannacotta Cafe 2
Preparación:

Empecemos por la pannacotta, ya que necesita unas cuantas horas para cuajar.

Poner el agua a hervir en un hervidor o cazo, retirar del fuego cuando hierva y añadir el café removiendo un poco para que se empape bien. Dejar reposar 10 minutos, filtrar y separar 60 ml del café obtenido.

Hidratar las hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos, escurrir y reservar; si es gelatina en polvo, disolverla en 2 cucharadas de agua fría y reservar (en general, lo que hay que hacer es seguir las instrucciones del paquete).

Mezclar la nata y el azúcar con unas varillas en otro cazo (no hace falta batir, sólo deshacer los grumos que pueda hacer el azúcar). Calentar a fuego lento mientras removemos. Cuando la mezcla empiece a estar caliente, añadir la esencia de vainilla, mezclar bien y dejar cocer a fuego lento hasta que hierva.

Cuando rompa a hervir, retirar el cazo del fuego e incorporar el café que reservamos previamente, mezclando bien. Dejar templar  unos minutos y agregar la gelatina removiendo bien con unas varillas para que se disuelva e integre con el resto de ingredientes.

Verter en los recipientes en los que la serviremos o en moldes del tipo que se usan para hacer flanes.

Una vez frías, meterlas en el frigorífico y reservar hasta que hayan cuajado, es recomendable que sean al menos 6 horas.

Ahora el sirope de chocolate:

Tamizar el cacao en un cuenco con la ayuda de un tamiz o un colador metálico.

Mezclar con unas varillas pequeñas el agua, el azúcar moreno y la esencia de vainilla en un cazo. Llevar a ebullición a fuego fuerte, removiendo para ayudar a que se disuelva bien el azúcar. Dejar hervir unos 5 minutos hasta obtener un jarabe ligeramente espeso (pero no mucho, para que el sirope no sea demasiado denso).

Esperar unos minutos a que entibie y verter un chorrito en el cuenco del cacao, mezclando con unas varillas pequeñas hasta integrarlo. Repetir hasta haber integrado todo el jarabe (no se puede hacer con el jarabe caliente porque se quemaría el cacao y acabaría sabiendo amargo).

Y con el sirope listo, sólo falta emplatar:

Si hemos usado moldes rígidos y vamos a servir las pannacottas desmoldadas: sumergir la base de cada molde unos segundos en agua caliente, aflojar la pannacotta pasando un cuchillo alrededor del borde, ponerlo boca abajo en el plato en el que vayamos a servir y golpear los lados del recipiente con suavidad.

Si los moldes son flexibles se puede sumergir también en agua caliente unos segundos y desmoldar con cuidado doblando los bordes si es necesario.

Servir acompañadas de un buen chorro de sirope de chocolate (yo lo prefiero caliente, por el contraste, pero va según gustos).

Pannacotta Cafe 3
Ideas:

Si no os apetece utilizar sirope de chocolate al café también le va bien algún tipo de mermelada, como la de naranja o arándanos, caramelo líquido o un poco de nata montada. Si es temporada, unos gajos de naranja pelada al vivo, unos pocos arándanos o un puñado de frambuesas le darán un toque ácido y fresco muy interesante. Las combinaciones posibles son bastantes, ¡creatividad culinaria al poder!

Fuente:

Para la pannacotta me basé en esta receta de Uno de dos, un blog que sigo hace tiempo, y para el sirope en ésta de La cocina de Víctor Ferrer.

Hummus

No sé cómo he podido vivir sin haber intentado hacer hummus hasta esta primavera. Es una receta facilísima, permite ponerse bastante creativo con las variaciones y, lo más importante de todo, te soluciona un aperitivo o cena en un momento si tienes los ingredientes en la despensa. Que sí, que la salsa tahini es un poco más exótica, pero el resto, al menos en mi caso, suele haberlo siempre en reserva.

Me he pasado desde entonces haciéndolo casi cada semana y ajustando la receta, aunque para ser sincera he tardado en ponerla por aquí porque nunca me daba tiempo a hacer fotos… nos lo comíamos antes.

Hummus

Ingredientes (4 personas):

– 400 g de garbanzos cocidos

– 1 cucharadita de comino molido

– 2 cucharadas de tahini

– 1 o 2 dientes de ajo

– zumo de 1 limón

– 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

– 3 cucharadas de agua (o de agua de cocción de los garbanzos)

– sal y pimienta

Decoración: pimentón de la Vera y un chorro de aceite de oliva virgen extra.

Preparación:

Si cocemos nosotros mismos los garbanzos:

Poner a remojo unas 12 horas 130-150 g de garbanzos secos (no lo tengo controlado, pero aparentemente, tras el remojo y la cocción, obtenemos alrededor de 400-450 g de garbanzos cocidos), hay que tener en cuenta que parte del agua la absorberán así que hay que cubrirlos bien.

Pasado ese tiempo, escurrir en un colador y lavar con agua fría.

Poner una olla con agua al fuego y añadir los garbanzos cuando empiece a hervir (que sobren 3 o 4 cm de agua por encima). Tardarán un par de horas en cocerse si es una olla tradicional y entre 30 y 45 minutos si es exprés, aunque esto varía mucho según diversos factores (más datos sobre la cocción de garbanzos aquí).

Una vez cocidos escurrirlos bien y reservar parte del agua para añadirla al hummus en la preparación.

Si usamos garbanzos en bote:

Escurrir bien los garbanzos en un colador y lavarlos con agua fría para eliminar el juguillo que llevan.

(Yo he usado siempre garbanzos en bote, mucho más cómodos, aunque quizá los otros sepan mejor)

Picar finito el ajo para que se mezcle bien con el resto de ingredientes.

Poner todos los ingredientes excepto los que usaremos para decorar el plato en el vaso de la batidora y batir hasta obtener una pasta homogénea.

También sirve machacarlo todo junto en un mortero, es un poquito más laborioso y la textura es un poco más rústica (yo lo he hecho así hasta que nos hicimos con la batidora y me gusta mucho la textura).

(Recomiendo poner el agua de cucharada en cucharada cuando ya hemos batido a medias, para poder controlar mejor la cantidad ya que puede necesitar más o menos según gustos e incluso según la elaboración. En mi caso haciéndolo a mano 3 cucharadas son suficientes, pero al hacerlo con batidora, para mi gusto, hacen falta unas 4 cucharadas)

Dejar reposar unas horas en el frigorífico (no es imprescindible, pero el sabor gana mucho si lo hacemos).

Servir en un plato o cuenco, rociar con un chorro de aceite de oliva y espolvorear un poco de pimentón de la Vera.

Acompañar de bastoncitos de verdura cruda, como zanahoria, pepino o apio (a mí el apio no me gusta, pero para gustos… jejeje), pan de pita, colines, regañás o tostaditas de pan (mis preferidas son las regañás que salen en la foto, que llevan semillas de sésamo, mmmmm).

¡Y a mojar!

Ideas:

En el blog de Manu Catman he visto una variante griega que tengo ganas de probar, añadiendo al final del batido 25 g de aceitunas de Kalamata sin hueso (una variedad griega oscura y alargada), decorando al final con unas cuantas aceitunas más.

También hay gente que le añade perejil o cilantro fresco picado, que puede ser buena idea también.

Fuente:

He ido cogiendo de aquí y de allí probando hasta encontrar la receta que más nos convenció en casa.