Azúcar invertido

Seguro que más de una vez en alguna receta os habéis encontrado este ingrediente, especialmente en helados, bollería e incluso masas fermentadas.

Azucar Invertido (2)

El azúcar invertido se obtiene por hidrolización de la sacarosa (azúcar) en sus dos subunidades, fructosa y glucosa. En wikipedia tenéis una explicación más amplia, aquí me limitaré a decir que el método de obtención lo haremos a partir de un ácido, añadido a alta temperatura, que se neutralizará con una base que baja el PH cuando se templa. Así escrito parece muy complejo, pero no tiene dificultad.

Si os estáis preguntando dónde conseguís el ácido y la base para este experimento de química básica, no os alarméis, resulta que es más común de lo que pensáis. La base no es más que bicarbonato sódico, y como ácido sirve ácido cítrico, o tartárico y málico.

Aunque  lo más común en repostería son los sobres de impulsor químico tipo Royal, en los que todos los ingredientes van juntos, también hay otros que van en sobres pareados, generalmente con uno coloreado, el que lleva el bicarbonato sódico. Se los conoce como gaseosillas, gasificantes, litines, sodas…  En muchísimas recetas he visto los de Hacendado, pero también hay marcas mucho más “vintage”, como El Vesubio, El Tigre… Yo no los conocía, pero resulta que fueron muy comunes en las casas de nuestros padres y abuelos, ya que sirven para hacer soda casera, ya sea como refresco o como digestivo.

En webosfritos os cuentan un poco más. Como os digo, yo no los había usado nunca y llegaron a mi despensa de la mano de la madre de J. que vio el paquete en el supermercado y lo compró para recordar viejos tiempos.

Ingredientes (para unos 370 ml):

  • 350 g de azúcar
  • 150 g de agua
  • 1 gaseosilla (dúo de gasificantes, litines, sodas…)

Azucar Invertido (1)

Elaboración:

Mezclar el azúcar con el sobre de ácido (el blanco) y añadir el agua, removiendo para disolverlo.

Llevar a ebullición a fuego medio, y retirar del fogón cuando rompa a hervir.

Dejar templar (según wikipedia cuando baje de 80 ºC ya se puede, pero yo lo dejé hasta que estuvo tibio), añadir el sobre de bicarbonato sódico (el coloreado) y remover para integrarlo bien en el jarabe.

Azucar Invertido (3)

En este punto, debería empezar a burbujear, y bastante, por la reacción del bicarbonato con el ácido. No pasa nada, es lo normal, la efervescencia se irá reduciendo y las burbujas desaparecerán, dejando un jarabe espeso y con un tono ligeramente dorado.

Guardar en un frasco de cristal limpio. Se puede conservar tanto a temperatura ambiente como en la nevera.

Notas:

En algún sitio he leído que el agua del grifo no sirve, pero es la que yo utilicé y funcionó sin problema.

El azúcar invertido tiene unas cuantas propiedades que lo diferencian del común:
– Por una parte, es un líquido ligeramente espeso.
– Impide la formación de cristales de agua por debajo de 0 ºC, por lo que viene bien en la elaboración de helados (ya sabéis por dónde van a ir los tiros en próximas recetas, jejejeje) ya que quedará una textura más fina y suave, sin ponerse duro.
– Retiene la humedad, por lo que los bizcochos, bollos y panes se mantienen tiernos y jugosos más tiempo (ojo, que en sitios con tan poca humedad ambiental como Madrid, esto es algo a tener en cuenta).
– Hace que las preparaciones horneadas adquieran más color y brillo.
– Favorece la fermentación de las masas, ya que las levaduras se alimentan con más facilidad de glucosa y fructosa que de sacarosa. Subirán más y en menos tiempo, haciendo que sean también más esponjosas.
– Endulza un 30% más que el azúcar común (ojo a esto, no se puede sustituir directamente el azúcar por la misma cantidad de azúcar invertido).

Según el tipo de preparación, hay unas proporciones adecuadas de sustitución, nunca se elimina del todo el azúcar normal:
– Para masas de fermentación, o sea, con levadura: del 50-70%
– Para bizcochos, magdalenas, bollos, etc: del 10-20%
– Para helados: varía, hay quien dice que un 25% y quien usa hasta un 80%.

Dado que el poder endulzante del azúcar invertido es un 30% mayor, esto quiere decir que 100 g de azúcar invertido endulzan tanto como 130 g de azúcar normal. Para hacer las sustituciones hay que echar mano de un poco de matemática básica, pero nada complicado:

100 g de azúcar invertido —————– 130 g de azúcar normal
X g de azúcar invertido ——————- 100 g de azúcar normal
X= (100×100)/130 = 77 g de azúcar invertido

Pero esto sería para sustituir todo el azúcar normal por invertido, y nosotros tenemos unas proporciones indicadas. Bien, imaginemos que vamos a hacer un helado que lleva 140 g de azúcar y vamos a sustituir un 25% por invertido, lo primero es saber qué cantidad de azúcar normal vamos a retirar:
140 g ——————– 100%
X g ———————- 25%
X=(25×140)/100= 35 g

Pero como si ponemos directamente 35 g de azúcar invertido, saldrá demasiado dulce, habrá que calcular la cantidad necesaria:
100 g de azúcar invertido —————– 130 g de azúcar normal
X g de azúcar invertido ——————- 35 g de azúcar normal
X= (35×100)/130 = 27 g de azúcar invertido

Habrá que poner, entonces, 105 g de azúcar normal y 27 g de invertido.

Probablemente estéis pensando que vaya rollo, qué dificultad… os voy a dejar las reglas de tres preparadas para cualquier porcentaje y cantidad:

Primero, hay que saber la cantidad de azúcar normal a retirar, depende del porcentaje:
X= (Porcentaje a sustituir x Cantidad de azúcar normal de la receta)/100

Una vez tenemos esa cantidad a retirar, podemos saber su equivalencia en azúcar invertido:
X= (Cantidad de azúcar normal a retirar x 100)/130

(O multiplicar esa cantidad de azúcar a retirar por 0.77, que es el resultado de 100/130)

Escrito parece más lioso de lo que es en realidad, de verdad.

Fuente:

Buscando otra cosa que ya no recuerdo qué era acabé llegando, de enlace en enlace, a la receta de azúcar invertido del blog Cocinablog Gemma, como tenía todos los ingredientes necesarios y me pareció fácil, me puse a ello a la mañana siguiente. Próximamente veréis alguna receta donde lo voy a usar.

Gelatina de yogur y té blanco con cerezas

La temporada de cerezas ya está aquí junto con el calor, que empieza pisando fuerte este año. El calor abrasador de esta ciudad en verano me trae por el camino de la amargura pero estoy contenta con la llegada de las cerezas, que son una de mis frutas favoritas.

Gelatina de yogur te cerezas (4)

A pesar de ser unas favorecidas en mi frutero, no suelo cocinar con ellas, entre otras cosas porque me las acabo asaltando la nevera antes de decidir en qué receta usarlas. En esta ocasión hice una excepción y conseguí salvar un par de puñados para elaborar unos vasitos a base de gelatina de yogur y té blanco, un postre ligero, fresquito y delicioso para mitigar los sofocos veraniegos. Nunca había hecho gelatina de té antes, y me ha gustado el resultado, espero que a vosotros también si os animáis a probar.

Ingredientes (para 4 vasitos):

  • 12-16 cerezas (unas 3 o 4 por ración)
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 o 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 yogures naturales
  • 1 sobre de gelatina en polvo (de 6 gramos) o 3 hojas de gelatina neutra.
  • 2 cucharadas de hebras de té blanco
  • agua

Gelatina de yogur te cerezas (1)

Elaboración:

Lavar, deshuesar y picar las cerezas.

Mezclar en un cuenco pequeño las cerezas con 1 o 2 cucharadas de azúcar moreno y el zumo de limón, remover bien y dejar reposar.

Gelatina de yogur te cerezas (2)

Hidratar la gelatina con agua fría y reservar (si es en polvo, en un cuenquito con 2 cucharadas de agua fría hasta que la absorba, y si son hojas se hidratan hasta que se ablanden).

Poner en un cuenco los dos yogures y removerlos un poco (podéis usar yogur natural azucarado o añadir azúcar al gusto, a mí me gusta sin edulcorar).

Separar dos o tres cucharadas de yogur y calentar en el microondas unos segundos, o en un cazo a fuego suave, sin que llegue a hervir.

Añadir dos tercios de la gelatina en polvo hidratada (o dos hojas de gelatina escurridas) al yogur caliente y mezclar hasta que se reparta homogéneamente. Agregar la mezcla al cuenco con el resto de yogur y remover bien.

Repartir el yogur en los cuatro vasitos y dejar que vaya cuajando en la nevera mientras seguimos con la preparación.

Calentar unos 200 ml de agua y, una vez caliente, infundir una cucharada generosa de té blanco durante 6 minutos.

Filtrar 150 ml del té resultante a un cuenco y añadir el resto de la gelatina hidratada (1 lámina si es en hojas). Disolverla removiendo bien con unas varillas y dejar enfriar.

Cuando la gelatina de yogur empiece a cuajar y tenga la superficie firme, escurrir las cerezas que teníamos reservadas y repartirlas a partes iguales por encima.

Añadir el jugo que habrán soltado las cerezas a la gelatina de té y remover para integrarlo.

Cuando la gelatina de té haya enfriado y empiece a solidificar, verter con cuidado sobre las cerezas.

Tapar los vasitos con film y refrigerar que cuaje, al menos 2 horas.

Gelatina de yogur te cerezas (6)

Y una vez listas… Preparados… listos… ¡cucharas!

Notas:

Yo he usado cerezas porque el té blanco que tenía a mano era aromatizado con cerezas (si os fijáis en la foto de los ingredientes, podéis ver que también lleva capullos de rosa, una preciosidad), pero podéis usar otras frutas a vuestra elección. Eso sí, recordad que en general las gelatinas no cuajan, o lo hacen peor, con piña, kiwi y otras frutas tropicales. Para usar estas frutas habría que cocinarlas previamente.

El orden de las capas no altera la ricochura del resultado, pero recordad esperar siempre a que la primera capa empiece a cuajar para añadir la segunda. Y la segunda deberá estar ya fría, para no estropear la anterior.

Gelatina de yogur te cerezas (3)

Fuente:

Me inspiré en esta receta que encontré mientras buscaba gelatinas de yogur y frutas y se me encendió la lucecita.

Matchamisú

Pues sí, con este tiramisú de matcha rompo la racha de alternancia dulce/salado que estaba llevando. Intentaré enmendarme y hacer dos saladas seguidas para volver al redil. En cualquier caso, creedme, este tiramisú bien merece la pena saltarse el orden de las publicaciones.

Tiramisu de Matcha (12)

En el tiramisú clásico, que tengo pendiente hacer, el sabor dulce de la crema de mascarpone contrasta con el amargo del cacao puro y la intensidad del café. En esta versión, el amargor lo aporta el té matcha tanto espolvoreado por encima como en el baño de los bizcochos. El resultado es en cierta manera similar, pero mucho con un sabor más delicado y sutil. Si os gusta el tiramisú, tenéis que probarlo, J. incluso dice que le da varias vueltas al original.

Ingredientes (para 8 raciones):

  • 300 ml de agua caliente
  • 30-50 ml de ron (opcional)
  • 2 cucharadas de té matcha para cocinar
  • 3 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 60 g de azúcar
  • 250 g de mascarpone
  • 18-24 bizcochos de soletilla o savoiardi
  • Té matcha para espolvorear

Tiramisu de Matcha (1)

Elaboración:

Tamizar 2 cucharadas de té matcha en polvo en el agua caliente y remover con unas varillas hasta que se disuelva y no queden grumos.

Batir el mascarpone en un cuenco hasta que no tenga grumos y reservar.

Lavar bien los huevos. Separar claras de yemas y reservar las claras en un cuenco tapado con film en la nevera.

Mezclar las yemas con el azúcar en un cuenco amplio y batir con las varillas hasta que blanqueen y se pongan espumosas (lo que os digo siempre, mi admiración si lo hacéis a mano, yo uso las varillas de la batidora, jajaja).

Añadir en dos o tres tandas el mascarpone, batiendo bien hasta obtener una crema uniforme.

Añadir la mitad del ron, 15-25 ml, y remover hasta integrarlo bien.

Tapar el cuenco y guardar en el frigorífico.

Montar las claras a punto de nieve (para que queden más firmes un truco es añadir una pizca de sal antes de montarlas).

Tiramisu de Matcha (2)

Sacar la crema de mascarpone de la nevera e incorporar las claras en tandas, mezclando suavemente con una espátula haciendo movimientos envolventes, para evitar que se bajen.

Tiramisu de Matcha (3)

Tapar y guardar en la nevera.

En un plato hondo o recipiente profundo, mezclar el resto del ron con el té matcha ya frío.

Bañar los bizcochos en el té hasta que empiecen a ablandarse. Escurrir la humedad sobrante apretándolos ligeramente y hacer una capa base de bizcochos en el fondo del recipiente que vayamos a usar para montar el tiramisú.

Tiramisu de Matcha (5)

Cubrir los bizcochos con una capa de crema de mascarpone. Alternar capas de bizcochos y crema hasta tener la altura deseada recordando terminar siempre con crema de mascarpone.

Tiramisu de Matcha (7)

Cubrir con film transparente y dejar reposar en la nevera al menos un par de horas.

Tamizar té matcha al gusto por encima cuando lo vayamos a servir.

Tiramisu de Matcha (10)

¡Y a saborear el matchamisú!

Notas:

El tiramisú lleva huevos crudos, y eso es algo que echa para atrás a alguna gente por miedo a intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, con una correcta manipulación de los huevos y teniendo especial cuidado de no dejarlo demasiado tiempo a temperatura ambiente no debería haber problema (por eso he insistido tantas veces en lo de guardar en la nevera entre preparaciones). Dos recomendaciones básicas son lavar bien los huevos justo antes de usarlos sumergiéndolos en agua con unas gotas de lejía apta para desinfección de agua de bebida (importante esto, a ver si por no intoxicarse por una cosa se hace por otra) y no cascarlos directamente en los recipientes donde los vamos a procesar. También se pueden yemas y claras pasteurizadas, calculando los gramos necesarios (un huevo pesa unos 65 g, de los cuales unos 22 son de yema y 43 de clara). Y ya si os sentís estupendos y tenéis termómetro de cocina, podéis pasteurizar los huevos como explican en este post.

Como veis en las fotos, yo en vez de utilizar un recipiente profundo, monté el tiramisú sobre una bandeja. Eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Por una parte queda muy bonito visualmente, pero por otra corremos el riesgo de que se escurra si la crema no es suficientemente firme. Para hacerlo más estable lo mejor es alternar la dirección de los bizcochos, en una capa colocarlos a lo largo y en la siguiente a lo ancho (cosa de la que yo me olvidé, como si no fuera arquitecta y no supiera que la estabilidad de un muro depende del correcto aparejado de los ladrillos, jajaja).

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También podéis montar el tiramisú en vasitos individuales, para ello lo más cómodo es partir los bizcochos en trozos.

Tiramisu de Matcha (4)

Por cierto, no sé si es muy ortodoxo, pero nosotros congelamos los vasitos tapados con film transparente y, teniendo previsión para que les de tiempo a descongelar, da buenos resultados.

Fuente:

Después de un experimento rozando lo desastroso en el que obtuve un HULKiramisú completamente VERDE (y cuando digo completamente, quiero decir COMPLETAMENTE), decidí dejarme de inventos poco fotogénicos y versionar el clásico de la forma más sencilla, cambiando café y cacao por té y té en polvo. Para eso usé la receta de tiramisú clásico de María Lunarillos que tenía guardada desde hace años para probarla.

Polos de kiwi, limón y jengibre (Juego de Blogueros 2.0)

Vuelve a ser fin de mes y por tanto vuelve el Juego de Blogueros 2.0. Los habituales ya sabéis que es un reto mensual organizado por Mónica, autora de Dulce de Limón, en el que un grupo de cocinillas cocinamos cada mes con un ingrediente común que se decide por votación popular. Para los nuevos, eso es básicamente JdB2.0.

Este mes ha sido complicado, no sé vosotros, yo el kiwi lo suelo comer tal cual, si acaso con yogur o en batido. En casa de mis padres lo añaden a las ensaladas pero, aunque me gusta, no me apetecía que fueran por ahí los tiros. Al final opté por una idea recurrente que fui teniendo a lo largo del mes: helados. Creo que esta fijación se debió a la subida de temperaturas que hemos tenido las últimas semanas, aunque justo cuando me he decidido a preparar los polos, se ha puesto a llover y hacer frío. ¿Quién entiende a abril?

Polos Kiwi Limon Jengibre (8)

Está empezando a ser habitual en mí pensar la receta la última semana y prepararla a contrarreloj en el último momento. Espero que se corte la racha porque vaya maratones de fotografía express me estoy haciendo, jajaja.

Al final del post, como siempre, os dejo la lista del resto de participantes del JdB2.0 de abril. Seguro que han preparado cosas deliciosas. 😀

Ingredientes (para 4 polos):

  • 125 ml de leche
  • 100 ml de leche condensada
  • un limón mediano
  • jengibre fresco
  • 1 kiwi grande

Polos Kiwi Limon Jengibre (1)

Elaboración:

Pelar y picar en trocitos el kiwi. Triturar ligeramente con un tenedor, añadir una cucharada de zumo de limón, remover bien y reservar en un cuenco pequeño.

Polos Kiwi Limon Jengibre (2)

En un cuenco grande mezclar la leche con la leche condensada batiendo bien con unas varillas o un tenedor.

Pelar y rallar un trozo de más o menos 1 cm de jengibre fresco (podéis poner más o menos, según gustos).

Lavar y rallar la piel del limón (también al gusto, yo puse la ralladura del limón entero).

Polos Kiwi Limon Jengibre (3)

Agregar al cuenco de la leche 2 cucharadas de zumo de limón y  las ralladuras de jengibre y limón. Batir para repartirlo todo bien en la mezcla (al añadir el zumo la leche se espesa, como si se cortara, no hay problema, eso es lo que buscamos).

Rellenar los moldes de polos alternando cucharadas de kiwi y de crema para que queden como marmolados. Recordad dejar un poquito de espacio por arriba sin llenar.

Polos Kiwi Limon Jengibre (4)

Polos Kiwi Limon Jengibre (5)

Congelar hasta que se hayan endurecido por completo (el tiempo varía según los moldes empleados, pero suele ser un mínimo de 6 horas).

Desmoldar mojando el exterior del molde con un poco de agua tibia, o incluso del tiempo.

Polos Kiwi Limon Jengibre (6)

¡Y a disfrutar de un helado casero!

Notas:

Si os gusta más la combinación naranja/kiwi, podéis probar a hacer la variante, como la naranja también “corta” la leche, el efecto será el mismo. Yo os recomiendo que sean naranjas tirando a ácidas para que no sean demasiado empalagosos. ¡Contadme si lo hacéis!

No lo he probado, pero creo que se podrían mezclar todos los ingredientes del tirón y rellenar directamente, así saldrían más homogéneos.

Mis moldes son de 90 ml, creo que un pelín más pequeños que otros. Con las cantidades que os puse arriba, y teniendo en cuenta que el tamaño del kiwi influirá en el volumen final, me sobraron un par de cucharadas de crema (que me comí sin remordimientos, todo sea dicho). Os lo comento para que adaptéis las cantidades a la capacidad de vuestros moldes. 🙂

Los que no tenéis moldes para polos no tenéis que renunciar a probar estos heslados, podéis utilizar vasitos de plástico y ponerles palitos de madera (los venden en bastantes sitios, Tiger tiene, por ejemplo). Para mantenerlos rectos el truco es tapar el vasito con papel film o de aluminio y clavar el palito a través. 😉

Polos Kiwi Limon Jengibre (7)

Fuente:

He adaptado el mayor éxito heladístico que se ha dado en esta casa, añadiéndole el kiwi triturado, después de haber visto otras recetas por ahí que combinaban kiwi, limón y jengibre.

Lista de participantes:

Laura y Samuel: https://aglutina2.wordpress.com/
María José: https://aquisecuecejugando.blogspot.com.es/
Carlota: https://articuina.wordpress.com
Elvira: http://www.asisecomeengranada.com/
Ana María: https://azucaritodeana.wordpress.com/
Carabiru: https://birulicioso.wordpress.com
Mónica: http://dulcedelimon.com
Inma: http://entre3fogones.com/
Cristina: http://kooking2015.blogspot.com.es/
Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/
María: http://minscocina.blogspot.com.es/
Antxon: http://musloypechuga.com
Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/
Maribel: https://picoteandoideas.com/
Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/
Natalia: http://saboresdenati.blogspot.com.es/
Maryjose: http://tapitasypostres.blogspot.com.es/
Silvia A.: http://unapizcadena.wordpress.com/

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Pilaf aromático con shiitake y té genmaicha

Supongo que os habréis dado cuenta ya de que me gusta mucho probar platos de otros países y culturas. Esta vez os traigo una receta de fusión, un plato de Oriente Próximo cocinado con ingredientes del Lejano Oriente. Hum, eso ha sonado un poco como un capítulo de Barrio Sésamo, ¿no? Jajajaja. El caso es que el pilaf es una forma de preparar el arroz atribuida a turcos o persas, mientras que el arroz jazmín es típico tailandés y las setas shiitake y el té genmaicha provienen de Japón.

El resultado es una receta muy aromática, donde se mezclan el sabor tostado del té, con el ahumado de las setas, el picante del jengibre y la sutil fragancia del arroz jazmín. Lo que podría ser un batiburrillo de sabores y aromas, acaba formando delicioso plato vegano que os recomiendo mucho probar.

Pilaf Shiitake Genmaicha (7)

Por cierto, llevo un tiempo logrando cumplir mi propósito de intercalar recetas dulces con propuestas saladas para no convertir el blog en una cueva de golosos y estoy muy contenta, a ver si dura la racha.

Ingredientes (para 2 raciones):

  • 2 cucharadas de té genmaicha japonés
  • 800 ml de agua
  • 35-40 g de setas shiitake deshidratadas
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1 diente de ajo
  • una rodaja gruesa de jengibre fresco
  • 1/2 taza de arroz jazmín
  • 1/2 taza de arroz jazmín rojo
  • sal y pimienta
  • opcional: rodajas de limón y aceite de guindilla

Pilaf Shiitake Genmaicha (2)

Elaboración:

Colocar el té genmaicha en un cuenco grande (que sea como de un litro, para que quepa holgadamente el té y poder remover las setas cuando las añadamos).

Poner el agua al fuego en un cazo, apartar cuando rompa el hervor, dejar enfriar un par de minutos (ya que se recomienda infundir esté té a 80 ºC) y verter sobre genmaicha. Dejar infundir 3 o 4 minutos y filtrar.

Volver a verter la infusión en el cuenco y añadir las setas deshidratadas removiendo para que se empapen. Dejar reposar al menos una hora para que se rehidraten.

Pilaf Shiitake Genmaicha (1)

Pelar y picar el ajo y el jengibre muy finitos.

Lavar el arroz una vez y escurrir bien el agua (he leído que no se recomienda lavar el arroz jazmín demasiado porque pierde aroma, pero no sé).

Pilaf Shiitake Genmaicha (3)

Extraer las setas del té, escurrirlas bien y reservarlas en un plato.

Separar 600 ml del “caldito” resultante. Reservar lo que sobre por si hace falta para acabar de cocer el arroz y completar con agua si no hay suficiente.

Calentar el aceite de sésamo a fuego medio en una olla o sartén profunda. Cuando esté caliente, saltear el ajo y el jengibre picados durante dos o tres minutos.

Pilaf Shiitake Genmaicha (4)

Añadir el arroz removiendo bien con una cuchara de madera para que se impregne del aceite y saltear otro par de minutos.

Añadir las setas, remover bien con la cuchara de madera.

Pilaf Shiitake Genmaicha (5)

Agregar el “caldito” que hemos reservado y dejar la olla a fuego medio hasta que empiece a borbotear. Colocar la tapa y cocinar a fuego suave unos 35 minutos, sin remover, hasta que el arroz blanco esté cocido y el rojo esté hecho pero aún un poco crujiente. Si se queda sin agua y aún no está listo, añadir el “caldito” que hayamos reservado, o agua si no había suficiente.

Pilaf Shiitake Genmaicha (6)

Retirar del fuego y salpimentar al gusto.

Servir caliente acompañado de rodajas de limón y, si queremos darle un toque picante, un poco de aceite de oliva con guindilla macerada.

Pilaf Shiitake Genmaicha (8)

Contadme qué os parece, en casa ha triunfado esta mezcla de sabores, texturas y aromas. 😀

Notas:

Tanto los arroces como el aceite de sésamo y las setas deshidratadas los compramos en un supermercado oriental que hay en nuestro barrio. El té genmaicha lo podéis comprar aquí. Son ingredientes un poco exóticos, pero que cada vez es más habitual encontrar en grandes superficies.

El tiempo de hidratación mínimo de las setas es alrededor de 1 hora, pero os recomiendo preparar el té por la mañana y dejarlas en él hasta la hora de preparar la comida.

Este té tiene un tiempo de infusión recomendado, pero como es para cocinar, no pasa nada si lo excedemos un poco (no demasiado, que puede amargar).

Si os da pena tirar las hebras de té después de usarlo (el té genmaicha está riquísimo, por cierto), debéis saber que se puede hacer una segunda infusión, aunque saldrá un poco más suave que la primera. 😉

El punto del pilaf es que el arroz esté al dente, en el caso de esta receta, al mezclar dos arroces con tiempos de cocción distintos, conseguiremos el toque crujiente con el integral mientras que el blanco estará perfectamente cocido. Si usáis sólo arroz blanco, lo suyo es que lo cocinéis un poquito menos de lo habitual.

Importantísimo no remover el arroz mientras se cocina. Insisto, NO REMOVER EL ARROZ. Se cuece a fuego suave para que no se agarre a la olla y listo. Dejad la cuchara quietecita.

Fuente:

Buscando formas diferentes de usar el genmaicha, llegué a esta receta que me encantó porque llevaba tiempo buscando una excusa para volver a cocinar con setas shiitake.