Quark-Öl-Teig Brötchen

La receta de hoy es un trabajo en equipo, yo me acordé de pedir la receta y redactarla, Jorge se encargó de cocinarla mientras yo hacía las Spanakopitas que os enseñaba hace unas semanas, servidora hizo las fotos y nos comimos los resultados en equipo.

Vale, seguro que os estáis preguntando qué demonios son “Quark-Öl-Teig Brötchen”, pues literalmente significa “Bollitos de masa de quark y aceite”, vamos, que lo de hoy es una receta alemana. El quark es un queso batido muy empleado en la cocina alemana, y ya lo he usado en alguna ocasión.

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Ingredientes (12 panecillos):

250 g de queso quark

6 cucharadas de aceite oliva

6 cucharadas de leche

100 g de azúcar

400 g de harina

2 cucharadas de mezcla de especias (todas las que quieras: canela, clavo, cardamomo, anís, jengibre…)

1 sobre de levadura química

Nueces, avellanas crudas, uvas pasas y/o arándanos secos

Mezcla de azúcar y canela para espolvorear (aprox. 2 cucharadas de azúcar y una cucharadita de canela)

Preparación:

Mezclar la harina, las especias y el sobre de levadura química en un cuenco grande.

Incorporar en otro cuenco el quark, el azúcar, el aceite y la leche, removiendo ligeramente.

Añadir la crema resultante al cuenco de la harina y amasar hasta que esté todo integrado.

Si la masa se pega a las manos añadir más harina poco a poco mientras se amasa (pero ojo con pasarse ya que los bollos quedarán secos).

Precalentar el horno a 180 ºC.

Dividir la masa en 12 bolitas más o menos iguales (ayuda enharinarse las manos).

Rellenar cada bolita empujando con el pulgar 4 pasas (en nuestro caso arándanos secos), una nuez entera picada o una avellana troceada. Sellar la masa alrededor del relleno y darle forma de bollito.

Decorar con una avellana entera (o media nuez, hemos comprobado que los arándanos se secan en exceso, pero podéis ponerlos también) y espolvorear con una mezcla de azúcar y canela antes de meter al horno (decorar los bollos es opcional pero os lo recomiendo).

Colocar en la bandeja del horno una lámina de papel de hornear, disponer los bollos separados entre sí (en la bandeja de un horno normal caben los 12 en 3 filas de 4 bollitos).

Hornear a 180º, a media altura y con calor arriba y abajo, hasta que se pongan dorados, unos 20-25 minutos.

Dejarlos enfriar sobre una rejilla.

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Consejos:

El queso quark no es demasiado común en España, pero generalmente lo hay en los supermercados Lidl y  El Corte Inglés, y alguna vez lo he visto en el Carrefour. En cualquier caso se puede sustituir, aunque no es lo mismo, por queso crema (tipo philadelphia) que podéis aligerar batiéndolo con un poco de leche.

Las tarrinas de quark vienen en formatos de 250 y 500 g, nosotros optamos por comprar la grande y hacer el doble de bollitos.

Fuente:

Es una receta que Maricarmen, la madre de Jorge, se trajo del jardín de infancia de la Escuela Libre Waldorf de Überlingen el año que trabajó de maestra en esa escuela.

Esta masa se usa como base para otras recetas y es la que se suele hacer con niños, porque no lleva huevo y es fácil de elaborar.

Vasitos de vitamina C

Este es un postre para vencer la astenia primaveral. Para pegarle una paliza y dejarla pensando en que mejor habría sido no cruzarse en vuestro camino. Y para ello solamente necesitáis leche condensada y cítricos, los que más os gusten, mejor si al menos la mitad son ácidos o amargos, para contrarrestar el dulzor de la leche condensada.

Como he usado naranjas sanguinas, mis vasitos salieron rosas, y a primera vista puede parecer que son de fresa. Según mi experiencia el color, y también el sabor, varía mucho según los cítricos que uséis, así que a experimentar hasta que encontréis la mezcla que más os guste.

Vasitos de vitamina C

Ingredientes: (aprox. para 6 vasitos)

- 1 lata de 370 g de leche condensada

- 4 naranjas sanguinas

- 1 naranja de mesa

- 1 limón

- 1 lima

Preparación:

Vaciar la leche condensada en un cuenco. Exprimir las frutas, y utilizar la lata como medida para añadir a la leche condensada dos medidas de zumo. Con unas varillas, o una cuchara, mezclar hasta que esté todo integrado.

Rellenar vasitos de cristal (como veis yo reutilizo los de los yogures) o cuencos pequeños con la mezcla.

Llevar a la nevera un par de horas para que cuaje un poco.

¡Y a comer!

Vasitos de vitamina C

Curiosidades:

Se pueden usar todo tipo de cítricos: pomelos, limones, mandarinas, naranjas… mejor cuanto más ácidos para que el resultado no sea demasiado empalagoso.

La cantidad de fruta necesaria depende de lo grandes que sean las piezas, de la cantidad de zumo que tengan y, por supuesto, de si sólo utilizáis el zumo o si añadís también la pulpa o parte de ella, esto dependerá de si os gustan los grumitos en los yogures. A mí me gusta encontrarme con trocitos y por eso le pongo al menos una parte.

Es una receta perfecta para aprovechar la leche condensada que sobre de otros postres, ya que sólo con medir la cantidad no tendremos más que añadir el doble de zumo.

Es un postre facilísimo de hacer, y si exceptuamos el momento de cortar la fruta, es ideal para hacerla con niños; mi hermano y yo la hemos hecho infinidad de veces con mi madre aprovechando que teníamos naranjo, limonero y mandarino en la huerta.

Si no lo vais a consumir inmediatamente es buena idea tapar los vasitos con un cuadrado de papel de aluminio para que no coja sabores extraños.

Aguanta tres o cuatro días en la nevera, más o menos como la leche una vez abierta, y notaréis que cada día el sabor a cítricos es más intenso.

Fuente:

Me la enseñó a hacer mi madre, y siempre que la hago me recuerda a mi infancia, :)

Spanakopitas

¿Qué son las spanakopitas? Técnicamente spanakopita es un pastel salado griego de espinacas y queso feta, pero lo que os traigo hoy es una versión en piezas individuales, unas empanadillas, vamos. Sea como sea, la combinación de ingredientes es un acierto, están riquísimas.

El ingrediente más exótico de la receta es la pasta filo, una masa muy fina, tanto que parece papel vegetal. Digo que es más exótico que el queso feta, por ejemplo, porque mientras éste es un queso cada vez más utilizado, la masa no lo tienen en todos los supermercados. Yo suelo comprarla en los supermercados de El Corte Inglés, aunque quizá la haya también en otras grandes superficies.

Spanakopitas

Ingredientes: (para unas 15 unidades)

- 10 láminas de pasta filo

- 1 diente de ajo picado

- 400 g de espinacas frescas

- 300 g de queso feta

- 1 cucharadita de orégano seco

- una pizca de nuez moscada

- sal y pimienta negra (mejor si es recién molida)

- aceite de oliva virgen

Preparación:

Saltear el ajo y las espinacas con una cucharada de aceite de oliva en una sartén hasta que las espinacas estén blandas (unos 5 minutos). Apartar del fuego y dejar que enfríen un poco. Poner las espinacas en un escurridor y presionar ligeramente para que eliminen la mayor cantidad de líquido posible antes de trocearlas con un cuchillo.

En un cuenco mezclar las espinacas con el queso feta desmenuzado, el orégano y la nuez moscada. Sazonar con sal y pimienta.

Poner el horno a precalentar a 190 ºC.

Separar dos láminas de filo del paquete y dejar las otras en el envoltorio bien cerrado o tapar con un paño de cocina ligeramente humedecido (y limpio, claro). Esto es muy importante porque la masa filo se reseca y se vuelve muy quebradiza si se expone mucho tiempo al aire.

Extender una lámina en la encimera y pincelar con aceite de oliva (a mí me gustan los pinceles de repostería de silicona porque son más limpios y no van perdiendo cerdas con el uso). Tapar con la otra lámina de filo y pincelar.

Cortar longitudinalmente las hojas en 3 tiras largas.

Colocar en el extremo de cada tira una cucharada de relleno, y plegar formando un paquete triangular según el esquema de ahí abajo (pensad que hay un cuadrado en el extremo y divididlo en 2 triángulos, el relleno se pone en el triángulo interior, se tapa con el exterior y luego se va enrollando).

Plegado spanakopitas

Repetir el proceso con toda la pasta filo y el relleno y disponer los paquetes sobre la bandeja de horno, cubierta con papel de hornear, con la base sellada (el último triángulo de la tira) hacia abajo de forma que no se abran. Pincelar con aceite de oliva.

Hornear en el centro del horno a 190 ºC hasta que la pasta esté dorada (unos 20 minutos, aunque depende del horno). Dejar enfriar en una rejilla hasta que estén templados.

Spanakopitas

Consejos:

Una vez compré la masa filo congelada, y no quedé nada satisfecha con los resultados, al descongelarse las hojas se pegaron entre sí, y al intentar separarlas se resquebrajaron, os recomiendo la versión fresca.

El margen para manipular la masa filo hace aconsejable tener la superficie de trabajo despejada, y todas las cosas necesarias a mano, para poder trabajar con rapidez.

No sé qué deciros por si sobran, ya que si los tapáis con algo que no los deje respirar se ponen blandos y, aunque siguen sabiendo bien, pierden ese toque crujiente. Alguna vez los hemos dejado al aire y como tienen bastante humedad entre el relleno y el aceite, no se resecan demasiado y fríos están buenos. No he probado nunca a darles un calentón en el horno, así que no sé que ocurre en ese caso.

Ideas:

En algunas recetas he visto que le añaden piñones, nosotros hemos probado con almendra picada gruesa y no queda mal.

Se puede utilizar mantequilla derretida en lugar de aceite de oliva, pero tras probar ambos, me quedo con el aceite, no hay que andar calentándolo y el resultado es más ligero.

El queso feta se puede sustituir por ricotta o algún otro tipo de requesón, ya sea en su totalidad o sólo una parte.

Fuente:

La primera vez que vi la receta fue en el libro “500 tartas y empanadas” de la editorial Blume (que ya ha aparecido aquí en otra ocasión) pero confieso que no la he hecho tal cual nunca, después la he ido viendo en otros blogs (mención especial a la versión de El Comidista, que me apunto para hacer otro día) y en cada uno me he ido encontrando diferentes variantes.

Tarta Guinness

El tiempo pasa más que volando, hace casi tres semanas que hice esta tarta, y todavía publico hoy la receta. Eso sí, podría ser peor, porque hace AÑOS que tengo pendiente esta tarta. Soy una fan incondicional de la cerveza negra Guinness, así que es normal que los ojos me hicieran chiribitas ante una tarta cuyos ingredientes característicos eran cacao puro y cerveza negra.

La textura y el sabor son impresionantes, el bizcocho denso, húmedo y con un ligero regusto amargo y tostado, contrasta a la perfección con la suavidad y dulzura de la cobertura.

TG

Ingredientes: (para unas 12 raciones)

- 250 ml de cerveza negra Guinness

- 225 g de mantequilla sin sal

- 250 g de harina de repostería

- 75 g de cacao en polvo (yo he usado cacao puro Valor)

- 2 + 1/2 cucharaditas de bicarbonato sódico

- 400 g de azúcar

- 140 g de nata líquida para montar

- 2 huevos

- 1 cucharadita de extracto de vainilla

Para la cobertura:

- 250 g de queso mascarpone

- 100 g de azúcar glacé

- 250 g de nata líquida para montar (35% MG)

TG trozo

Preparación:

Poner a calentar sin que llegue a hervir, a fuego medio, la cerveza (se calentará antes si está a temperatura ambiente, obviamente). Una vez caliente, añadir la mantequilla (también a temperatura ambiente) cortada en dados y remover hasta que se derrita del todo. Retirar del fuego y reservar.

Mezclar en un cuenco la harina con el cacao, el bicarbonato y el azúcar (yo lo hago con unas varillas, así se evitan los grumos).

Batir en otro cuenco los huevos, la nata y la vainilla hasta obtener una mezcla homogénea. Una vez hecho esto, agregar la mezcla de cerveza y mantequilla poco a poco hasta integrarlo todo.

Precalentar el horno a 180 ºC.

Añadir la mezcla seca poco a poco al cuenco de los líquidos hasta conseguir una masa uniforme y sin grumos (en este punto la masa te la comerías sin meterla al horno, de lo bien que sabe y huele).

Preparar el molde, engrasar con mantequilla y enharinar, verter la masa y hornearlo a 180 ºC durante unos 50 minutos (el mío tardó más) o hasta que al pincharlo con un palillo, éste salga limpio.

Sacar del horno y dejar enfriar en una rejilla.

Cobertura:

Mezclar el mascarpone con el azúcar glacé hasta obtener una crema suave. Montar la nata y añadirla a la crema, utilizando una espátula para mezclar, con movimientos envolventes.

Untar la crema en la tarta, dejando que caiga por los bordes, como si fuera espuma de la cerveza derramándose.

TG entera

Consejos:

Mi molde es desmontable, de 22 cm de diámetro y 2,2 litros de capacidad, y hubo un momento en que temí que la masa al subir desbordase. Creo que es mejor utilizar un molde un poco más grande.

Si usáis un cacao que lleve azúcar incorporado, lo suyo sería compensar restando azúcar porque si no saldrá más dulce de lo debido.

Preparé el bizcocho un día por la noche, y la cobertura al otro día por la mañana, como postre para la comida de cumpleaños de mi padre. De esta forma me aseguré de que se enfriase del todo, y sospecho que al bizcocho le sentó bien reposar, porque cada día estaba más bueno que el anterior.

Ideas:

Es una tarta bastante densa y que llena bastante, como las cantidades son fácilmente divisibles, se puede hacer la mitad de la receta si no sois muchos comensales.

Aunque la crema de cobertura está buenísima, creo que la próxima vez la haré con menos cantidad de nata montada (unos 100 g menos, creo), para que el mascarpone tenga un poco más de protagonismo.

Tendría que controlar los tiempos, pero otra idea interesante es hacerla en porciones individuales, a modo de cupcakes.

Fuente:

La encontré en un par de blogs que sigo habitualmente, Cocinándotelo y Cocinando con Catman, las recetas son similares y en lo que más se diferencian es en la cobertura, una con queso mascarpone y otra con queso de untar, os pongo las dos para que podáis decidir.

Galletas de coco y chocolate blanco

En la entrada anterior os hablaba de estas galletas, las hice en septiembre, y no me explico por qué no las había publicado aún.

Fueron mi aportación a una comida entre amigos y, aunque estaban muy buenas, no tuvieron mucho éxito ya que a algunos de ellos no les gustaba el coco, el chocolate blanco, o ninguno de los dos. No se puede acertar siempre.

Hasta el momento son las galletas más fáciles que he hecho, no por la elaboración de la masa, que no es muy diferente a las otras que he probado, sino porque no hay que estirar la masa para cortarla, que es lo que más tiempo lleva.

Galletas coco y chocolate blanco

Ingredientes: (a mí me salieron 3 docenas)

- 125 g de mantequilla

- 100 g de azúcar

- 1 huevo

- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla

- 70 g de coco rallado

- 45 g de chocolate blanco

- 250 g de harina

- 1 cucharadita de levadura química (aprox. 6 g)

- una pizca de sal

Preparación:

En un bol, cortar en dados la mantequilla y ablandarla unos segundos en el microondas (unos 10 segundos, que no se derrita).

Batir con unas varillas e ir añadiendo poco a poco el azúcar hasta que tenga una textura suave y cremosa.

Agregar el huevo y la esencia de vainilla (yo los batí ligeramente en un cuenco antes) y batir hasta integrar.

Rallar o trocear el chocolate blanco (dependiendo de si queremos encontrar trozos o no) y añadirlo a la mezcla junto con el coco rallado.

Tamizar la harina junto con la sal y la levadura en otro cuenco e ir agregándola poco a poco mientras la integramos con una espátula, hasta que veamos que se puede trabajar con las manos.

Si la masa se pega a las manos añadir más harina poco a poco mientras se amasa.

Precalentar el horno a 180º C.

Dividir la masa en porciones del tamaño de una nuez y aplastarla un poco al ponerla sobre la placa del horno cubierta con papel de hornear .

Hornear a 180º unos 15-20 minutos (dependerá del grosor de las galletas).

Dejar enfriar sobre una rejilla.

Curiosidades:

Estas galletas son más esponjosas que las otras que he hecho, y más jugosas, supongo que por el coco. Se notan los sabores pero no son demasiado intensos, y tienen el punto de dulzura justo para no resultar empalagosas.

Fuente:

Las vi en Mi dulce tentación, un blog que da exactamente lo que promete, aunque cambié las cantidades de coco y chocolate blanco porque me parecieron demasiado.

Muffins de jengibre

Creo que voy a tener que dejar de dar excusas para mis ausencias por aquí, simplemente haremos como que no he tenido esto desatendido mucho tiempo, y fin de la historia, ¿os parece?

He dado a elegir en la página de FB entre unas magdalenas y unas galletas y han ganado magdalenas, pero como tengo las fotos hechas, en próximas entregas tendréis las galletas prometidas.

Para empezar, ¿en qué quedamos, son muffins o magdalenas? Pues bien, el libro de recetas dice magdalenas, pero mientras las estaba haciendo me pareció que tanto ingredientes como elaboración no eran los tradicionales, así que pregunté a mi repostera de cabecera, Etringita (cuyo blog Fotomerienda estáis tardando en seguir), y llegamos a la conclusión de que más bien eran muffins.

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Ingredientes: (para 12 muffins)

- 175 g de harina

- 1 cucharada de levadura en polvo (un sobre de Royal son 16 g, aprox. una cucharada)

- 2 cucharaditas de jengibre molido

- 1 cucharadita de canela molida

- 175 g de mantequilla sin sal

- 175 g de azúcar moreno (la receta dice mascabado, pero no es muy fácil de encontrar)

- 3 huevos medianos

- 1 cucharadita de esencia de vainilla

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Preparación:

Precalentar el horno a 200ºC.

Tamizar la harina con la levadura, el jengibre y la canela en un cuenco.

En otro cuenco cortar en dados la mantequilla y ablandarla unos segundos en el microondas (unos 15 segundos, que no se derrita).

Batir ligeramente los huevos junto con la esencia de vainilla y agregar junto con la mantequilla y el azúcar al cuenco de harina.

Mezclar con una espátula hasta obtener una pasta homogénea y sin grumos.

Colocar cápsulas de papel en una bandeja para magdalenas (si no tenéis, se pueden poner 2 cápsulas para cada muffin en una bandeja de horno).

Repartir en las cápsulas la mezcla hasta más o menos 3/4 de su altura (la pasta es densa, pero al calentarse se homogenizará la superficie).

Hornear hasta que suban y se doren, unos 20-25 minutos (puede variar, se comprueba pinchando con un palillo, si sale limpio, están listas).

Sacar del horno la bandeja, dejar reposar las magdalenas en ella unos 5 minutos y ponerlas a enfriar sobre una rejilla metálica.

Ideas:

Si os gustan los muffins de especias, creo que usando esta receta se podría experimentar, cambiando el jengibre por alguna mezcla de especias para postres, por ejemplo.

Curiosidades:

En estas masas que llevan especias el sabor se acentúa con el paso del tiempo.

En formato minimagdalena tienen que ser un bocado ideal para acompañar un té.

Las cápsulas son bonitas, ¿verdad? fueron un regalo de cumpleaños junto con los émbolos de la receta anterior.

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Fuente:

La saqué de un libro que me regaló mi hermano y su novia hace un par de años, “El arte de cocinar Magdalenas” de editorial Parragon. No lo había usado hasta ahora porque no tenía balanza, y algunas cantidades serían difíciles de calcular, pero tiene muchas recetas interesantes, y procuraré irlas probando.

Baldosas comestibles para B&C

¿Seguís ahí? Espero que sí, en serio, no pretendía dejar esto abandonado 3 meses, el tiempo pasa volando.

Vuelvo con una entrega especial, unas galletas de mantequilla que hice para celebrar la entrada número 100 de “B&C” la granja en el fin del mundo que comparto con Etringita, y en la que atesoramos baldosas hidráulicas, canguros y té. Un extraño trío, ¿verdad? Lo sabemos, pero es nuestro y lo queremos mucho.

Como el tema principal de B&C son las baldosas, decidimos jugar con el concepto a la hora de hacer las galletas. Esta es mi versión, la de de Etringita la tenéis en Fotomerienda, su magnífico blog de cocina.

Decidí hacer galletas cuadradas, que juntas creasen un patrón típico de baldosas hidráulicas (este en concreto puede crear dos diseños distintos). Para cortarlas usé un aro emplatador de 6×6 cm a falta de un cortapastas de ese tamaño. Quedaron unas galletas del tamaño perfecto para poder ponerse creativos en la decoración.

Galletas de mantequilla

Ingredientes: (para 24 galletas)

- 150 g de mantequilla

- 100 g de azúcar

- 1 huevo

- 1+1/2 cucharadita de esencia de vainilla

- 250 g de harina (puede hacer falta más, en mi caso fueron unos 300 g)

Opcional, para decorar:

- 1 yema de huevo

- azúcar glas y canela en polvo.

Preparación:

En un bol, cortar en dados la mantequilla y ablandarla unos segundos en el microondas (unos 10 segundos, que no se derrita).

Batir con unas varillas e ir añadiendo poco a poco el azúcar.

Agregar el huevo y la esencia de vainilla (yo los batí ligeramente en un cuenco antes) y batir hasta obtener una mezcla cremosa.

Tamizar la harina en otro cuenco e ir agregándola poco a poco mientras la integramos con una espátula, hasta que veamos que se puede trabajar con las manos.

Si la masa se pega a las manos añadir más harina poco a poco mientras se amasa (en verano, con el calor, seguramente haga falta, pero ojo con pasarse).

Tapar la masa con film transparente y dejarla reposar en la nevera durante al menos 1 hora.

Precalentar el horno a 180º C.

Colocar la masa entre dos láminas de film tranparente, y estirar con un rodillo hasta obtener una plancha de unos 5mm de grosor (yo utilicé dos varillas de madera de esa medida que me sobraron de hacer una maqueta).

Cortar las galletas, colocarlas en una bandeja de horno sobre papel sulfurizado.

Juntar todos los sobrantes en una bola, amasarlo y repetir (si veis que se ha ablandado demasiado, volved a meter la masa en la nevera tapada con film).

Se puede decorar en este punto pincelando con yema de huevo batida toda la superficie o haciendo un dibujo (en este caso yo utilicé una plantilla).

Hornear a 180º C unos 15 minutos, hasta que empiecen a dorarse las galletas (si están pinceladas el dorado será más intenso).

Dejar enfriar sobre una rejilla.

Decorar tamizando azúcar glas o canela sobre ellas (yo lo hice con la ayuda de un colador y una plantilla).

Baldosas comestibles 1 Baldosas comestibles 2

Consejos:

Bueno, más que consejo, es un “así lo hice yo”: Dividí la masa en 2 porciones, y mientras estiraba una, la otra seguía en la nevera. Tras estirarla, la coloqué en la hoja de papel de hornear, y la corté encima dejando unos 2 o 3 centímetros entre galletas. Luego retiré los sobrantes, de forma que no tuve que mover las galletas una vez cortadas, así conservan mejor la forma.

En mi bandeja de horno cupieron holgadamente una docena de galletas, así que sólo tuve que hornear dos remesas.

Curiosidades:

Esta es la segunda vez que hago galletas, la primera en solitario. Las otras las hicimos mi chico y yo en Navidad, compramos en Tiger unos cortagalletas en forma de vehículos variados e improvisamos unas galletas de jengibre.

Es facilísimo hacer galletas, al menos este tipo, así que ¡animaos! Eso sí, os digo desde ya que es mucho más divertido hacerlas en compañía.

Ideas:

Al igual que hizo Etringita con las suyas, podéis añadir canela, jengibre u otra mezcla de especias que combine bien para darle un toque diferente a las galletas.

Yo utilicé canela para decorar, pero me imagino que cacao en polvo para repostería también puede quedar bien.

En la segunda remesa se me ocurrió decorarlas de otra forma, y usé unos émbolos cortadores en forma de flor para estampar un par de flores en cada una. Me los regalaron por mi cumpleaños un par de amigas junto con un par de bloques de fondant que todavía no he utilizado, pero que prometo usar (¡Gracias chicas!).

Galletas sin decorar

Fuente:

La receta me la pasó Etringita, aunque por lo que sé, es muy típica.

Magdalenas de Nesquik

Sé que los seguidores del blog en FB están esperando la receta que prometí de tarta de chocolate y frambuesas, pero resulta que la masa quebrada de la base no la hice yo, y necesito que mi colaborador me pase la receta.

Así que de momento, y para calmar vuestras ansias chocolateras, aquí va un sucedáneo, unas esponjosas y sorprendentemente ricas magdalenas de Nesquik. Y digo sorprendentemente ricas no porque me esperase que no salieran buenas, sino porque aunque no son las mejores magdalenas de chocolate que he probado, sí están por encima de la media, sobre todo teniendo en cuenta que no llevan ni chocolate ni cacao de calidad.

Magdalenas de Nesquik cápsulas

Ingredientes: (para 12 magdalenas)

- 3 huevos

- 1 yogur natural (pero podéis usar de fresa o vainilla)

- 1 medida de azúcar (usando el vasito del yogur)

- 1 medida de aceite de girasol

- 2 medidas de harina

- 2 medidas de Nesquik (supongo que podría ser Colacao u otro cacao en polvo, contadme si probáis)

- 1 sobre de levadura

Magdalenas de Nesquik

Preparación:

Precalentar el horno a 200ºC.

Batir en un cuenco los huevos hasta que estén espumosos, añadir el azúcar y seguir batiendo hasta que blanqueen.

Agregar el yogur y mezclar.

Añadir poco a poco el aceite sin dejar de remover con las varillas y batir hasta que esté bien integrado en la masa.

Incorporar el Nesquik mientras removemos, hasta tener una especie de crema de chocolate.

Mezclar la harina con la levadura e incorporar a la masa, removiendo constantemente para evitar los grumos.

Llenar 3/4 de las cápsulas con la masa y hornear 25-30 minutos a 200 ºC (para saber si están, podéis pinchar un palillo, si sale limpio, están listas).

Sacar del horno, y tras unos 5 minutos retirar las magdalenas de la bandeja y dejar enfriar en una rejilla.

Ideas:

Se me ha ocurrido mientras escribía, quizá un chorro de un licor que combine bien con el chocolate, como el de naranja, puede quedar muy bien, aunque yo no le eché.

De la misma forma, podéis darles un poco más de gracia añadiendo pepitas de chocolate, frutos secos…

Curiosidades:

Es la primera vez que uso cápsulas de papel encerado decoradas, y la verdad es que me han convencido, aunque son un poco más caras, el papel es mucho más grueso y resistente, y por si eso fuera poco, además son bonitas. Las compré en Los utensilios del Chef, en Madrid, tienda que por cierto os recomiendo muchísimo, el dueño es muy amable, y aunque a primera vista parece un local minúsculo, lo cierto es que tienen en el almacén todo lo que hay a la venta en la web.

Fuente:

Hace poco alguno de los blogs que sigo publicó una receta de bizcocho de Nesquik con muy buena pinta, pero para la que me haría falta una báscula para no tener que improvisar las cantidades, decidí buscar en google, y así encontré esta receta en el blog de Eva Panadera.

Tarta de la abuela

¡He vuelto! Espero que hayáis echado mucho de menos mis biruliciosidades, aunque como nunca he tenido un ritmo de publicación demasiado riguroso, seguro que no habréis sufrido síndrome de abstinencia.

He acabado (al fin) la carrera, y ahora me toca pensar cual es el siguiente paso. Pero primero un pequeño paréntesis de relajación, descanso y disfrute de esta nueva y desconocida sensación de libertad.

Para celebrar este final y principio de etapa, una tarta muy fácil y muy típica, al menos yo la recuerdo en multitud de cumpleaños de mis primos (en los míos no, porque mi favorita es la de fresas con nata, y esa es la que había).

Para empezar, el nombre. En algunos restaurantes la tienen en sus cartas con el que yo he elegido “Tarta de la abuela”, aunque mis abuelas nunca la hicieron ¿las vuestras sí?. También la he oído llamar “Tarta de cumpleaños”, “Tarta de galletas y chocolate” y “Tarta fácil de galleta”.

Como todas estas tartas tan extendidas hay multitud de versiones y recetas; que si sólo con chocolate, que si con nocilla, que si capas intercaladas de chocolate y mezcla de zanahoria y coco (esta la hacía una de mis tías y la recuerdo tan rica que tengo que experimentar), o, la que yo hago, chocolate y flan.

Y no entremos ya en los tipos de chocolate o la forma de “humedecer” las galletas, que puede ser con leche, si van a comerla niños, o con algún tipo de licor.

Yo os voy a explicar mi receta, la que me gusta hacer, con mis preferencias en cuanto a ingredientes específicos, pero como os digo, hay mil variantes.

Tarta de la abuela

Ingredientes: (las cantidades dependen mucho del tamaño del molde, el mío es de 22x32x4 cm, unos 2’8 litros)

- 1 paquete de galletas tostadas rectangulares (antes en uno de los supermercados a los que voy tenían unas perfectas, con la base muy porosa, pero han cambiado la receta, creo que las de Gullón siguen siendo así).

- 1 sobre de “Flanín El niño” por capa de flan que vayamos a poner, en mi caso 2 (No sirve Royal, porque necesitamos una textura más de natilla, que quede cremoso, yo uso esta marca, pero si conocéis otra similar, servirá).

- 2 paquetes de Mousse sabor Chocolate de Royal, uno por capa (antes Royal tenía uno de Chocolate belga que era el que me gustaba a mí por su sabor y color, pero no lo encuentro por ningún lado).

- leche (la que usaremos para la mousse tiene que ser fría)

- azúcar

- Opcional para emborrachar las galletas: Vino dulce Sansón, o similar, ponche (en mi casa siempre había Caballero)…

(Soy una quisquillosa con las marcas de algunas cosas, quizá ya lo hayáis notado, jajajaja)

Preparación:

Pasos Tarta de la abuela

Para mojar las galletas, mezclar 2/3 de vaso de leche, 1/3 de sansón, y si os gusta, un chorrito de ponche, que le da un toque a naranja que a mí me encanta (yo voy haciendo la mezcla en un vaso, repitiendo cuando se acaba). Si hay niños, sólo leche, claro.

Poner galletas en un plato o bandeja, y empapar bien. Antes de que se ablanden, colocarlas cubriendo todo el fondo del molde (esta primera capa yo suelo ponerla con las letras hacia abajo). Si han quedado muy secas, mojarlas un poco más con una cuchara, aunque no es necesario.

Preparar el primer sobre de Flanín. En las instrucciones hay dos preparaciones, para flan, y para natillas; haciendo el punto medio, con 3/4 de litro de leche más o menos, queda la textura perfecta, ni muy dura ni muy blanda.  Una vez hecho, verter sobre las galletas y distribuir homogéneamente.

Repetir el paso de mojar y colocar las galletas, cubriendo la superficie del flan.

Preparar la mousse siguiendo las instrucciones del paquete (yo lo hago con las varillas de la batidora, no me quiero ni imaginar hacerlo a mano),  cuando esté bien montada y esponjosa, repartirla sobre las galletas (con mi molde suele sobrar de cada capa una tacita, así que con un molde un poco más pequeño, quizá os llegue con un solo paquete, si es así, reservad la mitad).

Volver a cubrir con galletas mojadas.

Repetir la capa de flan, y verter con cuidado, ya que el calor de la crema hace bajar la mousse inferior y se podría formar un agujero.

Cubrir con galletas, y rematar con mousse de chocolate.

Se puede adornar con bolitas o canutillos de azúcar de colores, con almendra fileteada…

Consejos:

Mi molde es rígido, pero puede estar bien uno desmontable, o una bandeja de aluminio desechable, que podamos cortar antes de servir, así será más fácil de cortar y tendrá mejor presencia. Si tenéis mucha maña, podéis hacerlo sin molde, pero usando mousse yo no lo haría, ya que con el calor de la capa de flan se desparrama un poco.

Después de verter la primera capa de mousse, deberíamos estar por la mitad del molde, como mucho, es algo a tener en cuenta para no encontrarnos con sorpresas al final.

Yo la hago con mousse porque esas capas quedan esponjosas, y contrastan con la textura más densa de la crema/flan, mientras que la galleta le da el toque húmedo.

Curiosidades:

El segundo año de carrera preparé esta tarta para celebrar mi cumpleaños con mis amigas, y como no tenía suficiente leche para mojar las galletas sólo usé sansón y ponche. Compré uno de esos moldes de aluminio desechables, sin darme cuenta de que iba a tener que ir desde donde yo vivía a donde se celebraría la fiesta con la tarta en un autobús urbano. Con la vibración del bus, el alcohol empezó a desbordar e inundar la tarta por arriba. Me di cuenta al llegar a casa de mis amigas. Allí decidimos disimularlo dando el toque final salpicando bolitas de colores, que se derritieron en el alcohol, creando una capa abstracta y muy colorida por encima. Aquella tarta emborrachaba por sí misma. Todavía hoy mis amigas se acuerdan del incidente. Pero estaba buena, xD.

Fuente:

No hay fuente, esta tarta ya pertenece a la tradición colectiva, :)

Tarta fácil de piña y flan

Cada año, por mi cumpleaños, suelo hacer una comida o cena a la que invito a mis amigos, y en la que intento cocinar y hacer la tarta (si estoy en mi ciudad la compro, porque tenemos en Pontevedra unas pastelerías de morirse de gusto). Como mi cumpleaños es en mayo, y eso en Arquitectura significa montones de entregas y exámenes a la vuelta de la esquina, un año que no tenía demasiado tiempo para hacer la tarta que solía hacer (la colgaré próximamente), recurrí a una receta que había hecho por su cumpleaños una compañera de piso.
Tuvo muy buena aceptación, pero creo que no la repetí porque a mi amiga F. no le hace demasiada gracia la piña.

Hace unos días mi amiga L., que estuvo en aquella fiesta también, me preguntó si podía subir la receta, ya que quería hacer el postre para Navidad. Estuve buscando a ver si tenía alguna foto decente de aquel día, pero no, así que he tenido que hacerla (ooooooh, qué dramaaaaaa).

Es una tarta muy fácil y rápida de hacer, que además viene muy bien como postre tras una comida copiosa, porque la piña le da un toque refrescante.

Tarta piña y flan

Ingredientes: (para un molde de 1 litro de capacidad aprox.)

- 1 caja de Flan Royal para 8 flanes (o uno que tenga la misma textura)

- 1 litro de leche

- 1 paquete de sobaos (para el molde que usé me llegó un paquete de 18, pero pueden haceros falta más según la forma, y sobre todo la capacidad, de este)

- 1 lata de piña (dependiendo de la forma del molde usaréis más o menos rodajas)

Preparación:

Repartir el caramelo que viene en el paquete de Royal en el fondo del molde o bandeja que vayamos a usar.

Cubrir con rodajas de piña, no importa que queden huecos, eso hará que el flan asome y la piña destaque más (aquí es donde dejáis libre a vuestro artista interior y componéis un bonito dibujo).

Colocar los sobaos cubriendo todo el molde en horizontal (en la foto veréis que yo coloqué la primera capa en vertical, pero esto fue porque el cuenco que usé es muy alto en proporción a su superficie, y me quedaban demasiados huecos entre los sobaos).

Repetir hasta llegar un poco por debajo del borde del molde (lo ideal es un molde de unos 5-5 cm de altura, que se llena con dos capas de sobaos)

Preparar el flan de acuerdo a las instrucciones que vienen con el paquete, esto es: verter el contenido del sobre en un cazo seco, añadir 1 litro de leche, remover bien con unas varillas, y llevar a hervir a fuego lento removiendo para evitar que se pegue.

Cuando hierva, verter con cuidado sobre el montaje previo, hasta que el flan cubra los sobaos (suelen flotar, pero no pasa nada, al estar llenos de flan bajan). El nivel de flan disminuirá un poco conforme el flan empape los sobaos (tenedlo en cuenta).

Dejar enfriar y meter en la nevera. Tarda un par de horas en cuajar, como el flan.

Volcar en una bandeja más grande que el molde, y a ser posible que tenga algo de profundidad, porque al desmoldar saldrá el caramelo.

Servir frío.

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(EDITADO: estaba sin cables de la cámara, ni de transferencia ni de cargador, por eso estas 2 fotos son de móvil).

Consejos:

Lo de usar Flan Royal no es un capricho, es que otros flanes no son líquidos a la hora de hervir, y esto es importante, porque un líquido espeso no mojará a fondo los sobaos.

Si es la primera vez que lo hacéis, es mejor medid antes la capacidad del molde, para no encontraros con que os habéis quedado corto de flan (quedarse largo no es un problema ¡flanes para la merienda!).

Para cortarla es mejor un cuchillo de sierra (uno de filo liso cortará muy bien el flan, pero os destrozará las porciones al intentar cortar la piña).

Ideas:

Haciéndolo se me ha ocurido que es una buena forma de utilizar bizcocho que se haya quedado un poco reseco (a mí me han contado que puede pasar, ¡puede sobrar bizcocho! jajajaja), sólo hay que cortarlo en rodajas, e ir cubriendo el molde igual que lo haríamos con los sobaos.

Fuente:

Una compañera de piso. El boca a boca es un gran método para ampliar tu recetario.